No lo podía creer: por fin la nave de Ami aparecía sobre las rocas de la playa en la noche encendida de estrellas. Mi alma estaba nuevamente feliz. La espera






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títuloNo lo podía creer: por fin la nave de Ami aparecía sobre las rocas de la playa en la noche encendida de estrellas. Mi alma estaba nuevamente feliz. La espera
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seria, no cosas de niñ... Bien, hasta mañana, y dile a tus “amigos” que dejen de espiar por esa cámara oculta, que respeten la vida privada.

Vinka se puso a reír. Miró hacia arriba y dijo:

-¿Escucharon eso, chicos?

Ami tomó nuevamente el micrófono.

-”Hasta mañana, y trate de aceptar un poco que no todo es tan horrible como usted piensa, amigo Goro, y no comente estas cosas con absolutamente nadie, porque todo se podría complicar. ¿De acuerdo?”

-Está bien -dijo Goro a regañadientes y se encerró en su habitación dando un gran portazo.

Ami apagó la pantalla.

-Todo salió mejor de lo previsto, avanzamos mucho en una sola sesión, pero no se alegren demasiado todavía. La mente terri sufre de la influencia del Tirano del Mundo y...

-¿Cómo es eso, niño galáctico?

Ami le explicó todo el asunto del Tirano y se lo mostró por la pantalla mientras yo miraba hacia otro lado.

-Brrr, gracias, suficiente para mí. Veamos mejor al otro.

Apareció el joven de la espada de oro, pero ahora tenía el pelo rosado, ojos violeta y orejas de swama...

-¡ÉSE sí que es un campeón! ¡Reviéntalo a espadazos! Jo, jo, jo.

-Los arquetipos cambian de acuerdo al mundo en que se los imagine -explicó Ami.

Yo pregunté si la mente terri recibe también la influencia de ese joven.

-En la medida que se acepta esa influencia se deja de ser terri, poco a poco. Pero más tarde o más temprano, todos los terris dejan de serlo, siempre gana el Amor, y ¿saben por qué?

-No.

-Porque el Amor es Dios.

Krato se puso serio y dijo:

-Tienes razón, Ami. Yo lo sé, yo lo viví, fue entonces cuando escribí ese pergamino y dejé de ser terri.

-¿Tuviste esa iluminadora experiencia siendo terri? -preguntó Ami.

-Tan terri como Goro.

-¿Ven? Dios no desprecia a sus ovejas perdidas -expresó Ami.

-¿A sus qué? -preguntó el montañés.

-A sus tukos perdidos.

-Ah, yo tampoco, Ami.

-¿No desprecias a nadie, Krato?

-A ningún tuko que ande perdido por mis montañas, así que cuando agarro a uno, mmm, una delicia rebosada en salsa picante. ¡Jo, jo, jo! A propósito, tengo hambre. Volvamos a casa.

Ami tomó los controles mientras reíamos.

-Yo pensaba llevarte a conocer la Tierra, Krato, para que vieras si te interesa realmente vivir allí.

-¡Fantástico! Enfila este artefacto directo hacia la Tierra entonces, niño electrónico. Pero... tendría que ser rápido... A menos que tengas aquí adentro un... Yo no sé si ustedes usan esas cosas...

-¿Un qué, Krato? -pregunté.

-Un baño -dijo riendo Ami, porque captó lo que el viejo pensaba.

Aquello provocó mi curiosidad.

-En serio, nunca supe si... ¿Usas baño, Ami?

-No pensarás que voy a hacer por ahí al lado de un árbol -dijo entre risas.

-Eso quiere decir que tú también...

-¿Y qué quieres? Todavía no sé nutrirme solo de la energía del Amor, del sol y del oxígeno, como hacen en otros niveles de existencia. Allá atrás tienes un baño, Krato, segunda puerta a la izquierda.

-Voooy -dijo el swama mientras corría hacia el baño. Instantes después volvió diciendo:

-Ehhh, eso no es un baño; no hay nada allí, es un cuarto vacío...

-Oh, tienes razón. Olvidé explicarte. Sólo tienes que entrar allí y cerrar la puerta.

-Montañés seré, pero no sucio, no voy a dejarte ese lugar mojado... ¡Ni siquiera un miserable desagüe hay allí!...

Ami reía a más no poder.

-No, Krato, no. Tienes que entrar y no hacer nada...

-Pero si lo que yo quiero es hacer... ¿Para que voy a entrar entonces? ¿Para no hacer nada?

Ami tenía que esforzarse para dejar de reír y poder explicarle.

-Tú entra a ese cuarto, cierra la puerta y no hagas nada. Después regresa aquí. Entonces verás que ya no tienes ganas.

-Ah, es un lugar para que las ganas se pasen... Pero alguna vez habrá que “hacer”... No entiendo nada, y ya no aguanto. Voy.

Pronto escuchamos su voz desde aquel cuarto.

-¡Ahhh, qué alivio! ¡Ehhh, esto es fabuloso, niños!

-¿Cómo es ese asunto, Ami?

-Nada, entras allí y se activan unos rayos que desmaterializan las sustancias indeseables de tu piel y del interior de tu cuerpo. Este modelo de “baño” es más avanzado que el de mi nave anterior. Esos rayos son capaces de reconocer qué tipo de gérmenes son nocivos o extraños en un organismo y en un ecosistema determinado, y los elimina o inactiva, según el caso, así que también sirve como cámara de desinfección, y se usa antes de que alguien descienda a un lugar en donde sus gérmenes podrían ser perjudiciales para el entorno ecológico.

Yo recordé que en mis viajes anteriores no pude bajar en los mundos evolucionados, sólo mirarlos a través de las ventanas o monitores, porque mis gérmenes podrían causar problemas.

-¿Eso quiere decir que con esta nave yo sí podría descender a un mundo evolucionado?

-Correcto, gracias a esa cámara de desinfección, que también sirve como “baño”, y ése es su uso más habitual.

-¡Eso es increíble! O sea, ustedes no usan rollos de....

-¡Puaf!... Nada. Eso es prehistoria para nosotros, por suerte...

-¿Y para bañarte?...

-Ahí mismo. Se desmaterializa lo indeseable en el cuerpo, cabellos y ropa.

-¡Se bañan vestidos!

-Claro.

-O sea, ustedes jamás se desvisten...

Ami reía.

-Dale con el extremismo mental otra vez... Hay que cambiarse la ropa de vez en cuando, aunque esté limpia; y también es lindo tomar el sol en la piel, caminar descalzo por la hierba, sacarse la ropa para nadar en el agua...

-¿Y se sacan la ropa para?...

-También -respondió, percibiendo que yo quería saber si ellos hacen el amor.

-¡Picarón! -le dije con malicia, pellizcándole suavemente la mejilla.

Él, entre risas me explicó:

-Ése es un tema que se nos enseña a conocer desde muy niños, y lo tomamos con mucho respeto y sin malicia, Pedro. Para nosotros, la sexualidad es una fuerza sagrada, una fuerza que, aparte de generar la vida, permite una forma superior de comunicación, regocijo, crecimiento interior y creatividad entre dos personas que se aman, por eso mismo respetamos mucho esa fuerza. La consideramos el más elevado regalo de amor que le podemos ofrecer al ser amado, y también por eso no la mancillamos o degradamos.
-¡Me siento como nuevo! Entré allí y se me pasó todo... Mi ropa quedó oliendo a recién lavada, mi cabello no está enmarañado... ¡Eso es brujería, Ami!

-Eso es tecnología, Krato, nada más que eso.

Yo quise ir a probar aquel invento. Era como el viejo decía: un prodigio.

-Con un asunto así en casa, yo me bañaría más seguido. No pierdes nada de tiempo, no te congelas, no te resbalas, no dejas el baño mojado, no gastas toalla... ¡Yo quiero que la Tierra sea como Ofir! -exclamé, entre broma y en serio.

-Eso hay que ganarlo, Pedro, ayudando a que reine el Amor, adentro y afuera de ti, para que se esfumen las sombras del dolor y de la mentira, y así el Tirano se debilite y no tenga dónde conseguir servidores. Entonces llegaremos nosotros, porque sólo entonces merecerán nuestra ayuda total, abierta y global... Hemos llegado a la Tierra, amigos.

-Este mundo tuyo es muy bonito, “Betro”.

-Pero nosotros lo estamos destruyendo, Krato.

-Igual que ellos a Kía -dijo el ex terri.

-¿”Ellos”? -expresó Ami.

-Ellos, los terris, yo no; yo nada malo hago en mis montañas.

-Pero tampoco haces nada bueno, no te metes en nada, como si no fuera contigo el asunto. Si nadie hiciera nada bueno, el reinado del desamor se extendería por milenios y milenios...

-Yo no puedo hacer nada, Ami; no voy a salir a matar terris. Y si no se trata de matar, sino de enseñar, ya cumplí, ya escribí el pergamino y ahora tengo derecho a vivir en paz. ¡Jó, jo, jo!... ¿No tienes algo comestible por ahí? Siento como si mis tripas estuviesen vacías.

-Eres un viejo vivo, te gusta cambiar de tema cuando no te conviene. Eso es trampa, Krato.

-¿Qué? Es verdad que tengo las tripas vacías, niño sideral.

Continuaba simulando.

-Y también es verdad que nunca se debe dejar de trabajar, de servir. No basta con hacer algo bueno alguna vez y adiós, “a vivir de las rentas”... Quien están en verdadera sintonía con Dios no puede dejar nunca de trabajar, de servir.

-¿Por qué, Ami?

-Porque no puede dejar de amar... Es por eso que en los mundos superiores nadie se “jubila”, no existen las “huelgas”, nadie le esquiva el bulto a su trabajo, a su servicio a la comunidad.

-¡¿En serio?!

-¡Claro! Pero también es verdad que nuestras autoridades en encargan de que todos trabajemos en aquello para lo cual tenemos más talento, y eso es justamente lo que más nos gusta hacer.

-Ah... Así sí. Aquí en la Tierra no hay tantas consideraciones, que cada uno se las arregle como pueda...

-Y así pierden la labor de tantos y tantos talentos... Hay tantas cosas que mejorar aquí... Para mí, no hay mejores vacaciones que trabajar, ése es mi premio, esto que ahora hago. Sé que por el “bumerang” o ley de causa y efecto, estoy ganando algo bueno, aparte de la satisfacción que me brinda hacer lo que hago; pero jamás pienso en eso, sino en esto. Éste es mi Paraíso y mi Cielo: servir.

Las palabras de Ami me dejaron un poco demolido. Era ciero que yo había escrito dos libros, pero por otro lado gasté horas y horas en los video juegos, en mi ciudad y en balneario, y también en jueguitos con mi computadora, o curioseando en Internet, o mirando TV demasiado tiempo, sin hacer nada provechoso.

Ami comenzó a reírse de mis pensamientos, aquello me alivió.

-¡Tampoco se trata de eso! No te auto castigues. El deseo de servir es algo que va creciendo poco a poco. Yo fui como tú; tú serás como yo. Todo debe ir madurando armoniosamente. Si todavía no te nace el deseo, el DESEO, de servir en forma más constante, no lo hagas, porque no se trata de servir por obligación, ajena o autoimpuesta. En las cosas del Amor, nada puede ser obligatorio, sino libre, y si no es libre no pertenece al Amor.

-Y cuando la panza está vacía tampoco hay amor. ¡Jo, jo, jo!

El viejo tenía hambre de verdad.

-Tráele unas “nueces” a Krato, Pedrito.

Ami se refería a un alimento con sabor a nuez, pero dulce, que me hizo probar en nuestro primer viaje y que me encantó.

-¿Ésto se come?

-Claro, prueba una.

-A ver, mmm... ¡Puaf! Esto es un asco. Parecen “topas” dulces, no tienen picante... Vamos a dejar a este niño en su casa, tal vez su abuela se compadezca de mi estómago vacío...

-Vamos, pero no puedes descender. No sería bueno que por aquí vieran a un ser del espacio como tú, Krato.

-Seres del espacio son ustedes, yo no... ¡Guak! Aquí sí que lo soy... Entonces dejemos rápido a este niño y volvamos a Kía, niño satelital. En casa tengo un garábolo en salsa picante. Lo escucho llorar, está gimiendo: “ven, Krato, ven a comerme pronto, por favor”. ¡Jo, jo, jo!
Llegamos al balneario. La noche estaba llena de estrellas. -Si quieres te acompaño para que me presentes a tu abuelita, “Betro” -bromeó el viejo.

-Ni lo sueñes, capaz que también ella vaya a parar a tu olla en salsa picante...

-¿Por qué? ¿Tiene la carne tiernita? ¡Jo, jo, jo!

-Espérame en el bosque mañana temprano, Pedrito -me dijo Ami cuando yo estaba a punto de abandonar la nave.

Aquella era la primera vez que iba a descender allí sin pena en el corazón. Esta vez no habría una larga separación, ni de Vinka ni de Ami ni de Krato. Sólo sería una noche. Claro que el asunto no iba a ser tan fácil, pero en ese momento yo, por fortuna, no lo sabía.

Ami me hizo descender en el roquerío. Cuando llegué junto al corazón grabado en la roca miré hacia lo alto, pero no se veía nada, excepto estrellas.

4

ABUELA CÓSMICA
Mi abuela me esperaba practicando Yoga en la sala.

-¡Ahora no llegas triste, Pedro! ¡Tienes otra cara, igual que cuando saliste esta mañana! ¿Te encontraste con Ami y con Vinka? -me preguntó...
Yo quedé loco, quedé enfermo, quedé mal... Me tomó demasiado por sorpresa y no pude responderle nada, sólo mirarla con unos ojos grandes como huevos fritos...

-¿Sabes? Creo que todo lo que dices en tus libros es verdad, hijito. Esta mañana mientras tendía la ropa en el patio vi pasar un vehículo redondo y plateado por el cielo. Se alejó hacia las alturas hasta que se perdió de vista. Tenía un corazón con alas por debajo... Me hizo pensar, así que me fui a leer tus libros. Estuve atando cabos... Además, como me cuido y tomo vitaminas logré recordar esas nueces extraterrestres tan ricas que me trajiste un día, y ahora apareces por primera vez contento. Antes llegabas triste porque Ami no regresaba todavía. ¿Verdad?... Sí, creo que de verdad estuviste con él y con la señorita Vinka.

Aquellas palabras me dejaron estupefacto. Por un lado me dio susto, pero por otro sentí una gran esperanza de poder por fin compartir mis secretos con alguien en mi mundo, y si iba a ser mi abuela, la persona más amada por mí, de este planeta, quiero decir, mejor.

-¿En serio, abuela?

-Sí, hijito -respondió con mucha honestidad en la mirada.

-¿Y no se lo vas a contar a nadie?

-Cómo se te ocurre... Claro que no. La gente no cree en esas maravillosas realidades y piensa que uno delira si toca ese tema...

-¿Y me creerías si te digo que yo iba a bordo de esa nave que viste pasar?

-Sí, Pedrito, incluso se me cruzó la idea cuando la vi. Habías partido tan contento...

-¿Y no te dan miedo los extraterrestres? -Yo me entusiasmaba cada vez más.

-No, porque la principal fuerza del Universo es el Amor, por eso pienso que esos seres, que tripulan esas naves tan fantásticas y avanzadas como la que yo vi, deben haber evolucionado mucho más que nosotros también en su camino hacia el Amor, y por eso deben ser más amorosos, más amables, pacíficos y buenos.

La abracé y me puse a llorar en su hombro como un tonto. Sentí que nuevas posibilidades de dicha se abrían para mí.

-Sólo te pido una cosa, Pedrito, un solo favor.

-Lo que quieras, abuela, si puedo, lo que quieras.

-Déjame conocer a Ami cuando vuelva...

Volví a abrazarla, riendo feliz.

-¡Mañana mismo lo conocerás!

-¿Mañana mismo? ¿No se fue por todo un año esta vez? -preguntó algo confundida.
Me pareció maravilloso poder conversar abiertamente con ella acerca de esas cosas. Quería saber más y más. Se iba poniendo muy contenta a medida que yo le relataba los recientes sucesos, y un poco intranquila por la posibilidad de que Goro no otorgase su permiso a Vinka, aunque dijo que tuviera fe, que todo se iba a solucionar.

Nunca en mi vida dormí tan feliz como aquella noche; primero, porque ahora tenía una abuela nuevecita; segundo, porque estaba cerca de realizar mi sueño mayor: no separarme nunca más de Vinka.

Al otro día mi abuela estaba tan entusiasmada como yo mismo, tanto, que quiso acompañarme al bosque para conocer a Ami. Le dije que primero le preguntaría a él si era posible aquello. Estuvo de acuerdo.

Llegué al bosque. Esta vez no fue necesario esperar mucho. Sobre mi cabeza vi de pronto la luz amarilla, me dejé elevar en ella y llegué al interior de la nave. Allí estaban Ami y Krato sonrientes.

-¿Y Vinka? -pregunté.

-Sucede que en su continente es más temprano que en el de Krato, por eso pasé a buscarlo a él primero, pero ya debe estar en pie. Ahora volveremos a Kía a ver qué novedades hay por allá.

-Millones de kilómetros como si nada, como ir a la esquina y volver... Qué bárbaro, Ami

-Bi-llones de kilómetros, Pedro, pero igual se sorprendería Colón en tu mundo actual si viera que su famoso viaje se puede hacer hoy en unas pocas horas de vuelo con esos lentos cacharros que ustedes utilizan, que gastan combustibles no renovables y que meten un ruido espantoso. Bien, vámonos, muchachos.

-Pero antes quiero pedirte algo, Ami.

-Ah, acabo de recibir lo que piensas. Tu abuelita ya lo sabe todo y ahora desea conocerme. Me alegro mucho, todo va a ser más fácil así, y por supuesto que yo también quiero conocerla.

Aquello me hizo saltar de alegría.

-Vamos caminando, te acompaño, Pedrito.

-Sí, vamos -dijo Krato, invitándose solo.

-Ni lo pienses, si te ven con esas orejas y esa apariencia te meten preso y te investigan hasta la raíz de ese pelo medio rosado -le advirtió Ami.

-Bueno, que se deleiten admirando mi belleza. ¡Jo, jo, jo!

-Y te examinarán por dentro también, a punta de bisturí...

-... Estaba pensando que me duelen los pies, yo los espero por acá. ¡Jo, jo, jo! Dale saludos míos a tu abuela, “Betrito”.

-Bien, te dejamos. Todos los controles quedan desactivados para que no vayas a cometer alguna tontería y no termines en Andrómeda -reía el niño de las estrellas.

-¿Podrías dejarme encendido un televisor? Me gustaría ver algún deporte de este mundo.

-¿Qué tipo de deporte te gustaría, Krato?

-Algo parecido al roko-toko.

-Eso quiere decir algo así como “cerdo-red”, Pedro, porque el roko es un animalito de Kía parecido a un armadillo, pero muchísimo más veloz, y toko es red -me explicó Ami.

-¿Y en qué consiste ese deporte, Krato? -le pregunté.

-Cada jugador tiene un palo que tiene una red en la punta. Se suelta el rojo y hay que atraparlo con la red, pero no puedes correr más de tres pasos con el animal, así que tienes que tirárselo por el aire a algún compañero, cuidando que no lo atrape el contrario, hasta que se llega al arco, en donde hay que meterlo, y ¡GOL! ¡Es fabuloso!

-¿Y si tu compañero no lo puede atrapar y el animalito cae al suelo?

-Entonces sale corriendo disparado, y es punto en contra, porque atraparlo no es nada fácil.

-Pero el pobrecito se hará daño al caer...

-Ah, no, porque los rokos se transforman en una dura bola acorazada cuando van por el aire y cuando caen, pero después, “agárrame si puedes”. ¡Jo, jo, jo! Yo era la estrella de “Los Fieros de Utna”... Me decían “Roko Rojo”.

-¿Y por qué?

-Bueno, porque muy a menudo “me equivocaba” al lanzar el roko, y esa dura coraza con patas solía chocar con la cabeza del más peligroso de los contrarios... dejándolo fuera de combate. ¡Jo, jo, jo!

-¡Eras muy sucio para jugar entonces!

-No era mi culpa que algunas blandas cabezas se interpusieran en el camino de mi rojo. ¡Jo, jo, jo!

-Te dije que este es el swama menos espiritual de Kía -expresó Ami encendiendo un monitor-. Pero no le creas mucho sus fantasías... Aquí está. Eso que estás viendo se llama fútbol y es el deporte más popular de este planeta. Se juega sólo con los pies y la cabeza.

-Ehhh... cómo agarran a patadas a ese pobre roko pintado...

-Eso no es un roko, sino un blanda pelota. Tomarla con la mano está prohibido. Los azules tienen que meterla en el arco de acá; lo blancos en el contra...

-¡DALE! ¡Vamos blancos! Visten igual que mi equipo de roko-toko, “Los Fieros de Utna”, ¡Borrémoslos del mapa!... ¿Qué cuadro es ése, Ami, el blanco?

-Es el “Rapid”, de Bucarest, Rumania. Están jugando por...

-Estás solo frente al arco... Patea fuerte ahora, ¡ASÍ!... ¡EA! ¡Eso no vale! Iba para dentro, pero un tipo que no es azul agarró la pelota con las manos...

-Es el arquero de los azules, Krato, sólo él puede tomarla con las manos. Ya comprenderás, poco a poco. Oprimiendo esta tecla podrás ir viendo otros canales. Hasta pronto.

-Hasta pront... ¡Qué buena trancada! ¡Cómo voló el azul! ¡Jo, jo, jo!... ¿Qué pasa? ¿Quién es ese tipo de negro que viene con un papel rojo en la mano y mira tan enojado al blanco de la trancada?

-Ése es el árbitro, es una especie de policía del juego, y esa tarjeta roja significa que ese jugador está expulsado del partido, porque las patadas aquí no valen.

-¡Ehhh!... Si ni lo tocó... El Azul ése está haciendo teatro, Ami, quejándose como un marica sobre el pasto para impresionar al árbitro... ¡CUÁNTO TE PAGARON, ÁRBITRO VENDIDO! ¿NO CONOCE EL REGLAMENTO EL TIPO ÉSE, AMI? ¿TE GANASTE EL CARNET DE ÁRBITRO EN UNA RIFA?...
-Me parece que si Krato viene a la Tierra se va a adaptar muy rápido a ciertas costumbres de mi mundo -comenté riendo mientras descendíamos al bosque.

-Y con su pasado terri, no serán justamente las mejores costumbres...
Como la vez anterior, dos años atrás, la gente miraba con mucho cariño a Ami, creyendo que se trataba de un hermoso niño con rumbo a una fiesta de disfraces tal vez; incluso le acariciaban la cabeza de vez en cuando. Él parecía estar feliz con la situación, yo también, y me sentía mucho menos preocupado que la vez anterior, porque ahora sabía muchísimo más acerca de Ami y de sus capacidades.

Entramos en casa, mi abuela vino hacia nosotros sonriendo. Al mirar a Ami se acercó para abrazarlo con gran emoción.

-¡Cuánta bondad y luz en esa mirada!... Sí, este niño no es de aquí.. ¡Que Dios te bendiga, que siempre te proteja, niño bueno!

Él se puso a reír.

-Siempre me protege, abuela, pero no soy tan niño... ni tan bueno, ja, ja.

-¡Qué dicha poder abrazar a un ser tan avanzado, a un habitante de otro mundo! Gracias por esta maravillosa oportunidad, Dios mío; gracias, Ami, gracias por ser el Maestro de mi nieto.

Aquello me causó gracia, mi abuela creía que Ami era mi “Maestro”... un niño... Me puse a reír. Ella no comprendía nada...

-Ami no es mi Maestro, abuela, sino mi amigo.

Él la miró de una forma especial, ella pareció haber comprendido algo y dijo:

-Oh, sí, tienes razón, hijito. Gracias entonces por ser TAN “amigo” de mi nieto, Ami.

-Para mí es un agrado, mi deber me gusta mucho, lo hago con todo mi cariño. Bueno, nos vamos. ¿Me perdona que no la invite a venir con nosotros, abuela?

-No hay problema. Aunque me invitaras, yo no iría, Ami.

-¿Por qué, le da miedo?

-No es temor, Ami, es que no quiero conocer muchas maravillas porque después me podría parecer muy triste este mundo, como le sucedió a Pedrito, que a veces anda enojado con toda la gente porque encuentra que todos aquí son un poco “tramposos”.

Me sentí mal.

-Ésas son cosas privadas, abuela... Es que no puedo evitar compararlos con la gente de Ofir... -me justifiqué.

-¿Y no te comparas a ti mismo con la gente de allá, Pedro? -me preguntó él.

-Esteee...

-Por eso, yo no iría. Prefiero ignorar muchas cosas buenas, y también muchas cosas malas...

-Tiene razón, abuela. Nosotros sabemos que estos viajes encierran ciertos peligros psicológicos. No es fácil conocer un maravilloso mundo evolucionado y luego tener que regresar a vivir a otro en donde no reina el Amor. Y ésa es otra razón que hace que estos contactos sean más bien escasos.

-Llévense este pastelito que les preparé esta mañana. Dejen algo para la señorita Vinka y otro poco para el señor Krato.

-¿El “
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