El ocaso de los sueños






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El ocaso de los sueños



Carlos Barrera



Compilado en Febrero de dos mil nueve, con material correspondiente a dos mil siete y dos mil ocho; en la Ciudad de la Nueva España mediante ilustrísima intercesión de nuestro Señor Jesucristo y su gracia perpetua.

Carlos Barrera López

El ocaso de los sueños®

México, Nueva España, dos mil nueve


Contáctame en internet:

http://es.geocities.com/reichsmarschall2003/Carlos.html

Realización, diseño, idea y texto original: Carlos Barrera López. Derechos reservados.



Prólogo



Hace mucho tiempo que he tenido la idea de compilar esta, que considero mi mejor obra en un solo volumen, al momento en que escribo esto he revisado algunos párrafos y corregido otros más, la historia ya luce un poco más pulida y ni siquiera me lo había propuesto...
Algunos de ustedes saben de las referencias personales que hago al respecto de “Clara”; en un principio pensé incluir algunos textos en relación al “Diario de Clara”, sin embargo creo que no es lo indicado pues ella es quien debería escribir esa parte; y será quien lo haga cuando el momento sea justo...
En relación al futuro por ahí viene el hermano de este libro, “Cenizas”, mis contactos más cercanos ya tienen pequeños avances de lo que se trata y están sumamente interesados en ver que viene después de esto; en cualquier aspecto todo solamente puede ponerse mejor...
Y en pocas palabras, si bien es cierto que a partir del año nuevo celta iniciado el 31 de octubre de 2008 (Ahora ya saben porqué mis vacaciones siempre son en octubre) todo ha venido cambiando de una manera vertiginosa en cada aspecto de mi vida, lo único que no pasa de largo es el interés porque este libro sea considerado uno de mis mejores trabajos y parteagüas de mi realidad emocional...
En relación a mi vida personal, debo mencionar que en estos momentos me encuentro tranquilo, considerando el tiempo que he perdido en depresiones estúpidas y sumido en la angustia infructífera de mis relaciones personales, ahora todo está de puta madre, y el coñazo de escritor que rayaba en ser el portavoz del mundo emo ha muerto y está enterrado en lo más profundo del inconsciente colectivo, ahí se va a quedar y no espera resucitar por cierto...
A veces pienso que pasaría si dejara de escribir y me dedicara únicamente a organizar bibliotecas, a veces pienso en que sucedería si obras como esta jamás vieran la luz... Sin embargo me doy cuenta que mientras uno solo de ustedes las lea, ese trabajo que hago en mis ratos libres es más que fructífero, además de ser la mejor catarsis para todas mis emociones... ¡Vaya que lo ha sido!
Y bien, a últimas fechas me cuesta trabajo redactar estas cosas, (Alguien más debería hacerlo), y entre tanto más, entre tantas cosas nuevas que llegan a mi vida día con día solamente puedo agradecer a esas personas que en este momento histórico son tan importantes para mí, a partir de esta página el que era ya no lo es más, el que lloraba ahora ríe, ya no tengo los labios manchado de otros carmines, soy un hombre nuevo y ustedes lo saben; el rey ha muerto... ¡Viva el rey!...


Carlos Barrera


16 / Febrero / 2009






Episodio I

- La biblioteca -



Hacía dos años que escuchaba la misma voz dentro de mi cabeza, la insistencia y obsesión de entrar a la vieja casa de Aragón... Muchos decían que era mi esquizofrenia, que tal vez tantas imágenes grotescas habían terminado desquiciándome por completo... Pero yo sabía que no era así, que aquello me llamaba detrás de las paredes cubiertas de polvo añejado desde el siglo XIX... Cada vez que transitaba por la acera era lo mismo, como una tenue voz de mujer diciéndome suavemente: “Pasa”...
Pero hasta ahora no tenía las agallas de hacerlo, solo podía pasar y observar los muros grabados con relieves de concreto simulando arcángeles; y aquello foto del ingeniero, que con tupida barba parecía denotar el presagio del abandono de la que fuera su casa. Incluso en la loza del techo y a través de las ventanas rotas, oscuras y profundas, podía verse como crecía por un agujero la rama de un árbol que había horadado algo más que los pensamientos y la razón humana...
La escena podía entristecer a cualquier amante de la arquitectura; no podía ser posible como la indiferencia de los mismos vecinos permitiera que tal situación acaeciera sobre el recinto que alguna vez brindara cultura y luz al desamparado de conocimiento y sabiduría, abarcando cada rama del conocimiento y rozando en la oscuridad las respuestas a las preguntas de este y de otros mundos...
Mucho tiempo estuve harto de no encontrar información o registros acerca del lugar ni a la edificación de la biblioteca; mucho menos al cuándo dejó de ser útil y fue desechada como una ruina que ensombrecía el frente de una alameda contaminada ya por departamentos modernistas que hacían lucir vulgar una de las colonias más hermosas de esta ciudad; la que fuera gloria de siglos pasados, orgullo del General Díaz, cuna de talentos y de creatividad desbocada a lo largo de la historia de este México moribundo...
Pueden decir que realmente estoy loco, pero en realidad había llegado a obsesionarme con ese lugar creándome un vínculo; y no hablo de un estúpido sentimiento de amor a mi carrera o a las palabras que desearon grabarme mis profesores a golpe de bibliografías y formatos de catálogo, sino a algo más allá de todo ello sin lugar a dudas...
Está bien, tal vez debo ser sincero, mi mundo no estaba bien y tras lo sucedido hace algunos días solo puedo buscar la manera de autodestruirme o buscar las respuestas que aún me atormentan, creo que aún puedo recuperar lo que me pertenece...
La noche era pesada, simulaba un manto cubriendo la ciudad plagada de sombras, tugurios, plagas y luz de neón prostituída en postes de cemento gris y sin sentido. Fue entonces que decidí despojarme de cualquier superstición y racionalidad que pudiera ocultar en mis venas hasta ese momento, y saliendo a la calle sin importarme si ahí se hubiera efectuado algún trato con el demonio o algún asesinato, me dirigí hasta la dirección que se grababa en mi pensamiento como un hierro candente e inmisericorde...
Con sumo cuidado abrí el cerrojo de la reja y pude escuchar ese rechinido que jamás voy a olvidar ni en esta ni en otra vida; pudiendo, una vez adentro, respirar el olor a moho y humedad, a historia, a libros cargados de recuerdos y hongos; maldiciendo la biblioteca de la Universidad por jamás despertar en mí sensaciones similares...
Fue entonces que por un momento las voces cesaron, y tuve frente a mí el rostro pintado del ingeniero, quien me veía fijamente como cuando yo pasaba por la acera y sin querer volteaba hacia el interior buscando restos de ese algo que tenía frente a mis narices en ese preciso momento...
Empujé la puerta principal pero se encontraba cerrada desde dentro por una pesada chapa, por tanto no pensé ni siquiera en forzarla para acceder, para decir verdad la biblioteca contaba con ventanales amplios también en la planta baja; lo suficiente como para dejarme pasar a través de los marcos no sin antes terminar cubierto de polvo, polillas y algunas otras sustancias que jamás quise saber lo que podían ser...
Y por fin estuve dentro, después de tanto tiempo de haber deseado encontrar ese pasadizo a la historia que no me correspondía y que ahora presenciaba morbosamente por mí mismo, más debido a la oscuridad no pude ver con precisión el lujo de la decoración que ahora se caía a pedazos en aquel salón principal pintado de verde...
Lo que puedo recordar en estos momentos no puede describirse con palabras que salgan de mi limitado lenguaje, y quizá en mucho se deba a mi pasión por el grabado afrancesado de la época de Díaz y de los venerados Científicos; además de una cortina roída de terciopelo rojo que ahora fungía como abrigo de numerosas arañas y larvas de gusano que se retorcían con el eco del viento filtrado por el ventanal; estando ahí, pude apreciar un enorme cuadro con la imagen de un paisaje rural parecido a los elaborados por José María Velasco; y lo digo debido a que el enorme agujero del techo que ya he mencionado; el mismo por el cual salía la rama, permitía el paso de la luz de una luna cómplice de lo que estaba haciendo en abrigo de su luz metafísica...
Momentáneamente no recuerdo a precisión lo que sucedió en aquellos instantes, pues perdí la noción del tiempo y creo que caí desmayado sobre la duela del salón principal, presa del olor a madera podrida que emanaba del suelo y de los muebles antiguos...
Débilmente, mis manos, y después de algún tiempo, sintieron que la madera se encontraba grabada también, hecho que me llevó al sobresalto queriendo saber de lo que se trataba; por medio de la luz, débil, ligera y moribunda descubrí que se trataba de dos fechas; la primera correspondía al año de mi nacimiento, la segunda marcaba dos años después de la fecha de aquel momento...
En aquel instante no le di importancia y salí de la misma manera en la que entré a través del ventanal... Ahora me parecía que el lugar era un Vortex, y yo el experimento dentro de él, nada importaba, parecía que solamente había sido un sueño, el lugar, el olor, el ambiente, todo...
Regresé a mi casa e intenté dormir; poco tiempo después lo conseguí teniendo un plácido y reconfortante sueño; mi vida siguió su transcurso normal hasta hace dos semanas cuando me diagnosticaron una enfermedad incurable, hacía dos años de mi entrada a la biblioteca, exactamente por aquellas fechas... Parece que todo encuentra en este momento el sentido correcto; la primera era la fecha de mi nacimiento, la segunda correspondía a este año... Me han dicho que me restan tres semanas de vida...


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