Criticar al medio televisivo es fácil, sin embargo con frecuencia nos olvidamos de que






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Educación y TV

Introducción
Criticar al medio televisivo es fácil, sin embargo con frecuencia nos olvidamos de que la televisión es un instrumento; un instrumento poderoso, pero instrumento al fin, y no reparamos en los esfuerzos que muchos profesionales realizan a lo largo y ancho del planeta en aras de la formación, simplemente porque sus esfuerzos no ocupan el codiciado Prime Time.

Son muchas las personas que diariamente se benefician de las posibilidades del medio para hacer llegar la labor formativa -el colegio, el instituto, la academia o la universidad- a lugares inaccesibles de nuestro planeta a los que es mucho más fácil -o económicamente viable- trasladar una antena y un televisor, que levantar un edificio y dotarlo de los materiales y personal necesarios.

La oferta de canales dedicados a la formación va en aumento y puede constituir –y en muchos casos constituye- una alternativa eficaz a la enseñanza presencial cuando ésta, por miles de motivos, no resulta accesible.

Esquema de contenidos

En el bloque puedes acceder directamente al menú de temas del mismo a través de la pestaña desplegable de la izquierda.

10.1 ¿Educación formal vs. educación...

10.2 La escuela en la televisión

10.3 El caso de Sesame Street

10.4 La enseñanza de idiomas en TV

10.5 La televisión en la escuela: aprender...



10.6 La formación permanente

10.7 Los canales universitarios

10.8 La experiencia de los canales...

10.9 Programación educativa...

10.10 Preparándote para trabajar en TV



10.1 ¿Educación formal VS. educación informal?
Hoy, ya nadie tiene dudas acerca de la veracidad de la afirmación “la televisión se ha convertido en uno de los principales agentes de socialización”. Es decir, que los programas de la pequeña pantalla son un condimento básico en el ‘alimento’ de los primeros años de vida de los individuos, sobre todo a la hora de incorporar el conjunto de reglas y comportamientos de una determinada sociedad.


Junto a la familia y a la educación formal o reglada (educación Primaria y Secundaria), la televisión es una de las principales fuentes de conocimiento y de autoridad en las sociedades occidentales. A través de sus contenidos, el medio televisivo difunde modelos de vida, normas de comportamiento, valores sociales... a los televidentes de todas las edades y de todas partes del mundo.


Pese a la contrastada importancia de la televisión en la vida de todos los días, numerosas voces (comunicólogos, pediatras, padres, etc.) denuncian a menudo que los contenidos y los valores de la “tele” no se orientan en función del desarrollo adecuado de los más jóvenes. Son numerosas las investigaciones que demuestran que los programas emitidos poseen un carácter claramente conservador y que resaltan valores como la competitividad, el individualismo, el echar mano a la violencia para resolver los conflictos, la estimulación al consumo... (Alonso y otros, 1995).


Además, debemos considerar que los niños y jóvenes no sólo consumen los programas que están pensados especialmente para ellos sino que también son asiduos televidentes de programas dirigidos a públicos adultos, muchos de éstos fuera del horario de protección al menor, que según la normativa vigente en la UE comienza a partir de las diez de la noche.

A partir de estas constataciones se ha planteado el conflicto: ¿la televisión y sus efectos interfieren en los objetivos educativos declarados como deseables por la sociedad en general, y por las instituciones de enseñanza en particular?

Es verdad que, salvo excepciones, el conjunto del medio televisivo, puntal de la denominada educación informal, establece una relación con la educación formal (reglada e impartida en colegios e institutos por maestros y profesores) más propicia a la competencia que a una amigable complementariedad. En muchas ocasiones, los mensajes que emanan de estas dos instancias de formación son contradictorios.

Pese a esta conflictiva relación entre el sistema de educación formal y la televisión, es importante subrayar que la televisión por sí misma no enseña nada, y son muchos quienes consideran que es un simple electrodoméstico. Pero por otro lado, numerosas investigaciones desarrolladas a partir de los años 60, indican que el contexto social, familiar y económico en los que se encuentran inmersos los pequeños televidentes es decisivo a la hora de valorar los efectos de la exposición frente al televisor. En este sentido la televisión actúa más reforzando tendencias y supliendo carencias que como una fuente de cambios de actitudes y comportamientos.

10.2 La escuela en la televisión

Al dar sus primeros pasos el medio televisivo, inmediatamente surgió la pregunta: ¿es la televisión un instrumento útil para apoyar los procesos de enseñanza y aprendizaje? Desde entonces numerosos debates e investigaciones han procurado dar con una repuesta a este interrogante que no parece tener una respuesta rotunda.

Un informe elaborado por la empresa GECA (Gabinete de Estudios de la Comunicación Audiovisual), a mediados de los años 90, para la Secretaría de Educación de España, señala que “los niños que ven una programación educativa de calidad de forma regular aprenden más y mejor que los que no la ven; también se demuestra que la ayuda de un educador, padre o maestro durante el visionado de los programas mejora la calidad de aprendizaje del niño” (GECA, 1995).

La emisora pública japonesa, NHK (Nippon Hoso Kyokai), y el Premio Japón, el más prestigioso premio de programas educativos de todo el mundo, encargaron en 1993 un estudio sobre el estado de las emisiones educativas a nivel mundial. Los principales problemas que entonces fueron denunciados -la violencia presente en los programas para menores, el incremento de la publicidad en las franjas horarias dedicadas a niños y adolescentes, y la poca importancia que en general se le da a la programación infantil en las televisiones- parecen haberse agravado en el transcurso de los últimos diez años. Además, dicho informe subrayó la escasa cantidad y variedad de programas existente para los púberes.

Sin embargo, este panorama poco halagüeño tiene sus matices... Algunos países –tal es el caso, por ejemplo, de Reino Unido, Japón, Australia o, en nuestra comunidad lingüística, México- vienen invirtiendo desde hace décadas grandes sumas de dinero, millones de euros por año, en la producción y emisión de programas de televisión educativos que vinculan sus programaciones con los contenidos específicos de uno o varios cursos lectivos.

Así, desde el punto de vista de la programación es posible distinguir:

  • Programas para niños y niñas en edad preescolar.

  • Programas para el nivel de educación Primaria.

  • Programas para el nivel de educación Secundaria.

  • Programas para el nivel de educación Universitaria.

  • Programas para la educación permanente de adultos.

En las últimas décadas, la irrupción de la televisión por cable y de las plataformas de televisión vía satélite directa al hogar han propiciado el crecimiento exponencial de la cantidad de horas de programación ofertadas. Si bien es cierto que en su mayor parte éstas están dedicadas a ampliar una oferta de contenidos basada en el ocio y el entretenimiento (deportes y películas principalmente), también lo es que los espacios dedicados a la formación y a la educación se han incrementado levemente (en buena parte por el esfuerzo de las televisiones autonómicas).

Por otra parte, Internet en su versión banda ancha se presenta como la última promesa que permitirá a la producción, ya no audiovisual, sino multimedia, vencer el obstáculo de la distancia para llegar a individuos, empresas y centros de formación con contenidos al servicio de los sistemas de educación reglada, la formación permanente y el reciclaje profesional, como es el caso de los propios programas educativos del CNICE, iniciativa pública a la que, sin ir más lejos, el propio proyecto MEDIA pertenece.

    1. El caso de Sesame Street / Barrio Sésamo

La Children’s Television Workshop (CTW) es una organización civil estadounidense, sin ánimo de lucro, creada en marzo de 1968, que produce y realiza programas de televisión para niños y niñas de entre dos y doce años de edad. Entre los programas más destacados de la factoría CTW se encuentran clásicos como “3-2-1 Contact” (programa de ciencias y tecnologías para niños de 8 a 12 años), “Ghostwriter” (programa de misterio y aventuras para niños y niñas de 7 a 10 años), “Encyclopedia” (serie de 23 episodios en formato comedia para ofrecer informaciones varias a la familia)... y, por supuesto, “Sesame Street” o, en su versión española, “Barrio Sésamo”.

“Sesame Street” es un programa emblemático, un hito en la compleja historia establecida entre educación y televisión que llegó a convertirse en un programa de reconocido éxito internacional y, a través de múltiples adaptaciones, en el modelo a seguir a la hora de conjugar entretenimiento y educación para niños.

Esta serie educativa, ideada a finales de la década de 1960, fue concebida con la finalidad de apoyar la educación preescolar de los niños en su primera infancia (de 3 a 5 años de edad) de zonas urbanas y clases modestas que miraban televisión en sus casas o en las guarderías. La base de su éxito estuvo en que, por primera vez, en un programa educativo se conjugaron técnicas propias de la televisión comercial y del mundo del entretenimiento con las aportaciones de profesionales de la educación y de las ciencias del comportamiento. Esto es: ritmos rápidos en los cambios de plano, una pensada banda sonora, variados recursos humorísticos y reiteración de mensajes al servicio de que los niños fueran capaces de reconocer y usar letras, números y formas geométricas...

La versión oficial en inglés fue emitida en más de cuarenta países. En algunos, como en Israel o Japón, los niños mayores y los adultos encontraron en el visionado y la audición de la versión original de “Sesame Street” un medio para mejorar la capacidad de hablar y aprender inglés. Asimismo, esta premiada serie educativa contó con decenas de adaptaciones a otros idiomas, entre las que se cuentan las realizadas en idioma español en España y México.

La versión española de esta serie, titulada “Barrio Sésamo”, fue coproducida y emitida por Televisión Española (TVE) en los años 80. Muchos bautizaron a la serie como “el programa de Espinete”, en alusión a uno de sus protagonistas, un enorme erizo rosa llamado Espinete.

Recientemente, la CTW ha realizado una prueba piloto, en la ciudad estadounidense de Las Vegas, del primer programa de televisión interactiva de “Sesame Street”; se trató de una demostración de cinco minutos que se caracteriza por una interactividad lúdica dirigida a los más pequeños.

Sus productores afirman que la versión interactiva de “Sesame Street” permite todas las posibilidades del mítico programa, junto con la opción de interactuar con los queridos personajes (Epi y Blas, Elmo, el Conde, Ernie, etc.) a través del televisor y un descodificador. Asimismo, el sitio en Internet del programa, Sesamestreet.com, actualmente visitado por millones de usuarios, ofrece algo a cada miembro de la familia: juegos, historias, dibujos para colorear, consejos para padres y una comunidad interactiva para construir páginas web, entre otros recursos.

10.4. La enseñanza de idiomas a través de la televisión


A la hora de adquirir una lengua distinta de la materna, el método tradicional de enseñanza y aprendizaje de idiomas, es decir, las clases con la presencia de un profesor y varios alumnos, sigue vigente. Las escuelas primarias y secundarias o los institutos de enseñanza de idiomas mantienen una posición de liderazgo en un campo que se ha ido enriqueciendo a partir del desarrollo de nuevos medios y soportes de difusión, entre los que destaca la televisión.


¿Quién no recuerda haber visto aquellos programas de televisión, generalmente emitidos en la franja de programación matinal, cuyo objetivo era, y sigue siendo, la enseñanza de idiomas? En éstos es común ver cómo un grupo de actores representa diversas situaciones a las que se puede llegar a enfrentar un hipotético turista (en el avión, en la Aduana, tratando de pedir algo de comer...). La repetición de las escenas con sus diálogos, el empleo de diferentes acentos y las palabras básicas sobreimpresas en la pantalla del televisor han sido (y son) recursos habituales. Por ejemplo, este es el caso del mundialmente conocido curso de enseñanza de la lengua inglesa “Follow Me” (coproducido por la BBC y la editora Longman), que en España emitió el Grupo RTVE, por radio y televisión, complementado con guías de apoyo y material impreso, a lo largo de los años 80. Caso similar es el del primer curso de portugués por televisión abierta para la región del MERCOSUR, “Conhecendo o Brasil”, presentado hacia finales de 1999 por la Televisión Educativa de Brasil.

Asimismo, los productores televisivos experimentaron con otro tipo de programas, pensados para que los más pequeños diesen sus primeros pasos en una segunda lengua, en los que son personajes de pura ficción (dibujos animados o muñecos) los encargados de enseñar el alfabeto, las palabras claves, los números... valiéndose, por ejemplo, de canciones fáciles de memorizar y, por supuesto, de la repetición. En esta línea, la británica BBC creó a un amigable monstruo verde, Muzzy, para enseñar a los pequeños inglés, español, francés, italiano, alemán o japonés. Y la cadena estadounidense Nickelodeon produce la serie de dibujos animados “Dora, the explorer”, seguida a mediados de 2003 por más de un millón de niños mayoritariamente angloparlantes, quienes aprenden todos los días una nueva palabra española.

En España, el Ministerio de Educación suscribió un acuerdo de colaboración con la BBC para producir el curso de inglés a distancia “That’s English!”. Estructurado en nueve módulos, el curso comenzó a emitirse en la franja horaria matutina de La 2 de TVE hacia el otoño de 1993.

En otros países, como en Japón, la cadena de televisión educativa de la NHK, la Educational TV Programs (ETV), ofrece una gran variedad de programas y de niveles para aprender inglés, francés, español, alemán, ruso, italiano, chino, coreano, japonés para extranjeros, etc. Otro ejemplo nos lo proporciona el británico Channel 4 que dentro de su programación escolar incluye dos programas de enseñanza de idiomas para niños de 9 a 12 años de edad (francés y las diversas lenguas europeas) y para Secundaria tres programas de francés, uno de irlandés, uno de español y uno de alemán.

Con el desarrollo de nuevos soportes audiovisuales y multimedia (vídeocasetes, CD-Rom, DVD, Internet) muchos de los “viejos” programas de televisión dedicados a la enseñanza de idiomas encuentran un nuevo y enriquecido ciclo de vida.


Por otra parte, a través de la televisión vía satélite son muchos los telespectadores que encuentran en las señales internacionales de los distintos canales de televisión en su lengua de origen el ejercicio ideal para su entrenamiento auditivo.


Tampoco conviene olvidar la posibilidad que se ofrece en muchas emisiones de televisión de poder elegir entre la versión original o la versión doblada de algunas películas o series extranjeras, lo que se conoce como emisión dual, ofreciendo además la opción de subtitulado, bien vía teletexto, bien como servicio específico, dependiendo del tipo de plataforma.

10.5 La televisión en la escuela: aprender a ver TV

La nociones de “educación para la comunicación” o de “educación para los medios” se han ido desarrollando con el transcurso de los últimos años con el aporte de especialistas en educación y en medios de comunicación procedentes de diversas regiones del mundo. Básicamente estos conceptos hacen referencia a la necesidad de abordar los llamados medios masivos de comunicación y a sus contenidos desde una perspectiva analítica a partir de un conjunto de herramientas escolares. Hoy se ha hecho corriente fomentar la formación crítica de los telespectadores para que en su rol de ciudadanos se sirvan de los medios, en nuestro caso de la televisión, a partir de la reflexión, el análisis y la participación.

Como señala Joan Ferrés (1998), “una escuela que no enseña a ver televisión es una escuela que no educa”. Así, es deseable que las escuelas e institutos ofrezcan pautas de interpretación y de análisis, tanto del funcionamiento del conjunto televisivo como de sus programas principales: publicidad, series, filmes e informativos. La responsabilidad formativa de estas instituciones pasa tanto por educar en la televisión como por educar con la televisión.

En el primer caso, educar en la televisión, se trata de convertir en materia de estudio al medio al que los niños dedican más horas diarias de atención; para ello, maestros y profesores deben educar a sus alumnos en el lenguaje audiovisual, enseñar los mecanismos técnicos y económicos del funcionamiento del medio, y ofrecer herramientas para el análisis crítico de los programas que combatan el visionado fascinado y acrítico corriente.

En cambio, educar con la televisión implica incorporar didácticamente la oferta televisiva a todos los niveles de enseñanza del proceso de enseñanza-aprendizaje. A grandes rasgos, los materiales televisivos que pueden ser aprovechados en las aulas para complementar la formación en las distintas áreas pueden ser divididos en dos grandes grupos, a saber:

  1. Los programas educativos (pensados para la dinámica escolar y las múltiples necesidades curriculares) emitidos por televisiones educativas o por las televisiones públicas o privadas,

  2. El resto de la programación, caracterizada por su alta capacidad de motivación y seducción entre los alumnos.

Sin duda, la formación del profesorado es un elemento clave en la utilización o el rechazo de tecnologías audiovisuales en el proceso educativo. Los docentes manifiestan, básicamente, tres tipos de respuesta frente a las tecnologías audiovisuales, en general, y a la televisión en particular (Alonso y otros, 1995):

  • Unos niegan que la televisión contribuya positivamente al proceso educativo; le achacan a la televisión difundir un discurso basado en la fragmentación y en la discontinuidad, donde lo emocional prima por sobre lo racional. Para el discurso racionalista que manejan las instituciones educativas, la televisión es un enemigo de primer orden;

  • Hay quienes sólo utilizan la televisión o la reproducción de vídeos, de forma no sistemática, como mero apoyo adicional al trabajo que realizan en el aula;

  • Otros creen indispensable modificar el sistema educativo (infraestructura de los centros escolares, contenidos curriculares y formación de educadores) teniendo en cuenta el nuevo entorno tecnológico (Internet, incluida) y los nuevos contenidos audiovisuales y multimedia.

10.6 La formación permanente

Si tenemos en cuenta el poder de informar, educar y entretener que tienen las televisiones en nuestras sociedades, sin duda, la concentración en pocas manos de la producción y difusión de programas plantea un desafío político de primer orden para el funcionamiento de las sociedades.

Desde finales de los años sesenta, en Estados Unidos y Canadá, y ya en los setenta en diversos países de Europa y de Iberoamérica, han sido muchos los que han impulsado movimientos y prácticas alternativas a una televisión dominada por intereses comerciales o bajo un estricto control político (o ambas cosas al mismo tiempo), la producción en vídeo por parte de distintos grupos sociales se presenta como una alternativa al status quo televisivo. En su origen esos trabajos se denominaban de vídeocomunitario, haciendo referencia a una forma de trabajo realizada y producida por o en comunidades pequeñas. El objetivo final consiste en exponer las ideas con los elementos del lenguaje audiovisual.

Durante el transcurso de las últimas décadas, distintas comunidades accedieron a la utilización de equipos audiovisuales. Este acceso se basó en el abaratamiento de unos equipos de grabación portátiles cada vez más ligeros. Entonces, tomar las cámaras para documentar la realidad social o la intimidad familiar fue posible para un creciente número de interesados. Muchas veces las imágenes grabadas por organizaciones no gubernamentales de carácter social, comunitario, sindical, cooperativo, político, cultural étnico o religioso se convirtieron en instrumentos de intervención y denuncia al registrar acontecimientos sociales conflictivos. Además, estas imágenes contribuyeron a conformar las incipientes memorias audiovisuales de los distintas comunidades.

Al analizar cómo utilizan el vídeo los diferentes grupos sociales se observa una diversidad de propuestas y actuaciones y, a pesar de que existe un gran abanico de posibilidades de convertir el uso de los equipos audiovisuales en una manera de establecer procesos de formación permanente en grupos y comunidades, podemos establecer la siguiente tipología:

Auto-evaluación: se graban reuniones, actuaciones, ensayos... con la finalidad de exhibir los materiales internamente para analizar posturas, comportamientos, dicción, etc. No hay una exhibición pública de los materiales grabados. Parece muy adecuada para fijar un recorrido temporal tal como por ejemplo el desarrollo de las actividades de un curso académico, la puesta en marcha de una obra de teatro, etc.

Intervención: definida como la acción de un grupo que, después del conocimiento de un determinado problema o crisis, decide intervenir con el uso de los medios audiovisuales. Una parte esencial tiene lugar en el momento de la visión de lo grabado y en el debate público que se establece a partir de las imágenes.

Animación: consiste en un trabajo más continuado y largo y tiene conexiones conceptuales con la creación de publicaciones escritas locales. La realización de una revista audiovisual, quizá emitida en las ondas de una televisión local, puede producir identificación emocional, cohesión y comunicación entre los habitantes de la localidad, especialmente en aquellos momentos significativos como las fiestas.

Pese a la democratización, en cuanto a la producción de imágenes en movimiento, aún resta encontrar fórmulas satisfactorias que permitan que efectivamente esos materiales vean la luz pública más allá de sus restringidos ámbitos de origen.

10.7 Los canales universitarios

La relación establecida entre el campo educativo y las tecnologías capaces de preservar y difundir contenidos pedagógicos es histórica y compleja. En la historia más reciente de ésta relación, las universidades y los centros de formación a distancia han estado a la vanguardia de las instituciones educativas a la hora de incorporar las denominadas Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) en el sistema educativo.

En el terreno audiovisual, a la emisión de productos pedagógicos a través de los sistemas de televisión -hertziana originalmente, y, más tarde, por satélite y cable- se han sumado la edición de estos programas en distintos soportes (VHS, CD-Rom, DVD) y la posibilidad de difundirlos por redes comerciales y a través de Internet.

Del conjunto de las megauniversidades líderes en la utilización de tecnologías, entre las que guarda un lugar relevante la televisión, se destacan:

  • La británica Open University (OU): fundada en 1971, es el ejemplo internacional a la hora de referirnos acerca de las universidades a distancia. Hacia finales del siglo pasado contaba con más de 160.000 alumnos registrados. En el sitio web de la OU es posible encontrar profusa información y recursos pedagógicos (bases de datos, enlaces de interés, selecciones bibliográficas, etc.). Asimismo, se encuentra una sección titulada The OU in TV (La Open University en TV) donde es posible consultar la programación de las señales BBC 1 y BBC 2 relacionada con los cursos de la OU. Por su parte, la corporación pública de radiotelevisión británica, BBC, cuenta con un departamento de educación encargado de desarrollar el servicio BBC Learning, dentro del cual el centro de producción de la OU, denominado BBC OUPC, está a cargo del diseño y la producción de los programas de radio y televisión para la Universidad.

  • Centre National d’Enseignement à Distance (CNED): es principal centro en lengua francesa de formación a distancia. Creado en 1939, este centro público imparte más de 3.000 tipos de formación para un amplio rango de usuarios: escuela primaria, colegios, universidades, vida profesional, formación permanente... El CNED registró en 2001 una treintena de producciones audiovisuales a cargo de un equipo de 30 especialistas en distintos soportes audiovisuales como DVD, CD-Rom, concebidos para su difusión vía Internet.

  • En España, la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) ofrece a la comunidad hispanohablante cursos abiertos y a distancia. A través de TeleUNED, un medio por el que difunde en directo eventos académicos y culturales, da a conocer su extensa videoteca organizada en torno a un amplio espectro de temas de interés científico y cultural, y muestra en diferido por Internet la programación de su televisión educativa que, desde hace tiempo se emite los fines de semana por la segunda cadena de TVE. La particularidad más sobresaliente de TeleUNED, es que, en todas las posibilidades señaladas, se sirve de un apoyo gráfico complementario presentado de manera sincrónica con el vídeo que enriquece la presentación general y le confiere su especial singularidad.


10.8 La experiencia de los canales educativos
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