Utopía ayer, hoy y ¿siempre? 91






descargar 1.18 Mb.
títuloUtopía ayer, hoy y ¿siempre? 91
página10/40
fecha de publicación21.09.2015
tamaño1.18 Mb.
tipoUtopía
l.exam-10.com > Historia > Utopía
1   ...   6   7   8   9   10   11   12   13   ...   40

Voltaire: El Dorado.

Summerhill: Walden.

Exaltación de la vida en/con la naturaleza. Valor del instinto, de lo irracional. Fe en el progreso. Laicización costumbres.

Antropología comparada. Crítica, cultura y religión. Pre-revolución.

Un hombre nuevo por educación distinta.

Educación activa.

Valor de lo irracional.

Primacía sociedad frente a egoísmos.

Utopía sexual

Marqués de Sade.

Morelly.

Descubrimiento islas exóticas (Tahití, por ejemplo).

Provocada por liberación de costumbres, descubrimiento de climas cálidos y exuberantes, junto al mito de los pueblos liberados. Relaciones sexuales distintas: el sexo como fiesta, «chacun selon son goût».

El eros como meta.

Anti-represión.

Grupos contraculturales.

Utopía social

Socialistas utópicos: Owen, Fourier, Saint-Simón.

Comunistas: Marx, Engels, Lenin, Mao.

Anarquistas: Proudhon, Bakunin, Kropotkin.

Sistema social, político e ideológico con aspiraciones comunes: control o supresión de propiedad privada, Estado, autoridad... Crítica del capitalismo, con propuestas de solución colectiva aunque divergentes en los medios para conseguirlo: revolución o evolución.

Nuevos modelos de sociedad, de Estado y de hombre.

El paraíso en la tierra.

Utopía

contracultural

Marcuse, mayo del 68, Racionero, Tillich, Roszak,

Freudo-marxismo.

Replanteamiento total de la visión del mundo, sexo, sociedad; nuevos valores, marginados algunos; formas más imaginativas de vivir. El «homo ludens», más sensual; sexualildad polimorfa. El trabajo creador. El ocio enriquecedor.

Contracultura. Grupos rebeldes-revolucionarios: bear, hippies, provo, comunas, ecologismo, feminismo.

Antiutopía

Chersterton, Forters. Huxley: Mundo feliz.

Orwel: 1984.

El progreso como autofágico, el futuro como amenaza; la llegada de los regímenes totalitarios, controladores; la pérdida de la intimidad; la técnica en manos de la destrucción material o psíquica. El paro, hambre, sequía, contaminación, armamentismo.

Ciencia ficción terrorífica. Aplicaciones destructoras de la ciencia. El invierno nuclear, la guerra de las Galaxias. Ingenería genética incontrolada.

Fuente: E. Bría, Utopía-Moro, Alhambra, Madrid 1986.


 

 

 

 

1. Algunas Formulaciones y Realizaciones Históricas

 

La utopía se ha pensado y representado de muchas maneras (cf. Cuadro adjunto). Los textos de este primer bloque ofrecen un rápido recorrido histórico, que muestra precisamente la complejidad de su representación, desde los sueños utópicos de la «Edad de oro», a la utopía concreta y comprometida de los hombres y mujeres de nuestro siglo, pasando, por ejemplo, por la utopía nietzcheana del superhombre o la marxiana de una sociedad sin clases. La sugerencia pedagógica mira tanto a fijarse en los rasgos que aparecen en todas ellas, como a la posibilidad de analizar simplemente alguna con mayor detenimiento.

 


q «Edad de Oro»

Comenzó la Edad de Oro. La buena fe y la justicia eran las únicas leyes. No se conocían aún los motivos que impulsaban al hombre ni los suplicios. En este siglo feliz se desconocían aún esas amenazadoras coacciones materiales que sirven de freno a la licencia. No se sabía de ningún criminal que temblase en presencia de un juez, porque el pueblo no necesitaba jueces. Nadie había pensado en hacer galeras de los árboles sin hojas para ir hacia lo desconocido. Cada cual vivía en su nativa tierra. Las ciudades sin fosos ni murallas, eran un segurísimo refugio. Y si se reputaba inútil al soldado, ¿quién podía pensar en trompetas, cascos y espadas? El ciudadano tenía asegurada una existencia dulce y tranquila. La tierra, sin necesidad de que el arado la rompiese, daba toda suerte de frutos. Todo el año era primavera. Céfiros y rosas pugnaban ante los ojos; deslizaba un río divino de leche y de néctar y en los troncos de los árboles se recogían panales de miel.

P. Ovidio, Las Metamorfosis, Espasa-Calpe, Madrid 1980, 19.

 

 

q Utopía


He llegado a la conclusión de que si no se suprime la propiedad privada, es casi imposible arbitrar un método de justicia distributiva, ni administrar acertadamente las cosas humanas. Mientras aquella subsista, continuará pesando sobre las espaldas de la mayor y mejor parte de la humanidad, el angustioso e inevitable azote de la pobreza y de la miseria... Estoy lejos de compartir vuestras convicciones —le dije yo a Rafael—. Jamás conocerán los hombres el bienestar bajo un régimen de comunidad de bienes. ¿Por qué medios se podrá conseguir la prosperidad común si todos se niegan a trabajar? Nadie tendrá un estímulo personal, y la confianza en que todos trabajan le hará perezoso... No me extraña que pienses así —replicó Rafael—. No puedes hacerte idea de lo que se trata, o la tienes equivocada. Si hubieras estado en Utopía, como yo he estado, si hubieses observado en persona las costumbres y las instituciones de los utopianos, entonces, no tendrías dificultad en confesar que en ninguna parte has conocido república mejor organizada.

T. Moro, Utopía, Alianza, Madrid 1984, 104-105.

 

q El superhombre


Ahora es cuando la montaña del futuro humano está de parto. Dios ha muerto: ahora nosotros queremos que viva el superhombre. Los más preocupados preguntan hoy: ¿Cómo se conserva el hombre? Pero Zaratustra pregunta, siendo el único y el primero en hacerlo: ¿Cómo se supera al hombre? El superhombre es lo que yo amo, él es para mí lo primero y lo único, —y no el hombre: no el prójimo, no el más pobre, no el que más sufre, no el mejor—.

F. Nietzche, Así habló Zaratustra, Alianza, Madrid 1972, 383.

 

q Una sociedad sin clases


La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases. Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, maestros de gremios y oficiales, en una palabra, opresores y oprimidos, han estado siempre en constante antagonismo, han mantenido una lucha ininterrumpida, velada unas veces y otras abierta; lucha que terminó siempre con una transformación revolucionaria de la sociedad entera o con la destrucción común de las dos clases en lucha... La moderna sociedad burguesa, salida de las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido los antagonismos de clase. No ha hecho sino sustituir por las antiguas a nuevas clases, nuevas condiciones de opresión, nuevas formas de lucha. Sin embargo, el carácter distintivo de nuestra época, la época de la burguesía, es de haber simplificado los antagonismos de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado... Cuando en lucha contra la burguesía el proletariado se una necesariamente en una clase y si mediante la revolución se erige en clase dominante y en cuanto clase dominante suprime por la violencia las viejas relaciones de producción, suprime al mismo tiempo las condiciones de existencia para el antagonismo de clases y de las clases en general, y, por tanto, su propia dominación de clase. En sustitución de la vieja sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonismos, surgirá una asociación en la que el libre desarrollo de cada uno será la condición del libre desarrollo de todos.

K. Marx, El manifiesto comunista, Ayuso, Madrid 1975, 72-73.96.

 

q Progreso y manipulación


Es lo contrario, exactamente lo contrario de esas estúpidas utopías hedonistas que imaginaron los antiguos reformadores. Un mundo de miedo, de ración y de tormento, un mundo de pisotear y ser pisoteado, un mundo que se hará cada día más despiadado. El progreso de nuestro mundo será la consecución de más dolor. Las antiguas civilizaciones sostenían basarse en el amor o en la justicia. La nuestra se funda en el odio. En nuestro mundo no habrá más emociones que el miedo, la rabia, el triunfo y al auto-rebajamiento. Todo lo demás lo destruiremos, todo. Ya estamos suprimiendo los hábitos mentales, que han sobrevivido de antes de la Revolución. Hemos cortado los vínculos que unían al hijo con el padre, un hombre con otro y al hombre con la mujer. Nadie se fía ya de su esposa, de su hijo ni de su amigo. Pero en el futuro no habrá ya esposas ni amigos. Los niños se los quitarán a las madres al nacer, como se les quitan los huevos a la gallina cuando los pone. El instinto sexual será arrancado donde persista. La procreación consistirá en una formalidad anual como la renovación de la cartilla de racionamiento. Suprimiremos el orgasmo. Nuestros neurólogos trabajan en ello. No habrá lealtad; no existirá más fidelidad que la que se debe al Partido, ni más amor que el amor al Gran Hermano. No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. Cuando seamos omnipotentes no necesitaremos más ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil... Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano incesantemente.

G. Orwell, 1984, Destino, Barcelona, 287-288.

 

q Sísifo feliz

Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y levanta las rocas. También él juzga que todo está bien. Este universo desde ahora sin dueño no le parece ni estéril ni fútil. Cada uno de los granos de esta piedra, cada destello mineral de esta montaña llena de noche, por sí solo forma un mundo. La misma lucha hacia las cumbres basta para llenar un corazón de hombre. Hay que imaginarse a Sísifo feliz.

  1. A.      Camus, El mito de Sísifo (Obras comp. II), Aguilar, Madrid, 214.

 

q Una organización eficaz

Creo que sobre este aspecto podemos considerar estar de acuerdo, incluso con nuestros mismos adversarios. Ningún economista burgués de cierta seriedad no está hoy en la situación de negar la efectiva posibilidad de eliminar el hambre y la miseria con las fuerzas productivas materiales e intelectuales ya técnicamente existentes y de negar que todo lo que pasa hoy es el resultado de la organización socio-política del mundo.

H. Marcuse, El final de la utopía, Ariel, Barcelona 1968, 24.

 

q Estímulos y respuestas exactos


El gobierno de Walden Dos tiene todas las virtudes de la democracia, pero ninguno de sus defectos... Ponemos un gran cuidado en averiguar la voluntad del pueblo. No tenemos campañas electorales para falsificar los problemas u oscurecerlos con recursos emotivos. Por el contrario, llevamos a cabo un estudio detallado sobre el grado de satisfacción de los miembros. Cada uno de ellos dispone de un conducto directo a través del cual puede elevar protestas a los Administradores o incluso hacerlos llegar a los Planificadores. Y estas protestas se toman con la misma seriedad del piloto de avión que escucha un ruido anormal de los motores. No hacen falta leyes o policía para obligar a un piloto a prestar atención cuando el motor falla. Tampoco necesitamos leyes para obligar a nuestro Administrador de Productos Lácteos a preocuparse por cualquier epidemia que pueda propagarse en las vacas... No tenemos policía, ejército, fusiles ni bombas que confieran fuerza a unos pocos. Desde el punto de vista de la fuerza física, los miembros están siempre claramente en el poder... La usurpación del poder supone una amenaza sólo en una cultura competitiva. En Walden Dos, el poder o está aniquilado, o es tan difuso que la usurpación es prácticamente imposible.

B.F. Skinner, Walden Dos, Fontanella, Barcelona 1968, 321-325.

 

q Utopía cotidiana


A esta hora en que los politicólogos discuten sobre la crisis de las ideologías y los filósofos sobre si la Utopía es una esperanza o una escapada de frustrados... aquí, en un pueblecito pequeño de la provincia de Sevilla y en el corazón de la Andalucía jornalera, nosotros, hombres y mujeres con el azote a cuestas del 65 por 100 de la población activa en paro, por pura necesidad y porque es preciso construir a esta hora de tanta palabra inútil en medio de tanta desgracia, hemos decidido ir poniendo de pie nuestra utopía... Nos hemos percatado de que no basta con definir la utopía, ni siquiera con pelearla frente a las fuerzas reaccionarias, sino que es preciso construirla aquí y ahora, ladrillo a ladrillo, con paciencia pero sin pausa, hasta hacer realidad los viejos pero no imposibles sueños del hombre de tener pan para todos, libertad repartida a trozos entre los ciudadanos y cultura para poder leer, con el respeto debido, la palabra paz. Hemos podido descubrir que no podemos perder más tiempo, que hay que poner en práctica desde ya los sueños que pensamos realizar pasado mañana. Y nos hemos puesto a la tarea. Modestamente. Porque modesta es nuestra utopía. Y modestos son nuestros medios y terribles las resistencias y los zarpazos de un capitalismo en crisis, que necesita alimentarse de los débiles para salir de su grave enfermedad. A sabiendas de nuestras limitaciones, y a sabiendas de que nuestro castillo de arena puede ser aplastado por cualquiera de los gigantes que nos rodean... en medio de los gigantes, estos hormigos pequeños han decidido utopiar.

J.M. Sánchez Gordillo, Alcalde de Marinaleda,

en artículo aparecido en diversos medios de comunicación.

 

 
1   ...   6   7   8   9   10   11   12   13   ...   40

similar:

Utopía ayer, hoy y ¿siempre? 91 iconIrene González López. 4ºA
«Pilar Miró, directora de cine»); «Breaking the Code. Películas que burlaron la censura en España» «Cien médicos en el cine de ayer...

Utopía ayer, hoy y ¿siempre? 91 iconLa retórica: ayer y hoy

Utopía ayer, hoy y ¿siempre? 91 iconEl ayer y hoy de la poesíA

Utopía ayer, hoy y ¿siempre? 91 iconMemorias de hoy y de ayer

Utopía ayer, hoy y ¿siempre? 91 iconLa utopía hoy

Utopía ayer, hoy y ¿siempre? 91 iconSiendo siempre mejores que ayer”

Utopía ayer, hoy y ¿siempre? 91 iconPaper (II) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos...

Utopía ayer, hoy y ¿siempre? 91 iconPaper (I) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos...

Utopía ayer, hoy y ¿siempre? 91 iconYo siempre que me ocupo de cartas de lectores, suelo admitir que...

Utopía ayer, hoy y ¿siempre? 91 iconYo siempre que me ocupo de cartas de lectores, suelo admitir que...






© 2015
contactos
l.exam-10.com