G uía de contenidos y ejercicios texto argumentativo






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Guía de contenidos y ejercicios texto argumentativo

Vida y costumbres de los antiguos araucanos

Una cosa diré:

Estoy viejo ya, creo que tengo más de ochenta años. Durante esta larga vida llegué a conocer bien los modales de la gente de antaño; todas ¡as diver­sas/ases de su vida tengo presentes; tenían buenas costumbres, pero también malas.

De todo esto voy a hablar ahora: contaré el desarrollo de mí propia exis­tencia y también el modo de vivir de los antepasados. En nuestros días la vida ha cambiado; la generación nueva se ha chilenizado mucho; poco a poco ha ido olvidándose del designio y déla índole de nuestra raza; que pasen unos cuantos años y casi ni sabrán ya hablar su lengua nativa.

Entonces ¡que lean algunas veces siguiera este libro. He dicho.

Pascual Coña (jefe mapuche)

Las sociedades presentan constantes cambios. En la ambientación de este texto Pascual Coña refería las transformaciones sufridas por los mapuches a fines XIX y principios del XX. En el texto que sigue, Marta Blanco enjuicia los cambio culturales acaecidos en la sociedad chilena durante la década de 1990 para lo cual la técnica de la argumentación.

Pasteurizar la sociedad



Nuestro país vive una escalada de vulgaridad, pero no se trata de un fenómeno aislado. El proble­ma es que Chile es una nación mimética, porque es un país pobre convertido en nuevo rico hace muy poco.

Además somos un pueblo curiosamente ingenuo y naíf. Tenemos buenos pintores y escritores naíf, como Violeta Quevedo. Frente al mundo somos inge­nuos, picamos rápido el anzuelo. Creemos en el Nafta, por ejemplo, y estamos seguros que los nor­teamericanos se van a tapar con nuestras uvas aun­que ellos tienen las de California.

Lo mimético y naíf influye en que recibimos de todo y hemos confundido todo. Impera una especie de desconstructivismo del hábito y de la tradición. Y nadie se da cuenta, porque hoy no existe la sátira y la ironía, que dan el equilibrio frente al ridículo. En Chile se hace el ridículo en serio.

En cuanto a los síntomas de la vulgaridad, los sociólogos dicen que lo primero que se deteriora en un país con conflictos sociales es el humor y creo que tienen razón. Hoy en nuestro humor impera la ley del más fuerte y de la sexualización absoluta. Y me parece una increíble falta de humor creer que lo cómico está solo relacionado con la coprolalia, con el sexo.

La lengua es también una fiel representante de la calidad de ser humano en la que queremos con­vertirnos y hay síntomas que delatan un deterioro, como el predominio del lenguaje periodístico por sobre un lenguaje de expresión. Se perdió el matiz la metáfora, la hipérbole. La gente ahora habla de «flujo vehicular» y de «vacacionar», copiándole a los periodistas y a la publicidad.

El empobrecimiento del lenguaje tiene también que ver con el abuso del garabato, que es impotencia frente a la vida. Somos incapaces de expresar nuestros sentimientos de rabia, furia, pena y alegría a través de las palabras. La salida para eso es el garabato, que ya es una muletilla y ni siquiera valor coprolálico. Lo mismo sucede con la palabra lata. No significa solo aburrimiento, sino pena, indignación. Si se muere alguien, los jóvenes ¡qué lata!

También se ha perdido el trato de usted. Uno entra a una tienda y le preguntan: «¿Qué te quieres probar? Te va a quedar regio.» Yo no sé qué contes­tar, porque la primera ley del tú es que uno tutea al que puede devolver el tú.

El lenguaje termina entonces siendo la lengua del papagayo, sin capacidad de comprensión y expre­sión. Y así obtenemos un país que repite sin com­prender y modula pero no habla. Parece que tras todo este proceso se esconde una falsa democratización, un intento de «pasteurización social». Hay que igualar a todos y como no hay una educación o equi­dad en las oportunidades, se busca homogeneizar por el camino equivocado.

Marta Blanco, columna del Diario El Mercurio,18 de julio de 1998


Tras haber leído detenidamente este texto, procederemos a analizarlo. En primer lugar, consideraremos el marco general (1) y la estructura interna (2), aspectos estu­diados en la Unidad. Posteriormente, revisaremos el tipo de argumentación y el orden manifiestos en el escrito.

1. Marco general

Modalidad: Se trata de una argumentación escrita. Parece ser un texto preparado, como puede observarse en el empleo de léxico culto (por ejemplo, mimético, náif, homogeneizar y coprolalia) y la cuidadosa composición de algunas oraciones (por ejemplo, Se per­dió el matiz, la metáfora, la hipérbole). En todo caso, el uso de oraciones breves, el empleo de la primera persona y el tratamiento limitado de los argumentos sugieren cierta espontaneidad.
Participantes: La emisora es la intelectual chilena Marta Blanco, perteneciente a la promoción de escritores que, a comienzos de la década de 1960, José Donoso propuso identificar como .d novísima generación. El hecho de que se trate de una intelectual de prestigio podría explicar la preocupación por el lenguaje que se manifiesta en el texto.

En cuanto a la audiencia, corresponde a los lectores potenciales del diario. Una audiencia pasiva y distante.
Tema: La argumentación de Marta Blanco surge como respuesta a una pregunta sobre la chabacanería y la vulgaridad de los chilenos.

Otros aspectos del contexto: Probablemente el que la respuesta fuera a publicarse en la sección cultural de un medio prestigioso influyó en la argumentación de la escritora.

2. Estructura interna

Tesis

La autora sostiene que vivimos una falsa democratización, un intento de «pasteuri­zación social», en que se pretende homogeneizar por el camino equivocado. Esta tesis se apoya en un argumento complejo que contiene, a su vez, tres sub-tesis:

  • Chile vive una escalada de vulgaridad.

  • Chile es una nación mimética.

  • Somos un pueblo ingenuo y naif.

Bases

La tesis principal es apoyada por todo el razonamiento previo. Por su parte, cada una de las sub-tesis que lo constituyen tiene su propia demostración.

Primera tesis: Chile es una escalada de vulgaridad.

Bases de apoyo:

  • Solo existe un humor relacionado con el sexo.

  • El lenguaje se está deteriorando.

La segunda tesis: Chile es una nación mimética.

  • Somos nuevos ricos.

  • Nos apartamos ridículamente de la tradición.

La tercera tesis: Somos un pueblo ingenuo y nai'f.

  • Tenemos buenos artistas ingenuos o nai'f.

  • Frente al mundo pecamos de ingenuidad.

Garantías

En todos los casos, las bases son ejemplos que demuestran las sub-tesis. El razona­miento completo, por su parte, es también un signo que comprueba la tesis de la autora.

Respaldos

No se entregan mayores respaldos. Probablemente esto se deba a la ausencia de una interlocutora que formule preguntas, contraargumente y cuestione a la autora. Es posi­ble también que obedezca a la brevedad del texto.
TIPOS DE ARGUMENTACIÓN
Tipos de argumentación

a. Secuencial: se trata de una tesis y los argumentos que la apoyan. El cuerpo tiene diversas fases.

b. Dialéctica: más compleja. Presenta tesis, contratesis, argumentos y contrargumentos: posición crítica. Presentación del problema=> tesis o contratesis=> demostración => conclusión.

Recomendaciones para formular una tesis: brevedad, concreción y sencillez; sentido afirmativo; buena construcción; objetividad; presencia de las palabras claves. Recomendaciones para formular argumentos: ejemplos o datos; no contradecirlo; ser concretos; entregar razones; no repetirlos.

En el texto la escritora utiliza una argumentación de tipo secuencial, es decir, presenta una tesis principal, que es defendida por medio de un razonamiento que considera adecuado. Las sub-tesis, por su parte, también responden a una argumentación secuencial, donde no hay ni contratesis ni contraargumentos.

Organización Interna:

  1. Deductiva: se presenta primero la tesis y después los argumentos o pruebas.

  2. Inductiva: primero los argumentos y después la tesis, a modo de conclusión.

En cuanto al orden global seguido por el texto, Marta Blanco opta por la forma pro-gresiva-inductiva, esto significa que la argumentación va avanzando hacia la tesis prin­cipal, la que se formula en la conclusión. Sin embargo, en el proceso para apoyar las sub-tesis la autora sigue el orden contrario, es decir, el deductivo. A la presentación de cada sub-tesis siguen dos bases de apoyo que la fundamentan.

En síntesis, primero plantea tres tesis que defiende con sus respectivas bases y luego desprende de ellas una conclusión que sintetiza la información dada con anterioridad y emerge como una nueva tesis. Veamos el siguiente esquema:







demostración demostración demostración


Tesis 3

Somos un pueblo ingenuo y naíf.

Tesis 2

Chile es una nación mimética

Tesis 1

Nuestro país vive una escalada de vulgaridad





Practiquemos:
Lee con atención los siguientes textos:

TEXTO 1

No es posible hablar en nuestro país de segregación de las minorías indígenas. El sis­tema político y social ha estado abierto para su plena integración. Desde hace largas décadas destacados personeros de ellas han participa­do de los más altos niveles de decisión políti­ca, tales como el gobierno y el parlamento. Los casos, entre varios otros, de los diputados Arturo Huenchullán en representación de la pro­vincia de Malleco (1932-1937) y José Cayupi en representación de la provincia de Cautín (1953-1957), además de Venancio Coñuepán, minis­tro de Estado y diputado en varias ocasiones hasta su fallecimiento en 1968, avalan tal afir­mación.

Andrés Benavente Urbina, dentista político, El Mercurio, 2 de enero de 1998




TEXTO 2

Lo que pasa es que este país nunca ha apreciado la diversidad. Históricamente nos constituimos de tal forma que hemos privile­giado la unidad por sobre la diversidad y hoy en día observamos que en todos los índices de representación el nuestro es un país en donde las minorías están absolutamente subrepre-sentadas en cualquier acceso a puestos de visibilidad... Por su aspecto, a un indígena le es muy difí­cil encontrar trabajo -la frase «buena presencia» quiere más bien decir «blanco»- ni tampoco puede vestirse con sus atuendos salvo en cere­monias especiales; cuando lo hace son ridiculi­zados. Nuestro calendario de efemérides es absolutamente occidental y no considera el sus­trato que nos dan los pueblos indígenas.

Ricardo Israel, dentista político. Citado por O. Contardo en £/ Mercurio, 19 de julio de 1998

Ricardo Israel, dentista político. Citado por O. Contardo en £/ Mercurio, 19 de julio de 1998.

Por su aspecto, a un indígena le es muy difí­cil encontrar trabajo -la frase «buena presencia» quiere más bien decir «blanco»- ni tampoco puede vestirse con sus atuendos salvo en cere­monias especiales; cuando lo hace son ridiculi­zados. Nuestro calendario de efemérides es absolutamente occidental y no considera el sus­trato que nos dan los pueblos indígenas.

Ricardo Israel, dentista político. Citado por O. Contardo en £/ Mercurio, 19 de julio


Mientras Benavente sostiene que en nuestro país no existe segregación de las mino­rías indígenas, Israel da a entender que sí la hay. Tal y como ocurría con el texto de Blanco, en este caso los autores presentan su tesis (o la dejan implícita, como hace Israel) y expresan razones de apoyo. Estamos aquí, pues, ante dos breves argumenta­ciones secuenciales:
TEXTO 1

ANDRÉS BENAVENTE

Tesis: En Chile no se segrega a las minorías indíge­nas (explícita).

Base Desde hace largas décadas destacados perso-neros de ellas han participado de los más altos niveles de decisión política (se dan dos ejem­plos).

RICARDO ISRAEL

Tesis: En Chile se discrimina a las minorías indíge­nas (implícita).

Bases.: (1) Están subrepresentadas en los puestos de visi­bilidad. (2) Les cuesta más conseguir trabajo por su aspec­to físico. (3) El calendario de efemérides no considera el sustrato que dan los pueblos indígenas.

Imagina ahora que R. Israel (o A. Benavente) decidiera escribir un texto argumen­tativo donde se refutara la posición del otro y se demostrara la tesis propia. En este caso debería optar por un tipo más complejo de argumentación: la dialéctica. ¿Cómo podrí­an los autores preparar una argumentación de este tipo?

Escribamos una argumentación dialéctica

  • Antes de iniciar la planificación de la escritura, es conveniente considerar aque­llos aspectos del marco global que pueden incidir en tu texto: ¿quién me leerá?, ¿qué relación estableceré con mis lectores?, ¿qué grado de conocimiento tienen ellos sobre el tema?, etc.

  • Una vez que hayas caracterizado el contexto, deberías tener claras tanto tu tesis como la contratesis sostenida por el adversario.

  • Luego deberías buscar argumentos que refutarán la posición de la contraparte. Si estuvieras en el caso de uno de los autores leídos, lo más probable es que tendrí­as que atacar las bases propuestas por tu adversario.

  • Una vez establecidos los contraagumentos, es recomendable preparar un esque­ma que organice la estructura interna de la argumentación dialéctica. Dicho esque­ma podría ser el siguiente:


ARGUMENTACIÓN DIALÉCTICA



Presentación

Contratesis

Tesis

Demostración

Conclusión


Cuerpo

argumentativo

Pruebas de la refutación

Argumento a favor de la contratesis

Pruebas de la refutación

Argumento a favor de la contratesis

Sección 2

Sección n

Sección 1

Una vez planificado el texto, puedes comenzar a redactarlo, guiándote por el esquema anterior y procurando emplear conectores textuales para comenzar las diferentes secciones argumentativas. También debes preocuparte de usar diver­sos conectores argumentativos para introducir las partes del argumento y recur­sos de calificación para aumentar o disminuir la fuerza de la tesis. El borrador debe ser corregido con esmero y, por último, debes preparar la ver­sión definitiva. Recuerda, en todo caso, que el proceso de comunicación escrita solo concluirá cuando tu audiencia lea el texto.

Puedes refutar o defender el texto de Marta Blanco Pasteurizar la sociedad o el de Benavente o Israel.


Antes de proceder a escribir discutan en grupos: ¿están de acuerdo con las ideas de los tres artículos? Propongan sus ideas personales sobre cómo ven cada uno de ustedes al chileno y expongan también su posición personal sobre las etnias.

refutación refutación

LA ARGUMENTACIÓN ESCRITA

Con frecuencia, en nuestras conversaciones con amigas y amigos, durante las clases y en las conversaciones en la casa argumentamos con otros para defender nuestras opciones: queremos ir a ver la última película de Johnny Deep y no la de Wynona Ryder queremos hacer una fiesta el fin del semestre, pensamos quedarnos estudiando en casa en vez de ir a visitar a la tía Ema. También argumentamos cuando responden pruebas (por qué pienso que América no fue «descubierta» en 1492) o realizamos trabajos de investigación. En todos estos casos, los textos argumentativos tienen por fin persuadir al receptor o interlocutor sobre la conveniencia, utilidad o justeza de una idea, hecho o interpretación de la realidad. Existen dos tipos de argumentación escrita la secuencial y la dialéctica, como ya habíamos mencionado.

Los dos tipos participan de una serie de recursos lingüísticos que permiten de coherencia a los textos. Nos referimos a los conectores textuales y argumentativos y a los recursos de calificación. Todos ellos serán tratados en el apartado final de esta sección.

Argumentación secuencial

Es la técnica utilizada para elaborar un discurso o cuerpo argumentativo consistente en la acumulación de argumentos a favor de una sola tesis. Así, el texto suele comenzar con la tesis del autor o de la autora (su punto de vista respecto de un tema) y luego dicha tesis se apoya a lo largo del discurso a través de una suma de elementos probatorios o argumentos. El texto queda dividido en la tesis y varias fases argumentativas, cada una de las cuales contiene un argumento diferente bien desarrollado. Cada sección puede introducirse con un conector textual diferente, según el momento en que se encuentre la argumentación.


Argumentación secuencial



Presentación del tema

Tesis del autor



Demostración


i




1




l


Sección 1


Sección 2


Sección 3






i


Conector


Conector




Conector


. .................... i ........


. .........i ..............




Argumento


Argumento




Argumento o conclusión



Argumentación dialéctica

Como vimos en el esquema de la Actividad Inicial, este tipo de argumentación es más compleja, puesto que presenta la tesis (o las tesis) que defiende el emisor o escri­tor y las contratesis defendidas por los que no son partidarios del punto de vista que se intenta justificar.

Un buen autor de este tipo de argumentaciones debe exponer los argumentos que justifiquen tanto a la tesis como a las posibles contratesis, de modo que su postura sea más bien crítica consigo mismo y su exposición no implique minusvalorar al lector.

En este tipo de argumentación el autor suele comenzar con la presentación del pro­blema. Luego puede seguir con la tesis o bien con la contratesis (lo importante es que se expliciten ambas), para continuar con la demostración.

El lenguaje de la argumentación

Los textos argumentativos se caracterizan por distintos rasgos lingüísticos, entre los que cabe destacar:

  • El frecuente uso de sustantivos abstractos (por ejemplo, sistematización, digni­dad, justicia, etc.).

  • Con frecuencia, el uso de léxico culto y de tecnicismos (por ejemplo, «Tratándose de un estudio de marketing...»).

  • El uso de frases nominales para referirse a procesos complejos (por ejemplo, «el alza del costo de la vida»).

  • El uso de expresiones intercaladas para precisar, explicar o aclarar (por ejemplo, «Los casos, entre varios otros, de...»).

  • El empleo del modo subjuntivo (por ejemplo, «Quisiéramos aceptar la posición de nuestro contradictor, sin embargo...»).

  • El empleo de oraciones pasivas (por ejemplo, «Se acepta como válido...»).

  • El empleo de cláusulas adjetivas y adverbiales; entre estas últimas, destacan las comparativas, condicionales, causales, consecutivas y concesivas.


Ciertamente estas características variarán según los tipos de texto argumentativo. Especial importancia para la producción de textos argumentativos tienen los conecto-res y los recursos de calificación.

Conectores textuales

Se emplean para introducir cada una de las secciones del cuerpo argumentativo.

Sección 1: «En primer lugar/ término...». «Para comenzar/ iniciar...». «El primer punto que...». «En primera instancia...».

Sección 2: «En segundo término...». «A lo dicho anteriormente se suma...». «La segunda observación que...». «Por otra parte...».

Sección n: «Por último...». «Para terminar...». «Finalmente...».

Conclusivos : «Por todo lo dicho es que...». «De este modo...». «Así...». «Por lo tanto...». «En conclusión...».

Resumídores: «Para ser sucintos...». «Para resumir...». «Resumiendo...». «En síntesis...».

Conectores argumentativos

Introducen diferentes partes del argumento.

Recursos de calificación

Sirver para aumentar o reducir la fuerza de aserción de la tesis. En los textos de argumentación dialéctica también se emplean recursos de calificación para valorar las posiciones ajenas.


  • Introducen tesis

    Por consiguiente...». «Por tanto...». «Por eso...». «Así pues...». «He aquí que...». «Por lo cual puede sostenerse que...». «Se sigue que...»

    Introducen bases

    «Puesto que...». «Ya que...». «Porque...». «Considerando que...». «Dado que...». «Partiendo del hecho que...». «La prueba es que...».

    Introducen garantías

    «A partir de...». «Y eso porque...». «Dado que...». «Porque...». «Dice que...».

    Introducen respaldo

    «Según...». «Como dice...». «Porque...».

    Introducen restricciones

    «A no ser que...». «Salvo que...». «A menos que...».
    Reducen o aumentan el grado de aserción de la tesis: «Posiblemente...». «Lamentablemente...». «Francamente...». «Es preciso que...». «Quizás...». «Es necesario que...». «Sin duda...». «Indudablemente...». «Probablemente...». «Es probable que...». «Necesariamente...». «Deber de + infinitivo...». «Puede + infinitivo...».

  • Valoran posiciones ajenas: «Se equivocan al decir...». «Dicen erróneamente...». «Aciertan cuando afirman que...».


Veamos un ejemplo de lo anterior:

Ley de los pueblos indígenas

Tal vez uno de los aportes más importantes del gobierno de Aylwin en relación a la cultura local de raíz étnica sea la Ley de Pueblos Indígenas. Aprobada en 1993, esta ley contempla -entre otros aspectos- el fomento y apoyo a la vida cultural de las principales comunidades étnicas del país, abriendo también causes para su proyección a nivel nacional; para estos efectos, por ejemplo, se crearon oficinas locales de pueblos indígenas, con funcionarios, pero también con presencia de la comunidad, en el Sur (mapuches y huilliches), en el Centro (rapanuis) y en el Norte (quechuas y aimarás). Por primera vez en la historia de Chile se realizó un censo con datos étnicos , que nos indican que la población se identifica por ejemplo con la etnia mapuche alcanza en el país casi un 10 º/º de la población total y en la región de la Araucanía, más de un 25º/º.

A pesar de la ley no se ha generado, sin embargo, ni una presencia multicultural ni una actitud distinta de la sociedad mayor con respecto a la sociedad menor (…) persiste por ende el desafío de complementar la democracia o ciudadanía política , el desafío de construir un país moderno que no esconda su pasado y que potencie su diversidad cultural. Un país que sea -como decía Gabriel Mistral- menos cóndor y más huemul.
APLICACIÓN DE CONCEPTOS

  1. ¿Qué elementos del ensayo validan el comentario de Bernardo Subercaseaux?

  2. Identifica cúal es el tipo de argumentación (secuencial o dialéctica) presente en el texto : “Ley indígena”.

  3. Analiza el texto de acuerdo al marco general: modalidad, participantes, tema, otros aspectos del contexto.

  4. Analiza el texto de acuerdo a los elementos de estructura interna: tesis, bases, garantía y respaldo.

Ahora leamos un ejemplo de ensayo:

¿Conoces a Charlie Brown y sus amigos? A continuación te invitamos a leer un ensa­yo donde Umberto Eco plantea sus ideas sobre esta famosa tira cómica.

Umberto Eco (italia, 1932)

Crítico literario, semiólogo y novelista. Profesor de estética y semiótica en la Universidad de Bolonia. Ha recibido numerosas distinciones, tales como la Legión de Honor en Francia. Sus tratados e investigaciones literarias y semióticas son: Obra abierta (1962), Apocalípticos e integrados ante la cultura de masa (1965), La estructura ausente (1968), Tratado de semiótica general (1975), Lector in fábu­la (1979) y sus novelas: El nombre de la rosa (1981), El péndulo de Foucault (1988).

En Peanuts, de Charles M. Schultz [...] se da una situación elemental: un grupo de chicos, Charlie Brown, Lucy, Violet, Patty, Frida, Linus, Schroeder, Pig Pen y el perro Snoopy, ocupados en sus juegos y su quehacer. [...]

Estos niños nos tocan de cerca porque sentido son monstruos: son las monstruo-infantiles de todas las neurosis de un ciudadano moderno de la civilización industrial. Nos tocan de cerca porque nos apercibimos de que si son monstruos es porque nosotros, los adultos, los hemos en tales. En ellos lo hallamos todo, Freud, la masificación, la cultura absorbida a través de las varias "Selecciones", la lucha frustrada por el éxito, la búsqueda de simpatías, la soledad, la reacción malvada, la aquiescencia pasiva y la protesta neurótica. Y todos estos elementos no florecen, tal y como todos nosotros conocemos, en boca de un grupo de inocentes: son pensados y repetidos después de haber pasado por el filtro de la inocencia.

Los niños de Schultz no son un instrumento malicioso para pasar de contrabando problemas de los adultos: estos problemas son vividos en ellos según los modos de una psicología infantil, y precisamente por eso parecen conmovedores y sin esperanza, como si reconociésemos de improviso que nuestros males lo han cambiado todo, hasta la raíz.

Aún hay más: la reducción de los mitos adultos a mitos de la infancia (de una infancia que no se sitúa ya antes de nuestra madurez, sino luego, y que nos muestra sus resquebrajaduras) permite a Schultz una

Recuperación: y estos niños-monstruos son capaces de pronto de candores y de ingenuidades que lo plantean todo de nuevo, filtran todos los detritus y nos restituyen un mundo amable y suave, que sabe a leche y a limpieza. De tal forma que, en una oscilación continua de reacciones, dentro de una misma historia, o entre historia e historia, no sabemos si sentirnos desesperados o concedernos un respiro de optimismo. Nos damos cuenta de que en todo caso hemos salido del círculo banal del consumo y de la evasión, y "henos alcanzado casi el umbral de una medi­ación.

[...] El mundo de los Peanuts es

*i microcosmos de bolsillo, una pequeña comedia humana para todos los bolsillos.

En el centro está Charlie Brown, ingenuo, terco, siempre torpe y destinado al fracaso. Necesitado hasta un punto neurótico de comunicación y de "popularidad", encuentra solo el desprecio de las niñas matriarcales y sabiondas que le rodean, alusio­nes a su cabeza redonda, acusaciones de estupidez, pequeñas maldades que hieren a fondo. Charlie Brown impávido busca ternura y afirmación por todas partes: en el baseball, en la construcción de cometas, en las relaciones con su perro Snoopy, en los contactos y jue­gos con las muchachas. Fracasa siempre. Su soledad se hace abismal, su complejo de inferioridad arrollador (teñido de continuo por la sospecha, que asalta también al lector, de que Charlie Brown no tiene nin­gún complejo de inferioridad, sino que es verdadera­mente inferior). La tragedia está en que Charlie Brown no es inferior. Peor aún: es absolutamente normal. Es como todos. Y por ello marcha siempre al borde del suicidio o por lo menos del colapso: porque busca la salvación según las fórmulas de acomodo propuestas por la sociedad en que vive. [...]. Pero dado que lo hace con absoluta pureza de corazón y sin malicia algu­na, la sociedad se muestra pronta a rechazarlo en la persona de Lucy, matriarcal, pérfida, segura de sí, bus­cadora del beneficio seguro, dispuesta a desplegar una pompa falsa de efecto indudable (sus lecciones de ciencias naturales al hermanito Linus son un amasijo que a Charlie Brown le produce náuseas, "I can't stand it", no puedo soportarlo, gime el desgraciado, ¿pero con qué armas puede uno enfrentarse a la mala fe cuando tiene la desgracia de ser puro corazón?). [...]

Para rehuir esta tragedia de la no-integración, la tabla de los tipos psicológicos ofrece algunas alterna­tivas. Las muchachas la rehuyen con una tenaz auto­suficiencia y altivez: Lucy (una géante para admirar asustados), Patty y Violet no presentan grieta alguna; perfectamente integradas (¿queremos decir "aliena­das"?) pasan de la hipnosis ante el televisor, a sal­tar a la comba y a las charlas cotidianas tejidas de perfidia, alcanzando la paz a través de la insensibilidad.

Linus, el más pequeño, lleva la carga de todas las neurosis y su condición perpetua sería la inestabi­lidad emotiva, si con la neurosis la civilización en que vive no le hubiese ofrecido asimismo los re­medios: Linus [...] ha loca­lizado en la manta de su primera infancia el símbolo de una paz uterina y de una felicidad puramente oral... Dedo en boca y manta (el blanket) junto a la mejilla (posiblemente con el televisor en marcha, ante el cual permanece indolente como un indio, en un ais­lamiento de tipo oriental, apegado a los propios sím­bolos de seguridad), Linus vuelve a hallar su "senti­miento de seguridad". Arrancedle el blanket y recaerá en todas las turbaciones emotivas que le acechan día y noche. Dado que ha absorbido con la inestabilidad, toda la sabiduría de una sociedad neurótica, repre­senta el producto tecnológicamente más audaz. Si Charlie Brown no logra construir una cometa que no caiga entre las ramas de un árbol, Linus revela de pronto habilidades fantásticocientíficas y maestrías vertiginosas: construye juegos de un alucinante equi­librio o acierta al vuelo un cuarto de dólar con un cabo de la manta, utilizada como látigo ("the fastest blan­ket in the West!").

Schroeder, en cambio, halla la paz en la religión estética: sentado ante su pequeño piano del que arranca melodías y acordes de complejidad trascen­dental, entregado a su total adoración por Beethoven, se salva de las neurosis cotidianas sublimándolas en otra forma de locura artística. Ni siquiera la amorosa y constante admiración de Lucy logra conmoverlo (Lucy no puede amar la música, actividad poco rentable de la que no comprende la razón, pero admira en Schroeder un vértice inalcanzable, la estimula quizás este carácter inaccesible de su parsifal de dieciséis años, y persigue con obstinación su obra de seducción sin lograr siquiera arañar las defensas del artista): Schroeder ha escogido la paz de los sentidos en el delirio de la imaginación. [...] Y no en vano los niños de Schultz representan un microcosmos en el que nuestra tragedia o nuestra comedia se halla repre­sentada. [...]

Contrapunto continuo a la congoja de los humanos, el perro Snoopy conduce a la última frontera metafísica las neurosis de adaptación fracasada. Snoopy sabe que es un perro; ayer era perro; hoy es perro; mañana será quizás todavía un perro; para él, en la dialéctica optimista de la sociedad opulenta que consiente ascensos de status en status, no existe esperanza de promoción. A veces intenta el extremo recurso de la humildad ("nosotros, los perros, somos tan humil­des...", suspira un tanto consolado), se une tierna­mente a quien le promete estima y consideración. Habitualmente, no obstante, no se acepta e intenta ser lo que no es; personalidad disociada, si las hubo, le agradaría ser un caimán, un canguro, un pingüino, una serpiente... Intenta todos los caminos de la mis­tificación, luego vuelve a la realidad, por pereza, por hambre, por sueño, por timidez, por claustrofobia (que le asalta cuando rastrea entre las hierbas altas), por dejadez. Estará sosegado, nunca feliz. Vive en un apar-theid continuo, y del segregado tiene la psicología, de los negros a lo Tío Tom tiene la devoción, faute de mieux, el ancestral respeto por el más fuerte.

De improviso, en esta enciclopedia de las debili­dades contemporáneas, se producen, como se ha dicho, despejes luminosos, variaciones libres, allegros y rondós, en los que todo se resuelve en escasos y ági­les movimientos, los monstruos vuelven a ser niños, Schultz se transforma en un poeta de los niños.

Nosotros sabemos que no es verdad, aunque fin­jamos creerlo. En la próxima tira, Schultz seguirá mos­trándonos en la figura de Charlie Brown, con dos gol­pes de lápiz, su propia versión de la condición humana.




Umberto Eco: Apocalípticos e integrados. Barcelona: Tusquets, 1995.






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