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con toda su casa”. Del carcelero (Hechos 16:32-34), que Pablo y Silas “le hablaron la palabra del Señor, y a todos los que estaban en su casa” y “se gozó de que con toda su casa había creído a Dios”. De Lidia se dice en Hechos 16:40 que cuando Pablo y Silas salieron de la cárcel entraron en casa de Lidia y “habiendo visto a los hermanos los consolaron”. Sin duda los “hermanos” eran de los que constituían la casa de Lidia y fueron bautizados así como ella. No se habrían llamado “hermanos” si se tratara de niños ni se diría que habían sido consolados. En Hechos 18:8 se implica que la familia de Crespo todos fueron bautizados pero se dice que él “creyó al Señor con toda su casa”. En I Corintios 1:16 vemos que Pablo bautizó a la familia de Estéfanas pero también dice en la misma epístola (16:15) “ya sabéis que la casa de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que se han dedicado al ministerio de los santos”. Estos son todos los pasajes del Nuevo Testamento donde se mencionan bautismos de familias y en ellos no se nota desviación de la Gran Comisión de Jesucristo en el sentido que requiere que el discipulado sea prerrequisito para el bautismo. Más bien confirman la posición de que sólo los creyentes son candidatos correctos para el bautismo.

Las alusiones que hay en las epístolas nos prohíben la suposición de que fueran bautizados los infantes. Pablo se refiere a los “Bautizados” como “muertos al pecado” (Rom. 6:4) saliendo de las aguas bautismales para “andar en novedad de vida” como “nacidos en Cristo” (Gal. 3:27), como “bautizarse por los muertos” (I Cor. 15:29) o en la fe de la resurrección. Pedro define el bautismo como “la aspiración de una buena conciencia hacia Dios” (I Ped. 3:21). Esta definición general elimina la idea de que en tiempo apostólico el bautismo era administrado a cualquiera que no fuese persona conciente. ¿Qué clase de conciencia tienen un infante que no habla? La conciencia no funciona antes de la edad de responsabilidad; por tanto el bautismo a los infantes de ningún modo puede ser lo que Pedro afirma, acerca del verdadero bautismo.

Para no extendernos más en el asunto. ¿A qué conclusiones llegamos? La Comisión de Jesucristo en la forma en que se entendió y ejemplificó en el tiempo apostólico requiere el bautismo de creyentes, es decir, discípulos; y la prohibición terminante de otros, sean adultos incrédulos o infantes inconscientes. Como Pablo dice: “sólo hay UN BAUTISMO”. Es uno en la acción misma, y uno en el candidato para la acción.
Disertación del maestro:


  1. La importancia de seguir a Jesucristo en todo.

  2. ¿Por qué debemos llamar a Jesucristo Señor? ¿Qué significa eso?

  3. La Biblia es nuestra única guía.


Tareas para los alumnos:


  1. Discuta brevemente acerca de la autoridad para el bautismo.

  2. Discuta Ud., brevemente acerca del candidato para el bautismo.

  3. Discuta Ud., la forma en que se aplicó la Gran Comisión en tiempos del Nuevo Testamento.

  4. Discuta Ud. brevemente acerca de los bautismos de familias que mencionan en la Biblia.

  5. ¿A qué conclusión final puede llegarse?


Preguntas para discusión:


  1. ¿Puede la aplicación de agua en el exterior limpiar lo interno del hombre?

  2. ¿Por qué de acuerdo con las Escrituras no podemos bautizar a los infantes ni a los inconversos?

  3. ¿Tenemos derecho a cambiar o abolir las ordenanzas de Jesucristo?

  4. ¿El bautismo es para hacer a la persona hijo de Dios o se bautiza porque ya lo es?

  5. ¿Si el bautismo no salva, por qué bautizamos?


Lección 34
LA CENA DEL SEÑOR. PRIMERA PARTE
Oración: Que Dios nos bendiga al estudiar su Palabra.
II. La Cena del Señor
Lo que el apóstol Pablo dice acerca de la institución y finalidad de la Cena del Señor, constituye la sustancia de loa que se halla escrito en los evangelios. He aquí sus palabras: “Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas la veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas la veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga”. I Cor. 11:23-26.

De esta inspirada doctrina acerca de el origen de la Cena del Señor, se deriva que se trata puramente de una institución conmemorativa. Conmemora primero y en forma suprema la muerte de Jesucristo. “Anunciáis la muerte del Señor”. No es para anunciar el nacimiento, el bautismo, la sepultura, la resurrección o aún la ascensión del Señor, sino sólo su muerte. Si en algún momento la tragedia del calvario debiera ocupar con exclusión de cualquier otro pensamiento el de la muerte del Señor, es al sentarse a la mesa del Señor. Allí al muerte del Señor debe monopolizar todo poder de recuerdo.
“¡Al recordar tu muerte; la vergüenza

Lo que sufriste tú por mí!

No hay nombre tal, que darle pueda

Que el que le diste, tú, por mí”.
En la Cena del Señor expresamos nuestra comunión con todos los miembros. Eso se hace en forma secundaria. Según Pablo nuestra comunión es del cuerpo y la sangre de Cristo, es celebración solemne de su muerte redentora.

Los bautistas consideran que el bautismo debe ser requisito que anteceda a la Cena del Señor. La razón es que lo consideran indispensable para ser miembro en la iglesia. El razonamiento es como sigue: La Cena del Señor, es una ordenanza que debe observarse exclusivamente por los miembros de las iglesias visibles de Jesucristo. Como la Cena del Señor es una ordenanza para las iglesias no debe ser administrada individualmente por ejemplo al enfermo en su hogar. Estar reunidos en capacidad de iglesia es requisito escritural indispensable para la observancia de esa fiesta solemne. Nadie puede ser miembro de la iglesia visible de Cristo sin el bautismo. Por tanto el bautismo es requisito indispensable para participar en la Mesa del Señor. Se verá por ésta manera de razonar que el bautismo es requisito indispensable para participar en la Cena del Señor por que lo es para ser miembro de la iglesia. Es indispensable ser miembro de la iglesia para poder participar de la Mesa del Señor. El bautismo es condición precedente sólo en el sentido de que precede y es esencial para membresía en la iglesia. Conviene a los bautistas conceder más importancia a este punto de vista. No decir menos acerca del bautismo, sino más acerca de la membresía en la iglesia. En Hechos 2:41 dice: “Así que, los que recibieron su palabra, fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas”. No cabe duda que las tres mil personas fueron aumentadas a la iglesia; “los ciento veinte” discípulos mencionados en el capítulo anterior, porque dice en el último versículo del capítulo segundo que “El Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”. En ambos versículos él – añadía a la iglesia – es igual. Se ve que los que fueron bautizados fueron añadidos a la iglesia y eso antes de “partir el pan” una frase descriptiva de la Mesa del Señor. El que los bautistas rehúsen tomar la Cena del Señor con los paidobautistas brota del hecho que los primeros siempre han considerado a los segundos como no bautizados, y en consecuencia sin membresía en la iglesia de acuerdo con la Escritura. Hasta el célebre Roberto may que tanto abogó por la comunión entre bautistas y paidobautistas con una energía y elocuencia de argumentación rara de hallarse, no para en mientes de reconocer que los paidobautistas no están bautizados. Dice: “No tenemos escrúpulo en informar a un candidato a ser paidobautista que lo consideramos como no bautizado y desdeñamos toda clase de ocultación sobre el asunto”; también: “Si nos unimos con aquellos a quienes nos vemos obligados a aceptar como no bautizados, ellos se unen con personas que en su estimación repiten la ordenanza que sólo una vez debe hacerse con lo cual nulifican una institución cristiana y privan a sus hijos de el privilegio de un rito saludable. (Obras de may Vol. I, ps. 455, 456).

Sin embargo en tanto que el Sr. Hall consideraba a los paidobautistas no bautizados, insistía en el derecho de que personas no bautizadas participaban en la Mesa del Señor. No admitía que el bautismo fuera requisito anterior a la Comunión. Si hubiera considerado la cosa en este punto que tanto los bautistas como los paidobautistas aceptan en forma universal, no habría escrito en absoluto sus “Términos para la Comunión”.
Disertación del maestro:


  1. Nuestra actitud en cuanto a la observancia de la Cena del Señor.

  2. Actitud errónea de muchos cristianos en cuanto a la Cena del Señor. Dispuestos a obedecer a los hombres más que a Dios. Temerosos de ofender al hombre, no así a Dios.


Tareas para los alumnos:


  1. ¿Cuál es el propósito de la Cena del Señor?

  2. ¿El bautismo es requisito anterior a la Cena del Señor?

  3. ¿Qué lugar tiene la Cena del Señor en la Gran Comisión? Mat. 28.18-19.

  4. ¿Qué lugar tiene la Cena del Señor en Hechos 2:41?


Preguntas para discusión:


  1. ¿Con qué frecuencia deberíamos tomar la Cena del Señor?

  2. ¿Qué restricciones hay para la Cena del Señor?

  3. ¿Puede invitarse a participar en la Cena del Señor a cualquier persona?

  4. ¿Es la Cena evidencia de compañerismo cristiano?

  5. ¿Puede invitarse a participar en la Cena a otros bautistas? o ¿es ésta exclusivamente para los que están dentro de la autoridad de la iglesia local? ¿Por qué?


Lección 35
LA CENA DEL SEÑOR. SEGUNDA PARTE
Oración: Que Dios nos ayude a comprender las grandes verdades espirituales de la Cena del Señor.
Para destruir el argumento que Roberto Hall escribió a favor de “La Comunión mixta” basta con mostrar la prioridad que hay en las Escrituras del bautismo para la Cena del Señor. Demostrarlo no es difícil. Es significativo que el bautismo fuera instituido primero. Nadie negará que Juan el precursor de Jesucristo bautizó multitudes, y que Jesús por medio de sus discípulos (Juan 4:1-2) bautizó más personas que Juan, antes de instituir la Cena del Señor. Moralmente es de aceptarse que quienes estuvieron presentes al instituirse la Cena del Señor ya habían sido bautizados. Jesús mismos fue bautizado y sería increíble pensar que él escogiera personas no bautizadas para que fueran sus apóstoles. ¿Así que podría significar algo tal secuencia? Pero el Sr. Hall dijo que: “El bautismo de Juan no era cristiano”. Era bautismo del evangelio; no fue ordenanza mosaica. Sabemos que Juan introdujo la dispensación del evangelio. Su predicación era “el principio del evangelio” Marcos 1:1 y “la ley y los profetas hasta Juan” Lucas 16:16. Tratar de negar que ese bautismo es cristiano sólo porque no se expresa específicamente sería negar que lo sean muchos más del Nuevo Testamento, porque a ninguno de ellos se aplicara el epíteto de cristiano.

En cambio puesto que creemos firmemente que el ministerio y el bautismo de Juan eran del evangelio, y que los bautistas están dispuestos a aceptar el bautismo del evangelio, así podrán también consolidar la necesidad imperiosa del bautismo antes de la Cena del Señor. Pasemos luego al estudio de la Gran Comisión: “Id, y doctrinad a todos los gentiles, bautizándolos”. Todo conocedor del griego sabe que “doctrinar” equivale a enseñar, y quiere decir discípulos o hacer discípulos. Por medio de la predicación y de la enseñanza de la iglesia había de hacer discípulos para Jesucristo. Es claro que primero viene el discipular y después el acto del bautismo. “Id, haced discípulos en todas las naciones, bautizándolos”. De acuerdo con la Gran Comisión, es evidente que de acuerdo con el discipulado se siga inmediatamente la administración del bautismo sin dejar que intervenga antes la Cena del Señor. El bautismo debe seguir la decisión del creyente de seguir a Cristo. Tal es el primer deber público del creyente; es la primera manifestación externa de su salvación interna. Es un voto abierto de lealtad a Cristo; por lo que inevitablemente debe ser antes de la Cena del Señor, puesto que está implícita en la expresión: “Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado”. Debe enseñarse a los discípulos bautizados a hacer todas las cosas que él ordenó. Bajo la orden de Cristo, los ministros no deben enseñar acerca de la Cena del Señor a personas que no han sido bautizadas. En cambio las personas bautizadas deben recibir instrucción al respecto. Luego no puede la Cena del Señor preceder al bautismo puesto que la Comisión ordena que se enseñe sólo a los que han sido bautizados.

¿Cómo entendió la iglesia esa comisión y cómo la llevaron a efecto? Este es asunto de gran importancia. El día del Pentecostés, Pedro dijo a los judíos convictos: “arrepentíos y bautícese cada uno”. El bautismo debía seguir al arrepentimiento. No se dejó ver que antes del bautismo se tuviera la Cena del Señor, en cambio añade que los bautizados “perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan, y en las oraciones”. El partimiento del pan, es decir, la Cena del Señor, fue practicado por los que habían sido bautizados. Cuando Felipe fue a Samaria a predicar, la gente creyó, “fueron bautizados hombres y mujeres”; la narración indica solamente el bautismo, y no la Cena del Señor inmediatamente después que la gente creyó a la predicación de Felipe. Cuando el eunuco etíope hizo voto de fe en Jesucristo, Felipe luego lo bautizó. No celebró la Cena del Señor antes de bajar del carruaje para “bajar al agua”. Cuando Cornelio y su casa recibieron el Espíritu Santo, la expresión de Pedro no fue acerca de la prohibición de la Cena del Señor, sino “¿Puede alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos?”. Cuando Pablo y Silas a la media noche predicaban al carcelero y su familia, y ellos creyeron, ¿qué se hizo? ¿participaron de la Cena del Señor? No; todos fueron bautizados inmediatamente.

Por consiguiente parece que tanto los apóstoles como los primeros ministros entendieron que el bautismo debe preceder a la participación en la Cena del Señor. Dejaron ejemplo de instrucción, el cual no tenemos derecho a modificar. En virtud de tales ejemplos concluimos que en todo el tenor del Nuevo Testamento se indica la prioridad del bautismo a la Cena del Señor.

Los paidobautistas aceptan la precedencia del bautismo a la Cena del Señor; en una “Historia del bautismo a los infantes” escrita por el Dr. Wall (Parte II Cap. IX) se expresa en la forma siguiente: “Ninguna iglesia ha dado la Cena del Señor a personas que anteriormente no han sido bautizadas. Entre tantos absurdos que se han cometido nadie ha sostenido que persona alguna pueda participar de la Cena del Señor antes de ser bautizados”.

El Dr. Doddridg, en sus “Obras misceláneas” pág. 510 dice: “Es cierto que los cristianos en general han sido mencionados por los más antiguos padres como personas bautizadas. También es cierto hasta donde el conocimientos nos ayuda, que no hay mención alguna de que persona no bautizada hubiera recibido la Cena del Señor”.

El Doctor Hibbard, distinguido literato y teólogo metodista, dice en su obra “El bautismo cristiano”: “Hay un principio en que convienen las iglesias bautistas y paidobautistas, a saber: están de acuerdo en excluir de la Cena en la Mesa del Señor, y en negar que tengan derechos de compañerismo eclesiástico todos los que no hayan sido bautizados. Consideran el bautismo válido esencial para constituir la membresía visible en la iglesia. También nosotros lo sostenemos; lo único que nos divide, es lo que es esencial para un bautismo válido. Los bautistas, al aprobar una frase lapidatoria de desconocer a otras iglesias cristianas, sólo han actuado basados en el principio sostenido en común con todas las demás iglesias de que: el bautismo es esencial para la membresía en la iglesia… Por supuesto, ellos son sus propios jueces acerca de lo que debe ser el bautismo. Es evidente que, de acuerdo con nuestros puntos de vista propios, podemos admitirlos en la comunión; pero es evidente que con sus propios puntos de vista acerca del bautismo nunca podrían reciprocar nuestra cortesía; y la acusación de ser de comunión cerrada no es más aplicable a los bautistas que a nosotros; y puesto que el asunto de la membresía en la iglesia se determina por principios liberales semejantes que tienen otras iglesias protestantes, quiero enfatizar que en lo concerniente al asunto que estamos tratando, se determina por el bautismo válido” (“El bautismo cristiano” por Hibbard págs. 171, 175).

Este extracto de lo escrito por el Dr. Hibbard exhibe un espíritu de candor y justicia controversial que no se haya frecuentemente en discusiones acerca del asunto. Deshace el cargo del “fanatismo exclusivo de los bautistas”, y establece el hecho de que el principal punto de disputa entre los bautistas y otras iglesias evangélicas además de la Cena cerrada es la autoridad del bautismo. La controversia es principalmente acerca del bautismo.

Cualquier iglesia cristiana visible puede considerarse como un cuerpo sagrado al que se entra de solo una forma. Dentro de este cuerpo está colocada la Cena, y el Señor de la mesa ha determinado y establecido los términos o requisitos de entrada a dicho cuerpo. Quienes cumplen con esos términos y han entrado se constituyen en guardianes de la Cena del Señor. Su deber es vigilar que quienes quieran participar lo hagan en la forma en que el Señor lo ha especificado. Si acaso se les pidiera que cambien los términos, o que dejaran entrar a quienes no deben, tendrían que contestar con énfasis “Sólo hay uno que da las leyes”, “Ni nosotros, ni las iglesias de Dios acostumbran hacerlo”.

Ya se ha dicho muchas veces que la Mesa es del Señor. Todos estarán de acuerdo en ello, pero ¿cuánta diversidad hay en su razonar o aceptar? Los paidobautistas dicen que puesto que es la mesa del Señor, y no exclusiva de los bautistas, que ellos tiene derecho a acercarse. Los bautistas dicen que puesto que es la mesa del Señor, hay que acercarse de acuerdo con sus indicaciones; que ese sentido de propiedad por parte del Señor, da curso sólo a su indicación; que puesto que no es su mesa no tienen restricciones especiales u obstrucciones como pretenden decir los paidobautistas pero que cuanto está puesto es por el mismo Señor de la mesa. Este es un ejemplo de la controversia que se tiene al respecto. El lector podrá determinar cuál razonamiento es más apegado a la lealtad a Cristo.

Creencias acerca de la Cena: a) Literal, b) Transubstancial, c) Consubstancial.
Disertación del maestro:


  1. ¿Por qué debe todo miembro procurar estar presente al celebrarse la Cena del Señor?

  2. ¿Por qué debe haber reverencia solemne durante la administración de la Cena del Señor?

  3. ¿Por qué eliminar todos los demás pensamientos durante la celebración de la Cena del Señor?


Tareas para los alumnos:


  1. Discuta Ud., brevemente acerca del bautismo de Juan. Muestre ud., ¿por qué su bautismo era cristiano?

  2. Muestre Ud., cómo se relacionan el bautismo y la Cena del Señor en el Nuevo Testamento. Demuestre Ud., que el bautismo debe ser primero.

  3. Presente Ud., brevemente lo que piensan otras denominaciones acerca del orden en cuanto al bautismo y de la Cena del Señor.

  4. Discuta Ud., brevemente el lugar del bautismo en la iglesia.

  5. ¿A qué hora se debe celebrar la Cena?


Preguntas para discusión:


  1. ¿Por qué no pueden todos los bautistas tomar la Cena del Señor juntos?

  2. ¿Por qué no puede una Asociación o Convención celebrar la Cena del Señor?

  3. ¿Puede el pastor llevar la Cena del Señor a una persona enferma en el hospital o a algún otro lugar? ¿Es posible hacerlo de acuerdo con los requisitos de la Biblia?

  4. ¿Qué quiere decir en la Biblia cuando se habla de tomar la Cena “indignamente”?

  5. ¿Qué razón hay para usar pan sin levadura? ¿Qué representa la levadura en la Biblia?


Lección 36
EL GOBIERNO DE UNA IGLESIA
Oración: Que conozcamos más acerca de la iglesia que Jesús estableció.
El gobierno de una Iglesia
Existen tres formas de gobierno en la iglesia, que se reconocen por los términos episcopal, presbiteriano y congregacional.

El episcopal, gobierno de los católicos, reconoce el derecho de los obispos para presidir sobre un distrito del país, y una de las doctrinas fundamentales es, que el obispo es superior en categoría a los demás ministros. Eso quiere decir que en la actualidad un obispo tiene bajo su cargo “un clero inferior”, puesto que se insiste en que el “poder de ordenación” y el “derecho de gobernar” pertenecen al oficio del episcopado. Los que adoptan el sistema episcopal de gobierno creen que hay tres órdenes en el ministerio: diáconos, ancianos, y obispos. La aplicación que en la actualidad se da al término obispo, para designar un hombre que tiene bajo su cuidado un distrito o país, es bastante objetable. Ya casi se ha eliminado el significado que originalmente tuvo en la cristiandad. En tiempo apostólicos tanto el obispo como el pastor y el anciano eran términos equivalentes. Los ancianos de la iglesia de Efeso se llaman (Hechos 20:28) vigilantes; en el original la palabra episcopos generalmente es traducida como “obispo”, si a tal se le puede llamar traducción.

El presbiterianismo reconoce dos clases de ancianos: ancianos predicadores, y ancianos gobernantes. El pastor y los ancianos gobernantes de una congregación constituyen lo que se llama una “sesión de la iglesia”. La “sesión” trata los asuntos de la iglesia, recibe, destituye, separa o expulsa miembros, etc. De las decisiones de una “sesión” puede apelarse al presbiterio; de las acciones de este al Sínodo2; y de los acuerdos del Sínodo se apela a la Asamblea General cuyas decisiones son finales e inapelables.

El congregacionalismo choca con lo episcopal y lo presbiteriano, y reconoce las verdades siguientes:

  1. Que el poder para gobernar está en manos de la congregación.

Está en manos del pueblo en vez de obispos o ancianos; es decir, los obispos y los ancianos no pueden hacer algo estrictamente eclesiástico sin el consentimiento del pueblo. Mt. 18:17.

  1. El derecho de la mayoría de los miembros en la iglesia es el que gobierna, de acuerdo con la ley de Cristo.

Una vez que la mayoría ha podido expresarse, la minoría se somete. Con la excepción de expulsar miembros lo cual debe ser por unanimidad.

  1. La autoridad de una iglesia no puede ser transferida o enajenado, y su decisión es final.

La autoridad de una iglesia no puede ser delegada. Podrá haber mensajeros de una iglesia pero no delegados en el sentido ordinario del término. Es bueno que la iglesia al escribir una carta a cualquier asociación o concilio use el término mensajero, en lugar de delegado. Ninguna congregación podrá dar poder eclesiástico a persona alguna o cuerpo de personas para hacer algo que afecte su independencia.

Estos principios son sumamente importantes y puesto que la forma congregacional de gobierno depende de su reconocimiento y aplicación, considerarlos es vital: ¿El Nuevo Testamento sostiene esos principios? Sí porque sino cualquier cosa que se dijera en su defensa carecería de fundamento.

¿Representa pues el Nuevo Testamento el principio del congregacionalismo? Es decir que el poder de gobernar descansa en manos del pueblo?
Disertación del maestro:


  1. ¿Por qué es necesario tener un patrón definido de organización eclesiástica?

  2. ¿Encontramos ese patrón en el Nuevo Testamento?

  3. ¿Qué necesidad hay de seguirlo?


Tareas para los alumnos:


  1. ¿Cuáles son las tres formas de gobierno eclesiástico?

  2. ¿La primera verdad fundamental, reconoce el gobierno congregacional? ¿Por qué?

  3. ¿La segunda verdad fundamental, reconoce el gobierno congregacional? ¿Por qué?

  4. ¿La tercera verdad fundamental, reconoce el gobierno congregacional? ¿Por qué?


Preguntas para discusión:


  1. ¿Qué significa el dicho de Jesús: “edificaré mi iglesia”?

  2. ¿Por qué muchos ven el principio de la iglesia en el Pentecostés?

  3. ¿La iglesia de Jesucristo es visible, o invisible?

  4. ¿La iglesia de Jesucristo es local o universal?

  5. ¿Por qué es final la decisión de una iglesia?

  6. ¿Puede una iglesia confiar sus asuntos a una convención o asociación? ¿Por qué debe conservar para sí toda su autoridad?

Lecciones 37 y 38
INDEPENDENCIA DE UNA IGLESIA
Oración: Que ésta iglesia permanezca fiel al principio y la forma establecida en el Nuevo Testamento para una iglesia.
¿Hay revelada en el Nuevo Testamento alguna forma específica de gobierno eclesiástico? ¿La Iglesia debe permanecer independiente o puede asociarse con alguna convención, asociación, compañerismo organizado o cualquier otro cuerpo organizado? Veremos la contestación a estas preguntas procedentes de sabios cristianos y estudiosos de la Biblia. Algunos sostienen que no es posible hallar una forma específica en los libros sagrados, y que no hay una que sea mejor para todas las personas en cualquier lugar; y que se dejó a la sabiduría y prudencia cristiana guiados por la experiencia, decidir la forma necesaria. La gran mayoría, sin embargo acepta que por lo menos en bosquejo hay una forma específica en el Nuevo Testamento. Si hubiera un plan perfectamente delineado de las palabras de Jesucristo, o de sus inspirados apóstoles, deberíamos averiguarlo para tener la guía indicada. O, si pudiéramos tener la seguridad de saber cómo organizaron y ordenaron las iglesias que los apóstoles fundaron bajo la vigilancia del Espíritu Santo, y supiéramos las reglas que usaron y la política que siguieron se daría contestación a muchas de nuestras preguntas en forma satisfactoria.

Un estudio detenido del Nuevo Testamento muestra claramente que todas las iglesias allí mencionadas, eran independientes una de la otra y el gobierno descansaba en el pueblo; así que el cuerpo de miembros de cada iglesia local está separado y es independiente de los demás en autoridad y control. Los bautistas sostienen que una iglesia cristiana es una congregación de creyentes bautizados que se asocian por medio de un pacto mutuo, que se gobierna por sí mismo e independientes de cualquier otra; y que no tienen ninguna conexión eclesiástica con las demás aunque mantienen compañerismo con otras semejantes en fe, orden y práctica.

Como ya se ha dicho, cada iglesia particular, local, es absolutamente independiente en el ejercicio de todos sus deberes eclesiásticos, privilegios y prerrogativas; independiente de todas las demás iglesias, individuos y cuerpos de personas físicas, y existe solamente bajo la ley de Jesucristo. En el Nuevo Testamento que es la única autoridad en forma de libro para el pueblo, se halla la ley que fue dad por el Gran dador de la ley.

La libertad ejercida por la independencia de las iglesias, se limita por las leyes de Cristo expresadas o implicadas claramente en las Escrituras. Una iglesia no es un cuerpo legislativo sino administrativo. No puede hacer leyes, sólo se constituye en intérprete de las leyes de Jesucristo, y tal interpretación es sólo para ella y no para otras. Tampoco otras pueden interpretar leyes para ella. Las opiniones de los sabios y de los buenos tienen su valor, pero ningún hombre o cuerpo de personas tiene derecho de constituirse en autoridades de interpretación de la Palabra de Dios para una iglesia.

En ocasiones se ha dicho que los bautistas independientes lo son demasiado y que su libertad degenera en licencia. Pero calmadamente ha de negarse, puesto que como iglesias no pueden ser demasiado independientes usando la palabra en el sentido verdaderamente cristiano. Ni tampoco la libertad puede ser licenciosa.

Hombres necios e ignorantes pueden hacer cosas malas; pueden ser injustos, y hacer uso de la opresión en nombre de la libertad pretendiendo independencia. Pero la libertad y la independencia son sólo la ocasión y no se podría culpar a ellas de las cosas que personas mal intencionadas hicieran cobijándose bajo su nombre. La independencia de una iglesia tiene sus riesgos peculiares en mal uso y abuso pero no se podría demostrar que tales dificultades fueran mayores o más serios que los que afrontan otra formas de gobierno eclesiástico. Si tal cosa es cierta, el verdadero, el plan divino, sería el mejor, el que tuviera las mayores ventajas y el menor número de males. Los defectos no están en el plan sino en quienes imparten el gobierno; y creo que podría demostrarse que las iglesias que obran en forma independiente sufren menos males y sus dificultades son menores que las sujetas a formas centralizadas de gobierno.

¿Dónde está la prueba de que la iglesia primitiva era independiente? Es de tomarse en cuenta el curso que siguió la iglesia de Antioquía en Siria. Surgió una dificultad por la inserción de costumbres judías en la forma de gobierno cristiano, tocante a las cuales tenían dudas, por lo que se dispusieron enviar una delegación a la iglesia de Jerusalén que era el centro del culto judío y a la vez centro del pensamiento cristiano primitivo; además de tener en su compañerismo los apóstoles. De allí habrían de recibir instrucción autorizada. Hechos 15. esta comisión en la que estaban incluidos Pablo y Bernabé al llegar, no apeló a un grupo selecto de oficiales, ni siquiera a los inspirados apóstoles; sino a toda la iglesia en la que se les incluía. “Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos de la iglesia, y de los apóstoles y de los ancianos” Vers. 4. Después la presentación completa del asunto y la discusión del caso con la opinión expresada de Santiago el pastor de la Iglesia hasta estar de acuerdo en la respuesta para la iglesia de Antioquía. “Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé”. Vers. 22. Además de la comisión enviaron cartas describiendo su decisión. Las cartas reconocieron a la iglesia. “Los apóstoles, los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía”. Vers. 23 y además. “nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo” y “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros”. Vers. 25-28.

Una iglesia independiente que deseando consejo, lo buscó en otra iglesia independiente, cuya experiencia y sabiduría les daba mayor confianza que la propia. La otra iglesia independiente, en ejercicio de su libertad dio el consejo solicitado. Los apóstoles inspirados no se atrevieron a dictar sobre la materia o a actuar sin la cooperación de los ancianos y de los hermanos. Tampoco los apóstoles con los ancianos actuaron solos, sino que con “toda la multitud” y “toda la iglesia”, estuvieron presentes para escuchar y actuar juntamente con sus líderes.

Los apóstoles reconocían y trataban a las iglesias como cuerpos independientes con derecho a gobierno propio sin estar sujetos a cualquier otra autoridad. Sus informes de sus trabajos eran presentados a las iglesias, y sus cartas eran dirigidas a ellas como cuerpos independientes y no como confederaciones que incluyeran distintas congregaciones (Convenciones, Asociaciones, Comuniones, etc.), ni tampoco a cualquiera de los directivos o representantes oficiales de esas congregaciones. Al comunicarse con ellas, los apóstoles les reconocían el derecho de escoger sus propios oficiales, admitir, disciplinar y separar miembros; siendo estos los derechos fundamentales que una vez concedidos implican todos los demás derechos necesarios a una comunidad de gobierno propio que obra dentro de las leyes divinas. También les instaron a tomar la responsabilidad y la autoridad para ejercer esos poderes y ejecutar tales funciones, especialmente la de disciplinar y separar los miembros indignos.

Nada podría ser más enfático y declarado en forma especial de lo aquí expresado que la forma en que el Señor se dirige en las Epístolas apocalípticas individualmente a las iglesias de Asia, por medio de los ángeles, o los pastores de esas iglesias. Los consejos, las llamadas de atención, las repruebas y mandatos en cada caso particular son hechos a cada iglesia en particular según necesita de consejo, censura o es digna de encomio3. No se dirigió a ellas combinadamente o como sistema de iglesias sinódicas o jerárquicas, ni siquiera como la “iglesia de Asia” sino individualmente como iglesias separadas.
Las citas que a continuación se insertan, muestran que las iglesias de Nuevo Testamento eran iglesias independientes.
Mosheim, historiador eclesiástico, tocante al primer siglo dice:

“En aquellos tiempos primitivos, toda iglesia cristiana se constituía por el pueblo, los oficiales dirigentes, y los ayudantes o diáconos. Estas son las partes integrantes de toda sociedad. La voz principal es la del pueblo, o sea de todo el cuerpo de cristianos”. “Las personas reunidas, por tanto elegían sus propios directores y maestros”. Acerca del siglo segundo, dice: “Un presidente u obispo dirigía a cada iglesia. Este era establecido por consentimiento de todo el pueblo”. “Durante la mayor parte de ese siglo las iglesias continuaron siendo independientes una de la otra. Cada iglesia es como una república independiente, que se gobierna por sus propias leyes; formada o al menos sancionada por el pueblo”.
Gieseler en su historia eclesiástica, habla de los cambios que hbo en el orden eclesiástico durante el segundo siglo, y dice:

“Las iglesias campesinas que se habían formado cerca de alguna ciudad juntamente con sus obispos parecen hasta cierto punto haber estado bajo la autoridad de su iglesia madre. Con excepción de ellas todas las iglesias eran igualmente independientes; algunas tienen a honor su relación por causa de su origen apostólico o la importancia de la ciudad donde se encuentran”.
Schaff en su historia, dice:

“Así que la iglesia apostólica parece ser tan libre e independiente como completa en organización; un sistema de vida sobrenatural divina dentro de un cuerpo humano. Tiene todas las oficinas y energías que se requieren. Produce lo necesario para sus deseos externos como producto de su espíritu libre. En lugar de recibir protección y ayuda de algún poder secular, es presa de odios y persecuciones. Maneja sus asuntos internos con igual independencia. En los tres primeros siglos no hay señales de unión con el estado ya sea en supremacía jerárquica o subordinación erastia”.
El Dr. Burton dice:

“Cada iglesia tenía su propio director espiritual, u obispo y era independiente de las demás en cuanto a sus reglas y leyes internas”.
El Dr. Barrow dice:

“Al principio, cada iglesia era organizada aparte con sus propios obispos para manejar sus propios asuntos independiente y separadamente. Cada cual se gobernaba con su propia cabeza y bajo sus leyes propias”.
El Dr. Coleman dice:

“Donde quiera que se formaban estas iglesias se constituían en cuerpos independientes y separados, cada cual capacitado para nombrar sus propios oficiales, y administrar su gobierno sin tener relación o que subordinarse a algún poder extranjero o autoridad central. No hay hecho relacionado con la historia de las iglesias primitivas como éste esté más firmemente establecido, ni más generalmente admitido”.
El Dr. Francis Wayland, Presidente de la Universidad de Brown, dice:

“Los bautistas siempre han creído en la independencia absoluta de las iglesias. Con ello queremos decir que toda iglesia de Cristo, es decir toda compañía de creyentes unidos de acuerdo con las leyes de Cristo es totalmente independiente una de la otra. Que toda iglesia es capaz de ejercer su gobierno propio; y que por tanto ninguna reconoce algún otro gobierno mayor bajo la autoridad de Jesucristo; que en sí misma, la iglesia principia y termina toda la acción eclesiástica”. “Mientras más nos apeguemos y sostengamos la independencia de las iglesias y renunciemos cada cosa en la forma de una corporación denominacional, estaremos más unidos y nuestra prosperidad será mayor”.

“Jesús no legó a su iglesia una organización general (asamblea, conferencia, convención, concilio, comité o junta) para dirigir el gobierno o el trabajo. No podemos descubrir en ninguna parte del Nuevo Testamento alguna forma de organización más allá del establecimiento de iglesias individuales”.
El Dr. David Benedict, historiador bautista, dice:

“La doctrina de la independencia absoluta de una iglesia siempre ha sido de gran importancia para nuestro pueblo. Con ella han progresado mucho y son pocos los que se han quejado de su aplicación”.
El Sr. J. R. Graves en el periódico “El Bautista de Tennessee” escribe:

“Recordemos que nuestro organismo misionero es de origen humano, y de fecha reciente, que está fuera, y es independiente de nuestras iglesias; nada se sabía de ello en los primeros siglos de la iglesia”. Sept. 8 de 1860.
El Sr. J. B. Granfill, Editor del “Texas Baptist Standard”, y editor también de muchos libros del Dr. B. H. Carroll, dice:

“Las únicas organizaciones de las que se habla en la Biblia son las iglesias de Cristo. Ellos son los únicos cuerpos religiosos que poseen alguna autoridad eclesiástica”. Julio 30 de 1896.

“Las Asociaciones son conveniencias inventadas por la sabiduría humana, y no son instituciones divinas como las iglesias de acuerdo con la escritura. Ha habido y aún hay muchas iglesias de Jesucristo, que nunca han pertenecido a alguna de estar fraternidades voluntarias. No hay evidencia de que alguna de esas organizaciones existiera durante la edad apostólica o aún siglos después”. Texas Baptist Standard, Nov. 28, 1895.
S. A. Hayden, Editor de Texas Baptist and Herald, escribe:

“Dios depositó la autoridad completa, y toda la responsabilidad en las iglesias. Las convenciones son obra de los hombres; y quienquiera que se afilia a ellas a costa de la autoridad de la iglesia, es un bautista a medias, que no respeta ni entiende la institución que Jesucristo estableció, y de la cual dijo que: “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”. Enero 6, 1898.
R. C. Burleson, Presidente de la Universidad de Waco, Texas, dice:

“La iglesia es el cuerpo de Cristo y debe ser considerada primero en todo; debe ser la guía directa o indirecta de todos los obreros de la viña del Señor, para la salvación de las almas… El Plan de la Misión Evangélica es el único en que tanto la iglesia como las iglesias son permitidas a encausar el trabajo de la misión para poder llevar a cabo la comisión de Jesucristo, y es el único plan que permite al Espíritu Santo guiar a los obreros”. Pág. 54 La Biblia, los bautistas y el sistema de la Junta.
El Dr. B. H. Carroll, autor de muchos libros, y fundador del Seminario Bautista del Sudoeste en Fort Worth, Texas, escribe en el Texas Baptist Standard:

“La iglesia es una institución divina; es la única organización religiosa visible establecida específicamente por acción divina. Dios comisionó a la iglesia para la predicación del evangelio a todo el mundo”. Julio 6 de 1897.
S. L. Morris, Editor de “El Guardian”, es citado en el Texas Herald, marzo 3, 1898:

“Las iglesias son las únicas organizaciones cristianas que existían en tiempos del Nuevo Testamento. Las Juntas, y convenciones no tienen ninguna base de autoridad en las Escrituras”.
El Dr. N. M. Crawford, de la Universidad Mercer del
estado de Georgia, dice:


“Nuestra maquinaria misionera no es conocida en el evangelio. Para formarla hemos tomado elementos que son del mundo, y algo de los paidobautistas, y al hacerlo no shemos apartado del espíritu del evangelio y de la simplicidad bautista”. Pág. 55. La Biblia, los bautistas, y el sistema de la junta.
H.C. Holcomb, citado en el Tennessee Baptist de feb. 4, 1860, dice:

“Los que abogan por las convenciones tienen éxito retórico al preguntarnos con insistencia: ¿Serían Uds. capaces de destruir una casa vieja antes de construir una mejor? Por mi parte yo derribaría el edificio que nos imponen e invitaría a mis hermanos a regresar a la vieja casa construida por Jesucristo y sus apóstoles. Sé que es segura y eficiente porque confío en la destreza y en la benevolencia de su arquitecto. Os invito a que regresemos”.
El Dr. Juan A. Broadus, cuyo nombre se adjudicó a su imprenta BeroaDeman Press, dijo:

“No creo que debe preocuparnos la unidad orgánica; que se encargue de ello la providencia. Juntos somos bautistas”… “Después, no os contentéis con hablar de regresar al Nuevo Testamento en lo que respecta a las doctrinas de la ordenación, y el gobierno de la iglesia deteniéndoos allí, y no hacerlo en cuanto se refiere al trabajo de las misiones en el Nuevo Testamento”. Conferencia del Centenario de las Misiones pp. 20,21.
El Dr. A. J. Gordon dijo:

“Sin proponer algo radical o revolucionario creemos que ha llegado el tiempo de descentralizar nuestras operaciones misioneras. La forma de hacerlo es obvia, la razón escrituraria. Que cada iglesia se convierta en organización de misiones extranjeras, con campo y lugares propios, y sus representantes por los que será responsable. Así se hará una confederación en vez de delegación, o relegación. Las iglesias locales cooperan en el trabajo de las misiones sin consolidar su responsabilidad en una tesorería común.

“Estamos plenamente persuadidos de que esta responsabilidad debe ser retenida por las iglesias locales, y eso porque el fundador de la iglesia así lo fijó y no puede propiamente ser traspasado a otra entidad. Págs. 79-80. La Biblia, los bautistas y el sistema de la junta”.

LA COOPERACION ECLESIASTICA
Dios tiene en la actualidad, sólo tres organizaciones divinas. En el mundo hay organizaciones muy buenas pero las únicas divinas son:

1) El hogar: base de la civilización;

2) El gobierno humano: sin el cual no puede haber ley ni orden; y

3) La iglesia, único organismo comisionado para predicar el evangelio y para lleva a efecto las enseñanzas de nuestro Señor.

El Nuevo Testamento no habla de ninguna superestructura ni superorganización eclesiástica. La organización más importante actualmente en el mundo es una iglesia apegada al Nuevo Testamento.

También hemos de reconocer que las iglesias del Nuevo Testamento cooperaban en la predicación del evangelio y en el trabajo misionero, ejemplo de ello es el caso del Apóstol Pablo:

  1. El Espíritu Santo llama a Pablo y a Bernabé al campo misionero en el extranjero. Hech. 13:2.

  2. El Señor se dirige a la Iglesia de Antioquía y les ordena separar a Pablo y a Bernabé para el trabajo al cual los ha llamado. Hech. 13:2.

  3. Pablo y Bernabé inician su trabajo en su primero viaje misionero. Para ellos su trabajo no se completaba hasta formar una iglesia de acuerdo con el patrón de la iglesia de Jerusalén. Hech. 13:4.

  4. La única organización que cooperó en su sostenimiento fue la iglesia. Fil. 4:15.

  5. La iglesia de Antioquía envió dinero para su sostén, pero también lo hicieron otras iglesias en ocasiones varias.

  6. Al regresar del campo los misioneros informaban a su iglesia madre; la que les ordenó y los envió. Hech. 14:27.

  7. En ningún lugar del Nuevo Testamento se menciona convención, asociación, compañerismo organizado o alguna otra organización.

Escuchad las palabras de Carles Spurgeon, sin duda el predicador más grande de los últimos tiempos. Habla enfáticamente acerca de la separación y de la independencia de las iglesias. No sólo creía, sino que logró que su iglesia lo llevara a la práctica.

“He tenido grande interés en las luchas de los hermanos ortodoxos pero nuncas les he dado consejo acerca de ellas ni he tenido esperanza de que las venzan. Mi actuación ha ido en otro sentido”.

“Tan luego como vi, o así lo creí, al menos que ya se había establecido el error en ellos, sin pensarlo más me separe de ese cuerpo. Desde entonces mi consejo ha sido: “Salid de entre ellos de inmediato”. He creído que ninguna protesta sería igual a la de separación completa”.
Disertación del maestro:


  1. En forma negativa.

    1. No queremos decir que las iglesias no pueden hallar bases para cooperar.

    2. No queremos decir que toda iglesia debe permanecer sola separada de las demás de igual fe y orden.

  2. En sentido positivo.

    1. Queremos decir que las iglesias bautistas deben mantenerse separadas de cualquier otra organización que es hecha por los hombres.

    2. El Nuevo Testamento establece ya una forma de cooperación, por tanto, no debe desviarse del patrón dado.


Tareas para los alumnos:


  1. ¿Cada iglesia es autoridad final?. Mateo 18. ¿Por qué?

  2. ¿Cómo fue la relación entre las iglesias de Antioquía y de Jerusalén? Hechos 15.

  3. ¿Cómo cooperaron las iglesias del tiempo neo-testamentario?


Preguntas para discusión:


  1. ¿Qué se entiende por organización humana o hecha por los hombres?

  2. ¿Las Juntas Misioneras obran por autoridad divina, o humana?

  3. ¿Una Asociación, Convención, o Compañerismo Organizado, obra por autoridad divina, o humana?

  4. ¿Qué diferencias básicas hay entre una Asociación, Convención o Compañerismo Organizado?

  5. ¿La prueba de una no es igual a la prueba de la otra?

  6. En caso de que Ud. crea que una Convención, Asociación o Compañerismo Organizado está de acuerdo con las escrituras, sírvase contestar mencionando el capítulo donde está:

    1. ¿En dónde se reunió tal organización?

    2. ¿Cuál fue la fecha de la reunión?

    3. ¿Cuáles iglesias estuvieron representadas?

    4. ¿Qué región o territorio abarcó?

    5. ¿Qué base se usó para la representación?

    6. ¿Qué oficiales fueron electos?

    7. ¿Qué asuntos fueron tratados?

    8. ¿Se levantaron actas?

    9. ¿Se nombraron comisiones o juntas?

    10. ¿Qué tareas fueron asignadas a tales comisiones o juntas?

    11. ¿Quién presidió?

    12. ¿Se trató de Convenciones, Asociaciones o Compañerismos Organizados que se reunieron una vez para tener una sesión anual en otra ocasión?

  7. ¿La actitud justifica tales organizaciones?

  8. ¿Falla la Biblia al afrontar las condiciones de nuestros días?

  9. ¿Ha fracasado el plan del Nuevo Testamento para el trabajo misionero de la iglesia?


Lección 39
RECEPCION, SEPARACION Y REGISTRO

DE MIEMBROS
Oración: Que Dios dirija a aquellos que han de ayudar mejor a desempeñar el trabajo del Señor. A unirse con nosotros.
Fue una práctica o función de las iglesias apostólicas admitir miembros nuevos en su congregación o compañerismo.

Romanos 14:1 dice: “Recibid al débil en la fe”. Tal expresión quiere decir “recibir en vuestra comunión y tratad como cristiano al que es débil en la fe”. Hay aquí un mandato innegable. RECIBID. El mandato se hace para ¿los obispos? No. ¿Fue dado a la “sesión de la iglesia”?; ¿a una sesión compuesta de un pastor y ancianos gobernantes? Tampoco. ¿A quiénes entonces? A las personas para quienes se escribió la carta, es decir, “a todos los que estáis en roma, amados de Dios, llamados santos”. No es posible forzar este lenguaje para indicar que el mandato se diera a los oficiales en la iglesia de Roma. Los miembros de la iglesia cuya designación fue la de “santos” son los comisionados para “recibir a los débiles en la fe”. Fue cosa de ellos decidir quién podían admitir en la comunión cristiana, y Pablo bajo el impulso de la inspiración, dice: “recibid al débil en la fe”.
Procedamos ahora a demostrar que las iglesias del Nuevo Testamento tenían derecho para separar los miembros indignos de la iglesia, y que lo ejercían.

En I Cor. 5.1-5 dice: “De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”.

Conviene enfatizar que aunque Pablo “juzgó” que aquel hombre licencioso debía ser separado de la iglesia, no fue él quien lo separó. No señaló derecho alguno suyo de hacerlo; y cuando se dirigió a “las iglesias de Galacia”, “Ojalá se mutilasen los que os perturban” (Gal. 5:12). No fue él quien los cortó, aunque deseó que fueran cortados.

También es bueno notar que los miembros de la iglesia de Corinto no podían en lo individual separar al hombre licencioso. Era necesario que “todos se reunieran”. Tenían que reunirse como iglesia; así que una vez reunidos en asamblea tenían el “poder de nuestro Señor Jesucristo”. Habían de actuar de acuerdo con su autoridad a fin de ejercer su autoridad, porque él hace que la incumbencia de su iglesia sea ejercer la disciplina. En el último versículo del capítulo de referencia dice Pablo: “Quitad pues, a ese perverso de entre vosotros”. Esta es una recomendación dada por un hombre inspirado, exigiendo la separación de la membresía a un miembro indigno de la iglesia de Corinto. ¿Para quién fue la orden?, ¿para los oficiales de la iglesia? No. “A la iglesia de Dios que está en Corinto, santificados en Cristo Jesús, llamados santos”.

El derecho de una iglesia para separar de su comunión personas desordenadas está reconocido por II Tesalonicenses 3:6. “Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros”. Tal orden fue dada a la iglesia de los tesalonicenses. Apartarse de “todo hermano que anduviere fuera de orden” equivale a separarlo de la membresía; hay en ello cesación de comunión de iglesia.

El pasaje de Mateo 18:17 no ha sido mencionado aún porque se le cita en otro lugar. El lector verá que en relación con ese pasaje se implica claramente el poder que tienen “la iglesia” para hacer un acto de separación por el que el miembro es cortado, y se convierte en “pagano y publicano”.
Las iglesias apostólicas tenían poder y derecho para restituir a los miembros expulsados que dieran muestra evidente de arrepentimiento.

En II Cor. 2:6-8 se refiere nuevamente al hombre malo o licencioso en los términos siguientes: “Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos; así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, par que no sea consumido de demasiada tristeza. Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él”. El apóstol se enfrenta a este caso con la delicadeza y la ternura más grande. Al referirse al miembro separado, lo hace sin referencia alguna que remarque la ofensa por la que fuera separado. “Le basta” dice “esta reprensión”, etc. Es decir la finalidad de la separación llenó su cometido. La iglesia mostró su determinación o autoridad al no disimular el pecado, y el hermano separado se arrepintió. Mas el punto a consideración es que el apóstol aconsejó la restauración del arrepentido que cometió la ofensa. Pablo no podría restaurarlo a su lugar en la iglesia como tampoco podía separarlo en el otro caso, pero dice: “os ruego que confirméis el amor para con él”. El poder para restaurarlo residía en la iglesia, y Pablo solicita de ellos ejercitarlo. Dice el apóstol: “Os ruego”, se inclina ante la majestuosa democracia de la soberanía de la iglesia. Virtualmente admite que nada puede hacerse a menos que la iglesia decida hacerlo.
Disertación del maestro:


  1. La iglesia debe vigilar cuidadosamente en la admisión de miembros en la iglesia.

  2. ¿Qué razones hay para unirse a la iglesia?


Tareas para los alumnos:


  1. ¿Las iglesias del Nuevo Testamento admitían miembros en su compañerismo o membresía? ¿Cómo?

  2. ¿Las iglesias del Nuevo Testamento separaron miembros de su membresía? ¿Cómo?

  3. ¿Las iglesias del Nuevo Testamento podían restaurar miembros separados?


Preguntas para discusión:


  1. ¿La iglesia tiene derecho de decir quiénes han de ser miembros?

  2. ¿Tiene obligación la iglesia de admitir cuantos solicitan ser miembros?

  3. ¿Quién determina, cuándo el solicitante está capacitado para ser recibido?, ¿el pastor?, ¿los diáconos?, ¿la comisión de membresía?, ¿la iglesia en pleno?, ¿una decisión de la iglesia?

  4. ¿Puede la iglesia anular un acto de recepción y separar? Mencione Ud. las bases para hacerlo.

  5. ¿Debe ser unánime la votación para recibir un miembro? Sí, no, ¿Por qué?

Lección 40
LOS ASUNTOS DE LA IGLESIA
Oración: Que Dios bendiga las reuniones de negocios de nuestra iglesia.

Que todos los miembros de nuestra iglesia se interesen en sus negocios y que siempre haya armonía en nuestro trabajo.
Si las iglesias del Nuevo Testamento tenían poder y derecho tanto para recibir como para separar y restaurar miembros, deben haberlo tenido también para tratar otros asuntos de interés para la iglesia. Por supuesto nada es de mayor importancia para una iglesia que recibir, separar o restaurar miembros. Podemos alejarnos aquí del argumento en el que descansa el principio del congregacionalismo: pero existe una prueba más que reconoce tal principio.

En el capitulo 1 del libro de los Hechos de los apóstoles hay el relato de la elección de Matías al apostolado, para substituir a Judas el traidor. La inferencia más natural seria que fuera escogido por “los ciento veinte discípulos” que se mencionan en el versiculo 15; estos discípulos eran sin duda los que estaban en la reunión de negocios. Sin duda Pedro tenía al pueblo en alta estima puesto que los llamo para elegir al sucesor de Judas. En el capitulo 6 de los Hechos se hace referencias a las circunstancias que dieron origen al oficio de diácono y a la forma en que ellos fueron escogidos. Puede verse que el motivo de la queja a la que se refieren los apóstoles fue encomendado a la multitud de los discípulos, quienes dirigieron a los hermanos a escoger a los siete; y aquel dicho agradó a la multitud, y estos escogieron, etc. Las expresiones en letra cursiva muestran claramente el pueblo envuelto en el asunto. No fueron solamente los discípulos sino la multitud; toda la multitud actuó. No había mejor manera de expresar más claramente la acción de una iglesia en contra-distinción de la de sus oficiales.

En apoyo a este principio fundamental del congregacionalismo, se mencionan los hechos siguientes: “Toda iglesia” “los hermanos” en conexión con los “apóstoles y ancianos”. Hechos 15:22-23. “Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia elegir de entre ellos varones y enviarlos… y escribir por conducto de ellos: Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos… salud”. Los hermanos de la iglesia de Jerusalén actuaron juntamente con los apóstoles.

Las iglesias de los tiempos apostólicos enviaron ministros en viajes misioneros. Cuando Antioquía recibió la palabra de Dios de la iglesia de Jerusalén “enviaron a Bernabé, que fuese hasta Antioquía”. Hechos 11:22. Su trabajo tuvo éxito; “gran numero se convirtió al Señor” y no mucho tiempo después la iglesia de Antioquía envió a Pablo y Bernabé en largo viaje haciendo mucho trabajo del cual informaron después a la iglesia todo cuanto Dios había hecho por medio de ellos. Hechos 13:1-3; 14:26-27. ¡Cuánto respeto de parte de estos ministros del evangelio para la iglesia que los envió! Los apóstoles no ejercían vigilancia o señorío sobre las iglesias, ni absorbían el control de sus ofrendas. Puede verse en Hechos 11: 29-30; I Cor. 16: 1-2; II Cor. 9:7. Las iglesias seleccionaron mensajeros para llevar sus ofrendas (vease I Cor 19:3; II Cor. 8:18-19; Fil. 2:25; 4:18).
Disertación del maestro:


  1. El voto de la mayoría es decisivo.

  2. ¿Por qué debe contarse la abstención con la mayoría?

  3. ¿Por qué tienen derecho a votar todos los miembros?

  4. El peligro cuando no todos votan.


Tareas para el alumno:


  1. ¿La iglesia de Corinto tenia poder sobre sus miembros? ¿Pablo solo podía hacer sugerencias, o dar consejo?

  2. ¿Las iglesias del Nuevo Testamento tenían poder para tratar cuantos asuntos les vinieran al caso?

  3. ¿Las iglesias del Nuevo Testamento tenían derecho de elegir oficiales? (Los metodistas designaron a sus pastores para mandarlos). ¿Otras iglesias emplean otros métodos? ¿Los bautistas hacen elección por voto demócrata?

  4. ¿Los diáconos son electos por la iglesia en pleno? ¿Por qué?

  5. ¿Los misioneros son enviados por la iglesia? ¿Por qué?


Preguntas para discusión:


  1. ¿Por qué deben tomar parte activa todos los miembros en los negocios de la iglesia?

  2. ¿Podrían evitarse malos entendidos y fricciones si todos los miembros de la iglesia toman parte en los negocios?

  3. Cuando una persona está ausente de la sesión de negocios y pierde la oportunidad de oír explicaciones puede darse cuenta de porqué la iglesia tales decisiones?

  4. Cuando en la votación con 100 miembros presentes el resultado arroja 45 a favor y 8 en contra, ¿cómo se cuentan los restantes? ¿Es justo controlarlos con la mayoría?

  5. Cuando una persona no está presente en la sesión de negocios, o si está presente no vota sobre algún asunto, ¿tiene derecho a disgustarse?

  6. ¿Por qué debe procurarse que haya voto unánime cuando se puede? (A menos que este involucrado un principio importante).

  7. ¿Qué autoridad moral y espiritual deben tener los miembros para votar?

  8. Si un miembro devenga salario y no diezma, ¿Tiene autoridad para votar en presupuestos, construcción de templo, remodelación a las iglesias, etc.?


Lección 41
EL DERECHO DE LA MAYORIA A GOBERNAR
Oración: Que todos nuestros miembros se den cuenta de la necesidad de tomar parte activa en los asuntos de la iglesia.
El derecho de la mayoría de los miembros de una iglesia de gobernar, de acuerdo con las leyes de Jesucristo, es un segundo principio del congregacionalismo.

En II Cor. 2:6 dice: “Le basta a tal persona esta represión hecha por muchos”. Una traducción literal de la expresión “por muchos” sería ‘los más’, es decir ‘la mayoría’. El Sr. McKnight lo traduce: “del numero mayor”. Si hemos aceptado que el gobierno de la iglesia descansa en sus miembros, sigue que la mayoría gobierna. Tal cosa es tan clara
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