Selección y adaptación musical






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Compañía Nacional de Teatro Clásico. INAEM- Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

Directora Helena Pimenta




La vida es sueño

de Calderón de la Barca

Reparto por orden de intervención
Rosaura : Marta Poveda

Clarín : David Lorente

Segismundo : Blanca Portillo

Clotaldo : Fernando Sansegundo

Astolfo : Rafa Castejón

Estrella : Pepa Pedroche

Basilio : Joaquín Notario

Criado 1 : Pedro Almagro

Tenor/criado 2 : Ángel Castilla

Soldado1 : Óscar Zafra

Soldado 2 : Alberto Gómez

Dama /pueblo : Anabel Maurín

Dama / Pueblo: Mónica Buiza

Caballero / criado / soldado: Damián Donado

Caballero /criado / soldado: Luis Romero

Percusión: Daniel Garay / Mauricio Loseto
Guitarra Barroca: Juan Carlos de Mulder / Manuel Minguillón
Flauta de pico: Anna Margules / Daniel Bernaza
Viola de gamba: Calia Álvarez / Ana Álvarez



ASESOR DE VERSO

Vicente Fuentes

COREOGRAFÍA

Nuria Castejón

SELECCIÓN Y ADAPTACIÓN MUSICAL

Ignacio García

ILUMINACIÓN

Juan Gómez Cornejo

VESTUARIO

Alejandro Andújar / Carmen Mancebo

ESCENOGRAFÍA

Alejandro Andújar / Esmeralda Díaz

VERSIÓN

Juan Mayorga

DIRECCIÓN

Helena Pimenta



Don Pedro Calderón de la Barca

Pedro Calderón de la Barca nace en Madrid el 17 de enero de 1600, y fallece igualmente en Madrid en su casa de la calle Platerías (hoy calle Mayor), el 25 de mayo de 1681. Pedro estuvo siempre muy unido tanto a Diego, su hermano mayor, como a José, el hermano que le seguía, que fue militar y se ocupó hasta su muerte, en 1645, de la edición de la Primera y Segunda Parte de las obras del dramaturgo.
Ingresa en el Colegio Imperial de los jesuitas, donde se inicia en el estudio de las humanidades y los clásicos latinos, y continúa luego estudiando lógica y retórica en la Universidad de Alcalá de Henares, y derecho y cánones en la de Salamanca. Con esta sólida formación, además de conocimientos, Pedro se instruye en el espíritu filosófico jesuita, que será decisivo en la concepción de su teatro.
Durante su mocedad pudo estar alistado en algunas de las campañas militares, llevado por su patriotismo y por el interés en atraer la mirada de Olivares, que dirigía los acontecimientos teatrales de la Corte. Era ya un joven poeta de cierto éxito; y se habían representado en Palacio algunas comedias suyas, como Amor, honor y poder (1623) por la compañía de Juan Acacio Bernal, o La gran Cenobia (1625), por la compañía de Andrés de la Vega, seguramente El sitio de Breda (1626) y La cisma de Inglaterra (1627), también por la compañía de Andrés de la Vega.
En 1629 los hermanos Calderón se ven envueltos en un lance en la calle Cantarranas (hoy Lope de Vega), en el que Diego es herido gravemente por Pedro de Villegas, cómico y hermano de Ana de Villegas, famosa actriz. Para prender al agresor Pedro y los alguaciles violan la clausura del monasterio de las Trinitarias, en el que reside sor Marcela, hija de Lope de Vega, motivo por el que Lope se queja al duque de Sessa; finalmente la justicia falla a favor de los hermanos.
Calderón continúa desarrollando una carrera prometedora; se acumulan los estrenos de El purgatorio de San Patricio (1628), y poco después El príncipe constante, La dama duende y Casa con dos puertas mala es de guardar. En 1630 Calderón es el dramaturgo favorito de la Corte, y escribe y le representan tanto en los corrales de la Cruz y del Príncipe como en el palacio del Buen Retiro, con su Coliseo inaugurado en 1634, capaz de muchísimas posibilidades en el campo de la escenografía por tener proscenio y telón. Estrena, entre 1630 y 1640, títulos muy conocidos y sus primeras obras maestras, como El astrólogo fingido (1632), Amar después de la muerte (1933), Mañanas de abril y mayo (1634), El mayor encanto amor (1635), El médico de su honra (1635), La vida es sueño (1635), El alcalde de Zalamea (1636), A secreto agravio, secreta venganza (1636), No hay burlas con el amor (ca 1636), El mágico prodigioso (1637), Las manos blancas no ofenden (1640)… Y ve impresas en 1636 la Primera Parte y en 1637 la Segunda Parte de sus comedias, gracias a su hermano José.
A esta gran actividad creativa, siguen unos años difíciles en los que decrece su producción teatral debido al cierre de los teatros por la muerte de miembros de la familia real. Es en 1651 cuando se ordena sacerdote y retoma su actividad, orientándola hacia los autos sacramentales que celebraban el Corpus. En diciembre estrena en palacio Darlo todo y no dar nada, y en 1652 La fiera, el rayo y la piedra en el coliseo del Buen Retiro. En 1653 es nombrado capellán de los Reyes Nuevos de Toledo.

En 1656 don Gaspar de Haro, director de representaciones de la Corte e hijo de don Luis de Haro, el nuevo valido, le anima a componer piezas breves y cantadas pensadas para representarse en Palacio; la primera de esas “zarzuelas” fue El golfo de las sirenas, estrenada en enero de 1957. En estos años Calderón centra sus obras en temas mitológicos, como es el caso de Los tres afectos de amor: piedad, desmayo y valor, representada por la compañía de Diego Osorio en el Buen Retiro en noviembre de 1658, o de Eco y Narciso, representada por la compañía de Antonio de Escamilla en julio de 1661.
En 1663 el dramaturgo fue nombrado capellán de honor de su majestad, ingresando en la Congregación de presbíteros naturales de Madrid. Un año después se imprime La Parte Tercera de sus comedias, que incluye En esta vida todo es verdad y todo mentira, la Cuarta parte en 1672 y la Quinta Parte en 1677.
Felipe IV muere el 17 de septiembre de 1665, motivo por el que se suspenden las representaciones teatrales hasta enero de 1670, en que se estrena Fieras afemina amor en el Buen Retiro. Calderón escribe cada vez menos, aunque sus obras se siguen representando en palacio, y su situación económica es cada vez más precaria, hasta el punto de necesitar ayuda en especie de la despensa de palacio. En 1680 escribe y estrena durante las fiestas de Carnaval su última comedia palaciega, Hado y divisa de Leonido y Marfisa, y un año después, su último auto sacramental, El cordero de Isaías. Fallece el 25 de mayo de 1681 cuando está escribiendo el auto La divina Filotea.
Don Pedro Calderón de la Barca vivió, pues, ochenta y un años y conoció tres reinados, el de Felipe III, el de Felipe IV y el de Carlos II, teniendo en cuenta que, si a Lope de Vega y su generación corresponde la iniciación y consolidación de la concepción moderna del teatro en España, Calderón representa la culminación y profundización de esa nueva manera de escribir teatro; no rompe con lo que se estaba haciendo, sino que sistematiza la escritura teatral, dándole un carácter más ideológico y doctrinal y jugando permanentemente con los contrastes y las semejanzas, entrelazando acciones que se refuerzan mutuamente en torno al personaje protagonista, que revelan siempre su predilección por imponer orden y estilizar la realidad, la vida cotidiana, a través del arte. Como dice Ruiz Ramón, “el arte teatral de Lope se hace ciencia teatral en Calderón.”
Las fuerzas clave de su universo dramático viven a través de personajes con frecuencia contradictorios y cambiantes, en conflicto consigo mismos y con las circunstancias para acercarse al amor, a Dios y a la vida, tratando de elegir libremente a pesar del destino o de la fatalidad, de la honra y de la opinión social, como les pide su condición de católicos. Nuestro autor, hombre del Barroco, se mueve entre dicotomías: Dios y el demonio, vida y muerte, amor y odio, ilusión y verdad, duda y certidumbre, destino y elección…, luces y sombras que, seguramente, le acompañaron también en su vida.

Muy lejos y muy hondo


Si la condición del clásico es su permanente actualidad, no hay clásico en nuestro teatro que lo sea tanto como La vida es sueño. Calderón encontró forma exacta para representar una experiencia universal: la que hace quien, al mirar a su alrededor, se pregunta si vive o si sueña –o si le hacen soñar-. Tampoco hay en nuestro teatro otro personaje en que se nos dé a ver la frágil belleza de lo humano como la reconocemos en Segismundo, “un hombre de las fieras y una fiera de los hombres”. Ni ha alcanzado nuestra lengua en otra obra, me parece, la tensión que atraviesa los versos de esta trágica comedia. Por todo eso, hoy como siempre, La vida es sueño está entre las más altas ofertas que pueda hacernos un escenario.
Al tiempo que una enorme responsabilidad, ha sido para mí un honor y un placer sumergirse en el océano de emociones, de ideas y de imágenes del texto calderoniano. Lo he revisado desde la admiración y el asombro, buscando que la palabra, al ser pronunciada, llegase con elocuencia al espectador contemporáneo. Por respeto a Calderón y a todos los que aman esta obra, he procurado intervenir sólo cuando me ha parecido que esa búsqueda de expresividad no reduciría la donación de lenguaje que nos hizo el gran dramaturgo. Espero haber custodiado casi todo aquello que hace de La vida es sueño un hito del teatro en cualquier lengua y un monumento de la nuestra. Ojalá mi modesto trabajo encuentre espectadores que, entregándose a una escucha generosa, dejen que el poema calderoniano anime en ellos la formidable historia del príncipe Segismundo. Prometo que esos espectadores descubrirán, como tantos lo han hecho ya desde hace casi cuatro siglos, qué lejos y qué hondo –hacia el mundo y hacia sí mismos- puede llevarlos la palabra de Calderón.
He trabajado sabiendo que lo hacía para un gran equipo, empezando por un magnífico elenco que convertiría cada palabra en acción. Y siempre en diálogo con Helena Pimenta, a mi juicio una directora excepcionalmente dotada –por su imaginación, por su sentido poético de la escena, por su creatividad al releer tradiciones- para convertir La vida es sueño en intensa experiencia teatral.


Juan Mayorga / Autor de la versión

Imposible negar la naturaleza

La extraordinaria riqueza formal y la profundidad de La vida es sueño han convertido esta obra en uno de los textos más hermosos e inquietantes, no ya del Siglo de Oro español, sino de la dramaturgia universal de todos los tiempos.
Innumerables estudios han dado cuenta de su complejidad y grandeza, tantos que, cuando se trata de servirla al público desde el escenario, se hace imprescindible un enorme ejercicio de humildad y de concentración en los infinitos detalles que la conforman, extrayendo lo que en ella hay de esencial y nos atañe como creadores teatrales de hoy, al igual que atañe al espectador contemporáneo.
Desde el principio nos ha sorprendido la concepción plenamente conflictiva de sus personajes, sus intensas vivencias y tensiones, dentro de la perfecta estructura arquitectónica en la que se mueven.
Sus temores son nuestros temores, sus anhelos son nuestros anhelos, su lucha por sobrevivir en un mundo habitado por la incertidumbre es la nuestra. Sus palabras, aunque más abundantes y complejas que las que nosotros somos capaces de verbalizar, se encuentran en nuestra alma y la engrandecen y serenan a medida que traspasan nuestros oídos.
Suspende nuestro pensamiento contemplar la lucha denodada de Segismundo por recuperar la libertad que el relator de su vida, su padre Basilio, le ha escamoteado. Inquieta comprobar cuántas justificaciones enmascaran inmensos errores humanos, cuánta manipulación se puede ejercer en nombre del amor, o del poder, o de la ambición. Asombra observar la dignidad y el ardor con que Rosaura se sobrepone a los pesares que siempre le han acompañado.
Nos admira, en definitiva, la capacidad del ser humano de dibujarse a sí mismo, de reconstruirse, a través del pensamiento, de la inteligencia, de la comprensión de lo humano, de la búsqueda de la verdad, ora en la ficción, ora en la realidad.
Helena Pimenta/ directora de la CNTC y directora del montaje.


Dramaturgia musical

 
La vida es sueño es una obra poliédrica de una riqueza sin comparación, tanto por el fondo como por la forma, por lo que a la hora de concebir la dramaturgia sonora es fundamental partir del concepto de dirección y de su elección ideológica y estética.

 

En este caso, la interpretación del texto para el espectáculo parte de una lectura profunda y emocional, basada en las intensas vivencias, conflictos y tensiones entre los personajes, que luchan de una forma agónica, y basada en el texto y la hipertextualidad constante del mismo, alejándose de una lectura puramente filosófica, religiosa o maniquea. Podemos decir que la fuerza, la violencia y la tensión del Barroco, y por otra parte la fragilidad de los personajes y su visión subjetiva del mundo, han de pesar siempre más que la belleza en sí misma, o que la pura fidelidad musicológica.

 

Los contrastes en el estado emotivo de los personajes, entre sus deseos y sus realidades son una metáfora de una visión contrastada, tenebrista y violenta del Barroco, en la que el salto de la luz a la sombra es un abismo que se manifiesta en todo. La realidad y el sueño, la bondad y la maldad, la tiranía y la sumisión, la manipulación y la fe, la venganza y la piedad, el amor y el odio, la lucha por el poder y la lucha por la vida son algunos de esos terribles contrastes. También la música del Barroco, como el resto de las artes, se gestó y desarrolló en esa misma búsqueda del intenso contraste entre lo claro y lo oscuro.

 

La función musical en el espectáculo no será en ningún caso descriptiva sin más, sino que buscará siempre niveles altos de subjetivación y de descripción del estado emocional o del punto de vista de un personaje con respecto a una situación dramática. El poder, la guerra, la soledad, el destino, el amor, la fidelidad o la venganza no serán nunca una idea a representar en su abstracción, sino en lo concreto, en el cómo son vividas por cada personaje en cada momento, de una manera extrema, barroca y ciclotímica, llena de luces y sombras.

 

En este sentido, y para ayudar a la asociación entre ambas, trataremos siempre de encontrar una simbiosis entre la energía, la tensión, la melodía y el tempo de la música y aquéllos del personaje al que están representando en cada momento, a veces por analogía pura y otras por contraste. Un elemento determinante para esta dramaturgia musical será la presencia física de los músicos como una parte activa del discurso escénico. Esta presencia será constante y responderá a las necesidades de la puesta en escena, móvil y dinámica, y contribuirá a hacer de la música un personaje más y no un simple elemento decorativo.
Ignacio García / Selección y adaptación musical




 

Reparto (por orden de intervención):
MARTA POVEDA (Rosaura)
Formación en la Escuela Cuarta Pared y en el Teatro de la Danza. Cursos de técnica vocal, dramaturgia, interpretación y danza.
CNTC: Debuta en la Compañía Nacional de Teatro Clásico con La vida es sueño.
OTRAS COMPAÑÍAS:Burundanga de Jordi Garcerán (Gabriel Olivares), Duda razonable de Borja Ortiz de Gondra (Mestres), Ni con el pétalo de una rosa de Nieve de Medina y La casa de Bernarda Alba de García Lorca (Juanfra Rodríguez), La Tierra de Jose Ramón Fernández, 24/7 de Pallín-Fernández- Yagüe y Cruel y tierno de Martin Crimp (Javier G. Yagüe), Vagas noticias de Klamm y Las flechas del ángel del olvido (Sanchís Sinisterra), Cómo ser Leonardo de Julio Salvatierra y Cyrano adaptación libre de Julio Salvatierra (Álvaro Lavín), Las bicicletas son para el verano de Fernando Fernán-Gómez (Luis Olmos) y Roberto Zucco de Koltès (Jesús Salgado).
CINE Casting (Jorge Naranjo) La reina de tapas (Daniel Diosdado), La rosa de nadie (Ignacio Oliva) TELEVISION Frágiles, Gran hotel, La pecera de Eva, Impares, Escenas de matrimonio, Los 80, Los Serrano, El comisario.


DAVID LORENTE (Clarín)
Formación en la escuela Teatro de la Danza. Cursos de interpretación, canto y técnica vocal, verso e interpretación ante la cámara.
CNTC: El perro del hortelano de Lope de Vega y El alcalde de Zalamea de Calderón de la Barca (Eduardo Vasco), ¿De cuando acá nos vino? de Lope de Vega (Rafael Rodríguez), Sainetes de Ramón de la Cruz y La comedia nueva o El café de Moratín (Ernesto Caballero) y La celosa de sí misma (Luis Olmos).
OTRAS COMPAÑÍAS: Las visitas deberían estar prohibidas por el código penal de Ignacio del Moral sobre textos de Miguel Mihura (Ernesto Caballero), El caballero de Olmedo de Lope de Vega (José Maya), No puede ser el guardar una mujer de Agustín Moreto (José Bornás), Las bicicletas son para el verano de Fernando Fernán Gómez, La venta de don quijote y el retablo de Maese Pedro (Chapí-Fernández Shaw) y El verdugo de García Berlanga (Luis Olmos).

Como director: A propósito de la nieve; Y esto desamor, también quien lo probó lo sabe, La felicidad de las mujeres, Soledad y ensueño de Robinsón, Desnudas y El último verano.


CINE: El sueño de Iván y ¿Estás ahí? (Roberto Santiago), Leo (José Luis Borau), Novios ( J. Oristell), Entre las piernas (Gómez Pereira), Los años bárbaros (F. Colomo) y Más que amor frenesí (Menkes/Albacete). TELEVISION: Tierra de lobos, la República, La que se avecina, Buenagente, Águila Roja, Hermanos y detectives, Los hombre de Paco, Amar en tiempos revueltos, Aida.
BLANCA PORTILLO (Segismundo)
Formación en la Real Escuela Superior de Arte Dramático. Ha impartido cursos de interpretación en la Escuela de Arte Dramático de Cantabria y en la Universidad de Navarra.
CNTC: No hay burlas con el amor de Calderón de la Barca (Denis Rafter).
OTRAS COMPAÑÍAS: La avería de Dürrenmatt (Blanca Portillo), Antígona de Mauricio Lozano. Versión de Ernesto Caballero, Paseo romántico, la pasión española del siglo XIX (Laila Ripoll), Homero, Ilíada de Alessandro Barico (Andrea D’Odorico), Medea, Hamlet y Barroco (Tomaz Pandur), Mujeres soñaron caballos (Daniel Veronesse), After play de Brian Friel (José Carlos Plaza), Hamelin de Juan Mayorga (Andrés Lima), La hija del aire de Calderón de la Barca y Eslavos de Tony Kushner (Jorge Lavelli),Como en las mejores familias de Agnés Jaoui y Jean-Pierre Bacri (Manel Dueso), El matrimonio de Boston de David Famet (José Pascual), Madre el drama padre de Jardiel Poncela (Sergi Belbel), Un fénix demasiado frecuente de Cristopher Fry, La más fuerte de August Strindberg (G. Cano), El embrujado de Valle-Inclán (Francisco Vidal), Terror y misterio del Tercer Reich de B. Brech y Oleana de David Mamet (José Pascual), Marat Sade de Peter Weiss (Miguel Narros), Cuento de invierno de W. Shakespeare (Juan Pastor), Las troyanas de J. P. Sastre (Eusebio Lázaro), Lope de Aguirre traidor de Sanchís Sinistierra y Bodas de sangre de García Lorca. (J. L. Gómez), Hécuba de Eurípides (Emilio Hernández), La cantante calva de Eugene Ionesco (Enrique Silva), Las bizarrías de Belisa de Lope de Vega y Los cuernos de Don Friolera de Valle-Inclán (Carlos Vives) y El mal de la juventud de Ferdinand Bruckner (Antonio Malonda).

Como directora: Pedro y el capitán de Mario Benedetti, Hay amores que hablan sobre textos de poetisas, Shakespeare a pedazos sobre textos de Shakespeare, Desorientados (creación propia), Siglo XX… que estás en los cielos de David Desola, La avería de Dürrenmatt.
CINE. La chispa de la vida (Alex de la Iglesia), El viaje de la tortuga (Nick Stringer), Los abrazos rotos (Pedro Almodóvar), El patio de mi cárcel (Belén Macías), Siete mesas de billar francés (Gracia Querejeta), Volver (Pedro Almodóvar), Los fantasmas de Goya (Milos Forman), Alatriste ( Agustín Díaz Yanes), Elsa y Fred (Marco Carnevale), Sólo mía (Javier Balaguer), Entre las piernas (Manuel Gómez Pereira), Entre rojas (Azucena Rodríguez), Eso (Fernando Colomo), El perro del hortelano (Pilar Miró), El color de las nubes (Mario Camus), Cosas nuestras (José Pascual). TELEVISIÓN: Hospital Central, Acusados, Siete vidas, Compañeros, Más que amigos, Periodistas, La casa de los líos, Médico de familia, Crónicas urbanas.
FERNANDO SANSEGUNDO (Clotaldo)
CNTC: La venganza de Tamar de Tirso de Molina ( José Carlos Plaza); El anzuelo de Fenisa de Lope de Vega (Pilar Miró); Maravillas de Cervantes (Joan Font); El burlador de Sevilla de Tirso de Molina (Miguel Narros).
OTRAS COMPAÑÍAS: Julio César de William Shakespeare (Francisco Vidal), El balcón de Jean Genet (Ángel Facio), Club de caballeros de Rafael Bruza (Lander Iglesias), Edipo, una trilogía de Sófocles (Georges Lavaudant), La paz perpetua de Juan Mayorga (José Luis Gómez), Han matado a Prokopius de Alfonso Sastre y Troilo y Crésida de William Shakespeare (Francisco Vidal), Divinas palabras de Ramón Mª del Valle-Inclán (Gerardo Vera), Romance de lobos de Valle-Inclán (Ángel Facio), Doña Rosita la soltera de García Lorca (Miguel Narros).
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