Programa la formación del pensamiento económico de Marx de 1843 a la redacción de El Capital






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títuloPrograma la formación del pensamiento económico de Marx de 1843 a la redacción de El Capital
fecha de publicación28.06.2015
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SEMINARIO DE INTRODUCCION AL ESTUDIO

DE “EL CAPITAL” DE KARL MARX
Coordinador docente: Alberto V. Fortunato

Inicio 18 de abril de 2013

Modalidad: 1 reunión semanal de 2 horas a dictarse los jueves de 19.00 a 21.00 hs.

La iniciativa de realizar un curso introductorio de estudio de El Capital de C. Marx, en el Centro de Estudios y Formación Marxista Héctor P. Agosti (CEFMA), se corresponde tanto con la vigencia de Marx como teórico de la crisis capitalista y como con la necesidad de acercar a los militantes/estudiantes una herramienta indispensable para discernir sobre las bondades y maldades en la orientación de las ciencias sociales dentro de la disputa ideológica y política acerca de quién debe hegemonizar el proceso de cambio en la Argentina: la burguesía progresista o los trabajadores y los sectores intelectuales que adhieren a una visión alternativa al capitalismo vigente.

Entendemos que es conveniente leer El Capital Tomo por Tomo, Capítulo por capítulo y Sección por Sección en forma sucesiva, paciente y ordenada, recurriendo a bibliografía auxiliar cuando se lo considere necesario o pertinente.

No obstante, durante esta experiencia en el CEFMA, desde el jueves 18 de abril hasta el jueves 6 de junio trabajaremos una forma introductoria al texto de Marx a fin de lograr una homogenización en su conocimiento lo cual, esperamos, derive en la conformación de un de grupo de estudios sobre la obra de Marx.

PROGRAMA

  1. La formación del pensamiento económico de Marx de 1843 a la redacción de El Capital

    1. Del radicalismo democrático a la convicción comunista. Marx y los jóvenes hegelianos. La crítica de la filosofía de Hégel. El periodismo político: La Gaceta Renana. Arnold Ruge

    2. Federico Engels y su Esbozo de Crítica de la Economía Política (1844)

    3. El materialismo histórico y la redacción de La Ideología Alemana (Marx-Engels) (1845)

    4. El Manifiesto Comunista (1848)

    5. Trabajo asalariado y capital – Salario, precio y ganancia (1849)

    6. Los prolegómenos de El Capital. La redacción de los Grundrisse (1857-1858)

    7. La Introducción a la Crítica de la Economía Política (1857)

    8. La Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859



  1. EL CAPITAL – LIBRO PRIMERO

El Tomo I o Libro Primero consta de siete secciones y de veinticinco capítulos. Según recomienda Rosemberg que al estudiar El Capital es necesario prestar cuidadosa atención a los títulos y subtítulos de las secciones, capítulos y apartados, pues serán los jalones que nos ayudarán en el camino de nuestra investigación.

En este seminario proponemos hacer especial eje en lograr una aproximación a los temas vinculados a la mercancía y el dinero, la plusvalía, la acumulación originaria y la teoría del valor

Las ediciones en español más difundidas en nuestro país son las del Fondo de Cultura Económica en tres tomos con traducción de Wenceslao Roces y la de Siglo XXI en tres tomos (ocho volúmenes) con traducción de Pedro Scaron. También pueden encontrarse traducciones de Floreal Mazia y una antigua edición de Cartago en Tres tomos sobre la base de la traducción de W. Roces. A título de curiosidad: Existe una edición de 1918 del Tomo I, traducido por Juan B. Justo de Biblioteca de Propaganda “Ideal Socialista”.
La bibliografía adicional sugerida es la siguiente:

GUERRERO, Diego: Un resumen completo de El Capital de Marx. Maia Ediciones, Madrid, 2008 (Hay una edición reciente argentina)

KOHAN, Néstor: El Capital, Historia y método. Una introducción, Editorial UPMPM, Buenos Aires 2001 (2ª edición, 2003)

KOSIK, Karel: Dialéctica de lo concreto. Editorial Grijalbo, México 1963 (10ª edic.1984)

MANDEL, ERNEST. “El Capital”. Cien años de controversias en torno a la obra de Kart Marx. Siglo XXI editora México, 1985,

MARX, Karl: Introducción a la Crítica de la Economía Política. 1857. Estudio introductorio de Julio C. Gambina, Ediciones Luxemburg, Buenos Aires, 2008.

MARX, Carlos: Contribución a la Crítica de la Economía Política. Alberto Corazón editor, Serie B de Comunicación, Nota preliminar de Maurice Dobb, Madrid, 1970 (2ª edición 1978).

MARX, Carlos: El Capital, Libro I, Capítulo VI (Inédito). Ediciones Signos, Buenos Aires, 1971

ROSENBERG, DAVID, I. Comentarios a los tres tomos de El Capital. Edic. Quinto Sol S.A., México, 1985 , en tres tomos. (Hay edición cubana en dos tomos)

RUBEL, Maximilien: Karl Marx, Ensayo de Biografía Intelectual. Edit. Paidos, Buenos Aires, 1970

RUBIN, Isaac Ilich: Ensayos sobre la Teoría Marxista del Valor. Cuadernos de Pasado y Presente nº 53, México, 1974 (6ª edición, 1985)

SACRISTAN LUZON, Manuel: Escritos sobre El Capital (y textos afines). Edic. El Viejo topo, Barcelona, 2004.

SWEEZY, Paul: Teoría del desarrollo capitalista. Edic. F.C.E., México, 1973 (1ª edic. en inglés 1942)

Las lecturas de EL CAPITAL

Por Alberto Fortunato
La transformación de la sociedad capitalista y la evolución de las luchas de clases generaron desde la aparición del Primer Tomo (LIBRO I) de El Capital de Karl Marx (1867) publicado en vida de Marx y los sucesivos Tomo II (1885) y Tomo III (1894) diversas formas y énfasis de lectura en militantes y teóricos. Hemos seleccionado escritos de diversos autores con la intención de mostrar variantes y matices –muchas veces polémicos- que nos muestran cómo la formación política, los preconceptos ideológicos, las influencias filosóficas y los criterios metodológicos nos muestran tajantes diferencias y modos de leer e interpretar El Capital.

El orden de la selección de escritos es meramente casual y confío que la inteligencia de los lectores sepa apreciar los matices y diferencias entre los mismos.

Louis Althusser (Para leer El Capital, Ed. Siglo XXI 2da.edic. en español, 1969)

En su prefacio *De El Capital a la filosofía de Marx*, Louis Althusser afirma: “Seguramente todos hemos leído, todos leemos El Capital, Desde hace casi un siglo cada día podemos leerlo, en forma transparente, en los dramas y en los sueños de nuestra historia, en sus debates y sus conflictos, en las derrotas y las victorias del movimiento obrero, que es, sin duda alguna, nuestra única esperanza y destino. Desde que hemos ‘venido al mundo’ no dejamos de leer El Capital en los escritos y discursos de aquellos que lo han leído para nosotros, bien o mal, los muertos y los vivos, Engels, Kautski, Plejanov, Lenin, Rosa Luxemburgo, Trotski, Stalin, Gramsci, los dirigentes de las organizaciones obreras, sus partidarios o sus adversarios: filósofos, economistas, políticos. Hemos leído fragmentos, ‘trozos’ que la coyuntura ‘escogía’ para nosotros. Incluso todos hemos leído, más o menos, el primero Libro: de la ‘mercancía’ a ‘la expropiación de los expropiadores’.”

“Sin embargo, algún día habrá que leer El Capital al pie de la letra. Leer el texto mismo, por entero, los cuatro libros, línea por línea (cursivas mías), releer diez veces los primeros capítulos, o los esquemas de la reproducción simple y de la reproducción ampliada, antes de desembocar, de las mesetas áridas y planas del segundo libro, en las tierras prometidas del beneficio, del interés y de la renta.” “(. . .) cada uno abrió a su manera su propia línea oblícua en el inmenso bosque del libro (. . .)”

Entonces Althusser afirma: “Como no existe lectura inocente, digamos de cuál lectura somos culpables” (p.19)

“. . . No hemos leído El Capital como economistas, historiadores o literatos. No hemos hecho a El Capital la pregunta de su contenido económico o histórico, ni de su simple ‘lógica’ interna. Hemos leído El Capital como filósofos (. . .) le hemos planteado la cuestión de su relación con su objeto . . . la cuestión del discurso científico. Preguntándonos . . en qué se distingue el discurso de El Capital no sólo del discurso de la Economía Clásica, sino también del discurso filosófico (ideológico) del joven Marx –de los Manuscritos de 1844. (p.l9).
Enrique Dussel. En su trabajo La producción teórica de Marx. Un comentario a los Grundrisse (Ed. Siglo XX, 2da. Edic. 1991, México) Enrique Dussel señala: “El que desee introducirse en la esencia fundamental de todo el pensar de (Marx), debe ante todo comprender. . . que estos ocho cuadernos iniciados en 1857 expresan el momento creador fundamental en la producción teórica de Marx, en el que éste logra claridad de lo que en definitiva será el descubrimiento teórico radical de toda su vida, el plusvalor. (…) esta obra pretende introducirlo a esta cuestión pero siguiendo los ‘pasos’ mismos de Marx y no de alguno de sus intérpretes o comentadores” (p.13)

“Por otra parte…esta ‘introducción’ a los Grundrisse de Kart Marx, este ‘comentario’ intenta permitir leer con aprovechamiento los Grundrisse, pero de ninguna manera ahorra el leerlos. Es decir, es necesaria una lectura simultánea y detallada de la obra de Marx.

Esta obra permite una lectura pausada, página por página, línea por línea, como se hace con los grandes pensadores de la historia de la humanidad. En América Latina se ha conocido a Marx con frecuencia por los intérpretes –de los cuales Althusser ha sido el último. Ya es tiempo de ir al texto mismo…” Ir a ‘Marx mismo’ .sin pretensión de revisionismos- supone tener una posición de lectura clara, algunas decisiones hermenéuticas definidas.

Seguiremos los Cuadernos uno tras otro, en su orden, con idas y venidas, vueltas y repeticiones (y frecuentemente aparentes, ya que son también profundizaciones de lo mismo desde otra perspectiva). Seguiremos ‘a pie juntillas’ la elaboración teórica de Marx en su mismo ‘laboratorio’ (p.20/21)”
Jorge Juanes. En febrero de 1982, el mejicano Jorge Juanes, escribe Marx o la Crítica de la Economía Política como fundamento (Edit. Universidad Autónoma de Puebla). Dice Juanes: “Una de las peculiaridades formales del modo de exposición de El Capital, estriba en partir del método de las determinaciones frente al método de las definiciones… El texto de Marx, a diferencia, por ejemplo, de los textos de Smith y de Ricardo, no es una mera suma, un compendio ecléctico de problemas y problemáticas inconexas, sino una totalidad orgánica, una integración y relación coherente de las partes con el todo y del todo con las partes. “ (p.65) “Lo anterior implica … que sólo el conjunto total de la exposición, torna inteligible su objeto, el sentido preciso de cada parte, el sentido preciso del todo y, asimismo, implica también abandonar la ilusión de captar el todo una sóla de sus determinaciones. Ninguna perspectiva, ningún parágrafo o capítulo aislado agotan la explicación del objeto de El Capital. Sólo el resultado total, la síntesis orgánica de la ‘multiplicidad de determinaciones’ que lo constituye, logra hacerlo.” (p.65)

“La marcha por El Capital, aunque difícil (…) dista de realizarse a través de saltos, cambios bruscos entre las diversas determinaciones de que consta. Por el contrario, la relación entre estas determinaciones es siempre necesaria y correspondiente. Esta manera de exponer no es, desde luego, un lujo estilístico; impone ciertas reglas. De todo esto se desprende un axioma: hay que leer El Capital siguiendo el orden de su escritura. Sólo de esta manera se captará su cuerpo problemático. Sin la Sección I no es posible comprender las subsiguientes secciones, y éstas permiten comprender mejor la Sección I. Esta es la paradoja del texto (…) No respetar la estructuración expositiva del propio Marx, equivaldría, por todo esto, a dar un salto mortal que nos impediría desentrañar el contenido problemático de la fórmula enunciada (M – D – M). Ello… nos indica que el punto de partida elegido (la mercancía) es necesario (…) El orden teórico no es, entonces, arbitrario ni autónomo, responsable sólo de sí, sino diferenciado por el objeto que revela (pp. 66/67). En nota al pie, Juanes critica el criterio de Althusser de ‘poner entre paréntesis provisionalmente toda la Sección I y empezar la lectura por la Sección II (la sección I está contaminada de hegelianismo) Más adelante: “Si El Capital está configurado de manera tal que forma una totalidad orgánica, o como decía Marx, a modo de un ‘todo artístico’ en el que todas las partes del texto se encuentran ensambladas en relación necesaria y orgánica, es lícito pensar que entre el todo de la exposición y su punto de partida existe relación estrecha e interna.” (p.67)
Néstor Kohan. El Capital. Historia y método. Una introducción (Ed. UPMPM 2da. Edic. julio 2003)

“Vamos a intentar leer fundamentalmente El Capital. No es redundante aclarar esto en un Seminario sobre El Capital, porque es muy habitual meterse con los manuales de todas las gamas y tendencias.” (p.21)

“El hueso más duro de roer está al principio de la obra. Ahí nos vamos a detener mucho más que en el resto porque ahí está el núcleo central de toda la obra. Es una decisión metodológica ex profeso. Nos vamos a detener largamente en el método y en los presupuestos de la teoría del valor, ya que para nosotros constituyen dimensiones fundamentales de El Capital.”

Tal es así, que todos los que se han tomado el trabajo de cuestionar El Capital, cuestionan el principio de la exposición lógica porque si se logra demoler ese principio, se derrumba el resto. Ahí está el núcleo más condensado de la teoría de Marx (…).

¿Lectura ingenua? …no hay lectura ingenua ni inocente de El Capital. Toda lectura está mediada por toda una serie de interpretaciones.

Nosotros nos vamos a centrar en el Tomo primero de la obra. ¿Por qué? Porque el Tomo I es el que Marx publicó en vida (…), El Tomo I fue, por decirlo sintéticamente, el punto más alto de su elaboración teórica, porque es la última obra que Marx escribe de todas las partes que se conocen de El Capital… El Tomo I condensa quizás la obra de madurez “más madura” de todas las que produjo Marx. (pp. 22/23)

…”No hay una lectura ingenua, insistimos, de El Capital. Es un mito, es una ficción pensar que al enfrentarnos directamente con la obra ahí, delante nuestro, tenemos la verdad desnuda, la verdad revelada. (No debe presuponerse) que ese acercamiento directo a la obra de Marx no está mediado por ninguna visión particular, por ninguna ‘ideología’. Nosotros no estamos de acuerdo con esa posición.”

“No hay una lectura ingenua ni inocente; toda lectura se hace desde una perspectiva ideológica y política. Se hace desde un determinado punto de vista… rechazar cualquier tentación proveniente del positivismo.” (P.27)
Eduardo Grüner en su artículo Lecturas culpables. Marx(ismos) y la praxis del Conocimiento, incluido en la compilación de Atilio A. Borón, Javier Amadeo y Sabrina González: La teoría marxista hoy. Problemas y perspectivas, Ed. CLACSO, San Pablo, 2006, comienza aludiendo a la frase de L. Althusser: •Puesto que no hay lecturas inocentes empecemos por confesar de qué lectura somos culpables”, escribe Grüner: La frase de Althusser que preside este texto es –para decirlo con una expresión cara a ese filósofo francés- sintomática: revela un problema consustancial a algo que pudiese llamarse una teoría del conocimiento (o una ‘gnoseología’ o una ‘epistemología) que también podríamos llamar ‘marxista’ (una denominación a la vez problemática, puesto que ya son incontables los ‘marxismos’ que han visto la luz –y muchas sombras- desde el propio Marx hasta aquí). Este problema es de muy difícil, sino imposible, solución, pero su enunciado, es relativamente simple: no hay lectura inocente, es decir, toda interpretación del mundo, toda forma de conocimiento de lo real, está indefectiblemente situada por el posicionamiento de clase (subr. mío), la perspectiva político-ideológica, los intereses materiales, los condicionamientos culturales o la subjetividad (consciente o inconsciente) del “intérprete”. (p.105)
Ernest Mandel: “El Capital” Cien años de controversias en torno a la obra de K. Marx. Siglo veintiuno editores, México, 1985.
“Cuando publicó por primera vez el Libro Primero de El Capital, la industria capitalista, aunque predominante en algunos países de Europa occidental, todavía daba la impresión de una isla perdida en medio de un mar de campesinos y artesanos independientes que cubría el mundo entero. Incluyendo la mayor parte de Europa. Pero lo que El Capital de Marx explicaba era, sobre todo, el impulso despiadado e inhumano de crecimiento que caracteriza a la producción en busca de la obtención de ganancias y el uso de estas ganancias predominantemente para la acumulación de capital… La concentración de poder y riqueza en un pequeño número de corporaciones industriales y financieras ha traído consigo una creciente lucha universal entre el capital y el trabajo.

Periódicamente, la clase burguesa y sus ideólogos han creído haber encontrado la piedra filosofal; se han sentido capaces por consiguiente de denunciar el fin de las crisis y de las contradicciones socio-económicas en el sistema capitalista. Pero, pese a las técnicas keynesianas y no obstante todos los intentos de integrar a la clase obrera al capitalismo tardío, hoy, a lo largo de más de una década, el sistema parece tender a las crisis más que cuando Marx escribió El Capital… El Capital explica porqué las contradicciones cada vez más agudas del sistema eran tan inevitables como su impetuoso crecimiento. En ese sentido, contrariamente a una creencia generalmente aceptada, Marx es mucho más un economista del siglo XX que uno del XIX. El mundo occidental de hoy se aproxima mucho más al modelo “puro” de El Capital que aquel en el que fue escrito (pp.9-10)”

“(…) Marx opone claramente su propio método dialéctico de investigación y conocimiento al de Hegel, pese a que nunca dudó en reconocer su deuda de gratitud al filósofo alemán, quien, acicateado por la revolución francesa, lanzó nuevamente el pensamiento dialéctico del mundo moderno. La dialéctica de Hegel era idealista: el motor básico era la Idea absoluta; la realidad material era solamente una apariencia externa de la esencia ideal. Para Marx, por el contrario, la dialéctica es materialista, “lo ideal no es sino lo material traspuesto y traducido en la mente humana” Las leyes básicas del movimiento de la historia son las de los hombres reales que producen ellos mismos su propia existencia material dentro de un marco social dado. El desarrollo del pensamiento corresponde en última instancia a ese movimiento básico, y lo refleja, aun cuando lo haga a través de muchas mediaciones. Así, el proceso del pensamiento científico a través del cual Marx llegó a comprender las operaciones del modo capitalista de producción era en sí mismo un producto de ese modo de producción de la sociedad burguesa y de sus contradicciones. Sólo de manera secundaria puede considerársele como un producto del desarrollo de numerosas ciencias humanas e ideologías, la filosofía clásica alemana, la economía política inglesa, la historiografía y la ciencia política francesas, el socialismo premarxista. (…) No obstante, pese a que la dialéctica materialista es la dialéctica (idealista) de Hegel ‘dada vuelta’, ambas tienen características comunes… Engels y Lenin observaron, en la manera misma que el libro primero de El Capital está construido, una aplicación sorprendente de este método dialéctico general; así, pues, Lenin escribe que, pese a que Marx nunca escribió su proyectado tratado breve sobre la dialéctica, nos dejó sin embargo, El Capital, que es la aplicación dialéctica materialista al campo de los fenómenos económicos” (pp.16/17)

“Sin embargo, precisamente porque la dialéctica de Marx es materialista, no empieza a partir de la intuición, de precondiciones o esquemas mistificadores, sino de una asimilación completa de datos científicos. El método reinvestigación debe diferir del método de exposición. Primero deben recogerse los datos empíricos, debe captarse por completo el estado del conocimiento dado. Solo una vez logrado esto puede emprenderse una reorganización dialéctica del material (subr.mío) con el objeto de comprender el todo dado. Si se tiene éxito, el resultado es una ‘reproducción’ en el pensamiento humano de esta totalidad material, el modo capitalista de producción (p.17)”

… La distinción entre ciencia y experiencia: “Una búsqueda constante de preguntas -¡poner en duda!- donde otros ven respuestas hechas y una vulgar ‘evidencia’. Este es ciertamente uno de los méritos principales de Marx en tanto que innovador revolucionario de las ciencias económicas. (pp.17/18)”

“Pero para Marx, el dialéctico materialista, la distinción entre ‘ciencia’ y ‘experiencia’ no implica en ningún sentido que la ‘apariencia’ es menos real que la ‘esencia’. Tal distinción se refiere a los distintos niveles de determinación, es decir, en último análisis, al proceso de conocimiento y no a los diferentes grados de realidad.”
David I. Rosenberg en sus Comentarios a los tres tomos de El Capital, Ediciones Quinto Sol, México, 1985

“(…) al estudiar El Capital es necesario prestar cuidadosa atención a los títulos y subtítulos de las secciones, capítulos y apartados, pues serán los jalones que nos orientarán en el camino de nuestra investigación...”

“Debemos reconocer que la lectura de El Capital no es fácil. Sin embargo es completamente accesible para aquellos que hayan estado en contacto con la materia explicada en los cursos de economía política y, lo más importante, posean ciertos hábitos de trabajo sobre un libro serio. Se deberán vencer dificultades objetivas y subjetivas que en gran medida se interinfluyen. El capital no es una obra sencilla, ni por su contenido ni por su exposición, y reclama una lectura lenta y escrupulosa, con frecuentes repeticiones de lo ya leído. (…) Por esto, antes de comenzar a leer El capital aconsejamos que recuerden persistentemente las palabras de Marx: “En la ciencia no hay calzadas reales, y quien aspire a remontar sus luminosas cumbres tiene que estar dispuesto a escalar la montaña por senderos escabrosos.”

“(…) Al terminar de leer una sección es imprescindible volver a su comienzo, por ejemplo, el capítulo I del tomo I de El capital se hace más comprensible al ser leídos los capítulos II y III. Así, a medida que se avanza en el estudio, la lectura anterior se comprende con más claridad y profundidad. Por ello es necesario seguir la siguiente regla: siempre hojear lo pasado y volver a menudo al material ya estudiado.” (del Prefacio pp.13 a 15)

“En El Capital… los contemporáneos de Marx encontraron, sobre todo ‘la sangrienta historia del capitalismo’, mientras los problemas teóricos planteados permanecieron, en buena medida, incomprensibles para ellos.

En el prólogo a la primera edición del tomo I… Marx escribe: ‘Aquello de que los primeros pasos son siempre difíciles, vale para todas las ciencias. Por eso el capítulo primero, sobre todo en la parte que trata del análisis de la mercancía, será para el lector el de más difícil comprensión’ Precisamente por esto, hace tiempo que se ha discutido el orden de lectura… Kugelmann escribió una carta a su amigo Marx en la cual le comunicaba que su esposa quería leer El capital pero tropezaba con grandes dificultades al leer los primeros capítulos. Marx le respondió: ‘¿Quiere usted indicarle a su esposa, como capítulos que se deben leer primero, la ‘Jornada laboral’, la ‘Cooperación, la división del trabajo y el maquinismo’ y finalmente ‘La acumulación primitiva’?

Los capítulos señalados, descriptivos y de carácter histórico no presentan ninguna dificultad para ser comprendidos. Sin embargo, hoy en día, algunos especialistas repiten a Marx y se remiten al consejo de éste a la esposa de Kugelmann, recomiendan comenzar la lectura… por los capítulos indicados. En la actualidad no es admisible repetir de esta manera a Marx, pues desde la partición de El capital mucho ha cambiado, y lo válido para su época ahora es inaceptable. (…) en nuestros días, al estudiar El capital no es aconsejable, incluso por puras razones metodológicas, ir de los así llamados capítulos históricos a los teóricos. Sólo habiendo asimilado los conceptos iniciales de la investigación de El capital, su método de lo abstracto a lo concreto, el desarrollo dialéctico de sus categorías, es decir, al estar ya armado teórica y metodológicamente, es recomendable pasar a los capítulos históricos que adquieren, entonces un profundo significado teórico y se sitúan en el lugar que les corresponde.”

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