Programa de formación docente






descargar 0.8 Mb.
títuloPrograma de formación docente
página1/18
fecha de publicación27.06.2016
tamaño0.8 Mb.
tipoPrograma de formación
l.exam-10.com > Documentos > Programa de formación
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   18




VICERRECTORÍA ACADÉMICA

Sistema Institucional de Formación Permanente

del Profesorado
logo2.jpg

Coordinación de Desarrollo Docente y Curricular

Junio 2011
Coordinación de Desarrollo Docente




PROGRAMA DE FORMACIÓN DOCENTE

Responsable:
Coordinación de Formación Pedagógica

ceelogosinfondo.png




1.- PROGRAMA DE FORMACIÓN DOCENTE.
Introducción
El Área de Formación Pedagógica responde a los lineamientos institucionales establecidos en el Modelo Pedagógico de la Universidad Santo Tomás desde los fundamentos filosóficos centrados en el humanismo y la formación integral. Por ello, establece como prioritaria la formación docente desde el Modelo Pedagógico Problémico y los programas de formación adscritos a esta dependencia responden a la formación por competencias desde el enfoque Socioformativo.
En el Programa de Formación Pedagógica se concibe la formación de las competencias como parte de la formación humana integral, a partir del proyecto ético de vida de cada persona, dentro de escenarios educativos colaborativos y articulados con lo social, lo económico, lo político, lo cultural, el arte, la ciencia y la tecnología. La Docencia como función sustantiva de la Universidad, es pensada como acción y como proceso interactivo entre los sujetos en una relación horizontal cooperativa mediante aprendizaje activo y enseñanza significativa y estimuladora, aspectos esenciales en las metodologías y estrategias propuestas al interior de los programas de formación del Centro de Estudios en Educación.


  1. Justificación


Ser profesor es un asunto práctico, ser pedagogo es una actitud de orden reflexivo. El Programa de Formación Docente busca fortalecer la reflexión sobre la práctica del docente, a partir una pedagogía propositiva que pretende comprender el acto de educar. Si bien es cierto que el pedagogo se forma a sí mismo a través de la experiencia y la reflexión, el docente requiere de elementos que le permitan dirigir su mirada hacia la pedagogía como arte, cientificidad y como discurso, en el que fluya la relación profesor, alumno, saber. Según Blanco (2009), “frente a la figura del profesor centrado en la transmisión de conocimiento, con sólida conciencia de poder y competencia académica, se perfila la nueva figura del profesor como facilitador del aprendizaje cuyo conocimiento y cuya técnica didáctica tendrá que renovar y actualizar a lo largo de toda su trayectoria profesional” (p. 14). Es así como el concepto que tradicionalmente rondaba al docente como único poseedor de conocimiento, se ha ido transformando debido a la sociedad actual que ofrece fuentes de conocimiento y saber en diversas y variadas formas. Es por esto que la figura estática de un profesor centrado en la transmisión de conocimiento y revestido del poder adquirido por la competencia académica, ha ido cambiando paulatinamente por la figura del profesor cuyos saberes disciplinares y prácticas pedagógicas deben ser actualizadas y renovadas a lo largo de su quehacer docente. De aquí la necesidad de replantear que el saber disciplinar sea el único elemento que necesite el docente para el ejercicio de su labor.
Lo anterior lo corroboran los resultados obtenidos en la investigación realizada por el Grupo Espiral, “Concepciones y prácticas pedagógicas de profesores universitarios. El caso de la Universidad Santo Tomás Bucaramanga” (2010):
En consecuencia, las prácticas docentes no están siendo mediadas desde fundamentos pedagógicos que permitan proponer nuevas formas de enseñar y aprender, ante esta ausencia epistémica, este conocimiento se está derivando de la práctica, de la experiencia del maestro, así, la pedagogía entra a hacer parte de un conocimiento aleatorio, imprevisto, espontáneo que se desarrolla más desde la intuición que desde la razón.” (p. 63)
El nuevo rol del docente exige tener conocimiento sobre las ciencias de la educación y, la pedagogía, es el equilibrio de estas ciencias, luego la acción pedagógica que desarrolla el docente implica la participación de un sujeto en relación a un objeto de estudio y a una finalidad. En el momento de desarrollar una actividad o al emprender un nuevo proyecto, el docente pone en práctica su saber disciplinar pero también debe apoyarse en el conocimiento pedagógico para favorecer las necesidades del alumnado y fomentar la autonomía en los estudiantes en pro de un aprendizaje significativo. Por tanto, y teniendo en cuenta que estamos inmersos en un mundo social y económico incierto y cambiante, los procesos formativos tienen vital trascendencia, por tanto, la cualificación docente debe apuntar a vencer desafíos de la educación en los tiempos actuales.
Teniendo en cuenta lo anterior, las propuestas educativas del Programa de Formación Docente responden a la necesidad de asignar mayor importancia al desarrollo frente al aprendizaje. Según Lipman (1998), “el pensamiento complejo es el pensamiento que es consciente de sus propios supuestos e implicaciones, así como de las razones y evidencias en las que se apoyan sus conclusiones.” (p. 67) Con fundamentos en el Pensamiento Complejo, se busca dar mayor relevancia a preparar al docente para que su práctica pedagógica garantice mayores niveles de pensamiento, afecto y acción en el aula, abordando al ser humano desde su complejidad. Con base en lo anterior, es necesario traspasar el pensamiento procedimental en el que prevalece el procedimiento metodológico sobre los temas a tratar, y el pensamiento sustantivo que se enfoca a pensar exclusivamente en los contenidos, dando por sentados los procedimientos metodológicos. Se pretende que los proyectos del área de Formación Pedagógica del Centro de Estudios en Educación proporcionen las herramientas para desarrollar un pensamiento complejo rico en recursos, que sea metacognitivo y conlleve a la reflexión sobre los contenidos y la metodología que se implementan. De esta forma, los docentes de la institución que sean formados en los proyectos de esta área, potencializarán sus habilidades para reflexionar sobre sus propias prácticas con el fin de reexaminar de una manera crítica su quehacer. Según Fernández (1998), el profesor que
incorpora una reflexión crítica sobre su praxis en el aula, reflexión que se traduce en una intervención pedagógica renovada sistemáticamente, es un profesor que, por definición del proyecto de perfeccionamiento en que se ha comprometido, podrá instrumentar en su aula, también sistemáticamente, una enseñanza de mejor calidad”. (p. 183)
A partir de esto, será posible reinventar prácticas mejores que afecten de manera positiva a los estudiantes para que ellos se conviertan en ciudadanos reflexivos y creativos
Como corolario de lo anterior y dado que el énfasis de la enseñanza se está volcando hacia el aprendizaje de tal forma que las estrategias didácticas que solían ser de carácter unidireccional ahora se están transformando, según Blanco (2009), en una didáctica bidireccional que implica que el profesor “debe diseñar previamente sus recursos didácticos para posteriormente gestionarlos y aplicarlos” (p. 18), está claro que es factor determinante la actitud y compromiso de los profesores en el momento de diseñar su tarea docente, no únicamente como expertos infalibles en su saber específico, sino también como facilitadores del proceso de aprendizaje y sujetos capaces de propiciar la cooperación y participación activa del alumnado. En consecuencia, es importante enfocar nuestra atención en fomentar diversas estrategias para que el profesorado sea formado con unas herramientas pedagógicas que lo guíen a procesar y elaborar planes de acción efectivos en el proceso de enseñanza. Por esto es que el Programa de Formación Docente consta de los siguientes programas académicos de educación continua, que están dirigidos a profesores de pregrado y posgrado de la Seccional Bucaramanga:


PROGRAMA

META DE FORMACIÓN

OFRECIDO POR


Diplomado en Docencia y Gestión Curricular


Mejorar la práctica pedagógica del profesorado universitario a partir del enfoque de competencias, mediante el fomento de la autocrítica y la autogestión del conocimiento docente, para lograr una gestión curricular que recontextualice el vínculo universidad-entorno sociocultural y permita orientar el aprendizaje hacia el pensamiento crítico y la investigación.


Centro de Estudios en Educación


Diplomado en Diseño de Ambientes Virtuales de Aprendizaje

Capacitar a los docentes en el diseño de ambientes virtuales, a través de la herramienta Moodle, para que implementen propuestas complementarias a la educación presencial, que renueven su quehacer pedagógico.


Oficina de Educación Virtual

Diplomado en Investigación, Formulación y Gestión de Proyectos

Formar a los docentes de la Seccional en competencias básicas para el diseño, el desarrollo y la gestión de proyectos de investigación.


Centro de Investigación


Diplomado en Competencias Comunicativas en Lengua Extranjera Ingles

Mejorar el nivel de Lengua que los docentes de la Seccional Bucaramanga manejan en su vida diaria y académica, en una correspondencia con los niveles del Marco Común de Referencia Europeo de B1.

Instituto de Lenguas y Culturas Extranjeras

Diplomado en Procesos de Lectoescritura.

Sistematizar las prácticas pedagógicas cotidianas a través de la creación periodística y literaria, para contribuir en la transformación de una sociedad mediada por el cientificismo, mediante la valoración de la escritura literaria como acto de recreación de la realidad educativa.


Centro de Estudios en Educación


Diplomado en Competencias Básicas para la Investigación Educativa y Pedagógica

Desarrollar competencias básicas para la investigación con el fin de realizar a su vez, una formación adecuada de competencias investigativas en sus estudiantes de educación media y superior.


Centro de Estudios en Educación


Fuente: Coordinación de Formación Pedagógica 2011.


  1. Objetivos estratégicos




    1. Objetivo General:


Diseñar, ofertar y gestionar programas académicos de posgrado y de educación continuada en Educación y Pedagogía con miras a cualificar el personal docente de la comunidad Tomasina, al igual que dar respuesta a necesidades planteadas por instituciones educativas, entidades gubernamentales u organizaciones de la región.


    1. Objetivos Específicos:




  • Diseñar propuestas de formación académica que respondan a hallazgos presentados por los diagnósticos elaborados por el Área de Desarrollo Docente sobre la formación del profesorado de la Universidad.




  • Desarrollar programas de formación docente y de educación continuada mediante el establecimiento de convenios con distintas instituciones educativas de la región.




  • Ofrecer una permanente actualización de los procesos educativos y pedagógicos que conlleve a una formación capaz de dar respuesta a los problemas que la realidad en materia de investigación o de demandas profesionales que se requieran.



4. Fundamentación Teórica del Programa.
Centrado en el modelo pedagógico problémico cuyos principios de filosofía educativa se establecen en el Proyecto Educativo Institucional y en el Modelo Educativo Pedagógico de la Universidad, el Programa de Formación Docente responde a través de sus procesos académicos a la dimensión social, en cuanto busca la construcción de saberes significativos y la resolución de problemas de la cotidianidad; a la dimensión epistémica porque sus diseños curriculares infieren una estructura en concepciones problémicas que desarrolla simultáneamente tanto las estrategias propias de resolución de un problema, como las bases del conocimiento relevante, con profundidad y flexibilidad.
En el marco de la enseñanza problémica, Escribano y Del Valle (2010), afirman que se establecen lineamientos claros como la adquisición de habilidades y actitudes necesarias para el aprendizaje, la responsabilidad en el propio aprendizaje, la evaluación crítica, las relaciones interpersonales, el trabajo en equipo, incluyendo aspectos significativos como la motivación para aprender, las habilidades para la comunicación, las habilidades para aprender a trabajar con otras personas en un ambiente de trabajo cooperativo que es gestionado por el docente.
Los programas académicos propuestos desde el Área de Formación Pedagógica, se sustentan en tendencias pedagógicas y epistemológicas contemporáneas como el constructivismo, el pensamiento complejo y sistémico y la pedagogía crítica, en coherencia con la filosofía institucional. El Pensamiento Complejo, se concibe como (Lipman, 1998) el pensamiento que es consciente de sus propios supuestos e implicaciones, así como de las razones y evidencias en las que se apoyan sus conclusiones, lo cual implica el desarrollo de estructuras mentales de orden superior en las que el pensamiento crítico y el pensamiento creativo son determinantes. De esta forma, los educandos que se cualifican a través de los programas del Centro de Estudios en Educación, buscan favorecer la autorrealización, el aporte a la construcción del tejido social y al desarrollo económico, ya que según Lipman (1998), en el desarrollo del Pensamiento Complejo se preparan para identificar los factores que llevan a la parcialidad, a los prejuicios y al autoengaño del conocimiento, esto debido a que el Pensamiento Complejo incluye un pensamiento rico en recursos metacognitivos, autocorrectivos y de reflexión sobre la propia metodología y sobre el conocimiento a tratar.
Los anteriores aspectos se evidencian en el análisis que desde el componente práctico de los programas de formación los docentes hacen sobre su práctica pedagógica de tal suerte que esta reflexión sea la base para poder inventar prácticas mejores que inviten posteriormente a una mayor reflexión, característica fundamental del Pensamiento Complejo, según Lipman (1998) y que en términos de Edgar Morín, debemos reconocer que el ser humano es a la vez físico, biológico, psíquico, cultural, social e histórico. Es esta unidad compleja de la naturaleza humana la que está completamente desintegrada en la educación a través de las disciplinas, y es la que ha imposibilitado aprehender eso que significa ser humano, por lo que es necesario restaurarla de tal manera que cada uno desde donde esté tome conocimiento y conciencia al mismo tiempo de su identidad compleja y de su identidad común con todos los demás humanos
Ahora bien, en vínculo con el Modelo Pedagógico Institucional, los programas de formación académica, se asumen desde el enfoque socioformativo de competencias, cuyo énfasis conceptual está centrado en la interpretación, argumentación y resolución de problemas del contexto externo, así como en la formación en idoneidad y compromiso ético. Por tanto, las competencias, las estrategias, los medios, las mediaciones y formas de evaluación son coherentes con los lineamientos curriculares institucionales y en su formulación se piensan en cumplimiento a la dimensión psicoeducativa.
En igual ámbito, se aborda la dimensión técnica en los programas académicos de esta dependencia en cuanto al tipo de diseño curricular; en él, son relevantes los principios de flexibilidad, interdisciplinariedad y adaptabilidad con miras a fortalecer el perfil del docente universitario, ahora caracterizado por dominar la disciplina y toda una serie de competencias de entre las que Escribano y Del Valle (2010, p. 16) apunta las siguientes:


  • Dominar tanto el conocimiento de su disciplina como la gestión del mismo.




  • Innovar sobre su propia práctica docente, lo que implica reflexionar e investigar integrando el conocimiento disciplinar y el pedagógico como vía para la mejora continua.




  • Dominar las herramientas relacionadas con el currículo (diseño, planificación y gestión del mismo).




  • Saber favorecer entre los alumnos un clima de motivación hacia un aprendizaje de calidad.



  • Saber trabajar en colaboración con colegas y potenciar el aprendizaje colaborativo entre los alumnos.



  • Poseer las habilidades comunicativas y de relación que la función docente requiere.



  • Estar comprometido con la dimensión ética de la profesión docente.

Por otra parte, según el documento oficial “Políticas y Sistema Colombiano de Formación y Desarrollo Profesional Docente” del Ministerio de Educación Nacional, la formación docente se define como
un proceso de aprendizaje que involucra las acciones de ‘aprender a enseñar’ y ‘enseñar a aprender’, a través del cual se desarrollan las competencias profesionales y personales para incidir exitosamente en los contextos educativos y orientar los aprendizajes escolares. De esta manera, la formación de docentes debe estar articulada, no sólo a los saberes de una determinada disciplina, sino a todos los procesos que posibilitan al docente transformar el conocimiento disciplinar en conocimiento escolar, esto es, en conocimiento para ser enseñado, a través de didácticas específicas y desempeñarse como profesional, en el ámbito de la práctica pedagógica que incluye tanto el desarrollo curricular, como la gestión institucional y la proyección a la comunidad, adecuando su accionar al contexto, a la diversidad poblacional del país, a la acelerada generación del conocimiento y al avance en las tecnologías de la información y la comunicación.” (p. 87)
En el momento de reconocer la importancia del maestro en la transformación de los sistemas educativos se consolida el concepto de desarrollo y cultura profesional del docente, término que alude a las diversas acciones que el maestro emprende con el fin de continuar su proceso de formación durante su vida profesional y laboral, con miras a fortalecer su desempeño y mejorar sus competencias profesionales. En el campo de la educación universitaria, Hammond L. y McLaughlin (2003) definen el desarrollo profesional del docente universitario como
cualquier intento sistemático de cambiar la práctica, creencias y conocimientos profesionales del docente universitario, hacia un propósito de mejora de la calidad docente, investigadora y de gestión. Este concepto incluye el diagnóstico de las necesidades actuales y futuras de una organización y sus miembros, y el desarrollo de programas y actividades para la satisfacción de estas necesidades.” (p. 89).
Se trata pues de concebir la formación del profesorado no como una actividad aislada o independiente, sino como un proceso permanente y dinámico que exige la docencia; se requieren estrategias para conformar un sistema de formación permanente que acompañe a los docentes en un proceso pedagógico que vincule teoría y práctica en el desarrollo de currículos flexibles. La concepción de formación docente y el proceso que esto implica debe estar articulado con nuevos enfoques, habilidades y actitudes que promuevan la reflexión crítica permanente de su quehacer docente con el fin de dar una base sólida y un argumento científico a aquellas prácticas pedagógicas empíricas.
Si bien es cierto que muchas de las decisiones de las prácticas áulicas se hacen basadas en la práctica y la experiencia de los docentes sin demasiados conocimientos teóricos del proceso de enseñanza, es necesario que la institución fomente una cultura profesional del profesorado que logre integrar procesos de mejora en cuanto al dominio del conocimiento en su saber específico y sus acciones de enseñanza en el aula. Aquí precisamente se integraría el concepto de modelo de formación que para Imbernón (1994), se define como “marco organizador y de gestión de los procesos de formación en los que se establecen diversos sistemas de orientación, organización, intervención y evaluación de la formación.” (p. 67) Luego de analizar diversos modelos de formación y a pesar que la mayoría de éstos tienen elementos positivos que pueden ser decisivos en innovaciones educativas, el Programa de Formación Docente del Centro de Estudios en Educación se orienta hacia el Modelo de Formación y Cultura Profesional propuesto por Francisco Imbernón (1994, p. 77). Según este autor, si bien no existen modelos de formación puros, en la formación permanente del profesorado es necesario promover un modelo de formación autónomo en el que se mantuviese un equilibrio entre el desarrollo y la mejora que se establece en procesos de indagación individual y colectiva, teniendo en cuenta los siguientes aspectos:


  • Todo aprendizaje valioso es experiencial, incluso la adquisición de conocimiento permanente y útil.

  • El currículum del aprendizaje profesional debe consistir, básicamente, en el estudio de situaciones prácticas reales que sean problemáticas.

  • La formación para apoyar el aprendizaje profesional ha de tender a proporcionar oportunidades para que el profesorado novel desarrolle capacidades que son fundamentales para una práctica reflexiva competente.

  • La adquisición de conocimiento ha de tener lugar de forma interactiva, reflexionando sobre situaciones prácticas reales.


Según Imbernón, los aspectos mencionados aquí dan lugar a distintos elementos que analizar, entre otros: ¿Cómo hay que llevar a cabo un modelo de formación y desarrollo profesional? ¿Cuál será el más idóneo? ¿Cuál es el papel del profesorado, los centros y la administración? ¿Cómo se están configurando los procesos de formación? ¿Qué subyace en ellos? ¿Cómo se pueden introducir estos cambios en una cultura profesional que no los acepta?
Teniendo en cuenta diversos factores, entre ellos los que se refieren al contenido de la formación, Imbernón (1994, p. 80) plantea que una actividad de formación entendida como desarrollo profesional debería partir de las siguientes hipótesis:


  • El profesorado posee importantes conocimientos subjetivos y objetivos sobre su práctica.

  • La adquisición de conocimientos por parte del profesorado es un proceso complejo, adaptativo e investigativo además de largo y no lineal.

  • La adquisición de los conocimientos debe estar unida a las prácticas de los centros.

  • La adquisición de los conocimientos está muy influenciada por factores de organización del centro.


El análisis anterior ayuda a acercarse a un proceso de formación y a una cultura profesional que debe fundamentarse en los siguientes pilares o principios:


  • Aprender investigando de forma colaborativa, esto es, analizar, probar, evaluar, modificar, etc.

  • Conectar conocimientos previos con nuevas informaciones en un proceso coherente de formación.

  • Aprender mediante reflexión y resolución de situaciones problemáticas de la práctica.

  • Aprender en un ambiente de colaboración y de interacción y comunicación social: compartir problemas, fracasos y éxitos.

  • Elaborar proyectos de trabajo y de indagación conjuntos.


Según Imbernón (1994), la formación siempre ha de tener la finalidad de
provocar el cambio, la mejora, la innovación, ya sea entendida como estrategia para un cambio específico o bien como estrategia para un cambio organizativo. Pero para realizar una mejora, el profesorado ha de encontrar su solución a sus situaciones prácticas. Difícilmente se originará un cambio institucional si la solución proviene de una formación en la que predomina un proceso en el que los expertos dan soluciones genéricas a cambios específicos. El profesorado, como todo adulto que aprende, necesita partir de la práctica para volver a la práctica en un proceso de cambio. Lo que se origina en ese proceso de salir y volver a la práctica es suficientemente complejo para que las soluciones genéricas ayuden muy poco a salvar la multitud de obstáculos que se encuentran. En la reflexión de esos obstáculos, en la implicación y confrontación con los compañeros y en el contexto, el profesorado puede encontrar las vías de innovación de su práctica. Pero la necesidad de esa implicación y confrontación hace que el desarrollo profesional y la formación deban realizarse a la par que el desarrollo de la institución.” (P. 81)
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   18

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Programa de formación docente iconLa práctica docente en el Programa de Formación

Programa de formación docente iconDirección de formación docente

Programa de formación docente iconDirección de Formación Docente

Programa de formación docente iconDirección de Formación Docente

Programa de formación docente iconDirección de Formación Docente

Programa de formación docente iconTalleres y cursos de Formación docente

Programa de formación docente iconDirección de formacion y actualizacion docente

Programa de formación docente iconDirección general de formación docente

Programa de formación docente iconDirección de formación y desarrollo docente

Programa de formación docente iconInstituto Superior de Formación Docente Nº 51 – Pilar






© 2015
contactos
l.exam-10.com