¿por qué fernando rospigliosi, jaime bayly y aldo m también se afanan en “aislar (y demoler) a ollanta humala”? (II)






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Introducción a la crítica de las opiniones de Miguel Aragón

¿POR QUÉ FERNANDO ROSPIGLIOSI, JAIME BAYLY Y ALDO M TAMBIÉN SE AFANAN EN “AISLAR (Y DEMOLER) A OLLANTA HUMALA”? (II)

Redactado por David Aguinaga Carrión

04-06-2011

1.4 Imposible neutralidad ante la actual polarización política del país

Cada hora que nos aproxima al 5 de junio 2011 resulta más que evidente la intensa polarización política de nuestro país, escindido prácticamente en dos grandes bloques.

Si bien es cierto que en esta segunda vuelta electoral por consumarse no se está viviendo la polarización directa e inmediata entre capitalismo-socialismo, en lo ideológico y político, entre burguesía y proletariado, en lo social, y, ni siquiera entre los conjuntos del pueblo y del gran capital, sí es evidente para todo aquel que quiere ver, escuchar y pensar con un mínimo de objetividad que se ha acrecentado al tope la polarización entre, por un lado, la mayoría de trabajadores, empresarios medios emergentes progresistas, ciudadanos patriotas, demócratas, intelectuales progresistas y/o demócratas, luchadores socialistas y lo mejor de la juventud progresista peruana, respaldando a Gaga Perú y a Ollanta Humala, o por lo menos rechazando tajantemente a los Fujimori y, por el otro, la mayoría de los grandes capitalistas (incluidas por su puesto las transnacionales) capas acomodadas y aristocratizadas, sobre todo limeñas y norteñas, empresarios emergentes fascistizados, intelectuales y periodistas ultraderechistas, altos mandos militares y demás militaristas, semi fascistas o redomados fascistas, que apuestan desvergonzadamente con toda la fuerza de sus recursos por el retorno de los Fujimori al poder; y que han logrado, a su vez, el apoyo de sectores desclasados y lumpen de algunas capas empobrecidas, engañadas, embrutecidas y envilecidas por la explotación y opresión capitalista.

En síntesis, lo más democrático, sano, civilizado y antifascista de todas las clases sociales peruanas están apoyando en esta segunda vuelta a Gana Perú, mientras que lo más descompuesto de aquellas, al fujimorismo. No es pues una polarización artificial ni superficial, frente a la cual resulta imposible la neutralidad, ni siquiera bajo la cubierta del voto blanco o viciado o de la pretendida defensa de la independencia de clase.

No nos llama la atención por ello que desde sus más altos poderes económicos, políticos y mediáticos, la clase dominante haya desplegado un frenético y multilateral combate contra la candidatura de GANA PERÚ, con el propósito de llevar al gobierno a Keiko Fujimori o, en la peor de sus posibilidades, para ablandar, arrinconar y hacer adjurar a Ollanta Humala y al PNP de sus moderadas propuestas anti neoliberales reformistas.

Pero lo que no deja de impactar, a pesar de toda la experiencia nacional e internacional al respecto, es que desde sectores del pueblo, y pretendidamente desde el socialismo, también se haya desarrollado una creciente actividad contra esa misma candidatura. Y no me refiero aquí a esos abiertos provocadores virtuales que diariamente destilan su veneno mal disimuladamente fujimorista, sino de cc., como Miguel Aragón (MA) y su campaña por el pretendido “voto digno”, orientado principalmente a la juventud progresista y revolucionaria.

Por ello, aun sea en las últimas horas y así reciba indefinido silencio por respuesta, resulta necesario participar, antes y después del 05-06-11, del debate suscitado por MA en torno al culminante proceso electoral las veces que sea estrictamente indispensable. Estas opiniones, como varios cc. afirman, pueden parecer marginales, y de hecho tiene hoy mucho de ello; no obstante, por su contenido, persistencia e inercia respecto de un pasado ideológico político resistente, requieren ser contestadas, en aras del presente, pero sobre todo del futuro del socialismo en el Perú. Creo que ello contribuirá a zanjar de una vez por todas con un pasado ideológico, en este caso sí verdaderamente populista (no en la acepción neoliberal del término sino en la leninista, como sinónimo de campesinismo o algo análogo), en el seno del socialismo peruano, que no termina por sí solo de morir con el desarrollo económico del capitalismo y nivel de la lucha de clases que aquel ha determinado en la historia reciente de nuestro país, así como también para prevenir y combatir la expansión de la evolución liberal de dicho populismo entre la juventud revolucionaria del Perú.

1.5 La forma de lucha principal y la indiferencia anarquista ante el peligro fujimorista

Comenzando nomás la campaña de la segunda vuelta electoral por la presidencia, MA resolvió que esta forma de lucha había cesado ya de ser la principal en el país, debiendo en la práctica los socialistas abandonarla en manos de Jaime Bayly, Jaime de Althaus, Rosa María Palacios, del Grupo El Comercio en general y de otros reaccionarios más, rechazando la posibilidad de cualquier alianza o compromiso con determinadas movimientos burgueses para golpear aspectos del neoliberalismo en crisis, impulsar la posibilidad de necesarias y posibles reformas progresistas en beneficio de la Patria y del pueblo, que le permitan a éste mejores condiciones para avanzar la reconstrucción de sus fuerzas y sobre todo para impedir el retorno al poder del militarismo semi fascista fujimorista; porque, según MA, en cualesquiera circunstancias y condiciones, aquellos compromisos contaminan a los socialistas y al pueblo, haciéndoles obligatoriamente perder su independencia y colocarse “a la cola de la burguesía”.

Pero, a pesar de considerar que la actual lucha electoral no es ya la principal, en sus escritos virtuales MA ha proseguido concentrando exclusivamente sus golpes hasta el último momento contra GANA PERÚ y Ollanta Humala, sin tocar no solo para nada al fujimorismo, sino incluso refiriendo, aparentemente en abstracto, que ese régimen fue una necesidad histórica para nuestro país. Es más, ante a la preocupación y el espíritu de lucha de determinados cc. de las izquierdas frente al peligro de un nuevo ascenso del fujimorismo al gobierno del poder en el Perú, MA, pretextando las limitaciones e incorrecciones en el enfoque o formulación clasista de esa lucha (“Dictadura nunca más”, que ahora ha sido corregida por “fujimorismo nunca más”), desdeña y niega la urgente necesidad política de combate de la clase obrera, el conjunto del pueblo, los socialistas, los demócratas revolucionarios y los liberales burgueses progresistas y/o democráticos contra ese real peligro militarista semi fascista; burlándose de la denominación de fujimontesinismo que el pueblo peruano le ha dado a esa tiranía (¿Cómo entender: “dictadura nunca más…”?, de Miguel Aragón, 03-05-2011).

Está muy bien que los socialistas critiquemos y prevengamos los enfoques liberales de la lucha en el seno del movimiento socialista y popular, educando a los militantes, simpatizantes y a la vanguardia de las masas en el abordaje marxista de la misma. Esclareciendo en general el carácter de clase de los tipos de poderes en cada época histórica, en cada tipo de formación social, en cada etapa de la historia del Perú y, de manera particular, precisando la naturaleza de clase de los partidos en contienda en esta segunda vuelta electoral en nuestro país. Enseñando que la corrupción social y estatal es consustancial a todo régimen y todo período gubernamental, nacional o extranjero, de propiedad privada y explotación del hombre por el hombre (que no se limita, por tanto, al fujimorato), agigantada por la inmensa sed de ganancias del capitalismo, que en su afán de máxima acumulación de capital, no repara en levantarse -legal e ilegalmente- todo lo que encuentra a su alcance. Es así mismo deber cardinal de los socialistas desarrollar en cada coyuntura la permanente propaganda de la alternativa programático-estratégica del socialismo, como la verdadera y definitiva solución de las contradicciones del capitalismo imperante, así como la crítica socialista de la clase dominante en nuestro país y de la conducta de las capas medias (tanto de su vacilación y conciliación en unos casos, como su gran impaciencia, en otros) al mismo tiempo que se impulsa la organización independiente de los socialistas, de la clase obrera y del conjunto del pueblo; aspectos todos ellos decisivos para conseguir, resguardar y desarrollar la independencia política de clase y para construir su hegemonía en la lucha social.

Pero ya no está nada bien quedarse en el enunciado de la teoría general, sin fecundarla en el estudio de la realidad concreta para orientar la lucha concreta, sin evidenciar y denunciar hoy no solo el carácter burgués del PNP sino principalmente la naturaleza político militarista fascistizante del movimiento fujimorista -potenciado por su sed de venganza- y sus particulares altos niveles de corrupción. Esta mal no llamar al pueblo a la lucha contra ese concreto peligro principal de la coyuntura. La historia del movimiento obrero y socialista enseña que, tanto en el conjunto de la sociedad como en el seno del pueblo y del movimiento socialista, la lucha no puede ser unilateral, solo contra un peligro (en este caso, solo frente a la posibilidad que el nacionalismo burgués se perennice en las masas, impidiendo el desarrollo de su conciencia y organización clasista), sino siempre en dos frentes, contra los dos extremos de cada momento, sin descuidar ninguno; pero, al mismo tiempo, identificando claramente el enemigo principal, el más peligroso de cada período o coyuntura, para concentrar sobre éste la fuerza principal de la lucha, mediante las correspondientes alianzas estratégicas y tácticas.

Y en la actualidad, ese enemigo y peligro principal está representado por el fujimorismo. No solo por su conocida trayectoria y práctica militarista fascistizante, ni por su colosal corrupción (que no debemos mimetizar, con el argumento -en general cierto- de que todos los gobiernos y clases explotadoras son corruptos, porque enfatizar eso ahorita resulta tabla de salvación para el fujimorismo y un buen refuerzo para sus voceros que muy sueltos de huesos repiten: “pero si todos los gobiernos roban”) sino también porque son los más poderosos grupos gran burgueses, extranjeros imperialistas y nativos, los que directamente están impulsando y financiando millonariamente su campaña, en contra de Gana Perú, brindándole un poderoso sustento social de clase y de capa gran burguesa.

La independencia de clase de los socialistas y la clase obrera, en la preparación de la lucha del pueblo por el socialismo solo son posibles y adquieren sentido y materialidad participando en medio de la lucha de las masas concreta, pugnando por ponerse a la cabeza de estas, como combatientes de vanguardia por la democracia y el socialismo. Al margen de esta participación, encerrados en pequeños cenáculos y temiendo perder la pureza “socialista” por establecer necesarios compromisos o alianzas con otras fuerzas sociales y políticas impuestas por la realidad de la lucha de clases, al margen de todo ello, repetimos, la independencia de los socialistas es solo una ilusión, una ficción, un autoengaño, un gesto grotesco; y en esas mismas condiciones la pretendida propaganda socialista degenera en un simple ejercicio escolástico y una elegante cubierta de la defección de la lucha real al lado de nuestro pueblo.

Por ello, ante el comentado desliz liberal en el enfoque y formulación de la lucha contra la forma estatal militarista fascistizante fujimorista de la dictadura de la burguesía en el Perú en los años 90 del siglo pasado y sobre todo contra el creciente peligro de que esta forma de gobierno retorne, nuestra actitud no tiene porque ser la de desalentar ese combate sino de impulsarlo, esclareciendo y reorientando su contenido, alcances y perspectiva, desde el punto de vista de nuestro programa máximo, pero también del mínimo, desde nuestra estrategia socialista pero también desde la táctica general para el período y de la táctica específica para la presente coyuntura de la segunda vuelta electoral; transitando de la teoría y las formulaciones a la acción de la lucha política práctica del momento, con toda la flexibilidad, pero también la alerta que exige la acelerada evolución de las contradicciones y el rápido reacomodo de las fuerzas en coyunturas como la presente.

En las condiciones en que los socialistas somos aún notoria minoría política en la sociedad y dentro de las propias masas populares, solo de aquella manera, en medio de los combates concretos de nuestro pueblo, por más modestos que sean por ahora, luchando por que el socialismo los guíe, pero basando ese avance ante todo en su insustituible experiencia de lucha, paso a paso, la acumulación de las necesarias fuerzas para su avance en la brega por el socialismo irá constituyéndose en una efectiva realidad.

Pero MA, desde un creciente indiferentismo político doctrinarista y contemplativo, más propio de anarquistas, en general, y, en particular, de esa versión contemporánea metamorfoseada del anarquismo, que es el trotskismo, se opone a esta necesaria lucha política concreta actual, bajo el argumento de que las dos fuerzas políticas en contienda electoral son burguesas y que, por lo tanto, en el presente proceso electoral nadie está luchando por la dictadura del proletariado. ¿Desde cuándo los socialistas proletarios, mientras no sea posible el triunfo del socialismo, y en el camino de su preparación, son indiferentes a las formas estatales en el capitalismo, teniendo en cuenta solo el tipo de estado? ¿Desde cuándo a los socialistas proletarios les da lo mismo que se imponga una forma democrática o una forma fascista o algo cercano a ésta (forma terrorista abierta) de la dictadura de la burguesía?

Desde el razonamiento de MA, entonces, la humanidad, los pueblos, a lo largo de los más o menos 500 años de de existencia del capitalismo, esperando el advenimiento del socialismo, nunca deberían haber luchado y obligado a la burguesía a gobernar con regímenes más democráticos que los liberales primitivos, o en el siglo XX los pueblo europeos deberían haberse resignado a morir o sobrevivir bajo la bota de la dictadura terrorista abierta de los nazis, dado que tanto ésta como la República democrático del Weimar en Alemania y otras europeo occidentales (o las que siguieron al nazismo) fueron también burguesas. Felizmente, la historia ya ha dado su veredicto, el peligro fascista o fascistizante detectado tiene que ser combatido desde su inicio sin esperar que se desarrolle para recién actuar. Es más, la gran lucha antifascista de mediados del siglo XX, a pesar de todas las calumnias de los trotskistas más extremistas contra los frentes populares o democráticos anti fascistas, fue la única forma concreta de vinculación de los socialistas con las masas populares y democráticas y de ayudarlas a impulsar su camino y hacerlas transitar desde la lucha democrática a la lucha por el socialismo.

MA pregona hasta el cansancio que nunca se manchó votando por candidato burgués alguno, por ningún mal menor. Ni por Fujimori en 1990, ni por Toledo en el 2000 y menos lo hará ahora por Ollanta Humala, el más reaccionario de todos, según Aragón. Ese es uno de los aspectos que últimamente más resalta de su trayectoria política, sin importarle realmente la situación de las masas, de la izquierda y de los socialistas; lanzando anatemas contra las necesarias alianzas progresistas que deban hacer. Haciendo uso de ese primitivo individualismo -tan anterior a la aparición de la burguesía y el liberalismo- representado por el cristianismo auroral, que preconiza ante todo a la salvación de la propia alma individual , aplicando fiel y rígidamente las eternas verdades reveladas, como forma de evitar los pecados terrenales que nos conduzcan directo al infierno, a MA solo le preocupa salvar su alma política del pecado mortal de los compromisos con partidos no populares, sin interesarle la situación de las masas y menos acompañarlas por los complejos desfiladeros por donde aquellas avanzan sobre la base de su experiencia de lucha, en “pecaminosas” alianzas con gentes no pocas veces impías.
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