El texto. DefinicióN. Propiedades textuales: coherencia y cohesióN






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LENGUA Y LITERATURA

APUNTES PARA SEGUNDO DE BACHILLERATO

TEMA 1. EL TEXTO. DEFINICIÓN. PROPIEDADES TEXTUALES: COHERENCIA Y COHESIÓN.
El texto es la unidad máxima de comunicación. Podemos definirlo como una secuencia de oraciones o enunciados1 construida con coherencia lógica y cohesión sintáctica, de extensión variable, y condicionada por la situación y el contexto en el que se realiza la enunciación. Afrontaremos su análisis desde diferentes disciplinas lingüísticas: morfología, sintaxis, lexicología, semántica, fonética, fonología y pragmática.


  • La pragmática estudia el uso de la lengua, los actos de habla que emiten y reciben los hablantes y las diferentes situaciones e intenciones que los condicionan. Austin y Searle, pioneros de esta disciplina, elaboraron la teoría de los actos de habla, arguyendo que en la producción de un mensaje se efectúan tres acciones distintas: acto locutivo (el mensaje mismo, el producto lingüístico), acto ilocutivo (la idea que el hablante quiere transmitir) y acto perlocutivo (el objetivo que el hablante quiere conseguir).


Para la elaboración y comprensión de un texto es imprescindible tener en cuenta la situación y el contexto en el que se producen. La situación es el entorno extralingüístico, es decir, las circunstancias que rodean el acto de habla; el contexto es el entorno lingüístico en el que el texto se inserta. De este modo, un mismo texto puede tener interpretaciones muy diversas en función de la situación y el contexto que lo envuelvan.
Las dos propiedades esenciales del texto son la coherencia y la cohesión. La coherencia semántica es la unidad de significado y la ordenación lógica de las ideas del texto. Un texto es coherente cuando se construye en torno a una idea principal que el autor quiere demostrar o describir. En ocasiones, los textos literarios pueden utilizar una aparente incoherencia semántica como recurso expresivo y estético. La cohesión, en cambio, es la relación de dependencia entre los elementos del texto, es decir, los lazos sintácticos, morfológicos o semánticos que las unidades del texto establecen entre sí. La cohesión de un texto la observamos en las marcas sintácticas, las redes léxicas (campos semánticos, sinonimia, antonimia, hipernonimia) y la deixis, entre otros mecanismos.


TEMA 2. MODALIDADES TEXTUALES. LENGUAJES ESPECÍFICOS.
Observaremos dos criterios en la clasificación de las distintas modalidades textuales: la intención del hablante, por un lado, y el contenido y los recursos estilísticos empleados por el autor, por otro.
► El primer criterio de clasificación es SEGÚN LA INTENCIÓN DEL HABLANTE; estudiaremos cuatro modalidades textuales: el texto descriptivo, el narrativo, el expositivo-argumentativo y el dialogado. En un mismo texto podemos observar diferentes fragmentos que se correspondan con alguna de estas modalidades.
Particularidades del texto descriptivo. La intención del hablante es reflejar una imagen o una sensación en la mente del receptor. El estilo y los recursos utilizados en el texto descriptivo varían en función de la situación comunicativa y del objeto de la descripción, pero suelen aparecer formas verbales en presente y pretérito imperfecto, adjetivos y CN, oraciones copulativas, símiles, metáforas y comparaciones.

En las descripciones objetivas (técnicas, científicas, periodísticas) predomina la función representativa o denotativa del lenguaje. En las descripciones subjetivas (textos literarios, artículos de opinión) abundarán las funciones expresiva y poética. La descripción literaria de personajes, ambientes, paisajes y situaciones es un ingrediente fundamental en la construcción de la novela, especialmente en la novela realista (siglo XIX), ya que introducen al lector en el mundo que el autor quiere representar. En el caso de la descripción de personajes, ésta se vuelve imprescindible; en retórica, llamamos prosopografía a la descripción física del personaje y etopeya a la descripción psicológica. Cuando aparecen ambas, recibe el nombre de retrato.
Particularidades del texto expositivo. La intención del hablante es explicar y ofrecer información sobre un tema de carácter científico o humanístico. Su finalidad es didáctica y aunque el lenguaje pretenda la claridad y concisión, su complejidad dependerá de la profundidad con la que el autor afronte el tema. Así, hablaremos de exposición divulgativa, cuando el autor se dirija a un público amplio al que intenta introducir en el asunto tratado; y de exposición especializada, cuando al receptor de ese texto se le exijan unos conocimientos previos en la materia y cierto dominio del lenguaje específico utilizado.

En el texto expositivo abundan las funciones representativa y metalingüística. Con el objetivo de dar sensación de rigurosidad suele evitarse la función expresiva del lenguaje, prefiriéndose una redacción en tercera persona. Son frecuentes las oraciones copulativas y los periodos oracionales breves.


Particularidades del texto argumentativo. La intención del hablante es demostrar y convencer al receptor de una idea principal, denominada tesis, a través de una serie de datos, razonamientos o ejemplos, denominados argumentos. Si bien el autor puede organizar la tesis y los argumentos de diferentes maneras, suelen emplearse ciertas estructuras recurrentes:


  • Estructura deductiva (analítica): el autor describe primero la tesis y después enumera los argumentos que la defienden.

  • Estructura inductiva (sintética): primero se encadenan los argumentos para llegar después a la tesis, que se muestra como conclusión del desarrollo anterior.

  • Estructura paralela: el autor desarrolla varias ideas principales no subordinadas entre sí.

  • Estructura circular (cuadrada): se enuncia la tesis, se citan los argumentos y se repite la tesis al final, matizada o ampliada.


Del mismo modo, los argumentos que utilice el autor también pueden someterse a una clasificación:


  • Argumento de autoridad: el autor refuerza su idea citando a otro autor de prestigio.

  • Argumento por analogía: el autor compara su tesis con un hecho conocido y de fácil comprensión para el receptor.

  • Cifras y datos: el autor recurre a estadísticas o sondeos para afianzar su tesis.

  • Argumento contra el adversario: el autor recurre a la personalidad del oponente para desprestigiar los argumentos adversos.

En el texto argumentativo puede combinarse la función representativa y la función expresiva.
Particularidades del texto dialogado. La intención del autor es reproducir una conversación entre varios personajes, empleando marcas textuales (guiones o comillas) para diferenciar las intervenciones. Suele emplearse como complemento del texto narrativo. Abundan las funciones apelativa y fática. Son frecuentes las oraciones exclamativas e interrogativas, así como la primera y segunda persona del singular. Para otorgarle verosimilitud al diálogo, el autor puede emplear usos coloquiales e incluso incorrecciones o vulgarismos. Básicamente, encontramos dos maneras de reproducir las palabras de los personajes: el estilo directo (los personajes son los que hablan) y el estilo indirecto (es el narrador el que reproduce las palabras de los personajes); en la novela contemporánea es habitual que los escritores recurran al estilo indirecto libre para reproducir palabras o pensamientos de los personajes, en lugar del tradicional estilo directo de la novela del XIX. En la Antigüedad Clásica, el diálogo era empleado como un recurso para la exposición de una tesis, a la que se llegaba a través de la confrontación de los argumentos de los personajes. Es el denominado método socrático, en el que el filósofo (Sócrates) dialoga con un personaje acerca de un problema filosófico y, a través del diálogo, lo convence de su tesis.

Particularidades del texto narrativo. La intención del autor es relatar una sucesión de acontecimientos, reales o ficticios. La narración literaria tradicional establece un esquema tópico conocido como categorías actanciales (protagonista, objetivo, antagonista, motivación, ayudante, oponente…), un orden definido (planteamiento o punto de partida, nudo y desenlace) y una trama única. La novela contemporánea rompe esta rigidez estructural e incorpora alteraciones temporales (analepsis, prolepsis), digresiones, introspección y acciones paralelas. Ampliaremos este estudio en el apartado de los géneros literarios. En el estudio del texto narrativo observaremos el tratamiento por parte del autor de: punto de vista, tiempo, espacio, ambiente, tema, trama, personajes y estructura.



El texto narrativo puede redactarse en primera persona (con la figura del narrador protagonista) o tercera persona (narrador omnisciente); en el siglo XX también aparece el narrador en segunda persona, sobre todo en las novelas llamadas confesionales en las que se produce un desdoblamiento del narrador en primera persona. El texto narrativo emplea diferentes pretéritos del indicativo y se nutre de fragmentos descriptivos y dialogados, incorporando las características propias de estas tipologías. Las funciones oscilan entre la representativa (para la narración de hechos objetivos) y la expresiva y poética (para el relato subjetivo de las impresiones del narrador o los personajes).
EL SEGUNDO CRITERIO DE CLASIFICACIÓN que observaremos será doble: el contenido y los recursos estilísticos empleados por el autor. Según este criterio, estudiaremos el texto científico-técnico, el jurídico-administrativo, el humanístico y el periodístico. Por su importancia en esta asignatura, analizaremos aparte y en profundidad el texto literario.
Los textos científico-técnicos. Coincide con el texto expositivo y descriptivo. La intención del autor es exponer y demostrar, describir y argumentar con claridad, precisión y objetividad, huyendo de dobles interpretaciones y ambigüedades. Para conseguir estos objetivos empleará un lenguaje denotativo y una terminología específica que evite las confusiones.

La comunicación se produce dentro de la comunidad científica, donde se comparten verdades objetivas demostradas por la ciencia y conocimientos comunes. El mensaje se dirige a un receptor culto a quien se le presuponen conocimientos amplios sobre la disciplina.


  • Marcas lingüísticas: sustantivos monosémicos, tecnicismos (usos especializados propios de una disciplina o ámbito profesional), préstamos lingüísticos, siglas y acrónimos, neologismos a partir de lexemas latinos y griegos, adjetivos especificativos, CN y proposiciones subordinadas adjetivas que precisan el significado pero no valoran ni embellecen al referente; ordenación sintáctica sencilla, oraciones breves, abundancia de predicados copulativos, oraciones impersonales y pasivas reflejas, uso del presente científico. Funciones predominantes: denotativa y metalingüística.

►En los textos divulgativos el autor se dirige a un receptor que carece de conocimientos científico-técnicos específicos; se aclaran los tecnicismos, abunda la función metalingüística, hay menos formalismo, pueden aparecer símiles y metáforas, cierta interpretación y subjetividad. Es el uso del lenguaje que suele aparecer en revistas de divulgación científica y en ensayos destinados a un público muy amplio.
Los textos jurídico-administrativos. Coincide con el texto expositivo y argumentativo. El texto, emitido por el poder judicial, ejecutivo o legislativo, tiene intención expositiva y se dirige a todos los ciudadanos. El emisor elabora un mensaje muy codificado que pretende evitar ambigüedades y difundir información crucial para la comunidad. A través de ellos se fijan normas, se establecen sentencias o se hacen públicas actuaciones administrativas. El autor no pretende ser conciso pero sí evitar la ambigüedad y las interpretaciones personales. Por ese motivo, el lenguaje suele ser críptico, formalizado, arcaico, repitiendo fórmulas y tópicos establecidos por la tradición.

  • Marcas lingüísticas: lenguaje arcaizante (futuro simple y compuesto del subjuntivo), pervivencia de fraseología latina, tecnicismos, fórmulas estereotipadas, estilo conservador, convencional, participios de presente, oraciones comenzadas con gerundios y participios, locuciones adverbiales y prepositivas fijas, oraciones impersonales, pasivas reflejas, uso abundante del subjuntivo para expresar hechos potenciales. Funciones predominantes: denotativa y apelativa.


Los textos humanísticos. Coincide con el texto expositivo y argumentativo. La intención del autor es exponer y argumentar una interpretación personal sobre hechos o datos objetivos. Se trata de un emisor culto y erudito que pretende racionalizar y relacionar sucesos, identificar causas y consecuencias o realizar interpretaciones a partir de datos concretos. El texto es producto de las ciencias humanas o sociales, no empíricas. El receptor debe tener conocimientos amplios pero no tiene que ser necesariamente especialista en una disciplina.


  • Marcas lingüísticas: no abundan los tecnicismos y en cambio sí el lenguaje conceptual, abstracto y plurisignificativo (aquel que aporta mucha connotación). Con frecuencia el autor recurrirá al argumento de autoridad. Funciones: denotativa, expresiva, metalingüística.



Un cuadro resumen podría ser el siguiente:


MODALIDADES TEXTUALES

INTENCIÓN DEL HABLANTE

CONTENIDO Y RECURSOS ESTILÍSTICOS

TEXTO

CARACTERÍSTICAS

TEXTO

CORRESPONDENCIA

Descriptivo

Objetiva / subjetiva

Científico-técnico

Expositivo y descriptivo

Expositivo

Divulgativa/especializada

Jurídico-administrativo

Expositivo y argumentativo

Argumentativo

Tesis, argumentos, estructuras

Humanísticos

Expositivo y argumentativo

Dialogado

Directo, indirecto, indirecto libre







Narrativo

Punto de vista, tiempo, espacio, ambiente, tema, trama, personajes, estructura









TEMA 3. LOS TEXTOS PERIODÍSTICOS



Introducción
Los textos periodísticos son productos elaborados por los medios de comunicación (prensa, radio, televisión y nuevos formatos digitales) y dirigidos a un público masivo y disperso (también conocido como receptor universal). Mediante estos textos, el emisor pretende captar y aumentar la audiencia o el número de lectores, satisfaciendo sus necesidades informativas o lúdicas.
Las funciones tradicionales de los medios de comunicación y, por tanto, de los textos periodísticos son informar con objetividad, formar con criterio (educar, crear opinión crítica) y entretener, pero el sometimiento de estas empresas a las normas de la oferta y la demanda de la sociedad de consumo, así como las afinidades políticas que suelen adquirir, han hecho que estas funciones se desdibujen (sobre todo la de informar con objetividad). De este modo, los principios éticos del periodismo (la veracidad, la honestidad y el rigor) se confrontan actualmente con intereses comerciales e ideológicos. Por ejemplo, ante el dato de que un 30% de los estudiantes españoles no acaban la E.S.O., un medio de comunicación puede titular “El 30% de los españoles no acaba la E.S.O.”, mientras que otro lo podrá hacer así: “El 70% de los españoles supera la E.S.O.”, dependiendo de que quiera criticar el sistema educativo o no.
En la sociedad del XXI, los medios de comunicación se han convertido en un poder real (en las democracias al estilo occidental se les suele llamar también “el cuarto poder”) que puede influir en las decisiones de los gobiernos, condicionar la vida política y cambiar las opiniones de la mayoría. Si bien han contribuido desde su aparición a la difusión de la cultura y la participación de los ciudadanos en la vida pública y la democracia, también arrastran aspectos negativos inherentes a su propia concepción. Algunos de estos aspectos son los siguientes:


  • Simplificación de la realidad. Los medios seleccionan acontecimientos, los descontextualizan y comprimen ajustándolos a las competencias del receptor medio.

  • Infantilización de la audiencia. A fuerza de intentar llegar al mayor número de receptores posible, llegan a tratar a estos como niños, como si no tuviesen los conocimientos necesarios para entender lo que se les está diciendo. Esto es muy común en los medios televisivos y radiofónicos, y no tanto en los escritos.

  • Sometimiento a los valores de la sociedad de consumo. Los medios son empresas sostenidas, a su vez, por otras empresas a través de la publicidad, lo cual les lleva a defender (o al menos no criticar) todos aquellos valores que interesan a estas empresas y no tanto aquellos que conformarían una sociedad crítica y bien formada.

  • Confusión entre la realidad y el punto de vista. La realidad sólo puede ser contada desde una determinada perspectiva, la objetividad es imposible. Pensad en el ejemplo puesto más arriba del porcentaje de alumnos que superan la E.S.O.


Géneros y subgéneros periodísticos
Los textos periodísticos se pueden clasificar en dos géneros: el informativo (noticia, reportaje, entrevista) y el de opinión (editorial, artículos de fondo, columna literaria, viñetas, cartas al director); entre ambos se encuentran la crónica y la crítica (serían géneros mixtos).
SUBGÉNEROS INFORMATIVOS


  • Noticia: información sobre un acontecimiento de actualidad sin que aparezca opinión ni interpretación. Se considera que un hecho es noticioso si está cerca de la realidad de los lectores, tiene relevancia política, económica o social y se acerca a los intereses e inquietudes de los receptores. La noticia debe responder a las seis preguntas que el receptor puede hacerse sobre los hechos: qué ha ocurrido, dónde, cuándo, a quién, cómo y por qué (conocido como el Paradigma de Laswell o las 6W). También debe ser fiable, contrastada, honesta y construida a partir de fuentes múltiples, fidedignas y contrarias que aparezcan correctamente identificadas.


Estructura tradicional: titulares, entradillas, cuerpo de texto. Los titulares resumen el contenido de la noticia y actúan como llamada de atención a los lectores; la entradilla es un pequeño resumen de lo acontecido, normalmente resaltado en negrita y situado entre el titular y el cuerpo de texto; el cuerpo de texto desarrolla los datos de la noticia en orden de interés decreciente o pirámide invertida.

Marcas lingüísticas en los titulares: presente indicativo, elipsis de verbos y determinantes, construcciones nominales, organización sintáctica incompleta, estilo directo sin verbos de discurso.

Marcas lingüísticas en el cuerpo de la noticia: pretérito perfecto simple, frases entrecomilladas, aclaración de siglas, funciones denotativa y metalingüística.


  • Reportaje: es la ampliación de la noticia, es decir, una noticia elaborada con más tiempo, datos, fuentes y espacio en el medio informativo. Se acompaña de información gráfica (infografías, fotografías), efectos tipográficos (destacados, recuadros, antetítulos y subtítulos) y aporta más datos y fuentes que la noticia. El estilo es menos formalizado y más abierto a la expresividad y creatividad del autor, incluyendo rasgos literarios, descripciones subjetivas, interpretación de los hechos o impresiones personales. Los reportajes frecuentemente se organizan en estructuras narrativas similares a las del relato.




  • Entrevista: puede formar parte de un reportaje o ser un género independiente. Suele venir precedida de perfil o semblanza, que consiste en una descripción del entrevistado, con frecuencia subjetiva.




  • Crónica: es un comentario de una noticia de actualidad o unos hechos que el cronista ha presenciado directamente, como juicios, conflictos armados, espectáculos, ceremonias. El propio periodista es, por tanto, la principal fuente informativa. La estructura se organiza en torno a un relato cronológico de los hechos intercalado por impresiones o descripciones subjetivas. La creatividad con la que el autor aborde este género pueden hacer que su estilo se acerque a la literatura. La diferencia fundamental entre la crónica y el reportaje es que en la primera el autor (cronista) siempre es testigo de los hechos, mientras que en el reportaje no.


SUBGÉNEROS DE OPINIÓN



  • Editorial: género de opinión que refleja el pensamiento del medio, ya que es elaborado por la dirección o los jefes de redacción aunque aparezca sin firma ni autoría. Sigue una estructura expositivo-argumentativa a través de la que se pretende analizar hechos de actualidad política, económica y social, para después exponer una tesis con intención persuasiva. El estilo suele ser concreto y riguroso, cercano al del periodismo informativo, aunque siempre predomina la subjetividad, pues se intenta convencer al lector de una determinada tesis. Es en estos textos donde se aprecia la tendencia ideológica del medio informativo y su afinidad empresarial. Se evita el uso de la primera persona y es habitual que aparezcan fuentes y datos objetivos. En un editorial hay que distinguir entre los hechos referidos, la tesis defendida y los argumentos utilizados.




  • Artículo de fondo: es un análisis de los acontecimientos de actualidad redactado por colaboradores habituales, normalmente con autoridad en la materia que trata o de prestigio reconocido. En el artículo de fondo se mezclan la descripción y exposición objetiva de los hechos con la interpretación subjetiva y la argumentación. Puede discrepar de la línea ideológica del medio. Son colaboraciones sin una periodicidad fija.




  • Columna literaria: mezcla de literatura y periodismo. Normalmente es una reflexión personal del autor sobre hechos de actualidad, con abundantes rasgos literarios. Suele estar redactada por un escritor de prestigio que el periódico emplea como reclamo para sus lectores. Se sitúa, por ello, en un lugar destacado dentro de las diferentes secciones. La columna puede dar cabida a relatos, crítica política, retratos sociales, humor y parodias de diferentes temas de actualidad, pero el punto de partida es con frecuencia una noticia concreta que el autor analiza, explica y valora, tratando de extraer a partir de un hecho determinado ciertas conclusiones de validez universal. Su efectividad depende en buena medida de la solidez de los razonamientos que contiene, es decir, de su rigor argumentativo, y también de la brillantez del estilo. El autor debe demostrar que sus conclusiones son ciertas y, por tanto, graduar e hilar sus argumentos de forma que el lector admita las tesis propuestas. Es un género muy cercano al ensayo, en cuanto a los temas tratados y en cuanto a su proximidad con el estilo literario. Hay autores admirados por su sagacidad a la hora de analizar ciertos temas y otros preferidos por el ingenio o el talento literario con los que los abordan.


El estilo periodístico
El estilo de los textos periodísticos está más formalizado en los géneros de información y menos en los de opinión, donde se permite mayor creatividad por parte de los colaboradores. Analizaremos cada uno por separado. En general, la redacción apresurada lleva a los periodistas a cometer errores de ortografía, léxico y sintaxis y, aunque se procura la concisión, claridad y fluidez mediante el uso de una sintaxis sencilla (breves periodos oracionales) y un vocabulario asequible para el lector medio, frecuentemente la acumulación de datos lo impide. Abundan los estereotipos léxicos, las fórmulas fijas, los préstamos lingüísticos (anglicismos, especialmente) y los calcos. Todos estos errores lingüísticos son más frecuentes hoy día en el periodismo televisivo, donde los errores de expresión son especialmente llamativos.
Rasgos lingüísticos del estilo periodístico en los géneros informativos:

  • Uso de la tercera persona.

  • Construcciones impersonales y de pasiva refleja.

  • Organización sintáctica sencilla.

  • Predominio de los adjetivos especificativos no valorativos.

  • Verbos en indicativo, con preferencia por el presente y el pretérito perfecto simple.

  • Acumulación de cifras y siglas en la enumeración de los datos.

  • Estilo directo con frases entrecomilladas para recoger las declaraciones de las fuentes.

  • Estructuras definidas: pirámide invertida, narración tradicional (del pasado al presente).

  • Vocabulario preciso y asequible para el lector medio.


Rasgos lingüísticos del estilo periodístico en los géneros de opinión:


  • Combinación de la tercera, segunda y primera persona.

  • Adjetivos valorativos y sustantivos abstractos.

  • Verbos en indicativo, subjuntivo e imperativo.

  • Recursos retóricos: metáforas, ironía, paralelismos, hipérbole.

  • Estructuras múltiples: deductiva, inductiva, cuadrada, circular, tradicional.

  • Vocabulario específico, tecnicismos y términos conceptuales, creatividad léxica.


TEMA 4. PROPIEDADES DEL TEXTO LITERARIO
4.1.- Introducción

¿Qué convierte a un texto en literatura? No es fácil llegar a un acuerdo, ya que el concepto de literatura es tan complejo y cambiante como el de arte. En la transición entre el siglo XIX y el XX, además, aparece una idea aún más difícil de definir: el arte moderno. Según la concepción clásica, el arte tenía como objetivo representar la naturaleza y la realidad de un modo armónico y bello, repitiendo los modelos establecidos por la tradición. El arte moderno, sin embargo, es el reflejo del interior del artista, de sus conflictos y sus temores, y huye de las formas tradicionales en busca de lo inesperado y lo sorprendente.

A pesar de esta complejidad, hay ciertas características del texto literario aceptadas por distintos autores:


  • Predominio de la función poética.

  • Equilibrio entre el fondo y la forma, aunque esto depende de cada periodo artístico.

  • Tensión entre la innovación y la tradición: los autores intentan comunicar de forma novedosa, pero para ello tienen que apoyarse en la tradición (esto en el caso de que quieran innovar, no sólo ser originales).

  • Expresión del mundo interior del autor.

  • Valor connotativo, plurisignificativo del lenguaje literario. Por este motivo, una obra literaria está abierta a la interpretación de los lectores, a diferencia, por ejemplo, de un texto científico, cuyo significado es unívoco. Al analizar un texto literario no nos bastará con el significado exacto de los signos lingüísticos que lo componen, sino que trataremos de alcanzar el sentido de la obra en su conjunto.


4.2.- Géneros y subgéneros literarios

Los géneros literarios tradicionales, la épica, la lírica y la dramática, fueron establecidos por Aristóteles en su Poética. El concepto de género es válido para el estudio de la literatura pero simplifica las características de las producciones literarias. Estas categorías deben entenderse como compartimentos permeables que se contagian entre sí. Es frecuente que se produzcan mezclas entre los diferentes géneros, dando lugar a textos híbridos donde podemos observar rasgos de géneros diversos. También es un error considerar que hay recursos formales, como el verso y la rima, propios de un solo género.
4.2.1.- LA LÍRICA
La poesía es el género de la intimidad y la música. A través del poema, el autor busca producir un impacto estético y emocional en el lector; estético, mediante el uso rítmico del lenguaje; emocional, explorando y expresando sus propios sentimientos. Para provocar ese impacto el poeta retorcerá los usos lingüísticos habituales, creando un efecto de extrañamiento, es decir, usando el lenguaje de forma inesperada.
Como en todos los textos literarios, en los textos líricos predominan las funciones expresiva y poética. Pero, a diferencia del teatro y la novela, en la poesía no hay ficción ni personajes. El interés recae en la subjetividad del autor, en su mundo interior y en la palabra poética.
No es el formato la característica diferencial de la poesía. La estructura elegida puede ser la prosa o el verso, aunque es cierto que es mucho más abundante la poesía rimada y medida. Pero es un error identificar lírica y verso, ya que cientos de obras narrativas y dramáticas se escribieron en verso, y cientos de poemas, en prosa. Lorca, Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío y Bécquer son sólo algunos de los que cultivaron la llamada prosa poética. Además, en cualquier composición literaria podemos encontrar fragmentos líricos, incluso en la más rigurosa de las novelas. Reconoceremos esos fragmentos cuando observemos un mayor detenimiento en la forma y una introspección en los sentimientos. Entonces podremos hablar de lirismo, aunque la obra sea narrativa. Como vemos, las fronteras entre los géneros literarios no son siempre nítidas.
El estilo y las tendencias cambian según la época. En la historia de la literatura se aprecia cierta alternancia entre el clasicismo (contención de la forma, minimalismo expresivo) y el barroquismo (formalismo, exageración, maximalismo), así como entre la tradición y la innovación. En ese sentido, los autores suelen recurrir a las estrofas tradicionales y a las figuras retóricas que han aprendido de otros poetas y que no son sino juegos lingüísticos, hallazgos formales utilizados para embellecer el texto y para aumentar el valor connotativo de la expresión. Ya a comienzos del siglo XX, los autores comienzan a inclinarse por el verso libre en detrimento de las formas estróficas tradicionales, tal vez como consecuencia de su afán por romper las normas de una sociedad opresiva y crear, en su lugar, un mundo nuevo y como una forma de adaptar la forma al contenido. Sin embargo, en los últimos años parece que se ha recuperado el gusto por la rima y la medida, especialmente si pensamos en el pop en el cual se producen muchos movimientos en los que la rima es esencial (como el hip-hop, el cual puede ser entendido como un nuevo camino de la poesía contemporánea).
Destaquemos, para terminar, cuatro características del lenguaje poético: esteticismo (búsqueda de la belleza formal), musicalidad, intimidad y uso impropio o inesperado de las palabras. En el estudio de un poema observaremos la métrica, el estilo, el tema, los recursos, los campos semánticos y las palabras clave. Los recursos más habituales de la poesía son la rima, el ritmo, la repetición de elementos en los niveles fónicos y morfosintácticos y el uso del lenguaje metafórico. La poesía contemporánea, además, tiende a alejarse de los recursos rítmicos (la rima, especialmente), alejándose de las formas tradicionales.

Subgéneros líricos:
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