Iniciamos una nueva tarea en esta fase en que nos ocupamos de cimentar bien una obra proyectada para crecer a lo largo del tiempo. Con este Boletín Informativo






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títuloIniciamos una nueva tarea en esta fase en que nos ocupamos de cimentar bien una obra proyectada para crecer a lo largo del tiempo. Con este Boletín Informativo
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EDITORIAL
Iniciamos una nueva tarea en esta fase en que nos ocupamos de cimentar bien una obra proyectada para crecer a lo largo del tiempo. Con este Boletín Informativo queremos mantener viva y tangible la relación personal entre los miembros de la Asociación Huerto de Enseñanzas y también de cuantos se vayan interesando por este proyecto que quiere ser cada vez más participativo.

La semilla es de muy buena calidad ahora nos toca preparar bien el terreno y procurar que no se malogre. La generosidad con que se nos brindó la semilla nos enseña a prestar la misma generosidad en acogerla y a no escatimar esfuerzos en las tareas de cuidar el terreno. No olvidemos el carácter sagrado de esa semilla y dispongamos todos los medios necesarios para que se mantenga viva hasta que podamos sentirla como fuerza transformadora que requiere nuestra colaboración para germinar en el huerto, que somos todos nosotros.

El proyecto de este Huerto de Enseñanzas ha sido elaborado desde el agradecimiento y estima de la Palabra divina comunicada y esparcida como semilla por quien no escatimó esfuerzo alguno por hacerla llegar hasta los lugares más remotos del planeta. Luis Alonso Schökel tenía claro que su paternidad así como su magisterio eran pura analogía, ya que él siempre proclamó que a nadie sino a Dios se le debe llamar Padre o Maestro.

Por eso tampoco nosotros queremos ser maestros de nadie, sino simples colaboradores de una tarea que el divino Maestro comenzó afirmando con hechos y palabras el misterio del Reino de Dios. Con calma fue enseñando Jesús la intimidad de Dios Padre, su deseo de restablecer las condiciones favorables para que la humanidad vuelva a sentir el proyecto divino como el mejor diseño de existencia.

El lenguaje de Jesús se hizo realidad viva, sus enseñanzas eran siempre manifestación de la verdad. Pero esa verdad de Jesús, su vida, sus palabras, surge como una bandera discutida, que dejará en evidencia los pensamientos de todos. Familiarizarse con el lenguaje y el pensamiento de Jesús requiere una actitud de escucha y aprendizaje sereno. Para ello se requiere un clima propicio que nosotros queremos instalar en Huerto de Enseñanzas.

En ese espacio queremos cultivar la semilla celeste, que Jesús sembró. Queremos observar y cuidar el proceso de crecimiento y desarrollo, construir bases sólidas para que el proyecto de Dios no se venga abajo por haber edificado sobre arena. Queremos descubrir en ese campo el tesoro escondido, que nos haga desprendernos de todo lo necesario para adquirirlo. Queremos ir conformando nuestros deseos con el designio de Dios prestando atención en un clima sereno a los diversos matices de la divina palabra, hasta el punto de que ella se convierta para nosotros en un auténtico recreo.

Desde aquí os invitamos a todos cuantos queráis compartir esta aventura que de alguna manera nos conecta con Abrahán quien tanto se fió de Dios, que convirtió su aventura de fe en una empresa noble y próspera a pesar de las muchas dificultades que le acompañaron en sus indicios.
PS. Engadí 1 aparece como simple información del proyecto Huerto de Enseñanzas. Los números siguientes, con una frecuencia semestral, iremos presentando todas aquellas colaboraciones e información que nos permitan un diálogo real en torno a los objetivos de la Asociación. Estamos abiertos a cualquier sugerencia y a aceptar propuestas que enriquezcan y hagan fecunda la semilla de la Palabra.

Aunque no tememos, sino que más bien esperamos, el juicio y buen criterio de otros lectores no miembros de la Asociación, la publicación nace con carácter privado y será su trayectoria la que definirá una difusión más amplia. En todo caso se podrá solicitar este ejemplar en la dirección postal de Huerto de Enseñanzas (Engadí) c/ Trinitarios 3, 46003 Valencia, Tel. 963155802, y en correo electrónico www. engadi.com.

Biografía en forma de bibliografía
Publicamos esta autobiografía del Profesor Luis Alonso Schökel tal cual él nos remitió el 6-11-96 para que la revisásemos antes de pronunciar su discurso en la Universidad de Comillas cuando fue nombrado Profesor Honoris Causa.
A pesar de numerosos viajes, cursos, cursillos y conferencias, mi vida de profesor, desde la primera clase en Comillas (octubre de 1943) a la última en Roma (mayo 1995), ha sido más bien monótona. Se podría medir usando como mojones los libros publicados. La biografía coincide casi con la bibliografía.

Mí primer libro fue la Historia de la literatura griega y latina. Era una disciplina que me tocó enseñar durante mi magisterio. No estando satisfecho con el texto que se usaba, me animé a componer el mío (1945). Ello exigió una cantidad enorme de lectura de clásicos y una redacción simple y pedagógica. El trabajo me desarrolló la agilidad para evaluar y la soltura para redactar. Para ser obra de un novel y considerando la amplitud del campo, el libro no estaba del todo mal. Con revisiones, llegó a la séptima edición (1965). A mí me procuró un conocimiento amplio y de primera mano de los autores clásicos. Además me sirvió de salvoconducto frente espíritus muy conservadores: un profesor que apreciaba de ese modo a los clásicos era de fiar.

Vino a continuación uno de los más importantes de mi carrera de es-critor. Como profesor de latín y de castellano, logré que aumentaran las horas dedicadas a la "composición castellana". En vivo y con un plantel de alumnos selectos fui realizando mi revolución, que se dilató bien pronto. Frente al método de escuchar e imitar, propugné la observación y experiencia personal. Frente a soltar la "espontaneidad" del alumno, propugné el trabajo del estilo. Invirtiendo pedagógicamente los términos, dedicaba un curso a trabajos preliminares de estilo: precisión frente a vaguedad, lo individual en vez de lo genérico, lo personal en vez de lo convencional. Era el equivalente de escalas y arpegios y estudios de quien aprende a tocar el piano. El segundo curso lo dedicaba a trabajos breves exigentes. Por la edad y por ser los comienzos, primaba la descripción. De acuerdo con mi principio de observación, los temas podían ser: "pelar una naranja, lavarse los dientes, tomar chocolate con churros"; después venían otros de la naturaleza observada en paseos. Sucesivamente se ensayaba la narración y el que llamaba estilo de ideas.

La experiencia de tres años cuajó en la obra La formación del estilo: novedad absoluta en castellano (1947). Muy pronto se agotó la primera edición, penetró y se difundió por colegios y seminarios. La tercera edición, por consejo de colegas, se escindió en libro del profesor y libro del alumno. Creció, recibió enmiendas y llegó hasta la quinta edición (1968). Hacia el año 1970 dejó de existir, en el mercado, ¿o se durmió esperando al príncipe?

En ese libro estaban ya muchas de las intuiciones que han presidido mi actividad intelectual posterior. Es uno de mis libros favoritos.

El tercero fue el peor de todos mis libros (a la tercera va la derrota) Introducción a la poesía moderna (1948) La intención era buena: hacer accesibles en colegios y seminarios autores hasta entonces no tolerados o ignorados. La realización fue menos que mediana. Faltaba la referencia histórica en sus contextos, daba cabida por razones extrapoéticas a poetas de poca categoría, juzgaba estrechamente a tendencias y poetas importantes. Y sin embargo, el libro consiguió levantar la veda. Gracias a él (y al prestigio de la editorial Sal Terrae) no pocos adolescentes empezaron a conocer a grandes autores modernos. El libro no se reeditó: no lo merecía.

(Dejo colgando un par de artículos, nacidos de un brillante y entretenido acto público con mis alumnos, sobre el ritmo)

Otro perfil tuvo el siguiente, también de poesía. Fue una ocurrencia en mis ocios de estudiante de teología. Ni podía ni quería desprenderme de mis aficiones literarias. La idea fue componer una miniantología de poesía española, año por año, de 1900 a 1950 (cayendo en el equívoco de los números redondos), con sendas muestras de los libros más señalados. El resultado fue original y bastante bueno, a pesar de algunas lagunas llamativas. Lo publicó pulcramente Afrodisio Aguado en dos tomos chiquitos, que se perdían en los bolsillos de la chaqueta: Poesía española 1900-1950 (1950). Tuvo segunda edición (1953). Algunos poetas me enviaron obras suyas. Cuando propuse al editor prolongarlo hasta el año 1960, declinó la propuesta. Probablemente tenía razón. Para algunos lectores el librillo fue compañero de viaje discreto, casi un polizón.

Ya estaba yo metido en el estudio de la Biblia: empezaron las publicaciones de tema bíblico, siguieron coleando las de tema literario y culminaron en la conjunción de ambos.

Al principio de los años cincuenta se agitó en España la controversia entre "abiertos y cerrados, tolerantes y excluyentes". Aprovechando ideas que había rumiado siendo aún estudiante, me lancé al ruedo con un librillo de ensayo: Pedagogía de la comprensión (1954). Mi postura era inequívoca, a pesar de una vena estrecha de antecedentes familiares. Me consta que en el mundo clerical este libro significó una apertura mental o un apoyo de dicha tendencia. A la larga influyó en cambios que más tarde dejaron al libro bastante atrás. Tuvo segunda edición (1961) y más tarde se tradujo al italiano (1968).

Del ensayo en el despacho a los viajes bajo el cielo de Oriente próximo. Era costumbre que los estudiantes del Instituto Bíblico coronaran su licencia con un viaje por territorios bíblicos. A mí me tocó el verano de 1954. Tuvimos un guía extraordinario: en una persona, agencia de viajes, superior de una comunidad, geógrafo y arqueólogo experto, pedagogo paciente. Visitamos Egipto, el Sinaí, algo de Siria, algo de Jordania y la Palestina dividida.

Me había preparado con lecturas centradas, y durante el viaje, en vez de buscar el ángulo mejor para fotografiar, me obstinaba en mirar, observar, apuntar mental e imaginativamente. Cuando podía, redactaba mis impresiones de viajero y las enviaba a un periódico. De vuelta en Roma revisé y completé lo escrito y me lo publicó Sal Terrae con el título Viaje al país del Antiguo Testamento (1956). Por cierto que el director de la editorial no me aceptó la portada, la creación de Adán y Eva según la portada de la catedral de Orvieto ("era una imagen sucia"), y nos quedamos en un convencional San Jerónimo. Un editor de Barcelona me reprochó la pobreza de la edición. Una edición elegante y bien ilustrada, algo cara, se habría vendido más. Creo que acertaba

Alguien lo juzgó algo desdeñosamente "periodístico". Tenía razón en el adjetivo, no en desdeñarlo. Es un libro de viajero bien informado, que desea "instruir deleitando" a los lectores. Algunos críticos alabaron el arte de revivir in situ escenas bíblicas y los toques de humor. Fue un éxito como "libro de refectorio". Es de saber que en aquellos tiempos, en comedores clericales se leía durante las comidas. Una lectura que "ocupase el ánimo" sin entorpecer la digestión. El mentado Viaje cumplía el propósito. Así resultó que muchos empezaron a situarme en el área bíblica. Tuvo muchos más lectores que el número de la tirada. Tuvo buena difusión en su edición inglesa, Journey through the Bible Lands (1964): lo he encontrado en muchas librerías de Colleges y Universidades en USA. No pasó de la primera edición.

Quedaban colgando aquellos artículos sobre el ritmo. Alternando con trabajos bíblicos, los redacté de nuevo y los publicó nuestra colección Estría con el título Estética y estilística del ritmo poético (1959). Aparte lo que hubiera de temperamento natural, el senüdo rítmico me lo agudizó en música José Ignacio Prieto. Sigo creyendo en la validez de mi teoría, y, cuando escribo, me mantengo alerta al ritmo de mi prosa; también en mis traducciones bíblicas. El libro es hoy muy difícil de encontrar.

En la década después de la guerra se iban difundiendo en España las nuevas corrientes de la ciencia bíblica. Con gozosa liberación de algunos y escándalo de no pocos. En un ciclo de conferencias procuré exponer tendencias y disipar temores. Lo transformé fácilmente en un libro breve de fácil lectura: El hombre de hoy ante la Biblia (1959). En España tuvo segunda edición (1964). Se tradujo al italiano 1963). Al alemán, con un título sesquipedal: Problemen der bíblischen Forschung in Vergangenhelt und Gegenwart. Por cierto que me suprimieron una anécdota humorística con que empezaba la primera conferencia. Tuvo segunda edición (1961.1966). En inglés se título sobriamente: Understanding biblical research (1963). Años más tarde un compañero me informó de que se había traducido del inglés al chino y me procuró un ejemplar, cuyo título chino no soy capaz de citar (1977).

Llegamos a la confluencia de las dos corrientes: literaria y bíblica.

Mí tesis doctoral, titulada Estudios de poética hebrea. Al no ser aceptado mi primer tema de tesis (lo veremos enseguida) opté por aplicar a la poesía bíblica lo que había aprendido por experiencias y lecturas. Escogí a Isaías como clásico. Y el método preconizado y practicado ejemplarmente por Leo Spitzer y Dámaso Alonso, en las debidas adaptaciones. Se articuló en tres partes: historia de la investigación, procedimientos de estilo, análisis de unidades.

Terminada la redacción de el Viaje, el 4 de noviembre de 1954 empecé a investigar y redactar. A pesar de lo investigado, el tipo de análisis era nuevo. El trabajo tenia el encanto de abrir camino. En diciembre de 1956 entregué la tesis, la defendí en abril de 1957. Era un volumen bastante voluminoso, y no encontré editor. Mientras andaba buscándolo, despache los libros sobre el ritmo y El hombre de hoy... Finalmente, gracias a Javierre y al editor Juan Flors, el libro apareció en la colección poética de Estría (1963). Un erudito mamotreto de 550 páginas, con citas en diversas lenguas y abundantes textos hebreos transliterados. Ciertamente no un libro de lectura de refectorio ni de mesilla de noche. El polo opuesto del Viaje. Para mí un libro programático -yo he distinguido entre tesis programa y tesis testamento-. Un resumen de la primera parte y la segunda entera se publicaron en alemán (1971) Un resumen de la parte central fue acogido en el Dictionnaire de la Bible Suplement. Y quedó pendiente...

El siguiente fue otro libro importante en mi carrera. Cuando el año 1958 el profesor Agustín Bea fue nombrado cardenal, me encargaron de la cátedra de Introducción general a la Escritura, sector Inspiración. El P. Bea nos explicaba un interesante capítulo de historia del tema. A mí hacía tiempo que me rondaban y mordisqueaban -como raposas- las preguntas, y no me satisfacían las distinciones al uso entre "juicio teórico y juicio práctico". Me parecían parches que no remediaban el atasco. Quería un planteamiento nuevo de la cuestión: inspiración no en clave de juicio, sino en clave de lenguaje.

El estudio teórico del lenguaje me venía fascinando hacía tiempo. Mi primer tema de tesis, no aceptado, era la inspiración a la luz de las ciencias del lenguaje (todavía no había roto el hervor del estructuralismo).

La cátedra me permitía ir desarrollando y madurando mis ideas.

Entre confusas y sugestivas para los alumnos. Llegó el momento en que me pareció tener las ideas suficientemente claras para abordar la redacción; al redactar se irían aclarando más. Fueron unos meses de frió (1964) en Jerusalén (una estufa de keroseno me produjo un leve envenenamiento). En una vieja máquina de escribir prestada logré concluir la primera redacción de La palabra inspirada. La Biblia a la luz de la ciencia del lenguaje.

De vuelta a Roma, en otoño, elaboré la redacción definitiva. Me lo publicaron casi simultáneamente Herder and Herder de Nueva York, en inglés (1965), y Herder de Barcelona en español (1966.1969; 3ª ed. Cristiandad 1986). Herder de Friburgo rehusó la publicación en alemán porque el libro era poco científico para monografía y demasiado científico para ensayo. Lo publicó más tarde Patmos (1968). Se tradujo al italiano (1967.1987), francés (1971), polaco (1983) y portugués (1992); un proyecto de traducción al japonés no cuajó.

Para mi carrera bíblica ha sido fundamental, programático, por las intuiciones que contiene y por la organización sistemática. Ha orientado muchos trabajos míos posteriores y me ha servido para cursillos y conferencias.

A raíz del Concilio Vaticano II, la BAC planeó una serie de comentarios a los documentos más importantes del Concilio. Me pidieron que me encargara de la constitución Dei Verbum y rehusé sin más. Pero el general Máximo Cuervo no cejó, apeló al P. Arrupe y mi general jesuíta me insistió que aceptara. Así que reuní un buen grupo de colaboradores, les repartí la tarea y empezamos a trabajar. Comentarios a la Dei Verbum se publicó el 1969. De las colaboraciones destaco: la magnífica exposición histórica de Gregorio Ruiz, creo que la mejor en el mercado; de las mías, me quedo con El dinamismo de la tradición y Sobre el Antiguo Testamento. En italiano publicaron reunidas mis colaboraciones con el título II dinamismo della tradizione (1970).

Tomo ahora un bloque de diez y ocho tomitos que, con el título general. Los Libros Sagrados, ofrecían en unas cinco mil páginas el texto anotado o comentado del entero Antiguo Testamento.

El proyecto nació en conversaciones con José María Valverde, entonces joven lector de español en Roma. El se había adelantado con Las buenas noticias del reino, traducción nueva, sin rutinas, de los Evangelios. Más tarde traduciría el Nuevo Testamento entero. A mí me tocaba todo el Antiguo Testamento. Debía preparar una traducción, que después discutíamos juntos. El comienzo fue un error de ingenuidad. Se me ocurrió que los Doce profetas menores, con su respectiva extensión limitada, servían para un rodaje. No sabia yo que Oseas es probablemente el profeta más difícil.

Después de algunas negociaciones. Cristiandad se encargó de la publicación. El primer volumen. Doce profetas menores, se publicó en 1966. en plena euforia posconciliar y descubrimiento ferviente de la Biblia. Los profetas menores llevan sendas introducciones y notas breves.

El segundo volumen reclama espacio aparte, porque se fundió con la traducción litúrgica. Cuando la Comisión Litúrgica Episcopal me pidió que me encargara de traducir el Salterio, yo rehusé, por estar comprometido con otras ocupaciones. Propuse a Prado. Después de negociaciones que desconozco, el encargo volvió a mí.

Ninguna traducción litúrgica se ha llevado tanto tiempo y trabajo y cariño. Yo preparaba el texto de base, que era ya una esmerada traducción poética. Lo discutía con Mateos y otros. Se sacaban copias que se distribuían por España y Latinoamérica para la experimentación en privado y en grupos. Recibíamos enmiendas y sugerencias que seleccionábamos. El nuevo texto era revisado por José María Valverde. La traducción penetró por múltiples canales en diversos textos litúrgicos.

Entretanto yo preparaba la edición anotada para la serie Los Libros Sagrados, que con el título Salmos se publicó en 1966. Cada salmo llevaba: una minúscula introducción, notas breves; a la mayoría se les añadía una indicación para el rezo cristiano. Dos apéndices repartían los salmos por el orden del breviario y por diversas ocasiones de la vida espiritual. En ediciones sucesivas, por la reforma del breviario, hubo que añadir los treinta y ocho "cánticos"; y el libro se llamó Salmos y Cánticos. Anda ahora por la séptima edición. Lo publicó en italiano Marietti (1981), y al portugués las Paulinas (1982.1984.1988...). Se tradujo al italiano y al portugués. Es una satisfacción pensar que miles de cristianos de habla española rezan con esa traducción.

El tercer volumen fue Jeremías (1967). La traducción era todavía algo cobarde. Las notas a petición de amigos, eran un poquitín más extensas. Todavía no conocía yo la grandeza de este libro. Los usuarios no se contentaban, sino que pedían más.

El cuarto volumen era mi terreno profético favorito: Isaías (1968); en parte había sido tema de mi tesis doctoral. La traducción era mucho más suelta. Las notas ocupaban entre el 40 y el 50 % del espacio.

Siguió el mismo año el volumen de Proverbios y Eclesiástico. Considero la traducción de los proverbios la más difícil de todas: por el estilo elíptico y por la falta de contexto. Con cada proverbio hay que empezar da capo. Las notas daban cabida a refranes españoles correspondientes. El comentario al Eclesiástico era uno de los poquísimos en el mercado mundial (1968). Con todo, el volumen tuvo menos fortuna: todavía no se ha agotado la edición de seis mil ejemplares. Eso que los refranes no envejecen. Junto a Valverde se incorporó como revisor Juan Mateos, y siguió colaborando en volúmenes posteriores.

La traducción del Cantar de los Cantares fue obra de alta artesanía, a razón de muchas horas por página y de exigentes revisiones. Se valió de la colaboración del poeta mexicano José Luz Ojeda. Me dio reparo poner notas a un texto mágico, y me contenté con una breve introducción, que salió de un tirón y sin retoques. Un apéndice de trece páginas razonaba con ejemplos y comparaciones de la traducción (1969). Es una fortuna encontrar hoy un ejemplar de este sutil librillo (pero tuvo un sucesor).

El Pentateuco se repartió en dos volúmenes; complexivamente 773 páginas (1970). Se valió además de otros colaboradores parciales: José Antonio Múgica, Ángel Gil Modrego y Alberto Benito. Los seis mil ejemplares están casi agotados. Los breves comentarios han quedado viejos.

Job es uno de mis libros favoritos, bíblicos y no bíblicos. El texto hebreo es difícil, por lo cual la traducción requirió mucho esfuerzo. Para la redacción castellana aportó una colaboración importante el poeta mexicano José Luz Ojeda; ayudó algo J. Mendoza. El comentario lo redacté en San Francisco en seis semanas. Quería tratar la obra en su unidad dramática, sin perderme en sus meandros. Necesitaba tener presente la obra entera al redactar cada parte. El punto de partida de la interpretación es la colisión entre la justicia de juez, que propugnan los amigos, y la justicia de dos partes (ríb, juicio contradictorio), que propugna Job. Este planteamiento me permitió un comentario consecuente y coherente. También la redacción castellana intenta estar a tono con el lenguaje poético original. Al final lleva un apéndice sobre técnicas de traducción. Se publicó en 1971 y tuvo muchos lectores fervorosos.

Para Ezequiel (1971) conté con la colaboración excepcional de Eduardo Zurro. Su dominio del hebreo y de nuestra lengua literaria y su exigencia incansable fueron factores decisivos. El preparaba el texto base, que discutíamos los dos. El comentario fue cosa mía. Un crítico considero este volumen el mejor de la serie.

El año 1973 se publicaron tres volúmenes, con un total de 847 páginas. Josué y Jueces, Samuel I-II, y Reyes I-II. Preparó la traducción de base Manuel Iglesias: en un castellano sabroso, fluido, sin tropiezos. Discutíamos juntos, lo poco que había que enmendar. El comentario mío era suficiente y a ratos abundante. Disfruté mucho saboreando el estilo narrativo y rastreando la lógica de los sucesos narrados.

El mismo itinerario siguió la colección en un volumen de relatos: Rut, Tobías, Judit y Ester (1973). No disimulé las ingenuidades de Tobías ni la violencia del final de Ester. Puse en relieve las claves de Rut y la magistral ironía de Judít con Holofernes.

El número quince de la serie está dedicado a Eclesiastés y Sabiduría (1974). Tiene carácter especial. Eduardo Zurro preparó la traducción de base de Sabiduría, después la discutimos los dos. Yo traduje seguido el Eclesiastés, procurando un estilo ensayístico y sentencioso. Aunque el volumen consta sólo de 208 páginas, el texto es breve y el comentario ocupa al menos dos tercios del libro. Creo que es un comentario en regla, sin el aparato técnico. Curiosamente, se agotó rápidamente.

(La publicación de Nueva Biblia Española en 1975 nos interrumpe; pero la reservo para después).

En 1976 se publica el volumen de Crónicas, Esdras y Nehemías. Preparó la traducción de base José Luis Sicre, sin deleitarse demasiado, a causa de los originales; exceptuando los pasajes autobiográficos de Nehemías. La edición tiene una cualidad única, que llevó mucho trabajo. Todo lo que reproduce sencillamente el texto de Samuel y Reyes va en cursiva; a veces hubo que distinguir la ese de un plural y minucias semejantes. El lector puede saber intuitivamente cuándo habla el Cronista por cuenta propia. Son los pasajes que exigen comentario propio.

Para traducir los dos libros de los Macabeos fue mí salvador Manuel Iglesias (1976) Sobre todo el segundo libro, con su estilo "asiánico", era un desafío constante para el traductor. Hubo que rebajar su hinchazón y afectación estilística para acercarlo al lector moderno. El extenso comentario me exigió una postura de distanciamiento permanente. Mirando por encima del hombro del autor, tenía presente su partidismo, no cedía a la exaltación de la violencia, detectaba las ambigüedades de conductas, compromisos y aun complicidades. Me aparté conscientemente de los comentaristas que exaltan a los Macabeos como héroes sin mancha. Supongo que algunos lectores cayeron en la cuenta. Al menos lo entendieron quienes escucharon mis conferencias sobre el tema. El libro lleva un apéndice sobre el estilo del segundo libro y los recursos de traducción.

El último volumen de la serie, el número diez y ocho, se publicó diez años después del primero: 1976. Comprende los restos, bien interesantes: Daniel, Baruc, Carta de Jeremías, Lamentaciones. En la traducción de Daniel colaboraron Juan Mateos y Manuel Iglesias. El comentario es bastante más extenso que el texto. Considero original la introducción a Lamentaciones.

La serie tuvo una dirección unificada, presente a todos los volúmenes y con autoridad decisoria, y un buen número de colaboradores parciales (es difícil ordenarlos). José María Valverde, Juan Mateos, Manuel Iglesias, Eduardo Zurro, José Luz Ojeda, José Mendoza, Alberto Benito, Angel Gil Modrego, José Antonio Múgica, José Luis Sicre. Una buena parte de los comentarios pasó a los volúmenes italianos La Bibbia, parola di Dio scritta per noi (1980).

Falta una colaboradora asidua, importantísima: María Moliner con su Diccionario del uso del Español. Porque lo más importante al traducirezs dominar la propia lengua. Siempre la tuvimos a mano y la consultamos sin cansarnos. Cuántas de nuestras soluciones felices se deben a ella. Su diccionario es uno de los libros que más he consultado como escritor.

Está completo el Antiguo Testamento, ¿y el Nuevo Testamento? Muchas perícopas se habían traducido para el uso litúrgico; por nombramiento episcopal, yo presidía el equipo.. Muy pronto se afirmó Juan Mateos como traductor y yo pasé a colaborador de la traducción. Mientras que los comentarios eran de él. Se publicó aparte el año 1974. Con adaptaciones a modalidades latinoamericanas se publicó en 1976. Rius Camps hizo una traducción y adaptación al catalán (1978). Con la traducción bien revisada y comentario amplio de Juan Mateos se publicó una segunda edición en 1987.

Con un breve salto atrás nos ponemos en el 1975, año en que aparece la Nueva Biblia Española, firmada por Luis Alonso Schókel y Juan Mateos, con una lista interior de colaboradores. Es el texto tenazmente revisado, elegantemente impreso, en formato esbelto y con portada de estilo lapidario. No lleva notas; lleva títulos de perícopas y dos índices temáticos para el Antiguo y el Nuevo Testamento. Tuvo varias reimpresiones, porque el editor no consideró oportuno o rentable el ir introduciendo enmiendas en sucesivas ediciones. Se hizo una adaptación a modalidades de lenguaje y estilo latinoamericanas (1982). Siguió en el mercado (mientras en mi fichero se acumulaban las enmiendas y mejoras).

De esta Biblia sacamos los dos una antología comentada, titulada Primera lectura de la Biblia. La primera edición se difundió rápidamente (1977). a la segunda se detuvo (1980).

Para razonar la traducción "nueva" Zurro y yo publicamos una serie de capítulos reunidos, con dos adjetivos en el título muy intencionados: La traducción bíblica. Lingüística y estilística (1977). El libro resultó rico de información y grato de lectura. Dejaba claro que traducir textos literarios no es sólo ciencia, sino además arte. Por la vertiente "estilística" estimo que el libro supera a sus congéneres de otras lenguas. Es además libro de entretenida lectura.

Comprometiendo a Gonzalo Flor Serrano y colaborando con él y con la ayuda de Vicente Collado, salió el pequeño Diccionario terminológico de la ciencia bíblica. Libro tan útil como breve y modesto (1979). Se tradujo al francés (1982) y al italiano (1981).

Parece que los últimos años han sido menos productivos. Es que algo está fermentando en el silencio de la bodega, hasta alcanzar su punto crítico. Hace años que llevamos preparando sin ruido las infraestructuras: unas concordancias bilingües del hebreo (Lisowski) al español. Trabajo invisible de colaboradores anónimos. Se trata del ambicioso proyecto de un diccionario hebreo español. El verano de 1976 comencé la redacción de los primeras palabras de la alef. Dejémoslo por ahora.

Creo que fue el 1978 cuando decidí reunir mis comentarios de Los Libros Sagrados a los Profetas, ampliarlos, rehacerlos, enriquecerlos, para lograr una publicación de conjunto. El texto era el de Nueva Biblia Española, Escribí una introducción general al profetismo. Santiago Bretón redactó una visión histórica de los principales problemas de la investigación. José Luis Sicre redactó las introducciones particulares Cuando una hepatitis me apartó sin piedad del trabajo, José María Abrego y José Luis Sicre trabajaron en los índices y en otros perfiles. Así pudo salir el año 1980. en dos hermosos tomos de 1373 páginas. Se titulaba simplemente Profetas; incluía también a Daniel y Baruc. Ya no me hablaba el editor de "tomitos", aunque nadie los calificaba de tomazos. Tuvo una segunda edición en 1986. Ha sido en algunos centros libro de texto. Se tradujo al italiano (1984.1990) y al portugués (1988.1991). La obra se me convirtió en plataforma de lanzamiento para otros comentarios.

Antes, cuña y preparación, una nueva confluencia declarada de mis dos cauces: Biblia y literatura. Se trata del libro Treinta Salmos. Poesía y oración (1981). El título lo dice y el texto lo comprueba. Treinta salmos son tratados como poemas. Se busca la unidad profunda y la articulación del sentido. En otros términos, por la semiótica a la semántica. El análisis es formal, no formalista. El método genérico se va adaptando a la peculiaridad de cada individuo. Ambanelli escribió a mano el texto hebreo en una disposición que mostraba intuitivamente la organización y desarrollo del poema. Fue un trabajo original que no se ha repetido. La segunda edición es del 1986, la edición italiana, de (1982).

Acompañado de Sicre volví sobre mi libro favorito, Job (1983). El redactó una amplia introducción y todo el trabajo filológico de un texto muy difícil. Examinó también autores de los siglos XVIII y XIX. como Schultens (1737), Doederlein (1779). Rosenmüller (1824) y Delitzsch (1864), y me confiaba que encontraba en ellos con alguna frecuencia ideas propuestas ahora como nuevas. Yo corregí y desarrollé mi interpretación de 1971, respetando la intuición fundamental.. Llamé como testigos de una gloriosa tradición a Gregorio Magno, Luis de León y Juan de Pineda. Es quizá el comentario en que me siento intelectual y emocionalmente más metido (a algún lector quizá le moleste dicha presencia). Se tradujo al italiano, con un interesante apéndice de Borgonovo sobre la tradición italiana (1985).

Para el siguiente comentario, Proverbios, tuve otro compañero de viaje experto: José Vílchez. El redactó una amplia Historia de la investigación de la literatura sapiencial. Yo escribí una introducción sobre el talante "sapiencial" y el comentario detallado. Aportación original, creo que única, es un estudio comparativo de formas proverbiales en hebreo y en castellano. Se añaden nuestros refranes equivalentes, a lo largo del comentario. De nuestra tradición escogí a Baynus (1555) y F. Quirino de Salazar (1621). Adolfo Pinto añadió unos índices temáticos con divisiones y subdivisiones estilo Casares. El libro quedó preciosamente impreso y se publicó el año 1984, centenario de la muerte de Alfonso el Sabio, cuya imagen figura en la portada, tomada de un manuscrito de las Cantigas. La edición italiana es de 1989.

El siguiente es un comentario parcial al Génesis, fruto de un semestre de enseñanza de teología bíblica. Había observado que del Génesis habían acaparado la atención primero los capítulos 1-11 y después las promesas patriarcales. Otro tema central, la hermandad, estaba en barbecho. Con criterio ancho seleccioné todos los textos en que actúan hermanos o hermanas, un 40 % del Génesis. El título arranca de Caín: ¿Dónde está tu hermano? Textos de fraternidad en el Génesis (1985.1990). Incluye el análisis filológico y el literario; resulta una exposición de teología narrativa. Se ha usado como texto de cursos monográficos. Es un libro del que quedé satisfecho. La traducción italiana es del 1987).

Con estos corpulentos comentarios nos hemos olvidado de que el proyecto de diccionario hebreo español seguía fermentando o madurando. Para palabras de uso frecuente (la más copiosa y difícil haya ) colaboró conmigo varios semestres Gil Modrego; varias veces dirigí un seminario con pocos colaboradores. Me acompañó mucho tiempo con sus exactos y minuciosos análisis Juan Esquivias. De muchos términos se encargó más tarde Víctor Moría. La lista de colaboradores consta en el interior del diccionario. Yo dirigía y revisaba para mantener la unidad del proyecto, siguiendo los principios preestablecidos. Empecé sacando en multicopista fascículos con el hebreo trasliterado. Cuando el material creció y cubría gran parte del total, salió otra edición en cuadernillos, en formato reducido (1985-1988). Todo ellos se seguía llamando "Materiales para un diccionario bíblico hebreo-español". Eran unos materiales ya muy elaborados, en un estadio casi final. Faltaba una revisión de las citas, la ordenación y la transcripción en hebreo y la parte morfológica. Dado el volumen del material, una tarea importante. Los materiales quedan pendientes, deseo acabar con los comentarios.

La traducción rítmica y comentario al Cantar de los Cantares es un trabajo especial. Prescinde de todo aparato técnico, presenta una traduc-ción rítmica, adaptada a las diversas unidades: p.e. endecasílabos de gaita gallega para la danza, romancillo para la primavera, romance, eneasíla-bos y endecasílabos, ritmos acentuales con rima asonante o sin ella. El comentario está compuesto en sintonía con el poema. Lo llamo comentario de "teología poética" (como otros hablan de teología narrativa).

Un critico alemán, bien experimentado en géneros literarios, no cayó en la cuenta del género de mi comentario y lo vapuleó como si hubiera intentado un comentario científico al uso. Se hizo una edición de lujo, ilustrada, regalo de bodas para conservar. Va por la tercera edición española (1989.1990.1993). Se publicó una lujosa traducción italiana y otra más simple (1990 y 1992), y una más sencilla alemana (1991).

Muy diverso es el comentario, que me atrevo a llamar monumental, a los Salmos. Dos volúmenes de 1669 páginas. Me preparaba el análisis filológico la profesora Cecilia Carniti, grande conocedora de lenguas y de la tradición gramatical hebrea. Murió de cáncer a los 46 años, cuando llegaba al salmo 115. Su nombre en el libro atestigua su competencia y dedicación. Se publicó en español en 1991-92 y ha tenido una reimpresión. La edición italiana es de 1992-93. La traducción portuguesa del primer volumen se ha publicado el verano de 1996, se espera el segundo para el año 1997. Lo considero mi comentario conclusivo y mina para sacar materiales de espiritualidad.

A finales de la década de los ochenta comenzó Vicente Collado a urgirme o animarme: Había que dar el paso siguiente: imprimir en forma el diccionario; ofrecía su colaboración generosa. Al fin me convenció. Entonces planeamos una concentración de trabajo intensivo. Yo iría terminando los artículos que faltaban. Santiago Bretón prepararía la sección morfológica. Víctor Moría se encargaría de la revisión sistemática de todo y de colmar lagunas. Vicente Collado "picaría" todo en el ordenador y le daría forma definitiva. Saldría en fascículos que se irían poniendo a la venta. Lorenzo Tous nos consiguió una subvención que cubría los costes de impresión.

Cuando sonó el pistoletazo de salida, emprendimos una auténtica carrera. En veintiún meses (1990-1992) se publicaron los once fascículos. Y sucedió un caso curioso. Recibí una carta de un estudiante inglés, que había estudiado en España, y se ofrecía a colaborar en nuestro diccionario. Le respondí que estábamos terminando de publicarlo. Un record de Guinnes. Como término de comparación, el de Baumgartner tardó 27 años en completarse. En 1993 se publicó el glosario español hebreo, enteramente preparado por Moría con los materiales del diccionario y remitiendo a él.

Pero todavía no era el diccionario. Así que pasemos a otras publica-ciones. Llega un momento en la carrera de un profesor escritor en que desea reunir en libro sus artículos o los más importantes y significativos. También a mí me entró la comezón, y el editor, Sanmiguel, secundaba mi deseo. El mismo inventó el título general de la serie: Hermenéutica de la palabra. Comprendería tres volúmenes. Se pueden considerar hermanas o primos las colecciones de artículos publicadas en italiano con el título Lezioni di Bibbia (1996) y en inglés con el título The literary language of the Bible (1996).

El primero, Hermenéutica bíblica (1986) contenía quince artículos sobre inspiración e interpretación. Tengo que destacar tres. Uno es el famoso ¿Adonde va la exégesis católica? (CiviltáCattolica 1960). que desató la antipática y quizá providencial controversia preconcíliar. Nuestro feroz acusador me reconocía en una nota: "no se pueden negar a este joven jesuíta discretas dotes de director de cine". El segundo artículo versaba sobre el Argumentum Scripturae, basado en un estudio de la dialéctica y de los Loci theologici de Melchor Cano. Se reprodujo en versión francesa y en un resumen inglés. El tercero lo pronuncié y se publicó en inglés: Hermeneutics in the light of language and literature, en CBQ, y sin notas en Bible Translator, y en francés con adiciones. Por su originalidad destaca David y la mujer de Tecua, reproducido en italiano en un encuentro sobre Biblia y Teatro (Trieste 1993)

El segundo volumen se subtitulaba II Interpretación literaria de textos bíblicos (1987). Contiene sólo doce artículos, pero uno de más de doscientas páginas y otro de más de sesenta. Tengo que presentarlo. Entre mis estudios literarios no podía faltar el largo artículo Poésie hebraique del DBS (Supplement au Dictionnaire de la Bible). Al no encontrar el original castellano, pedí para la traducción ayuda en vano. Así que comencé a retraducirme. Muy pronto comprendí que era inútil. Tenía que hacer una cosa nueva: un manual más ancho de contenidos, breve de redacción y con ejemplos. Huyendo de la poética more botánico, que se complace en etiquetar. Era la primera parte del libro y se publicó aparte como Manual de poética hebrea (1987): lo considero un libro nuevo. Por desgracia, a la mayoría de los exégetas de profesión les interesa muy poco la poesía y nada la poética. El manual se publicó en inglés (1988) e italíano (1994). Es el único libro que el Instituto Bíblico me ha publicado: pagó al traductor y J. Swetnam lo preparó cuidadosamente para la imprenta.

Otro artículo largo del volumen II se titula En los orígenes de la literatura. Arranca de un seminario que hice el tercer año de estudiante, pero completamente rehecho en colaboración con un colega de la facultad oriental (Silvano Votto): traducción rítmica y comentario de unos poemas sumerios y acádicos.

El último artículo del libro. De los clásicos al Antiguo Testamento, tiene valor testimonial. Pesa en mi biografía de escritor.

El tercer volumen llevaba como subtítulo III Interpretación teológica de textos Bíblicos.(1991). Lo publicaron Ega-Mensajero, porque entre-tanto había muerto el gran editor Manuel Sanmiguel. Tres importantes artículos están compuestos colaborando con el genial Fierre Proulx. De uno de ellos, Las sandalias del Mesías Esposo, arranca una pista nueva de mi estudio posterior (como veremos). Creo que el libro contiene varios artículos todavía interesantes. Eduardo Zurro compiló una detallada bibliografía mía. repartida en Libros, Artículos y Recensiones; ocupa 28 páginas. Se le han escapado poquísimos títulos, y es generoso en el modo de contar; llega hasta 1990.

El Manual de poética hebrea me da pie para saltar a otro volumen. Gracias a la colaboración gráfica de Antonio Mas, es el libro más bello que yo haya publicado. La cosa comenzó casualmente. Antonio Mas y Roberto Ferrer (Zaragoza) habían preparado un libro lujoso, de regalo para grandes accionistas de un consorcio de empresas. Pasillo Verde. Les encargaron un segundo y un tercero. Para el último vinieron a verme y me propusieron que lo hiciera yo: tema libre. Lo pensé y decidí rápidamente: me brindaban la ocasión de componer un libro a mi talante. Sería una Antología bilingüe de poesía bíblica hebrea. (1992). Como fuente de ilustraciones señalé el Líber chronicorum de Hermann Schedel (Nürem-berg 1492). Los aragoneses añadieron catorce reproducciones de tapices de la Seo. Se hizo una tirada suplementaria muy económica (dada la calidad) para venta al público. Me resultó agradable y entretenido preparar esta obra. Blanco Vega y yo elaboramos algunas traducciones rítmicas modernas para acompañar a las clásicas, barrocas y posteriores. Carlos Cervantes me preparó la sección hebrea. En uno versos del prólogo, por la cuaderna vía, hablo de las "bodas de don Manual con doña Antología". Los italianos publicaron una traducción algo menos lujosa, sin textos de clásicos italianos (1995)

Con estos libros se cierra en inclusión uno de mis ciclos: desde Estudios de poética hebrea (1963) al manual y la antología (1987 y 1992).

Volvamos al Diccionario Bíblico Hebreo Español (DBHE). Antes de convertir los fascículos en volumen formal, hizo falta una nueva revisión del texto y de la composición y maquetación. Porque al editor se le entregarían las páginas terminadas. Trabajaron intensamente Víctor Moría y Vicente Collado; yo colaboraba con enmiendas y con un amplio prólogo. El libro se publicó en octubre de 1994 (muy pronto me iba a costar un riñón). Es la obra más laboriosa que he realizado en mi vida. Es un tipo de obra que hay que comenzar tirándose al agua fría un poco inconscientemente. Aun contando con buenos colaboradores, me ha supuesto un enorme y mantenido esfuerzo, luchando además con problemas de vista.

En la portada se dice: Edición preparada por Víctor Moría y Vicente Collado (destacados entre los demás colaboradores): preparar una obra de tal envergadura significa una aportación importantísima. A los alumnos que lo compran les recomiendo que lo sigan usando el siglo que viene. Desde la Biblia Complutense (1521 hebreo-latín) no se había hecho en España una obra de este género. Hebreo español y con carácter científico es la primera de la historia. Más detalles los he publicado en artículos de revistas internacionales.

De este diccionario se anuncia la publicación en portugués de una traducción adaptada para el año 1997. Y está firmado el contrato con una editorial de Estados Unidos para la adaptación al inglés. La adaptación al italiano no ha superado el estadio de negociaciones.

Hubo una presentación solemne de la obra en el Aula Magna del Pontificio Instituto Bíblico, en noviembre de 1994 La hice estando ya gravemente enfermo y amenazado. En diciembre me extirparon un riñón con aledaños y me dejaron el derecho viudo. Cuando me repuse razonablemente, el trabajo me aguardaba al acecho.

Cerrar en inclusión otro ciclo intelectual. La formación del estilo, en sus dos tomos, desapareció del mercado hacia 1972. Muchos conservaron celosamente sus ejemplares, otros los fotocopiaban. Compañeros y algún editor me decían que había llegado la hora de reeditar los libros. Con entusiasmo y deleite la fui realizando durante un par de años. Tuve que redactar de nuevo la parte teórica, añadir algún capitulo, leer mucha literatura y crítica reciente, desechar autores e incorporar otros nuevos. Me costó encontrar editor: rehusaron Trotta. Santíllana, SM. Al fin se en-cargaron Ega y Mensajero. La obra se publicó en setiembre de 1995 con el título El estilo literario. Arte y artesanía. La considero más madura que su antecesora, pero no espero que tenga el mismo impacto.

Antes de volver al campo del estudio bíblico, quiero atender a un bloque de espiritualidad bíblica, que incluye seis título más uno en puertas.

El primero versa sobre la Eucaristía. Nació de homilías pronunciadas en diversos lugares, ocasiones y públicos. Creció durante una de mis estancias en la clínica. La enfermera colombiana, Hermana María Euge-nia, trascribió lo que yo había grabado. Con el material obtenido hice una redacción nueva, añadí un par de capítulos y resultó el libro Meditaciones bíblicas sobre la Eucaristía (1987). Son doce meditaciones breves, con mucho material bíblico, redactadas en estilo fácil. Va por la tercera edición en español. Se han publicado traducciones al italiano (1987.1988), inglés (1988.1989), alemán (1989), portugués (1988) y polaco (como artículos de revista).

Siguieron unas charlas de Radio Vaticano, transformadas en texto escrito con la colaboración de Guillermo Gutiérrez (1989), Son siete meditaciones sobre La misión de Moisés, acompañadas de textos de Gregorio de Nisa. Hay edición italiana (1991), inglesa (1990). alemana (1992) y francesa (1992).

Sigue otra colaboración con Guillermo Gutiérrez, titulada Mensajes de profetas (1991). Recoge unas conferencias pronunciadas en Chile bajo el poder del Augusto. Se contentó con traducción italiana (1992) y polaca (1995)

La siguiente la quiero mucho: Esperanza. Meditaciones para la tercera edad. Es un obsequio a mis coetáneos de ancianidad o tercera edad (Mons. Manresa lo llama "juventud acumulada"). Redacté una parte en Roma y el resto en San Francisco y Berkeley. Tenía la impresión a veces de que las ideas me venían de fuera, me atravesaban y tomaban forma verbal. O bien brotaban de algún manantial oculto sin avisar de antemano. Lo dividí en tres partes: treinta salmos brevemente rezados y meditados por ancianos; once viñetas de ancianos -o equivalentes- bíblicos (atención a la de Simeón, a quien tomé por patrono); quince meditaciones de ejercicios espirituales. La primera edición es del 1991; la segunda. con un capítulo añadido, del mismo año. Los ingleses lo dividieron en dos volúmenes (1991). Los italianos hicieron una edición encuadernada muy pulcra (1991). La edición portuguesa se parece más a la española (1994). Está en curso una traducción al polaco.

El editor italiano quería más. Le pude ofrecer una colección de artículos breves, que tradujo, ordenó y publicó con el títulos Piantata in térra toccava il cielo (la escala de Jacob). Es del 1993. Son artículos breves, difíciles de encontrar hoy y dispersos por revistas: Persevera. Servizio della Parola. Sal Terrae y otros.

Con el siguiente empieza una terna de ejercicios espirituales. La técnica consiste en seguir el esquema ignaciano. especificarlo con un tema dominante y redactarlo con material bíblico. El primero toma como tema conductor la paternidad de Dios, por lo cual se titula Dios Padre (1994). En italiano (1994). Otros editores extranjeros o sus lectores se han cansado de mi o encuentran libros más congeniales.

Tomando, casi exclusivamente, los materiales de los salmos compuse Contempladlo y quedaréis radiantes. Salmos y ejercicios (1996). En italiano (1996).

Está entregado y en prensa el tercero, en ambas ediciones, española e italiana. Como el Padre me envió yo os envió. Apostolado y ejercicios (1997). Estos escritos de espiritualidad bíblica responden a muchas conferencias y pláticas pronunciadas en diversos países y circunstancias.

Volvemos al tema bíblico, porque nos quedan por cerrar otros ciclos. Uno sencillo: la segunda edición, reelaborada de los Comentarios a la Dei Verbum (1969). Se encargó de la revisión y de algunas aportaciones Antonio Artola. Yo cambié y añadí en mis artículos y decreté la exclusión de algunos ya superados. La obra lleva nuestros dos nombres y se titula La palabra de Dios en la historia de los hombres (Deusto 1991)

Puedo pegar al anterior una novedad: Apuntes de hermenéutica (1994) en colaboración con J.M. Bravo. Llevaba yo explicando la materia unos veinte años, después de abandonar la inspiración. Me pareció que las ideas estaban maduras para tomar forma de libro. Es un manual sistemático e independiente. Frente a una hermenéutica de autor, defiendo una hermenéutica de texto, que engloba como factor importante al autor. Para algunos lo más interesante o entretenido son los aforismos finales, certeros en su ironía. Hubo edición italiana (1995). Hay negociaciones para una edición inglesa.

¿Qué es la Biblia del Peregrino? ¿una nueva traducción?, ¿otro ciclo que se cierra? -No exactamente. Publicada la Nueva Biblia Española (a mis 55 años), un profesor sigue estudiando con mayor capacidad de enmienda y descubrimiento. Las autoenmiendas a su traducción se van acumulando en el fichero. Dado que el editor de NBE sólo aceptaba reimprimir, llegó un momento en que el número de enmiendas catalizó o precipitó la reacción. Y decidí elaborar la nueva traducción (los ingleses suelen titular revised). En aquella coyuntura Mateos no podía entregar su Nuevo Testamento. Así que me decidí a traducirlo por mi cuenta. En con-secuencia, el Antiguo Testamento es una traducción renovada, el Nuevo Testamento es una traducción nueva. También son nuevas las notas que nos impuso la Conferencia Episcopal.

Se hizo una primera edición, manual, con muchas erratas y las notas en fascículo aparte (1993). La segunda edición manual lleva las notas a pie de página y ha tenido más aceptación (1995), En 1996 se hizo una edición de bolsillo sin notas, para colegios y viajes, muy económica. Está en proceso el proyecto de una Edición de estudio, que pretende ofrecer un comentario completo a toda la Biblia en tres grandes y manejables volúmenes.

Ha salido el tercer volumen, dedicado al Nuevo Testamento (1996 porque estaba preparado antes). Estamos esperando para antes de navidades la publicación del primero, Antiguo Testamento prosa. Y para abril o Junio, el tercero. Antiguo Testamento verso. El comentario al NT es original y se distingue por el rico fondo de Antiguo Testamento y por las explicaciones globales de unidades. El primero y el segundo recogen mucho material de Los Libros Sagrados (aunque el Pentateuco es nuevo), con lo cual cierran otro ciclo.

Lo que falta son dos libros entregados y aún no publicados (en 1996). De alguna manera cierran el ciclo de mis cursos de teología del Antiguo Testamento. Uno que comenzó como Triple éxodo y ha cristalizado en Salvación y liberación. Otro que fue desde el principio Símbolos matrimoniales.

Ofrecemos una sección en el Boletín que irá presentando la traducción o resumen de los artículos que aparecen en el libro Palabra, Prodigio, Poesía, In Memoriam del Padre Luis Alonso Schökel, Vol. I de las publicaciones de ALAS. Este volumen fue editado en coedición con Analecta Bíblica y por ello aparecieron varios artículos homenaje al Profesor Alonso Schökel en diversas lenguas europeas. En este primer número del Boletín Engadí publicamos la colaboración del Prof. Brüggemann en Palabra, Prodigio, Poesía. Pp. 233-242.
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