Resumen La relación entre mito, historia y utopía ha sido abordada por un proyecto intelectual y político en el Perú alrededor de los autores Alberto Flores Galindo y Manuel Burga en la década de los años ochenta del siglo XX.






descargar 116.76 Kb.
títuloResumen La relación entre mito, historia y utopía ha sido abordada por un proyecto intelectual y político en el Perú alrededor de los autores Alberto Flores Galindo y Manuel Burga en la década de los años ochenta del siglo XX.
página2/3
fecha de publicación07.07.2015
tamaño116.76 Kb.
tipoResumen
l.exam-10.com > Historia > Resumen
1   2   3

Retos epistemológicos: tensión utópica

Uno de los problemas de interpretación del pasado andino es que se ha reconstruido con categorías ajenas a la cosmovivencia andina que autores como Tom Zuidema y Franklin Pease, entre otros, insisten en “desmontar”.39 Un hecho es incuestionable: las cosmovivencias de los pueblos andinos se vieron afectadas brutalmente por la colonización y el estado de colonialidad al que fueron sometidos.

Algunas expresiones del mito del Inkarrí, especialmente aquellas que afirman el retorno del inca cuyo cuerpo fragmentado crece en las profundidades telúricas, permiten pensar la ruptura del cuerpo político incaico y, al mismo tiempo, la vivencia caótica del espacio colonial. Esta es la hipótesis de lectura que sostenemos, siguiendo a Silvia Rivera Cusicanqui y a José Antonio Mazzotti.40 Dentro del complejo proceso de reelaboración simbólica a la que fueron sometidos los pueblos colonizados en el sur de nuestra América, tanto en Garcilaso, estudiado por Mazzotti, como Guamán Poma de Ayala, analizado por Rivera Cusicanqui, el orden colonial fue comprendido como “desorden” vinculado con la oscuridad o noche del proceso cósmico.

La posibilidad de que la historia se interprete en clave de mito expresa su actualidad. Afirmar que el pensamiento andino no tenía las categorías necesarias para pensar el futuro, tal como lo hace Urbano, nos parece un exceso, o mejor, una muestra más de cómo el acercamiento al pensamiento de los ueblos originarios de nuestra América se sigue haciendo de manera harto sesgada. Nos parece más propio rescatar de la lógica andina del tiempo y del espacio la fuerza revulsiva del par orden/desorden y arriba/abajo como elementos que explican la creación simbólica del orden colonial. Un problema es la comprensión de la utopía andina dentro de un esquema tripartito del tiempo, en el que claramente se pone de relieve una interpretación europea y cristiana; pero ésta no es la única explicación posible. Hay una perspectiva cuatripartita del tiempo más asociada a una comprensión andina.

El historiador peruano Franklin Pease, desde 1972, alertaba respecto a cómo el pasado incaico, incluida la reconstrucción de los mitos de origen, fue una elaboración historiográfica de finales del siglo XVI. Para él:

“el mito es la expresión de una imagen de la realidad, de la imagen que el hombre de una sociedad dada tiene de la realidad en la cual vive, y esa imagen es tan real (tan verdadera) como es real (verdadera) esa sociedad. Por ello, los textos andinos de Inkarrí dejan testimonio de la ruptura ocasionada por la invasión europea, pero justamente fuera de un esq uema histórico”41.

El problema epistemológico que señalamos es que si bien podemos calificar ese pensamiento como mítico, con ello se le reste fuerza explicativa de la realidad y, además fuerza revulsiva de la realidad colonial.

El orden cosmovivencial andino se rompió con la conquista, la conquista misma se incorporó a los esquemas andinos de organización del mundo. Inkarrí, para Pease se relaciona con el subsuelo al que es arrojado el orden andino, que fue subordinado al mundo de abajo, mundo que fue puesto de cabeza, instaurando con ello una era de caos en la superficie del mundo.

[…] la respuesta o visión de los vencidos no se concreta necesariamente –al menos, en su totalidad- bajo moldes históricos, su visión del pasado está inmersa dentro de un contenido histórico, sin las precisiones temporales y las categorías personales que la historia maneja; es siempre una visión del pasado, pero de un pasado que es (puede ser) simultáneamente futuro; es un mito, no una historia.42

Así pues, para Pease, en el único espacio donde pasado y futuro se funden es en el espacio mítico, en el tiempo y espacio sagrado irrenunciable para los pueblos andinos que han sobrevivido hasta la fecha.

Para José Antonio Mazzotti, las nociones de tiempo en la tradición andina remiten a ciertas metáforas espaciales. De tal manera que no puede separarse el tiempo del espacio. Toda lengua configura desde la base de sus costumbres, es decir, de su ethos o cultura, nociones tan importantes para la vida. Tiempo-espacio como categorías del pensamiento remiten a sus expresiones verbales. Para los estudiosos del quechua y del aymara el tiempo remite a algunas metáforas espaciales que difieren de las metáforas presentes en el castellano de la misma noción. En castellano tenemos metáforas espaciales de “adelante” y “atrás” de un tiempo presente indefinido ligado a un ahora o un aquí. Pasado es el tiempo que ya pasó, que ya sucedió, y los sucesos que acaecieron en él. Tiempo anterior o de antes. Así se tiene una representación lineal del tiempo que va de un presente a un futuro que tenemos por delante, aquello hacia lo cual vamos, y que aún no hemos recorrido. Para Mazotti, esta concepción del tiempo occidental está presente, de modo general, tanto en el pensamiento religioso como en el pensamiento del mundo secularizado de la cultura judeo-cristiana: génesis y apocalipsis o juicio final marcan el pasado y el futuro en un sentido lineal: “Podemos decir que en español es común referirse al tiempo como un devenir lineal, en que pasado, presente y futuro se suceden representados como un atrás, un aquí y un delante, respectivamente, ante los que la posición del sujeto humano es la de encaminarse hacia ese futuro que se tiene frente a los ojos”43

En cambio para la lengua quechua, el pasado aparece como acompañado con el adverbio ñawpa, que significa “delante” (lo “delante de mí”) y se relaciona con “lo primero en orden” y sus derivaciones adverbiales son múltiples. Para la narración mítica andina adquiere relevancia porque aparecen vocablos como: “Ñaupa ñaupa pacha: Antiguamente, en tiempos pasados; Ñaupa machuycuna apusquicuna: mis antepasados; Ñaupac: primeros en orden; ñaupa qqueypi: Enfrente de mí, delante de mi en mi presencia”44. Mazzotti propone asumir la interpretación del cuerpo humano como base de la estructura cosmogónica incaica, así afirma que “se asume que el espacio delantero en relación a la sucesión temporal expresa eficientemente la noción de pasado”45.

De la misma manera la noción quechua de futuro requiere el adverbio qhipa que significa “detrás”. Mazzotti resume esta explicación mediante el siguiente cuadro:



La lengua aymara también apela a las mismas estructuras mediante los adverbios “qhipa” (detrás/futuro) y “nayra” (delante/pasado) y éste último significa también “ojos” por lo cual se refuerza la idea de que el pasado está “delante de mis ojos”. Así, «la lógica del quechua como del aymara obedece al criterio de que lo que no conocemos (el futuro) no se puede ver, mientras que aquello que ya sabemos porque ha ocurrido (el pasado) se presenta delante del sujeto humano, de alguna manera actualizado “frente a la vista”»46.

Otra de las nociones fundamentales para la cosmovivencia andina es la de Pacha que alude a una composición total espacio-temporal semejante a los vocablos cosmos, universo y ser. Para Josef Esterman el significado filosófico de esta palabra es “universo ordenado en categorías espaciotemporales”47 que generan una relacionalidad específica, es decir, una cualificación de ese ser. El reordenamiento de pacha es producido por grandes cambios (kuti) de una determinada composición espaciotemporal (pacha). De ahí que la expresión “pachakuti” tenga un sentido profundamente mítico y nos permita pensar el tiempo-espacio como una sucesión de distintos ciclos o como propone Raquel Gutiérrez, de distintos ritmos.48

Así, para Mazzotti,

Por eso resulta lógica en sus propios términos la concepción andina del tiempo, compuesta de ciclos divididos por grandes cambios (kuti) en una determinada composición espacio-temporal (pacha) del universo. El pasado puede presentarse “delante” en la medida en que su vuelta sobre el presente es potencialmente más probable según la circularidad de los ciclos cósmicos.49 (Mazzotti; 206)
La sociólogo boliviana Silvia Rivera Cusicanqui, propone una epistemología Ch’ixi, una epistemología del mundo-del-medio que permite pensar el adentro y el afuera de las categorías europeas porque se han incorporado al pensamiento andino. En este sentido este pensamiento resulta ser mucho más plástico que el pensamiento europeo, tal como pasó con la incorporación del pensamiento religioso cristiano en la religiosidad popular andina. El concepto de Pacha, en sí mismo contiene dos () fuerzas (cha), la oposición es fuente de dinamismo, “infunde incertidumbre y contingencia al mundo humano y al cosmos en su conjunto, y es precisamente ésta la razón por la cual la acción colectiva y la transformación de lo existente se hacen posibles”50. Aún más, lo posible y la contingencia son dispositivos necesarios para el pensamiento y la acción utópicos. Sin ellos la férrea necesidad del mundo de lo ya sido y del es impiden la apertura de lo por venir.

Para el pensamiento aymara, siguiendo a rivera Cusicanqui, el dinamismo del todo o Pacha emana de las distintas interrelaciones de sus niveles:

El alaxpacha (el mundo de arriba, exterior y luminosos) se opone al manqhapacha (el mundo de abajo, interior y oscuro), pero ambos solo pueden ser vividos desde el akapacha: el aquí-ahora de la historia, el espacio-tiempo en el que la sociedad “camina” por su senda, acompañada por el futuro (qhipa) y el pasado (nayra), por el arriba (alax) y por el abajo (manqha) […] De ahí es que surge un cuarto pacha, el kha pacha. El mundo de lo aún-no-existente nace como una suerte de potencialidad en permanente desplazamiento […]51

Así para concluir esta reflexión podemos afirmar que sólo en –desde- un pensamiento dinámico es posible afirmar lo posible y la contingencia y que no hay dinamismo si no hay al menos dos fuerzas en tensión.

Si diversos utopólogos como Fernando Ainsa, Arturo Andrés Roig y Horacio Cerutti han propuesto los ciclos del pensamiento utópico divididos en lo que han llamado las utopías-para-otro (América como espacio de la utopía europea) de las utopías-para-sí (a partir de las luchas de la independencia y los procesos emancipatorios y libertarios de nuestra América), propongo incorporar un nuevo ciclo de las utopías-desde-sí construidas desde las cosmovivencias de los pueblos originarios. Desde ellas, podemos alimentar el concepto de la tensión utópica, esa fuerza motriz que permite caminar a los pueblos, entendido más bien desde una metáfora textual-textil, pues el tejido es, para los pueblos andinos un supremo acto de creación.52 Como sabemos, los tejidos, los telares requieren el concurso de muchos amarres y que éstos no son posibles sin la trama y la urdimbre. Para lograr un tejido, se requiere pensar la horizontalidad y la verticalidad, el texto, la textualidad y la textura, la labor o tarea y el tiempo-espacio en el que se hace, en el tejer y destejer, en el iniciar y recomenzar si es necesario. Me parece que este campo semántico ligado a la tensión utópica abre más sentidos al de la funcionalidad de la bisagra o gozne de punto fijo y de movimiento (entrar/salir) a partir de un punto fijo. De lo que se trata, como bien lo expone Eduardo Galeano y lo recupera Horacio Cerutti, es de avanzar en un mismo horizonte humano que no necesariamente es plano o lineal; no se trata de construir una escalera de la tierra al cielo (de lo real al ideal) sino de construir puentes, lazos, lazadas, entrelazadas/entrelazados; no puntos fijos sino puntadas que juntas hacen un tejido con hilos de la memoria y de los deseos.

La “utopía andina” habrá que entenderla, pues, dentro de una estructura mítica cíclica que desde la perspectiva andina consta de cuatro momentos y no de tres como parece ocurrir bajo una perspectiva cristiana presente en algunas versiones del mito de Inkarrí en los que incluso Dios mismo dará permiso al héroe para volver. Debajo de esta cobertura cristianizada, la idea de crecimiento desde las profundidades parece referir mejor a la concepción andina del espacio y del tiempo. Incluso la idea de la regeneración del cuerpo político desde la perspectiva andina analizada por Zuidema, Mazzotti y Silvia Rivera Cusicanqui, por ejemplo, nos permite concebir una idea de Pacha –totalidad- como ser viviente dinámico, con su agotamiento y su necesaria reordenación; nos permite pensar el futuro desde un espacio mucho más complejo (arriba/abajo, dentro/fuera, delante/detrás); nos permite pensar a la como imagen del futuro estática e irrealizable, porque nos brinda un concepto de vida humana, de historia inmersos en una totalidad que nos trasciende y nos obliga a pensarla integralmente, porque, finalmente, también nos permite el pensamiento andino pensar lo que aún-no-existe, pero es posible.


1 Cfr. De mi autoría Utopología desde nuestra América, Colombia, DesdeAbajo, 2012, pp. 92 y ss.

2 Cfr. Ibid., pp. 98 y ss.

3 En muchas de sus obras pero particularmente en: Ensayos de utopía (I y II, 1989), De varia utópica (Ensayos de utopía III, 1989), Presagio y tópica del descubrimiento (1991), Ideología y pensamiento utópico y libertario en América Latina (2003) y Utopía es compromiso y tarea responsable (2010).

4 Los Ensayos de utopía I, Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, 1989, reúnen varias aproximaciones al pensamiento del jesuita ecuatoriano Manuel Lacunza, el primero de ellos fecha su primera elaboración en 1973-1975. P. 13.

5 Horacio Cerutti Guldberg, “¿Teoría de la utopia?” en Utopía y nuestra América, [Horacio Cerutti y Oscar Agüero, coordinadores], Biblioteca Abya Yala, Ecuador, 1996, 94-103.

6 Horacio Cerutti, “Lo utópico operante en la historia como núcleo motriz de la praxis de la resistencia en nuestra América” en Utopía es compromiso y tarea responsable, CECyTE, Nuevo León-Monterrey 2010, pp. 97-98.

7 Horacio Cerutti, “¿Fin o renacimiento del pensar utópico?” en ibid., pp. 32-33.

8 Horacio Cerutti, “Atreverse a pensar lo utópico todavía vale la pena (si concedemos la poiesis de la palabra)” en ibid., p. 53.

9 “… se trata de hacer emerger lo nuevo deseable en el seno de lo vigente intolerable. Sin embargo, cuando se pasa de la ficción a las realidades y de los viejos mundos al nuevo hay variantes significativas, aún cuando las viejas formas se sigan presentando. El caso de México-Tenochtitlán, la ciudad sobre o en el lago, abre nuevas perspectivas. No es isla, es lago. Tiene fronteras acotadas pero, por decirlo de algún modo, porosas. El agua del lago más que separar, comunica, une, extiende efluvios más allá. Desde esta simbólica del lago se abren insospechadas vías de avance en la reflexión y la imaginación”, en “Cultura, democracia y utopía (¿hacia un ejercicio de frontera?)” en ibid., pp. 82-83

10 Horacio Cerutti, “¿Fin o renacimiento del pensar utópico?” en ibid., p. 35

11Idem

12Ibid., p. 36.

13 En Utopología desde nuestra América analizo ampliamente la posición del filósofo argentino recientemente fallecido Arturo Andrés Roig y Horacio Ceutti nos presenta su propio análisis sobre las aportaciones de Roig en
1   2   3

similar:

Resumen La relación entre mito, historia y utopía ha sido abordada por un proyecto intelectual y político en el Perú alrededor de los autores Alberto Flores Galindo y Manuel Burga en la década de los años ochenta del siglo XX. iconEl Romanticismo fue un periodo que transcurrió, aproximadamente,...

Resumen La relación entre mito, historia y utopía ha sido abordada por un proyecto intelectual y político en el Perú alrededor de los autores Alberto Flores Galindo y Manuel Burga en la década de los años ochenta del siglo XX. iconAlberto flores galindo

Resumen La relación entre mito, historia y utopía ha sido abordada por un proyecto intelectual y político en el Perú alrededor de los autores Alberto Flores Galindo y Manuel Burga en la década de los años ochenta del siglo XX. iconCaracteristicas generales del niño y la niña hasta los seis añOS....
«de leche» y termina entre los 2 años y los 2 años y medio. Estos dientes serán sustituidos en los siguientes años por los definitivos....

Resumen La relación entre mito, historia y utopía ha sido abordada por un proyecto intelectual y político en el Perú alrededor de los autores Alberto Flores Galindo y Manuel Burga en la década de los años ochenta del siglo XX. iconLos anarquistas españoles: los años heroicos 1868-1936
«años heroicos» fue virtualmente desconocido por la extrema izquierda extranjera, no hay duda de que constituyó, dentro de la dialéctica...

Resumen La relación entre mito, historia y utopía ha sido abordada por un proyecto intelectual y político en el Perú alrededor de los autores Alberto Flores Galindo y Manuel Burga en la década de los años ochenta del siglo XX. iconEn los últimos años del siglo XIX y principios del XX, nacen unos...

Resumen La relación entre mito, historia y utopía ha sido abordada por un proyecto intelectual y político en el Perú alrededor de los autores Alberto Flores Galindo y Manuel Burga en la década de los años ochenta del siglo XX. iconLa presente investigación rinde cuentas de la situación política...

Resumen La relación entre mito, historia y utopía ha sido abordada por un proyecto intelectual y político en el Perú alrededor de los autores Alberto Flores Galindo y Manuel Burga en la década de los años ochenta del siglo XX. iconPablo Neruda, fue un gran poeta, considerado entre lo mejores y más...
«el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma». Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1971. Considerado uno de los veintiséis...

Resumen La relación entre mito, historia y utopía ha sido abordada por un proyecto intelectual y político en el Perú alrededor de los autores Alberto Flores Galindo y Manuel Burga en la década de los años ochenta del siglo XX. iconSin duda es normal empezar un libro, y este libro en particular,...
«otro» lado del valle del Rift, y con Martine Lebrun a Quentin, el único de los cinco que nació al norte del Loira. El día en que...

Resumen La relación entre mito, historia y utopía ha sido abordada por un proyecto intelectual y político en el Perú alrededor de los autores Alberto Flores Galindo y Manuel Burga en la década de los años ochenta del siglo XX. iconLa conversión de k la diatriba ideológica del poder
«en la universidad», responde, las más de las veces, a la ideología de turno. Fue aquello lo que escuché al abuelo de k a principio...

Resumen La relación entre mito, historia y utopía ha sido abordada por un proyecto intelectual y político en el Perú alrededor de los autores Alberto Flores Galindo y Manuel Burga en la década de los años ochenta del siglo XX. iconPoesía de la década de los 50: Blas de Otero. Promoción de los años...






© 2015
contactos
l.exam-10.com