La historia del incienso es tan antigua como la propia humanidad. Cuando el hombre descubrió el fuego, al mismo tiempo nació para él el incienso. Cuando quemaba






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fecha de publicación12.09.2015
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La magia del incienso
La historia del incienso es tan antigua como la propia humanidad. Cuando el hombre descubrió el fuego, al mismo tiempo nació para él el incienso. Cuando quemaba cortezas, hojas, flores, raíces, y resinas, se daba cuenta de que desprendían diversos tipos de perfumes y olores. Y así empezó el fascinante mundo mágico del incienso.

No se puede demostrar, hoy en día, qué pueblo empezó a usar el incienso diariamente en sus rituales y reuniones religiosas. Lo cierto es que los antiguos egipcios (unos 5.000 años antes de nuestra era) fueron de los primeros en utilizar incienso durante sus ceremonias y cultos religiosos. Un poco de historia siempre es interesante.
El incienso en el tiempo de los faraones

Los antiguos egipcios eran expertos en la mezcla de una extensa variedad de hierbas, raíces, maderas y en la preparación y utilización del incienso. Cada ciudadano, cada templo y en cada reunión se quemaban las hierbas, desde dulzonas hasta aromáticas, más fascinantes y penetrantes. El más conocido de todos los diferentes inciensos en los tiempos de los egipcios era el famoso Kifi. Como dicen los escritores holandeses Marianne y Patrick Caland en su libro: "El historiador romano Plutarco escribió hacia el año 100 d.C. las siguientes palabras sobre el Kifi del antiguo Egipto: los ingredientes del Kifi nos obsequian con el bienestar. El Kifi puede armonizar al hombre en su sueño dulce y eliminar las preocupaciones diarias, pues otorga paz y serenidad a quien lo inhala". En los escritos de los egipcios se dice que el Kifi misterioso produce estados de concentración elevados, la apertura hacia los estados transpersonales.

Los ingredientes del Kifi se mezclaban en el curso de un ritual muy especial bajo la recitación de textos sagrados. A la preparación por los expertos en la materia le seguía un ritual templario hermético extremadamente secreto.

Lo cierto es que uno de los ingredientes del Kifi es la resina del olíbamo (incienso), puesto que entre los antiguos egipcios la resina de incienso gozaba de alta consideración entre los sacerdotes. Lo cierto es que los

e


gipcios preparaban tradicionalmente el Kifi en secreto y sólo unos pocos sabían la fórmula. Se dice que, desde tiempos remotos, el Kifi de origen se compone de hierbas especiales como la marihuana y resinas como el hachís. ¿Quién sabe?

El secreto de la composición exacta del sagrado y misterioso incienso Kifi, hoy en día, quizás sea sólo conocida por algunos monjes Budistas Tibetanos. También pudiera ser que los expertos en egiptología hayan encontrado la hermética fórmula durante sus investigaciones.

En el antiguo Egipto el uso de incienso era una parte muy importante en sus costumbres rituales. El hecho de que todos los ingredientes de cada una de las diferentes y selectas hierbas y otras sustancias de incienso se les atribuía propiedades místicas específicas.

Incluso los médicos egipcios realizaban sahumerios durante sus prácticas médicas para expulsar a los demonios (estados mentales espirituales negativos) que sabían con certeza que eran los causantes de determinadas enfermedades, hoy en día las llamadas enfermedades psicosomáticas.

Para sus dioses, los egipcios utilizaban las más preciadas variedades de incienso. Estos artesanos de incienso, en los tiempos de los Faraones, sabían todos los secretos para la producción de incienso de alta calidad. Se ha podido constatar que en algunas de las preciadas vasijas encontradas en las cámaras funerarias de Tutankamón tenían guardadas cientos de clases de incienso que han conservado todavía su magnífico aroma a través de los siglos.

La tradición del incienso en el Budismo

Desde los tiempos de Buda, los seguidores del creador del Budismo han estado obsesionados por los aromas fragantes del incienso. Puede ser que los primeros productos que los indios importaron fuesen

los inciensos de Arabia y Egipto. Con el transcurrir de los tiempos desde la India y China hasta el Tíbet, sus habitantes han encontrado y experimentado el encanto de la magia del incienso. Especialmente la mayor predilección por el uso del incienso se da entre los Budistas del Tíbet, donde se quema en los ritos de iniciación de los monjes. También es cierto, y una costumbre fija de los rituales diarios celebrados en los monasterios y en los templos Budistas. El objetivo principal de los Budistas Tibetanos, en los que intervienen los aromas, las vibraciones armónicas de los inciensos, es regar el apoyo de los espíritus benefactores para el ambiente. Hoy en día, para los Budistas, el incienso es parte de sus vidas, y éste desde luego, no puede faltar en fiestas y ceremonias.

Para los tibetanos el incienso se quema con motivo de costumbres sociales, como el bautismo, las bodas y en muchas otras ceremonias.

El incienso tibetano es uno de los más antiguos y naturales que existen actualmente en el mercado mundial. Es una artesanía milenaria y, desde luego, todo el incienso está hecho a mano. Hasta el secado del incienso se hace a pleno sol. Es un incienso integral.

El incienso tibetano es de un material selecto y de alta calidad, conteniendo éste sustancias aromáticas bien conocidas como almizcle, sándalo rojo y blanco, azafrán, canela, etc. Y compuesto de hierbas y raíces del Himalaya, con un total de 25 y hasta 35 ingredientes secretos.

Ha sido elaborado según las viejas y secretas fórmulas que descubrieron hace siglos los Rimpoches (venerados lamas iluminados) y esmerados procesos que han sido transmitidos de generación en generación. "Que prevalezca la paz en aquella casa donde el incienso se quema." El incienso se utiliza también en el Budismo Japonés, al igual que en el sintoísmo, la religión originaria del Japón, inspirado por el Budismo Tibetano.
El uso espiritual de los inciensos

Hoy en día vivimos en una época de redescubrimiento de los inciensos. La energía, las vibraciones armónicas que vibran tras las hierbas, flores, raíces, maderas nobles y especias, como una cortesía celestial, un regalo aromático de la naturaleza.

El incienso se ha utilizado desde tiempos remotos para conducir al hombre a un estado elevado de consciencia, con el objetivo de abrir la puerta a lo espiritual y lo divino. Es símbolo de la presencia vibratoria divina, favorece la creación de una atmósfera de manera subliminal, que facilita la concentración y los estados de meditación. El incienso encendido desprende su fuerza, junto con sus sutiles vibraciones y su aroma típico.

Los científicos saben que el incienso actúa en un sentido refinado y, de una manera misteriosa, influye en nuestras emociones y en la profundidad de nuestros sentimientos que provocan estados elevados de nuestra consciencia.

Los usos del incienso son múltiples:

* Para generar buenas vibraciones y liberar una fuerza energética.

* Para conjurar y expulsar malos influjos y energías.

* Para concentrar fuerzas y dirigirlas a un objetivo.

* Para crear una atmósfera plenamente adaptada a una actividad luminosa que tiene intención de ejecutar.

* Para purificar lugares antes de realizar rituales benéficos y espirituales.

* Para la curación física y psíquica.

  • Para facilitar la meditación en grupo o individualmente.




Saber elegir su incienso

Como sabemos, cada persona es diferente en sus gustos, conocimientos y nivel de evolución espiritual. Por eso, para elegir una clase de incienso, tiene que tener en cuenta sus propios criterios y gustos particulares.

Hoy en día el incienso se puede encontrar y adquirir en los más variados tipos de mercadillos. Hay de todo, inciensos baratos, caros y más caros; con embalajes de lujo, bonitos o simples, pero la pregunta sigue siendo: ¿Cuál es el que debemos elegir? ¡Cuidado! Después de una larga investigación nos hemos dado cuenta de que hay incienso muy tóxico, tanto que algunos incluso funcionan como matamoscas.

A modo de experimento, podemos situar a unos dos centímetros del incienso quemándose un pedazo de tela de algodón blanco, pasados quince minutos podemos quedar sorprendidos por la huella que deja el humo con sus componentes tóxicos. Así mismo, no conviene olvidar que a muchos inciensos se les añade fósforo para facilitar el proceso de quemado.

Conclusión

Un buen incienso guardado no debe oler fuerte, y su color debe ser neutro y suave, más o menos de color tierra. Si el incienso guardado despide un olor fuerte, es señal de que es un producto con muchos colorantes no naturales y aromas artificiales.

El incienso natural se conoce fácilmente porque cuando está pasivo casi no descarga ningún olor, y activo es algo muy terso, desprende poco humo con un aroma agradable y, al mismo tiempo, penetrante para la percepción de emociones y procesos psíquicos.

Ernesto Hanquet
l camino del incienso

Bienvenido al mundo de las fragancias

"...Bajo el maravilloso brillo de una luna levemente escondida entre las nubes, la lluvia justo acaba de parar, la brisa sopla suave dispersando la hermosa fragancia de las flores.

Por todos los rincones del palacio, este aroma le acompaña la increíblemente delicada fragancia del humo del incienso, creando un ambiente encantado."

Este fragmento pertenece a la primera gran novela de la humanidad, "La Historia de Genji" escrita en Japón en el siglo XI por Murasaki Shikibu, una dama de la corte. Por entonces ya se había desarrollado una exquisita y extensa tradición de quemar incienso con un sentido estético y festivo: se perfumaban con su humo las ropas, el pelo, o se ponía pulverizado en las mangas del kimono. Hacían sus propias mezclas y jugaban a adivinar los ingredientes en una compleja ceremonia (similar a la ceremonia del té) llamada Koh-Do: el camino del incienso. Algunos siglos más tarde los samurais perfumaban sus armaduras para purificar sus cuerpos y sus mentes.

Sin embargo el origen de su uso en Japón no fue la aristocracia sino el budismo Zen: los monjes quemaban incienso -y todavía lo queman- como ayuda en la meditación, para mejorar la concentración, la atención y para crear un ambiente de paz. De esta tradición budista también surge la expresión "escuchar las fragancias". En Japón, el incienso no se huele sino que se "escucha". El origen de esta expresión puede rastrearse en un texto de la tradición budista en el cual se expresa que en el mundo del Iluminado todo es fragante como el incienso, y que las palabras del Buda son incienso y de la misma manera se escucha el incienso como a las palabras de Buda.

También la tradición shintoista se hizo familiar con el incienso: a la entrada de los templos más sagrados se quema incienso para que antes de entrar los devotos se impregnen todo el cuerpo con el humo y así disimular el horroroso olor que los humanos tienen para los dioses.

Ambas tradiciones japonesas de quemar incienso, tanto la cortesana como la sagrada, han llegado a nuestros días desarrollándose hasta ser una de las más exquisitas del mundo, y de la aristocracia ha pasado a convertirse en popular tanto en hogares como en oficinas y lugares de trabajo. Cada familia tiene un aroma favorito que quema a menudo para que se asocie con su hogar. Se quema especialmente en el recibidor cuando se espera una visita, donde además se prepara un ikebana (arreglo floral) para que los huéspedes se sientan agasajados. Incluso se han realizado experimentos por el gigante de la cosmética Shiseido que concluyen los efectos que tienen diversos aromas sobre las personas. Por ejemplo el aroma de limón ayuda a mantener la atención en un ambiente de trabajo, los florales ayudan a la concentración, el cedro alivia la fatiga, canela eleva el ánimo y el jazmín reduce la ansiedad. Incluso hay doctores y terapeutas que queman incienso para tratar a sus pacientes o ayudar en los tratamientos.
Cómo se fabrican las barritas de incienso

Los ingredientes usados en la fabricación de los inciensos son principalmente maderas aromáticas, entre las que están la madera de

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loe o agar (aquillaria agalocum) y el sándalo. El origen de la madera de aloe o agar es un árbol del sudeste asiático que al morir su madera se descompone pero su resina se concentra y perdura y es desenterrada al cabo del tiempo como un preciado tesoro aromático. También se utilizan canela, anís estrellado, clavo, incienso de Arabia, alcanfor, pachuli, ámbar, esencias florales entre otros, conchas molidas como conservante y corteza de Cercidiphyllum japonicum como combustible.


1.- Los ingredientes se pulverizan finamente.

2.- Se mezclan, a veces siguiendo antiguas recetas guardadas celosamente por la familia del fabricante y a veces buscando nuevas creaciones desarrolladas por modernos perfumistas.

3.- Se mezcla con agua y miel o melaza y se amasa hasta tener una consistencia pastosa y uniforme.

4.- Se pasa por una máquina como la de fabricar espagueti que conforma las barritas. Se ponen sobre una bandeja de madera.

5.- Se cortan las barritas al tamaño adecuado.

6.- Se deja secar durante varios días

7.- Una vez secas, están listas para manipular y envasar.

Ángel Chamorro

"La pálida luna alumbra entre nubes en el cielo otoñal.

Sola ante la ventana, soporto el peso de los días, y compongo poemas que voy borrando a medida que corrijo.

Florece el oro de los crisantemos.

Yo, tras la celosía, en la oscuridad de mi solitaria habitación,

Sola, quemando incienso, y soñando... sola."

De la poetisa china LI TSING CHAO

DIEZ VIRTUDES DEL INCIENSO

(Recopiladas por un monje Zen del siglo XVI)

* Facilita la comunicación con lo trascendente

* Purifica cuerpo y mente

* Alivia de pensamientos obsesivos y serena el espíritu

* Mantiene la mente alerta

* Nos acompaña en la soledad

* Trae paz en momentos de ajetreo y estrés

* Cuando abunda, quemar mucho no cansa

* Cuando escasea, usar un poco también satisface

* Aunque el tiempo haya pasado, mantiene su aroma

* Usarlo habitualmente no hace daño





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