Literatura latina. La épica características generales






descargar 48.11 Kb.
títuloLiteratura latina. La épica características generales
fecha de publicación11.09.2015
tamaño48.11 Kb.
tipoLiteratura
l.exam-10.com > Historia > Literatura
LITERATURA LATINA. LA ÉPICA

CARACTERÍSTICAS GENERALES

Escrita en verso, se entiende por épica aquellas manifestaciones literarias de carácter narrativo que cuentan con un lenguaje solemne y majestuoso las hazañas legendarias de héroes o los orígenes míticos de un pueblo. La épica surge en las culturas primitivas vinculada a la tradición oral, con acompañamiento musical y sin autor único ni texto fijo. Sin embargo, llegó el momento en que algunos de estos cantos se fijaron por escrito por parte de uno o varios autores. Surge así el poema épico o épica culta. A partir de este momento, el poema épico es obra de un único autor, que elige el tema y utiliza conscientemente los recursos estilísticos.

El poema épico tiene una estructura delimitada: proposición, al comienzo, con la presentación del tema, la invocación a la divinidad para pedirle ayuda; narración, en la parte central, incluye descripciones, discursos, comparaciones. El protagonista es el héroe, que debe enfrentarse a obstáculos y adversidades y muestra virtudes que definen a un pueblo.

El estilo es elevado y solemne. El verso tradicional es el hexámetro dactílico. La épica en Roma tiene tres características esenciales: influencia homérica, utilización de la historia nacional como argumento y, la influencia de la poesía alejandrina a partir del s. I a. C.

PRECEDENTES DE LA ÉPICA LATINA

Los romanos produjeron sus primeros poemas épicos a finales del s. III a. C. Pero, en los siglos anteriores pueden rastrearse indicios de lo que será luego la gran poesía épica. Entre los precedentes podemos citar:

- Los elogia: inscripciones funerarias en verso, en alabanza del difunto. Narran el valor, los méritos y las gloriosas hazañas del muerto.

- Los carmina convivalia (cantos de banquetes): Son los más claros precedentes de la poesía épica. En los primeros siglos de Roma era costumbre cantar, al final de los banquetes, con acompañamiento de flauta o sin él, las gloriosas y valerosas hazañas de los antepasados ilustres. Debió existir todo un ciclo épico de transmisión oral que sirvió de base a las “leyendas” de personajes heroicos transmitidas luego por los historiadores (Tito Livio, sobre todo), cuando se refieren a los primeros tiempos de Roma.

- Los carmina triumphalia (cantos de triunfo): Eran cantos entonados por los soldados que acompañaban al general vencedor en la procesión triunfal desde las afueras de Roma hasta el Capitolio. Celebraban en ellos las hazañas del general y las suyas propias en la guerra, jactándose de haber dado muerte a miles de enemigos.

-Neniae (cantos fúnebres): Cantos que elogian las virtudes y los hechos heroicos del difunto, entonados por los parientes o por las plañideras, en las ceremonias fúnebres de personajes ilustres.

ÉPOCA ARCAICA

La Odussia de Livio Andronico

El primer poema épico de la literatura latina no es de creación original, sino una traducción de la Odisea de Homero, la primera traducción literaria de Occidente, realizada por Livio Andronico con el título de Odussia. Nos quedan unos 50 versos de esta traducción. Por ellos puede verse que es una traducción fiel al original, pero con un gran afán de romanidad, que se manifiesta en la utilización de términos latinos autóctonos y en el empleo del verso saturnio, igualmente autóctono, que dejará pronto de usarse suplantado por los metros griegos.

El Bellum Poenicum de Nevio

Nevio es el introductor en la literatura latina de la poesía épica original, no traducida. Su poema Bellum Poenicum trata de la primera guerra púnica (264-241 a. C.) en la que militó como soldado. Rompiendo con la tradición épica de Homero, Nevio no canta sucesos legendarios y lejanos, sino un hecho histórico real y contemporáneo, aunque también introduce alguna referencia legendaria, como la de los frustrados amores de Dido y Eneas para explicar el origen del odio entre romanos y cartagineses.

Nos han llegado unos 50 fragmentos. Está escrito en versos saturnios. Su lenguaje y estilo mantienen un equilibrio entre la influencia griega y la tradición romana.

Los Annales de Ennio

Con Ennio la épica latina se consolidad definitivamente. Su poema Annales es considerado la epopeya nacional romana hasta aparición de la Eneida de Virgilio. Constaba de 18 libros y unos 30000 versos, de los que apenas quedan 600. Los sucesos están narrados cronológicamente, de ahí el título de Annales, y recogen la historia de Roma en verso, desde los orígenes (leyenda de Troya y Eneas) hasta el primer cuarto del s. II (guerras púnicas).

Pero no es una mera historia versificada, sino un poema que revela la trabajada inspiración de su autor y que enlaza los elementos de la épica griega con la tradición romana. Entre los primeros están el empleo del aparato divino y el uso del hexámetro, que desplaza al verso saturnio en la poesía épica; de la tradición romana procede la incorporación de sucesos contemporáneos, el influjo de los carmina convivalia y de los analistas; pero, sobre todo, la admiración por Roma. El poema contiene también reflexiones morales contra el militarismo desenfrenado.

LA ÉPICA CLÁSICA: VIRGILIO Y SU ENEIDA

Desde Ennio hasta Virgilio transcurre un largo periodo de siglo y medio en el que no aparece ningún poeta épico relevante. Con Virgilio la épica latina alcanza su cumbre más alta.

La vida de Virgilio transcurre durante el gobierno de Augusto, que constituye el eslabón entre la República y el Imperio. Ha desaparecido el ambiente de libertad, pero el poder personal que representa Augusto muestra perfiles tolerantes. La sociedad romana desea la paz, cansada de tantos años de anarquía y de luchas civiles. El Imperio ha alcanzado su máxima expansión, lo que fomenta el orgullo nacional.

Augusto traza un plan de gobierno a la vez político, religioso y moral, encaminado a restaurar las virtudes primitivas, las del campesino, austero y religioso; pues el abandono de estas virtudes eran la causa de la decadencia de Roma. Los poetas y escritores le ayudarán a difundir este programa de regeneración moral. Por ello, se convierte en el protector de las letras y de las artes, con la ayuda de su ministro Mecenas. Virgilio y otros grandes escritores de la época (Horacio, Tito Livio, Propercio…) se solidarizarán con estos ideales y colaborarán con la política de Augusto.

Virgilio nace en Mantua, al norte de Italia, en el 70 a. C., en una familia de clase media. Después de estudiar en Cremona y Milán se traslada a Roma. Pero no se siente inclinado a la vida política y abandona los estudios de retórica, orientándose a la filosofía, concretamente a la corriente epícurea, a la vez que descubre su gran vocación, la poesía.

Después de componer sus Bucólicas (poesía lírica), con las que consigue gran fama, entra en el círculo de Mecenas y de Augusto; y siguiendo su programa ideológicos escribe sus Geórgicas (poesía didáctica) y su Eneida. Muere en Brindisi (Italia) en el 19 a. C., al regresar de un viaje a Grecia para visitar los lugares cantados en su poema. No terminó la Eneida a su gusto y ordenó que la quemaran pero sus amigos no hicieron caso y la publicaron como la dejó, con algunos versos incompletos.

La Eneida

Es la gran epopeya nacional romana. Consta de 12 libros y de cerca de 10000 hexámetros. Está inspirado en los poemas homéricos: en los seis primeros libros imita la Odisea, con el relato de los viajes de Eneas desde Troya a Italia; en los seis últimos imita la Ilíada, con las guerras que Eneas afronta en Italia para hacerse con el dominio del Lacio. Pero la narración no es cronológica. Cuando empieza el poema, Eneas y los suyos se dirigen desde Sicilia a las costas de Italia, pero una tempestad los arroja a las costas de África. Allí la reina Dido, que está levantando la ciudad de Cartago, los acoge y les ofrece un banquete. Luego pide a Eneas que le cuente sus aventuras y desgracias. Los libros II y III contienen la narración, puesta en boca de Eneas, de estas aventuras: la toma de Troya por los griegos, su salida de la ciudad en llamas con su padre, su hijo pequeño y un grupo de troyanos, y sus viajes y peripecias hasta llegar allí. El libro IV narra los amores de Dido y Eneas. Éste, advertido por Júpiter, abandona Cartago rumbo a Italia y Dido se suicida. El resto del relato, que abarca ocho libros (V-XII) es cronológico: llegada a Sicilia, juegos fúnebres para conmemorar el primer aniversario de la muerte de Anquises, padre de Eneas (V); el desembarco en Italia y la bajada de Eneas a los infiernos, donde su padre le anima a cumplir su misión, presentándole a los grandes personajes de la historia posterior de Roma (VI).

La segunda parte del poema, siguiendo la Ilíada, narra las guerras que Eneas afronta en suelo itálico, especialmente contra Turno, caudillo de los rútulos, que pretendía como él la mano de Lavinia, hija del rey Latino. El relato culmina con la muerte de Turno a manos de Eneas, episodio que cierra el poema.

Aparte de esta división en dos mitades, se ha observado también otra en tres bloques, cada uno de ellos con un protagonista parcial, aunque el héroe absoluto es Eneas:

  • Libros I-IV: con Dido como figura principal, pues narra la estancia de Eneas en Cartago y sus amores con Dido. Es la reina de Cartago, que sufre los caprichos del destino: tras enamorarse de Eneas, éste la abandona y se suicida. Esto acarreará la enemistad eterna y mítica entre Cartago y Roma. Dido sufrirá los acuerdos de Juno y Venus, que determinan su destino.

  • Libros V-VIII: bloque central con Eneas como protagonista absoluto (salida de Cartago, llegada a Italia y preparativos para la guerra contra los rútulos). Es el héroe por antonomasia: guerrero, troyano, hijo de Venus y Anquises; sobre él giran el resto de los personajes. Su destino será el de Roma: no tiene opciones, tiene que cumplirlo.

  • Libros IX-XII: destaca la figura de Turno (batalla contra los rútulos, duelo Eneas-Turno).Es el antihéroe de la segunda parte del poema. Rivaliza con Eneas por conseguir a Lavinia. Muere en su combate con Eneas, quien descubre que Turno tiene los restos de su amigo Palante.

La finalidad de la Eneida es la exaltación de Roma en sus orígenes mitológicos. Nevio había cantado un suceso contemporáneo (la primera guerra púnica); Ennio, la historia de Roma hasta su tiempo. Pero si éste menciona los orígenes como digresión, Virgilio los convierte en uno de los temas fundamentales de su epopeya. Sin embargo, consigue hábilmente insertar en la Eneida la glorificación de Augusto y de su familia, la familia Julia (a la que hace descender de Julo, el hijo de Eneas), y de otros personajes ilustres. Lo hace con procedimientos muy hábiles: en la bajada de Eneas a los infiernos (VI), su padre Anquises hace desfilar ante sus ojos las almas aún no nacidas de los grandes personajes de la historia de Roma, así puede presentar incluso a sus coetáneos, como Augusto; lo mismo sucede en la descripción del escudo que Vulcano forja para Eneas (VIII), en el que aparecen grabados episodios decisivos de la historia “futura” de Roma, y, como motivo central, la victoria de Augusto en la batalla de Accio, convirtiendo a Augusto en heredero de Eneas y en continuador de su obra, con la misión de asegurar a Roma el dominio del mundo.

Virgilio, aunque sigue las huellas e imita episodios homéricos, abre una nueva etapa en la poesía épica. La Eneida es fruto de amplios conocimientos sometidos a una rigurosa selección e integrados en una perfecta unidad: la glorificación de Roma. Otro rasgo de la épica virgiliana es su subjetividad, que refleja una complicidad cercana con toda la naturaleza. Por otra parte, refleja gran penetración psicológica, en la expresión del dolor y de las emociones más vehementes (pero esto también está en Homero). Al igual que Homero, Virgilio contempla a hombres que sufren y caen, no a soldados que realizan hazañas heroicas. El propio héroe del poema, Eneas, no es un puro guerrero, sino un héroe religioso y humano (pius), desgarrado por una tragedia interior: tiene que obedecer a los dioses, y por ello, abandona a Dido, contra su voluntad; por esto también, mata, tras dudarlo mucho, a Turno, su antagonista. Parece un héroe blando, comparado con la ferocidad de Aquiles, pero no es blandura, sino humanidad, no incompatible con el valor guerrero.1

Por otra parte, la Eneida muestra un equilibrio perfecto en sus personajes, en su desarrollo y en sus descripciones. Este equilibrio y armonía caracteriza también la lengua y el estilo virgiliano. Usa palabras con absoluta propiedad. Evoca con gran maestría colores y sonidos; unas veces resulta brillante, otras vigoroso, según la ocasión. Ya en vida fue un clásico, es decir, un ejemplo a seguir e imitar. Su fama no ha decaído nunca, desde la Edad Media, en la que Dante lo eligió como guía para el Infierno (Divina comedia) hasta hoy.

La épica en la edad neroniana: Lucano

Unos ochenta años después de la muerte de Virgilio aparece una epopeya con rasgos distintos y marcada, como toda la poesía y la prosa de las generaciones siguientes a la época de Augusto, por influencia de la retórica. Esta epopeya diferente es el poema de Lucano sobre la guerra civil.

Lucano era sobrino de Séneca. Murió en plena juventud, víctima de la envidia de Nerón. A pesar de ello, escribió una gran cantidad de obras de diferente género, de las que sólo nos ha llegado su poema épico Bellum civile o Pharsalia, que consta de 10 libros y 8000 hexámetros, aunque el último está incompleto.

Lucano narra en el poema la guerra civil entre César y Pompeyo, desde el momento en que César pasa el Rubicón y Pompeyo huye a Roma y luego a Grecia, hasta que se enfrentan en la batalla de Farsalia y Pompeyo, derrotado, huye a Egipto, donde es asesinado; el poema narra también las penalidades del ejército pompeyano en el desierto de Libia; la guerra de Alejandría y cómo César entrega a Cleopatra el trono de Egipto.

Lucano se aleja, por tanto, de la tradición épica homérica-virgiliana y coincide en cierto modo con Nevio y Ennio en elegir no un tema mitológico, sino histórico, excluyendo cualquier intervención divina y mítica. Las características especiales del poema de Lucano, que supone una revolución en la poesía épica, pueden resumirse así:

  • Eliminación del aparato divino: Lucano destierra a los dioses de su poema e instala en su lugar al hombre, responsable absoluto de sus acciones, sean favorables o adversas. Ni siquiera invoca a las musas al principio del poema, como era norma en la épica, sino que lo sustituye por una invocación-elogio de Nerón, un elogio, por otra parte, ritual, no sentido.

  • Racionalismo: Al eliminar a los dioses, Lucano explica de un modo racional y científico, por causas naturales, muchos fenómenos que en la epopeya se explicaban por intervención de los dioses: la causa de la guerra civil es la ambición, la corrupción social, etc.; las tempestades se explican por causas metereológicas, no por la ira de los dioses; las digresiones científicas son abundantes, como la descripción de los Apeninos, de Libia, de Tesalia, etc.

  • Ausencia de héroe: Hay en el poema tres personajes con categoría de héroe: César, Pompeyo y Catón; cada uno destaca por algún aspecto, pero ninguno es el héroe épico por excelencia.

Ya en la antigüedad se dijo de esta obra que no era un poema sino un relato histórico (narra los hechos de forma cronológica, abundan los discursos en boca de los personajes), o que era un modelo más para oradores que para los poetas por la presencia de la retórica; pero su retoricismo en Lucano no es algo vacío, externo, sino que nace de motivaciones internas: Lucano ve la guerra civil como un cataclismo cósmico, que conlleva la destrucción de Roma y de la humanidad; es lógico que se refiera a ello con recursos expresivos adecuados para comunicar el máximo pathos, la emoción más intensa. Así pues, el valor literario y poético de Farsalia está fuera de duda.

La épica en el periodo de los Flavios (2ª mitad del s. I)

En esta época la épica vuelve a Virgilio, siendo muy imitado por los poetas del momento, que tienden también al barroquismo, al preciosismo y la erudición mitológica, confundiendo grandiosidad y solemnidad, con grandilocuencia y retoricismo enfático. Tres son los poetas épicos más destacados:

Papinio Estacio

Fue el típico poeta profesional y autor de numerosos poemas a familiares, amigos y protectores, sobre todo al emperador, al que adula servilmente. Su poema más importante es la Tebaida, que recoge la leyenda de Eteocles y Polinices, la rivalidad de los hermanos por el trono de Tebas y su muerte. A pesar de su contenido, falta aliento trágico y épico en el poema, carece de unidad y de profundidad. Siendo un poeta épico mediocre, Estacio fue muy apreciado en la Edad Media: Dante le concede un notable papel en su Divina comedia.

Valerio Flaco

La única obra suya que nos ha llegado, aunque incompleta es el poema épico Argonáutica. Trata del conocido tema mitológico de los argonautas y su conquista del vellocino de oro, tema que había tratado el griego Apolonio de Rodas en el s. III a. C. Es elogiado por Quintiliano. Hay influencias de Virgilio y también de Ovidio en la plástica de las descripciones y hasta de Lucano en la insistencia de lo macabro. Pero, como Estacio, Valerio Flaco, carece de un tono épico de largo alcance, deteniéndose en detalles secundarios y destacando en los contenidos no lo heroico, sino lo sentimental y erótico (por ejemplo, los amores de Medea y de Jasón).

Silio Itálico

Hombre rico, que ocupó cargos públicos de importancia. Gran admirador de Cicerón, Virgilio y Tito Livio. Su poema épico Púnica, en 17 libros, trata de la segunda guerra púnica; es, en realidad, la tercera década de la historia de Tito Livio puesta en verso. Muestra facilidad en la versificación, pero como los anteriores, le falta aliento épico. Imita en todo a la Eneida de Virgilio.

Con estos autores termina la epopeya romana.

POESÍA DIDÁCTICA

Muy cercana en la forma a la poesía épica, la poesía didáctica nació en Grecia. Su primer cultivador fue Hesíodo, con Los Trabajos y los días y la Teogonía. La primera de estas dos obras es una invitación al trabajo y está llena de reflexiones sobre las dificultades de la vida y consejos sobre el trabajo en el campo y otras materias útiles. La segunda es un poema sobre el origen del mundo y de los dioses. Más tarde, en época alejandrina, destaca el nombre de Arato, erudito, matemático y crítico, cuyos poemas fueron traducidos al latín: los Fenómenos, un tratado sobre astronomía y los Pronósticos, exposición de la meteorología popular.

En estos dos autores aparecen las dos direcciones que seguirá la poesía didáctica latina: el contenido utilitario (enseñanzas prácticas para la vida) y el contenido científico (enseñanza de aspectos más abstractos).

Las primeras manifestaciones de poesía didáctica en Roma son elementos populares en verso muy antiguos, transmitidos oralmente de padres a hijos y consistentes en proverbios y predicciones, que se referían sobre todo a las actividades agrícolas, en fórmulas mágicas o médico-mágicas para curar enfermedades, etc.

Los primeros autores de los que conocemos alguna obra que pueda encuadrarse dentro del género didáctico son Ennio, con su obra Hedyphagetica (los placeres de la mesa), una guía gastronómica de diferentes países, escrita en hexámetros, es una parodia del estilo homérico; y Catón, que escribió, destinadas a la educación de su hijo, Sententiae y Carmen de moribus; contienen fórmulas sencillas que recogen las enseñanzas morales acumuladas por la sabiduría popular.

Todas estas obras son sólo tanteos de lo que será la verdadera poesía didáctica, que se inaugura con Lucrecio y su poema filosófico De rerum natura.

Lucrecio (Tito Caro Lucrecio, s. I a. C.)

Sabemos muy poco de su vida. Su poema fue publicado después de su muerte por Cicerón, a pesar de la defensa que hace en él de la filosofía epicúrea por la que el orador sentía fuerte antipatía. De rerum natura (Sobre la naturaleza) inaugura la poesía didáctica romana; consta de 6 libros que desarrolla la física, la psicología y la cosmología de Epicuro.

Lucrecio pretende desterrar de los hombres el miedo irracional a la muerte con las armas de la razón, convenciéndoles de que no hay más allá. Pero es un nudo de contradicciones: aconseja despreocuparse de los dioses y comienza el poema con un himno a Venus; defiende el epicureísmo, esencialmente optimista, pero es un tremendo pesimista. Hay en él una lucha entre el corazón y la razón.

Su lengua tiene matices arcaicos en el léxico y las expresiones. Pese a lo árido de la materia tratada, son frecuentes las escapadas líricas del poeta: el himno a Venus, el sacrificio de Ifigenia, la fecundación de la tierra por la lluvia, la danza de los átomos en un rayo de sol…Aquí Lucrecio alcanza la altura poética de Virgilio. Escribe en hexámetros, el verso de la poesía didáctica.

Virgilio: Geórgicas

Su nombre significa poema dedicado al “trabajo de la tierra”; es junto a la Eneida y las Bucólicas, la tercera gran obra de Virgilio. En ella muestra su amor por el campo. Encaja perfectamente en el programa social, agrario y religioso de Augusto, que pretendía la vuelta de los romanos al cultivo de la tierra.

Virgilio se inspira en Los trabajos y los días de Hesíodo y en los tratados latinos de agricultura de Catón y Varrón. Consta de 4 libros en los que se distribuye la materia de la siguiente manera:

I: Cultivo de la tierra: Invocación a los dioses protectores del campo y a Augusto; calendario campesino, métodos de cultivo, lucha contra las plagas; aperos, meteorología y formas de pronosticar el tiempo.

II: Cultivo de los árboles y de la viña: invocación a Baco y, a continuación, exposición de los cuidados que necesitan los árboles y más adelante describe el cultivo específico de la viña.

III: Los rebaños: invocación al dios de los rebaños y ofrecimiento a Augusto; explicación de diversos aspectos relacionados con el cuidado del ganado mayor y del ganado menor y descripción de una peste.

IV: La apicultura: invocación a Mecenas. Exposición sobre las colmenas, las abejas y la recolección de la miel.

Las Geórgicas desarrolla una materia propia de los tratados de apicultura, pero no es un manual técnico, sino un magnífico poema, en el que se mezcla la ciencia y la poesía, prevaleciendo ésta última en la elevada inspiración y en las bellas descripciones y digresiones.

Este poema es para muchos, la cumbre de la poesía de Virgilio, en cuanto a perfección formal. Es la “epopeya del campesino”, que expresa la unión del hombre con la tierra con gran profundidad de sentimiento, con un sentido a la vez nacional y universal y una honda religiosidad.

Ovidio: Las Metamorfosis y los Fastos

Las obras de Ovidio no son fáciles de encuadrar en un género determinado; concretamente las Metamorfosis se han considerado también como poema épico. Es una de las dos obras mayores de Ovidio. Consta de 15 libros. Es una obra ambiciosa y lograda del autor. Está escrita en hexámetros y contiene alrededor de 250 leyendas de héroes y personajes mitológicos transformados en animales, vegetales, constelaciones… Sigue un orden cronológico, desde la formación del universo, con el Caos transformado en Cosmos, hasta la metamorfosis de Julio César en constelación. Entre ellas podemos mencionar la leyenda de Deucalión y Pirra, de Píramo y Tisbe, de Filemón y Baucis, de Ícaro y Dédalo, de Dafne, transformada en laurel, de Io, transformada en ternera…

La influencia de esta obra en la cultura occidental ha sido enorme, ya que, además de servir de “manual de mitología”, ha sido fuente de inspiración continua para escritores, pintores, escultores y músicos.

Los Fastos está incompleto; comprende 6 libros, uno para cada uno de los 6 primeros meses del año; se van describiendo las fiestas principales del calendario romano, explicadas con leyendas del pasado de Roma (Lupercales, Quirinales, fiestas en honor de Baco, de Minerva, etc.). Es la contribución de Ovidio al programa nacionalista de Augusto. Pero cuando estaba componiendo esta obra tuvo que partir al destierro; por ello, quedó sin terminar.

En estas dos obras didácticas Ovidio muestra gran facilidad para la versificación pero le falta profundidad de sentimientos religioso, moral y patriótico, sustituida por la mera curiosidad erudita, especialmente visible en ésta última.

Poemas didácticos menores

Según el contenido se pueden agrupar en:

  1. Poemas cinegéticos: sobre la caza. Nos han llegado incompletos las obras de Gratio Falisco (s. I) y de Olimpo Nemesiano (s.III), en las que hablan de los perros de caza, el equipo del cazador o la elección del caballo.

  2. Poemas geográficos y científicos-naturales: La Chronographía de Varrón Atacino, de la que apenas nos queda nada, contenía una descripción de la tierra en 5 zonas; Aetna, anónimo, trata sobre el volcán de Sicilia y las causas del vulcanismo; el libro X de la obra sobre la agricultura de Columela, habla sobre los jardines y pretendía ser un complemento a las Geórgicas de Virgilio; De ora marítima de Avieno, que contiene una descripción de todas las costas; sólo conservamos una parte.

  3. Poemas astronómicos: Las Aratea de Cicerón, es una traducción libre de los Fenómenos y de los Pronósticos del poeta alejandrino Arato. Germánico, sobrino de Tiberio, hizo otra traducción de estas obras, aún más libre que la de Cicerón. Las Astronómica (s. I), en 5 libros, de Manilio, es el más importante poema astronómico latino. Nos ha llegado incompleto: el 1º es de carácter astronómico, pues en él se describe el cielo, pero los cuatro restantes son de signo astrológico, pues se centran en el influjo de los astros en la vida humana y enseña a perfilar horóscopos.

Poesía didáctica cristiana

Los nombres más destacados son: Comodiano (finales del s. III), cuyas obras están escritas en hexámetros muy incorrectos: en Instructiones se centra en la polémica contra los paganos y en la instrucción de los cristianos; el Carmen Apologeticum está destinado a reconducir a los cristianos desviados de la fe. Prudencio (s. IV) es el más grande de los poetas líricos y didácticos cristianos. Sus obras de género didáctico son Contra Symmachum, centrado en la refutación de las creencias paganas; Apotheosis, donde expone el verdadero sentido de la encarnación y demuestra la divinidad de Cristo; Harmatigenia, sobre el origen del mal y Psicomachia, sobre la lucha entre el bien y el mal en el interior del hombre. Prudencio posee un dominio absoluto de la lengua poética y de la métrica clásica.

1No comparto esta interpretación del personaje de Aquiles, que aparece en la fuente bibliográfica que he utilizado. Eneas puede representar todas estas virtudes, adecuándose el poeta al programa moralizante de Augusto, y a la propia temática del poema; en determinados momentos es un héroe trágico, tiene que asumir su destino o la voluntad de los dioses, que es la fundación de una nueva ciudad, y a ello tiene que supeditar o sacrificar su propia libertad; Aquiles no está sujeto a un destino semejante, pero sí a un destino más trágico aún, el de su propia muerte; el propio tema de la Ilíada: la guerra en todo momento, determina el carácter de los personajes, pero la ferocidad de Aquiles, motivada por un dolor inmenso, provocado por la pérdida de su amigo Patroclo, deja también paso a una profunda humanidad y a la piedad, que se observa en el encuentro con su enemigo Príamo. Hay que tener en cuenta que Aquiles participa en una guerra que no siente como suya, motivada por una mujer con la que no tiene relación alguna. Está aquí por un compromiso adquirido con Agamenón; por tanto, no son comparables Aquiles y Eneas, un héroe oscuro en la Ilíada. Aquiles no admite encasillamientos, es el héroe por antonomasia, en el cual los griegos vieron un referente de la excelencia (areté) que todos pretendían alcanzar.


Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Literatura latina. La épica características generales iconLiteratura latina la épica

Literatura latina. La épica características generales iconLiteratura. Características generales

Literatura latina. La épica características generales iconI. Características generales de la literatura medieval

Literatura latina. La épica características generales iconL a épica romana: características

Literatura latina. La épica características generales iconCaracterísticas de la poesíA Épica

Literatura latina. La épica características generales icon1. Características generales

Literatura latina. La épica características generales iconRomanticismo: características generales

Literatura latina. La épica características generales icon Características generales del Renacimiento

Literatura latina. La épica características generales iconEl Romanticismo. Orígenes y características generales

Literatura latina. La épica características generales iconEl Romanticismo. Orígenes y características generales






© 2015
contactos
l.exam-10.com