Paper (I) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa






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El tiempo transcurrido entre 1980 y 2010 (ya se los avisé), únicamente ha servido para reivindicar los “bonos basura” y con ello a todos los “especuladores sin fronteras”, que se hicieron de oro con el invento. Es que, con lo que ha ocurrido después, estos “tiburones”, han quedado al nivel de serviciales “boys scouts”, hermanitas la caridad, o ayudantes de ciegos y ancianos, para cruzar la calzada.

Es “conmovedor” saber que Mike Milken no sólo ha salido de la cárcel y ha sobrevivido al cáncer, sino que, además, se ha convertido en un “benefactor” de la humanidad. Otro modelo para los estudiantes de Harvard, otro “Maestro” de los “golden boys” de Wall Street. Lo que se dice un auténtico “entrepeneur”, vamos…

Jaws”, ahora es “Nemo”… Camino del “Hall of Fame”. Tal vez, porqué no, haya sido la fuente de “toda inspiración y justicia”, para que Bernie Madoff (del cual “repasaremos” su historia, en el siguiente Apartado), descubriera el “secreto de la pirámide”. Puede que Mike le haya revelado a Bernie, el “algoritmo de Dios”…

En fin, “uno de los nuestros”.

- Caperucita SEC y el Madoff feroz (La burbuja del fraude)

Párrafos extraídos de mi Paper: De Bernie Madoff a Vicente Ferrer (¿Pirámides o Valores?) Del hambre de dinero, al hambre y la sed de justicia, del 15/1/10

El mayor fraude hecho jamás por una sola persona

El Gran Simulador (Madoff, el secreto de la pirámide)

Bernard Lawrence Madoff, de 71 años, fundó la Bernard L. Madoff Investment Securities en 1960 con sólo 22 años. Era uno de los brókers más veteranos de Wall Street, donde ha trabajado durante más de cincuenta años. Madoff Investment Securities fue una de las sociedades que participó en la creación del Nasdaq, contribución que sirvió para que Madoff ocupara la presidencia del parqué neoyorkino.

Madoff captaba fondos con la promesa de elevadas rentabilidades que satisfacía con la entrada de nueva liquidez, ensanchando cada vez más el círculo vicioso. La fiscalía estadounidense acusó a Madoff (diciembre de 2008) de haber acumulado 50.000 millones de dólares en pérdidas fraudulentas a través de este timo.

El estallido de este escándalo volvió a echar tierra sobre la credibilidad del sector financiero y a cuestionar la labor de los supervisores, en especial la SEC, incapaz de detectar el engaño antes que el FBI detuviera a Madoff.

Muy mal parada salió también la imagen de las gestoras y bancos privados, europeos y estadounidenses, que esparcieron el virus sin recelar de dónde podrían proceder esos retornos tan elevados.

Afable financiero de cara a la galería, en privado demostraba comportamientos psicópatas: la mentira, la manipulación, el engaño y la crueldad.

Aunque gestionaba miles de millones para particulares y fundaciones, evitaba las reuniones con la mayor parte de sus inversores, rodeándose de un aura que le hacía más deseable.

Tuvo la inteligencia de comprender que cuanto más involucrado estás con los reguladores, más puedes influir.

La descomunal estafa de Madoff plantea una enorme cantidad de preguntas sin respuesta, al menos hasta el 29/6/09 (fecha en que fue condenado a 150 años de cárcel). La principal es cómo es posible que nadie supiera nada, ni los representantes de los fondos que gestionaba, todos ellos de primera línea en el panorama internacional de la gestión de activos, ni los auditores de la propia firma de Madoff, ni siquiera la mismísima SEC, el todopoderoso supervisor bursátil de EEUU que ha hecho el ridículo más espantoso.

Quizá la incógnita más alucinante sea el propio importe de la estafa. Se trata de una estafa piramidal de 50.000 millones de dólares que afecta a inversores a lo largo de todo el globo y de la que ningún país se escapa.

El interés “gancho” rondaba entre el 8% y el 12% anual garantizado, independientemente de la evolución de la bolsa… De hecho, el retorno promedio entre 1993 y 2007, período durante el que sólo registró pérdidas durante 5 meses, fue del 8%.

Esta estrategia aparentemente conservadora y esta rentabilidad gancho le sirvieron para que de boca en boca sus productos fueran cobrando fama entre las grandes fortunas. Madoff era miembro de los clubes de golf más exclusivos de EEUU, que en realidad, funcionaban como canal de potenciales clientes.

Pero, en medio de la crisis financiera, esos fondos dejaron de llegar y los antiguos inversores reclamaban la devolución de sus aportaciones, momento en el que se destapa el fraude y se descubre el enorme agujero patrimonial de Madoff Investment Securities.

Todos los meses Madoff enviaba elaborados comunicados de negocios realizados por su gestor de acciones. En noviembre de 2008, por ejemplo, envió el comunicado a un inversor diciendo que había comprado acciones de Merck, Microsoft, ExxonMobil y Amgen, entre otras empresas.

También mostraba transacciones en el Fondo Fidelity Investments’ Spartan. Pero Fidelity, la mayor mutua del mundo, no tiene constancia de que Madoff o su empresa hiciera ninguna inversión en sus fondos.

Mientras, la SEC lo hacía estupendamente bien para no darse cuenta de ningún problema. Para algunos analistas, la razón de que no investigaran antes a Madoff fue el resultado de una combinación entre su prestigio personal y unos vacíos en el sistema que fueron cuidadosamente aprovechados. Tarde y mal, los funcionarios reconocieron que esta actitud fue imperdonable.

Mientras (20/2/09), el administrador encargado de la liquidación de activos confirmaba que Bernard Madoff no emitió orden alguna de compra de acciones al menos en los últimos trece años de actividad.

El verdadero misterio en la historia de Madoff no es cómo los ingenuos inversionistas pensaban que la inversión era segura, sino cómo los riesgos y las alarmas pudieron ser ignorados por tanta gente que sabía de finanzas, incluyendo los ejecutivos altamente compensados que dirigían los diferentes fondos alimentadores que mantenían el barco de Madoff a flote.

La respuesta parcial es que el algoritmo de inversión de Madoff (junto a otros aspectos de la organización) era un secreto celosamente guardado que era difícil de penetrar. También es probable (como en todos los casos de credulidad), que hubiera en juego fuertes procesos afectivos y de autodecepción. En otras palabras, las cosas iban demasiado bien como para pensar que todo podía estar a punto de colapsar.

Aunque, de todos modos (sin pretensiones de predicción perfecta): “al fin, nada es cierto” (como dice el tango).

En 1978 Hyman Minsky (que discutía el paradigma racional y trabajaba en la idea de que la estabilidad engendra inestabilidad) escribía que “los negocios practicarán una mezcla de finanzas especulativas y Ponzi, y los bancos la aceptarán”.

Y Madoff se encargo de actualizar el acierto… (sin espacio de maniobra ni geografía de escape).

Si alguno -aún- mantiene las esperanzas en que los mercados pueden arreglar solos la situación, les recomiendo leer lo que sostiene Justin Fox (columnista de la revista Time) en su libro: “The myth of the rational market”, al respecto: “tendremos un largo período de reflexión y sobriedad, y entonces cometeremos los mismos errores, o al menos similares, dentro de unos 50 años”…

¿O será que la diferencia es, a veces, sólo “cuestión de valentía”?

- Bernard Lawrence Madoff (Expansión - Última actualización a Diciembre 2008)

Bernard Lawrence Madoff, de 70 años, fundó la Bernard L. Madoff Investment Securities en 1960 con sólo 22 años. La Fiscalía estadounidense acusa a Madoff de haber acumulado 50.000 millones de dólares en pérdidas fraudulentas a través de este fondo.

El escándalo se destapó la semana pasada, cuando el bróker confesó a su familia que sus operaciones eran en realidad una pirámide financiera, en la que pagaba la rentabilidad a los inversores con el dinero que colocaban en el fondo otras personas.

Madoff fue arrestado el jueves 11 de diciembre tras admitir la estafa ante sus hijos Andrew y Mark Madoff, ambos con puestos de responsabilidad en su empresa. El bróker está en libertad condicional tras pagar una fianza de 10 millones de dólares. Los cargos contra él acarrean una pena máxima de 20 años en prisión y una multa de cinco millones de dólares.

Bernard L. Madoff Investment Securities gestionaba activos por valor de 17.100 millones de dólares a fecha 17 de noviembre. Casi la mitad de sus clientes son hedge funds, bancos, inversores institucionales y clientes de banca privada.

La Comisión del Mercado de Valores (SEC, en inglés) le abrió una investigación en 1992, pero le exoneró de cualquier irregularidad. Sin embargo, algunos operadores del mercado tenían sus sospechas, dado que Madoff aparentemente era capaz de mantener el rendimiento de sus fondos incluso cuando el resto del mercado se hundía.

Peso pesado en Wall Street

Bernard Madoff es uno de los brókeres más veteranos de Wall Street, donde ha trabajado durante más de cincuenta años. Madoff Investment Securities fue una de las sociedades que participó en la creación del Nasdaq, contribución que sirvió para que Madoff ocupara la presidencia del parqué neoyorquino.

Su cuartel general está situado en el edificio Lipstick, en el centro de Manhattan.

- Una pirámide de 50.000 millones (Expansión - 13/12/08)

Las autoridades de EEUU han destapado un presunto fraude piramidal que podría alcanzar los 50.000 millones de dólares. Un escándalo cuyos tentáculos se extienden a Europa y se adentran en el mercado español.

Se calcula que la banca privada española podría haber invertido alrededor de 3.000 millones de euros en instrumentos de inversión relacionados con Bernard L. Madoff, ex presidente de Nasdaq y artífice de este monumental engaño.

Madoff captaba fondos con la promesa de elevadas rentabilidades que satisfacía con la entrada de nueva liquidez, ensanchando cada vez más el círculo vicioso.

El estallido de este escándalo vuelve a echar tierra sobre la credibilidad del sector financiero y a cuestionar la labor de los supervisores, en especial de la SEC, incapaz de detectar el engaño antes de que el FBI detuviera a Madoff.

Tampoco dice mucho en favor de los organismos de control españoles y europeos que la gestora de hedge fund Fairfield, a través de la que Madoff desarrolló buena parte de su pirámide en el Viejo Continente, comercializara esos productos sin despertar sospechas.

Muy mal parada sale también la imagen de las gestoras y bancos privados, europeos y estadounidenses, que esparcieron el virus sin recelar de dónde podían proceder esos retornos tan elevados. Episodios como éste, que han metido el miedo en el cuerpo a los inversores de hedge fund, socavan aún más la deteriorada confianza del dinero y amenazan la estabilidad del mercado.

(En el siguiente artículo se altera la secuencia cronológica para facilitar el relato)

- El talento de Mr. Madoff (Negocios - 1/2/09)

Afable financiero de cara a la galería, en privado demostraba comportamientos psicópatas: la mentira, la manipulación, el engaño y la crueldad.

Para algunos, Bernard Madoff era un hombre afable y carismático, pero tenía otra cara. Tranquilo, controlado y muy en sintonía con su imagen, hasta en los mínimos detalles. Aunque gestionaba miles de millones de dólares para particulares y fundaciones, evitaba las reuniones con la mayor parte de sus inversores, rodeándose de un aura que le hacía más deseable.

¿Quién era el Bernie Madoff real? Una respuesta fácil es que era un charlatán, un manipulador, pero algunos analistas le vinculan con criminales en serie. Se preguntan si podría haber robado sólo por el placer de hacerlo. “Algunas de las características de los psicópatas son la mentira, la manipulación, la capacidad de engañar, los sentimientos de grandiosidad y la crueldad hacia sus víctimas”, dice Gregg McCrary, ex agente especial del FBI.

Rasgos destructivos

McCray advierte que parece compartir muchos rasgos destructivos de un psicópata. “La gente como él se convierte en camaleón”, dice McCrary. “Saben lo que quieren las personas y se lo da”.

Tuvo la inteligencia de comprender que cuanto más involucrado estás con los reguladores, más puedes influir”, añade una fuente. Incluso si estás muy cerca ellos, no van a estar vigilándote. “Era un hombre con una buena idea y un estupendo vendedor”, dice Charles Doherty, ex presidente del Midwest Stock Exchange.

Sus socios y otras personas relacionadas con él dicen que sus formas puntillosas a veces entraban en el comportamiento obsesivo-compulsivo. Pero los antiguos empleados y amigos dicen que esa obsesión nunca les llevó a pensar que tuviera problemas.

J. Reid Meloy, un psicólogo forense, ve semejanza entre la confianza que destilaba Madoff y la de algunos criminales que ha estudiado. “Las personalidades psicópatas no temen que les capturen”, explica.

Asesino en serie

Todo esto ha llevado a algunos expertos en Psicología a establecer algunas similitudes entre él y los asesinos en serie como Ted Bundy. “Bundy asesinaba a gente. Madoff asesinaba cuentas bancarias”, asegura.

Como Bundy, Madoff usaba una mente aguda y un temperamento afable para crear un personaje que no existía. McCrary afirma que estos individuos creen que están por encima de la ley, “pero el talón de Aquiles es su sentido de la impunidad”.

Si Madoff engañó a los reguladores durante años, debió ser una experiencia “embriagadora”, dice McCrary.

A medida que los investigadores se zambullen en décadas de documentos sobre sus inversiones, intentando descifrar si Madoff estaba involucrado en algo más que una trampa financiera, sus amigos siguen atónitos. “Era un héroe para nosotros”, dice Diana Goldberg, que tomaba el tren con Madoff para ir a clase al Far Rockway High School de Nueva York. “Ahora, el héroe se ha desvanecido”.

Madoff pasó sus primeros años de vida en Laurelton, un enclave judío. “Un lugar idílico para crecer”, rememora Vera Gitten, que asistía a la escuela primaria con Madoff, a quien recuerda como buen estudiante y sociable.

Tras graduarse de la escuela secundaria en 1956, Madoff pasó un año en la Universidad de Alabama. Doce meses más tarde se trasladó a Hofstra University en Nueva York, donde en 1960 se graduó en Ciencias políticas. Madoff pasó el año siguiente en la Brooklyn Law School de Nueva York estudiando Derecho y dirigiendo su negocio de aspersores. Dejó la facultad y, empleando 5.000 dólares ahorrados, entró en el mundo de los inversores de Wall Street.

- ¿Cómo es posible que nadie supiera nada? Las incógnitas del escándalo (El Confidencial - 15/12/08)

(Por E. Segovia / C. Hernanz)

La descomunal estafa de Bernard Madoff plantea una enorme cantidad de preguntas sin respuesta, al menos hasta que avance la investigación judicial. La principal es cómo es posible que nadie supiera nada, ni los responsables de los fondos que gestionaba, todos ellos firmas de primera fila en el panorama internacional de la gestión de activos, ni los auditores de la propia firma de Madoff, ni siquiera la mismísima SEC, el todopoderoso supervisor bursátil de EEUU que ha hecho un ridículo tan espantoso como el de la CNMV en Gescartera.

La SEC supervisaba en teoría a la firma de brokerage de Madoff (Bernard L. Madoff Investment Securities), no a la de gestión de fondos (que, para más inri, ni siquiera tenía estructura jurídica de gestora, sino de advisor, es decir, asesor de inversiones) Bernard L. Madoff Investment LLC, que estaba situada en otro piso del mismo edificio de Nueva York. De hecho, el bróker pasó la última inspección en 2005, en la que se le acusó de varias prácticas contrarias a las normas de mejor ejecución de las órdenes. Pero parece inconcebible que la SEC, con un cuerpo de 796 inspectores para estas firmas, no investigara en ningún momento las relaciones entre el bróker y la gestora desde que ésta fue registrada en el supervisor en 2006.

Este es un punto relevante, puesto que distintos medios han justificado la inoperancia de la SEC en que se trataba de una gestora offshore con un número reducido de clientes, lo que la deja fuera de la supervisión según la legislación norteamericana a la que se acoge la mayoría de los hedge funds. Sin embargo, Madoff registró su firma hace dos años en EEUU, sin que fuera inspeccionada en ningún momento desde entonces, según informa Bloomberg.

No se trata sólo de la SEC. Para empezar, el propio auditor de Madoff debería haber dado la voz de alerta de que todo el tinglado era un gran fraude. Las sospechas se centran en que no se trata de una de las cuatro grandes de la auditoría, sino de una pequeñísima firma llamada Friehling & Horowitz, que al parecer vivía de un único cliente: Madoff. Luego no es difícil deducir que le hacía las auditorías a su entera satisfacción.

Pero lo que parece más inconcebible a los profesionales españoles del sector es que no se diera cuenta ninguna de las firmas que tenían fondos gestionados por Madoff. Estamos hablando de grandes nombres internacionales como Fairfield, Optimal (grupo Santander), Kingate (del grupo italiano SIM), el gigante suizo de la banca privada UBS, la conocidísima firma de hedge funds Tremont -que elabora el índice Crédit Suisse Tremont-, Nomura, Pioneer (del grupo Unicredito), BNP Paribas, etc. Todas ellas firmas de intachable reputación, con muchísimos años de experiencia y enormes equipos dedicados al análisis en profundidad de los fondos en los que invierten, lo que se conoce como due dilligence, y de gestión de riesgos. De hecho, el famoso Fairfield de Andrés Piedrahita tenía un equipo en Bermudas dedicado en exclusiva a Madoff.

No era Antonio Camacho

Y, pese a todos estos medios, nadie se dio cuenta de nada. Con el agravante de que recibían diariamente las operaciones (trades) que supuestamente hacía Madoff con sus fondos. “¿Qué hacían con esos informes? ¿No los cotejaban nunca? ¿Eran todas las operaciones falsas? ¿Cómo las disfrazaba?”, se pregunta un profesional con años de experiencia. Es más, “no se entiende que, si los fondos eran suyos y no de Madoff, los activos deberían estar segregados contablemente y no lo habrían perdido todo, como así ha sido”, sostiene esta fuente.

Otro experto señala que “todo el mundo veía cosas raras y coincidía en que era imposible ganar año tras año como Madoff con una estrategia de gestión tan sencilla como la suya, pero nadie encontró nada”. “Y no estamos hablando de un Antonio Camacho que desaparece con el dinero de la noche a la mañana, sino de un señor que estaba estafando desde hace años y que seguía en su oficina hasta que han ido a detenerle”, añade.

¿De dónde salen los 50.000 millones?

Quizá la incógnita más alucinante sea la del propio importe de la estafa: según las informaciones publicadas por los medios norteamericanos, Madoff gestionaba 17.000 millones de dólares a principios de año, que ahora debería ser menor ya que han sido precisamente los reembolsos (cifrados en 7.000 millones) los que han derrumbado el edificio piramidal en que se basaba el negocio. Entonces, ¿de dónde salen los 50.000 millones en que se ha cifrado el fraude? ¿Cómo se explica la diferencia?

Tantas y tan importantes incógnitas han dado pábulo a teorías conspirativas que empiezan a hacer fortuna en el mundillo: “Las gestoras que tenían fondos gestionados por Madoff no son víctimas, sino cómplices de la estafa. Era imposible que nadie supiera lo que estaba pasando; tenían que saberlo y, aun así, miraron para otro lado y siguieron vendiendo estos productos con la esperanza de que nunca iba a descubrirse la estafa. Ahora ha llegado su hora”, explica un profesional convencido de esta conspiración.

- Las víctimas de Madoff alrededor del mundo (Intereconomía -
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