Resumen : El Observatorio de Política Exterior Argentina (opea) opera como un seguimiento semanal de la Política Exterior Argentina (pea) a través de una serie de medios gráficos de comunicación, tales como: Clarín, La Nación y Página 12;






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Mesa Redonda para el X Congreso Nacional y III Congreso Internacional sobre Democracia, organizado por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario. Rosario, 3 al 6 de septiembre de 2012.”
Título de la Mesa: El Observatorio de Política Exterior Argentina por dentro. El contenido de la agenda y el rol de los medios de comunicación.
Coordinadora de la mesa:

Dra. María del Pilar Bueno; CONICET / Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, UNR. mbueno@conicet.gov.ar
Participantes:

Lic. María Elena Sarraude; Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, UNR; helenas18@hotmail.com

María Julia Francés; Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, UNR; mariajuliafrances@yahoo.com.ar

Lara Soledad Zero; Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, UNR; lara_ger@hotmail.com

Dra. María del Pilar Bueno; CONICET / Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, UNR. mbueno@conicet.gov.ar

Área temática sugerida: Relaciones Internacionales
Resumen:
El Observatorio de Política Exterior Argentina (OPEA) opera como un seguimiento semanal de la Política Exterior Argentina (PEA) a través de una serie de medios gráficos de comunicación, tales como: Clarín, La Nación y Página 12; así como de los informes de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.

El OPEA se realiza a partir de una iniciativa conjunta de nuestra Escuela de Relaciones Internacionales con la Graduación en Relaciones Internacionales de la Universidade Estadual Paulista “Júlio de Mesquita Filho”, Brasil; el Programa de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República de Montevideo, Uruguay y la Secretaría de Información y Comunicación para el Desarrollo", Presidencia de la República (SICOM), Paraguay.

Surgen del seguimiento semanal, una suerte de relaciones bilaterales constantes y relevantes para la PEA que se dan tanto a nivel subregional como regional e internacional. Asimismo, quedan de manifiesto los temas de agenda que son prioritarios para la Argentina por su propia iniciativa, tanto como otros tópicos que incurren por la propia dinámica del sistema internacional.

La Mesa propone una exposición de algunos de los temas más salientes de la agenda argentina, como por ejemplo la Cuestión Malvinas. En la ponencia de Lara Soledad Zero, se lo analiza primeramente en tanto tópico constante en la agenda de la PEA –a pesar de sus variantes gubernamentales-. En segundo lugar, refiere al rol clave de la temática en los informes del propio OPEA, en el sentido de cómo es recogido por los medios de comunicación. Como tercera materia, se rescata la diferencia existente entre lo que se entiende por la “cuestión Malvinas” como factor estructural y constante en el reclamo argentino y aquellos asuntos derivados o asociados que son coyunturales y cambiantes. Finalmente se identifican los subtópicos de la agenda Malvinas para la actual administración de Cristina Fernández de Kirchner.

Una segunda ponencia realizada por María Elena Sarraude y María Julia Francés, establece como objetivo general analizar cuáles fueron los ejes temáticos de las noticias difundidas por los principales medios de comunicación argentinos en relación con la política exterior de su país a lo largo del primer semestre del año 2012. Para dar cuenta de las principales informaciones en esta materia, se utilizan los tres medios gráficos y la fuente oficial de las que se vale el OPEA.

A partir de las noticias recopiladas, resulta que el tratamiento de la cuestión Malvinas, el comercio exterior y el conflicto por la nacionalización de las acciones de la española Repsol-YPF son los grandes ejes temáticos relacionados con la política exterior que ocuparon a los medios durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en el semestre estudiado. Ellos vertebran gran parte de la crónica sobre las relaciones bilaterales, regionales y multilaterales del país.

Finalmente, en la ponencia de María del Pilar Bueno se propone un análisis de la política exterior actual, en el período que se extiende entre 2003 y 2012. El trabajo se estructura a través de las denominadas variables persistentes de la PEA y su vinculación con los dos ejes del Observatorio, es decir las relaciones bilaterales y los temas de agenda. A partir de un recorrido de algunos de los vínculos más relevantes y los asuntos que predominaron en la agenda política argentina se reflexiona sobre la sujeción de la política exterior a los condicionantes internos.

Título: “YPF, Malvinas y política comercial: una mirada desde los medios en el primer semestre de 2012”
Apellido y Nombre: Francés, María Julia y Sarraude, Elena
Resumen
La ponencia se propone como objetivo general analizar cuáles fueron los ejes temáticos de las noticias difundidas por los principales medios de comunicación argentinos en relación con la política exterior de su país a lo largo del primer semestre del año 2012. Para dar cuenta de las principales informaciones en esta materia, se utilizan los tres medios gráficos y la fuente oficial de las que se vale el OPEA.
A partir de las noticias recopiladas, resultó que el tratamiento de la cuestión Malvinas, el comercio exterior y el conflicto por la nacionalización de las acciones de la española Repsol-YPF fueron los grandes ejes temáticos relacionados con la política exterior que ocuparon a los medios durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en el semestre estudiado. Ellos vertebraron gran parte de la crónica sobre las relaciones bilaterales, regionales y multilaterales del país.


La realidad de la esfera pública radica en la simultánea presencia de innumerables perspectivas y aspectos en los que se presenta el mundo común (…) El fin del mundo común ha llegado cuando se ve sólo bajo un aspecto y se le permite presentarse únicamente bajo una perspectiva.

Hannah Arendt, La condición humana.

Introducción
La presente ponencia surge de un proyecto en común entre algunos miembros del Observatorio de Política Exterior Argentina (OPEA) de la Universidad Nacional de Rosario que pretende dar cuenta de las investigaciones y trabajos que se vienen desarrollando en ese ámbito.
El objetivo particular de la ponencia que aquí nos convoca es estudiar el tipo de cobertura que los tres periódicos de mayor tirada del país (Clarín, La Nación y Página 12), hicieron de los temas de política exterior que tuvieron mayor cobertura mediática en el primer semestre del año 2012. Esos temas han aparecido de forma reiterada, cuando no constante, en cada uno de los medios recién mencionados y han ocupado un lugar muy relevante en la agenda de política exterior del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Se trata de YPF, Malvinas y la política comercial. Además, utilizamos para analizar la cobertura de estas temáticas, los informes de Cancillería, en tanto que es el organismo oficial encargado, ni más ni menos, que de formular y ejecutar la materia bajo estudio en el OPEA.
La elección del período de análisis corresponde, en algunos casos, a la propia dinámica del conflicto y en otros, al lapso de tiempo en que quienes abordan la ponencia han estado trabajando con el OPEA y siguiendo, por lo tanto, cada caso en particular.
Los medios de comunicación son canales mediante los cuales tiene lugar la construcción de cogniciones socialmente compartidas, el entretejido de formas de interpretar la realidad y la formación del conocimiento social (D´Almo, Freidenberg, Beaudoux, 2000). En este contexto, los temas compiten por lograr un lugar en la atención pública, ya que ninguna persona podría estar al día con todos los sucesos que se desarrollan ni tampoco ningún periodista podría abarcar y dar a conocer todo lo que ocurre en el mundo. A partir de la selección y jerarquización de ciertos hechos, y la omisión de otros, los medios contribuyen en la instalación de los asuntos que serán considerados importantes por el público. Este complejo proceso pone de manifiesto la valoración que cada medio efectúa de todos los hechos de la realidad (Fontcuberta, Borrat, 2006: 57). Este mecanismo no es objetivo, sino que responde a los criterios y valores de los profesionales de la información y a la lógica de las empresas informativas que participan de ese mundo sobre el que hablan.
Desde el momento que un periodista o el medio para el que trabaja decide publicar una noticia y omitir otra, nos encontramos con la subjetividad propia del recorte mediático. Por ello, debemos comenzar nuestro análisis sabiendo que no existe la objetividad plena y absoluta. O, si se quiere, no puede darse a conocer un hecho de forma estrictamente objetiva ya que en la transmisión de lo ocurrido intervienen personas, palabras, sentidos, intereses, entre otras tantas cosas que van moldeando y tiñendo de diverso color el hecho en sí. Tanto en la selección de lo que se dará a conocer al público como en el conocimiento que se transmite hay presente un sustrato ideológico que, con mayor o menor notoriedad, estará contorneando la noticia. Y no sólo la selección del tema si no también el qué se dirá del mismo, o qué se enfatizará y qué no, qué parte de la noticia se priorizará, etc. es lo que hace que haya tantos enfoques diferentes sobre un mismo hecho. En función de ello, la noticia aparece como un producto manufacturado para el consumo público (Igartua, Humanes, 2006).
Los medios de comunicación no son simples correas transmisoras de conocimiento, si no todo lo contrario. Ellos participan en la creación del conocimiento a través de su intervención. En algunos casos los medios actúan como “creadores de agenda”, queriendo significar con esto que son ellos los que deciden qué ocupará un lugar destacado en la transmisión diaria y muchas veces imponiendo determinadas temáticas cuando en realidad no tienen o no merecen tal relevancia. El público escucha, piensa y se forma una opinión en base a lo que otros han decidido, con criterio dispar, que se deba escuchar o conocer.
Los medios pueden ser considerados, en este sentido, como constructores de la realidad en tanto lo que no pasa por ellos parece no existir. En esa lógica, y siguiendo a Mata (1985), los medios se han convertido en los legitimadores básicos de hechos e ideas: ellos imponen agendas, prefiguran los temas que deben y pueden ser debatidos; sancionan como relevantes o insignificantes las acciones sociales. Son más que nunca árbitros de la escena pública, fijan las reglas que deben cumplirse y controlan a quienes participan no necesariamente en términos ideológicos y políticos a la antigua usanza (es decir mediante censuras), sino en tanto obligan a determinados comportamientos fundados en la lógica del medio.
Recurriendo a Derrida (en Di Filippo, Pinto, 2010), se hace posible sostener que las palabras no re-presentan lo que está ya presente, ya que la significación no depende del referente sino de una relación entre palabras. Puesto que, si un signo remite siempre a otro signo y no a un referente, las cosas no están antes que el discurso sino al revés. No existen hechos, sólo interpretaciones. Nunca conocemos la cosa tal cual es fuera de los discursos que hablan acerca de ella y de alguna manera la crean o la construyen. En tanto hombres inmersos en el mundo de lo socio-histórico resulta cuanto menos ilusorio creer en la posibilidad de un pensamiento sin prejuicios, ajeno o posible de ser aislado de las innumerables construcciones de sentido que nos atraviesan, en tanto el individuo no es ni puede ser nada distinto de la sociedad en la que habita.
En los últimos años hemos presenciado en nuestro país un conflicto de intensidad superior que da cuenta del “estado de la cuestión” de los medios de comunicación en Argentina. Se trata del enfrentamiento entre los medios de comunicación gubernamentales y/o partidarios del oficialismo y los opositores. Este conflicto, al decir de Hernán Fair (2011), parece marcar la agenda política, social y económica de la República Argentina tiñendo y destiñendo la información que circula y llega a manos de los ciudadanos.
Los medios masivos de comunicación constituyen hoy grupos económicos altamente concentrados y con un funcionamiento oligopólico. En este contexto se ubican claramente los medios analizados en la presente ponencia: Clarín y La Nación, desde un rol opositor al gobierno de turno, y Página 12 con una postura oficialista.
Dos grandes acontecimientos marcaron el inicio de este desencuentro y posterior choque entre los dos primeros medios gráficos y el gobierno de Cristina Fernández: la llamada “crisis del campo” del año 2008 y el proyecto de reforma del decreto de Radiodifusión dictatorial de 1980. En esas dos oportunidades comenzó a verse con claridad que el diario Clarín, el de mayor tirada en el país, jugaba un rol opositor. A partir de estos dos hechos, podemos decir que las críticas al gobierno se extendieron y profundizaron hasta llegar a comportarse tanto Clarín como La Nación casi como un nuevo partido político de oposición. Por su parte, Página 12 pasó de ser un diario que desde sus comienzos (1987) se proyectó como opositor al poder de turno, sea cual fuere, a ser en la actualidad un soporte comunicacional fundamental del gobierno de Cristina Fernández, actuando como un contrapeso de los otros dos medios anteriores. Las críticas presentadas van dirigidas, en todo caso, hacia a la oposición.
Como corolario, la escena mediática argentina del primer semestre 2012 nos plantea una contienda entre posturas cuasi-radicalizadas, que parecen no estar dispuestas a debatir y mucho menos a considerar la opinión del “otro” como válida. Todo se descalifica y todo pierde sentido desde el momento en que lo dice el “otro”, a quien muchas veces ni siquiera se lo reconoce como interlocutor válido. Cada uno de los medios en esta contienda cree ser el acreedor de una verdad única, ya que así parecen plantearla y exponerla. En este sentido se expresa Juan Ignacio Incardona (2011) cuando dice que “desde el grupo Clarín se hace lo imposible por descalificar al Gobierno, con herramientas periodísticas que encubren las operaciones políticas, y bajo el lema de periodismo independiente, lo cual tiene poco de periodismo y poco de independiente”…mientras que “…desde la propaladora de medios oficialistas, financiados por el Estado Nacional a través de la publicidad oficial, se defiende a ultranza al modelo kirchnerista, y se enaltece la figura de la Presidenta Cristina Fernández a extremos ridículos. Esta santificación va de la mano con la demonización del grupo Clarín y todos aquellos periodistas que no compraron el discurso oficial”.
En pocas palabras, se deja planteado el panorama que predomina hoy en la comunicación argentina. Una comunicación entrecortada, sorda, que se pretende dueña de la verdad, y que finalmente no hace más que sumir a la población en una puja por el poder sumamente interesada e interesante, pero para unos pocos.
A lo largo del trabajo intentaremos dar cuenta de los diversos enfoques que los medios imprimen al análisis periodístico, teniendo en cuenta el contexto recién descrito.


  1. La decisión del gobierno argentino de expropiar YPF


En el primer semestre del año 2012, el asunto YPF atravesó diversos pasajes. Podemos remontar sus inicios al momento en el que el gobierno nacional comenzó a reclamar al Grupo Repsol (principal accionista de la empresa) por los sobreprecios y la falta reiterada y acentuada de combustible en las terminales de todo el país. Luego, siguió con la embestida de las provincias productoras que se dispusieron a quitarle concesiones argumentando que el grupo español no habría cumplido con las inversiones pactadas y, finalmente, el anuncio de Cristina Fernández de la intervención y expropiación la mayor parte de la cartera accionaria del Grupo Repsol. Ante ello, el relato de los medios de comunicación del país se vio copado y colapsado por la zaga YPF. Intentaremos, en primera instancia, hacer una breve reseña de los hechos tal como se sucedieron, para luego dilucidar el enfoque con que cada uno de los medios abordó el tema.
El 16 de abril de 2012 el gobierno argentino dictó el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) nº 530/12 por el que se dispuso la intervención de la empresa YPF S.A. Asimismo, se anunció la remisión al poder legislativo de un proyecto de ley para la expropiación urgente y por razones de utilidad pública del 51% de las acciones de YPF (todas ellas del grupo Repsol), basado en la ley nacional de expropiaciones nº 21499.
Las razones que llevaron al gobierno a la intervención quedaron explícitas en el título mismo del proyecto: “De la soberanía hidrocarburífera argentina” y, a continuación, en su artículo número 1, como fue remitido al Congreso, al declarar “de interés público nacional y como objetivo prioritario el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos y la explotación, industrialización, transporte y comercialización de hidrocarburos”1. Encontramos, entonces, como causas principales de la expropiación, la necesidad de asegurar el autoabastecimiento del país y de resolver la disminución en la producción de hidrocarburos que ha venido experimentando YPF bajo la dirección de Repsol, grupo al que se consideró responsable fundamental de la dilapidación de las reservas energéticas del país a costa de una nula o cuasi-nula inversión. Puede leerse en los fundamentos del texto enviado por el Ejecutivo que entre 1998 y 2011 la producción total de petróleo se redujo en 15,9 millones de metros cúbicos, de los cuales 8,6 millones fueron responsabilidad de Repsol YPF. Vale decir que esta compañía fue responsable del 54 por ciento de la caída de la producción de crudo, y del 97 por ciento de la caída de la producción de gas. Ello es lo que habría obligado a Argentina a multiplicar sus importaciones de combustibles, que al parecer ascendieron en 2011, según el gobierno, a más de 3.000 millones de dólares.
Se desprende de la letra y espíritu del Decreto y del Proyecto de Ley la idea de que el gobierno argentino no indemnizaría según el valor de mercado de la empresa expropiada, si no que la valoración de las acciones expropiadas sería llevada a cabo en un primer momento por un órgano interno, el Tribunal de Tasaciones. Se planteó desde el Ejecutivo nacional, no sólo la falta de inversiones y la reducción de la producción desde que Repsol se hizo en 1999 con el control de YPF, sino también daños medioambientales pendientes de cuantificar por los gobiernos provinciales. Este, sin lugar a dudas, es uno de los tópicos que más irritación provocaría tanto en los directivos de Repsol como en el gobierno español, y que ocuparía titulares a lo largo de los cuatro meses del conflicto.
Ahora bien, ¿cómo recibieron los distintos medios gráficos la noticia? ¿Qué tratamiento le dieron? Siguiendo una publicación de Marcha2 y los relevamientos realizados por el sitio Diario Sobre Diarios (DSD)3, las palabras “expropia”, “vuelve” o “interviene” referidas a YPF aparecieron en todas las tapas del martes 17 de abril, llevando el tratamiento al techo de sus portadas. Fue el caso de La Nación, donde según DSD, el 90% de la tapa estaba dedicada al tema, o de Página 12, donde no había título alguno salvo una foto llena de simbolismo que sólo decía “Argentina” junto con la bandera nacional y el viejo logo de YPF. En todos los medios gráficos los principales columnistas de opinión se concentraron en la “expropiación” e “intervención” del Estado en la petrolera.
El giro mediático dado con el anuncio por cadena nacional del lunes 16 de abril relativo al DNU que determinó la intervención estatal en la petrolera puede ser rastreado a través del Instituto Verificador de Circulaciones4 (IVC), que analizó a Clarín y La Nación, en tanto que principales matutinos por mayor venta y circulación. Estos dos diarios venían, en las semanas anteriores al anuncio, insinuando la idea de una posible intervención del Estado en la empresa YPF. Pero, a partir de la tirada del martes 17 de abril, la decisión de la presidenta Cristina Fernández copó el tratamiento y la agenda de coberturas. Al mismo tiempo, el hecho volvió a poner en evidencia la fuerte división de las líneas editoriales.
Con una simple lectura de los titulares se puede apreciar esa división entre, por un lado, Clarín y La Nación —con una mirada negativa y opositora, resaltando constantemente las “consecuencias malas” que la medida traerá— y, por otro, Página 12 y los escasos informes de Cancillería —con una connotación positiva y resaltando principalmente las bondades de la medida adoptada. Cabe aclarar que en Cancillería se hizo una escueta referencia a la temática y solo en el marco de la relación bilateral con España, denotando de esta manera que la medida era considerada de política interna, más allá de las repercusiones y reacciones internacionales asociadas a ella. En los informes se explicaron los motivos que llevaron y obligaron al gobierno a tomar la medida y se intentó reflejar que nada tuvo que ver con la inseguridad jurídica de la que tanto se habló en el mundo, sino más bien con sentar las bases para la seguridad energética del país5.
Casi al mismo nivel de la novedad, los medios cuya línea editorial es opositora al Gobierno nacional hicieron énfasis en las nociones de “amenazas” y “represalias” por parte de España y en el reacomodamiento de la relación con el país europeo.

Página 12, en cambio, resaltó que la medida fue de “reparación de los efectos devastadores de la reestructuración neoliberal”6 y que se trató de una de las más “ambiciosas y fundacionales de los gobiernos kirchneristas”7.
El diario Clarín manifestó su punto de vista en su versión digital de ese mismo día, minutos después del acto en Casa de Gobierno en el que se dio a conocer el decreto de intervención y el Proyecto de Ley. La portada del diario digital rezó: “Cristina anunció la expropiación del 51% de YPF y España amenaza con represalias contundentes". A continuación, postuló los siguientes titulares:
• “España tilda de hostil la expropiación y prepara represalias claras y contundentes”;

• “Para Hillary Clinton, la Argentina deberá justificar la expropiación de YPF”;

• “Desde la oposición consideran que la propia Presidente reconoció el vaciamiento de YPF”.
Como se puede apreciar de la simple lectura de los titulares, el enfoque imprimió en sí mismo una connotación negativa. Se resaltó y propuso, ante todo, la idea de que la expropiación traería para el país muchas consecuencias poco agradables e impredecibles, tanto desde el campo externo como desde el interno, con una clase política opositora que anunció, a los minutos de escucharse el discurso de la Presidenta, que el mismo Ejecutivo nacional había reconocido el vaciamiento de YPF durante su gestión gracias a su política energética.
Al día siguiente, martes 17 de abril, todos los diarios del país le dedicaron su portada principal a la gran noticia del año o, para algunos, a la política más relevante de la gestión de Cristina Fernández. Las fotos que aparecieron en cada uno de los medios aquí estudiados difirieron, no obstante, dando cuenta del espíritu que cada uno imprimiría al tema. Clarín, en primera instancia, no dedicó toda su primera plana a la noticia (ver anexo I). Tanto en el encabezado como en el pie de página presentó otros asuntos. La Nación, por su parte, abordó la noticia en casi la totalidad de la portada reservando tan solo una pequeña porción a otras cuestiones. Página 12, en cambio, presentó una portada completa sin ningún titular, dedicada exclusivamente a reflejar el gran acontecimiento nacional.
Es dable mencionar que la fotografía que eligió este diario para presentar una de las medidas económicas más importantes del gobierno al principio del año 2012 no mostró el acto fundamental en la casa de gobierno en el cual se produjo y transmitió a la ciudadanía, ni tampoco presentó insignias o símbolos por los que reconocer, con una simple mirada, que la noticia se refería a la empresa YPF. Se mostró, por el contrario, una reunión de ministros un tanto informal, en la cual se firmaron documentos. Clarín se desmarcó, de esta manera, de los demás diarios.
En la parte inferior de la foto, un titular escrito en tinta roja, se expresaba así: “España condenó con dureza la medida y promete represalias”. Hacia el costado derecho, se encontraban tres pequeños titulares que expresaban cada uno: “Aceptan planteos de las provincias pero el gobierno manejará la caja”, luego otro: “Sólo incertidumbre detrás del anuncio”, y finalmente uno más: “Datos terribles, pero de la propia gestión”. En el interior del diario, en las diez páginas dedicadas a la temática, Clarín desplegó los siguientes titulares: “Claras y contundentes. Así serán las medidas que tomará el Gobierno de España”; "El gobierno (español) condena con absoluta energía la arbitraria decisión del gobierno de la Republica Argentina"; “Los ministros calificaron de hostil y arbitraria la expropiación y tildaron de extravagante la expulsión de los directivos españoles de la sede de la empresa en Puerto Madero”; “Esta tarde, tras tomar control de la compañía, el ministro de Planificación, Julio De Vido, dio la orden de echar a los ejecutivos españoles de sus oficinas de Puerto Madero”.
En el cuerpo de las noticias se destacaron las razones de la expropiación, como el vaciamiento, la no producción y no exploración, entre otras, así como todo lo relevante del discurso presidencial. También se recordó que la semana anterior había sido este diario el que adelantara el rumor de la posible expropiación que involucraba principalmente un proyecto del viceministro de Economía Axel Kicillof. Además, se planteó la idea de que el tratamiento del proyecto de ley sería “exprés”, utilizando ese término como tantas otras veces para remarcar que muchas de las leyes enviadas por el Ejecutivo fueron muy pobremente debatidas y se aprobaron sin miramientos dada la mayoría con que cuenta el oficialismo en ambas Cámaras y el poco o cuasi nulo margen que lo caracteriza en el debate y la disidencia. A lo largo de esas páginas se dejó constancia de la condena del gobierno español a la medida tomada al otra lado del Pacífico, rompiendo el “clima de cordialidad y amistad” que caracterizaba a la relación bilateral, y se señaló en varias oportunidades que se había roto la seguridad jurídica en el país, lo cual traerá aparejado una disminución en las inversiones extranjeras, entre otras consecuencias posibles. Se especuló, también, con la posibilidad de que el país sume un juicio más ante el Tribunal Arbitral del Banco Mundial (CIADI), cargando con notas muy pesimistas la idea de un nuevo juicio perdido que vendría a sumarse a los ya tantos que el país tenía. Finalmente, se hizo mención a la Cumbre del G-20 en México y a las críticas que desde allí se verterían sobre el país, señalando constantemente el supuesto deseo de más de un integrante del grupo de expulsar a Argentina de allí.
En la portada del diario La Nación, todo (salvo 3 noticias en un pequeño encabezado) se dedicó al tema YPF, poniendo al mismo nivel tanto el dato contundente de la expropiación como las posibles consecuencias que de ella se extraerían para el país (ver anexo I). Así, el titular principal destacó: “Expropiarán el 51% de YPF y España amenaza con represalias”. En un recuadro menor a la izquierda: “La presidenta la dio un portazo al mundo”, y en otro hacia la derecha: “Debajo de la gesta patriótica asoman varias falacias”. Se resaltó al interior de las primeras líneas que el gobierno español “dio por rota la relación de amistad”, y que hubo “críticas desde los Estados Unidos”.
En la primera de las dos fotos que se presentaron, se veía a la explanada mayor del gobierno, todos de costado y aplaudiendo luego de la noticia de la expropiación, y en la otra la presidenta de espaldas sosteniendo en su mano una muestra de la primera extracción de petróleo en el país.
Tal como se expresa en DSD, desde su portada, este diario interpretó que el anuncio de Cristina Fernández trataba de la “decisión de mayor impacto internacional de todo su mandato”. En el interior desplegó la serie desde la página 6 hasta la 10 en las que enfatizó la idea de que el Gobierno optó por la salida “más drástica” al misterio que desde hacía algunos días venía rondando los pasillos del Congreso. También da cuenta de la alegría y los festejos de La Cámpora, al igual que las posiciones de los legisladores opositores en el Senado. Tal como lo hizo Clarín, mostró una profunda preocupación por la ruptura de la seguridad jurídica. Para ejemplificarlo citó los dichos de funcionarios ibéricos y el hecho de que en los días siguientes se llevaría a cabo la mencionada reunión del G-20, en la cual el presidente Mariano Rajoy solicitaría el apoyo de las potencias del mundo y del país anfitrión en particular (México), teniendo en cuenta que muchas acciones de YPF se encontraban en manos mexicanas. También se llamó la atención, al igual que en Clarín, sobre la advertencia de Hillary Clinton.

Página 12 presentó, sin lugar a dudas, la foto más significativa, impactante y conmovedora en términos de movilización del espíritu nacional. Una portada cubierta en su totalidad con la bandera celeste y blanca, con un bordado en dorado que rezaba “Argentina”, el antiguo logo de la otrora Yacimientos Petrolíferos Fiscales de bandera nacional, y en el fondo la imagen difusa de Cristina Fernández (ver anexo I). Fue una portada en la cual no sólo no había titular sino que tampoco ningún texto, en la cual simple y fundamentalmente se resalta la palabra “Argentina”, y que apuntaba a captar la atención y el sentir patriótico de cualquier lector. Todo ello como una muestra y señal contundente de apoyo a la medida tomada.
Este diario es el que daría la más amplia cobertura, ocupando el mayor número de páginas con una connotación positiva y que dejaba ver, a todas luces, el incondicional apoyo del medio a las políticas diseñadas por el Ejecutivo nacional. Como giro de 180 grados, introduce la idea de “Un cambio de paradigma para recuperar YPF”, resaltando el liderazgo del gobierno tras la recuperación de la empresa que nunca debió haber sido privatizada. Resaltó también, y en contraposición con Clarín y La Nación, que el Ejecutivo supo manejar los tiempos en un clima especulativo como el que se vivió en las semanas anteriores, cuando circulaba el supuesto borrador del proyecto por los pasillos del poder Legislativo. Destacó la noción de medida popular que llevaba implícita en tanto con ella se “privilegia la creación de empleo y el desarrollo regional por sobre le lucro empresario”8.
Si bien Página 12 exhibió, junto con los otros diarios, la dura reacción del Gobierno español, el cual todavía no precisó cuáles serían las “represalias”, destacó que Rajoy no tenía muchas armas para “atacar”. Desvalorizó y minimizó de esa forma aquellos anuncios rimbombantes de los otros diarios que infundían temor por la posible y segura reacción internacional. Este diario mostró un apoyo total a esta medida en particular y al gobierno nacional en general, con una de las más importantes noticias del día, en la que hizo un breve raconto de las principales medidas abordadas por el gobierno de Cristina Fernández encaminadas a “reparar los efectos devastadores de la reestructuración neoliberal de los noventa”9. En este sentido, puso al mismo nivel la recuperación de la soberanía energética tras la expropiación del 51% de las acciones a Repsol, la renegociación de la deuda externa y la nacionalización de las AFJP.
Luego de este sucinto análisis de las fotografías de portada y los primeros anuncios que dieron cuenta de la noticia que revolucionó los medios de comunicación nacionales, cabe mencionar que el tema YPF ocuparía y estaría presente de aquí en adelante, en mayor o menor medida, en todos los medios gráficos analizados. En algunos períodos decaería, en otros, como por ejemplo durante el tratamiento parlamentario de la ley, reconquistaría el espacio central de la agenda económico-política del país. Así, por ejemplo, a pocos días de haberse anunciado la expropiación, el Congreso se dispuso a tratar el proyecto de ley y la atención periodística se volcó nuevamente sobre la noticia, pudiéndose vislumbrar una y otra vez las diferencias arriba bosquejadas en el enfoque de cada diario. Luego vendrían muchas notas referidas al monto a pagar por la expropiación y a si el gobierno lo impondría a través de un tribunal nacional o si, como venía sucediendo en la última década, sería un arbitraje internacional el que lo dirimiera. Los matutinos coincidieron, tal como lo relevó DSD, en maximizar la posición del Gobierno en relación con el pago que se le tendría que realizar a Repsol por YPF. Y ante el pedido de 10.500 millones de dólares del director de Repsol, Clarín destacó lo dicho por el viceministro Axel Kicillof acudiendo al concepto de “rechazo”; La Nación habló de “advertencia” y Página 12 dijo que los interventores nacionales le “pusieron límites a Repsol”.
La zaga YPF tendría reservado un lugar en la tirada semanal de los matutinos. El carácter que se les imprimió a las notas tuvo que ver, como se intentó mostrar recientemente, con la posición ideológica y los intereses económico/políticos desde los cuales partieron cada uno de los diarios. La noticia es fabricada, muchas veces, para decir algo, imprimiéndole una connotación que mutará de un diario a otro de una forma que muchas veces hasta parece grosera.

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