Os garcíA), poeta y actor, nació en Riaguas de San Bartolomé (Segovia)






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fecha de publicación19.09.2015
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BIOGRAFÍA

RAFA DEDI (RAFAEL DE DIOS GARCÍA), poeta y actor, nació en Riaguas de San Bartolomé (Segovia).

Primer Premio “Villa de Leganés” (Leganés, Madrid, 1981) con Nací para ser libre; Primer Premio “AGA” (Bilbao, 1984) con Corazones arrecidos; Primer Premio “AGA” (Bilbao, 1986) con Estación de penuria; Primer Premio “AGA” (Bilbao, 1992) con Hombres de polvo; Mención Honorífica “Ciudad de Miranda” (Miranda de Ebro, Burgos, 1995) con De los sotos al páramo; Primer Premio “Sindicato Nacional de Escritores Españoles” (1995) con Poemas a las cosas; “Medalla de Oro de San Isidoro de Sevilla” (Sindicato Nacional de Escritores Españoles, 1998).

Incluido en numerosas obras antológicas, es miembro de varias asociaciones y grupos culturales y colabora asiduamente en revistas y periódicos.

Ha publicado los siguientes libros: Poe (1980); Nací para ser libre (1981); Segovia, mis raíces (1983); La promesa (1987); Hombres de polvo (1992); Si no fuera por ti (1994); Poemas de abatimiento (1995); De los sotos al páramo (1996); Poemas a las cosas (1996); Mar azul, mar negra (1998), Rafa Dedi, poemas (2000), “Vivir con vida”(2010).

Algunos poemas de su libro Poemas a las cosas aparecen en los libros de lecturas (Calidoscopio, 4º y Perinola 5º de Primaria) de la editorial EDELVIVES.

Próximamente, algunos de sus poemas aparecerán en los libros Idioma y Fantasía 4º e Idioma y Fantasía 5º, que publica la editorial DISTRIBUIDORA NORMA en Puerto Rico.
“Rafa Dedi es un pozo enorme de contenidos profundos.”

Ramón Espinar Gallego, Alcalde de Leganés y, poco después, Presidente de la Asamblea de Madrid. Prólogo del libro Como ángeles sin alas.

“El autor ha pretendido y afortunadamente conseguido plasmar toda la emoción, todo el encanto, toda la nostalgia de los campos enfermos y sedientos.”

Luis Mínguez “Orejanilla” (poeta, crítico, antólogo, articulista...). Prólogo del libro Segovia, mis raíces.

“Un poeta puro de nuestra tierra, que sabe interpretar las representaciones del espíritu de forma intimista y sincera, con desnudez de alma y con la riqueza melódica necesaria para que sus versos, uno a uno, vayan calando en la sensibilidad del lector.”

Pablo Martín Cantalejo, director de “El Adelantado de Segovia”, 1987. Prólogo del libro La promesa.

“Rafael de Dios García es, ante todo, hombre de la tierra, él está orgulloso de serlo, porque se encuentra muy a gusto en contacto con la Naturaleza, a la que vive intensamente.

Conoce la vida de la gran urbe, donde se ha movido en medios literarios y artísticos, pero ha preferido volver a sus orígenes.

Rafael de Dios, en éste por ahora su último libro, La promesa, se reafirma como amante de lo natural, de todo lo que hay de sencillo y de vivo en torno a nosotros.

Rafael de Dios, con su poesía reflexiva, cálida, canta a todo lo que ven sus ojos, todo tiene algo de encanto y de nuevo para él.

Todo lo que significa progreso le sirve igualmente, porque Rafael de Dios, ni en sus ideas ni en su poesía es estático, sino todo lo contrario; lleno de vitalidad, de ideas, de deseos de hacer, canta con su poesía risueña a todo y a todos.”

El Adelantado de Segovia, viernes 18 de marzo de 1988, pág. 5.

“A veces intentan olvidar, porque el olvido

Es una pena que no se llora”.

Una pena que no se llora. ¿Cómo coño consiguen los poetas decir tanto con tan pocas palabras?

7 de octubre 2005. Blogs 20minutos. Manolo Saco, periodista.

“Rafa, con más nostalgia que nadie por estos parajes un día cultivados y hoy preteridos y a la buena de Dios, restaña su pecho magullado así:

“Trago viene, trago va,

que se beben los sudores

y que no les saben mal”

Se refiere a aquellos duros agricultores de las tierras negras y rojas que ya no volverán.

Al bolsillo de la camisa lo sublima con esta hermosa y virguera cuarteta:

“Bolsillo de la camisa:

De ti tengo celos yo,

Pues quisiera estar tan cerca

Como tú del corazón”.

Apuleyo Soto, Por el Duratón al Duero, 2006. Pág.77.

HE DE SER

He de ser corderillo

Que salta en el otero

Huyendo de la turbia

Mirada de la tierra

Y escaparme del hato

Que cuidan los pastores

En busca de otros cerros,

Melgares y praderas.
He de ser por mí mismo,

Hacer lo que deseo,

Compartir el camino

De mis propias ideas.

Desnudarme del polvo

Que producen mis pasos

Y cubrirme del polvo

Que produzcan mis huellas.
Rafa Dedi


http://www.youtube.com/watch?v=3iHT0jzMjBU

Rafa Dedi recitando su poema “Efímera”.


RAFA DEDI, ACTOR Y POETA


Poemas al campo, poemas al mar y jóvenes poemas.

POEMAS AL CAMPO

EL LUGAR DONDE NACÍ
En la vieja Castilla nací,

Con la sierra de Ayllón en el fondo,

Donde cuidan ganado y labores

Unos hombres sin nombre que nombro.
Lo que llevan cargado en los hombros

Es un yugo, del que tiran fuerte;

Y su esfuerzo, tenaz y diario,

El ganado y la tierra agradecen.
Pero acaso no sea bastante

Lo que obtienen con tanto trabajo

Y paisanos que al campo querían

Terminaron un día marchando.
En la vieja Castilla se llora

A los muertos y a los muertos vivos.

Cuando muera, que sea de muerte,

Que no sea por haberme ido.

El campo

 

Aquí arriba no tengo

Nada más que a la espiga;

Ancianos, que laboran

Los campos del recuerdo;

La casa donde sólo

Mi soledad habita;

El aire, sano, puro,

Y el plácido silencio.

 
Aquí arriba es abajo,

Según decís vosotros,

Pero yo no comparto

Los dictámenes vuestros.

Placeres y riquezas

Conozco a lo que obligan.

Aquí arriba es arriba

Por lo bien que me siento.

 

Respiro sus perfumes,

Escucho sus sonidos,

Camino hasta sus cumbres,

Retorno cuando llego;

Y espero que concluya

Mi vida en estos pagos,

Al lado del arado

Mis surcos escribiendo.

 

 

 LABRADORES
Sus casas son de adobes,

Con pajar y con cámbara.

Los suelos, embarrados

Y las paredes, albas.

Al yugo de la tierra

Están yuncidos siempre.

Su flor, la amapola

Y su triunfo, las mieses.
Se mueven en los lomos

De las caballerías,

Que cada vez que trotan

Tañen melancolías,

Y van por los caminos,

Cañadas y senderos,

El grano de su vida

Sembrando en sus terrenos.
Estirpe luchadora

De seres olvidados

Que ven hasta del cielo

Sus campos castigados.

Pero cómo los quieren

Que nadie se les lleva

Si cabe de sus vientres

Sacar cosechas nuevas.


EL RÍO DE MI PUEBLO
Angosto porque sólo

Le llueven estrecheces.

Ovillo que recoge

Los hilos de tristeza

Y va, sin equipaje

De ranas y de peces.

Soñando los lugares

A los que nunca llega.
El río que conozco,

Callado y combatiente,

Que no es río corriente

Pues no lava ni riega.

El río misterioso,

Que calla lo que siente

Y avanza con su poco

Caudal por la maleza.
El río solitario,

Que fluye entre las mieses.

El río, que no es río

De cantos y de arena.

El río campesino,

Que llora a los ausentes

Y lleva un viejo puente

Colgado a las acuestas.

 Mi flor

 

¡Toma, mujer, mi flor: la amapola!

Las rosas son las flores de los otros.

¡Toma, mujer! Como mi sangre, roja:

Se la bebió en tu ausencia poco a poco.

 

¡Toma, mujer, la reina de los campos!

No conoció rosal que la quisiera.

No sé por qué se me parece tanto.

Sí que lo sé: es, como yo, de tierra.

 

 

Los niños

 

Los niños son la sangre venidera

Que regará con sangre nuestros campos.

Los niños son los corazones fuertes

Que latirán encima de corazones lacios.

Los niños son la mano necesaria

Para obturar la herida y embestir con laureles

Al errátil futuro.

Los niños son esas riberas verdes

De nuestros ríos secos.

Los niños son mañana y en mi pueblo...

¡Quedan tan pocos niños!

 
EL NOMBRE DE MI PUEBLO
Hoy todo es como es, nada es somero.

Callado, pero lleno de canciones.

Y se ven las estrellas en el cielo

Como ramos de flores.
El aire que respiro es… impensable.

Ayer respiraría de lo mismo,

Pero se vino aquí de las ciudades

En busca de cariño.
Con el polvo a la grupa del camino

La gente va de albarcas, boina y peales;

Una pequeña bota con el vino

Y un corazón muy grande.
Miro el reloj: parece que no corre.

¡Hoy la ciudad está tan bien tan lejos!

¡Tanta pradera!¡Tanta paz que dice

El nombre de mi pueblo…!

Se van haciendo espalda

 

Se van haciendo espalda los pequeños,

Se van haciendo espalda.

Sí, nuestros afluentes ya no quieren

Ser ríos de lo nuestro.

Prefieren encallar en otros puertos,

Se van haciendo espalda.

No les llama la mar de las espigas

A estos marineros.

Le tengo mucho miedo, pero debo

Aventarles un día

Y dejar que se vayan con el viento.

 

 

Si se te van

 

I

Si se te van los hijos y te quedas

Solo, como la era.

Si se te van los hijos, si se marcha

El grano del granero.

Si se te van y tú no quieres irte:

Porque prefieres el rastrojo a solas

Que la mies con ellos.

Sí, que la mies con ellos, abundante;

Porque pretendes menos, mucho menos.

Tú te conformas con seguir vertiendo

En tu lugar el resto de tu sangre.

Si se te van los hijos, ya lo saben

Que no te irás con ellos.

Si se te van los hijos de la era

Llevándose tu cuerpo.

 

II

Y se quedó, la sombra del que fuera.

Ya poca sangre le quedaba dentro.

Su inspiración las amapolas eran

Y, en vez de surcos, escribía versos.

 

Y se quedó a solas en la era

Para llenarla él con su silencio,

Hasta llegar la hoz que a todos siega

Y en el rastrojo abandonar su cuerpo.

 

 

La ciudad

 

I

Para tus pies asfalto, que no era.

Para tus manos, otras amapolas.

Para tus ojos, que contemplan mieses,

Obras gigantes y constantes gentes.

Gritos sin atender para tu boca.

 

Yo siempre te diré que te equivocas

En ir a la ciudad por la cosecha.

 

II

Y por las calles que dejaste a oscuras,

Hechas rastrojo, apenas hay espigas.

Cañas cortadas hay, cañas de paja.

Cañas, que suenan cuando se las pisa,

Pero que al poco, y con dolor, se callan.

 

Y por las calles hay, bajo la luna,

El sacrificio de las mudas cañas.

 

 

Los mozos

 

¡Qué terrones más fuertes los mozos, y qué solos,

Haciéndose notar entre los surcos, sobresaliendo

Tanto y tanto

Del trágico nivel que la rastrilla

Imperante y mandataria de la senectud impuso!

 

¡Qué montones de polvo comprimido, irrompible

Por cualquier azadón que no sea el del tiempo;

Con el corazón roto por falta de lugar

Carnal donde ponerle sin que se hiciera daño!

 

Ni todas las obradas de yermos pedregales,

Cuando sus uñas caven, negárseles podrán;

Yo sufro por sus dedos, débiles, que no hallan

Afirmación de hembra para su soledad.

 

 

 LO QUE YO AMO
Yo amo lo sencillo, lo casero,

A las gentes humildes, verdaderas,

A las cosas pequeñas, a las eras,

Al rebaño que abreva en el venero,
Al niño que no sabe de dinero

Ya ti que, como yo, te desesperas

Por muchas haber sido las esperas

Y pocos los encuentros; por cochero,
Al viento que reviente las cadenas;

Salud, que no dinero, por carroza;

Sonrisas por corceles y no penas;
Y aquí, donde la paz se vive y goza,

Quedar contra derrotas y condenas

Lo mismo que la mies sobre la broza.
 

Bajo el polvo

 

Bajo el polvo del camino los rebaños,

Bajo el polvo.

Bajo el polvo de la tierra

Los labriegos.

Bajo el polvo levantado

Por el paso de los tiempos.

 

Muchas casas abatidas

Bajo el polvo de la ausencia

Y, leve soplo de vida,

El polvo de las cosechas.

 

 Esperanza

 

Y volverán al cerro las endrinas,

Majuelas a las ramas del majuelo

Y moras a las zarzas con espinas.

 

Y volverán las nuevas primaveras

A llenar las terruchas y senderos

De verdes esperanzas y acederas.

 

No lloraré a los niños, ni a los viejos,

Ni lloraré el silencio de las eras,

Ni a las casas caídas de abandono.

 

Espero todavía los retoños

Que siembren alegría en nuestra tierra

Y cosechen estrellas para el cielo.

ATENCIÓN: continúa. Tras las fotos de soldado, poemas al mar.

Rafa Dedi como Alonso de Robles.


POEMAS AL MAR

Yo no navego

 

Yo no navego, navega

Mi corazón por los mares

Imborrables del recuerdo.

 

Tú siempre marchas conmigo,

¡Siempre!, sangre de mi sangre

Y polvo de mi camino.

 

Me acaricias con tus aguas,

Me defiendes con tus rocas,

En tu aroma me recuesto...

 

Yo no navego, marino

De ayer, que cambió las olas

Por la playa de tu cuerpo.

 

 

No subas a mi lomo

 

No subas a mi lomo, si no eres

Jinete de reveses con mi monta.

Por mi encanto,

No subas a mi lomo.

 

Porque me ves tranquila, pero tengo

Arrebatos que causan

Sucesos impensables.

Porque me ves tranquila, pero soy

Impetuosa si los vientos me lo ordenan.

Porque me ves tranquila, pero...

¡ay, si me supieras!

 

Si subes a mi lomo, ven dispuesto

A perderte.

Si subes a mi lomo, ven dispuesto

A estar a solas con mi amor ingrato

Sin juez al lado que revoque nuestro

Matrimonio.

Si subes a mi lomo, ven dispuesto

A no poder bajar de mí algún día.

 

Mi corazón de peces será tuyo.

Me entregaré a tu monta

Y me gozarás intensamente.

Pero no subas a mi lomo si no estás

Dispuesto a deslomarte manteniéndote

Subido a mi lomo.

 

 

Mar azul, mar negra

 

La mar que besa los cuerpos

En las calientes arenas,

La mar de los pescadores

Y la mar de los poetas.

 

La mar esclava entre rocas,

La mar libre de la playa,

La mar que acuna los barcos

Y la mar que los batalla.

 

La mar de las aguas claras

Y la de costas y puertos

En donde vierten los hombres

Su codicia y sus desechos.

 

La mar tranquila, calmada,

Y la mar brava y cruenta.

Las dos mares de la mar:

La mar azul y la negra.

 

 

Mi niña

 

Murmullo de olas

Le canto a mi niña,

Pequeña barquilla

Que en mi amor navega.

De tanto quererla

Y poco reñirla,

Se toma la vida

A risa y a broma.

Como se lo hago,

No quiere aprender.

Mi niña: has de ser

Mañana mi barco.

Desengaño

 

Los días marchados

Del blanco pañuelo,

Izado en su mano,

Que me recibía,

Hacia el horizonte,

Lleno de tristeza,

Dirigí mi barco

Sin volver la vista.

Allá, mar adentro,

Con la mar a solas

Y escuchando al viento

Que lo conducía,

En algún momento

Me sentí persona.

¡Todo el puerto estaba

Lleno de mentiras!

Pañuelo en el agua

Mi barco de vela.

Pañuelo tirado,

Que nadie cogía.

Pañuelo extendido

Que, al salir del puerto,

Había jurado

Que no volvería.

 

 

De roca y arena

 

Apariencia de gélida roca,

En las yemas te vas deshaciendo

De mis dedos. Te abrazo, te tiendo

Y me bebo la miel de tu boca.
A mi piel, que, desnuda, te toca

Y te abrasa cual cántaro hirviendo,

Tú respondes amando y gimiendo

De manera fantástica y loca.

 

Moriría, cariño, de pena,

En tu cuerpo feliz navegante,

Si algún día me fueras ajena.

 

Que preciso gozar, tierno amante,

De tu cuerpo de roca y arena,

Como el agua del mar incesante.

 

 

Lo mucho que me llevo

De la lonja no me llevo

Pescado, me llevo versos.

De la mar, nada me llevo:

Lo llevo todo por dentro.

 

A la música del agua

Resonando en mis oídos,

A su imagen en mis ojos

Y, en el corazón, amigos.

 

“¡Hasta siempre!”, me despido

De vosotros en el puerto

Y, aunque vacío, no valgo

Con lo mucho que me llevo.
ATENCIÓN: continúa. Tras las fotos de obispo, jóvenes poemas.



Rafa Dedi en el personaje de obispo Vellosillo

JÓVENES POEMAS

La promesa

 

Una promesa no se hace

Con palabras

Hermosas, imposibles,

Que son nubes... vacías.

 

Una promesa existe

Mientras podamos

Mirarnos cara a cara

Y echar una sonrisa.

 

 

Si ha de quedar algo

 

Nacemos de la nada.

La luz, la juventud.

Nunca tenemos nada.

Se apaga la luz

Y no tenemos nada.

 

Si ha de quedar algo,

Que sea... juventud.

Si ha de quedar algo,

Que nos quede la luz

O no nos quede nada.

 

 

Cargar la juventud

 

Luchad por vuestros sueños con fuerza. La virtud

De las cosas sencillas, sinceras, poseed.

Mostraos como tierra que se siembra y sabed

Que los frutos maduran al sol con lentitud.

 

Superfluo, de los hombres, su grueso o su altitud.

Medid sus corazones, sus sueños y su sed.

La savia de la sabia de la vida bebed

Y hasta la sabia muerte cargad la juventud.

Los nudos del amor
Cordón donde se anuda todo

Es la vida. ¡Cuánto nudo amargo!

Perdóname lo que anudé tan fuerte

Que no pueda tu amor desanudarlo.

Y que, a pesar de todos esos nudos

Con los que no se valgan nuestras manos,

Los nudos del amor, que tanto anudan,

No dejen nunca de anudarnos tanto.

 

 

Efímera

 

Pasaba y, por tenerla, no hice caso.

Dejé, sin darme cuenta, que pasase.

Después, apresurado, llegué tarde,

Hallándola en el borde de su ocaso.

 

Hermosa de vivir, ¿por qué te has ido,

Si no te aproveché ni me avisaste?

Calló, siguió pasando y, al mirarme,

Me vi, flor del ayer, envejecido.

La amistad
No dar la espalda y el pecho

Ofrecer es ser amigos.

Ensanchar el hueco estrecho.

Estrechar el ancho abismo.
Perdernos en cualquier trecho

Y no encontrarnos perdidos.

Decirnos lo que hemos hecho.

Hacernos lo que hemos dicho.
Compartirnos, con derecho

A ser libres y distintos

Y rehacer lo deshecho

Cuando, al poder ser, no fuimos.

 

 

Para siempre

 

 Que sólo tú la puedes

Aprovechar.

Que no la das,

La tiras.

Que si la dejas pasar,

No vuelve.

 

Escrita en el cuerpo

Comúnmente:

Juventud aparente.

Puedes

Hacer

De ella

Situación interior,

Palabra impresa,

Dique contra el tiempo.

 

 

Si no fuera por ti

 

Si no fuera por tu vaso de besos,

Si no fuera por tus pechos de pan,

Yo no resistiría

Tragar y tragar y tragar.

 

Si no fuera por el cielo de tus ojos

O por la luna negra de tu pelo...

Si no fuera por la ropa de tu risa...

Si no fuera por el aire

Que nace en tus movimientos...

¡Yo no resistiría!

 

Si no fuera por el fuego de la cama

Y por la calma de después de hacerlo,

¿Para qué seguir tragando

Más veneno?

 

 
No hay cárcel

 

No hay cárcel peor que ésa

De vuestro peso y altura,

Ni peores cadenas

Que las que vuestras manos os proporcionan.

 

Volar,

Atravesar montañas,

Navegar los mares...

Eso se puede hacer desde la cárcel.

 

¡Soñad! ¡Imaginad!

Aunque os muráis de hambre,

Encarcelados en vuestra figura.


Rafa Dedi como Profeta.

Otros poemas:
A este autor se le conoce principalmente por sus “Poemas a cosas”.
Una blanca papelera

Con el cuerpo ocupado

Por algún papel doblado,

De sitio a sitio viajera.
Un cartel, anunciador

De tus apellidos, nombre,

Calle y población adonde

El destino te llevó.
Por detrás, el remitente:

Quien envía al cartero

(De los sobres recadero,

Que sabe calles y gentes).
Cárcel de la intimidad

(…)

Pero eso es capítulo aparte.


FIN


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