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La conversación personal con ellos acerca de sus almas. El cristiano no debe olvidar que la facultad de hablar ha sido dada para usarse debidamente. Poder hablar en forma con sagrada y con poder, es una de las cosas más deseadas por cualquier miembro de la iglesia. Hay que mejorar y santificar el talento para conversar. ¿Podría haber algo que la lengua expresara más digno que lo relacionado con “esta salvación tan grande”? es un tema precioso, actual y sublime. Los cristianos no sólo deben “hablarse entre sí tan a menudo como puedan” sino también hablar con almas no salvas aún. Mal. 3:16.

Lo importante no es presentar las ideas con precisión lógica y belleza retórica, sino que el amor de Cristo anime el corazón y mueva el hablar. Deben los miembros de toda iglesia tener como meta que toda persona dentro de los linderos de cierta área de su iglesia puedan en conversación oír hablar acerca del evangelio y ser invitados a aceptar la salvación de Jesucristo. Ninguno debe decir, ni entre los no regenerados, “Nadie se preocupó por mi alma”; una declaración como ésta sería un reproche para cualquier iglesia. Que nunca se diga con verdad; pero sus miembros deben mostrar interés en cuanto concierne a los no penitentes entablando con ellos conversaciones acerca de la eternidad.

2. Estableciendo y manteniendo Escuelas Dominicales. La escuela dominical no debe sustituir a la familia, en su lugar para la instrucción religiosa. Hay que recordar que la educación religiosa siempre debe ser impartida en el hogar. Las obligaciones de los padres no pueden ser transferidas ni modificadas. Sin embargo se estima que los padres mejor capacitados para “educar a sus hijos” y “criados en disciplina y amonestación el Señor” (Ef. 6:4), con todo gusto aceptan la ayuda que la escuela dominical puede proveerles. Y por otro lado cuántos padres conocemos que no tienen a Dios, y que no saben cómo dar a sus hijos la educación religiosa que necesitan por su propia incompetencia. ¿Qué se ha de hacer con esos niños descuidados? Y ¿Qué de los huérfanos? Todo corazón generoso tiene alguna simpatía para los huérfanos. Todo niño puede obtener el beneficio de la escuela dominical; y tanto de hijos de padres cristianos, como los de padres que no tengan a Dios, todos deben recibir educación religiosa en el “día del Señor”. Tanto el superintendente de la escuela, como los maestros reconocen que la cosa más importante es la instrucción acerca de las Sagradas Escrituras. Estudios acerca de la literatura son impartidos en otra hora y en otro lugar. La escuela dominical debe distinguirse porque en ella se imparte y se recibe el conocimiento de las Sagradas Escrituras. Hay que cuidar con esmero la escogencia de libros para la biblioteca en cada escuela dominical. Los libros que sostengan ideas erróneas deberán ser descartados, y la literatura de los niños debe ser religiosa y evangélica.

Los maestros de la escuela dominical procurarán que el estudio del evangelio sea presentado a cada estudiante en lo individual. Toda presentación debe ser precedida así como también seguida de oración sincera, pidiendo la bendición de Dios. Sin su ayuda ningún trabajo tendrá éxito; con su apoyo ni la sonrisa más sencilla dejará de tener fruto.

Conviene decir algo acerca de la relación de la escuela dominical con la iglesia. Por lo general la escuela dominical se forma en la iglesia, y utiliza el santuario de ésta. Deben relacionar su trabajo con ella, buscar su dirección y apoyo. La iglesia debe ver en la escuela dominical una de las agencias por las que lleva a cabo su obligación de preparar a la generación que va creciendo en el temor de Dios. Cuando esto se logra, la iglesia trabaja por medio de la escuela dominical. Los hechos deben demostrar la definición de una escuela dominical como: UNA IGLESIA TRABAJANDO ACTIVAMENTE EL DIA DEL SEÑOR PAR BENEFICIO DE LA GENTE.

Bien se ha dicho que “las clases en la escuela” no sólo deben estar integradas por niños sino por los adultos también, abuelitos, padres, hombres y mujeres de la comunidad. La escuela debe ser considerada como una de las reuniones regulares de la iglesia. El pastor debe luchar porque todo el pueblo se reúna en el día del Señor, unos como maestros y otros como alumnos. Los adultos deben considerar malo, estar ausentes de sus clases de Biblia como sería que los niños no fueran a las suyas en la escuela dominical. El pastor que utilice tres minutos cada ocho días para hablar a su congregación acerca de la importancia de este asunto y organice después clases como se pueda durante la semana, notará asombros resultados en breve. Y 10 años de un trabajo como ese en esfuerzo unido de todos los ministros del evangelio harían una revolución completa en sus iglesias. Podrían mencionarse casos en los que iglesias han doblado su fuerza utilizando este método con sus miembros.
Disertación del maestro:


  1. La obligación que cada miembro tiene. Rom. 1:14-15.

  2. Cada creyente tiene “su propio mundo” donde ser testigo.


Tareas para los alumnos:


  1. ¿Cómo se usa el término mundo en esta lección?

  2. ¿El miembro de una iglesia puede cumplir con su obligación efectuando “conversaciones personales” con otros acerca de sus almas?

  3. ¿El miembro de una iglesia cumple con su obligación cuando ayuda a sostener el trabajo de la escuela dominical?


Preguntas para discusión:


  1. ¿Por qué debe todo miembro de una iglesia testifica a otros acerca de Jesucristo?

  2. ¿Cómo podemos convertirnos en ganadores de almas?

  3. ¿Qué bendiciones produce el testimonio personal?

  4. ¿Qué pasaría si todos los salvos hicieran algo para guiar a otros a los pies de Jesucristo?, ¿si lo hicieran con nosotros?, ¿con los perdidos?

  5. ¿Debemos permitir el desánimo en estos asuntos?

Lección 46
DEBERES DE LOS MIEMBROS DE LA IGLESIA PARA CON EL MUNDO
Segunda Parte
Oración: Que los miembros de esta iglesia de den cuenta de su deber de predicar el evangelio a todo el mundo en este país y fuera de él.
3. Por medio de la distribución de la Biblia, de los libros cristianos, de tratados, etc. Este es otro medio por el cual la iglesia alcanza a los inconversos. Dios ha dado al mundo un libro que es diferente a todos los demás. Lleva en sí por dondequiera que va las credenciales de su inspiración y demanda reverencia porque vino del cielo. La Biblia es el don de Dios al mundo. No fue entregado al blanco, al negro, al hombre de tez roja, etc., como tales, sino al hombre universal. Este volumen muestra el camino de la salvación descubriendo las maravillas de la cruz. Es verdad revelada por medio de la que es regenerada el alma, santificada y preparada para el cielo. ¿Quién es responsable de que este libro precioso sea distribuido en este país y fuera de él? No se puede esperar que lo hagan los enemigos de Dios. Son sus amigos quienes tienen que ayudar, porque ellos conocen algo del valor de la Biblia, y tal reconocimiento los impulsa a circularla. Toda iglesia por virtud de su constitución debe considerarse una Agencia Bíblica y debe ayudar en la inmensa obra de distribuir la verdad divina por todo el mundo. Conviene pensar seriamente en la siguiente pregunta: ¿En la providencia de Dios puede permitir que el pueblo tenga su palabra si ese pueblo no la comparte con otros? Toda iglesia debe pensar en esto.

La distribución de libros cristianos, tratados y periódicos es trabajo que va de la mano con la distribución de las Escrituras. Los libros cristianos son reproducciones y exposiciones de algunas verdades de ese volumen inspirado. Un buen libro pone la verdad divina en contacto con el corazón y la conciencia. Y por eso también un tratado es tan efectivo.

Debe darse atención especial a los tratados y folletos que presentan los principios básicos de la denominación. La Sociedad Editora publica buen número de ellos, y deben ser circulados por miles de millares. Aseguramos como pueblo, que ciertas grandes verdades han sido encomendadas a nuestro cuidado. ¿Para qué nos las encomendó nuestro Señor? ¿Para tenerlas como carentes de importancia? Ni siquiera osáramos pensarlo. Tales principios no son legados para hacer con ellos lo que nos parezca; pertenecen a Jesucristo. Nosotros hemos sido honrados con ser sus custodios no para nosotros sino para los demás. Se nos ha confiado una responsabilidad especial. Nuestro deber se dar testimonio juntamente con los demás cristianos de tales verdades, pero con especialidad de nuestros principios distintivos. Somos deudores ante nosotros mismos, a Jesucristo nuestro Señor, y a nuestros hermanos, pero es nuestra responsabilidad darlos a conocer con la plenitud de nuestra habilidad.

La misión de los bautistas no se logra con disculpas al mundo por nuestra existencia, o pidiendo perdón a otras denominaciones por diferir de sus puntos de vista, o rogando no ser identificados como fanáticos. Debemos ser agresivos en espíritu, positivos abogando por nuestros principios.

Y estas verdades pueden ser circuladas ampliamente por medio de libros, folletos y periódicos acerca de nuestra denominación. Que sean utilizados ampliamente. Algunos cuestan tan poco que pueden distribuirse gratuitamente. El día que las iglesias reconozcan la necesidad y el valor de hacerlo verán lo que es una fuerza irresistible, y lo harán incansablemente y sin límite.

Los convertidos podrán ser protegidos de idas y prácticas erróneas; y en cambio serán doctrinados con los principios del evangelio y la fe de la iglesia hasta convertirlos en cristianos fuertes; si el pastor, al darles la mano de compañerismo, les diera un tratado sobre el bautismo, y otro sobre la Cena del Señor, y otro en los deberes y obligaciones de los miembros de la iglesia. Y nunca el pastor debe pensarlo dos veces antes de pedir ayuda para el trabajo.

4. Sostenimiento de la obra misionera. Generalmente el hablar de la obra misionera se piensa en dos aspectos: el del propio país, y el del extranjero. Hay en la Escritura base suficiente para la consideración de ambos aspectos. La gran comisión que Cristo dio a su iglesia: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”. Marcos 16:15,16. se hace claro en esta comisión que el evangelio ha de ser predicado en casa y en el extranjero; porque ha de serlo en todo el mundo. Tiene que ser proclamado a todas las naciones porque ha de ser presentado a toda criatura. “Me seréis testigos en Jerusalén, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra”. Hechos 1:8. Este fue el programa misionero de los tiempos apostólicos. Qué sugestivas palabras resultan ser: Jerusalén – toda Judea – Samaria – lo último de la tierra. Este fue el plan; y fue llevado a cabo con entusiasmo. Puede decirse como axioma que una iglesia que no tiene espíritu misionero no es un estado saludable ni puede prosperar. El espíritu misionero es el espíritu del evangelio – es el espíritu de Cristo –. Debe poderse decir de todas las iglesias como de la de Tesalónica: “Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor” I Tes. 1:8. la divulgación debe efectuarse hasta alcanzar las partes más lejanas de la tierra. Es la divulgación de la Palabra del Señor. La palabra del Señor es el evangelio por medio del que pueden ser salvas todas las naciones: “Porque todo aquel que invocare el hombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?”. Rom. 10:13-15.

La indiferencia a la obra de las misiones es crueldad mostrada hacia las almas inmortales. ¿Cómo pueden ser salvos los pecadores en nuestra patria y los de el extranjero si no tiene el evangelio? ¿No deben pues enviar el evangelio quienes lo tienen a los que no lo poseen? Hay millones de hambrientos del “pan de vida”, y las iglesias lo tienen bajo su custodio. ¿Pueden acaso rehusarse a distribuirlo entre los que perecen tanto en casa como en el extranjero? Ninguna iglesia puede cumplir con su deber para con el mundo sin hacer trabajo misionero, sin ofrendar de acuerdo con sus posibilidades y de acuerdo con sus habilidades para extender el evangelio de la gracia de Dios. Orar sin dar es presuntuoso, y dar sin orar es depender de uno mismo lo cual ofende a Dios. Debe poder decirse acerca de toda la iglesia como se dijo de Cornelio: “Tu oraciones y tus ofrendas han subido para memoria delante de Dios”. Cuando las oraciones y las donaciones se unen, hay una conjunción gozosa.

Nota: Aunque el tema de estos capítulos acerca de los deberes de la iglesia podría ocupar muchos volúmenes; la limitación del espacio demanda mucha condensación. En conclusión puede decirse que una iglesia con el Nuevo Testamento como su Carta Magna, por carácter de su formación es una sociedad organizada para la promoción de los intereses cristianos. Estos intereses han de perseguirse ardientemente por todos los miembros de la iglesia para demostrar que no es necesario crear ninguna organización secreta o secular para llevar a cabo la obra benevolente del cristianismo. Y además todo lo bueno que los miembros de la iglesia hacen, debe ser realizado dentro del carácter cristiano.
Disertación del maestro:


  1. La responsabilidad de extender el evangelio a todo el mundo no es deber exclusivo del pastor sino de todo cristiano.

  2. El cristiano crece en gracia y goza los privilegios de un creyente, cuando testifica ante los demás.


Tareas para los alumnos:


  1. ¿Podemos dar testimonio por medio de la distribución de Biblias, libros religiosos y tratados?

  2. ¿Podemos dar testimonio distribuyendo folletos?

  3. ¿Podemos dar testimonio por medio del sostén de la obra misionera nacional y en el extranjero?


Preguntas para discusión:


  1. ¿Qué podemos hacer como individuos para la distribución de tratados?

  2. ¿Sabemos de alguna persona que sea salva por instrumento de un folleto que leyó acerca del evangelio?

  3. ¿Qué puede hacer nuestra iglesia para la impresión y distribución de folletos?

  4. ¿De dónde obtiene Dios los predicadores y los misioneros que necesita para llevar a cabo la Gran Comisión?

  5. Fuera de la iglesia bautista, ¿alguna otra organización tiene el derecho de enviar misioneros?

  6. ¿Hemos de orar par que algunos de nuestros jóvenes lo hagan?

  7. ¿Qué debe hacer nuestra iglesia para ayudar a los jóvenes que Dios llama en cuanto a su preparación para Su servicio?

Lección 47
EL PLAN DE DIOS PARA LAS FINANZAS
Oración: Que Dios no de generosos corazones para que podamos ser dadores alegres en nuestros diezmos y ofrendas.
Dios obra por medio de planes; tiene un plan para cada cosa. Cuando formó el universo, tuvo un plan; tuvo uno cuando hizo al hombre y también para la familia humana en la tierra. Tiene un plan para la salvación, y uno para la obra de la iglesia. Tiene también un plan para el grandioso programa que ha encomendado a la iglesia para realizar.

En el plan de Dios nunca hubo necesidad de apelar a formas humanas para reunir el dinero necesario para difundir su mensaje. Dios no ha planeado que las iglesias tengan ventas, cenas, bazares con el objeto de reunir el dinero para la obra. Tampoco ordenó tener campañas de alta presión ni quiso que se convirtieran en pordioseros buscando con que sostener la obra. Tales cosas son una vergüenza y una desgracia para la iglesia y no agradan a Dios.

Dios tiene un plan único para las finanzas de la iglesia y se deriva de la Biblia, consistente en los diezmos y ofrendas de su pueblo. El diezmo es la décima parte que debe ser entregada a Dios para el sostén de su obra. Ofrendas son cantidades que se dan además del diezmo. Tal es la enseñanza de la Escritura y en esto consiste el plan único de finanzas de Dios para la iglesia.

El pasaje clave del Nuevo Testamento en cuanto a las finanzas se halla en I Cor. 9:13,14 que dice: “¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”. Pablo nos refiere al libro de Números 18.21-28 que relata la forma en que la adoración en el templo, los sacerdotes y los levitas eran sostenidos por los diezmos y ofrendas del pueblo. Se ordenaba al pueblo que trajeran todos sus diezmos y ofrendas que se empleaban para sostener la obra del Señor. Las siguientes palabras de Pablo son: “Así también” que quiere decir “en la misma forma”; así que Pablo dice que el trabajo de la iglesia tiene que ser sostenido como lo fuera la adoración en el Templo por medio de los diezmos y las ofrendas del pueblo. Igual que antaño se pedía del pueblo que diera sus diezmos y ofrendas, nosotros debemos hacerlo en la actualidad.

Veamos otros pasajes en la Escritura que muestran claramente el plan de Dios para nosotros.
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