Paula Teck ss cc. 23






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Comentarios sobre algunos escritos de la Buena Madre,

Henriette Aymer, dirigidos a sus hermanos sacerdotes




Paula Teck ss.cc.

Una palabra a modo de introducción

Ante todo, quiero agradecer a los organizadores de ComUnion por esta iniciativa de reflexionar sobre el ministerio de los sacerdotes durante este año sacerdotal, siendo así que más de la mitad de los miembros de nuestra congregación han recibido las Órdenes. Vale la pena de que todas y todos recordemos su lugar, su función y nuestra corresponsabilidad para servir a la Iglesia y a la humanidad lo mejor posible en estos tiempos tan revueltos, con cambios rápidos, acelerados y profundos.

Agradezco el que me hayan invitado a leer y meditar algunas palabras de la B.M. dirigidas a sus Hermanos sacerdotes. Este trabajo de búsqueda me ha interpelado y dado ánimo para llevar conmigo en mi corazón y en mi oración de una manera más intensa a todos mis Hermanos sacerdotes. Espero que, al leer estos escritos de la B.M. otros muchos Hermanos, Hermanas y Laicos sientan la urgencia de apoyarse con más efectividad, como miembros de una misma familia, llamados todos a hacer amar a los Corazones de Jesús y de Maria.

Gracias también, a los archiveros de la Congregación que nos han dejado tantos documentos a nuestro alcance. De esta manera y aún viviendo en Maputo/Mozambique, he podido consultar con facilitad las cartas de la BM – LEBM 1-4. Están también los “Cuadernos de espiritualidad”, sobre todo el 10 bis, y el n. 15 de Friedhelm Geller que me han proporcionado un material bien interesante y, “La Bonne Mère – Sa vie” de Hilarion Lucas. Mi agradecimiento sincero a tantos hermanos y hermanas que dieron varios años de sus vidas para dejar a nuestro alcance todos los documentos esenciales de la Congregación…

Comentarios sobre la correspondencia entre la Buena Madre y el Buen Padre

¿Como no empezar por la correspondencia de la BM con el BP, primer sacerdote de la Congregación?

En sus numerosos billetes escritos por petición del BP, entre 1801-1803, la BM es realmente la Fundadora con el Fundador de la Congregación naciente.

Ella comunica al BP lo que “ha visto”, lo que ha comprendido de parte de Dios, lo que debe hacer, lo que los dos deben hacer para que avance esta Obra de Dios. Ella le anima y le expresa su unión profunda…

He aquí uno de estos billetes significativos:
“El Buen Dios me ha hecho conocer que no era preciso que Ud. Leyese en estos momentos “los deberes de la vida monástica” porque iba a adoptar cosas, que, siendo buenas, no lo son para Ud. En este momento y que no podríais cumplir, al no tener costumbre de las molestias de la vida en común y que después sentiríais preocupación al tener que renunciar a ellas”.
El Buen Dios os ha concedido el precioso don de su presencia habitual, es decir, que lo mismo que hable, ande o haga cualquier cosa, sin pensar, Ud. Piensa en El. En fin, El está más presente dentro de sí, que Ud. Mismo, si se puede decir así. El querría, que para responder a esta gracia particular, Ud. entrara en su interior (aunque solo fuera un momento) para adorarlo en el fondo de su corazón donde El tiene su morada y le agrada estar, pues las faltas que Ud. comete nunca están hechas con entera deliberación.
El Buen Dios querría que, incluso en los días que está más ocupado, se tomase el tiempo para hacer su media hora y, los otros días una hora, en dos momentos diferentes. Por medio de esta fidelidad en permanecer con el Buen Dios en el fondo de vuestro corazón, le será fácil permanecer a sus pies, ya no habrá lugar para el aburrimiento, para las distracciones que, aunque a veces os cansen, quedarán lejos y nos os harán daño. Puedo asegurarle que el Buen Dios tiene el deseo y la intención de concederle gracias particulares, me atrevería incluso a decir que su Corazón necesita hacerlo.”
También dice el Buen Dios que Ud. se preocupa de más cuando cree haber cometido algunas faltas, la pena y el fastidio que le causan, le produce una cierta irritación de cabeza que no consigue dominar. Así, Ud. se enfada consigo mismo y a veces repercute en los otros, lo que aumenta su pena porque piensa que ha cometido muchas faltas voluntarias, y su gran equivocación ya no es el enfadarse consigo mismo sino el no haber entrado enseguida en su corazón con Dios, que habría cerrado la herida que el temor de cometer una falta le hubiera producido, y si de verdad hubiera falta, El le daría el bálsamo consolador de un dolor amoroso. El Buen Dios siente también que Ud. fije algunas ideas que solo serían pasajeras Ud. no estuviese asustado. De esta manera, Ud. invita a la tentación, después cae en la turbación, la inquietud; su gran equivocación es tener demasiado miedo”. 1

Hacia la mitad del año 1801

En su correspondencia intensa con él, la BM da cuenta de todo lo que emprende o abandona a causa de la Obra; le pide consejo para cada nuevo paso a dar, cada problema con las personas, situaciones, dinero etc., Le anima en su ministerio de sacerdote, de Vicario General de una diócesis, de Fundador. Le aconseja en los discernimientos lo que tiene que hacer. Le asegura su oración por él, los sacrificios que ofrece también por él, su unión y su afecto profundo para con él y el Instituto.

El BP la estimaba tanto que ya en 1803 dirá a Gabriel de la Barre: “…Es verdad que la Pequeña Paz (la BM), es la luz y yo no hago otra cosa sino sostener el candelero…”

Ya al final de su vida y misión, cuando las primeras tensiones entre Hermanos y Hermanas se hacen sentir, escribirá al joven superior de Picpus, el P. Raphael Bonamie:
“Esté seguro, mi querido Raphael de que ella es el alma de las dos familias, que su pobre vida está sostenida por un hilo, que ella es demasiado vieja y Ud. demasiado joven para arrancar la raíz del tronco, las ramas quedarían enseguida sin Vigor para dar frutos Ella es la raíz del árbol … Ella es más fundador que fundadora, y sé bien que nunca dejó de ser víctima por toda la familia..” 27.01.1829

He aquí alguna de sus numerosas cartas escritas al BP, que expresan su fuerza para animarle en su servicio de sacerdote, la seguridad de sus oraciones y de sus sacrificios, la expresión de su unión y del afecto de todos: laicos, hermanas…

En esta carta ella se compadece de sus sufrimientos, incomprensiones y le da razones para esperar.
“V.S.C.J.
Acabo de recibir su carta, mi Buen Padre, y solo tengo tiempo para decirle que la que escribió a Monseñor me ha producido pena. (La víspera Mons. Recibió la carta de Portalis que rechazaba nombrar al P. Coudrin Vicario general de Menda); las quejas contra Ud. no valen nada, nada de esto irá lejos, por lo menos así lo espero. La Señorita de Viart se aflige por las molestias que todo esto os causan, no se lo tome demasiado a pecho, mi querido y buen Padre, El Buen Dios nos da cruces, pero todo pasará amigablemente, estoy segura y se lo voy a pedir a Dios de todo corazón, al igual que la prolongación de mi existencia. Perdóneme todo y rece un poco por mí al Buen Dios.
Ud. hará mucho bien en su servicio, asegúreselo al venerable Prelado. Mi unión a él se iguala con mi respeto.
Adiós, mi Buen Padre, no tengo nada positivo para contarle sobre mi salud: y sin embargo no estoy del todo enferma. No me dice nada sobre su vuelta. Me gustaría una vez más volver a verle .A pesar mío estoy algo enferma, voy a hacer todo lo posible par curarme: le debo mi existencia según Dios, y, humanamente hablando, le debo la vida. Conoce en parte mis sentimientos para con Ud. no acabarán sino con mi vida. Reciba esta seguridad junto con el profundo respeto que le profeso, mi Buen Padre.
Su sierva, muy humilde y muy obediente. Enriqueta.

Mende, 17 de septiembre de 1802

Extractos de cartas de la BM dirigidas a Hermanos sacerdotes

Aparte de su numerosa correspondencia con las superioras de las comunidades de Hermanas, la BM dejó escritos muy significativos a los Hermanos

A Isidoro DAVID, superior de los Hermanos en Poitiers

Habiendo dejado Poitiers, la BM establece una correspondencia intensa y regular con Gabrielle de la Barre (Elena) y con el P. Isidoro David, superior de los Hermanos. Sus cartas pasaban de uno a otra… ¡Que confianza y que amistad entre las tres personas¡ Al mismo tiempo, la Fundadora anima, comunica los asuntos de la Congregación y pide perdón por los malentendidos. A estos dos amigos abre su corazón con una facilidad increíble les comparte sus alegrías, sus penas, sus dudas y esperanzas. Este extracto de una carta de la BM a Isidoro, habla por si solo…
“V.S.C.J.
Pensaba escribiros con el último correo, Señor, y, confieso con vergüenza, que creo que la pereza ha podido con la promesa que le hice de lo más asiduamente posible corresponder entre Mende y Poitiers. Le agradezco su atención en escribirme y le ruego que no cuente demasiado conmigo, porque muchas veces y a pesar de mi buena voluntad, las ocupaciones generales y particulares que conlleva mi posición, no me permiten cumplir mis deseos. Es verdad que trato de hacer lo poco que puedo para disminuir las molestias, las preocupaciones, las dificultades que puede encontrar en el estado de perfección que con tanto coraje ha abrazado y para que el Buen Dios le de todos los medios y gracias particulares que le son necesarias para llegar a su meta, que no es otra que la de hacer su santa voluntad.
Estoy enfadada por saber que está un poco enfermo; espero que la Virgen Santísima le cure; rezaré lo mejor posible para que así sea, pero como en el pasado, hago mal cuanto emprendo y temo siempre que el Buen Dios no escuche mis súplicas. Ruegue por mi, Señor, tengo mucha necesidad de ello ,porque nuestra empresa no es de poca monta, solo tengo que alegrarme de haberla hecho y me parece que cada cual se apresura en facilitarnos los medios, y el Buen Dios la protege de tal forma que es más que visible que debemos poner en El toda nuestra esperanza…”

Mende, 25 de Agosto de 1802

Con Hilarión Lucas, secretario de la Congregación

Muchas veces, la BM escribe a Hilarión por asuntos de la Congregación: sus encuentros con los obispos, párrocos, etc.

En estas notas le compadece por su falta de éxito en sus trabajos y en su misión en parroquias.
“No coincido en absoluto con sus reproches por mi silencio, Señor: he escrito regularmente con todos los correos, excepto el último. Yo estaba más que triste y además tenia un dolor de cabeza tan fuerte que ni podía abrir los ojos: llega su carta y Ud. se da cuenta de que aún estando advertida de su contenido en relación al párroco de Sto. Tomás, no hace más que aumentar mi oscuridad. Hubiéramos debido alegrarnos, porque todo nos prueba que vuestro Amigo tendrá un lugar distinguido entre los bienaventurados: no estará en el común de mártires…
Animo, Señor, la manera de llegar a la felicidad eterna es no tener en este mundo sino penas y tribulaciones. Agradezcamos a Dios que no nos las evita, y amemos aquellos de los que se sirve para hacernos sufrir…”

Laval, sábado 30 de noviembre de 1805

Con el P. Hipólito LAUNAY, Superior de Cahors, al servicio de la doble comunidad de Hermanas y Hermanos.
“Su carta nos ha afligido en gran manera, mi buen Hermano. Enseguida he escrito para que tengáis, tras la muerte de la superiora de las Hermanas. Una buena y nueva superiora para conducir la casa, o tal vez otra. Si la primera que he designado va, como lo espero, todo irá bien.
Procure que el desaliento, el fastidio, la pena, no coloquen a la pobre Inés en peligro (enferma). Cuídela bien. Estamos tan afligidas que cualquier cosa de poca monta puede decidir a nuestro Padre de cerrar la casa. Pienso que es lo que no hay que hacer. Trate de animar los espíritus, y Ud. mismo mi buen Padre, sea más valeroso .Que sus cartas no sean tan tristes, porque nos colocan la muerte en el alma. Espero que el Buen Dios venga en su auxilio. Que le consuele, le sostenga y le conserve en buena forma. Cuide su salud y crea en los respetuosos sentimientos con los que tengo el honor de ser su humilde y obediente sierva, Henriette”.

El 24 de septiembre de 1807

Algunos consejos de la BM a Hermanos Sacerdotes

En “La BM – su espíritu”, de Hilarión Lucas, leemos:

Al Padre Régis Rouchouze:
“Es al pie del crucifijo donde se forman los buenos confesores”
“No hay que pedir cruces cuando estamos fervorosos, porque, muchas veces Dios nos toma la palabra” (1803)

Hilarión comenta:
“Esta alma tan fuerte, que hubiera deseado apoderarse de todas las cruces de los demás, aconsejaba sin embargo no pedir cruces, más bien someterse a las que Dios envía”.

El P. Philibert VIDON, encargado en 1805 de la dirección de las hermanas en Le Mans, recuerda bien estos consejos de la BM: “Escuche, anime, consuele”.

En conclusión

Para terminar, me gustaría recordar a todos y a todas este extracto de la Súplica del BP y de la BM, dirigida al Papa Pío VII, el 24 de octubre de 1814:
“La finalidad principal que se propone (la Congregación),es de trazar las cuatro edades de nuestro Divino Salvador …”
Los sacerdotes de esta Congregación, enseñan a los niños la doctrina de la fe, las artes liberales y las santas escrituras; forman a los jóvenes en las ciencias eclesiásticas. Predican, confiesan, predican Misiones con el consentimiento de los obispos… y también, los hermanos, que no están destinados a abrazar el estado eclesiástico y que bajo las mismas leyes de obediencia, se entregan a diferentes trabajos en cada casa.
Las hermanas de la misma Congregación enseñan a las niñas gratuitamente los primeros elementos de la fe y las artes propias para su sexo… “

Mgr. de Chabot, Obispo de Mende, apoya esta Súplica:
“Sabemos y atestamos que todo lo relatado más arriba, es verdad, que esta Congregación, ha sido ya muy útil a la Iglesia y que lo será aún más en el porvenir si Su Santidad, a quien la recomendamos con una respetuosa insistencia, se digna confirmarla.”

Desde hace más de 210 años, La Congregación, esparcida en los cinco continentes, continua a ser útil a la Iglesia por la abnegación de sus miembros, de una manera especial por nuestros Hermanos sacerdotes. En estos últimos años, hemos tenido la alegría de ver reconocido, de manera particular la vida entregada de nuestros Hermanos, San Damián de Molokai y el Bienaventurado Eustaquio en El Brasil. Además, tenemos Hermanos mártires en París, Indonesia, España, y tantos otros, que, en el silencio, han dado su vida entera por el bien de sus hermanos y hermanas, allí donde fueron enviados…

En la misma línea de nuestros antepasados, continuemos dando nuestras vidas, siempre y en todas partes, y respaldándonos en esta gran Misión que Jesús nos dejó en este mundo, tan necesitado de salvación…

Termino con una palabra de la BM a uno de sus Hermanos Sacerdotes:
Cuando se hace todo por Dios, tenemos el valor y la fuerza para ello”

Vuestra Hermana en los SS.CC. Paula Teck.
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