Te amo de ese modo especial que describo en estas páginas






descargar 1.49 Mb.
títuloTe amo de ese modo especial que describo en estas páginas
página1/14
fecha de publicación02.07.2016
tamaño1.49 Mb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Documentos > Documentos
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   14
Tus zonas erróneas

Wayne W. Dyer

Para Tracy Lynn Dyer

Te amo de ese modo especial que describo en estas páginas

Toda la teoría del universo está dirigida infaliblemente hacia un solo

individuo, y ése eres Tú.

Walt Whitman

Introducción

Un testimonio personal

Un orador se dirigió a un grupo de alcohólicos decidido a demostrarles, de

una vez por todas, que alcohol era el peor de los males.

Sobre su mesa en el estrado tenía lo que a simple vista parecían ser dos vasos

llenos de un líquido transparente. Explicó que uno estaba lleno de agua pura y

que el otro estaba lleno de alcohol sin diluir, también puro.

Colocó un pequeño gusano en uno de los vasos y los presentes pudieron observar

cómo éste nadaba por la superficie dirigiéndose hacia el borde del vaso, entonces

se deslizó tranquilamente hasta llegar arriba. Luego el orador cogió el mismo

gusano y lo colocó en el vaso lleno de alcohol. El gusano se desintegró a la vista

de todos. "Ahí tienen" -dijo el orador-.

¿Qué les parece? ¿A qué conclusiones llegan?, Una voz, proveniente del fondo de

la habitación dijo muy claramente: "A mí lo que me parece es que si uno bebe

alcohol no tendrá nunca gusanos".

Este libro tiene muchos "gusanos" en el sentido de que oirás y percibirás

exactamente lo que quieres oír basándote en muchos de tus propios valores,

creencias, prejuicios e historia personal. Es difícil y delicado a la vez escribir

sobre el comportamiento autofrustrante. El mirarte a ti mismo en profundidad

con intenciones de cambiar puede ser algo que dices que te interesa hacer, pero a

menudo tu comportamiento demuestra lo contrario. Es difícil cambiar.

Si eres como la mayoría de la gente, hasta las fibras más íntimas de tu ser se

resistirán a emprender el duro trabajo que significa eliminar los pensamientos

que sirven de apoyo a tus sentimientos y conducta autoalienatorios. Pero a pesar

de los "gusanos", yo creo que te va a gustar este libro. ¡A mí me encanta! Y gocé

escribiéndolo.

Si bien no creo que se deba hablar sobre las enfermedades mentales con ligereza,

tampoco creo que debieran ser tratadas sin humor, ni con un lenguaje arcaico y

lleno de misterio. He tratado de evitar las explicaciones complicadas,

principalmente porque no creo que "ser feliz" sea un asunto complejo.

El estado de salud es un estado natural, y los medios para lograrlo están

dentro de las posibilidades de cada uno de nosotros. Personalmente creo que una

combinación bien equilibrada de trabajo, reflexión, humor y confianza en sí

mismo son los ingredientes que se necesitan para vivir una vida eficiente. Yo no

creo en las fórmulas fantasiosas o en las excursiones históricas para adentrarse

en tu pasado personal y descubrir que el "paso de los pañales al retrete" fue

hecho en forma torpe y brusca y que otras personas son las responsables de tu

infelicidad.

Este libro esboza un procedimiento agradable de alcanzar la felicidad; un

procedimiento que se basa en ser responsable de uno mismo, en comprometerse

con uno mismo, además de las ganas de vivir y un deseo de ser todo lo que

quieras ser en este momento. No se trata de un procedimiento complicado, sino

de sentido común. Si eres un ser humano sano y feliz, es posible que pienses: "Yo

podría haber escrito este libro". Tienes razón.

Tú no necesitas una preparación profesional ni un doctorado en las profesiones

psicoterapéuticas para comprender los principios de una vida eficiente. Eso no se

aprende en una sala de clases ni en un libro. Eso se aprende comprometiéndose

con la propia felicidad y haciendo algo para lograrla.

En esto trabajo yo todos los días, a la vez que trato de ayudar a que los

demás se decidan por una alternativa similar.

Cada capítulo de este libro está escrito como si fuera una sesión de

psicoterapia. Escogí esta forma para proporcionar la mayor cantidad posible de

oportunidades de autoayuda. Se explora una zona errónea en particular, o el tipo

de comportamiento autodestructivo, y se examinan los antecedentes históricos de

este comportamiento en nuestra cultura (o sea, en ti mismo).

El objetivo es ayudarte a comprender }por qué} estás atrapado en esta zona de

autoderrota. Luego se detallan los comportamientos específicos que corresponden

a esta zona errónea. Los tipos de comportamiento a que nos referimos son actos

cotidianos que pueden parecer perfectamente aceptables pero que en realidad

son perjudiciales para la propia felicidad. No doy ejemplos de casos clínicos con

perturbaciones emocionales graves, sino más bien se puntualizan los diarios

mensajes neuróticos que todos emitimos.

Después de observar los comportamientos en las zonas erróneas, pasamos a

examinar las }razones} que impulsan a aferrarse a comportamientos que

malogran la felicidad. Esto implica observar seriamente y con atención el sistema

de apoyo psicológico que te has construido para mantener este comportamiento

de autofrustración, en vez de abandonarlo. Esta sección trata de contestar las

siguientes preguntas: "¿Qué saco yo con este comportamiento?" y "¿Por qué

persisto si me perjudica?". Al examinar cada zona errónea seguramente notarás

que cada una de las secciones de "retribución" tiene mensajes similares.

Descubrirás que las razones para conservar el comportamiento neurótico son

bastante coherentes y se encuentran presentes en todas las zonas erróneas.

Esencialmente es más seguro aferrarse a una respuesta conocida, aun cuando

sea autodestructiva. Además puedes eliminar el cambio y asumir

responsabilidades si mantienes intactas tus zonas erróneas. Estas retribuciones

de confianza y seguridad serán evidentes a lo largo de todo el libro. Empezarás a

ver que tu sistema de mantenimiento psicológico funciona para mantenerte ajeno

a la culpabilidad y para neutralizar tus oportunidades de cambio. El hecho de

que mantengas muchos comportamientos de autoderrota por el mismo motivo

sólo hace que el crecimiento total sea más posible. Elimina estas razones y

destruirás tus zonas erróneas.

Cada capítulo termina proporcionando una estrategia directa para eliminar

este comportamiento autoneutralizador. Esta estructura corresponde

exactamente a la de una sesión de psicoterapia; es decir, un estudio del

problema y su exteriorización, un examen del comportamiento negativo; una

percepción insight y profunda del "porqué" del comportamiento; y, por último, la

formulación de estrategias concretas que eliminan la zona conflictiva.

Ocasionalmente este método puede parecer repetitivo. Es una buena señal

(una señal de pensamiento efectivo). Yo he trabajado muchos años como

psicoterapeuta. Sé muy bien que el pensamiento efectivo (el pensamiento que

puede modificar el comportamiento autodestructivo) no aparece simplemente

porque se ha dicho algo al respecto. Una percepción insight y en ese sentido,

debe ser repetida una y otra vez. Sólo entonces, cuando está completamente

aceptada y comprendida, puedes empezar a modificar el comportamiento

autodestructivo. Por este motivo, ciertos temas se deben machacar una y otra vez

en las páginas de este libro, igual que deben sacarse a relucir una y otra vez en

sesiones sucesivas de psicoterapia.

Hay dos temas centrales que aparecen repetidamente a lo largo de este libro. El

primero tiene que ver con tu capacidad de decisión acerca de tus propias

emociones. Empieza a examinar tu vida a la luz de las decisiones que tomaste o

que dejaste de tomar. Esto te hará responsable de lo que eres y de lo que sientes.

Para llegar a ser más feliz y más eficiente tendrás que tomar conciencia de las

posibilidades de opción que se encuentren a tu alcance. Tu Eres La Suma Total

De Tus Opciones, y yo estoy lo suficiente mente "lanzado" como para creer que

con la motivación apropiada y el esfuerzo necesario, tú puedes ser lo que te

propongas.

El segundo tema que se pondrá de manifiesto en estas páginas es el de

hacerte cargo de tu momento presente. Son palabras que reaparecerán muchas

veces. Es un elemento esencial para eliminar tus zonas erróneas y crear tu

felicidad. Solamente existe un momento en el que puedes experimentar algo y ese

momento es ahora; sin embargo se desperdicia mucho tiempo en rememorar el

pasado y pensar en el futuro. Dedicar la actualidad, el ahora, a una plena

satisfacción es la piedra fundamental de la vida positiva, y virtualmente todos los

comportamientos autodestructivos (zonas erróneas) son esfuerzos por vivir un

tiempo que no es el presente.

Se hará hincapié en las opciones y el momento presente en casi todas las

páginas de este libro. Con una lectura atenta, pronto te harás preguntas que no

se te habían ocurrido antes. "¿Por qué escojo estar molesto en este momento?" y

"¿Cómo puedo emplear de forma más positiva este mismo momento?" son los

interrogantes interiores que se formula la persona que se está alejando de las

zonas erróneas y se dirige hacia la felicidad y la confianza en sí misma.

Este libro termina con el breve retrato de una persona que ha eliminado todas

las zonas erróneas y que vive en un mundo emocional controlado internamente

en vez de externamente. Las veinticinco preguntas siguientes han sido

elaboradas para medir tu capacidad de elegir tus propias realización y felicidad.

Respóndelas lo más objetivamente posible y evalúate a ti mismo y a tu actual

manera de vivir. Las respuestas que sean afirmativas indican dominio de sí

mismo y buena capacidad decisoria.

1. ¿Crees que piensas por ti mismo? (Capítulo 1)

2. ¿Eres capaz de controlar tus sentimientos? (Capítulo 2)

3. ¿Tus motivaciones son interiores o exteriores? (Capítulo 7)

4. ¿Te has liberado de la necesidad de aprobación? (Capítulo 3)

5. ¿Eres tú quien establece tus propias reglas de conducta? (Capítulo 7)

6. ¿Te has liberado de tu necesidad de justicia y equidad? (Capítulo 8)

7. ¿Puedes aceptarte tal como eres y evitar los reproches? (Capítulo 2)

8. ¿Estás libre de la necesidad del "culto al héroe"? (Capítulo 8)

9. ¿Eres un hacedor o un crítico ? (Capítulo 9)

10. ¿Te atrae lo misterioso y lo desconocido? (Capítulo 5)

11. ¿Puedes evitar describirte a ti mismo empleando términos absolutos?

(Capítulo 4)

12. ¿Puedes quererte a ti mismo todo el tiempo? (Capítulo 10)

13. ¿Puedes tomarte tu propio descanso? (Capítulo 10)

14. ¿Has eliminado todas las relaciones de dependencia? (Capítulo 10)

15. ¿Has eliminado de tu vida las acusaciones e imputaciones? (Capítulo 7)

16. Has logrado dejar de sentirte culpable? (Capítulo 5)

17. ¿Eres capaz de evitar preocuparte por el futuro ? (Capítulo V)

18. ¿Puedes dar y recibir amor? (Capítulo 2)

19. ¿Puedes evitar la ira paralizante en tu vida? (Capítulo 11 )

20. ¿Has eliminado las tácticas postergatorias como estilo de vida? (Capítulo

9)

21. ¿Has aprendido a fracasar eficientemente? (Capítulo 6)

22. ¿Puedes gozar y disfrutar de algo espontáneamente? (Capítulo 6)

23. ¿Puedes apreciar el humor y crearlo? (Capítulo 1)

24. ¿Te tratan los demás como quisieras que te traten? (Capítulo 10)

25. ¿Estás motivado por tu potencial de crecimiento y desarrollo o por la de

reparar tus deficiencias? (Capítulo 1)

En cualquier momento dado de tu vida, puedes elegir contestar

afirmativamente todas estas preguntas si estás dispuesto a rechazar muchos

"tendría" y "debería" que has aprendido en el transcurso de tu vida. La verdadera

opción radica en decidir ser personalmente libre o permanecer encadenado a las

expectativas que los demás tienen de uno mismo.

Una amiga mía, Doris Warshay, escribió un poema después de escuchar una

de mis conferencias. Me lo dedicó y lo tituló (Nuevos rumbos.)

Yo quiero viajar lo más lejos posible

Quiero alcanzar la alegría que hay en mi alma,

Y cambiar las limitaciones que conozco

Y sentir como crecen mi espíritu y mi mente.

Yo quiero vivir, existir, "ser",

Y oír las verdades que hay dentro de mí.}

Confío que este libro te ayudará a eliminar cualquier "gusano" o "anteojera" que

pudiera impedirte el goce de nuevas y hermosas experiencias y también a

descubrir y escoger tus nuevos rumbos.

I

Haciéndote cargo de ti mismo

(La esencia de la grandeza radica en la capacidad de optar por la propia

realización personal en circunstancias en que otras personas optan por la

locura.)

Mira por encima de tu hombro. Te darás cuenta de que tienes a tu lado un

compañero que te acompaña constantemente. A falta de un nombre mejor

llámalo (Tu-Propia-muerte.) Puedes tener miedo a este visitante o usarlo en tu

propio beneficio. De ti depende la elección.

Siendo la muerte una propuesta tan eterna y la vida tan increíblemente breve,

pregúntate a ti mismo: "¿Debo evitar hacer las cosas que realmente quiero

hacer?", "¿Viviré mi vida como los demás quieren que la viva?". Lo más probable

es que tus respuestas se puedan resumir en unas pocas palabras: Vive... Sé tú

mismo... Goza... Ama.

Puedes temer tu propia muerte de forma negativa o usarla para ayudarte a

vivir de modo positivo. Escucha al Iván Ilich de Tolstoi mientras espera al gran

nivelador, contemplando un pasado completamente dominado por los demás,

una vida en la que había desistido de ser dueño de sí mismo a fin de encajar en

el sistema.

"¿Y si toda mi vida ha sido una equivocación qué?" Se le ocurrió que lo que antes

le había parecido completamente imposible, especialmente el hecho de que no

había vivido como debería haberlo hecho podría después de todo ser verdad. Se le

ocurrió que sus impulsos vitales, reprimidos brutalmente por sí mismo apenas

los había experimentado, podrían haber sido lo único verdadero y real de su vida,

y todo lo demás falso. Y sintió que sus obligaciones profesionales y toda la

organización de su vida y de su familia, todos sus intereses sociales y oficiales,

todo eso podría haber sido falso. Trató de defenderse y justificarse ante sí mismo

y de pronto sintió cuán débil era lo que estaba defendiendo y justificando. No

había nada que defender..."

La próxima vez que tengas que decidir acerca de tu propia vida, que tengas

que hacer una elección personal, hazte una pregunta muy importante:

"¿Cuanto tiempo voy a estar muerto?" Ante esa perspectiva eterna, puedes

decidir ahora lo que prefieres, lo que eliges, y dejar a los que siempre estarán

vivos las preocupaciones, los temores, la cuestión de si te lo puedes permitir y la

culpabilidad.

Si no empiezas a actuar de esta manera, ya puedes formularte la posibilidad

concreta de vivir toda tu vida tal como los demás piensan que debería ser.

Ciertamente si tu estancia en la tierra es tan corta debería ser por lo menos

agradable. En pocas palabras, se trata de tu vida; haz con ella lo que tú quieres.

La felicidad y tu propio C.I.

(Coeficiente de Inteligencia)

El hacerte cargo de ti mismo significa dejar a un lado ciertos mitos muy

generalizados. A la cabeza de la lista está la noción de que la inteligencia se mide

por la capacidad de resolver problemas complejos; de escribir, leer y computar a

ciertos niveles; y de resolver rápidamente ecuaciones abstractas. Esta visión de la

inteligencia postula la educación formal y el conocimiento académico o la cultura

como la verdadera medida de la realización personal. Fomenta una especie de

esnobismo intelectual que ha obtenido consigo unos resultados muy

desmoralizadores. Hemos llegado a creer que una persona es "inteligente" si tiene

una serie de títulos académicos, o una gran capacidad dentro de alguna

disciplina escolástica (matemáticas, ciencias), un enorme vocabulario, una gran

memoria para recordar datos superfluos, o si es gran lector. Sin embargo los

hospitales psiquiátricos están atiborrados de pacientes que tienen todas las

credenciales debidamente presentadas –como de muchos que no las tienen-. El

verdadero barómetro de la inteligencia es una vida feliz y efectiva vivida cada día

y en cada momento de cada día.

Si eres feliz, si vives cada momento, aprovechando al máximo sus

posibilidades, entonces eres una persona inteligente. La capacidad de resolver

problemas es un aditamento útil a tu felicidad, pero si tú sabes que a pesar de tu

falta de habilidad para resolver cierto tipo de cosas puedes elegir lo que te haga

feliz, o que, por lo menos, puedes evitar lo que te hará infeliz, entonces se podrá

decir que eres inteligente. Eres inteligente porque tienes el arma más eficaz para

combatir el C. N. Sí: el (Colapso Nervioso.)

Te llamará quizá la atención que te diga que no existe eso que llamamos

Colapso o Depresión Nerviosa. Los nervios no colapsan. Abre a alguien y busca

sus nervios rotos. No aparecerán. Las personas "inteligentes" no tienen C. N.

porque están en control de sí mismas. Ellas saben cómo elegir la felicidad en vez

de la depresión, porque saben enfrentarse con los }problemas} que hay en sus

vidas. Nótese que no dije }resolver} los problemas. En vez de medir su inteligencia

por su capacidad para }resolver} problemas esta gente la mide por su capacidad

de seguir siendo igualmente felices y valiosos, se solucione o no el problema.

Puedes empezar a considerarte realmente inteligente en base a cómo escojas

sentirte al enfrentarte con circunstancias difíciles. Las dificultades de la vida son

muy parecidas para todos. Todos los que están con otros seres humanos en

cualquier contexto social tienen las mismas dificultades. Los desacuerdos, las

componendas, los conflictos son partes de lo que significa ser un ser humano.

Igualmente, el dinero, la vejez, las enfermedades, la muerte, los desastres

naturales y los accidentes son acontecimientos que presentan problemas a todos

los seres humanos. Pero mientras algunas personas logran evitar el desaliento

que inmoviliza y la infelicidad al enfrentarse con estos hechos, hay otros que se

desploman, quedan inertes o sufren un Colapso Nervioso. Los seres humanos

que reconocen los problemas como algo que es parte de la condición humana y

no miden la felicidad por la ausencia de problemas, ésos son los seres humanos

más inteligentes que conocemos; también los más raros y difíciles de encontrar.

Aprender a hacerte totalmente cargo de ti mismo implicará un proceso mental

completamente nuevo, y que puede resultar difícil porque son demasiadas las

fuerzas que en nuestra sociedad conspiran contra la responsabilidad individual.

Debes confiar en tu capacidad de sentir emocionalmente lo que elijas sentir en

cualquier momento dado de tu vida.

Éste es un concepto radical. Probablemente tú has crecido creyendo que no

puedes controlar tus propias emociones; que la ira, el miedo y el odio, al igual

que el amor, el éxtasis y la alegría son cosas que te pasan. Un individuo no

controla estas cosas: las acepta. Cuando sucede algún acontecimiento penoso,

uno naturalmente siente pena, y espera que muy pronto sucederá algo bueno y

alegre para poderse sentir bien.

Eligiendo como te sentirás

Los sentimientos no son simples emociones que te suceden. Los sentimientos

son reacciones que eliges tener. Si eres dueño de tus propias emociones, si las

controlas, no tendrás que escoger reacciones de autoderrota. Cuando aprendas

que puedes sentir lo que prefiere s o eliges sentir, empezarás a encaminarte por la

verdadera senda de la "inteligencia" -una senda que no tiene caminos laterales

que lleven hacia el C.N. o la D.N.-. Esta senda es nueva porque tú considerarás a

una emoción dada como una opción y no como una condición de la vida. Éste es

el meollo y el alma misma de la libertad personal.

Con la lógica se puede atacar el mito del no estar a cargo o en control de las

propias emociones. Por medio de un simple silogismo (una formulación lógica en

la que se tiene una premisa mayor, una premisa menor y una conclusión que se

basa en un acuerdo entre las dos premisas) puedes empezar el proceso de estar a

cargo de ti mismo, tanto mental como emocionalmente.

Lógico.- Silogismo

Premisa Principal: Aristóteles es un hombre.

Premisa Menor: Todos los hombres tienen pelo facial.

Conclusión: Aristóteles Tiene Pelo Facial.

Ilógico.- Silogismo

Premisa Mayor: Aristóteles tiene pelo en la cara.

Premisa Menor: Todos los hombres tienen pelo en la cara.

Conclusión: Aristóteles Es Un Hombre.

Está muy claro que cuando recurres a la lógica, debes tener cuidado de que

las premisas mayor y menor estén de acuerdo. En el segundo ejemplo Aristóteles

podría ser un mono o un topo. He aquí un ejercicio lógico que puede descartar

para siempre la noción de que tú no puedes hacerte cargo de tu propio universo

emocional.

Premisa Mayor: Yo puedo controlar mis pensamientos.

Premisa Menor: Mis sentimientos provienen de mis pensamientos.

Conclusión: Yo Puedo Controlar Mis Sentimientos.

La premisa mayor está clara. Tienes el poder de pensar lo que se te ocurra. Si

se te ocurre algo de improviso (algo que tú elegiste poner en tu cabeza, aunque

no sepas por qué lo hiciste), aún tienes el poder de hacerlo desaparecer y por

tanto sigues controlando tu universo mental. Yo te puedo decir: "Piensa en un

antílope color rosa", y tú lo puedes volver verde o convertirlo en un jabalí, o

puedes pensar simplemente en cualquier otra cosa que quieras. Sólo tú puedes

controlar lo que entra en tu cabeza como un pensamiento. Si tú no crees en esto,

contesta simplemente esta pregunta: "Si no eres tú el que controla tus

pensamientos, ¿quién los controla? ¿Es acaso tu cónyuge, o tu jefe o tu madre?".

Y si son ellos los que controlan lo que tú piensas, entonces mándalos a ellos a

que se hagan un tratamiento psicoterapéutico, y tú mejorarás inmediatamente.

Pero tú sabes que no es así. Tú y sólo tú puedes controlar tu aparato pensante

(fuera de casos extremos de lavado de cerebro o de experimentos de

condicionamiento que no forman parte de tu vida). Tus pensamientos son tuyos,

exclusivamente tuyos para hacer con ellos lo que quieras, conservarlos,

cambiarlos, compartirlos o contemplarlos. Ninguna otra persona puede meterse

dentro de tu cabeza y tener tus pensamientos como tú los experimentas. Eres tú

quien controla realmente tus pensamientos, y tu cerebro es tuyo propio, y puedes

usarlo como quieras y determines.

Tu premisa menor no es discutible si examinas las pruebas históricas y

empleas tu sentido común. No puedes tener un sentimiento (emoción) sin antes

haber experimentado un pensamiento. Sin el cerebro desaparece tu capacidad de

"sentir". Un sentimiento es una reacción física a un pensamiento. Si lloras, o te

sonrojas, te late más fuerte el corazón o te sucede cualquiera de las posibles

reacciones emocionales de la interminable lista de posibilidades, quiere decir que

primero has recibido una señal desde el centro del pensamiento. Cuando el

centro del pensamiento de tu mente está dañado o ha sufrido un cortocircuito,

no sientes emociones, no puedes sentirlas. Con cierto tipo de lesiones en el

cerebro no se siente ni el dolor físico, literalmente tu mano puede quedar

completamente achicharrada y frita al fuego y tú no sentir ninguna sensación de

dolor.

Tú sabes que no puedes neutralizar tu centro del pensamiento y al mismo tiempo

experimentar cualquier sensación en tu cuerpo. No es posible. Así tu premisa

menor se apoya en una verdad. Todas tus sensaciones te llegan precedidas por

un pensamiento, y sin la función el cerebro no puedes experimentar sensaciones.

La conclusión del silogismo es también ineludible. Si tú controlas tus

pensamientos, y tus sensaciones y sentimientos provienen de tus pensamientos,

entonces eres capaz de controlar tus propios sentimientos y sensaciones. Y

puedes controlar tus sentimientos elaborando los pensamientos que los

precedieron. Para simplificar podemos decir que tú crees que son las cosas o la

gente los que te hacen infeliz, pero esto no es correcto. Eres tú el responsable de

tu desgracia porque son tus pensamientos respecto a las cosas y a la gente que

hay en tu vida los que te hacen infeliz. Para llegar a ser una persona libre y sana

tienes que aprender a pensar de forma diferente. Cuando hayas logrado modificar

tus pensamientos, entonces empezarán a surgir tus nuevos sentimientos y

habrás dado el primer paso en el camino hacia tu libertad personal.

Consideremos el silogismo de una manera más personal tomando el caso de

Cal, un joven ejecutivo que se pasa la mayor parte del tiempo preocupado y

sufriendo porque su jefe piensa que es tonto. Cal es muy infeliz porque su jefe

tiene una opinión muy pobre de él. Pero si Cal no supiera que su jefe piensa que

él es tonto, ¿sería igualmente infeliz? Por supuesto que no. ¿Cómo podría

sentirse desgraciado por algo que ignora? O sea, que lo que cree o deja de creer

su jefe no es lo que lo hace infeliz. Lo que Cal cree es lo que lo hace infeliz. Más

aún, Cal es responsable de su propia infelicidad al convencerse a sí mismo de

que lo que otra persona piensa es más importante que lo que él mismo piensa.

Esta misma lógica es aplicable a todos los acontecimientos, cosas y puntos de

vista de las personas. La muerte de alguien no es lo que te apena; hasta enterarte

no puedes haberte apenado, así que no es la muerte la causa de tu pena sino lo

que tú te dices respecto a ese hecho. Los huracanes no son deprimentes por sí

mismos; la depresión es algo exclusivamente humano. Si te sientes deprimido a

causa de un huracán es que te estás diciendo a ti mismo cosas que te deprimen

respecto al huracán.

Esto no quiere decir que te debas engañar diciéndote cosas que te hagan

disfrutar del huracán, sino que más bien te preguntes a ti mismo: "¿Por qué voy

a escoger la depresión? ¿Acaso deprimirme me ayudará a enfrentarme con el

hecho del huracán de una manera más eficiente?".

Has crecido y te has desarrollado en un ambiente cultural que te ha enseñado

que no eres responsable de tus sentimientos y sensaciones, aunque la verdad

silogística te demuestre que siempre lo fuiste. Has aprendido una cantidad de

dichos para defenderte del hecho de que eres tú el que controla tus sentimientos.

He aquí una pequeña lista de frases hechas que has usado una y otra vez.

Examina los mensajes que envían estas frases.

- "Me ofendes."

- "Me haces sentirme mal."

- "No puedo evitar sentir lo que siento."

- "Simplemente estoy enfadado, no me pidas que te explique por qué."

- "Esa persona me enferma."

- "Tengo miedo a las alturas."

- "Me avergüenzas."

- "Me acelero cuando ella está cerca de mí."

- "Me haces hacer el tonto en público."

Esta lista podría seguir interminablemente. Cada frase contiene dentro de sí

misma un mensaje que anuncia que no eres responsable de lo que sientes. Ahora

vuelve a escribir la lista correctamente, o sea, de manera que refleje que eres tú

quien controla lo que sientes y que tus sentimientos y sensaciones provienen de

los pensamientos que tienes respecto a cualquier cosa.

- "Me ofendí por las cosas que me dije a mí mismo respecto a cómo

reaccionaste tú ante mí."

- "Me hice sentirme mal.

- "Puedo evitar sentir lo que siento, pero he escogido estar enfadado."

- "He decidido sentirme enfadado porque generalmente puedo manipular a los

demás con mi enfado puesto que ellos piensan que yo los controlo."

- "Yo me enfermo a mí mismo."

- "Yo me asusto a mí mismo en las alturas."

- "Yo me avergüenzo de mí mismo."

- "Yo me excito cuando estoy cerca de ella."

- "Yo hago el tonto por tomar más en serio tus opiniones respecto a mí mismo

que las mías propias, y por creer que los demás hacen lo mismo."

Quizá tú crees que los dichos de la Lista 1 son simplemente figuras retóricas

que se han convertido en clichés que se usan en nuestro ambiente cultural y que

no tienen mayor significado. Pero si es así como piensas entonces pregúntate a ti

mismo por qué las frases de la Lista 2 no se han convertido en clichés. La

respuesta está en la influencia de nuestro ambiente cultural sobre nuestro

pensamiento que nos enseña a pensar como la Lista 1 y nos aleja de la lógica de

la Lista 2.

El mensaje es claro como el cristal. Eres tú el responsable de lo que sientes.

Sientes lo que piensas, y puedes aprender a pensar diferentemente sobre

cualquier cosa, si decides hacerlo. Pregúntate a ti mismo si vale la pena, si te

compensa ser infeliz, estar deprimido o sentirte herido u ofendido.

Entonces examina, profundamente, el tipo de pensamientos que te están

Llevando hacia estos sentimientos de debilidad.

Una tarea difícil:

Aprender a no ser desgraciado

No es fácil cambiar de modo de pensar. Tú estás acostumbrado a un cierto

tipo de pensamientos y a sus consecuencias debilitantes. Hay necesidad de

trabajar mucho para poder deshacerse de los hábitos de pensamiento que has

asimilado hasta ahora. Es fácil ser feliz, pero aprender a no ser desgraciado

puede resultar difícil.

La felicidad es la condición natural de la persona. Esto es evidente cuando se

observa a los niños pequeños. Lo que es difícil es deshacerse de todos los

"deberías" y "tendrías que" que has digerido en el pasado.

Hacerte cargo de ti mismo empieza con tener conciencia de ti mismo. Pon

atención cuando digas cosas como "Me han ofendido". Piensa en lo que estás

haciendo en el momento que lo estés haciendo. El nuevo pensamiento requiere

ser consciente de tus viejos pensamientos. Te has acostumbrado a patrones

mentales que identifican las causas de tus sentimientos en hechos externos.

Has empleado miles de horas de refuerzo para apoyar estos pensamientos y

tendrás que equilibrar la balanza poniendo miles de horas de pensamientos

nuevos, unos pensamientos que asumen la responsabilidad de tus propios

sentimientos. Es difícil, realmente difícil; pero ¿qué importa? Ciertamente no es

motivo para dejar de hacerlo.

Recuerda los tiempos en que estabas aprendiendo a manejar un automóvil

con cambios manuales. Te enfrentabas con un problema que parecía

insuperable. Tenías tres pedales pero sólo dos pies con que manejarlos. Lo

primero fue tomar conciencia de la complejidad de la tarea. Suelta el embrague

lentamente, el coche demasiado rápido, hay sacudidas, aprieta el pedal del

acelerador al mismo tiempo que sueltas el embrague, el pie derecho para el freno,

pero el embrague tiene que entrar, o pegarás otra sacudida. Millones de señales

mentales: siempre pensando, usando tu cabeza. ¿Qué hago? Estoy consciente,

alerta, y al cabo de mil pruebas, equivocaciones y esfuerzos reiterados llega el día

en que te subes a tu coche y sales conduciendo. Nada de vacilaciones, nada de

sacudidas, nada de pensamientos. Conducir con embrague manual se ha

convertido en algo completamente natural, y ¿cómo lo hiciste? Con gran

dificultad. Con mucho pensar-en-el-presente, mucho recordar, con trabajo y

esfuerzo.

Tú sabes regular tu mente cuando se trata de realizar trabajos físicos, tales

como enseñar a tus pies y a tus manos a que coordinen sus esfuerzos para

conducir un coche. El proceso es menos conocido pero funciona igual en el

universo emocional. Has aprendido los hábitos que tienes ahora usándolos y

reforzándolos durante toda tu vida. Te sientes desgraciado, enfadado, herido y

frustrado automáticamente porque así aprendiste a pensar hace mucho tiempo.

Has aceptado tu comportamiento y no te has preocupado de la posibilidad de

cambiarlo. Pero puedes aprender a no ser desgraciado, a no estar enfadado, o

herido o frustrado del mismo modo que aprendiste todas esas actitudes de

autofrustración.

Por ejemplo, se te ha enseñado que ir al dentista es una experiencia

desagradable y que está asociada con sensaciones de dolor. Siempre has sentido

que era desagradable e incluso te has dicho a ti mismo cosas como:

"dio el torno". Pero todas éstas son reacciones aprendidas. Tú podrías hacer que

la experiencia funcionara a tu favor si decidieras que se trata de un

procedimiento agradable. Podrías, si realmente decides usar tu cabeza, hacer que

el ruido del torno te haga pensar en una hermosa experiencia sexual y cada vez

que suene su ronroneo podrías entrenar a tu mente a que se imagine el momento

más orgiástico de tu vida. Podrías pensar diferentemente sobre lo que solías

llamar dolor, y elegir sentir algo nuevo y agradable. Te resultará mucho más

agradable y gratificante dominar tus propias circunstancias dentales que

aferrarte a las viejas imágenes y simplemente resignarte.

Quizá te cuesta creerlo. Puede que digas algo así como: "Yo puedo pensar en

lo que quiera pero igual me siento desgraciado cuando el dentista me mete el

torno en la boca". Esto nos Lleva de vuelta al embrague manual.

¿Cuándo creíste que podías manejarlo? Un pensamiento se convierte en una

certidumbre cuando lo elaboras, no cuando pruebas hacerlo una vez y luego

tomas como pretexto tu falta de pericia o fracaso inicial para dejar de hacerlo.

El hacerte cargo de ti mismo implica un esfuerzo más grande que el que

significa simplemente especular con ideas nuevas. Implica la determinación, la

decisión de ser feliz y de enjuiciar y destruir todos y cada uno de los

pensamientos que te producen una infelicidad autoinmovilista.

La posibilidad de elección:

Tu libertad fundamental

Si todavía crees que no eliges ser infeliz, trata de imaginarte que las cosas

suceden de la siguiente manera.

Cada vez que te sientes desgraciado, se te somete a una experiencia

desagradable. Tal vez estás encerrado solo en una habitación durante mucho

tiempo, u obligado a meter te en un ascensor lleno de gente donde debes pasar

varios días. Te puedes dejar sin comer u obligarte a comer un plato que

encuentras particularmente desagradable. O quizá te torturan: otra gente te

tortura físicamente en vez de torturarte tú mismo mentalmente.

Trata de imaginarte que se te somete a cualquiera de e stos castigos hasta que

logres deshacerte de las sensaciones penosas. ¿Cuánto tiempo crees que

seguirías aferrándote a ellas? Lo más probable es que te harías cargo de tus

sentimientos y sensaciones rápidamente. Así pues, no se trata de si puedes o no

hacerte cargo y controlar tus sentimientos y sensaciones, sino de que si lo harás

realmente o no lo harás. ¿Cuánto aguantarás antes de decidirte? Algunas

personas eligen volverse locas antes que hacerse cargo de sí mismas y controlar

sus vidas. Otras simplemente se entregan y se hunden en una vida llena de

sufrimientos porque el dividendo de la compasión recibida es mayor que la r

recompensa de ser feliz.

De lo que aquí se trata es de tu capacidad de elegir la felicidad, o por lo menos

de no elegir la infelicidad en cualquier momento dado de tu y ida. Esta puede que

sea una idea apabullante pero es a la vez una idea que debes considerar

cuidadosamente antes de rechazarla, puesto que su rechazo significa darte por

vencido. Rechazarla es creer que un tercero está a cargo de ti. Pero la elección de

la felicidad podría resultarte más fácil que algunas de las cosas que a diario

complican tu vida.

Igual que tienes libertad para escoger la felicidad en vez de la infelicidad, eres

también libre de elegir entre un comportamiento autorrealizante en vez de un

comportamiento autoderrotante. Si en este tiempo conduces un coche, lo más

probable es que te encontrarás frecuentemente en atascos de tráfico. ¿Te enfadas

entonces, o insultas a los otros conductores, riñes con tus pasajeros y te

desahogas con cualquier cosa o con cualquier persona que se te ponga por

delante? ¿Justificas tu comportamiento diciendo que el tráfico te pone malo y que

simplemente no te puedes dominar en los atascos? ¿Qué pasaría si decides

pensar en otra cosa? ¿Qué pasaría si decides usar tu cabeza de una manera

constructiva?

Quizá te tome algún tiempo el poder hacerlo, pero puedes aprender a hablarte a

ti mismo de una manera diferente, acostumbrarte a un comportamiento diferente

que podría incluir el silbar, o cantar, o grabar cartas verbales en una cinta

magnetofónica e incluso tomarte el tiempo postergando tus enfados por espacio

de treinta segundos. No aprenderás a que te gusten las aglomeraciones pero sí,

aunque muy lentamente al principio, a pensar de una manera nueva. Habrás

aprendido a no sentirte incómodo. Habrás elegido sustituir, paso a paso,

lentamente pero avanzando siempre, las viejas emociones autofrustrantes por

nuevas emociones sanas y constructivas.

De ti y de las elecciones que hagas depende que las experiencias de tu vida

sean estimulantes y agradables. Las fiestas aburridas y las reuniones de comité

son territorios fértiles para escoger nuevas sensaciones y sentimientos. Cuando

estés aburrido puedes hacer que tu mente trabaje de diferentes maneras que

resulten estimulantes, como cambiar el tema con una observación clave, o

escribiendo el primer capítulo de tu novela, o trabajando en distintos proyectos

que te ayuden a evitar este tipo de situaciones en el futuro. Para usar tu mente

activamente lo que tienes que hacer es ver cuáles son la gente y las cosas que te

crean conflicto y decidir entonces cuáles son los esfuerzos mentales que harán

que estos mismos hechos y estas mismas personas actúen positivamente para ti.

Por ejemplo en un restaurante, si te molestas porque el servicio es malo, piensa

primero por qué no debes escoger el molestarte porque algo o alguien no funciona

como tú quisieras. Vales demasiado para que te dejes perturbar por otra persona,

especialmente si esa persona tiene tan poca importancia en tu vida. Piensa en

qué estrategias puedes usar para cambiar el momento, márchate, o haz cualquier

cosa. Pero no dejes que la situación te perturbe. Haz que tu cabeza trabaje a

favor tuyo y poco a poco adquirirás la costumbre de no molestarte cuando las

cosas vayan mal.

Escoger la salud en vez de la enfermedad

También puedes escoger eliminar ciertos sufrimientos físicos que no

provienen de alguna falla orgánica conocida. Hay muchos malestares físicos que

a menudo no provienen de desórdenes fisiológicos como ciertos dolores de

cabeza, dolores de espalda, úlceras, hipertensión, urticarias, erupciones de la

piel, calambres, dolores diversos y así por el estilo.

Una vez tuve una paciente que juraba que hacía cuatro años que tenía dolor

de cabeza todas las mañanas. Todas las mañanas a las 6.5 esperaba que le

llegara y entonces tomaba analgésicos. También mantenía bien informados de

sus sufrimientos a sus amigas y compañeros de trabajo. Se le sugirió a esta

paciente que en realidad ella quería sentir estos dolores de cabeza y los había

escogido como una manera de llamar la atención y de que la gente la

compadeciera. También se le sugirió que podía aprender a no desear esto para sí

misma y que podía tratar de trasladar el dolor de en medio de la frente hacia un

costado de la cabeza. Ella iba a aprender a controlar su dolor de cabeza o a darse

cuenta de que lo controlaba haciéndolo cambiar de lugar. La primera mañana se

despertó a las 6.30 y se quedó en la cama esperando su dolor. Cuando llegó pudo

}pensarlo} en otro lugar de su cabeza. Escogió algo nuevo para sí y finalmente

dejó de escoger tener dolores de cabeza.

Hay cantidad de pruebas que apoyan la teoría de que la gente escoge tener

tumores, artritis, enfermedades del corazón, "accidentes" y muchos otros males

incluido el cáncer, males que se ha pensado siempre que le suceden

fortuitamente a la gente. En el tratamiento de enfermos "mortalmente enfermos",

muchos investigadores han empezado a creer que la manera de aliviar el mal es

ayudando al paciente a no desear la enfermedad en cualquier forma que sea.

Algunas culturas tratan el dolor de esta manera, dominando completamente la

mente y haciendo que el autocontrol sea sinónimo de control mental.

El cerebro que está compuesto de diez billones de partes funcionantes, tiene

suficiente capacidad de almacenamiento como para aceptar diez novedades por

segundo. Se ha calculado, y haciendo cálculos moderados, que el cerebro

humano puede almacenar una cantidad de información equivalente a cien

trillones de palabras, y que nosotros usamos sólo una pequeña fracción de este

espacio.

Este instrumento que llevas contigo por todas partes es muy potente y puedes

elegir usarlo de diferentes maneras, algunas tan estupendas y tan fantásticas

que ni siquiera se te habían ocurrido hasta ahora. Trata de ser consciente de esto

mientras vayas leyendo las páginas de este libro y trata de escoger nuevas formas

de pensar.

No te apresures a decir que este tipo de control es una forma de

charlatanería. La mayoría de los médicos han visto a pacientes que optan por

una enfermedad física que no tiene causas fisiológicas. No es raro ver gente que

se enferma misteriosamente cuando se enfrentan con alguna circunstancia

difícil, o que evitan enfermarse cuando estar enfermo es sencillamente

"imposible" en ese momento, y de esa manera postergan los efectos, quizá la

fiebre, hasta que no exista esa circunstancia tan importante, y sólo entonces se

derrumban.

Yo conozco el caso de un hombre de 36 años atrapado en una horrible

situación matrimonial. Decidió el 15 de enero que el 10 de marzo dejaría a su

mujer. El 28 de febrero desarrolló una fiebre de 40º y empezó a vomitar sin

poderse controlar. Esto se convirtió en una situación recurrente; cada vez que se

armaba de valor para decidir abandonar a su mujer le daba la gripe o un ataque

de indigestión. Estaba eligiendo. Era más fácil enfermarse que enfrentarse con la

culpa, el miedo, la vergüenza y lo desconocido que implicaba el hecho de la

separación.

Escucha los anuncios que oímos por la televisión.

"Yo soy un Corredor de la Bolsa... así es que se podrán imaginar los dolores

de cabeza que tengo que soportar, las tensiones. Pero yo tomo esta píldora para

quitármelos." Mensaje: No puedes controlar lo que sientes si trabajas en cierto

tipo de empleos (profesores, ejecutivos, padres); por tanto, confía en algo que lo

haga por ti.

Nos bombardean con mensajes de ese tipo a diario. Lo que esconden e

implican está muy claro y es que somos unos prisioneros indefensos que

tenemos que tener algo o alguien que haga las cosas por nosotros.

Tonterías. Sólo tú puedes mejorar tu suerte y hacerte feliz a ti mismo. De ti

depende hacerte cargo de controlar tu propia mente, y entonces debes tratar de

sentir y actuar de las maneras que elijas.

Evitar la inmovilidad

Cuando consideres tu potencial para escoger la felicidad, ten presente la

palabra inmovilización como el indicador de las emociones negativas de tu vida.

Puede que creas que a veces vale la pena sentir rabia, hostilidad, timidez u otros

sentimientos por el estilo, y por esa razón, quieres aferrarte a ellos. La medida en

que estos sentimientos te inmovilicen debe de ser lo que te sirva de guía.

La inmovilización puede oscilar entre la inacción total y las pequeñas

indecisiones o vacilaciones. ¿Acaso tus enfados evitan que hagas o digas cosas

que quieres hacer o decir? Si es así, es porque te inmovilizan. ¿Tu timidez te

impide conocer gente que quieres conocer? Si es así, quiere decir que tu timidez

te inmoviliza e imposibilita que tengas experiencias que son tuyas por derecho.

¿Acaso tus celos y tu odio contribuyen a provocarte una úlcera de estómago o a

aumentarte la presión arterial?

¿Evitan que hagas tu trabajo eficaz en tu empleo? ¿No puedes dormir o hacer el

amor por alguna sensación negativa del momento presente? Todos éstos son

signos de inmovilización. }Inmovilización:} Un estado, que, en grado mayor o

menor, imposibilita que funciones al nivel que quisieras funcionar. Si ciertos

sentimientos te conducen a ese estado, no vale la pena que sigas buscando más

razones para deshacerte de ellos.

He aquí una pequeña lista de algunas ocasiones en las que puede que te

encuentres inmovilizado. Oscilan entre menores y mayores estados de

inmovilidad.

Estás inmovilizado cuando...

No puedes dirigirte cariñosamente a tu cónyuge o a tus niños aunque lo

quieras hacer.

No puedes trabajar en un proyecto que te interesa.

Te pasas el día sentado en la casa pensando en tus problemas.

No haces el amor y te gustaría hacerlo.

No juegas al tenis o al golf o no tomas parte en otras actividades agradables

por una sensación desagradable que arrastras contigo.

No te atreves a presentarte a una persona que te atrae.

Evitas hablar con alguien aunque te das cuenta de que un sencillo gesto

amistoso mejoraría vuestra relación.

No puedes dormir porque algo te preocupa. No puedes pensar con claridad

porque estás enfadado.

Le dices algo pesado e injusto a alguien que quieres.

Te tiemblan las facciones o estás tan nervioso que no funcionas como

quisieras.

La inmovilización abarca un amplio territorio. Casi todas las emociones

negativas provocan un estado de autoinmovilidad, y esto ya es un motivo más

que suficiente para eliminarlas de tu vida. Quizá pienses en una circunstancia en

que las emociones negativas dan un beneficio como puede ser dirigirte a un niño

con voz enfadada para hacer hincapié en el hecho de que no quieres que juegue

en la calle. Si el tono de enfado es una simple estrategia para conseguir el

resultado deseado y ésta funciona, entonces muy bien, quiere decir que has.

adoptado una estrategia sana y positiva. Sin embargo si gritas a los demás no

porque quieras lograr algo o hacer hincapié en algo, sino porque estás

perturbado internamente, entonces, quiere decir que te has inmovilizado a ti

mismo; quiere decir que ha llegado el momento de empezar a escoger nuevas

actitudes que te ayuden a lograr tu objetivo de que el niño no juegue en la calle

sin por ello experimentar sensaciones que te sean dolorosas y perjudiciales. En el

Capítulo I 1 trato nuevamente el tema de la ira y de la manera en que se puede

postergar y apaciguar.

La importancia de vivir en el momento presente

Una de las maneras de combatir la inmovilización por pequeña que sea es

aprendiendo a vivir en el momento presente Vivir el momento presente, ponerte

en contacto con tu "ahora" constituye el meollo de una vida positiva. Si lo

piensas, te darás cuenta de que en realidad no existe otro momento que puedas

vivir. El ahora es todo lo que hay, y el futuro es simplemente otro momento

presente para ser vivido cuando llegue. Una cosa es segura; que no puedes vivirlo

hasta que aparezca realmente. El problema reside en el hecho de que vivimos en

una cultura que quita importancia al presente, al ahora. ¡Ahorre para el futuro!

¡Piense en las consecuencias! ¡No sea hedonista! ¡Piense en el mañana!

¡Prepárese para su jubilación!

Evitar el momento presente es casi una enfermedad en nuestra cultura, y

continuamente se nos condiciona a sacrificar el presente por el futuro.

Si llevamos esta actitud a sus conclusiones lógicas, nos daremos cuenta de que

se trata no sólo de evitar el goce ahora sino de evadirse para siempre de la

felicidad. Cuando llega el futuro éste se convierte en presente y debemos usarlo

para preparar el futuro. La felicidad es algo que sucede en el mañana o sea algo

elusivo, falaz.

La enfermedad de evitar el momento presente adquiere muchas formas.

He aquí cuatro ejemplos típicos de comportamiento evasivo.

La señora Sally Forth decide irse al bosque a respirar aire puro, gozar de la

naturaleza y ponerse en contacto con sus momentos presentes.

Mientras pasea por el bosque deja divagar su mente y la enfoca en todas las

cosas que debería estar haciendo en su casa... Los niños, la compra, la casa, las

cuentas que hay que pagar, ¿estará todo bien? Luego, en otros momentos, su

mente se proyecta hacia todas las cosas que tendrá que hacer cuando salga del

bosque. Se perdió el presente, ocupado por sucesos pasados y futuros, y la

encantadora y rara ocasión de disfrutar de un momento presente en contacto con

la naturaleza se ha perdido para siempre.

La señora Sandy Shore se va a las islas para disfrutar de unas vacaciones, y

se pasa todo el tiempo bronceándose al sol no por el placer de sentir los rayos de

sol sobre su cuerpo, sino que anticipándose a lo que dirán sus amigos cuando

vuelva a casa con un precioso bronceado. Su mente está concentrada en el

futuro, y cuando ese momento futuro llegue, ella sentirá no poder estar de vuelta

en la playa tomando el sol. Si tú crees que la sociedad no fomenta este tipo de

actitudes, piensa en el anuncio comercial de un producto bronceador: "Os

odiarán más cuando volváis a casa si usáis este producto".

El señor Neil N. Prayer tiene un problema de impotencia. Cuando está

experimentando el momento presente con su esposa, su mente empieza a divagar

y a pensar en sucesos pasados o futuros y el presente se le desvanece. Cuando

finalmente logra concentrarse en el momento presente se imagina que está

haciendo el amor con otra persona mientras ella igualmente piensa en su

amante.

El señor Ben Fishen está leyendo un libro y haciendo lo imposible por

concentrarse en lo que está leyendo. De pronto se da cuenta de que su mente ha

partido en una excursión mental. Su mente no ha absorbido ni una sola idea.

Estaba evitando el material escrito en esas páginas aunque sus ojos enfocaban

cuidadosamente cada palabra. Literalmente estaba participando en el ritual de la

lectura mientras ocupaba su momento presente en pensamientos que se referían

a la película que había visto la noche anterior o al examen del día siguiente.

Puedes disfrutar maravillosamente del momento presente, ese tiempo huidizo

que siempre está contigo, si te entregas completamente a él, si te "pierdes" en él.

Absorbe todo lo que te brinda el momento presente y desconéctate del pasado

que ya no existe y del futuro que llegará a su tiempo. Aférrate al momento

presente como si fuera el único que tienes. Y piensa que recordar, desear,

esperar, lamentar y arrepentirse son las tácticas más usuales y más peligrosas

para evadir el presente.

A menudo la evasión del presente conduce a una idealización del futuro. En el

futuro, en algún momento maravilloso del futuro, cambiará la vida, todo se

ordenará y encontrarás la felicidad. Cuando llegue ese momento tan importante y

suceda lo que esperas -tu graduación del colegio o Universidad, el matrimonio,

un niño, un ascenso- entonces empezará la vida en serio. Y lo más probable es

que cuando llegue ese momento y ocurra el suceso esperado tendrás una gran

desilusión. Nunca podrá ser lo que esperabas. Trata de recordar tu primera

experiencia sexual. Después de una espera tan larga, los orgasmos no tenían

carácter de jubileo ni la violencia de un ataque epiléptico sino más bien un

preguntarse entre divertido y extrañado por qué la gente hacía tanta alharaca

respecto al sexo y quizá también una sensación de "¿Es esto realmente todo?".

Claro que cuando algo que te sucede no está a la altura de tus expectativas,

puedes librarte de la depresión que ello te produce empezando a idealizar de

nuevo. No dejes que este círculo vicioso se convierta en un estilo de vida para ti.

Interrúmpelo ya, ahora mismo estratégicamente con algo que te llene, y te haga

sentirte realizado en el momento-presente.

Hace años, en 1903, Henry James dio estos consejos en su novela “Los

embajadores:”

Vive todo lo que puedas; no hacerlo es una equivocación.

No importa mucho lo que hagas siempre que tengas tu vida.

Si no has tenido eso, ¿qué has tenido?...

...El momento apropiado es cualquier momento que uno aún tiene la suerte de

tener... ¡Vive!

Si miras hacía atrás lo que ha sido tu vida, como lo hizo Ivan Ilich en la novela de

Tolstoi, descubrirás que es muy raro que te lamentes o arrepientas por algo que

has hecho. Es lo que no has hecho lo que te atormentará. O sea, que el mensaje

está muy claro. ¡Hazlo! !Haz cosas!

Valora el momento presente. Aférrate a cada momento de tu vida y saboréalo.

Dale importancia, valoriza tus momentos presentes. Piensa que si los

desperdicias con actitudes autofrustrantes, los habrás perdido para

siempre.

El tema de la concienciación del momento-presente aparece en todas las

páginas de este libro. La gente que sabe coger al vuelo ese momento presente y

sacar de él todo el provecho posible, "maximizarlo", es la gente que ha escogido

vivir una vida libre, eficiente, efectiva y plena. Y ésa es una elección que todos y

cada uno de nosotros podemos hacer.

Crecimiento contra imperfección como motivador

Dos tipos de necesidades pueden motivarte a elegir una vida plena y feliz. La

forma de motivación más común se llama imperfección o motivación por

deficiencia, y el otro tipo, el más sano, se denomina motivación de crecimiento y

desarrollo.

Si colocas una piedra bajo el lente de un microscopio y la observas con

cuidado notarás que no cambia nunca. Pero, si pones un trozo de coral bajo el

mismo lente podrás darte cuenta que éste crece y cambia.

Conclusión: el coral está vivo, la piedra está muerta. ¿Cómo notas la diferencia

entre una flor que está viva y una que está muerta? La que está creciendo es la

que está viva. La única verdadera prueba de la vida es el crecimiento. Esto

también es cierto en el universo psicológico. Si estás creciendo quiere decir que

estás vivo. Si no estás creciendo y desarrollándote es igual que si estuvieras

muerto.

Tu motivación puede provenir de un deseo de crecer y desarrollarte más que

de un deseo de reparar tus deficiencias. Si llegas a reconocer que siempre podrás

crecer, mejorar, desarrollarte, volverte cada vez más y más grande, ya es

suficiente. Cuando decides quedarte inmovilizado o experimentar emociones

dolorosas, entonces habrás hecho una decisión de anticrecimiento. La motivación

del crecimiento y el desarrollo implica usar tu energía vital para alcanzar una

mayor felicidad más que para tener que mejorarte a ti mismo porque has pecado

o porque de alguna manera estás incompleto.

Uno de los corolarios de la elección del crecimiento y desarrollo como

motivación es el dominio de ti mismo en todos los momentos presentes de tu

vida. Tener dominio de ti mismo significa que tú eres el que decides tu destino;

que no eres de los que contemporizan ni de los que se amoldan a lo que les

brinda la vida. Más bien que escoges lo que tu mundo será para ti. George

Bernard Shaw lo expresó muy bien en su obra de teatro "La profesión de la

señora Jarren."

La gente siempre le echa la culpa a sus circunstancias por lo que ellos son. Yo no

creo en las circunstancias. La gente a la que le va bien en la vida es la gente que

va en busca de las circunstancias que quieren y si no las encuentran, se las

hacen, se las fabrican.

Pero acuérdate de lo que se dijo al principio de este capítulo.

Cambiar tu manera de pensar, o de sentir, o de vivir es posible, pero nunca fácil.

Seamos hipotéticos por un momento. Si te dicen, amenazándote al mismo tiempo

con una pistola, que dentro de un año vas a tener que hacer algo muy difícil,

como correr una milla en cuatro minutos y treinta segundos, o lanzarte del

trampolín más alto de la piscina con un estilo impecable, y que si no lo haces te

fusilarán, seguro que te dedicarías en cuerpo y alma a entrenarte para lograr

estos objetivos hasta que te llegara el momento de actuar. Estarías entrenando tu

mente al mismo tiempo que tu cuerpo porque es tu mente la que le dice a tu

cuerpo lo que tiene que hacer. Te entrenarías constantemente, sin cesar, sin caer

en la tentación de abandonar tu empeño o disminuirlo. Y cumplirías tu cometido

y salvarías tu vida.

Este pequeño cuento de hadas está destinado, por cierto, a demostrar algo.

Nadie pretende cambiar su cuerpo de un día para otro y sin embargo muchos

esperamos y pretendemos que nuestras mentes sean capaces de un cambio

repentino. Cuando tratamos de aprender un comportamiento mental diferente,

pretendemos probarlo una vez y que luego se convierta, instantáneamente, en

parte de nosotros mismos.

Si realmente quieres liberarte de las neurosis, realizarte y controlar tus

propias decisiones, si realmente quieres alcanzar la felicidad del momentopresente,

necesitarás aplicar el mismo tipo de disciplina rígida que necesitaste

para aprender a pensar de forma autofrustrante, pues tendrás que desandar el

camino mental que has seguido hasta la fecha.

A fin de lograr plenamente este tipo de realización personal tendrás que

repetirte hasta el cansancio que tu mente te pertenece y que eres capaz de

controlar tus propios sentimientos. El resto de este libro estará dedicado a tratar

de ayudarte a conseguir tus propios fines haciendo precisamente que empieces

por enunciar repetidamente esos temas: tú puedes escoger lo que más te

convenga, y tus momentos presentes son tuyos para que tú los disfrutes, si

realmente decides estar a cargo de ti mismo.

  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   14

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Te amo de ese modo especial que describo en estas páginas iconLatin spanish french english amo amo aime /eim/ (I) love

Te amo de ese modo especial que describo en estas páginas iconSumario
«masculino», «feme-nino», estas palabras son relevantes, significativas. Pero hay algo más allá de ambos; hay algo trascendental....

Te amo de ese modo especial que describo en estas páginas iconHéteme aquí ante estas blancas páginas -blancas como el negro porvenir:...

Te amo de ese modo especial que describo en estas páginas iconEse discurso que llamo analítico –dice también J. Lacan– es el lazo...

Te amo de ese modo especial que describo en estas páginas icon190 aniversario de la fundación del instituto
«Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» y tomé la decisión que ese sería el lema de los hermanos. Mi más grande deseo...

Te amo de ese modo especial que describo en estas páginas iconPor adición y
«Ese marinero recién degollado. / Ese río grande. / Esa brisa de límites oscuros» (Federico G. Lorca)

Te amo de ese modo especial que describo en estas páginas iconCuando llegue a estas páginas el lector, probablemente será habiendo pasado por las
«¡Es verdad, es verdad! ¡Gracias, Dios mío, por lo que fuimos! ¡Gracias por lo que aún somos! ¡Todavía valemos más que nuestras ideas!...

Te amo de ese modo especial que describo en estas páginas iconEl modo imperativo es un modo gramatical que se utiliza para expresar...

Te amo de ese modo especial que describo en estas páginas iconEl pronombre, el verbo y conjugaciones del modo indicativo y algunas del modo subjuntivo

Te amo de ese modo especial que describo en estas páginas icon1. amo odio






© 2015
contactos
l.exam-10.com