Nuestro amigo Rafael Pombo, el escondidizo autor de






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FABULAS Y VERDADES

Rafael Pombo

Nuestro amigo Rafael Pombo, el escondidizo autor de Edda, y cuyo nombre será suficiente carta de recomendación tenia escrita de años atrás una colección, de fábulas morales, hecha con estudio de los defectos y necesidades de nuestros pueblos, y calculada para servir de libro, de lectura en la escuela y en el hogar doméstico, para todas edades y condiciones. Pero con su habitual repugnancia a darse a luz, y con el despego y distracción con que trata, o mejor dicho olvida, todo lo suyo, este libro dormía no sabemos dónde, hasta que recientemente algunos amigos interesados en la causa de la educación popular y sabedores, de la grande aceptación, con que corren en Cuba y en la América del Sur, entre padres y niños, unas dos colecciones de cuentos en verso que él adaptó al español transformándolos a su manera y sin darles su nombre, le aconsejaron que escribiese lo que casualmente ya tenía escrito, una colección completa de fábulas y moralidades, la cual, una vez arrancada a su profundo sueño, no ha recibido más que aplausos y pedidos de cuantos la han visto en manuscritos. Hoy tenemos la doble satisfacción de anunciar que va a imprimirse inmediatamente, y de dar adelantadas a los lectores de El Mundo Nuevo algunas muestras de ella.

La colección lleva el nombre de Fábulas y Verdades; consta de mas de doscientas composiciones, y está graduada por edades, estados y condiciones de la vida, desde la candorosa trivialidad para el niño, hasta la filosofía de la religión, del matrimonio, las artes y letras, la política y la magistratura, creyendo el autor que todo sano principio debe inculcarse desde la niñez, cuando el corazón es dúctil, para que se imprima de una manera indeleble. El niño debe aprender aún muchas nociones que entonces no penetra completamente: cuando le llegue el día de penetrarlas, ya tienen para él cierta autoridad que involuntariamente lo gobiernan, como el ejemplo de la madre y sus creencias religiosas. El señor Pombo ha dado en su libro particular atención a la higiene y a la filosofía, totalmente olvidadas en libros análogos; su moral es la de la fe, la dignidad humana, la actividad y el trabajo, y ataca sin misericordia los malos hábitos de nuestra raza, o atribuidos a nuestros climas, que se oponen allí al desarrollo armónico del hombre y a su longevidad. Más de la tercera parte de las fábulas son originales, y de una variedad inusitada en metros y tratamiento. La parte política no envuelve alusiones de partido: reconoce la necesidad de dos, por lo menos, en toda república, y les predica el deber de comprenderse y respetarse mutuamente y de sacar de sus disonancias la armonía nacional. La idea de la obra (filosóficamente análoga a la del sistema objetivo) es dar un breve curso de educación y conducta por medio de imágenes, vistiendo éstas del adhesivo e imperecedero encanto del verso. El autor nos autoriza para anunciar que las Fábulas y Verdades formarán un volumen mayor que las de Iriarte y Samaniego.

{* ) Este artículo se publicó en la importante revista Mundo Nuevo de Nueva York, que dirigía el insigne literato cubano don Enrique Piñeiro, en la época en que el señor Pombo, residente en los Estados Unidos, pensó en editar las Fábulas y Verdades; proyecto que no se realizó.

EL RENACUAJO PASEADOR

El hijo de Rana. Rinrín Renacuajo,
Salió esta mañana muy tieso y muy majo
Con pantalón corto, corbata a la moda,
Sombrero encintado y chupa de boda.
"¡Muchacho, no salgas!" le grita mamá,
Pero él le hace un gesto y orondo se va.

Halló en el camino a un ratón vecino,
Y le dijo: "¡Amigo! venga usted conmigo,
"Visitemos juntos a doña Ratona
"Y habrá francachela y habrá comilona".

A poco llegaron y avanza Ratón,
Estírase el cuello, coge el aldabón,
Da dos o tres golpes, preguntan: ¿Quién es?"
"-Yo, doña Ratona, beso a usted los pies".

"¿Está usted en casa?" -"Sí, señor, sí estoy;
"Y celebro mucho ver a ustedes hoy;
"Estaba en mi oficio, hilando algodón,
"Pero eso no importa; bien venidos son".

Se hicieron la venia, se dieron la mano,
Y dice Ratico, que es más veterano:
"Mi amigo el de verde rabia de calor,
"Démele cerveza, hágame el favor".

Y en tanto que el pillo consume la jarra
Mandó la señora traer la guitarra
Y a Renacuajito le pide que cante
Versitos alegres, tonada elegante.

"-¡Ay! de mil amores la hiciera, señora,
"Pero es imposible darle gusto ahora,
"Que tengo el gaznate más seco que estopa
"Y me aprieta mucho esta nueva ropa".

"-Lo siento infinito, responde tía Rata,
"Aflójese un poco chaleco y corbata,
"Y yo mientras tanto les voy cantar
"Una cancioncita muy particular".

Mas estando en esta brillante función
De baile y cerveza, guitarra y canción,
La Gata y sus Gatos salvan el umbral,
Y vuélvese aquello el juicio final.

Doña Gata vieja trinchó por la oreja
Al niño Ratico maullándole: "¡Hola!"
Y los niños Gatos a la vieja Rata
Uno por la pata y otro por la cola.

Don Renacuajito mirando este asalto
Tomó su sombrero, dio un tremendo salto,
Y abriendo la puerta con mano y narices,
Se fue dando a todos "noches muy felices".

Y siguió saltando tan alto y aprisa,
Que perdió el sombrero, rasgó la camisa,
Se coló en la boca de un pato tragón
Y éste se lo embucha de un solo estirón.

Y así concluyeron, uno, dos, y tres,
Ratón y Ratona, y el Rana después;
Los Gatos comieron y el Pato cenó,
¡Y mamá Ranita solita quedó!

SIMON EL BOBITO

Simón el Bobito llamó al pastelero:
"¡A ver los pasteles! ¡los quiero probar!"
"-Sí, repuso el otro, pero antes yo quiero
"Ver ese cuartillo con que has de pagar".

Buscó en los bolsillos el buen Simoncito
Y dijo: "¡De veras! no tengo ni unito".

A Simón Bobito le gusta el pescado
Y quiere volverse también pescador,
Y pasa las horas sentado, sentado,
Pescando en el balde de mamá Leonor.

Hizo Simoncito un pastel de nieve
Y a asar en las brasas hambriento lo echó,
Pero el pastelito se deshizo en breve,
Y apagó las brasas y nada comió.

Simón vio unos cardos cargando ciruelas
Y dijo: -"¡Qué bueno! las voy a coger".
Pero peor que agujas y puntas de espuelas
Le hicieron brincar y silbar y morder.

Se lavó con negro de embolar zapatos
Porque su mamita no le dio jabón,
Y cuando cazaban ratones los gatos
Espantaba al gato gritando: ¡ratón!

Ordeñando un día la vaca pintada
Le apretó la cola en vez del pezón;
Y ¡aquí de la vaca! le dio tal patada
Que como un trompito bailó don Simón.

Y cayó montado sobre la ternera
Y doña ternera se enojó también,
Y ahí va otro brinco y otra pateadera
Y dos revolcadas en un santiamén.

Se montó en un burro que halló en el mercado
Y a cazar venados alegre partió,
Voló por las calles sin ver un venado,
Rodó por las piedras y el asno se huyó.

A comprar un lomo lo envió taita Lucio,
Y él lo trajo a casa con gran precaución
Colgado del rabo de un caballo rucio
Para que llegase limpio y sabrosón.

Empezando apenas a cuajarse el hielo.
Simón el Bobito se fue a patinar,
Cuando de repente se le rompe el suelo
Y grita: "¡Me ahogo! ¡vénganme a sacar!"

Trepándose a un árbol a robarse un nido,
La pobre casita de un mirlo cantor,
Desgájase el árbol, Simón da un chillido,
Y cayó en un pozo de pésimo olor.

Ve un pato, le apunta, descarga el trabuco;
Y volviendo a casa le dijo a papá:
"Taita, yo no puedo matar pajaruco
"Porque cuando tiro se espanta y se va".

Viendo una salcera llena de mostaza
Se tomó un buen trago creyéndola miel,
Y estuvo rabiando y echando babaza
Con tamaña lengua y ojos de clavel.

Vio un montón de tierra que estorbaba el paso,
Y unos preguntaban: "¿qué haremos aquí?"
-¡Bobos! dijo el niño resolviendo el caso;
"Que abran un grande hoyo y la echen allí".

Lo enviaron por agua, y él fue volandito
Llevando el cedazo para echarla en él;
Así que la traiga el buen Simoncito
Seguirá su historia pintoresca y fiel.

PASTORCITA

Pastorcita perdió sus ovejas
¡Y quién sabe por dónde andarán!
-No te enfades, que oyeron tus quejas
Y ellas mismas bien pronto vendrán.
Y no vendrán solas, que traerán sus colas,
Y ovejas y colas gran fiesta darán.

Pastorcita se queda dormida,
Y soñando las oye balar;
Se despierta y las llama en seguida,
Y engañada se tiende a llorar.
No llores, Pastora, que niña que llora
Bien pronto la oímos reír y cantar.

Levantóse contenta, esperando
Que ha de verlas bien presto quizás;
Y las vio; mas dio un grito observando
Que dejaron las colas detrás.
¡Ay mis ovejitas! ¡Pobres raboncitas!
¿Dónde están mis colas? ¿no las veré más?

Pero andando con todo el rebaño
Otro grito una tarde soltó,
Cuando un gajo de un viejo castaño
Cargadito de colas halló.
Secándose al viento, dos, tres, hasta ciento,
¡Allí unas tras otra colgadas las vio!

Dio un suspiro y un golpe en la frente,
Y ensayó cuanto pudo inventar,
Miel, costura, variado ingrediente,
Para tánto robón remendar;
Buscó la colita de cada ovejita
Y al verlas como antes se puso a bailar.

JUAN CHUNGUERO

Era Juan Chunguero insigne gaitero
Con la misma gaita que fue de su taita,
Y aunque un aire sólo trinaba este Apolo,
Furibundo estrépito formaba con él.

Y muchas parejas, y aun viejos y viejas,
Bailaban en tanto con risa y con canto,
Y de ellos no pocos resultaron locos
Por arte diabólica del músico aquel.

La abuela Tomasa volviendo a su casa
Bailó una cachucha, tan ágil, tan ducha,
Que vieja y canasto se hicieron emplasto
Y tortilla espléndida de huevos con pan.

Dicen que un cordero salió maromero
Y montó en un lobo que andaba hecho un bobo.
Y que aquella vaca que ordeñaba Paca
Armó con el cántaro una de "¡San Juan!"

Iba en su camino sudando un pollino
Y dándole palo su enemigo malo,
Mas oyó al gaitero y ¡adiós del arriero!
Y ¡adiós carga y látigo, cabestro y cinchón!

Pero no hubo gloria en toda esta historia
Como la de aquella Pastorcita bella
Viendo ya encolada toda su manada,
Valsando alegrísima de la gaita al són,

Y al ver a Pastora aquel Juan Chunguero,
Y oyendo a Chunguero la linda Pastora,
El se hizo Pastor; gaitera, Pastora.
Y él su corderito y ella su cordero.

LA POBRE VIEJECITA

Erase una viejecita
Sin nadita qué comer
Sino carnes, frutas, dulces,
Tortas, huevos, pan y pez.

Bebía caldo, chocolate,
Leche, vino, té y café,
Y la pobre no encontraba
Qué comer ni qué beber.

Y esta vieja no tenía
Ni un ranchito en qué vivir
Fuéra de una casa grande
Con su huerta y su jardín.

Nadie, nadie la cuidaba
Sino Andrés y Juan y Gil
Y ocho criados y dos pajes
De librea y corbatín.

Nunca tuvo en qué sentarse
Sino sillas y sofás
Con banquitos y cojines
Y resorte al espaldar.

Ni otra cama que una grande
Más dorada que un altar,
Con colchón de blanda pluma,
Mucha seda y mucho olán.

Y esta pobre viejecita
Cada año, hasta su fin,
Tuvo un año más de vieja
Y uno menos qué vivir.

Y al mirarse en el espejo
La espantaba siempre allí
Otra vieja de antiparras,
Papalina y peluquín.

Y esta pobre viejecita
No tenía qué vestir
Sino trajes de mil cortes
Y de telas mil y mil.

Y a no ser por sus zapatos,
Chanclas, botas y escarpín,
Descalcita por el suelo
Anduviera la infeliz.

Apetito nunca tuvo
Acabando de comer,
Ni gozó salud completa
Cuando no se hallaba bien.

Se murió de mal de arrugas,
Ya encorvada como un 3,
Y jamás volvió a quejarse
Ni de hambre ni de sed.

Y esta pobre viejecita
Al morir no dejó más
Que onzas, joyas, tierras, casas,
Ocho gatos y un turpial.

Duerma en paz, y Dios permita
Que logremos disfrutar
Las pobrezas de esa pobre
Y morir del mismo mal.

EL GATO BANDIDO

Michín dijo a su mamá:
"Voy a volverme Pateta,
"Y el que a impedirlo se meta
"En el acto morirá.
"Ya le he robado a papá
"Daga y pistolas; ya estoy
"Armado y listo; y me voy
"A robar y matar gente,
"Y nunca más (¡ten presente!)
"Verás a Michín desde hoy".

Yéndose al monte, encontró
A un gallo por el camino,
Y dijo: "A ver qué tal tino
"Para matar tengo yo".
Puesto en facha disparó,
Retumba el monte al estallo,
Michín maltrátase un callo
Y se chamusca el bigote;
Pero tronchado el cogote,
Cayó de redondo el gallo.

Luego a robar se encarama,
Tentado de la gazuza,
El nido de una lechuza
Que en furia al verlo se inflama.
Mas se le rompe la rama,
Vuelan chambergo y puñal,
Y al són de silba infernal
Que taladra los oídos
Cae dando vueltas y aullidos
El prófugo criminal.

Repuesto de su caída
Ve otro gato, y da el asalto,
"¡Tocayito, haga usted alto!
"¡Déme la bolsa o la vida!"
El otro no se intimida
Y antes grita: "¡Alto el ladrón!"
Tira el pillo, hace explosión
El arma por la culata,
Y casi se desbarata
Michín de la contusión.

Topando armado otro día
A un perro gran bandolero,
Se le acercó el marrullero
Con cariño y cortesía:
"Camarada, le decía,
"Celebremos nuestra alianza";
Y así fue: diéronse chanza,
Baile y brandy, hasta que al fin
Cayó rendido Michín
Y se rascaba la panza.

"Compañero, dijo el perro,
"Debemos juntar caudales
"Y asegurar los reales
"Haciéndoles un entierro".
Hubo al contar cierto yerro
Y grita y gresca se armó,
Hasta que el perro empuñó
A dos manos el garrote;
Zumba, cae, y el amigote
Medio muerto se tendió.

Con la fresca matinal
Michín recobró el sentido
Y se halló manco, impedido,
Tuerto, hambriento y sin un real.
Y en tanto que su rival
Va ladrando a carcajadas
Con orejas agachadas
Y con el rabo entre piernas,
Michín llora en voces tiernas
Todas sus barrabasadas.

Recoge su sombrerito,
Y bajo un sol que lo abrasa,
Paso a paso vuelve a casa
Con aire humilde y contrito.
"Confieso mi gran delito
"Y purgarlo es menester,
Dice a la madre; "has de ver
"Que nunca más seré malo,
"¡Oh mamita! dame palo
"¡Pero dame qué comer!

TIA PASITROTE

Tía Pasitrote
Salió con Mita
Y en el cogote
Va la chiquita.

Toda la gente
Soltó la risa
Y ella les dijo:
"Voy muy de prisa;

"Ríanse ustedes;
"Yo también río".
Y doña Gata
Les hizo "Muío".

Compró zapatos
Para Madama,
Pero a su vuelta
La encontró en cama.

Le dio una fruta,
Le dio una flor,
Y al punto Mita
Cogió un tambor;

Y con más garbo
Que un capitán,
Dio un gran redoble
¡Ra-ca-ta-plán!

Tía Pasitrote
Fue a comprar leche
Y le dijeron
"Que le aproveche".

Buscando a Mita
Volvió corriendo
Y a la chiquita
La halló cosiendo,

Quieta y juiciosa
Como un muchacho
Ensartando hebras
De su mostacho.

Salió a comprarle
Capa o capote
Y unas navajas
Para el bigote;

Pero al retorno
La halló traviesa
Patas arriba
Sobre una mesa.

Le dio a la tía
La pataleta,
Mas volvió en sí
Con la trompeta.

Llegó la tía
Tan boquiabierta
Que no cabía
Por esa puerta.

Dio un paso en falso,
Móndase un codo,
Y al suelo vino
Con silla y todo.

Entonces grita
"¡Ay ay! ¡ay! ¡ao!"
Y la Michita
Dijo "¡Miaao!!"

Salió a comprarle
La mejor pluma,
Pagó por ella
Cuantiosa suma;

Volvió a la casa
Como clueca,
Y halló a la niña
Con su muñeca,

Un ratoncito,
¡Pobre ratón!
Que atormentaba
Sin compasión.

Salió a traerle
Una gorrita,
Pero al regreso
No encontró a Mita.

Dio muchas vueltas
Busca que busca,
Y atrapó al cabo
A aquella chusca,

Con un mosquete
De dos cañones,
Pólvora y balas
Y municiones.

Salió de nuevo
Tía Pasitrote
Con sus cachetes
Y su garrote.

Volvió muy pronto
Hecha una fiesta,
Con una silla
Para la siesta,

Y encontró a Mita
Lavando ropa
Y mojadita
Como una sopa.

JUAN MATACHIN

¡Mírenle la estampa!
Parece un ratón
Que han cogido en trampa.
Con ese morrión.

Fusil, cartuchera,
Tambor y morral,
Tiene cuanto quiera
Nuestro general.

Las moscas se espantan
Así que lo ven,
Y él mismo al mirarse
Se asusta también.

Y a todos advierte
Con lengua y clarín
"¡Ay de aquel que insulte
"A Juan Matachín!"

PERICO ZANQUITUERTO

Perico Zanquituerto
Se huyó con un dedal,
Y su abuelita Marta
No lo pudo alcanzar.

El corre como un perro
Y ella como un costal,
Y apenas con la vista
Persigue al perillán.

Bien pronto se tropieza,
Da media vuelta y cae,
Y ella le dijo: "Tóma
"¿Quién te mandó a robar?"

Con un palo a dos manos
Lo iba alcanzando ya
Cuando siguió Perico
Corriendo más y más.

De un cubo de hojalata
Hizo luégo un tambor,
De un huso viejo, espada,
Y del dedal, chacó;

Y al verse hecho un soldado
Exclama: "¡Caracol!
"Ni un escuadrón de abuelas
"Me hará temblar desde hoy".

Un ganso en ese instante
El pescuezo estiró
Diciéndole: "¡Amigote!
¿Qué tal? clí, clí, cló, cló".

Ahí sí se echó de espaldas
El vándalo feroz
Clamando: "¡Auxilio, auxilio!
"¡Que me traga este león!"

JUACO EL BALLENERO

Yo soy Juaco el ballenero
Que hace veinte años me fui
A pescar ballenas gordas
A dos mil leguas de aquí.

Enorme como una iglesia
Una por fin se asomó,
Y el capitán dijo: "¡Arriba!
"Esa es la que quiero yo".

Al agua va el capitán
Con su piquete y su harpón,
Lavándose antes lo ojos
Con unos tragos de ron.

Al verlo alzar la botella
Se consumió el animal,
Y dieron vueltas y vueltas
Sin encontrar ni señal.

Cuando de repente ¡zás!
Da el pescado un sacudón
Y barco y gente salieron
Como bala de cañón.

La luna estaba de cuernos
Y hasta allá fueron a dar,
Y como jamás han vuelto
Debiéronse de quedar.

Cuando vayas a la luna
Búsca a mi buen capitán
Con su nariz de tomate
Y su barba de azafrán.

Díle que este pobre Juaco
No lo ha podido ir a ver
Porque no sabe el camino
Ni tiene un pan qué comer.

Y si viniere un correo
De la luna para acá.
Mándame una limosnita
Que Dios te la pagará.

ARRULLO

Duérme, duérme, vida mía;
No más juego y parlería.
Ciérra, ciérra los ojitos,
Que los ángeles benditos
Mientras haya quien los vea
No te vienen a arrullar.

Duérme pronto, dulce dueño,
Que yo misma tengo empeño
De quedarme dormidita
Y gozar de la visita
De esos ángeles que vienen
A mecerte y a cantar.

Duérme, duérme vida mía,
No se vayan a enfadar.
Duérme, duérme, ya que vienen
Y dormido los verás,
Que te mecen y remecen
Y te besan a compás.

EL PASEO

Hermosa está la mañana;
Y como Sara y Mariana
Y Valentín y Ramón
Han dado bien la lección,
Se decreta un gran paseo
Con tal de que con aseo
Toda la gente se vista.
Hé allí la canasta, lista
Con fiambre de tomo y lomo.

-¡Vámonos, o me lo como!
Ataos bien los sombreros,
Muchachos y caballeros,
Porque vamos a apostar
Al que más rápido corra,
Y aquel que pierda la gorra
Tiene después que ayunar.
Nombro capitán a Irene,
Y el ama irá con el nene.

Iban ya por el portón
Cuando el amable Ramón
Sabiendo que la criada
Estaba medio baldada,
Detúvose con placer
Para ayudarle a meter
La leña de la cocina.
Y el padre al verlo exclamó:
-"Al que ayuda, lo ayudó
"La Providencia Divina".

En cuanto al bobo de Máximo,
Como la lección dio pésima,
Quedó encerrado estudiándola
Con una cara famélica.
"¡Ay!" rezongaba, "¡qué lástima!
"¡Que un día tan lindo, qué pérdida!"
Y a sus pies gruñía -"¡Embrómate!"
Su condiscípula América.

Ya llegaron. Hizo alto la gente
En un campo a la orilla del río.
Desataron las chicas el lío
Y empezaron metiéndole diente
Valentín desafió guapamente
A correr, y ganó el desafío.
Sara, Irene, Mariana y Dolores
Entretanto jugaban con flores,
Y tejieron coronas tan bellas
Que adornaron las gorras con ellas.
Luégo entraron a un bote pintado
Y pasaron de un lado a otro lado.

Cuando el fiambre se acabó
Se hizo el dormido Papá
Y a Sarita le ocurrió
Ver qué tan dormido está.

Trajeron montones de heno
Para echárselos encima;
El da un brinco de lo bueno
Así que ella se le arrima.

Y le dice: "¡Ah picarona!
"El enemigo está preso,
"Y en pena de su intentona
"Tiene que dejarme un beso".

Al punto que regresan del paseo
Va Mariana a buscar a Maximino
Llevándole la fruta más hermosa
Que le tocó del suculento avío.
Abre la puerta de la odiosa cárcel,
América se escapa dando un brinco
y cansado de libros y muñecas
Estaba el niño Máximo dormido.

Los demás fueron al cuarto
De su dulce tía Victoria
Y le contaron la historia
De la excursión, y el reparto
De la gran manducatoria.
Nada quedó por decir,
Y después de repetir
Todo, todo la otra hermana,
Se marcharon a dormir;
Con lo cual, hasta mañana.

EL REY CHUMBIPE

SILVA

I

Vanidad y ambición cuestan muy caro,
Y el Rey Chumbipe lo hizo ver bien claro.
Era el tal un fornido
Pavo, entre muchos pavos escogido,
Que en su corral, con Chumba y sus hijuelos,
Pavipollos monísimos, vivía,
Y dio en la más ridícula manía.
Vivir bien, muy cuidado, en casa propia,
Con su familia entera, sin recelos,
Ni enemigos ni deudas, -a este loco
Le pareció muy poco,
Y a su mujer también, pues la tal Pava
Era aún más fanfarrona que el marido.
A entrambos la ambición les trabajaba
Los sesos (si los tienen);
Nacidos para reyes se imaginan,
Quieren conquista y corte y fausto y pompa;
Ansían que en todo pico al aire suenen
Su nombre y las empresas que maquinan,
Y que los elefantes con su trompa
Cantándolas en verso el orbe llenen.

"Está echada la suerte", exclamó un día
El insigne archipámpano saltando
A un campo ajeno; "míra, esposa mía,
¡Qué vista tan soberbia, qué abundancia
De trigo y de maíz! no te parece
Que en esta rica estancia
¿Será prudente que a fundar empiece
Mi vasta capital de Chumbipía?
Y pues tenemos la despensa llena
"Vamos pronto, en caliente, convidando
Por escuela o por bando
A un gran festín que servirá de estrena
Al chumbípico mando.
Acudirán las aves por millones,
Como a sacarse de mal año el buche,
Y el Ganso les dirá: "Señores míos,
"Antes de que uno sólo un grano embuche,
"Vamos desagraviando, aunque tardíos,
"A nuestros dos modestos anfitriones,
"¿Hasta cuándo, señores, hasta cuándo
"Ha de seguir el Aguila mandando?
"¿Qué derechos le asisten? ¿qué mercedes
"Hizo jamás? ¿qué empleos, qué pensiones
"Le han merecido ustedes?
"¿Cuándo esa pollicida
"Nos ha invitado a opíparo banquete
"Como el noble Chumbipe nos convida?
"¡Básta de sufrimiento!
"¡Cese nuestra abyección! ¡Pronunciamiento!
"¡Caiga el Aguila impía!
"Y pues nada es peor que la anarquía,
"No dejemos acéfalo un momento
"El imperio del aire; sin demora
"Encarámese aquel a quien le incumba.
"Leo vuestro pensamiento:
"¡Vivan el Rey Chumbipe y Reina Chumba!"
Tras de esta alocución, u otras razones
Que el hábil orador juzgue oportunas,
Votarán los glotones,
Y... ya comprenderás... ¡no tiene quite!...
Proclamaban Rey al amo del convite
O se van en ayunas.

Chumba aprobó entusiástica el proyecto
Y lo puso en efecto
Arrancando una pluma del buen Ganso,
Que ya estudiaba con afán su arenga,
Y escribiendo con ella la obligada
Fórmula de "Se espera que usted venga".
Toda la grey volátil fue invitada
Excepto Aguila y Buitre; también creo
Que el Pavo Real y su gentil señora
Se pasaron en blanco, no embargante
El parentesco y la orden terminante
De instarlos con dulcísimo tuteo
Que Chumbipe galán dio a la escritora.
Algún viejo zelillo entraba en cuenta,
O el traje de su primo y su parienta
No agradaban a Chumba; esta doctora,
Digna mujer del fantasmón zoquete,
No advirtió nunca que el Pavón hinchado
Es, con toda su púrpura y brocado,
Un para nada, un ruin
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