Mi tesis doctoral






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títuloMi tesis doctoral
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Convegno Storico Internazionale „I Geraldini di Amelia nell’Europa del Rinascimento“, Amelia, 21-22 novembre 2003
Martin Früh (Nordrhein-Westfälisches Hauptstaatsarchiv Düsseldorf):
Antonio Geraldini en el mundo catalano-aragonés de su época: resultados de una tesis doctoral1
Antonio Geraldini (~ 1448-1488), „poeta ... di facile vena e di notevole abilità tecnica“2, es conocido sobre todo por su „Carmen bucolicum”, doce églogas sobre la vida de Jesucristo, impresas en junio de 1485 en Roma3. En estudios más recientes, se ha subrayado también la importancia de su obra lírica: sus cuatro libros de odas y su „Epodon liber”4. La personalidad de Antonio Geraldini, sin embargo, queda a menudo a la sombra de la de su hermano menor, Alessandro Geraldini (1455-1524), primer obispo residente del Nuevo Mundo, famoso tanto en su ciudad de nacimiento Amelia como en su lugar de muerte Santo Domingo5.
Merece especial atención la estancia de Antonio Geraldini en la Corte y el Reino de Aragón, después de su traslado a la Península Ibérica en el año 1469, puesto que los investigadores catalanes conceden al poeta italiano una gran importancia para la eclosión y el desarrollo del humanismo en Cataluña. Por ejemplo, según el gran filólogo Jordi Rubió, Geraldini „pudo ejercer en las tierras catalanoaragonesas una influencia semejante a la que después tuvo Nebrija en las castellanas”6. Y la profesora Eulàlia Duran afirma que Antonio y Alessandro Geraldini „tingueren una forta influència sobre els humanistes catalans”7. Sin embargo, por falta de estudios más detenidos, no pudieron hacerse puntualizaciones y „quedan muchos puntos oscuros”8. Por lo tanto, no se sabe mucho sobre la incorporación de Antonio Geraldini a la Cancillería real, sobre su integración paulatina en el entorno sociocultural de la Corona de Aragón ni tampoco sobre su actividad profesional como secretario, embajador y cronista de los reyes Juan II de Aragón y Fernando el Católico.
Mi tesis doctoral9 presentada en la Universidad de Marburg (Alemania) en 2002, se dedica a estudiar con más detalle la estancia de Antonio Geraldini en las tierras catalano-aragonesas.

Punto de partida son los „Carmina ad Iohannam Aragonum” (carm. ad Ioh.) de Antonio Geraldini, una recopilación de 37 odas neolatinas de estilo horaciano, impresas en torno a 1486/87 en Roma y dirigidas en su mayor parte a personajes destacados de la Corona de Aragón10.
Dichas poesías permiten ver con más claridad las relaciones sociales que Geraldini mantuvo en la Península Ibérica. Por supuesto, el análisis de las odas va acompañado de estudios archivísticos, realizados sobre todo en el Archivo de la Corona de Aragón, en cuyos documentos queda patente la actividad profesional de Antonio Geraldini como secretario, embajador y cronista de los reyes de Aragón, así como en el fondo de los protocolos notariales del Arxiu Històric de Protocols de Barcelona, que da testimonio de la vida privada del italiano: procuraciones, un empeño y otros documentos. Sin embargo, no deben dejarse de lado los archivos italianos, como el Archivio di Stato di Milano con su rica documentación diplomática o el Archivio di Stato di Terni que contiene el Archivio Notarile di Amelia; por otra parte, unos documentos conservados en el Arxiu de la Santa Esglèsia Catedral de Barcelona y en el Archivio di Stato di Palermo nos informan sobre la adquisición de prebendas por Antonio Geraldini.
Mi tesis se divide en tres partes:
1) En la biografía del humanista se trata de su infancia y de su formación clásica bajo la tutela de su profesor Grifo en Amelia (carm. ad Ioh. 2,17), y en otras ciudades italianas, sobre todo en Florencia (1466-1468; cap. 2.1.1). A continuación, se expone su viaje a la Península Ibérica, bajo la dirección de su tío Angelo Geraldini, su integración a la Cancillería de los reyes Juan II de Aragón y Fernando el Católico así como su coronación como poeta laureado en 1469 (cap. 2.1.2). Se considera la actividad profesional del humanista como secretario, embajador y cronista real (caps. 2.1.3; 2.1.5). De manera detallada, se estudian su embajada a Sicilia en 1478/79 y su estancia en Italia (Florencia, Roma y Amelia) en 1485-1487 (caps. 2.1.4; 2.1.6). Además, la parte biográfica de la tesis nos ofrece nuevos datos sobre las prebendas de Antonio Geraldini en Italia, Cataluña y Sicilia (en todos los capítulos) y, por último, una fecha más precisa de su muerte (antes de 26 de diciembre de 1488; cap. 2.1.7). Al final de la primera parte, hay una visión de conjunto de la obra y de la personalidad del humanista (caps. 2.2.1-2.2.3 y 2.3). Hay que notar que muchas obras de Geraldini son inéditas, entre ellas su poema elegíaco „Elyxendis alloquitur Barcinona urbem” y su „Epodon liber” dedicado a la reina Isabel la Católica.
2) La segunda parte, tratando de la ‘red’ social de Antonio Geraldini, forma el ‘corazón’ de la tesis. Se analizan los contactos sociales que el humanista mantuvo en la Corte y la Cancillería real, en la ciudad de Barcelona y en otros lugares de la Corona de Aragón (caps. 3.2.1-3.2.4), así como en Amelia, en Florencia y en Roma (caps. 3.3.1-3.3.3), y se valoran la intensidad y la calidad de ellos. Es esa la parte de la tesis que aborda más específicamente el tema al que consagramos la presente ponencia.
3) En la parte tercera y última de la tesis, se presenta la edición crítica de los „Carmina ad Iohannam Aragonum” con un comentario material que explica los nombres y hechos mitológicos, geográficos e históricos (caps. 4.8.-4.9). En la introducción se describen detalladamente los diversos testimonios y se expone la historia del texto, presentando también un estema (caps. 4.2.1-4.2.4; 4.3-4.7). Las odas en cuestión resultan ser la primera recopilación de poesías líricas neolatinas de estilo horaciano en el Renacimiento peninsular. En esa parte de la tesis, se analiza también la estructura refinada de los „Carmina ad Iohannam Aragonum“ que constituyen un total exacto de 2000 versos y que en parte se agrupan, en cuanto a los metros y los temas, paralelamente a las odas de Horacio. Además hay que notar que en esas odas, Antonio Geraldini se muestra conocedor profundo de los poetas de la Antigüedad tanto paganos como cristianos, como lo prueban numerosos ‘similia’ y ‘iuncturae’ (cap. 4.1).
Respecto a la estancia de Antonio Geraldini en la Corona de Aragón, los resultados de la tesis se muestran en cuatro terrenos (de los que aquí, por mor de la brevedad, sólo puede presentarse un resúmen muy sucinto):
1) El vínculo de Antonio Geraldini con la Corte real
Por supuesto, Antonio Geraldini dedica una gran parte de sus odas a los monarcas y los miembros de la casa real: a los reyes Juan II de Aragón (carm. ad Ioh. 1,10; 1,11) y Fernando el Católico (carm. ad Ioh. 1,2; 1,7) así como a los hijos naturales de este último, Alonso (carm. ad Ioh. 1,1; 1,6) y Juana de Aragón (carm. ad Ioh. 1,4; 2,13; 2,16; 2,18). En una de sus odas dirigida a Juana, el humanista indica claramente las razones de su actitud (carm. ad Ioh. 2,16,29-36):
Quid quod nostra tuis carmina laudibus

Exurgunt et honos iam mihi maximus

Coram rege datur, dum tua gratia

Indulgens numeris fauet?
Accedunt patrii præmia muneris:

Victus, hospicium, laurea Delphica,

Quo me magnus auus laudeque clarior

Ornauit genitor tuus.



Pero Geraldini les señala también a los monarcas las dificultades que él encuentra en el servicio real, por ejemplo con la ocasión de una embajada a Sicilia en 1478, cuando unos piratas le atacaron cerca de Mallorca (carm. ad Ioh. 1,11; cap. 3.2.1).
Hay también unas odas dirigidas a funcionarios destacados de la Corte, como al cardenal Pedro González de Mendoza (carm. ad Ioh. 2,1), al obispo de Vic, Guillem Ramon de Montcada (carm. ad Ioh. 1,3), al mayordomo de Valencia, Francí de Castellví (carm. ad Ioh. 2,11) y a la ‘eminencia gris’ de la Corte, Isabel de Urrea y de Mur (carm. ad Ioh. 2,15). Con esas poesías, Antonio Geraldini trata de obtener o de continuar el favor de los destinatarios (cap. 3.2.2).
2) La amistad de Antonio Geraldini con sus colegas en la Cancillería real
Nuestro humanista no sólo gozaba de buena reputación en la Corte, sino se integra también rapidamente en el entorno sociocultural de sus colegas en la Cancillería real, „el primer centre de l’humanisme llatí a Catalunya”11.
Así, Geraldini logra obtener el favor de Bartomeu de Verí, jurista mallorquín y regente de la Cancillería, dedicándole un epigrama que representa un juego de palabras, y más tarde le celebra en una oda (carm. ad Ioh. 2,10), junto con Joan de Margarit, cardenal de Girona y canciller real12. Con el primo de este último, Bernat Margarit, obispo de Catania, Antonio Geraldini mantiene una amistad cordial (cap. 3.2.3)13.
Además, el poeta italiano aprovecha su relación con el valenciano Ausiàs Despuig, jefe de la Cancillería siciliana de Fernando el Católico, que será más tarde cardenal de Santa Sabina. Ausiàs, a quien Antonio Geraldini dedica una oda con la ocasión de la muerte de su tío Lluís Despuig, maestre de Montesa (carm. ad Ioh. 2,4), figura en Italia como patrono de la familia Geraldini, y en particular de Giovanni Geraldini, obispo de Catanzaro (cap. 3.2.3).
En la Barcelona de los años setenta, Antonio Geraldini forma parte del círculo de amistad del archivero real Pere Miquel Carbonell y del poeta neolatino Jeroni Pau, ya estudiado por Mariàngela Vilallonga14. Hay un epitafio fictício a un copero real, escrito por Geraldini a solicitud de Carbonell, que muestra como se juntan, en aquel círculo, la erudición humanística y la alegría ebria (cap. 3.2.3)15.
Entre sus colegas secretarios, Antonio Geraldini muestra sus simpatías por el catalán Bernat Boïl (carm. ad Ioh. 1,5) y por el apulio Francesco Vitale de Noya (carm. ad Ioh. 1,13) por su afán de quietud y de soledad (cap. 3.2.3). El poeta se distancia, en cambio, de su amigo aragonés Gaspar de Ariño16, secretario muy activo y hombre de Estado, en una oda casi satírica, diciéndole quod honores sine solicitudine esse cuiquam minime possunt (carm. ad Ioh. 1,9).
Además, se nota claramente que Antonio Geraldini, así como su compatriota Francesco Vitale de Noya, está favorecido por la ‘italofilía’ de sus colegas que aprecian la competencia de los italianos en asuntos humanísticos. Así, Pere Miquel Carbonell hace evaluar a ambos italianos el valor de su regalo de libros para Gaspar de Ariño (cap. 3.2.3). Aparentemente, Antonio Geraldini había traído unos libros suyos desde Italia, lo que queda patente en un documento del año 1478. Se trata de códices manuscritos de Cicerón („De officiis”, „Laelius de amicitia”, „Cato maior de senectute”) y de Flavio Biondo („De Roma instaurata”) así como de incunables de Cicerón („Epistulae ad Brutum”) y de Suetonio („Vita Caesarum”) (cap. 2.1.4).
En cambio, nuestro humanista no parece estar muy cercano del secretario aragonés Juan de Coloma, hombre más administrativo y poco literario, a quien Geraldini dedica una oda (carm. ad Ioh. 1,12) en la que no se trata de cuestiones personales, sino de un asunto político (cap. 3.2.3).
Entre los discípulos que Antonio Geraldini forma en la Península Ibérica, hay que indicar a Jaime Ximénez de Muriello, escribano valenciano de la Cancillería real que más tarde mantuvo correspondencia en lengua griega con Constantino Láscaris, humanista de origen bizantino. A parte de eso, Ximénez es el amigo más íntimo de nuestro italiano en la Península Ibérica, lo que queda patente en una oda de Geraldini (carm. ad Ioh. 2,6; cap. 3.2.3). Es posible que Geraldini formara también al catalán Bernat Margarit, obispo de Catania, quien diría más tarde sobre el umbro : .... lo bé e glòria del qual era a nós tan propici com lo que posseïm (cap. 3.2.4).
Hay que observar que en varias ocasiones, el ‘red’ social de Antonio Geraldini no sólo satisface intereses intelectuales, sino sirve también para contentar necesidades económicas. Eso queda patente cuando Geraldini da plenos poderes a Bernat Margarit y a Jaime Ximénez de Muriello, al viajar esos a Sicilia, para recaudar los ingresos de su prebenda siciliana (caps. 2.1.3; 2.1.5; 3.2.3; 3.2.4).
3) La integración de Antonio Geraldini en la vida barcelonesa
En los años setenta, una vez terminada la guerra civil, Antonio Geraldini tiene su lugar de residencia en Barcelona, ciudad muy vinculada a Italia por razones económicas. En la documentación archivística, se puede observar la integración paulatina del humanista en la vida barcelonesa.
Como secretario de la Cancillería real, Antonio Geraldini, humanista formado en estudios clásicos, se dedica preponderantemente a la redacción de cartas latinas. Pero desde 1474 también aparecen documentos suyos escritos en catalán, desde 1477 en castellano (cap. 2.1.3). Además, es muy probable que nuestro poeta hiciera uso de la lengua catalana cuando trataba con los ciudadanos de Barcelona. Entre estos, se encuentran sus dos notarios Narcís Guerau Gili (carm. 2,12) y Dalmau Ginebret así como los mercaderes y banqueros que apoyan a Geraldini en las preparaciones de su embajada a Sicilia en 1478 (cap. 2.1.4). Nuestro humanista mantiene también relaciones con una persona muy enigmática, Francesc de Casa-saja, cantor y profesor en la Catedral de Barcelona, a quien da consejos sarcásticos para aumentar la atención de sus alumnos (carm. ad Ioh. 1,17; cap. 3.2.4).
A parte de eso, Antonio Geraldini, atento observador de la vida intelectual de su época, también estudia la literatura en lengua vulgar, y rechaza, en una oda neolatina (carm. ad Ioh. 1,2), las profecías contemporáneas en torno al rey Fernando el Católico17. Además, mantiene relaciones con el cisterciense aragonés Gauberto Fabricio de Vagad (carm. ad Ioh. 2,5), poeta en lengua castellana, a quien conoció en el círculo de sabios en torno a Alonso de Aragón, hijo natural de Fernando el Católico y arzobispo de Zaragoza (cap. 3.2.4).
Finalmente, Antonio Geraldini, amante de su patria y de su ciudad de nacimiento Amelia, se negó a volver a Italia, rechazando una oferta de su tío Giovanni (cap. 2.3). Durante su embajada en Italia en los años 1485-1487, en el culmen de su gloria, Antonio transfiere sus posesiones italianas a su hermano Alessandro. Al lugar de una prebenda siciliana, acepta una canonjía en la Catedral de Barcelona (cap. 2.1.6). En el poema que se antepone a sus „Carmina ad Iohannam Aragonum” y que se dirige al humanista romano Giulio Pomponio Leto, Antonio Geraldini justifica su decisión de no quedarse en Italia (cap. 2.3):
Ad pulchras trahor occidentis oras,

Quo uictoria passibus solutis

Fertur, quo properat rotis citatis

Gentes imperium regat quod omnes,

Quo uertigine cum poli micantis

Illapsu rapitur fauor secundo,

Quo se proripit ore sors benigno.
4) Las relaciones sociales de Antonio Geraldini en Italia
Cuando Antonio Geraldini, durante su estancia italiana en 1485-1487, visita Florencia, el antiguo lugar de sus estudios de los años sesenta, vuelve a tratar con sus amigos y conocidos antiguos, sobre todo con Gino Capponi y Bartolomeo Scala. Además, él y su hermano Alessandro mantienen una amistad muy cordial con el poeta cristiano Ugolino Verino y con su hijo Michele. Ugolino se muestra muy vinculado a Antonio por su concepto común de un humanismo cristiano en la forma de la poesía clásica. A parte de eso, Antonio Geraldini mantiene contactos menos intensos con el poeta Naldo Naldi (cap. 3.3.2).
En Roma, en cambio, Antonio Geraldini, aunque sea introducido en el círculo del humanista Giulio Pomponio Leto probablemente por su primo Agapito, no se muestra muy cercano de la Academia Pomponiana. Al contrario: El umbro convence al único erudito con el que tiene relaciones de amistad, Pedro Mártir de Anglería, de abandonar la Ciudad Eterna y de irse a la Península Ibérica (cap. 3.3.3). A parte de eso, hay dos odas dirigidas al obispo de Roma, el papa Sixto IV (carm. ad Ioh. 2,3 y 2,9).
No es extraño ver que Antonio Geraldini, embajador del rey Fernando el Católico en Italia en los años 1485-1487, aprovecha su estancia para visitar su ciudad de nacimiento, Amelia. Allí, cultiva sus relaciones de parentesco con su familia, sobre todo con su cuñado Valerio, con Riccardo di An­gelo, con Scipio di Pietro y con Angelo Antonio di Bartolomeo Geraldini (caps. 2.1.6; 3.3.1). Con sus tíos Angelo (carm. ad Ioh. 1,8) y Giovanni (carm. ad Ioh. 2,19) y con su primo Agapito (carm. ad Ioh. 1,14), Antonio mantiene contactos literarios durante sus actividades profesionales en la Corona de Aragón (cap. 3.3.1). Es otro primo, Domenico de Signalis, anciano de Amelia, que, muerto ab intestato ya en 1482, deja sus bienes a Antonio, su pariente próximo (cap. 2.1.5). Entre las personas umbras vinculadas a Antonio Geraldini, hay que indicar también al poeta Publio Laurelio, con quien mantiene una amistad a pesar de la distancia geográfica (carm. ad Ioh. 2,8).
Al final de este breve resúmen de mi tesis, hay que dirigir la atención de la investigación geraldiniana sobre un aspecto todavía no esclarecido: el papel de Alessandro Geraldini en la Corona de Aragón. Ya se han estudiado de manera detallada las actividades de Alessandro en Inglaterra18 y en el Nuevo Mundo19, pero no sabemos mucho sobre su vida en los años setenta y ochenta. Alessandro, viviendo en la Península Ibérica desde mediados de los años setenta20, acompaña a Antonio en varias ocasiones, en sus embajadas a Borgoña, Sicilia y Roma, aparentemente para aprender de su hermano mayor la ‘profesión’ de diplomático (cap. 2.1.4). El hermano menor, a quien se dedican dos odas (carm. ad Ioh. 1,16; 2,2), se muestra de un carácter muy diferente de Antonio: es de „natura marcial” (como lo expresa Pedro Mártir de Anglería), lo que en algunas ocasiones, en Inglaterra y en el Nuevo Mundo, provoca graves conflictos. Es sabido que Alessandro, en Barcelona, mantuvo una amistad con Pere Miquel Carbonell, a quien dedica algunos epigramos suyos21. Pero a parte de eso, no tenemos noticias ni sobre su actividad como secretario del rey Fernando el Católico22 ni sobre su vida en la metrópoli catalana. Su presencia en los protocolos notariales se limita principalmente a ser mencionado como testigo. Parece que Alessandro o bien no trabaja con los mismos notarios como Antonio (lo que no es probable) o se deja guiar por su hermano mayor. Lo que confirma Pedro Mártir de Anglería en una carta a Alessandro y corresponde igualmente a la actitud de este último durante su estancia en Italia en 1485-1487, cuando se muestra siempre de la mano de su padre, Pace Bossetani (caps. 2.3; 3.3.1).
En conclusión, sería muy interesante encontrar otras fuentes sobre la estancia de Alessandro Geraldini en Barcelona y en la Corte aragonesa y así contribuir a un mejor conocimiento de esta importante figura de la diplomacia del Renacimiento.

1 Agradezco a Dña. Gemma Avenoza (Barcelona) por la revisión y corrección del texto castellano.

2 F. Bausi, „Geraldini (Gerardini, Giraldini), Antonio”, en: Dizionario Biografico degli Italiani, 53, Roma, 1999, págs. 321-324, aquí pág. 321.

3 Véase en breve la nueva edición de S. Leistritz, Das Carmen Bucolicum des Antonio Geraldini. Text, Übersetzung, Interpretation, tesis doctoral, Bochum 2002.

4 Véase M. Früh, „’Funus et eulogium’: Antonio Geraldinis Ode zum Tode König Johanns II. von Aragón”, en: B. Czapla / R. G. Czapla / R. Seidel (eds.), Lateinische Lyrik der Frühen Neuzeit. Poetische Kleinformen und ihre Funktionen zwischen Renaissance und Aufklärung, Tubinga, 2003, págs. 11-33, aquí pág. 12 (con más referencias bibliográficas).

5 Sobre Alessandro Geraldini, véase F. D’Esposito, „Geraldini, Alessandro”, en: Dizionario Biografico degli Italiani, 53, Roma, 1999, págs. 312-316 (con una rica bibliografía).

6 J. Rubió, Cultura de la época fernandina, Zaragoza, 1952, pág. 9.

7 E. Duran, „Geraldini, Antonio”, en: Gran Enciclopèdia Catalana, 8, Barcelona, 1975, pág. 76.

8 J. Rubió, Cultura ... (véase nota 6), pág. 9.

9 M. Früh, Leben, Dichtung und soziales Beziehungsnetz des Humanisten Antonio Geraldini († 1488), tesis doctoral, Marburg, 2002. Se prepara una edición impresa bajo el título: Antonio Geraldini († 1488). Leben, Dichtung und soziales Beziehungsnetz eines italienischen Humanisten am aragonesischen Königshof. Mit einer Edition seiner „Carmina ad Iohannam Aragonum“, en la serie „Geschichte und Kultur der Iberischen Welt“.

10 Véase M. Früh, „Los Carmina ad Iohannam Aragonum del humanista italiano Antonio Geraldini (m. 1489): reflexiones preliminares a una edición crítica”, en: Faventia, 22, 2000, págs. 141-143.

11 J. Rubió, „Sobre Sal.lusti a la cancelleria catalana del segle XV”, en: Id., Humanisme i Renaixement, Barcelona 1990, págs. 271-295, aquí pág. 294.

12 Véase el artículo de L. Lucero en el presente volumen.

13 Véase también L. Lucero, „Sobre un poema d’Antonio Geraldini dedicat a Bernat Margarit”, en: Annals de l’Institut d’Estudis Gironins, 31, 1990/91, págs. 90-98.

14 M. Vilallonga, Jeroni Pau: Obres I, Barcelona, 1986, págs. 74-95.

15 Véase también L. Lucero, „Sobre uns poemes inèdits d’Antonio Geraldini conservats a l’Arxiu Capitular de la catedral de Girona”, en: Actes del IXè Simposi de la Secció Catalana de la SEEC, St. Feliu de Guíxols, 13-16 d’abril de 1988, vol. 1, Barcelona, 1991, págs. 431-436, aquí pág. 433.

16 Hay también una oda de Geraldini ad Vrsulam Arinniam Celtiberarum uirginum præstantissimam (carm. ad Ioh. 2,10), probablemente una pariente del secretario aragonés.

17 Véase M. Früh, „Profecía y realidad: una oda de Antonio Geraldini al rey Fernando el Católico”, en: D. Briesemeister / A. Schönberger (eds.), De litteris Neolatinis in America Meridionali, Portugallia, Hispania, Italia cultis, Frankfurt am Main, 2002, págs. 47-67. Hay también una oda ad Xantium prepositum Valentinum, quod prudenter agat, qui metallorum compostores ut futiles mendacesque contemnat (carm. ad Ioh. 2,7).

18 Véase J. E. Law, „Alessandro Geraldini and the Tudor Court (1501-1518)”, en: E. Menestò (ed.), Alessandro Geraldini e il suo tempo. Atti del Convegno storico internazio­nale. Amelia 19-20-21 novembre 1992, Spoleto, 1993, págs. 361-382.

19 Véase A. M. Oliva, „Alessandro Geraldini, primo vescovo residente della diocesi di Santo Domingo”, en: L. D’Arienzo (ed.), Sardegna, Mediterraneo e Atlantico tra Me­dioevo ed Età Moderna. Studi storici in memoria di Alberto Boscolo, vol. 3, Roma, 1993, págs. 419-443.

20 Véase J. Petersohn, „Amelia, Roma e Santo Domingo: Alessandro Geraldini e la sua famiglia alla luce di un convegno recente e di fonti contemporanee”, en: Quellen und Forschungen aus italienischen Archiven und Bibliotheken, 76 (1996), págs. 253-273, aquí pág. 267.

21 Véase T. Cirillo Sirri, „Pere Miquel Carbonell e i fratelli Geraldini“, en: P. Maninchedda (ed.), La Sardegna e la presenza catalana nel Mediterraneo. Atti del VI Congresso (III Internazionale) dell’Associazione Italiana di Studi Catalani, Cagliari, 11-15 ottobre 1995, vol. 1, Cagliari, 1998, págs. 154-166.

22 Véase J. Petersohn, „Amelia ...” (véase nota 20), pág. 266.

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