La literatura en el siglo XV






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títuloLa literatura en el siglo XV
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LA LITERATURA EN EL SIGLO XV

TEMA III
LA LITERATURA EN EL SIGLO XV


  1. Contexto histórico y cultural

  2. La poesía lírica: los grandes poetas

  3. La épica: el romancero

  4. La prosa. La novela sentimental y los libros de caballerías

  5. El teatro: La Celestina



  1. Contexto histórico y cultural


Aunque la Edad Media finaliza a finales del s. XV, hemos de señalar que durante el s. XIV se producen ciertos cambios que anuncian nuevos tiempos. que afectan tanto a la economía como a la política así como a la vida social y por tanto a la cultura.

En cuanto a la economía hay que apuntar que en este tiempo varias características:

  • los campesinos emigran en masa a la ciudad, lo que provoca una falta de mano agrícola.

  • Se producen las primeras reivindicaciones laborales.

  • Hay numerosas guerras. En España, por ejemplo, a la lucha contra los árabes debemos añadir los enfrentamientos entre los reinos cristianos.

Estos y otros factores hacen pensar que la economía afecta a la agricultura, lo que explica que las rentas señoriales sean las más afectadas, pues los tributos que debían pagar los labradores disminuyen. Los señores ante tal situación han de pedir préstamos a la nueva clase social, la burguesía, que en muchos casos llega a quedarse con las tierras del señor feudal, es decir, ahora la burguesía es económicamente tan fuerte como la aristocracia. El comercio y la industria, por el contrario, no se vieron afectados por esta situación, sino que las ciudades comenzaron a tomar el poder económico, que caerá en manos de la burguesía.

Si hasta ahora el poder había estado en manos de los señores feudales, en el s. XV recaerá en el rey.

Desde el punto de vista cultural tiene una enorme importancia la invención de la imprenta (1440), atribuida al alemán Gutenberg. En la península las primeras datan de 1470. Todos los libros impresos durante el s. XV reciben el nombre de incunables por su valor y rareza. A la difusión de la imprenta no fue ajena la del papel, originario de China, pero su fabricación se extendía por el norte de África y la Península a medida que era conquistada por los árabes. Imprenta y papel abarataron el coste de los libros, lo que supuso la difusión de numerosos ejemplares, esto es, aumento el número de lectores. La lectura se convirtió en una acto individual al contrario que en los siglos anteriores , época en la la cultura se transmitía de forma oral en las plazas públicas.

Es entonces cuando desde Italia llega al resto de Europa un movimiento cultural, denominado Humanismo, que como centro de sus preocupaciones tiene al hombre, lejos, por tanto de la idea teocéntrica (ordenación en la que Dios es el centro) de los años precedentes. Tal movimiento revaloriza el cultivo de las artes y propicia una vuelta los clásicos griegos y romanos y a la utilización del latín por parte de los ilustrados. Son humanistas destacados Leonardo da Vinci o los castellanos Antonio de Nebrija, Jorge Manrique, Fernando de Rojas o el catalán Ausiàs March.

En Castilla la descomposición del feudalismo deriva de las numerosas guerras civiles en las que cumplen un papel fundamental los nuevos burgueses. La derrota definitiva a los nobles lo inflingen los Reyes Católicos a partir de su llegada al trono de Castilla y Aragón. Fue en este reinado cuando se establece el Tribunal de la Inquisición, organismo de represión de toda clase de disidencias y cuando se produce la conquista del reino de Granada, último bastión árabe en la Península; el descubrimiento de América; la expulsión de los judíos y de los árabes, salvo que se convirtieran al catolicismo.

En el terreno cultural en Castilla y Aragón coexisten formas propias de la Edad Media y nuevos modos próximos al Humanismo italiano. La cultura ya no está en los monasterios, sino en las bibliotecas que nobles y burgueses, convirtiéndose así en un sigo de distinción social.


  1. La poesía lírica: los grandes poetas


Es en este siglo cuando por fin nos vamos a encontrar con las primeros testimonios líricas en castellano. Se denominan villancicos (canciones propias de villanos), y eran las manifestaciones artísticas de las capas inferiores, que recogían emociones e ideas que atendían a la belleza. Esta lírica tradicional tiene el mismo universo que las jarchas del siglo XI y las cantigas galaico-portuguesas del s. XII, pero con una diferencia notable: los elementos que aquí aparecen (mar, montes, flores, viento, alba…) tienen un carácter simbólico, que no es otro que una llamada al disfrute amoroso.
Al alba venid, buen amigo

al alba venid.

Amigo el que más quería,

venid al alba del día.

Al alba venid.

Amigo el que más amaba,

venid a la luz del alba.

Al alba venid.

Venid a la luz del día

no trayáis más compañía.

Al alba venid.

Venid a la luz del alba,

no trayáis más compañía.

Al alba venid.
Hasta aquí la lírica popular. Hay, sin embargo, lírica de carácter culto denominada cortesana o . En el s. XII en Europa, exactamente en la corte de Provenza (Francia), surgió una poesía amorosa creada por los travadores, autores y difusores de este tipo lírico. La novedad consistía en considerar a la mujer como un ser superior a quien el enamorado debía rendir culto y vasallaje. Este tipo de amor es conocido literariamente como amor cortés. El propósito del enamorado es alcanzar la consumación del acto sexual, pero la honestidad de la dama lo impide y provoca en el poeta enamorada una frustración que transforma su sentimiento amoroso en sufrimiento y dolor que pone en peligro su vida y que le hace desear la muerte.

A Castilla y Aragón llegó tarde esta manifestación poética, (no así a tierras gallegas y catalanas) y fue recogida en cancioneros o colecciones de poesía cortesana, entre cabe mencionar el Cancionero de Baena y el Cancionero de Estúñiga.

Tres son los poetas que destacan entre los muchos poetas líricos de cancionero: El Marqués de Santillana, Juan de Mena y Jorge Manrique.

El marqués de Santillana, de nombre Íñigo López de Mendoza, es uno de los nobles más poderosos de la primera mitad del s. XV y un representante típico de la nobleza influida por el Humanismo. De sus obras destacaremos:

  • De carácter alegórico: El infierno de los enamorados, la comedieta de Ponza; Sonetos fechos al itálico modo.

  • De carácter popular: Las Serranillas


He aquí una muestra de la poesía cancioneril del Marqués de Santillana:

Quien de vos merced espera.

señora, ni bien atiende,

¡ay, qué poco se le entiende!

Yo vos serví lealmente

con muy presta voluntad,

y nunca hallé piedad

en vos, nin buen continente;

antes vuestra crueldad

me face ser padeçiente;

¡guay de quien con vos contiende!
Juan de Mena fue secretario del rey castellano Juan II y buen ejemplo de humanista puro dedicado a las letras. Su estilo da cabida a un lenguaje lleno de artificios y a una abundante erudición. Su obra más famosa el Laberinto de Fortuna o Las trescientas, nombre este debido a que son cerca de trescientas de arte mayor las que componen la obra.

Jorge Manrique, el más joven de los tres poetas antes citados, es el prototipo de la época entre los nobles: hombre de armas y persona de letras. De él se conservan unas cincuenta composiciones, la mayoría refleja el amor cortés, también poemas de carácter burlesco, pero destaca sobre todo una de carácter moral Coplas a la muerte de su padre. Se trata de una elegía en la que la experiencia dolorosa de la muerte de su padre don Rodrigo conduce al poeta a una reflexión sobre la vida y la muerte, tras la que propone a su padre como modelo de caballero cristiano. La obra consta de 40 coplas llamadas de pie quebrado, cada de las cuales es una pareja de dos sextillas constituidas de dos versos octosílabos (8 sílabas) y uno tetrasílabo (4 sílabas)

Nuestras vidas son los ríos 8a

Que van a dar a la mar 8b

Que es el morir: 4c

Allí van los señoríos 8a

Derechos a ser acabar 8b

Y consumir; 4c
Allí, los ríos caudales, 8a

Allí, los otros medianos, 8b

Y más chicos; 4c

Allegados, son iguales, 8a

Los que viven por sus manos 8b

Y los ricos 4c
La obra está dividida en tres partes (estructura interna). La primera es una meditación válida para todos los hombres sobre la fugacidad de la vida, la segunda es una muestra de ejemplos de personajes, que a pesar de su importancia terrenal, murieron, la tercera está dedicada a enaltecer la personalidad y muerte de su padre.

  1. La épica: el romancero


Entendemos desde el siglo XV que romance es una composición de un indeterminado número versos octosílabos que riman en asonante los versos pares quedando libres los impares. Es precisamente en este siglo cuando se recogen estas composiciones en colecciones denominadas romanceros, es decir, el romancero es la recopilación de romances que de manera anónima circularon en este siglo. Tal fue el éxito de estos poemas que pasado el tiempo, autores de prestigio como Góngora, Lope de Vega, Quevedo, Cervantes y otros retomaron estas composiciones. Los primeros romances anónimos (s. XV) son conocidos como Romancero viejo y los posteriores de autores conocidos, Romancero nuevo.

Los romances desplazaron a los cantares de gesta, aunque muy unidos a ellos. Afirman algunos investigadores que en un principio los romances fueron fragmentos o trozos de un cantar de gesta que gustaban al público y hacía cantar al juglar. No es descabellada esta idea ya que el cantar de gesta tendía al verso de 16 sílabas con una pausa en medio (cesura) y que compartían la misma rima asonante. Cada parte de ocho sílabas sería un verso del romance (8 sílabas), y los versos pares son los que rimarían entre en asonante.
Fonte frida, Fonte frida, Fonte Frida y con amor 16

Do todas las avecicas van tomar consolación 16
Fonte frida, Fonte frida, 8

Fonte Frida y con amor 8

Do todas las avecicas 8

van tomar consolación 8

Estos fragmentos o trozos más tarde constituyeron un subgénero narrativo.

La temática de los romances es variada, por lo que conviene hacer una mínima clasificación:

  • Romances históricos. Abordan temas históricos o legendarios relativos a la historia nacional, versan, por ejemplo, sobre el rey don Rodrigo, el Cid, el conde Fernán González, los siete infantes de Lara, etc.

  • Romances fronterizos. Narran sucesos ocurridos en el frente militar o en la frontera con los árabes durante la Reconquista e incluso cantan la caballerosidad y refinamiento de los moros.

  • Romances carolíngios. Cuentan las hazañas del emperador Carlomagno y de personajes relacionados con él.

  • Romances novelescos. Versan sobre una gran variedad de temas, frecuentemente inspirados en el folclore europeo y español.

  • Romances líricos. Lo narrado es un pretexto para exponer los sentimientos del anónimo poeta.

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