Casas con olor a cal y membrillo






descargar 457.88 Kb.
títuloCasas con olor a cal y membrillo
página1/13
fecha de publicación04.06.2016
tamaño457.88 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Economía > Documentos
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   13
Relatos




Casas con olor a cal y membrillo


Siempre la nostalgia nos hace recordar las cosas vividas de pequeños que, con el tiempo, han quedado apartadas en un rincón de nuestro corazón, con el sentimiento de haberlas perdido para siempre. No es difícil recordar para una persona que, como yo, ha vivido la vida intensamente enamorado de su pueblo, su entorno y sus gentes. Volver a la época de su niñez, donde las casas tenían olor a membrillo e higos pasos que ofrecer. Casas encaladas y patios de vecinos, higueras, viñas y olivos era el conjunto que nos ofrecía la madre naturaleza para el gozo diario y alivio del corazón humano de los chiquillos en tiempos de extrema escasez.

En un pueblo de cuatro mil habitantes, en plena posguerra, los chiquillos maraceneros podíamos aún pasar el umbral de las casas con la mayor confianza del vecino, para pedir lo que te hiciera falta o, solamente, para preguntar por Dolores, María, o Rosa; mujeres enlutadas con olor a cal que con su majestuosidad y su belleza interior, te hacían sentir la persona más feliz y dichosa a su lado.

Maracena era un pueblo donde el sol calaba hasta el último rincón de las casas y el aire nos traía el perfume de las viñas y olivos del Paraíso y el Zarate. Sus Vegas se extendían desde la cañada de la “Venta de la Cueva”, hasta el límite de Calderón; donde los trigos y habares crecían frondosos y las plantas de patatas se veían labradas con esmero y arte por sus gentes. Las tierras estaban como divididas en dos partes proporcionales: la de regadío y la de secano. Ésta última, de olivos y viñedos, eran terrenos repartidos en pequeñas parcelas y, en su totalidad, cultivados por vecinos del pueblo. Campesinos expertos que día a día mimaban la tierra hasta la saciedad, limpiando y cultivando el fruto del año con cariño y con gran capacidad de entendimiento. Era un pueblo de labradores y jornaleros a sueldo que se levantaban con la ilusión del trabajo y el jornal a repartir por los campos. Donde las veredas y caminos quedaban abiertos al tránsito de carros de bueyes, con sus arados y borricos cargados de mies y los más variados frutos del año.

También se contaba con una amplia industria chacinera (un treinta por ciento del censo de la población eran operarios especialistas en la labor de la chacina), laboratorios de farmacia y jabones, comercio, talleres de carpintería, carreterías, molinos de aceite, hornos de pan y elaboración de vinos y aguardientes.

Y a pesar de ser un municipio pobre en cuanto a extensión de terrenos de cultivo, los maraceneros contábamos, eso sí, con el privilegio de labrar parte de las mejores tierras del término de Granada: las que se repartían a todo lo largo de la arteria de riego de la Acequia Gorda, que comprendían los cortijos de Terroba, Bobadilla y Calderón, y con una extensión entre el Río Genil a su paso por el pueblo de Purchil, Puente los Vados y Madres del Rao.

Por estos pagos granadinos se encontraban asentados los grandes cortijos como Cartuja, La Mona, Canijo, Terroba, Caramelo, Fasio, Trevijano, Las Raptoras, Tafia, El Ajo, El Conchozo, El Cerero, El Guillopo, La Bulleja, Santa Rita, Zarazar, El Tejar, El Cortijo Mariano, El Capitán, Causeo, La Basculilla, La Viñuela, Cortijo el Duro, El Cebaíco, El Muerto, Calderón, Cortijo Nuevo, La Mosca, El Conde, Las Casillas, El Canoso, San Juan De Dios, Casería Del Pilar, EL Grillo, Varela, El Paraíso, Florío, Ventorrillo Luís, Los Muñecos, El Royal, Los Guindos, La Caseriílla y Cerda. Y fábricas como la Azucarera San Isidro, la Fábrica del Rubio , la Fábrica de Alcohol y el Centro de Fermentación de Tabacos. Buena parte de su plantilla eran obreros maraceneros que, día adía, acudían a las famosas empresas y cortijos al toque puntual de sus capataces y sirenas…

En gran parte de estas empresas, cortijos y tierras fértiles granadinas, tanto los dueños como los propios capataces y caseros eran descendientes de Maracena; por lo que en el trabajo se respiraba un ambiente de unidad colectiva entre patrón y jornalero. Maracena no era un pueblo donde abundaran los terratenientes, con la excepción de alguna industria como la de Señores Rojas, Ballesteros o Martínez Cañavate; quienes daban trabajo, tanto en sus industrias como en el campo, a los operarios y campesinos más necesitados de la población. El resto de los agricultores, el que más, contaba con una propiedad entre veinte a cincuenta marjales (incluso arrendados) y para ganarse el pan tenían que velar constantemente por el trabajo de sus fincas.

El campo era el protagonista de aquellos tiempos. Los paraderos bullían de hombres, mujeres y niños en un desfile diario profesional para repartir en suerte la jornada. Todos marchaban con la ilusión de un futuro digno, dispuestos a cambiar de oficio o profesión si las circunstancias se lo exigían… Unos partirían para las fincas del cortijo Del Conde, otros para Santa Rita o la Fábrica de Alcohol. El resto se perdería por veredas inhóspitas y caminos rurales buscando a los capataces o al patrón.

En época de trabajo en el campo, cuando todo dependía de éste, los obreros campesinos no se conformaban con un simple jornal. Todo se hacía a torna peón o por ajuste de siega o arranque de linos, incluso el ataje y preparación de las tierras para la siembra. Con la novedad de la siembra de tabaco y la ya arraigada remolacha de esta zona de tierras fértiles, todas las familias dependientes de la agricultura se hicieron cultivadoras o dependían de estas plantas de cultivo.

Los años cuarenta, a pesar de ser unos años muy duros para el hombre del campo y su familia, que vivía bajo una dictadura y en plena posguerra, fueron unos años muy cruciales para fortalecer el espíritu progresista de los maraceneros: Identificados en todos los tiempos de su historia por su carácter emprendedor. Pioneros en la construcción, en el tema sindical, en ideologías partidistas y todo tipo de novedad social y progreso. Eran días agotables donde las noches se pasaban sin sueño pensando en el futuro de un mañana próspero…
Respecto al pueblo y sus viviendas no podemos decir que Maracena fuese un pueblo señorial en cuanto a casas se refiere. Excepto unas cuantas, por lo entrañables y por su grandeza, como la casa de D. Manuel Sierra, la de Villarejo o Martínez Cañavate, en el Camino de Albolote. La de Pedro Arroyo en Plaza Castillejos. Las cancelas: López Rojas, García Morales y Luís Tallón. La de Martínez Girón, Luís Girón, Fundación Rojas, Casa Ballesteros y La Constancia en calle Horno. La de Carmen de Cobo y la Viuda del Tortas en Plaza de la Iglesia. La de Frasquito Patas y Manolo el de La Panzona en calle Aljibe Bajo. El laboratorio y la tahona de Ratilla en calle Cuatro Cantillos. La de Carmen La Pilones en calle Real. La de Juan De Dios Gómez en Piedras Altas. La de Matamoros en calle Barranco. La de Rivas y Camilo en calle Encrucijada. La de Rosa de Millón y Medio y la de Juanico Petera en plaza Era Baja. La de Ruiz Martínez en calle Almireceros. La de Tinas y Fernández García, Pepillan en calle Barrio Bajo. Y unas cuantas más con sabor a nobleza, repartidas al azar por el centro, acompañando a la Iglesia de la Encarnación y a las calles más principales del pueblo.

Para aquellos maraceneros que habían preferido el campo para vivir en lugar del pueblo, Maracena también contaba con sus propios cortijos y caserías de mucho renombre como los cortijos Malas Pulgas y Fatigas en el pago de La Paz. Los Eriales y el Cortijillo Girón en el pago Palomares. La Casilla de Rosa, Los Píspares, Las Higueras, El Ratón, en el pago de Zárate. Las casillas Medrana, Zarabia y Las Tinajas, en pago Los Perros. La casería de Aguado y El Lagarto en pago Domingo. La Casería del Conde en el Camino Nuevo. Y separados por la vía del ferrocarril, los cortijos y caserías restantes como: Los Huesos, la venta La Cueva, La Cuca, El Cortijillo, Mochón, La Medrana y, por último, la Casería de Titos , molino de aceite.
Todos estos pagos y cortijos eran visitados diariamente por los chiquillos, con la excusa de pedir trabajo, para disfrutar de sus árboles frutales o, simplemente, con la idea puesta en la cabeza de coger los nidos de volantones de sus fincas cargadas de higueras y olivos. Y, como no, en las tapias solitarias y los tejados bajos de los blancos cortijos donde anidaban los astutos gorriones que hacían su vida de veraneo al calor de la refrescante uva y los mejores higos cogolleros.

También eran visitados las plazas y patios como el de Valdés, Bigotes y La Constancia, en la Plaza de la Iglesia. El de las Castillas y el de las Tonilas, en calle El Palo. El de Gambí, en calle Arces. Y algunas otras plazas más como la de Castillejos, cerca del Camino Albolote. La de la Placetilla el Aire, Era Alta, Era Baja, Barrio Bajo y Aljibes. Tiendas, talleres y servicios tan especiales y curiosos como el de Rita “El Trún”. Ángeles La del Tantán. Mariquita Espejo. Cosario, El Pera. Cabreros con reparto de leche a domicilio: Los Palomos, los Vicentes y Luís Montosa. Carrero: Vaquero Morales. Carnicero: Rivas Castro. Chofer: Rodríguez García. Molinero: Gutiérrez Asensio. Ganadero: Castellano Arriaza. Escuelas Primarias: D. Antonio, “El tío añil” y Doña Carmen Rosales. Comerciante de cortes de telas a domicilio: Natalio El Palomo. Costurera a domicilio: Pilar La Carretota. Talleres de costura: Amelia Toches y Pilar. Prestamista a semanería Carmen la Varona. Labradores: Fernández García, Tinas Carmona, Medina Segovia, Montosa Morales, Martínez Rojas, Aybar Segovia, Miguel Medina y Fernández Porcel. Vaquerías: Mateo y Patas en calle Barrio Bajo.

Calle Almireceros. Arrieros: Flores, Miguel El de Cuarenta y Gabriel Romero. Albañiles: Antonio Zurita y Zurita Romero. Labradores: Huertas Puche y Huertas Marín. Conductor: Julián Barranco. Pastor: Hita López.

Calle Rafael Alberti. Vaquería: Manuel Aybar. Practicante: Flores.

Plaza de la Iglesia. Cura oficial: D. Miguel Martínez Corpas. Sacristán: Callejas Hidalgo. Matrona oficial del pueblo: Doña Pepa. Maestra Nacional: Zavala Herrera. Tienda de comestibles y quincalla de Emilia La del Poleo. Albañiles: Romero Castellano, Jiménez Sánchez y Reyes Gutiérrez. Industriales: Zurita Ballesteros y Manuel Ortega. Labrador: Martínez Martínez. Carpintero: Navarro Rosique. Ebanista: El Cartujilla. Taller zapatería: Alfonsico. Taberna: El Cojo. Farmacéutico: Ramírez Va. Pescadero: Lorite Trenzado. Sastre: Ballesteros Lorite.

Calle Aljibe Bajo. Tiendas: Emilia “La del Moreno”. Frasquito El Colorin y Carmen La Calor. Metalúrgico: Sánchez Cano. Labrador: García Gómez.

Aljibe Alto. Chofer: Gómez Ortega. Arrieros: Carmona López, Serrano Romero, Pérez Guerrero y Antoñico Carmona. Labradores: López González e Hita Fernández. Carretero: Biedma Parra. Barbero: González Ruz. Albañil: Rodríguez Macías. Cuarto de yeso de Antonio El Poleo. Peinadora: Carmela La de Baza. Cosario: Manuel de Ángel.

Plaza Aljibes. Zapatería: Carmencica La de Tallón. Peinadora: Trinidad Gómez. Carrero: Pepe El de la Cueva. Taller de confección de tul de Ana y tienda de Manolo El de la “Panzona.

Calle Jardines. Barbería Chiquilín y vaquería Maíco.

Calle Cuatro Cantillos. Piensos de Manolico Tallón. Labradores: Fernández López y Romero Muñoz. Mecánico: López Cavero. Arrieros: Hurtado Rojas y Vaquero Hurtado. Guarda Rural: Romero Ávila. Taller de bicicletas: Juan Cámara. Tiendas: Angustias La Carbonera y Carmela La del Peluso. Tahona de pan de Manolico Ratilla. Jabones de Pepe El del Casino. Herrería de Guillermo y Jesús.

Avenida del Camino de Albolote. Practicante: Miguel Carrasco. Chofer: Manuel Fernández. Albañiles: Jiménez Contreras, Fernández Girón y Girón Avivad. Contable: Villarejo Rodríguez. Militar: Martínez. Arrieros: Romero Blanca y José Carmona. Carrero: Blanca Gómez. Comercio: Hita García. Médico oficial: D. Manuel Sierra. Industrial: Fernández Gil. Cabrero: Pérez Mochón. Labrador: Cañabate Montes. Panadero: Legaza Garrido. Repartidor: Legaza Medina. Pastor: Pérez Ramírez. Ambulante: Vázquez Pérez. Taberna: Bar Fernández Girón. Carreterías: hermanos Miguelico y Manolico. Carpintería: Bullejos. Industria: Martínez Cañavate.

Calle Horno. Maestro Nacional: D. José Merino. Senador: Vásquez Linares. Carpintero: Segovia Ruiz. Barbero: Girón Ballesteros. Industriales: Ruiz Prieto, López Pérez y Rodríguez Cañabate. Molinero: Girón Rodríguez. Chofer: Cano Martín. Cartero: Ontiveros Castilla. Escribiente: López Ballesteros. Panaderos: Girón Ballesteros y Girón Arce. Religiosas: Martín blanco, Alonso Arrosco, Ozcoide Fernández, Bonilla Sánchez y Marín Ramos. Guardias Civiles: Velasco López, Estévez Escañuela, Guerrero Morcillo, García Delgado, Hidalgo Cabello y Vilchez Orante. Labradores: Bullejos Girón, Martínez Girón, López Ballesteros, López López, y Tallón Rienda. Arriero: Hurtado Bullejos. Tahona, molino de harina y horno de pan: Hermanos Girón. Industrias: Rojas y Ballesteros Tiendas: Pastora La del Marques y Carmen La Mamola. Espartero. Taberna : La Constancia.

Plaza Castillejos: López Cano, labrador.

Plaza General Varela: Arriero Hurtado Alonso.

Calle Chorrillo. Industrial: García Cano. Labradores: López López, Fernández Girón y García Rodríguez. Carpintero: Cano Segovia.

Calle Encrucijada. Zapatero: Alfonso Moreno. Barberías: Medrana y Hilario. Taberna Povedano. Carpintería Hermanos Leiva en la posada vieja. Maestro Herrador. Tienda de Aperos y material de labranza El Curro en la posada nueva. Carretero: Hita Barranco. Guarda rural: José Sánchez. Guarda de fábrica: Linares Castellano. Maquinista: Viesa Banco. Chofer: Fernández Robles y Gutiérrez Acuña. Albañiles: Ávila García y Romero Ruiz. Tahona-Molino Hermanos Rivas. Cohetero oficial: Melguizo. Vendedor: Gavilán Cacedo. Alpargatero: Gavilán Muñoz. Chocolates y comestibles Hermanos Espigares. Electricista: Miguel Cabezas. Escribiente: Blanca Girón. Juez: Valenzuela Marín. Veterinario: Castilla Martín. Carpintero: Carranza Carranza. Maestro Nacional: Gutiérrez Muñoz. Arriero: Romero Ávila. Gaseosas Hermanos Benito. Lechería: Carmela La de la Leche. Comestibles y chacinas: Carmencica y Manolico Vaquero.
Calle Estacadas. Metalúrgico: Sánchez Castellano. Pastor: Sánchez Sánchez. Arriero: Gómez Gutiérrez. Pastores: Fernández Zarcos y Zarcos Ávila. Carpinteros: Pérez Hita y Sánchez Gómez. Albañiles: Luján Rodríguez y Ávila González. Forjador: López Gómez. Cabrero: Sánchez Alonso. Maestros Nacionales: Galdea Viller, Corriente Colorado y Bueno Rodríguez. Carrero: Hita García. Carpintero: Sánchez Gómez. Zapatero: Sánchez Castro. Matadero Municipal.

Calle Era Baja. Metalúrgico: Gutiérrez Morales. Albañil: Legaza Tallón.

Plaza Era Baja. Vaquería: Las del Carro. Frutas: Maruja La del puesto. Taberna Boina y Cine El Marqués.

Calle Marqués. Albañil: González Jiménez. Labradores: Sánchez Marín, Bullejos Pérez y Medina Alonso. Pastores: Barrio Ruiz y Sánchez Muñoz. Chofer: Huertas Pérez y Gómez Hurtado. Aguador: Gómez Carmona.

Calle Real. Carnicero: Castellano Illescas. Carpintero: Ruz Ballesteros. Industriales: Sánchez López, Carmona Girón, Fernández Carmona y Alonso Hita. Albañiles: Jiménez Gómez y Huertas Ruiz. Labradores: Alonso Blanca, Alonso Hita y Baquero Alonso. Comercio: Ballesteros Ruiz. Alpargatero: Pepe Tallón, Barberías: El Porrete y Paquillo. Golosinas: Salustriano. Tiendas: La Obillica, Carmen La Carbonera y Enriqueta El Chato el Guindo.

Calle Arces. Barbería: El Porrete Segundo, Pastor Martínez Ávila. Chacinero: Masgran Balar. Armero: Serrano Aranda. Albañil: Fernández Ferro. Camarero: Expósito Rodríguez.

Plaza del Mercado Albañiles: Rodríguez Vaquero, Segovia Romero y Castellano Segovia. Militar: Espigares Santos. Industriales: Medina Espigares y González Carmona. Carpintero: Linares Romero. Droguería: Puga. Tiendas: La Tabernilla, Hermanas Leiva. Churrería: María Luisa Vaquero. Mercado de Abastos.

Calle Barranco. Panadería de Julio. Metalúrgico: Henares Del moral. Albañiles: Ávila Segovia y Alonso García.

Plaza Era Alta: Taller de bordado de La Resule.

Calle Rojano: Maestra: Medina Santisteban. Albañiles: Gutiérrez Segovia y Carmona Flores. Arriero: Serrano Carmona. Peinadora: La Pipa.

Calle paraíso. Escuelas Nacionales. Vendedor: Trenzado Cibantos. Corredor: Sánchez López. Albañil: Alonso Tallón. Vendedor Ambulante: Ruiz Torres.

Calle Reguera. Taller de Bordado de María Linares. Cabrero: Miguel Linares. Tornero- Mecánico: Pepito El de la fábrica. Vaquerías: Antonio Hita y Maíco Taller de Bordado las Marquesas.

Calle Ermita. Escribiente: Bueno Olmedo. Alpargatero: Gavilán Blanca.

Electricista: Fernández Gutiérrez. Comercios: Bailón Baena, Bailón Gómez y Bailón Bailón. Industriales: Martín García y Espigares Martín. Albañil: Molina Tallón. Carretero: Cruz Molina. Chofer: Rodríguez Contreras. Carpintero: Bullejos López. Estanco: El Bueno. Tiendas de Poyatos y Pepica La Caminera.

Calle Nueva. Cabrero: Linares Cano. Albañil: Flores Espejo. Carretero: López Teruel. Arrieros: Ávila Macías, Romero Hita, Carmona Espigares, y Macías García. Chofer: Huertas Contreras. Labrador: Martínez Torres. Tiendas: Mercedes La Fernanda y Joaquín El de la Erre. Carpintería: Hermanos Nivas.

Calle Caniche. Molinero: García López. Albañil: López Sánchez.

Calle El Palo. Industriales: Fernández Ruz y Rosales Gutiérrez. Corredor: Cano Espigares. Arriero: Pérez Sánchez. Panadero: Martín Vaquero. Carrero: Vaquero Tallón. Labrador: López Jiménez. Albañiles: Carmona Fernández, Ávila Segovia, Asensio Ávila y Alonso Romero. Panadero: Romero Lindes. Carpintería: Manolete. Tiendas: la Resule, la Fernanda y Julio el Carbonero.
... Buscando al amigo o compañero de juego, invadiendo los rincones más estrechos y solitarios para esconderse del grupo adversario que, como siempre, terminaba entre la multitud de hombres plantados en la Encrucijada. Este lugar era punto de encuentro obligado de hombres parados en busca de trabajo. También de niños, que desde muy pequeños imitaban a sus padres, conscientes de la cruda realidad que se sufría en las casas si el cabeza de familia se encontraba enfermo o sin trabajo.

Se podría decir que por este tiempo, en boca de las personas mayores, la sociedad maracenense estaba dividida en tres capas sociales: las gentes de gran capital (se contaban con varios dedos de la mano derecha), la clase media (con un veinte por ciento de la población) y el resto de gente, pobre de solemnidad, que tenían que buscarse el pan todos los días del año.
En Maracena también abundaban los apodos: como los Amargos, los Alicates, los Artafeños, los Alpargateros,, los Aceitunos,, los de Alfiles de pecho,, los Alcaravanes,, los Alcaldes de Pulianas y los de Pitres, los Boca Anchas, los Boinas, los Bichiculos, los Bacilios, los Bicicuelos, los Barraganes, los Barones, los Barriguillas, los Carlotos, los Carreteros, los Cachorros, los Calores, los Cebaillas, los Colorines, los Conejicos, los Cojones, los Comunistas, los Cagahigos, los Castrices, los Confiteros, los del Candil, los Cacerolas, lo Del Carro, los Camineros, los Cañitas, los Carabinas, los Cachinorras, los Cacharos. los Cerrojos, los Cadenas, las Camañas, los Coheteros, los Capullos ,los Claveles, los Clavellinas, los Cucos, las de Cobo, los Carriones, los Callandico, los Cachirulos, los Cachifu, los Coluos, los de Colmillos, los Chulas, los Chapiros, los Chiquilines, los Charpillas, los Chispitas, los Cholas, los Chasches, los Changos, los Chanos, los Chichiperra, los Chirrin quemao, los Del Dulce, los Dalteros, los Duendes, las Demonias, los de la Erre, lo Frailes, lo Frasculines, los de la Espuerta, los Esparteros, los de Esparragur las de Fatigas, los Flores, los Finos, los Faenas, los Fochas, los del Feo de las Armejas, los Gazpachos, los Gorillos, los Gavilanes, los Gordales del Gallo, los Del Gallillo, los Grajos, los Granainos, los Galletas, los Guerrillas, los Galindos, los Habas, los Havaneros, los de la Jambre, los de la Hurona los de los Higos, los Kiki, los Melenas, los Mataduras, los Martrotas, los de Morón. los Marotos, los Mindolos, los Maromas, los Macacos, los Maícos, los Músicos, los Meliundres, los Melinches, los Maletas, los de La Mosca, los Muegos, los Madrugas, los Metas, los Maquicos, los Mata Moros, los Mondas, los del Melon Temprano, los Morenos, los del Mulillo viejo, los Molluelos, los Mimbres, los Medranas, los Monos los Margaritos, los Ministros, los Marqueses, los Mehinchos, los del Niño Dios, los Nublos, los Notepeles, los, Nitros, los Letes los de Lama, los Obillicos, los Porretes, los Papas Fristas, los de Pilones, los Peliblanco, los Patas, los Patas Perros, lo Poleos, los Piparras, los de Pepillan, los de la Paz, los Puris, los Peteras, los Pulpul, los Perlarlos, los Perrones, los Perros Matías, los Piedras, los Pescaeros, los Penanes, los Poyatos, los Pichicas, los Pocas luces, los Palomos, los Picantes, los Perriquelmes, los Pelotillas, los Periodicos, los del Pollos, los Pitirres, los Pájaros, los Pajaricos, los Pericos, los Pilitriqui, los Pelusos, los Polos, los Piporas, los Pipos, los Quintitos, los de la Quinquillera, los Ropones, los Rarras, los Rubios Mesilla, los Ratillas, los Risandas, los Roncos, los Ronquillos, los Rojillas, los Róanles, los Rubios la Proya, los del Segundo Dios, los Sabanillas, los Sibeos, los Salaillos, los Siriñolas, los Sevillanos, los Silleros, los Siseñores, los Siete Coños, los Lluecas, los de los Llanos, los del Hereje, los Santos, los Sacristanes, los Tantanes, los Tabernillas, los Tetos, los del Timon, los Tabletas los Tenazas, los de Tornillos, los Topos, los Toñanos, los Tejeringueros, los Tarataitas los, Verduleras, los Veguillas, los Vigensico Azúcar, los Vinagreras, los,Virtuoso, los Venenos, los Yoyes, los Zapateros, los del Zorro Mono. Y un largo y extenso repertorio de apodos de lo más ocurrente y popular como Millón y Medio, el Tren Corto, el Colmo, el Completo y El que Faltaba. Todos, para un uso rápido de su localización, que no era lo mismo que con el de la Iglesia.


Los chiquillos de mi edad lo sabíamos todo. Bien por que nos lo contaban los padres y abuelos al calor de las chimeneas, o bien comunicándonoslo entre nosotros mismos en los juegos de calle, o espigando en el campo para obtener dinero para las fiestas de San Joaquín... (Las fiestas de San Joaquín tenían lugar en los patios del colegio y la plaza del mercado, donde se instalaban los columpios del ferial con sus barquillas voladoras y tiovivos, con los típicos caballos de cartón saludando en sus enumeradas vueltas a los ocupantes de la noria que se remontaban hasta alcanzar el cielo. Mientras, sonaban las coplas de la Niña la Puebla y Juanito Valderrama al compás de las pregoneras de los higos chumbos y los “tíos” de la Tómbola, situados en el lugar más estratégico para atraer a la gente con sus boletos de la suerte y sus mejores higos chumbos a cuatro la peseta). Sabíamos a la perfección, puerta por puerta, donde vivía cada familia del pueblo, la cantidad de parados y familias más humildes y necesitadas. También las más pudientes o en mejor posición, que se visitaban constantemente cuando la necesidad rallaba el límite del desamparo y la vergüenza de llamar a sus puertas. A pesar de todo, los maraceneros, personas abiertas y solidarias, se levantaban día a día con esa fuerza característica que les unía en momentos de pura reflexión, como pueblo abanto que no se resignaba a nada ante las inclemencias de su destino.
Sería a mediados de los años cincuenta cuando Maracena, a consecuencia de un seísmo, cuyo epicentro fue en el pueblo vecino de Albolote, y de la construcción tan esperada del pantano del Cubillas, experimentó un cambio muy importante de trabajo para la población. La inmensa mayoría de la juventud jornalera del campo se pasó a la construcción. Aquí, en este sector, se organizarían los primeros movimientos obreros sindicalistas (aplazados desde el año 1936) apoyados por el Partido Comunista en clandestinidad, que venía operando en todos los campos de trabajo, con la confianza y el apoyo de la inmensa mayoría de los obreros maraceneros.

A este cambio de perspectivas había que sumar también la iniciada emigración de los años 60, donde muchas familias maraceneras probaron la suerte de trabajar en el extranjero. El campo y sus blancos cortijos paulatinamente se quedaron desolados, sin gentes jóvenes que apostaran por un terrón de barbecho para sembrar. Exceptuando a aquellas personas que no se rindieron a dejar sus tierras por la única razón del amor y el sacrificio que les había costado a lo largo de su existencia.

Maracena no fue un pueblo sometido ni amparado en la emigración por su situación geográfica. Más bien hubo un incremento en la población de ciudadanos de otros pueblos que eligieron éste, cercano a la ciudad, para prosperidad de sus familias y medios de trabajo. Dependiente de las nuevas empresas de construcción y del ingreso en materia económica por las familias emigrantes que invirtieron todos sus beneficios y, desde el extranjero, favorecieron a su pueblo natal en la ya iniciada construcción

Con el progreso, Maracena, pueblo llano y solidario de gentes sencillas, se vio de la noche a la mañana como en Macondo. La gran empresa privada y los nuevos impuestos del Estado nada tenían que ver con nuestro San Joaquín; perdiéndose para siempre el olor de las casas a cal, membrillo e higos pasos para los chiquillos.

  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   13

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Casas con olor a cal y membrillo iconCon un desgarrador olor frío, con sus fuerzas en gris

Casas con olor a cal y membrillo iconProblema en pollensa agatha Christie Traducción: Stella de Cal
«esos hoteles modernos», recibió su dinero y se marchó, despidiéndose con un alegre saludo en español

Casas con olor a cal y membrillo iconPoeta, periodista, crítico, traductor y profesor universitario cubano....

Casas con olor a cal y membrillo iconEl apodo de Bartolomé de las casas quien era un filosofo, cronista,...

Casas con olor a cal y membrillo iconHoja técnica cal hidraulica cacique plus

Casas con olor a cal y membrillo iconHay una cosa extraña escondida en tu habitación, la escucho, y siento...

Casas con olor a cal y membrillo iconEines Google: gratuïtes, potents. Web S'integren fàcilment entre...

Casas con olor a cal y membrillo iconCuando nací, solo estaba el abuelo. Mamá huyó en cuanto pudo sin...

Casas con olor a cal y membrillo iconAnuncios. Casas en alquiler

Casas con olor a cal y membrillo icon"casas que buscan el mar" o






© 2015
contactos
l.exam-10.com