Una mirada negra a la historia del pensamiento y de la identidad nacional cubana. Por: Alberto Abreu Arcia






descargar 25.48 Kb.
títuloUna mirada negra a la historia del pensamiento y de la identidad nacional cubana. Por: Alberto Abreu Arcia
fecha de publicación18.09.2015
tamaño25.48 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Historia > Documentos
La memoria y el olvido:(Una mirada negra a la historia del pensamiento y de la identidad nacional cubana. ) Por: Alberto Abreu Arcia.


¿Con qué adjetivos calificar un libro como este donde el lugar de la memoria, no sólo deviene en el punto de confluencia de varios campos disciplinarios; sino también en la propuesta historiográfica de una memoria otra de la nación cubana? Digamos que La memoria y el olvido (Syllabus afrocubano, ed. Juan F. Benemlis, Kingston, 2009) intenta documentar la complejidad de los abordajes (polivalentes, multidimensionales) hacia los que el presente se abren los estudios y discusiones sobre la problemática racial en Cuba. g:\dcim\100canon\img_0054.jpg

“Nuestra historia/está hecha de mi versión. /De lo que decimos/y de lo que ocultamos. /De la Memoria y el Olvido.” Con este poema “Última advertencia”, de Rogelio Martínez Furé, se inaugura este volumen. A él, además, está dedicado este gesto editorial.

Pero, ¿por qué en La memoria y el olvido: la memoria oficial se ubica como un término de discusión sobre la verdad y la mentira; lo inscrito y lo tachado: es decir, como punto de partida para la reflexión y desmontaje de los discursos que construyen a la memoria oficial en poder?

Los más de veintitrés textos y autores reunidos en este syllabus parten de una certeza: la memoria, sus discursos, tienen una dimensión política. Por cuanto sus normas de lectura, modelos de clasificación e interpretación de lo real han tratado siempre de regular lo que es públicamente deseable y legítimo para la nación, en contraposición a lo no-deseable e ilegítimo. De un lado, lo inscrito. Del otro, lo tachado por ese grupo, clase social o Estado que postula tener la versión definitiva de los hechos.

Por otra parte, ¿cuál es el espacio o localización de esa memoria o de sujeto memoria a la hora de pensar y revistar la historia de la nación cubana desde los márgenes e intersticios de la racialidad negra? ¿El espacio de la escritura o el de la oralidad?, ¿el de dentro de la isla o el de la diáspora?, ¿el de la mujer o el del hombre?, ¿el de la Historia, propiamente dicha, o el de esos bordes y fronteras donde la Historia con mayúscula se cruza con otras disciplinas como la literatura, la música, la sociología, la política, la historia de las ideas, la antropología, los imaginarios subalternos…?

Aún cabría dos últimas preguntas: ¿Cómo explorar ese lado abyecto, que la memoria o la historia oficial excluye, silencia (porque prescribe un proyecto de nación o nacionalidad igualmente pospuesto, proscripto); sin hacer teoría, sin iluminar esos lamentables momentos epistemológicos en que la Historia se convierte en hegemonía y crea subalternidades?

Y lo que todavía, teóricamente hablando, resulta más subyugante: ¿hasta qué punto es pertinente cuando se va construir la historia del pensamiento negro cubano (cuyos tramas históricas, luchas e imaginarios simbólicos, desde sus orígenes mismos, han estado signado por la diáspora, la hibridez, la transculturación) asumir esa lógica de los campos, de la división de los saberes en disciplinas, qué han sido uno de los pilares epistemológico de la historiografía y las ciencias sociales en Occidente?

Veamos el comentario que, nos hace al respecto, uno de los ensayos incluidos en La memoria y el olvido:
“[…] el tema racial es altamente complejo, y lo es, por cuanto encierra numerosos aspectos subjetivos y objetivos, sicológicos, sociológicos, económicos, políticos, ideológicos, históricos, culturales y sólo puede ser comprendido en su totalidad y compleja dimensión[…] Esta es la única forma en que se puede detectar con relativa facilidad, como las sucesivas élites que han existido en Cuba desde la época colonial hasta el presente siglo XXI han adoptado el mismo patrón ideológico […] Ese patrón que enlaza a todas las élites que se han sucedido en Cuba es precisamente la ideología Supremacista Blanca.

Esta presunción de Iván César Martínez recorre, de manera directa o indirecta, la mayoría de los textos oncluidos en La memoria y el olvido. Quisiera detenerme en ella porque la misma, a mi juicio, marca un giro en la teoría y perspectiva analítica dentro de los estudios sobre la problemática racial cubana. Lo que Stuart Hall llama “el fin de la idea inocente del sujeto negro esencial.” El reconocimiento del sujeto negro como una entidad política y culturalmente construida por las normas, y las políticas de representación de las ideologías supremacistas blancas.

Juego a invertir este último enunciado para ganar en claridad: el desmontaje de las estrategias y retóricas discursivas, teóricas, religiosas, culturales a través de las cuales “la blancura” pasa también a ser una categoría políticamente construida, parasitaria de la negritud.

Es la perspectiva analítica en la que se ubica entre otros trabajos de La memoria y el olvido el de Agnes Lugo Ortiz para acercarse a la controversial figura de Placido: “Lo que quisiera examinar[…] es una grieta en el juego discursivo entre memoria y olvido, reparando en una figura que por así decirlo, aparece como una suerte de juego intersticial en el que se registran las fricciones entre aquello que se quiere olvidar y silenciar[…]y el recuerdo que se quiere inscribir”

Al cruzar el texto racialidad negra y su problemática cubana con estos tópicos e interrogantes La memoria y olvido se convierte en unos de los gestos editoriales más sugerentes y polémicos dentro del ámbito de historiográfico y de los estudios culturales cubano de las últimas décadas. Por el rigor y lo crucial de sus demandas e interpelaciones.

Aunque no podemos soslayar que este libro editado por Juan F. Benemelis viene antecedido por una aventura similar: La cuestión tabú. El pensamiento negro cubano de 1840 a 1959, de María Poumier, por Ediciones Idea (2007) de Santa Cruz de Tenerife. Ambas propuestas editoriales, La memoria y el olvido y el libro de la Poumier, vienen a instituirse como una especie de perturbación para la historiografía cubana y el status metodológico desde el cual la misma ha venido articulando su escritura de la historia de intelectual de la nación y de los procesos formativos de nuestra identidad.

Las dos antologías pretenden documentar los nódulos, los momentos escabrosos, truncos por los que, en nuestra historia ha atravesado la construcción de un saber y un campo discursivo propio de negras y negros: relegado siempre a los bordes de ese campo letrado.

Expuestos a los juegos de dobleces y enmascaramientos de los constructos de una historia oficial, que los confina a los bordes, la periferia. Una de las principales motivos que ha impedido el acceso y visibilidad del pensamiento negro a la historia intelectual de la nación cubana, jerarquizado por las genealogías nacionales (blancas, masculinas y letradas); viene dada, entre otros motivos, por la imposibilidad de negros y negras, mulatos y mulatas para autorrepresentarse, para acceder a esos espacios del campo letrado y de esa historiografía donde “el ejercicio de la letra, la ordenación gramatológica y racional del sujeto” , y otras normas blancas, secularmente, lo han tenido como sujetos no aptos para la producción simbólica y de un saber .

De aquí que uno de los méritos fundamentales tanto de La memoria y el olvido como del libro de María Poumier sean el documentar cómo también, en el caso de cubano, la construcción de ese objeto de estudio llamado historia de las ideas o de las mentalidades a estado a merced de fuerzas políticas y de marginación racial, es decir: en un campo de relaciones de poder y exclusión.

En este sentido es bastante elocuente como, en ambos libros, ya desde sus propios títulos (La cuestión tabú… y La memoria y el olvido) declaran sus pretensiones o posicionamiento a manera contradiscurso frente a los sacralizados relatos de esta historiografía oficial. Los dos libros sacan a estas historias (con sus tramas, sujetos y batallas por su reivindicación, etc.) de los sótanos de la memoria, a donde han sido confinados por las narrativas hegemónicas, étnicamente absolutas, de la historiografía cubana. Les otorgan voz propia y poder de representación.

Pero, ¿a qué interlocutores va dirigido está dirigido La memoria y el olvido? Es fácil responder a esta pregunta si tomamos como referente la diversidad de universos problemáticas, que en relación con la racialidad afrocubana, encierra este libro. Los textos y autores aquí reunidos, con sus interrogantes, interpelaciones, lecturas deconstuctivas, pugnan por insertarse (como una aberración de la norma); en el corpus de documentos venerados hasta el cansancio por la historia oficial a la hora de relatar la historia del pensamiento de la nación cubana.

Es decir, que se trata de una imprecación dirigida al campo historiográfico cubano y todo lo que su sistema analítico, en el trazado de una identidad oficial, ha tenido por “lo juzgado inconveniente.”

Lo que viene a ser enfatizado por otro dato: tanto La cuestión tabú…, de María Poumier como La memoria y el olvido son proyectos que, desde lo factual, están generados desde los afueras o el exterior del campo intelectual cubano de estos años, y los encontrados debates, lecturas, interpretaciones de todo tipo que, dentro del mismo, está suscitando en el presente, la problemática racial.

Desde luego, que entre estos dos libros hay marcadas diferencias. La principal de ellas está dada por la perspectiva temporal desde el que cada uno de ellos concibe el acto de re-visitación o lectura en reversa de los procesos formativos de nuestra identidad nacional. Hablo de las periodizaciones que asume uno y otro. Esta diferencia definen el énfasis, la cercanía a la hora de la recepción de uno y otro libro, atendiendo a la inmediatez de sus propuestas y lo que este pueden aportar o iluminar los debates y discusiones presentes.

La cuestión tabú…como su mismo título anuncia es una historia del pensamiento negro que transcurre entre 1840 y 1959. Y agrupa una constelación de documentos que va de Juan Francisco Manzano, Plácido, Mercedes Matamoros, Antonio Maceo, Juan Gualberto Gómez; pasando por Rafael Serra, Evaristo Estenoz, Martín Morúa, Gregorio Turín, Lino D´Ou, Guillén, Gustavo Urrutia, Rómulo Lachateñeré; hasta Juan René Betancourt, Walterio Carbonell...

La memoria y el olvido, coloca su énfasis en autores y escritos aparecidos entre la década del sesenta del pasado siglo y los primeros años de este nuevo milenio. La nómina de autores va desde Gastón Baquero con uno de los ensayos más notorios escrito en este campo, y que el editor tuvo a bien rescatar. Lo que el lector agradece teniendo en cuenta de que estamos ante un texto magistral y apenas conocido dentro de la Isla, concurren además en estas páginas: Rogelio Martínez Furé, Antonio Benítez Rojo, Enrique Patterson, Tomás Fernández Robaina, Iván Cesar Martínez, Tomás González, Ileana Fuentes, Inés María Martiatu Ferry, Agnes Lugo Ortiz hasta pensadores más jóvenes como Roberto Zurbano, Sandra Álvarez Ramírez, Carmen González Chacón, Alberto Abreu, entre otros.

Lo que demuestra la diversidad de posicionamientos políticos, sociológicos, historiográficos, culturales, generacionales, de género, disciplinas…que concurren y articulan, en el presente, los debates raciales. Y lo que ha sido o es el devenir de la historia del pensamiento negro cubano como proceso vivo, que no cesa de pensarse, interrogarse. Desde ese espacio teórico donde hegemonía y subalternidad se entrelazan, ahora, con los descalces y miradas deconstructivas poscoloniales y posnacionales a los megarrelatos historiográfico de la escritura de la historia de la nación cubana.

El hecho de incluir tanto a pensadores negros residentes en la isla como a otros que viven fuera. Nos ratifica no sólo la voluntad inclusiva de este proyecto editorial; sino también la heteroglosia y la fragmentación discursiva que supone, en este nuevo milenio, el acto de pensar e imaginar lo cubano; así como localizar los sitios dispersos del legado afrocubano y su memoria.

Finalmente, me interesa comentar con los futuros lectores de La memoria y el olvido lo que considero las tres líneas fundamentales de este libro.

La primera, como ya he venido comentando, opera en el plano deconstructivo de las versiones o percepciones de la historiografía oficial a la hora de construir sus relatos de los eventos o procesos de la identidad nacional. Lo que los estudios subalternos han llamado la lectura en reversa o la teoría del cambio. En los textos de Rogelio Martínez Furé, Gastón Baquero, Antonio Benitez Rojo, Mariela A. Gutiérrez, Enrrique Patterson, Iván Cesar Martínez, Juan F. Benemelis, Tomás Fernández Robaina, asistimos a un desplazamiento en el campo discursivo de esta historiografía hegemónica: blanca, letrada y esencialista. Y que se produce cuando estos textos y autores logran cuestionar los modelos interpretativos y excluyentes de ésta, y señalar sus fisuras históricas, teóricas, y las mellas en sus herramientas analíticas

La segunda, todavía es más fascinante, pues nos revela la existencia de una teoría feminista negra como una nueva forma de conciencia intelectual. La cual, nos compulsa a un debate sobre cómo concebir nuevas, y otras formas de trabajo intelectual frente a las prevalecientes en la academia. Los textos de Ileana Fuentes, Victoria Ruíz, María Ileana Faguaga, Inés María Martiatu, Carmen González Chacón. Se colocan en ese espacio de reflexión de un feminismo negro que busca articular las prácticas simbólicas, la luchas por la representación, y el poder para representarse a sí mismas con el activismo y la agencia.

En la última vertiente agruparía a los trabajos cuyas reflexiones examinan los procesos de construcción de imaginarios simbólicos tanto en lo relativo a la conciencia religiosa, como del poder o la capacidad de la comunidad afrocubana para representarse a sí misma y ante los otros, frente a los estereotipos supremacistas blancos. “Mi madre cuenta que en una ocasión, cuando yo tenía cuatro o cinco años, ella regresó a casa y nos encontró a mi padre y a mí disgustado. Quiso saber que había ocurrido y él le contó que yo le había dicho:’Tú eres negro y yo no quiero negros aquí.’ Entonces él me preguntó de qué color yo era, le respondí: ‘Yo soy carmelita’ […]”

Es una confesión familiar, doméstica que Yusimí Rodríguez nos hace en un texto donde desmitifica esos estereotipos negativos, degradantes que en el terreno ideológico, social y cultural operan contra los afrocubanos. Lo sintomático de este pasaje es el juego o el desplazamiento de los conflictos raciales de lo público a lo privado. De cómo esta fisura o conflicto en el alma de la nación se dilucida, no en un espacio público, sino en el entorno íntimo y secreto del hogar. Por cuanto se trata de una discusión todavía aplazada dentro de la sociedad cubana actual.

El resto de los textos incluidos en esta vertiente también denotan el mismo cambio de perspectiva o de conciencia crítico-intelectual. Lo que se interroga en ellos no es otra cosa que al otro de la negritud: la blancura. En esta línea se inscriben, además, las indagaciones de Agnes Lugo Ortiz, Tomás González, Mariela A. Gutierrez, Sandra Álvarez, Madelín Cámara, José A. Pomar y Roberto Zurbano.

Aunque en la nómina de La memoria y el olvido lamentemos algunas ausencias como la Walterio Carbonell, y otros pensadores negros como Deysi Rubiera, Víctor Fowler, Georgina Herrera. Sobran motivos para agradecer este empeño. Podríamos seguir conversando sobre la utilidad de este libro para historiadores y estudiosos de la problemática racial cubana a quienes, desde ahora, le anticipo que es un libro fundacional, de lectura ineludible, pero ahora les toca la palabra a sus futuros lectores.
Alberto Abreu Arcia

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Una mirada negra a la historia del pensamiento y de la identidad nacional cubana. Por: Alberto Abreu Arcia iconMe encantó que una persona ligada al proyecto del Presidente Chávez...

Una mirada negra a la historia del pensamiento y de la identidad nacional cubana. Por: Alberto Abreu Arcia iconEstrenada por el Teatro Nacional Juvenil de Venezuela. Sala MaríaTeresa...

Una mirada negra a la historia del pensamiento y de la identidad nacional cubana. Por: Alberto Abreu Arcia iconIdentificación de algunas de sus obras y analisis de su significado (caracteristicas)
«El puro automatismo psíquico, por medio del cual se intenta expresar, verbalmente o por escrito, o de cualquier otro modo, el proceso...

Una mirada negra a la historia del pensamiento y de la identidad nacional cubana. Por: Alberto Abreu Arcia iconPor una antropología de la mirada: etnografía, representación y construcción...

Una mirada negra a la historia del pensamiento y de la identidad nacional cubana. Por: Alberto Abreu Arcia iconResumen El arte y el pensamiento simbólico del mito están unidos por una misma estructura

Una mirada negra a la historia del pensamiento y de la identidad nacional cubana. Por: Alberto Abreu Arcia iconResumen La relación entre mito, historia y utopía ha sido abordada...

Una mirada negra a la historia del pensamiento y de la identidad nacional cubana. Por: Alberto Abreu Arcia iconResumen: El cine puede construir por medio de sus materias propias...

Una mirada negra a la historia del pensamiento y de la identidad nacional cubana. Por: Alberto Abreu Arcia iconEl sermón, "Forjando una identidad" es editado de un sermón presentado...

Una mirada negra a la historia del pensamiento y de la identidad nacional cubana. Por: Alberto Abreu Arcia iconIntroduccion a la filosofia a traves de su historia presentacion
«objeto» de la filosofía durante toda su historia. Tal vez estos textos nos permitan «engancharnos» con un pensamiento, con un autor...

Una mirada negra a la historia del pensamiento y de la identidad nacional cubana. Por: Alberto Abreu Arcia iconEl tema que abordare será la identidad, comenzaré por dar a conocer...






© 2015
contactos
l.exam-10.com