Paper (I) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa






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28/6/09)

(Por Brooke Masters y Joanna Chung)

Madoff, que afronta una condena por el que tal vez sea el mayor fraude de la historia, deja tras de sí una industria acuciada por la desconfianza mutua y una regulación más severa.

Dicen los cínicos que los escándalos financieros van y vienen y nunca cambia nada. De vez en cuando esa regla se rompe. Si nos remontamos a los años 30, los chanchullos desvelados por la Gran Depresión nos dejaron como legado la Comisión del Mercado de Valores y las leyes sobre valores que en su mayoría aún rigen gran parte del mercado.

El esquema Ponzi de Bernard Madoff, por valor de 65.000 millones de dólares (46.800 millones de euros) -tal vez el mayor de la historia-, podría tener un impacto igual de duradero. Madoff, ex presidente del Nasdaq, será condenado esta semana, por defraudar sistemáticamente a los inversores durante décadas.

Adoptando un aire de exclusividad, atrajo y robó a todo el mundo, desde sus compañeros del club de campo a miembros de los consejos de organizaciones benéficas y decenas de fondos de hedge fund supuestamente sofisticados. Su confesión el pasado diciembre sacudió al sector de servicios financieros a nivel mundial -debilitando la confianza de los inversores en los mercados y en los reguladores por igual, y provocando demandas generalizadas de reformas-.

Los reguladores efectúan análisis de todas las empresas para encontrar a otros estafadores

La cuestión de la confianza

Un mundo en el que los acuerdos verbales, los apretones de manos y las estrategias secretas de comercio eran lo normal, tendrá que aprender ahora a tachar casillas y a ponerlo todo por escrito.

La actitud de los inversores ha cambiado”, comenta Cedric Meeschaert, presidente de Meeschaert Gestión Privée, una gestora francesa de activos que es de los pocos que han devuelto su inversión a los clientes que perdieron su dinero con Madoff. “Después de todo, la industria financiera se basa en la confianza. Pero la imagen que han dado los grandes participantes internacionales ha sido, por desgracia, de gran arrogancia y desdén”.

Igual que ha provocado un cambio global en la forma de los inversores de interactuar con las personas que gestionan su dinero, el escándalo Madoff ha ayudado a alejar a muchos particulares adinerados, especialmente en Europa, de hedge fund y otras inversiones alternativas, lo que supone otro nuevo golpe para un sector ya debilitado.

El escándalo ha hecho que se sometan a examen las leyes que rigen a brókeres y asesores

La presión sobre los hedge fund proviene también de otros frentes. El escándalo ha proporcionado munición a aquellos políticos de ambas orillas del Atlántico interesados en restringir los hedge fund. Pese a que Madoff no dirigía un hedge fund, muchas de las operaciones que canalizaban el dinero hacia él se comercializaban como fondos de fondos.

El fraude también ha alcanzado a los reguladores que, avergonzados por no haber detectado la estafa en EEUU y Europa, se han vuelto más agresivos. Se están redactando nuevas reglas, aumentando las inspecciones y eliminando las lagunas explotadas por Madoff.

Mary Schapiro, la nueva presidenta de la SEC que accedió al cargo poco después del arresto de Madoff, se apresuró a eliminar los obstáculos que suponían algunos procedimientos culpados de dificultar y disuadir la labor de los investigadores.

Los reguladores efectúan en la actualidad un análisis de todas las empresas con la esperanza de encontrar a otros estafadores que, como Madoff, paguen a los primeros inversores con el dinero de los nuevos.

La agencia también ha propuesto reglas que obligarían a los asesores de inversiones a contratar a un contable público independiente para que efectúe un análisis anual por sorpresa con el objetivo de verificar los activos de los clientes.

El escándalo ha hecho que se sometan a examen las distintas leyes que rigen las actividades de brókeres y asesores de inversiones. Los defensores de los consumidores llevan mucho tiempo reclamando un único conjunto de reglas para estos colectivos. El plan de reforma del sistema regulador, propuesto hace unos días por la administración Obama, da pasos en esa dirección, haciendo que la SEC someta a ambos grupos a los mismos criterios en relación con el cuidado de los clientes.

Tanto la SEC como Finra, el organismo regulador de la industria financiera, están creando oficinas especializadas en prácticas ilegales y empleando a personas con la suficiente experiencia para identificar los casos de mayor prioridad entre las miles de denuncias de inversores descontentos. La SEC ha iniciado una campaña de contrataciones de profesionales versados en el comercio de valores, valoraciones, pruebas periciales y productos derivados.

Reacción en Europa

En Europa, los principales objetivos de los cambios en la regulación motivados por el caso Madoff han sido los hedge fund y los “depositarios” -bancos y otras entidades que supuestamente protegían los activos de los fondos relacionados con Madoff, pero que en realidad habían delegado su responsabilidad sobre ellos en el propio Madoff-.

Muchos políticos europeos llevan tiempo deseando regular la industria de los hedge fund; el escándalo Madoff les ha dado más ímpetu. En Bruselas, la Comisión Europea propuso recientemente una directiva sobre los gestores de inversiones alternativas que les obligaría a obtener la autorización de los reguladores y que podría limitar su capacidad de solicitud de préstamos para aumentar el tamaño de sus apuestas.

El problema de los depositarios era más imprevisto -sirvió para abrir los ojos de aquellas autoridades que no se habían dado cuenta de hasta qué punto difería la interpretación de algunos de los 27 países miembros de la UE de la directiva común de fondos minoristas-.

Este caso reveló un grave fallo en el sistema actual. Las reglas son las mismas en los 27 estados miembros pero su forma de aplicarlas es muy distinta. Esto lleva a una protección desigual para los inversores y a un grado de responsabilidad para las entidades financieras que varía dependiendo de donde tengan su sede”, explica Jean-Pierre Jouyet, presidente de la Autorité des Marchés Financiers, el regulador francés.

Los inversores estadounidenses sufrieron la peor parte del escándalo Madoff, que algunos abogados atribuyen a los severos criterios de auditoría y custodia. Pero el caso empujó a la Oficina de Fraudes Graves a adoptar un papel más activo que en casos internacionales anteriores.

Los abogados y autoridades de la industria aseguran que el nuevo enfoque regulador está teniendo un efecto escalofriante sobre sus esfuerzos por trabajar juntos. “Otra de las secuelas del caso Madoff es la ruptura de la relación con los reguladores” comenta Elizabeth Knoblock, socia del bufete Mayer Brown en Washington. “La industria vuelve a tener la sensación de que el regulador está allí sólo para decir 'te cacé'”.

El otro cambio fundamental afecta a la forma de muchos gestores de inversiones alternativas de tratar con los clientes y sus bancos. Los inversores que en un tiempo creyeron ser inteligentes por respaldar a gurús financieros con misteriosas estrategias y lujosos yates optan en la actualidad por opciones de gestión del dinero más transparentes y realistas.

Grupos de la industria de hedge fund de ambos lados del Atlántico han estado ocupados redactando listados de las mejores prácticas -con la esperanza en parte de evitar una regulación intrusiva pero también de intentar recuperar a los asustados inversores-.

Terreno prohibido

Las estrategias secretas de comercio -antes comunes entre los hedge fund- también se han convertido en terreno prohibido. “Los inversores más sofisticados quieren sentarse, hablar sobre tu estrategia y comprender cómo funciona”, comenta un directivo de un fondo de inversión alternativa estadounidense.

El legado más importante de Madoff puede acabar siendo la sospecha. Un hombre considerado tan digno de confianza que sus clientes le pedían que aceptase a sus amigos y familia ha ayudado a destruir la atmósfera elitista en Wall Street y el resto del mundo, llevando a la ruina a familias enteras y fundaciones benéficas en el proceso.

Reguladores, inversores y gestores de fondos tendrán que vivir con las consecuencias: más inspecciones, honorarios legales más altos y nuevas regulaciones más severas.

Se venden pases de temporada

Irving Picard, el fideicomisario escogido por los tribunales para intentar devolver el dinero a las víctimas de Bernard Madoff, ha estado luchando durante los últimos siete meses para conseguir liquidez. Lo ha vendido todo, desde la división de valores de Madoff a sus pases de temporada para los partidos de los New York Mets. En un esfuerzo por recuperar los ficticios beneficios y redistribuirlos entre los inversores, Picard ha demandado a media docena de fondos subordinados que canalizaron grandes sumas de dinero hacia Madoff.

Pero tendrán que pasar muchos años hasta que las víctimas del fraude vean su dinero. Stephen Harbeck, presidente de la Corporación para la Protección de Inversores en Valores, una agencia que ayuda a liquidar las firmas de corretaje en quiebra, calcula que podría tardarse más de una década en localizar y liquidar los activos, y en distribuir lo recaudado entre las víctimas.

Picard, que ha recuperado cerca de 1.200 millones de dólares, según los últimos cálculos, ha aprobado pagos por valor de algo más de 1.000 millones de dólares para cubrir 371 reclamaciones de un total de 8.800. Sin embargo, el fideicomisario ha identificado a más de 1.341 propietarios de cuentas que perdieron en conjunto cerca de 13.000 millones de dólares el pasado 11 de diciembre con el arresto de Madoff.

- Bernard Madoff, el final del mayor fraude de la historia (El Economista - 29/6/09)

(Por José Luis de Haro / Nueva York)

En unas horas, Bernard Madoff, el mayor sátiro que jamás rondó por Wall Street, abandonará su celda para conocer el veredicto final sobre sus díscolas estafas. Sin embargo, todavía muchos se preguntan cómo podrá pagar por sus crímenes. ¿Toda la vida en la cárcel? Sus víctimas creen que el castigo no será suficiente.

Sus clientes, quienes en su día se consideraron parte un club elitista de inversores, llevan más de seis meses lidiando con las miserias provocadas por el mayor fraude financiero de la historia: planes de jubilación al traste, facturas sin pagar, ansiedad, depresión y, en algunos casos, suicidio. “Sólo queremos nuestro dinero de vuelta, no nos importa lo que le ocurra a Madoff”, reconoce Laurance Cohen, una de las personas entrampadas en el esquema de Ponzi orquestado por el que fuera presidente del Nasdaq. Él y su esposa estarán hoy presentes hoy en el tribunal donde Madoff será sentenciado.

Aquel 10 de diciembre de 2008 quedará marcado en la mente de muchos. Durante aquella gélida noche del invierno neoyorquino, Madoff informó a sus hijos sobre su intención de adelantar el pago de varios millones de dólares en bonus meses antes de lo previsto. Fue la mecha que puso en evidencia sus malas prácticas. Mark y Andrew pidieron explicaciones claras a su padre sobre cómo era posible pagar esos premios si no había dinero suficiente para devolver a los inversores del fondo. La respuesta fue clara: la unidad de gestión de fondos de su compañía era un mero castillo de naipes, una ilusión, un fraude.

Cascada imparable

A partir de entonces, todo se precipitó. Los hijos delataron a su padre inmediatamente ante las autoridades y un día después fue arrestado y acusado de fraude. Madoff consiguió evitar ir a prisión inmediatamente tras pagar una fianza y permanecer bajo arresto domiciliario. Mientras tanto, el escándalo salpicaba a medio mundo, entre los afectados figuraban prestigiosas entidades bancarias, como Banco Santander, actores, directores y filántropos, entre otros.

El 12 de marzo de 2009, Madoff se declaró culpable de un total de once crímenes federales, entre los que se contemplan cargos de fraude, lavado de dinero y perjurio. La demanda criminal presentada dos días antes afirmaba que el gestor había defraudado a sus clientes casi 65.000 millones de dólares. Pese a la repercusión de sus actos, Madoff insistió en todo momento que fue el único cerebro detrás de la trama, evitando colaborar con las autoridades y desvelar posibles socios.

Durante su comparecencia ante las autoridades, reconoció que su esquema de Ponzi comenzó a cocerse en 1991. Pese a comprometer a altos niveles de beneficios con sus clientes, Madoff indicó que nunca realizó inversión alguna y que simplemente guardaba los fondos de sus clientes en una cuenta del Chase Bank. De allí sacaba los intereses para pagar a otros clientes y los enmascaraba con documentos falsos que presentaba ante la Comisión de Mercados e Inversores (SEC), agencia de la que está vetado de por vida.

Tras declararse culpable, el juez Denny Chin, quien supervisa el proceso judicial, retiró la fianza de 10 millones de dólares y envió a Madoff al Centro Correccional Metropolitano ante el peligro de que huyese. Madoff se enfrenta a un máximo de 150 años de cárcel y una multa que supondría el doble del dinero estafado, es decir, unos 171.000 millones de dólares.

El 22 de junio, el abogado de Madoff, Ira Sorkin, presentó una carta ante el magistrado recomendando una sentencia de 12 años para su cliente, ya que según los datos de la Administración, la media de vida de un hombre de 71 años, la edad de Madoff, es de 13 años. Al mismo tiempo, el abogado de la familia calificó que la multa de más de 170.000 millones de dólares sobre su cliente es “desconsiderada” pese a la magnitud del fraude.

Para muchas víctimas no habrá justicia hasta que más personas presuntamente implicadas en la trama den la cara. Las dudas recaen sobre el hermano de Madoff, sus hijos y su esposa Ruth. Ésta, de hecho, ha vivido en el apartamento del matrimonio hasta el último momento y ha intentado proteger los 80 millones de dólares en activos bajo su nombre. Sin embargo, el pasado viernes alcanzó un acuerdo judicial a través del cual entregaría sus posesiones, entre las que se incluyen el apartamento de Manhattan y otras residencias en Palm Beach y Montauk, dejando sólo 2,5 millones de dólares en efectivo disponibles para ella.

Jen Meerow, una víctima de Madoff residente en Nueva York, reconoció a la prensa norteamericana que su principal preocupación es que “todo ha ido según lo acordado”. “Sabía que este día llegaría y consiguió enviar el dinero a cuentas ocultas, lo más decepcionante es que hay mucha gente implicada que no será juzgada”, añadió. Al fin y al cabo, sólo Madoff y un auditor externo de la compañía han sido acusados criminalmente. La SEC ha presentado cargos civiles contra algunos fondos e inversores. Aun así, Madoff sigue siendo el único cabeza de turco.

Frustración

Muchas víctimas afirman que están frustradas con el proceso con el que un grupo de protección de inversores está compensando a los afectados con sumas que ascienden a un máximo de 500.000 dólares por cabeza. Según su opinión, el sistema de cálculo de compensaciones es bastante arbitrario. Otros creen que es injusto que se les haya cerrado la puerta a indemnizaciones por haber invertido en Madoff a través de terceras personas. Por su parte, Irving H. Picard, el tesorero encargado de recuperar parte del dinero, ha asegurado que está siendo muy complicado reconstruir las conexiones internacionales del fraude.

Picard ha denunciado a varios hedge funds liderados por Fairfield Greenwich Group, gestionado por Walter M. Noel Jr., Jeffrey H. Tucker y Andrés Piedrahita. Según el tesorero se retiraron cerca de 3.200 millones de dólares de las cuentas relacionadas con Madoff desde 2002 hasta que el escándalo afloró. En el caso de Santander, el banco español se cubrió las espaldas y pagó 235 millones de dólares a Picard para resolver posibles demandas sobre el dinero retirado por un subsidiario, 90 días antes de que el fraude colapsara.

Una cosa está clara. El tribunal se convertirá hoy en un paño de lágrimas, tanto para las víctimas como para la familia Madoff. Se espera un escarmiento. La justicia es el hábito de dar a cada cual lo que se merece. Y Madoff no tiene escapatoria alguna.

- Madoff es condenado a 150 años de cárcel (The Wall Street Journal - 28/6/09 - 12:27 PM)

(Por Chad Bray)

Nueva York (Dow Jones).- Bernard Madoff recibió el lunes una sentencia de 150 años de cárcel, lo que significa que probablemente permanezca el resto de su vida tras las rejas luego de admitir en marzo haber orquestado uno de los mayores y más prolongados fraudes financieros de los que se tenga memoria.

En una audiencia a la que asistió mucha gente, el juez Denny Chin, de la corte federal en Manhattan, ordenó a Madoff, de 71 años, cumplir la sentencia máxima de cárcel establecida en la ley. Un aplauso surgió tras el anuncio de la sentencia.

El viernes por la tarde, Chin firmó una orden preliminar de confiscación contra Madoff por más de US$ 170.000 millones, lo que dejó sin un centavo al alguna vez titular del directorio del mercado electrónico Nasdaq.

“Aquí debe enviarse el mensaje de que los crímenes de Madoff fueron extraordinariamente malos”, dijo Chin.

El 12 de marzo se ordenó a Madoff ir directamente a la cárcel tras haberse declarado culpable de 11 cargos criminales, incluyendo los de fraude de valores, fraude postal y lavado de dinero, mediante un ardid Ponzi que duró varias décadas y que estafó a miles de inversionistas de miles de millones de dólares.

“Lo siento; sé que eso no los ayuda”, dijo Madoff, tras voltearse brevemente para encarar a sus víctimas durante la audiencia antes de que el juez emitiera la sentencia.

Madoff manejó el ardid durante años a través de la división de asesoría de inversiones de su empresa, Bernard L. Madoff Investment Securities LLC, con la promesa de retornos estables y la presentación de un aire de exclusividad al no aceptar a todos los inversionistas interesados y reclutar inversionistas a través de amigos y asociados.

Diversos tipos de clientes fueron víctimas de la estafa, incluyendo individuos, fondos de cobertura, instituciones de caridad y fondos fiduciarios, como el fondo fiduciario de caridad establecido por el titular del directorio de Boston Properties Inc. y propietario del diario New York Daily News, Mortimer Zuckerman.

Cuando se reveló el fraude en diciembre, algunos individuos pasaron de la noche a la mañana de ser multimillonarios a casi indigentes.

Madoff había afirmado al final de noviembre tener hasta US$ 65.000 millones en las cuentas de su firma, pero los fiscales indicaron que las cuentas sólo contenían una pequeña fracción de esa suma.

Hasta ahora, el agente fiduciario nombrado por la corte para la firma de Madoff ha identificado cerca de 1.341 tenedores de cuentas, que han sufrido pérdidas por un total de US$ 13.200 millones. El agente fiduciario ha recuperado más de US$ 1.200 millones para los inversionistas.

La semana pasada, los abogados de Madoff solicitaron una sentencia de sólo 12 años, citando su expectativa de vida de alrededor de 13 años. En lugar de ello, Madoff recibió una de las sentencias más severas aplicadas en años recientes a un acusado de crímenes administrativos en una corte federal en Nueva York.

- 150 años de cárcel por el crimen del siglo (The Wall Street Journal - 30/6/09)

Bernard Madoff, autor del mayor fraude financiero de la historia, reiteró que es el único responsable

(Por Robert Frank y Amir Efrati)

Un juez federal sentenció al estafador Bernard Madoff a 150 años tras las rejas, al afirmar que el fraude “extraordinariamente malvado” había sacudido la fe de Estados Unidos en su sistema financiero y legal y destruido a ricos y pobres por igual.

La sentencia, que figura entre las mayores en un caso de fraude, le dio voz no sólo a la ira de las víctimas de Madoff, sino al enojo de un país que después de un colapso financiero perdió jubilaciones, los ahorros de toda una vida, el valor de sus viviendas y empleos. Las prolongadas y emotivas palabras del juez Denny Chin parecían destinadas a enviar el mensaje de que, por lo menos, la Justicia responderá con vigor para enmendar las irregularidades financieras.

Las víctimas depositaron su confianza en Madoff y esto ha dejado a muchos con dudas sobre nuestro sistema financiero y reguladores financieros” afirmó Chin.

La sentencia también marca un abrupto fin a los intentos de Madoff de redimir sus actos en la corte el lunes y lo sindicó como una de las figuras más despreciadas de la historia financiera sin nadie más que sus abogados para expresar su apoyo en su momento de rendición de cuentas. “Viviré con este dolor, con este tormento, por el resto de mi vida”, afirmó Madoff, de 71 años.

Aunque la dramática sentencia esencialmente pone punto final a la batalla legal de Madoff, también resalta lo poco que el público sabe sobre su fraude, incluyendo la dimensión exacta de las pérdidas y si hubo co-conspiradores. El caso también ha dejado al descubierto las limitaciones de los supervisores financieros, particularmente la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), que no logró detectar el delito a pesar de repetidas advertencias.

El juez le echó en cara a Madoff que no fuera más franco con las autoridades desde su arresto, el 11 de diciembre. “No me da la sensación de que Madoff hizo todo lo que podía, o que dijo todo lo que sabe”, afirmó Chin.

El juez se vio claramente afectado por las múltiples cartas y declaraciones de las víctimas -muchas de ellas entidades benéficas y trabajadores de clase media- que afirmaron que sus vidas habían sido arruinadas por la pirámide financiera de miles de millones de dólares de Madoff.

Chin aludió a una carta de una viuda que fue a ver a Madoff dos semanas después de la muerte de su esposo, quien había invertido los ahorros de su vida con él. Madoff puso su brazo alrededor de los hombros de la mujer y le dijo: “Su dinero está a salvo conmigo”, según la carta mencionada por el juez.

Nueve víctimas hablaron en la corte, incluyendo a Michael Schwartz, de 33 años, quien dijo que los fondos que su familia le había confiado a Madoff eran para el cuidado de su hermano, que tiene una incapacidad mental. “Espero que su sentencia sea lo suficientemente larga como para que su celda se convierta en su ataúd”, le dijo al juez Chin.

Ninguno de los miembros de la familia cercana de Madoff -su esposa, hijos o hermano- estuvieron presentes en la lectura de la sentencia. El juez señaló que Madoff no recibió ni una sola carta ni declaración de apoyo antes del fallo.

Tras la sentencia, la esposa de Madoff, Ruth, hizo su primera declaración pública y afirmó que “como todo el mundo, me siento traicionada y confundida. El hombre que cometió este horrible fraude no es el hombre que he conocido durante todos estos años”.

Madoff se paró de forma estoica el lunes por la mañana con su traje gris y sus anteojos sin armazón, mientras el juez leía la sentencia, que desató un estallido de aplausos en el recinto judicial. Madoff dejó entrever poca emoción durante su disculpa ante las víctimas, cuando dijo que nunca quiso hacerle daño a nadie.

A pesar de haber pasado tres meses en la cárcel, Madoff lucía bien cuidado, con su traje a medida.

Durante una breve declaración, habló con voz suave y apoyó sus manos sobre la mesa de la defensa. Madoff se mantuvo de espaldas a las víctimas mientras hablaba. Pero por un breve momento durante sus declaraciones, se dio vuelta para verlos: “Lo lamento”, afirmó. “Sé que eso no los ayuda”. Madoff continuó aislando a su familia y compañeros de trabajo, al insistir que les mintió. Periódicamente tomó agua de un vaso de papel.

No puedo ofrecer una excusa por mi comportamiento”, afirmó. “¿Cómo se excusa la traición de miles de inversionistas que me confiaron los ahorros de toda su vida? ¿Cómo se excusa el engaño de 200 empleados que pasaron la mayor parte de su vida laboral conmigo? ¿Cómo se excusa mentirle a un hermano y dos hijos que pasaron todas sus vidas ayudando a construir un negocio exitoso? ¿Cómo se excusa mentirle a una esposa que se mantuvo a tu lado durante 50 años?”

- La sentencia de Madoff es necesaria e inusual (Expansión - 2/7/09)

(Por John Gapper / FT)

Hubo un momento durante la vista de la sentencia de Bernard Madoff en Manhattan el lunes en el que se hizo obvio que el estafador de 71 años iba a ser condenado a una pena realmente larga.

Fue cuando el juez Denny Chin mencionó el caso de una mujer que fue a ver a Madoff tras la muerte de su marido para asegurarse de que su legado estaba seguro. El paternal y amistoso titán puso su mano sobre el hombro de la mujer y le garantizó que todo saldría bien; ella confió en él.

El enjuiciamiento y la obtención de sentencias ejemplares en los delitos por fraude es, con frecuencia, difícil. Es un crimen que a los jurados les resulta complejo de entender, y los daños que causa -las pérdidas para los inversores de las empresas implicadas- son intangibles si se los compara con los delitos con violencia física.

Si alguien es agredido y atracado en plena calle, tanto el daño como el modo en que se causa son obvios para todos. En los casos en los que un consejero delegado retoca las cuentas para cubrir pérdidas, resulta más difícil entender cómo se hizo y de qué forma perjudica a los inversores.

Así que Bernard Madoff era el sueño de todo fiscal -la encarnación hollywoodiense de un criminal de guante blanco-. Trató cara a cara con muchas de sus víctimas y las miró a los ojos; no sólo desdeñó el valor de las inversiones sino que despilfarró el dinero que le confiaron.

En la vista, me senté con las víctimas de Madoff (no mostré mis credenciales de prensa y los guardas de seguridad me colocaron con el resto de la gente). Esto aumentó el impacto emotivo de las estremecedoras historias de personas que lo habían perdido todo.

Ira Sorkin, el abogado de Madoff, no está satisfecho con la sentencia de 150 años y cree que el juez se excedió en la aplicación de las pautas federales para las condenas. Considera “absurdo” enviar a un anciano a la cárcel durante un espacio de tiempo que supera en mucho su esperanza de vida sólo para satisfacer las reclamaciones de “venganza”.

Por si sirve de algo, creo que Sorkin no se esforzó mucho por defender a Madoff en su alegato final. Sin embargo, eso no tuvo nada que ver: la conducta de Madoff era indefendible y merecía la sentencia.

La pregunta es si la espectacular condena de Madoff debería convertirse en el referente para futuros casos de fraude empresarial, tal y como Douglas Berman, un profesor de derecho del estado de Ohio y comentarista de la sentencia en un blog, sugiere que sucederá.

No comparto su opinión. El caso Madoff fue algo excepcional y atípico. Ni la disuasión de futuros crímenes ni los castigos exigen que todos los estafadores de guante blanco con yate y avión privado reciban castigos espectaculares -basta con uno severo-.

Las sentencias relacionadas con el fraude han experimentado un brusco aumento desde los años 80, cuando los implicados en los escándalos de Wall Street escaparon con condenas relativamente benévolas. Ivan Boesky, el arbitrajista de Wall Street, fue condenado a sólo tres años y medio en 1987, después de cooperar con reguladores y fiscales.

Los referentes actuales los fijaron Enron y WorldCom. Jeff Skilling, el ex consejero delegado de Enron, fue condenado a 24 años de cárcel, mientras que la pena de Bernie Ebbers, de WorldCom, ascendió a 25 años.

El grado de las sentencias está justificado en base a la igualdad social y como elemento disuasorio para el exceso de creatividad con las cuentas. El fraude siempre será difícil de descubrir y las condenas severas son necesarias para evitar que a los estafadores se les trate de forma distinta a otros criminales.

Las estadísticas apoyan la verdad intuitiva sobre el fraude y los delitos de guante blanco: que las personas con estudios son más proclives a incurrir en ellos que a cometer crímenes violentos. Sólo el 3% de los asesinos el año pasado en EEUU eran licenciados universitarios, frente al 18% de los estafadores.

Este tipo de sentencias son disuasorias ya que las leyes federales obligan a los condenados por delitos graves a cumplir la mayor parte de la condena, y las penas de entre 20 y 30 años se cumplen por lo general en cárceles federales de máxima seguridad –unos lugares muy desagradables.

En la mayoría de los casos, eso basta: las condenas de cárcel no necesitan seguir aumentando su duración de forma exponencial para mantener a raya a los potenciales granujas. De hecho, hay algunos indicios de excesos en casos importantes (no en el de Madoff).

Henry Blodget, un ex analista de Wall Street al que se acusó de haber ocultado riesgos en muchos valores en 2003, y que en la actualidad posee un blog financiero, fue una de las personas que criticó la sentencia de James Olis, un ex empleado de Dynegy condenado a 24 años en 2004 acusado de cometer fraude contable.

Olis formaba parte de un grupo de empleados de Dynegy que usaron una artimaña contable para maquillar sus resultados. Cuando las cifras se replantearon posteriormente, las acciones sufrieron una fuerte caída, lo que a su vez provocó pérdidas estimadas en 100 millones de dólares (71 millones de euros) a los inversores de la empresa. Esto llevó a que se dictara una sentencia extremadamente severa.

La condena no era razonable, ya que Olis no era un villano del estilo de Madoff, que se benefició personalmente de su actuación; y engañar a los inversores sobre el valor de las acciones, si bien es algo grave, no es lo mismo que robar dinero. La pena se redujo a seis años tras la apelación.

El caso Madoff fue inusual en muchos sentidos, siendo uno de ellos que la condena a 150 años de cárcel estaba justificada. La pena de entre 12 y 20 años propuesta por Sorkin al tribunal no habría sido suficiente respuesta a un engaño tan descomunal y cruel.

Fue, sin embargo, una excepción. Las condenas de hasta 30 años para los casos graves de fraude que provocan severas pérdidas financieras a otros son, en casi todos los casos, no sólo necesarias sino también suficientes.

- Madoff cumplirá su condena en una de las mejores cárceles de EEUU (El Economista - 14/7/09)

Bernard Madoff, condenado en junio a 150 años de prisión por el fraude más grande de la historia de Wall Street, purgará su condena en Carolina del Norte (este), en una de las mejores cárceles de Estados Unidos, informó el lunes la cadena de televisión ABC news.

Madoff, de 71 años, será transferido a una prisión “de primera clase”, célebre por su personal e instalaciones médicas, ubicada en la localidad de Butner, a unos 650 km al sur de Nueva York.

Madoff y su esposa, Ruth, de 68 años, temían que fuera encerrado en una cárcel de máxima seguridad alejada, según fuentes cercanas a la familia. “Para ella será un gran alivio”, afirmó un allegado citado por ABC.

La sentencia a 150 años de cárcel fue el epílogo del escándalo que comenzó el 11 de diciembre cuando la estrella de Wall Street y ex presidente del consejo del Nasdaq fue desenmascarado como un estafador.

La estafa de Madoff consistió en montar un “esquema Ponzi” por 65.000 millones de dólares, ofreciendo inversiones con rentabilidad inusualmente alta y financiada con los fondos de los nuevos inversores.

La Oficina Federal de Prisiones ordenó el traslado del condenado al centro correccional de Butner, aunque previamente pasó unas horas en una cárcel de Atlanta, la misma en la que muchos años antes cumplió condena Carlo Ponzi, el inmigrante italiano que pasó a la historia por dar nombre a las estafas conocidas como esquema Ponzi.

A su llegada la prisión federal de Butner, localizada a unos 45 minutos de Durham, el otrora respetado inversor ha pasado a convertirse en el preso número '61727-054', y a partir de ahora compartirá patio y baños con otros presos de renombre como el terrorista Omar Abdel Rahman, sentenciado por el atentado contra las Torres Gemelas de 1993.

- “El problema no va a ser Bernie Madoff” (El País - 15/7/09)

El gestor de Wall Street condenado a 150 años de cárcel por una estafa de 46 millones de euros ingresa en prisión

De los lujosos campos de golf de Palm Beach a los paseos por los jardines de la prisión de media seguridad de Butner, en Carolina del Norte. Bernard Madoff se ha convertido en el convicto número 61727-054 del penal, una identidad que mantendrá hasta el 14 de noviembre de 2139, descontada la posible reducción por buen comportamiento de una condena de 150 años por una de las mayores estafas de la historia, según publica hoy The New York Times (NYT). Tendría 201 años para entonces.

Ayer, martes, llegó a la prisión, esposado de pies y manos y vestido con un mono azul. Ahora, el gurú de Wall Street que supo mantener su timo de 50.000 millones de dólares (unos 34.000 millones de euros) durante 30 años podría estar recluido en una celda de aislamiento hasta que concluya la evaluación psicológica que debe determinar si Madoff corre riesgo de suicidarse o no.

Sólo podrá abandonar el cuarto una hora al día, al menos hasta que se confirme que la salud mental de Madoff, de 71 años, es estable. Entonces será trasladado a una habitación que compartirá con otros internos y que podrá abandonar para recibir sus visitas semanales, ver la televisión o ir al gimnasio.

Un tesoro de miles de millones

“Habrá gente que perdió su trabajo o su hogar y le culparán por la economía, también pueden estar celosos y creer que tiene miles de millones de dólares escondidos en alguna parte”, ha comentado a NYT Edward Bales, director de Federal Prison Consultant, una entidad que ofrece cobertura legal a los internos.

“El problema no va a ser realmente Bernie Madoff, él va a ser un preso modélico”, opina Bales, “va a ser la reacción que tengan los otros presos”. Madoff compartirá el penal con criminales violentos, traficantes de drogas y mafiosos. La mayoría de estos internos, condenados a cadena perpetua.

Butner acoge también a otros reos célebres. John Rigas, fundador de Adelphia Communications, y su hijo, Timothy, comparten delito por fraude con Madoff, pero están recluidos en el edificio de baja seguridad. Es el caso, también, del ex congresista Randy Cunningham, condenado a ocho años por fraude y evasión de impuestos, y del predicador Jim Bakker, que llegó a tener su propia televisión.

Dos magnicidas frustrados también pasan sus días en el penal. Omar Abdel-Rahman, condenado a cadena perpetua, participó en un plan para asesinar al presidente Hosni Mubarak, y John Hinckley Jr., que intentó matar a Ronald Reagan.

- “Saldrá en una caja o en una bolsa” - ¿Cómo matarán a Bernie Madoff en la cárcel? (Libertad Digital - 15/7/09)

Larry Levine es un ex convicto que ha fundado una consultoría para reducción de condenas en Wall Street. Experto en el sistema penitenciario norteamericano cree que Madoff (prisionero 61727-054 de la cárcel de Butner) será asesinado antes de que le cambien de presidio.

(Por Luis F. Quintero)

El verdadero problema de Bernie no es que le trasladen de prisión durante su condena, sino que “tendrá que vigilar su espalda 24 horas al día 7 días a la semana”. Así de contundente se ha mostrado Larry Levine, consultor de prisiones de Wall Street (Wall Street Prisons Consultant), un servicio de consultoría que ayuda a los ejecutivos acusados de fraude a rebajar sus condenas.

Esta semana Larry Levine concedió una entrevista a la cadena de televisión norteamericana Fox News, recogida por la web Business Insider, en la que el presentador quería conocer los verdaderos retos a los que se enfrenta Bernie Madoff en prisión. Todo comenzó cuando le preguntó si durante su condena es posible que le trasladen de centro penitenciario.

Larry se mostraba convencido de que ese no era el mayor de los problemas del ex presidente del Nasdaq. Su vida es lo que corre peligro. Según explicó el señor Levine, Madoff ha estafado a banqueros de todo el mundo e importantes instituciones a quienes ha hecho perder mucho dinero. Así, teme que, en represalia, alguno de ellos termine contratando los servicios de algún reo de la cárcel donde se encuentra Madoff y acabe matándole.

Larry, ex convicto, explica que a él le cambiaron once veces de instituciones penitenciarias durante sus primeros diez años de condena "”porque me peleaba con otros presos”, aunque lo habitual es que no te cambien de institución hasta pasados 20 años.

En cualquier caso, la pregunta que se hace Larry no es si a Bernie Madoff le cambiarán o no de centro penitenciario, sino si saldrá de éste en “una bolsa o en una caja”. Está convencido de que alguien intentará matar a Bernie Madoff. “Tengo razones para creer que será así”, sentencia Larry.

Sobre cómo podría suceder, este consultor ex convicto explica que en cualquier momento alguien puede “montar jaleo” en un lado del comedor, mientras “en el otro alguien apuñala a Bernie por la espalda”.

Prisionero 61727-054

Bernard Madoff, condenado por la mayor estafa de la historia a 150 años de cárcel, ya se encuentra recluido en una celda de la prisión federal de Butner, en Carolina del Norte, donde previsiblemente pasará el resto de sus días. El centro penitenciario de Butner se encuentra a unos 45 minutos de Durham.

Ahora, Madoff se ha convertido en el preso número 61727-054, según informa Europa Press. Además, estas mismas fuentes señalan que el ex presidente del Nasdaq compartirá baños y patio con otros presos como el terrorista Omar Abdel Rahman, sentenciado por el atentado contra las torres gemelas de 1993.

Su abogado, Ira Lee Sorkin, había solicitado que su cliente cumplir la condena en el correccional de Otisville, en el estado de Nueva York. El financiero ha sido despojado de toda su fortuna y propiedades de lujo mientras su mujer, Ruth Madoff, ha conseguido mantener bajo su poder 2,5 millones de dólares en virtud de un acuerdo con los fiscales, aunque el ático de la pareja también ha sido embargado.
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