Liderazgo de otoniel






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5.2 RETOS ENFRENTADOS POR JEFTE
El relato en Jueces, nos presenta la propuesta a Jefté que ser cabeza y príncipe como una decisión de los ancianos de Galaad, y no de Dios, como sucedió con los otros jueces. Aunque conocemos poco de la vida espiritual de Jefté, vemos que toma posesión de la dignidad de cabeza y príncipe del pueblo delante de Jehová, a Mispa de Galaad (11:1). Se presenta al rey de los hijos de Amón como miembro del pueblo de Jehová, a quien confiesa como Dios. Si bien los ancianos de Galaad tomaron la decisión de llamar a Jefté, Dios controlaba esa decisión, pues envió su Espíritu sobre él cuando fue a luchar contra los hijos de Amón (11:29), y se reconoce en el Libro sagrado su función como juez (12:7). Dios fue con él en la batalla, pues libró el ejército de los hijos de Amón en sus manos (11:32).
Leemos en la Biblia el capitulo once de jueces:
Jue. 11:1 Jefté galaadita era esforzado y valeroso; era hijo de una mujer ramera, y el padre de Jefté era Galaad.

Jue. 11:2 Pero la mujer de Galaad le dio hijos, los cuales,

cuando crecieron, echaron fuera a Jefté, diciéndole: No

heredarás en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de

otra mujer.

Jue. 11:3 Huyó, pues, Jefté de sus hermanos, y habitó en

tierra de Tob; y se juntaron con él hombres ociosos, los

cuales salían con él.

Jue. 11:4 Aconteció andando el tiempo, que los hijos de

Amón hicieron guerra contra Israel.

Jue. 11:5 Y cuando los hijos de Amón hicieron guerra contra

Israel, los ancianos de Galaad fueron a traer a Jefté de la

tierra de Tob;

Jue. 11:6 y dijeron a Jefté: Ven, y serás nuestro jefe,

para que peleemos contra los hijos de Amón.

Jue. 11:7 Jefté respondió a los ancianos de Galaad: ¿No me

Aborrecisteis vosotros, y me echasteis de la casa de mí

padre? ¿Por qué, pues, venís ahora a mí cuando estáis en

aflicción?

Jue. 11:8 Y los ancianos de Galaad respondieron a Jefté:

Por esta misma causa volvemos ahora a ti, para que vengas

con nosotros y pelees contra los hijos de Amón, y seas

caudillo de todos los que moramos en Galaad.

Jue. 11:9 Jefté entonces dijo a los ancianos de Galaad: Si

me hacéis volver para que pelee contra los hijos de Amón, y

Jehová los entregare delante de mí, ¿seré yo vuestro

caudillo?

Jue. 11:10 Y los ancianos de Galaad respondieron a Jefté:

Jehová sea testigo entre nosotros, si no hiciéremos como tú

dices.

Jue. 11:11 Entonces Jefté vino con los ancianos de Galaad,

y el pueblo lo eligió por su caudillo y jefe; y Jefté habló

todas sus palabras delante de Jehová en Mizpa.

Jue. 11:12 Y envió Jefté mensajeros al rey de los amonitas,

diciendo: ¿Qué tienes tú conmigo, que has venido a mí para

hacer guerra contra mi tierra?

Jue. 11:13 El rey de los amonitas respondió a los

mensajeros de Jefté: Por cuanto Israel tomó mi tierra,

cuando subió de Egipto, desde Arnón hasta Jaboc y el

Jordán; ahora, pues, devuélvela en paz.

Jue. 11:14 Y Jefté volvió a enviar otros mensajeros al rey

de los amonitas,

Jue. 11:15 para decirle: Jefté ha dicho así: Israel no tomó

tierra de Moab, ni tierra de los hijos de Amón.

Jue. 11:16 Porque cuando Israel subió de Egipto, anduvo por

el desierto hasta el Mar Rojo, y llegó a Cades.

Jue. 11:17 Entonces Israel envió mensajeros al rey de Edom,

diciendo: Yo te ruego que me dejes pasar por tu tierra;

pero el rey de Edom no los escuchó.(A) Envió también al rey

de Moab, el cual tampoco quiso; se quedó, por tanto, Israel

en Cades.

Jue. 11:18 Después, yendo por el desierto, rodeó la tierra

de Edom(B) y la tierra de Moab, y viniendo por el lado

oriental de la tierra de Moab, acampó al otro lado de

Arnón, y no entró en territorio de Moab; porque Arnón es

territorio de Moab.

Jue. 11:19 Y envió Israel mensajeros a Sehón rey de los

amorreos, rey de Hesbón, diciéndole: Te ruego que me dejes

pasar por tu tierra hasta mi lugar.

Jue. 11:20 Mas Sehón no se fió de Israel para darle paso

por su territorio, sino que reuniendo Sehón toda su gente,

acampó en Jahaza, y peleó contra Israel.

Jue. 11:21 Pero Jehová Dios de Israel entregó a Sehón y a

todo su pueblo en mano de Israel, y los derrotó; y se

apoderó Israel de toda la tierra de los amorreos que

habitaban en aquel país.

Jue. 11:22 Se apoderaron también de todo el territorio del

amorreo desde Arnón hasta Jaboc, y desde el desierto hasta

el Jordán.(C)

Jue. 11:23 Así que, lo que Jehová Dios de Israel desposeyó

al amorreo delante de su pueblo Israel, ¿pretendes tú

apoderarte de él?

Jue. 11:24 Lo que te hiciere poseer Quemos tu dios, ¿no lo

poseerías tú? Así, todo lo que desposeyó Jehová nuestro

Dios delante de nosotros, nosotros lo poseeremos.

Jue. 11:25 ¿Eres tú ahora mejor en algo que Balac hijo de

Zipor, rey de Moab?(D) ¿Tuvo él cuestión contra Israel, o

hizo guerra contra ellos?

Jue. 11:26 Cuando Israel ha estado habitando por

trescientos años a Hesbón y sus aldeas, a Aroer y sus

aldeas, y todas las ciudades que están en el territorio de

Arnón, ¿por qué no las habéis recobrado en ese tiempo?

Jue. 11:27 Así que, yo nada he pecado contra ti, mas tú

haces mal conmigo peleando contra mí. Jehová, que es el

juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de

Amón.

Jue. 11:28 Mas el rey de los hijos de Amón no atendió a las

razones que Jefté le envió.

Jue. 11:29 Y el Espíritu de Jehová vino sobre Jefté; y pasó

por Galaad y Manasés, y de allí pasó a Mizpa de Galaad, y

de Mizpa de Galaad pasó a los hijos de Amón.

Jue. 11:30 Y Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: Si

entregares a los amonitas en mis manos,

Jue. 11:31 cualquiera que saliere de las puertas de mi casa

a recibirme, cuando regrese victorioso de los amonitas,

será de Jehová, y lo ofreceré en holocausto.

Jue. 11:32 Y fue Jefté hacia los hijos de Amón para pelear

contra ellos; y Jehová los entregó en su mano.

Jue. 11:33 Y desde Aroer hasta llegar a Minit, veinte

ciudades, y hasta la vega de las viñas, los derrotó con muy

grande estrago. Así fueron sometidos los amonitas por los

hijos de Israel.

Jue. 11:34 Entonces volvió Jefté a Mizpa, a su casa; y he

aquí su hija que salía a recibirle con panderos y danzas, y

ella era sola, su hija única; no tenía fuera de ella hijo

ni hija.

Jue. 11:35 Y cuando él la vio, rompió sus vestidos,

diciendo: !!Ay, hija mía! en verdad me has abatido, y tú

misma has venido a ser causa de mi dolor; porque le he dado

palabra a Jehová, y no podré retractarme.(E)

Jue. 11:36 Ella entonces le respondió: Padre mío, si le has

dado palabra a Jehová, haz de mí conforme a lo que

prometiste, ya que Jehová ha hecho venganza en tus enemigos

los hijos de Amón.

Jue. 11:37 Y volvió a decir a su padre: Concédeme esto:

déjame por dos meses que vaya y descienda por los montes, y

llore mi virginidad, yo y mis compañeras.

Jue. 11:38 El entonces dijo: Ve. Y la dejó por dos meses. Y

ella fue con sus compañeras, y lloró su virginidad por los

montes.

Jue. 11:39 Pasados los dos meses volvió a su padre, quien

hizo de ella conforme al voto que había hecho. Y ella nunca

conoció varón.

Jue. 11:40 Y se hizo costumbre en Israel, que de año en año

fueran las doncellas de Israel a endechar a la hija de

Jefté galaadita, cuatro días en el año. 26
Los amonitas eran una tribu de pastores descendientes de Lot que se establecieron a orillas de los ríos Jaboc y Amón. Estos junto a los filisteos oprimieron y quebrantaron a los hijos de Israel en tierra de Galaad. Ante tal opresión los ancianos acudieron a Jefté.
Los ancianos, los padres gobernantes de los clanes de Galaad, incluyendo sus propios hermanos, le llamaron para que volviera y encabezara una campaña militar contra Amón. El rey de Amón declaro que él y sus hombres solo estaban reclamando un territorio que los judíos les habían robado, bajo el liderazgo de Moisés. Si Israel devolvía esas tierras, él retiraría sus tropas. Pero Jefte presento cuatro argumentos irrefutables que debieron haber convencido a los amonitas de que estaban equivocados. En primer lugar, expuso los hechos históricos. Moisés y su pueblo habían pedido a los amonitas que les permitieran cruzar por su territorio como ruta de paso, una petición a la cual se negaron los amonitas. Esto llevo a una guerra, y Dios les dio la victoria a los judíos. Israel no había robado ninguna tierra; lo había conquistado. En segundo argumento fue que el señor le había dado la tierra a Israel. El tercer argumento de Jefté fue que Israel ya había vivido durante siglos en ese lugar. Por trescientos años, esa era razón suficiente para considerar suya esa región y por último el cuarto argumento de Jefté fue que los amonitas estaban en realidad, luchando contra el Señor. Jefté no le había declarado la guerra a Amón era Amón quien se la había declarado, entonces era a dios mismo al que se la estaban declarando.
Jefté trataba de razonar con el rey Amón, pero éste no quiso. Más adelante poseído por el Espíritu de dios, Jefté hizo un llamado a todos los voluntarios y formo su ejército. A fin de estar seguro de la victoria, tuvo la necedad de hacer una promesa a Dios.27
El voto de Jefté a Jehová. En el versículo 30 encontramos el voto realizado por Jefté, donde le dijo a Jehová: “Si entregares en mi mano a los amonitas, cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová, y lo ofreceré en holocausto,” esta declaración ha sido muy debatida. Se analiza si realmente se hizo el holocausto con su hija o si fue que el la dedico al servicio en el templo. A continuación vamos a estudiar dos posiciones diferentes, las cuales tienen su peso en particular.
Jefté trato de ser un siervo de Dios, pero sus acciones revelaron una trágica mezcla de verdad y error. Su voto temerario y necio de ofrecer a dios la primera persona de su casa que saliera a encontrarle después de la batalla fue como una tacha falta de su carácter. Por otra parte estuvo delante de Jehová, al ser designado como cabeza de las tribus en Mizpa. Cuando entro en batalla dice que el Espíritu de Jehová vino sobre él. Pero solo los conceptos paganos le hubieran podido impulsar a ofrecer un sacrificio humano por la victoria y a pronunciar un voto formal con este fin. Evidentemente ignoraba los sacrificios de niños de Levítico 18:21; 20:2-5. Ni por un momento el padre, Jefté, y su hija, consideraron otra salida que el cumplimiento del voto que ellos relacionaron con la victoria que Dios les había dado.
Es tan solo que juzguemos las acciones de Jefté dentro de sus propias costumbres y épocas; pero, con todo, queda condenado desde todos los puntos de vista. Hay quienes han tratado de alterar el claro sentido del pasaje para que signifique que meramente envió a su hija a que viviera una virginidad perpetua. Pero es evidente que el horrendo acto fue cumplido al final de los dos meses solicitados por la hija de Jefté. 28
Por otro lado veremos la otra posición con relación a si Jefté sacrifico en holocausto a su hija o no.
Era aceptable para el Señor los votos, desde luego, que los judíos hicieran votos, con tal que obedecieran las leyes que él había dado por medio de Moisés. Con relación al voto de Jefté, él sabía que muy bien que Jehová no aprobaba ni aceptaba sacrificios humanos. Jefté había dado evidencia de tener conocimiento con las Escrituras del Antiguo Testamento. ¿Y en qué lugar ofrecería Jefté a su hija como sacrificio? El tenía conocimiento de que Dios únicamente aceptaba sacrificios sobre el altar del tabernáculo, y que tenía que ser ofrecido por sacerdotes levitas. Habría tenido que viajar hasta Silo para cumplir su voto. Y es dudoso que aun el menos espiritual de los sacerdotes hubiera estado dispuesto a realizar el sacrificio humano sobre el altar santificado a Dios.

Pero aun llegando a silo, por ejemplo, Jefté se habría enterado por medio de cualquier sacerdote que pagando la debida cantidad de dinero podía haber redimido a su hija (Lev. 27:1-8). El tenía dinero para pagar. Por otro lado ¿estaría dispuesto dios a tomar en serio un voto que violenta tanto los derechos humanos como la ley divina? Como Jefté fue recibido por su hija, él la entrego al señor para que le sirviera en el tabernáculo. Ella quedo virgen toda su vida. En ningún lugar del texto dice que Jefté haya matado a su hija literalmente, ni tampoco encontramos a nadie lamentando la muerte de la joven.29
Estas dos posiciones tienen buena base, algunos escritores se identifican con una o con la otra, por mi parte me identifico por la segunda posición en que la hija de Jefté fue dedicada al celibato en el templo, cabe destacar que el pueblo de Israel en varias ocasiones llego a realizar holocausto humano, claro, no dedicado a Dios, sino a sus dioses falsos conforme a los pueblos en los cuales se había mezclado.
En la Biblia podemos encontrar varios pasajes que tratan sobre sacrificios humanos realizados por el pueblo. Uno de ellos es el rey Acaz 2 Reyes 16: 3 donde nos dice “Cuando comenzó a reinar Acaz era de veinte años, y reino en Jerusalén dieciséis años; y no hizo lo recto delante de los ojos de Jehová su dios, como David su padre. Antes anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por fuego a su hijo, según las practicas abominables de las naciones que Jehová hecho de delante de los hijos de Israel.” Si el mismo rey hacia esta práctica ha de suponerse que el pueblo también lo hacía. Otra cita que habla al respecto esta en 2 Reyes 21:6 donde el rey Manases también ofreció a su hijo por fuego.
Otro acontecimiento que sucedió ya en el capítulo 12 es que los de la tribu de Efraín enfrentaron a Jefté porque él enfrento a Amón y no los invito a la pelea para poder compartir el botín. Ellos fueron dispuestos a quemar la casa de Jefté, el cual también se levanto y reunió su ejército e hizo pelea contra Efrain y fueron vencidos los de Efraín por mano de Jefté. Los vencieron porque los de Efraín decían que los galaaditas son fugitivos de Efraín. Los galaaditas tomaron los vados (Parte de un río con fondo firme y poco profundo) del Jordán a los de Efraín y cuando decían los fugitivos de Efraín: Quiero pasar los galaaditas preguntaban ¿Eres tu efrateo? Y si decía que no, entonces le hacían la prueba porque había una palabra que los de Efraín no podían pronunciar bien y los galaaditas le decían que pronunciaran Shibolet. Y ellos decían Sibolet; y murieron por este caso unos treinta y dos mil de los de Efraín.
Algo similar sucedió en nuestro país, República Dominicana con los indocumentados de la vecina isla de Haití. Cuando se hacían operativos para deportar a los haitianos, los militares utilizaban el método de la pronunciación de palabras y les decían a los haitianos que pronunciaran la palabra perejil, si la pronunciaban bien asumían que eran dominicanos aunque parecieran haitianos, recordando que en nuestro país la población es mestiza, es decir, que en cuanto a la piel los dominicanos somos blancos, morenos, indios, y negros; de lo contrario, si la pronunciación era perejel, determinaban que eran haitianos porque ellos no tienen la facilidad de pronunciar esta palabra bien.

Finalmente Jefté después de ganar a los Amonitas, juzgo a Israel por seis años; y murió y fue sepultado en una de las ciudades de Galaad.
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