Paper (I) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa






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Hemeroteca reciente (los años después de Dios)

- Tras la burbuja, “los Greenspan” se devalúan (The Wall Street Journal - 7/3/10)

Los retratos del ex presidente de la Fed, que en su momento valían hasta US$ 10.000, ahora se guardan debajo de la cama

(Por Lucette Lagnado)

En las oficinas del Grupo Hennessee están colgadas dos pinturas en óleo y dos litografías, todas con la imagen del ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos Alan Greenspan.

“Lo que debería hacer es convertirlos en tableros de dardos”, afirma Charles Gradante, quien con su esposa, Lee Hennessee, dirige la firma de Nueva York que asesora a inversionistas de fondos de cobertura. “Todo lo que veo cuando miro estas pinturas son dos debacles financieras, un mercado bajista y la actual crisis económica”.

Las pinturas siguen sobre la pared gracias a la señora Hennessee, quien se mantiene fiel a las obras y al hombre que representan.

“Maravilloso”, afirma, mientras mira un lienzo. Hennessee pagó US$ 2.500 por el retrato realizado por la artista Erin Crowe. Cree que las obras podrían subir de valor.

Las pinturas en el centro de este desacuerdo entre marido y mujer son artefactos de una era pasada: una época en la que muchos estadounidenses admiraban a los banqueros centrales, y Greenspan era el más admirado de todos.

En los años previos a la crisis financiera de 2008, Wall Street y la reputación de Greenspan experimentaron un auge conjunto, y Crowe, una artista desconocida, llamó la atención por sus distintivos retratos al óleo del presidente de la Fed, ahora de 83 años. Basándose en fotos que encontraba en Internet, diarios y revistas, Crowe produjo lienzos coloridos y enigmáticos que destacaban la frente arrugada de Greenspan, sus labios fruncidos, orejas caídas, los gestos con las manos y sus anteojos grandes.

Una galería en la zona costera de los Hamptons, en Nueva York, que exhibió sus pinturas a mediados de 2005, las vendió todas en un par de días, recuerda Sally Breen, quien organizó la muestra. Crowe afirma que produjo más de 50 lienzos de Greenspan. Todos se vendieron, algunos por hasta US$ 10.000, afirma.

A medida que su popularidad crecía, Crowe voló a Hong Kong y allí pintó retratos de destacadas figuras financieras. La artista se dio cuenta de que había encontrado su nicho: pintar a gurús financieros. El futuro parecía muy prometedor.

Un retrato que pintó cuando Greenspan se retiró se vendió por US$ 150.400 como parte de un evento benéfico. Ahora, el hombre que compró esa pintura, el empresario de la zona de Tampa Bay Matthew Schirmer, lo guarda bajo su cama.

Schirmer afirma que tenía grandes esperanzas para la pintura cuando la compró en 2006 con su hermano Nathan. El dinero que gastaron fue a una causa valiosa, el autismo. Pero Schirmer afirma que esperaba conseguir aún más dinero para una popular entidad de caridad, Autism Speaks. Reprodujeron el óleo en 100 litografías de alta calidad pero hasta el momento no han vendido ni una. “No hay interés”, dice. “Odio decir esto, pero estamos casi esperando que fallezca”. La oficina de Greenspan afirmó que el ex jefe de la Fed “lamentaba no tener tiempo para hacer comentarios”.

En Washington, Kevin Dolan, ex vicepresidente senior de Merril Lynch, compró su pintura por US$ 3.000. Decidió donarla a una subasta de caridad que se realizó en el piso de corretaje de la firma en diciembre de 2006. Se vendió por casi el doble, recuerda.

Ahora, no cree que eso se vuelva a repetir y dice que se siente aliviado de que donó su pintura para una obra de caridad cuando Greenspan “aún era un dios”.

David Norcom, director de un fondo de cobertura, aún tiene su Greenspan, que compró por US$ 3.000 cuando la reputación del presidente de la Fed era intachable. “No hay nadie que venga a mi oficina y no comente sobre el retrato”, afirma Norcom. “Cuando Greenspan era más admirado, la gente entraba, lo miraba y hacía comentarios positivos sobre él”. Ahora, los comentarios son más mordaces.

Crowe, quien ahora está casada, tiene un hijo y vive en Londres, no ha abandonado su nicho en el mundo del arte, y ahora volcó su atención al actual presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke. “Es una cara fresca, no tenía tantas arrugas...”.

Pero el valor de mercado del nuevo presidente de la Fed no se puede comparar con el de Greenspan en su punto máximo. Alguien que le había pagado a Crowe US$ 10.000 por una pintura de Greenspan le pidió que pintara a Bernanke. Pero sólo quiere pagarle US$ 5.000, señala la pintora.

“Esa sí es una rebaja salarial importante”, dice Crowe.

- Greenspan reconoce errores regulatorios, pero defiende las bajas tasas de interés durante su gestión (The Wall Street Journal - 18/3/10)

(Por Jon Hilsenrath)

En una detallada evaluación de las causas de la crisis financiera, el ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan, reconoció una gama de fallos regulatorios, pero rechazó enérgicamente la idea ampliamente extendida de que la Fed mantuvo las tasas de interés bajas por demasiado tiempo.

“Fuimos atraídos a un estado de complacencia por las modestamente negativas consecuencias del colapso de las bolsas en 1987 y la burbuja de las puntocom”, dijo Greenspan en un documento titulado “La Crisis”, que presentará en una conferencia de Brookings Institution el viernes. “Según los datos históricos, creíamos que cualquier declive en los precios de los hogares sería gradual. No se percibieron problemas desestabilizadores de deuda bajo esas condiciones”.

La reputación de Greenspan ha sido manchada por la crisis. Cuando dejó su cargo en enero de 2006 era admirado como uno de los mejores banqueros centrales de la historia, pero ahora es culpado por muchos por defender la desregulación y mantener bajas las tasas durante la década de los 90 y 2000.

En el análisis de las causas y consecuencias de la crisis de Greenspan, que se extiende por 48 páginas, él reconoció que el sistema regulatorio falló, que los funcionarios de la Fed no tomaron lo suficientemente en serio los riesgos que se gestaron en el mercado de hipotecas de alto riesgo durante la última década, que los reguladores no exigieron a los bancos que reservaran suficiente capital y que él no hizo lo suficiente para ponerle freno a los “megabancos” que representaban un riesgo para el sistema financiero.

Sin embargo, ofreció una enérgica defensa de las políticas de tasas de interés que defendió. Las tasas bajas jugaron un papel en el crecimiento de la burbuja inmobiliaria en la última década, dijo Greenspan. Pero él no controlaba las tasas a corto plazo, dijo. Fueron las tasas a largo plazo, las cuales fueron presionadas a la baja por un diluvio de ahorros desatados por los mercados emergentes en el sistema financiero global.

“¿Podría haberse prevenido el colapso que devastó a los mercados financieros globales?”, se preguntó Greenspan. “Dado el inadecuadamente bajo nivel de capital financiero intermedio (es decir apalancamiento excesivo) y dos décadas de prosperidad virtualmente ininterrumpida, baja inflación y bajas tasas de interés a largo plazo, lo dudo mucho”.

- Greenspan, el genio culpable (Libertad Digital - 4/4/10)

(Por Juan Ramón Rallo)

Por eso Greenspan causó la crisis. No porque sea, ni mucho menos, responsabilidad exclusiva suya, sino porque fue un cooperador necesario, imprescindible, y causa eficiente de todo el proceso.

“El excesivo crédito que la Fed inyectó en la economía se desbordó en el mercado inmobiliario, provocando un fantástico boom especulativo. Más tarde, los oficiales de la Reserva Federal intentaron absorber el exceso de reservas y finalmente tuvieron éxito en frenar el boom. Pero ya era demasiado tarde”.

Esta radiografía de la crisis, bastante atenida, no es mía. Mi única aportación a la misma ha sido escribir “mercado inmobiliario” donde antes ponía “mercado de valores”. Esta sucesión de hechos, que se ajusta como un guante a la crisis que estamos padeciendo hoy, fue escrita en 1966 por Alan Greenspan y pretendía ser una síntesis de las causas de la Gran Depresión de 1929.

Lástima que Greenspan no haya recordado estas sabias palabras a la hora de analizar su actuación durante la gestación del boom inmobiliario ante el Congreso de Estados Unidos. Se proclama inocente, como cabría esperar de alguien que no tenga una marcada pulsión suicida. Su actitud es comprensible, no excusable. Al menos no desde el rigor intelectual.

Es cierto que concentrar todas las responsabilidades en un solo nombre peca de simplista. No hay un único culpable de la crisis, sino muchos, cada uno desde esfera de responsabilidades: los bancos comerciales por conceder hipotecas a 30 años mediante depósitos a muy corto plazo; los bancos de inversión por mantener merced a operaciones repo intradía carteras de negociación repletas de activos ilíquidos; la Administración republicana por gastar sin freno y engendrar unos déficits que sólo Obama ha conseguido que parezcan pequeños; las aseguradoras por olvidarse de todo principio de prudencia actuarial y emitir CDS que de ningún modo podían cumplir con sus niveles de capitalización; los reguladores por favorecer aún más el apalancamiento de la banca, por promover normativas desastrosas destinadas a inflar el precio de las viviendas y por incentivar el régimen de vivienda en propiedad entre las clases menos solventes; las agencias de rating por carecer de una teoría económica fiable que les permitiera anticipar la contracción crediticia; el Banco Central de China no por mantener tipos de cambio fijos con el dólar, como se le suele acusar, sino por respaldar sus emisiones de yuanes con activos a largo plazo nominados en dólares (otro descalce de plazos); y sí, como acusa Greenspan, Freddie Mac y Fannie Mae por aprovecharse de las garantías implícitas del Gobierno para endeudarse contra toda lógica en adquirir activos hipotecarios de altísimo riesgo.

Todo esto es cierto y, en cierto modo, sería injusto culpar a Greenspan por ello. Pero, y he aquí un gran pero, todos estos procesos devastadores para la economía se desarrollan en medio de una orgía crediticia que tiene su causa original en la bajísima financiación que la Reserva Federal presidida por Greenspan otorgó a los mercados financieros. En 2001 y 2002 la economía estadounidense se abocaba hacia una sana liquidación de las malas inversiones acumuladas en los años precedentes. Pero Greenspan rebajó enérgicamente los tipos de interés (más allá incluso de lo que él mismo consideraba necesario, según admitió en sus memorias) y consiguió que los bancos estadounidenses volvieran a endeudarse a corto plazo para invertir a largo. Es inútil fijarse en agregados monetarios del todo insuficientes -como la M0, la M1 o la M2- para conocer el alcance de la intervención de Greenspan: sólo queda leer y analizar sobre los balances empresariales en el brutal apalancamiento a corto plazo en el que incurrieron bancos comerciales, los bancos de inversión, los conduits, las GSE, las aseguradoras financieras e incluso los bancos centrales extranjeros, después de las rebajas de tipos de la Fed.

Sería absurdo sostener que la Fed es capaz de estabilizar el sistema financiero e incluso promover la creación de empleo mediante su intervención continuada en los mercados de crédito a corto plazo -como sostienen muchos economistas- y al mismo tiempo exculpar a la Fed de haber tenido una muy poderosa influencia a la hora de empujar a un colosal endeudamiento a corto plazo entre los agentes. Fue la Fed quien colocó los tipos al 1%, fue la Fed la que hizo posible que los bancos encontraran rentable volver a arbitrar la curva de rendimientos (endeudarse a corto e invertir a largo), fue la Fed quien logró que reaflorar demandantes de crédito. Es decir, fue Greenspan.

Que luego el banco central no obligara a ningún banco privado a endeudarse imprudentemente a corto plazo o a prestar a deudores de alto riesgo o a acrecentar sus fondos de maniobra negativos o a mantenerse infracapitalizados o a sumarse a la especulación inmobiliaria, no quita que fuera él quien sentó las bases para que todo esto sucediera.

Si la Fed hubiese mantenido unos tipos de interés a corto plazo mucho más altos (por ejemplo del 5% o 6%) ni los bancos hubiesen podido incrementar tanto la oferta de crédito hipotecario, ni los estadounidenses menos solventes hubiesen podido demandar tanto crédito hipotecario, ni los bancos de inversión habrían estado interesados en concertar caras operaciones a corto plazo para invertir en activos de bajo rendimiento, ni el déficit comercial estadounidense hubiese sido tan cuantioso y por tanto el Banco Central de China no hubiese tenido opción a monetizar tanta deuda en dólares (el famoso ahorro asiático que no era en realidad ahorro), ni la burbuja inmobiliaria hubiese alcanzado magnitudes tales como para arramblar a las agencias de seguros, ni las agencias de rating habrían tenido opción a equivocarse tanto y tantas veces, ni Freddie Mac y Fannie Mae hubiesen podido adquirir enormes cantidades de unas titulizaciones hipotecarias de alto riesgo que simplemente no habrían existido.

Por eso Greenspan causó la crisis. No porque sea, ni mucho menos, responsabilidad exclusiva suya, sino porque fue un cooperador necesario, imprescindible, y causa eficiente de todo el proceso. Que el propio Greenspan sea un experto (digo bien) en teoría monetaria y de los ciclos económicos sólo me reafirma en esta posición. Difícilmente podría haberse hecho todo tan bien para que terminara tan mal. Bernanke muy probablemente no hubiese sido capaz de sostener la burbuja tantos años y, de hecho, a las primeras de cambio le reventó. Greenspan la aguantó dos décadas. Tiene mérito, aunque sea un mérito de siniestras consecuencias.

La receta, sin embargo, ya la prescribió el propio Greenspan en 1966 y al menos en parte la reafirmó ayer. Las regulaciones en el fondo no sirven, lo que falla es el sistema: “El oro se interpone en este insidioso proceso como protector de los derechos de propiedad. Si uno entiende esto, no debería tener dificultad en comprender la causa del antagonismo frente al oro de los estatistas”. Lo sabía y lo sigue sabiendo. De hecho, probablemente pasará a la historia como la persona que más hizo en la práctica por mostrar lo catastrófico del sistema monetario actual basado en un dinero fiduciario de curso forzoso emitido monopolísticamente por un banco central. Aunque él no lo quiera, aunque él lo niegue.

(Juan Ramón Rallo es jefe de opinión de Libertad Digital, director del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana, profesor de economía en la Universidad Rey Juan Carlos y autor de la bitácora Todo un Hombre de Estado. Ha escrito, junto con Carlos Rodríguez Braun, el libro Una crisis y cinco errores donde trata de analizar paso a paso las causas y las consecuencias de la crisis subprime)

- Greenspan defiende su legado y advierte de crisis futuras (The Wall Street Journal - 7/4/10)

(Por Michael R. Crittenden)

El ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan instó el miércoles a los legisladores a establecer requisitos significativamente mayores para el capital y las garantías en el sector de servicios financieros, tras advertir sobre la probabilidad de futuras crisis financieras si no se toman medidas para abordar a las firmas “demasiado grandes para caer” y la incapacidad del mercado privado y las autoridades reguladoras para predecir grandes riesgos.

Greenspan, que se presentó ante la Comisión de Investigación de la Crisis Financiera del Congreso, dijo en comentarios preparados de antemano que los acontecimientos de los últimos años probablemente serán vistos “como la crisis financiera global más virulenta de la historia”. Es necesario el establecimiento de nuevos estándares para hacer que el sistema financiero sea más resistente, dijo, debido a que es probable que se produzcan crisis financieras futuras y estas involucrarán productos “de los que nadie ha escuchado antes y que nadie puede predecir hoy”.

“Pero si el capital y la garantía son adecuados (...) las pérdidas se restringirán a los accionistas que buscan retornos anormales”, indicó Greenspan. “Los contribuyentes no estarán en riesgo. Las instituciones financieras ya no podrán privatizar las ganancias y socializar las pérdidas”.

Greenspan apoyó además las iniciativas para eliminar el concepto de que una firma sea demasiado grande, o esté demasiado interconectada, para ser liquidada o para que se permita que fracase, un concepto que afirmó “no se puede permitir que continúe”. Si bien reconoció que hay pocas soluciones buenas para manejar firmas que representan un riesgo sistémico, manifestando dudas de que los riesgos puedan identificarse a tiempo para que el Gobierno reaccione de manera proactiva, Greenspan dijo que los actores del mercado tienen que estar convencidos de que los rescates de los últimos dos años no ocurrirán en el futuro.

“El uso productivo de los escasos ahorros del país está siendo amenazado por firmas financieras al borde del colapso, respaldadas por fondos de los contribuyentes y designadas como instituciones sistémicamente importantes”, dijo.

El testimonio de Greenspan ante la comisión bipartidista era altamente esperado, en parte debido a las críticas que han recibido él y la Fed bajo su mandato por su papel en la creación de las condiciones para los problemas financieros que ocurrieron después de su salida del banco central en 2006. Legisladores de ambos partidos, incluidos aquellos estrechamente involucrados en los esfuerzos para reformar la regulación de los mercados financieros de Estados Unidos, han culpado a la Fed de la era Greenspan por no haber hecho lo suficiente para proteger a los consumidores e identificar los potenciales riesgos para la economía derivados del auge en el mercado hipotecario.

Greenspan defendió el miércoles su legado en el área de la protección del consumidor al afirmar que las hipotecas subprime no fueron una “causa significativa” de la crisis financiera y que durante su mandato la Fed “fue bastante activa en buscar protecciones al consumidor para los prestatarios hipotecarios”.

“Voté consistentemente en favor de iniciativas de protección del consumidor cuando estas fueron presentadas a la junta y apoyo las posiciones reflejadas en las varias pautas que emitimos durante la última década”, señaló Greenspan.

El apoyo de Greenspan a requisitos más estrictos para el capital y la garantía podría impulsar los esfuerzos del Gobierno del presidente Barack Obama y de los legisladores que en estos momentos están trabajando una legislación para reestructurar los mercados financieros. Miembros de la Cámara baja y el Senado han favorecido varios esfuerzos para exigir que las firmas financieras tomen mejores seguros contra riesgos potenciales y Greenspan sostuvo que esos requisitos podrían haber ayudado a frenar el pánico en el mercado de fines de 2008.

“Creo que durante los últimos 18 meses hubo muy pocas instancias de incumplimiento y contagio en serie que no podrían haberse contenido con una liquidez y capital adecuados basados en el riesgo”, señaló para luego destacar que los mayores requisitos de capital probablemente resultarían en menores pagos a ejecutivos en las firmas financieras.

Además apoyó una idea que exige a los bancos y a algunas otras firmas financieras un tipo especial de “bono de capital contingente” para ayudar a enfrentar las situaciones de “demasiado grande para caer”. Las firmas podrían mantener deuda y en caso de que su capital caiga por debajo de cierto nivel crítico sería convertida automáticamente en capital. Si eso no fuese suficiente para estabilizar una firma, sostuvo Greenspan, el Congreso debería considerar un mecanismo especial de bancarrota para liquidar paulatinamente grandes instituciones financieras que no puedan cerrar rápidamente.

Al referirse a las causas de la crisis financiera, Greenspan atribuyó la culpa a las firmas del sector financiero, las agencias calificadoras de crédito de las que dependían para ofrecer evaluaciones positivas y las autoridades reguladoras. Las firmas que estaban cada vez más subcapitalizadas pensaron que podrían ser capaces de predecir cualquier problema en el mercado con tiempo suficiente para prepararse, pero “estaban equivocadas”, indicó. De igual manera, las autoridades reguladoras fueron incapaces de mitigar la situación frente a la cascada de incumplimientos y escasez de liquidez, agregó.

“Incluso con la separación en partes de la administración privada de riesgo y el colapso de la vigilancia crediticia de contrapartes privadas, el sistema financiero se habría sostenido si el segundo bastión contra la crisis -nuestro sistema regulatorio- hubiera funcionado efectivamente”, dijo Greenspan. “Pero, bajo la presión de la crisis, este también falló”.

- Desmontando a Greenspan, el Maestro de la crisis financiera (Libertad Digital -
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