Ii estaba asimismo en su casa Céfalo, el padre de Polemarco, que me pareció muy avanzado en años






descargar 10.53 Kb.
títuloIi estaba asimismo en su casa Céfalo, el padre de Polemarco, que me pareció muy avanzado en años
fecha de publicación11.06.2016
tamaño10.53 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Economía > Documentos
II.. Estaba asimismo en su casa Céfalo, el padre de Polemarco, que me pareció muy avanzado en años.
Al verme Céfalo me saludó y me dijo: -¡Oh, Sócrates, cuán raras veces bajas a vernos al Pireo! No debía ser esto; pues si yo tuviera aún edad para ir sin embarazo a la ciudad, no haría falta que tú vinieras aquí, sino que iríamos nosotros a tu casa. Pero como no es así, eres tú el que tienes que llegarte por acá. No dejes, pues, de venir aquí con nosotros, como a casa de amigos y de la mayor intimidad.
Y en verdad, Céfalo -dije yo-, me agrada conversar con personas de gran ancianidad; pues me parece necesario informarme de ellos, como quienes han recorrido por delante un camino por el que quizá también nosotros tengamos que pasar, y con gusto oiría de ti qué opinión tienes de esto, pues has llegado a aquella edad que los poetas llaman "el umbral de la vejez ".
III. -Yo te diré, por Zeus -replicó-, cómo se me muestra, Muchas veces nos reunimos, unos cuantos, de edad similar; y la mayor parte de los reunidos se lamentan echando de menos y recordando los placeres juveniles del amor, de la bebida y los banquetes y otras cosas tocantes a esto, y se afligen como si hubieran perdido grandes bienes y como si entonces hubieran vivido bien y ahora ni siquiera viviesen. Algunos se duelen también de los ultrajes que su vejez recibe de sus mismos allegados y cuentan los males que causa, y a mí me parece, Sócrates, que la vejez no es la culpable; porque si fuera ésa la causa, yo hubiera sufrido con la vejez lo mismo que ellos, y no menos todos los demás que han llegado a tal edad. Pero lo cierto es que he encontrado a muchos que no se hallaban de tal temple; en una ocasión estaba junto a Sófocles, el poeta, cuando alguien le preguntó: "¿Qué tal andas, Sófocles, con respecto al amor? ¿Eres capaz todavía de estar con una mujer?". y él repuso: “Me he librado de él con la mayor satisfacción, como quien escapa de un amo furioso y salvaje ". Entonces me pareció que había hablado bien; porque, en efecto, con la vejez se produce una gran paz y libertad en lo que respecta a tales placeres, pues cuando la tensión de los deseos disminuye, ocurre exactamente lo que Sófocles decía: que nos libramos de muchas y furiosas tentaciones. Pero tanto de estas quejas cuanto de las que se refieren a los allegados, no hay más que una causa, y no es, Sócrates, la vejez, sino el carácter de los hombres; pues para los cuerdos y bien humorados, la vejez no es de gran pesadumbre.
IV: Admirado yo con lo que él decía, quise que siguiera hablando, y le estimulé diciendo: -Pienso, Céfalo, que los más no habrán de creer estas cosas cuando te las oigan decir, sino que supondrán que tú soportas fácilmente la vejez no por tu carácter, sino por tener gran fortuna; pues dicen que para los ricos hay muchos consuelos.
-Verdad es eso -repuso él-. No las creen, en efecto; y lo que dicen no es mentira, aunque no tiene tanto valor como ellos piensan, sino que aquí viene bien el dicho de Temístocles a un ciudadano de Sérifos, que le insultaba diciéndole que su gloria no se la debía a sí mismo, sino a su patria. Y a los que sin ser ricos ni pobres llevan con pena la vejez se les acomoda el mismo razonamiento pues ni el hombre discreto puede soportar fácilmente la vejez en la pobreza aunque su carácter sea bueno, ni el insensato, aun siendo rico, puede estar en ella satisfecho.
V. Dije yo; pero contéstame a esto otro. ¿Cuál es la mayor ventaja que, según tú, se saca de tener gran fortuna?
-Es algo -dijo él- de lo que quizá no podría convencer a la mayor parte de las gentes con mis palabras. Porque has de saber, Sócrates -siguió-, que, cuando un hombre empieza a pensar en que va a morir, le entra miedo y preocupación por cosas por las que antes no le entraban, y las fábulas que se cuentan acerca del Hades, de que el que ha delinquido aquí tiene que pagar allí la pena, fábulas hasta entonces tomadas a risa, le trastornan el alma con miedo de que sean verdaderas; y ya por la debilidad de la vejez, ya en razón de estar más cerca del mundo de allá, empieza a verlas con mayor luz. y se llena con ello de recelo y temor y repasa y examina si ha ofendido a alguien en algo. y el que halla que ha pecado largamente en su vida se despierta frecuentemente del sueño lleno de pavor, como los niños, y vive en una desgraciada expectación. Pero al que no tiene conciencia de ninguna injusticia le asiste constantemente una grata y perpetua esperanza, bienhechora "nodriza de la vejez", según Píndaro, que dijo que aquel que pasa la vida en justicia y piedad con la gente

le acompaña una dulce esperanza
animadora del corazón

-Ahí pongo yo el principal valor de las riquezas pues para no engañar ni mentir, y para no estar en deuda de sacrificios con ningún dios ni de dinero con ningún hombre, estando sin miedo con respecto al mundo de allá, ayuda la posesión de las riquezas.
-De perlas -contesté yo- es lo que dices, Céfalo; pero eso mismo de que hablamos, eso es la justicia, ¿diremos que es simplemente el decir la verdad y devolver a cada uno lo que de él se haya recibido, o estas mismas cosas se hacen unas veces con justicia y otras sin ella? Pongo por ejemplo: si alguno recibe unas armas de un amigo estando éste cuerdo, y ese amigo se las pide después de vuelto loco, todo el mundo diría que no debe devolvérselas, pues sería peligroso para su amigo, y no obraría en justicia devolviéndoselas -Bien dices -afirmó él.
-Por lo tanto, no se confma la justicia en decir la verdad ni en devolver lo que se ha recibido.
Al principio del texto Socrates comienza por preguntarle a Céfalo que opinaba de la vejez porque le parecía importante saber que opinaba un hombre con experiencia. A Cefalo responde diciendo que, sus amigos opinan que la vejez disminuye las ganas de vivir, el cree que estas ganas no son culpa de la vejez sino que del carácter de uno frente a la misma. Ademas le dice que la vejez tiene una gran ventaja, siendo esta que le permite a una persona librarse de la tentación de ciertos placeres. Socrates maravillado quiere que Cefalo siga hablando y para eso le pregunta si no pasaría que las demás personas a las que les cuente esto se lo tomen como una mentira creyendo que su carácter se debía a sus riquezas.

Cefalo responde que si eso pensaban no estaban tan equivocados, aunque las riquezas no tenían tanto peso como las personas creerían. Pone como ejemplo dos casos extremos, en los que dice que si alguien fuera pobre no podría llevar tan bien la pobreza, pero tampoco alguien rico e insensato podría llevarla bien.

Socrates le pregunta entonces cual es el mayor valor que les encuentra a las riquezas y céfalo responde que, si bien tiene muchos, el mayor sería que te permite estar a mano con cualquiera y no tener que reclamar siempre que se de algo, sino que te permite dar y recibir de acuerdo a la ocasión.

Sócrates se maravillado nuevamente y en base a esto saca la conclusión de que eso mismo, es la justicia, dar si esperar recibir nada a cambio pues hay situaciones (pone un ejemplo en el texto) en la que dar y recibir es justo y otras en las que no.

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Ii estaba asimismo en su casa Céfalo, el padre de Polemarco, que me pareció muy avanzado en años iconEstábamos de vacaciones navideñas y me acababa de levantar cuando...

Ii estaba asimismo en su casa Céfalo, el padre de Polemarco, que me pareció muy avanzado en años iconMiguel: a lo s nueve años consigo que me admitan en un colegio de...

Ii estaba asimismo en su casa Céfalo, el padre de Polemarco, que me pareció muy avanzado en años iconMe pareció pertinente y oportuno, al cumplirse veinte años de la...

Ii estaba asimismo en su casa Céfalo, el padre de Polemarco, que me pareció muy avanzado en años iconUrsula y Gudrun Brangwen se sentaban una maña­na en el balcón de...
«Es una mujer lista.» Acababa de volver de Londres, donde había pasado varios años trabajando en una academia de arte como estudiante...

Ii estaba asimismo en su casa Céfalo, el padre de Polemarco, que me pareció muy avanzado en años iconLa ecología como nuevo espacio de lo sagrado
«casa humana». ¿Cómo vamos a construir la casa, una casa que no es la casa de mi barrio, ni la casa de mis padres, sino la casa humana...

Ii estaba asimismo en su casa Céfalo, el padre de Polemarco, que me pareció muy avanzado en años iconNacidos a finales de los años noventa, los blogs se han convertido...

Ii estaba asimismo en su casa Céfalo, el padre de Polemarco, que me pareció muy avanzado en años iconEl incauto deshizo la maleta, todavía lleno de su inocente fe en...

Ii estaba asimismo en su casa Céfalo, el padre de Polemarco, que me pareció muy avanzado en años iconCómo me gustaría envejecer
«querrá decir cómo envejecer aún más», en sintonía con la frase estupefacta de Mafalda al enterarse de que su padre tenía 40 años:...

Ii estaba asimismo en su casa Céfalo, el padre de Polemarco, que me pareció muy avanzado en años iconUn ciego, antiguo amigo de mi mujer, iba a venir a pasar la noche...

Ii estaba asimismo en su casa Céfalo, el padre de Polemarco, que me pareció muy avanzado en años iconAlicia estaba sentada en un banco del par-que que había al lado de...






© 2015
contactos
l.exam-10.com