El innombrable Samuel Beckett






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hop, vuelve a casarse, para seguir amando, más cómodamente todavía, ellos se aman, se ama cuantas veces son menester, cuanto es menester para ser dichoso, él vuelve, el otro vuelve, no había muerto en la guerra, en fin de cuentas, ella va a la estación, él muere en el tren, de emoción, de pensar que iba a volver a verla, ella llora, sigue llorando, todavía de emoción, de haberlo vuelto a perder, hop, se vuelve a casa, él ha muerto, el otro ha muerto, la suegra lo desata, él se ahorcó, de emoción, de pensar que iba a perderla, ella llora, llora más, de emoción, de haberlo amado, de haberlo perdido, he aquí una historia, fue para que supiera en qué consiste la emoción, eso se llama emoción, lo que puede la emoción, dadas las condiciones propicias, lo que puede el amor, así, pues, eso es la emoción, lo que está en los trenes, el sentido de la marcha, los jefes de tren, las estaciones, los andenes, la guerra, el amor, los gritos desgarradores, debe tratarse de la suegra, lanza gritos desgarradores, mientras descuelga a su hijo, o a su yerno, no sé, debe de ser su hijo, porque ella grita, y la puerta, la puerta de la casa está cerrada, al volver de la estación encuentra la puerta cerrada, quien la ha cerrado, él para colgarse mejor, o la suegra para descolgarlo mejor, o para impedir a su nuera que vuelva a casa, ésta sí que es una historia, debe de tratarse de la nuera, no es el yerno y la hija, es el hijo y la nuera, qué bien razono esta noche, era para enseñarme a razonar, era para inducirme a ir, allá en donde se puede acabar, debí ser un buen alumno, hasta cierto punto, no pude ir más allá de cierto punto, comprendo que me quisieran mal, esta noche empiezo a comprender, no es malo, no soy yo, no era yo, la puerta, es la puerta la que me interesa, es de madera, ¿quién cerró la puerta?, y, ¿por qué motivo?, no lo sabré nunca, he aquí una historia, creí que se habían acabado, que todas estaban olvidadas, quizá se trata de una historia nueva, reciente, ¿será el retorno al mundo de la fábula?, no, solamente una llamada, para que lamente lo que perdí, para que quisiera estar nuevamente allí de donde fui expulsado, desgraciadamente no me acuerdo de nada. El silencio, hablar del silencio, antes de penetrar en él, esto ya lo dije, no sé, cada instante estoy en él, cada instante salgo de él, ved que de él hablo, sabía que esto venía, salgo de él para hablar, hablando estoy en él, si es que soy yo, el que habla, y no soy yo, procedo como si fuera yo, a menudo procedo como si fuera yo, pero prolongadamente, ¿estuve prolongadamente, una temporada larga?, no comprendo nada de la duración, no puedo hablar de ella, bien hablo de ella, digo nunca y siempre, hablo de estaciones y de partes del día y de la noche, la noche no tiene partes, es porque se está dormido, las estaciones deben parecerse, quizás en este momento sea primavera, son palabras que me enseñaron, sin que me hicieran ver bien su sentido, de este modo aprendí a razonar, las empleo todas, todas las palabras que se mostraron, eran grandes listas, ah, qué curioso calor de pronto, estaban por listas, con imágenes al lado, debí olvidar algunas, debí mezclar esas imágenes sin nombre que poseo, esos nombres sin imágenes, esas ventanas a las que haría mejor en llamar puertas, o de otro modo, en fin, y esa palabra hombre que quizá no sea la buena para lo que veo al oírla, sino un instante, una hora, y así lo que sigue, ¿cómo representarlas?, una vida, ¿cómo hacerme ver eso, aquí, en lo negro?, llamo a eso el negro, quizá sea el azul celeste, son palabras blancas, pero yo me sirvo de ellas, acuden, son cuantas se me han hecho ver, todas las que recuerdo, las necesito todas, para poder seguir, no es cierto, veinte bastarían, muy fieles, muy enraizadas, muy variadas, contaría con la paleta, las mezclaría, las variaría, tendría la gama, de todas las cosas que haría, si pudiera, si quisiera, además será así, esto terminará así, con gritos desgarradores, con murmullos inarticulados, que a medida que ocurran habrá que inventar, que habrá que improvisar, gimiendo, reiré, esto acabará así, con cacareos, glu, glu, ay, ah, pah, voy a entrenarme, ñam, bu, plof, pss, sólo emoción, pan, paf, los golpes, na, toc, ¿qué más?, aah, ooh, es el amor, basta, es fatigante, hi, hi, son las costillas, de Demócrito, no, del otro, en fin de cuentas, es el fin, el fin de cuentas, es el fin, el fin de la cuenta, es el silencio, algunos glus, glus sobre el silencio, sobre el verdadero, no sobre ese en el que me macero, hasta la boca, hasta la oreja, que me recubre, que me descubre, que respira conmigo, como un gato con un ratón, el verdadero, el de los ahogados, yo me ahogué, varias veces, no era yo, yo me asfixié, me prendí fuego, me golpeé la cabeza con palo y con hierro, no era yo, no había cabeza, no había hierro, no me hice nada, no hice nada a nadie, nadie me hizo nada, no hay nadie, no hay palo, busco, na hay nada más que yo, nada más, nada más que yo, busco por todas partes, debe de haber alguien, esa voz debe pertenecer a alguien, acepto, acepto cuanto ella quiere, soy ella, lo dije, ella lo dijo, de tanto en tanto ella lo dijo, después dijo que no, acepto, acepto que se calle, quiere callarse, no puede, se calla un instante, después vuelve, no es el verdadero silencio, dice que no es el verdadero silencio, ¿qué decir del verdadero silencio?, no sé, no lo conozco, no lo hay, tal vez lo haya, sí, tal vez lo hay, en alguna parte, no lo sabré nunca. Pero cuando la voz se debilita y cuando se detiene, pero se debilita a cada instante, se detiene a cada instante, sí, pero cuando se detiene un buen rato, un buen rato, ¿qué es un buen rato?, hay murmullos, deben haber murmullos, y él escucha, alguien que escucha, no es menester una oreja, no es menester una boca, la voz que se escucha, como cuando ella habla, que se escucha callarse, eso forma un murmullo, eso forma una voz, una vocecita, la misma vocecita, se queda en la garganta, he aquí otra vez la garganta, he aquí otra vez la boca, llena la oreja, después yo devuelvo, alguien devuelve, alguien se pone a devolver, debe ocurrir así, no tengo explicaciones que dar, ni que pedir, después vendrá la coma donde me ahogaré por las buenas, será el silencio, esta noche según creo, otra vez la noche, cómo dura, estoy perfectamente de acuerdo, tal vez sea la primavera, las violetas, no, es el otoño, cada cosa a su tiempo, las cosas que pasan, las cosas que terminan, no supieron explicármelo, las cosas que se mueven, se van, vuelven, una luz que cambia, no supieron mostrármelo, y con ello la muerte, una voz que se muere, es excelente, el silencio al fin, ni un murmullo, no hay aire, nadie que escuche, nada por mi pobre garganta, está bien, adelante. Enorme prisión, como cien mil catedrales, ninguna otra cosa nunca, en adelante, y allí dentro, en alguna parte, quizá, clavado, ínfimo, el detenido, ¿cómo hallarlo?, qué falso es ese espacio, qué falsedad al punto, querer anudar allí relaciones, querer meter en él a un ser, una celda bastaría, si yo abandonara, si pudiera abandonar, antes de empezar, antes de volver a empezar, qué jadeo, eso es, exclamaciones, esto permite seguir, retrasa el vencimiento, no, es al contrario, no sé, volver a partir, en esa inmensidad, en esa oscuridad, efectuar los movimientos de volver a partir, cuando no se puede mover uno, cuando no se partió nunca, efectuar movimientos, ¿qué movimientos?, no es posible moverse, se emite la voz, se pierde en las bóvedas, ella llama a eso bóvedas, quizá sea el firmamento, tal vez sea el abismo, son palabras, ella habla de una prisión, después de todo la admito, es lo bastante grande para todo un pueblo, para mí solo, o quien me espera, voy a ir, voy a intentar ir, no puedo moverme, ya estoy en ella, debo estar ya en ella, ¿si no estuviera solo?, ¿si estuviera allí todo un pueblo? y si esta voz fuera la suya, llegándome por residuos, habríamos vivido, sido libres un momento, ahora hablamos de ello, cada uno por sí, cada uno ante sí, y escuchamos, todo un pueblo, hablando y escuchando, al propio tiempo, no, estoy solo, tal vez el primero, o tal vez el último, estoy solo hablando, solo escuchando, solo en estar solo, los demás se fueron, como si se hubieran ido, se callaron, se callaron de hablar, se callaron de escuchar, el uno tras el otro, a medida de los llegados, otro vendrá, yo no seré ya él último, estaré con los demás, estaré como habiéndome ido, en el silencio, no seré yo, no soy yo, no estoy allí todavía, voy a intentar ir, no merece la pena intentarlo, aguardo mi turno, mi turno de ir allí, mi turno de escuchar allí, mi turno de aguardar allí, mi turno de irme, de estar como si me hubiera ido, es largo, será largo, ido donde, donde se va desde allí, se debe ir a otra parte, aguardar en otra parte, aguardar su turno de volverse a ir, y así sucesivamente, el uno tras el otro, todo un pueblo, oyó completamente a solas, no hay necesidad de otro pueblo, así sucesivamente, yo completamente a solas, y volver aquí, y volver a empezar, no, seguir, es un circuito, un largo circuito, lo conozco bien, debo conocerlo, no es verdad, no puedo moverme, no me he movido, emito la voz, oigo una voz, no hay más que aquí, no hay dos lugares, no hay dos prisiones, es mi locutorio, es un locutorio, no aguardo nada en él, no sé dónde está, no sé cómo es, no tengo por qué ocuparme de él, ignoro si es grande, o si es pequeño, o si está cerrado, o si está abierto, eso es, se reitera, permite seguir, ¿abierto a qué?, no hay más que él, abierto al vacío, abierto a la nada, lo admito, son palabras, abierto al silencio, dando al silencio, al mismo nivel, ¿por qué no?, durante todo este tiempo, al borde del silencio, lo sabía, sobre una roca, ligado a una roca, en medio del silencio, su gran marejada se eleva hacia mí, estoy inundado de ella, es una imagen, son palabras, es un cuerpo, no soy yo, sabía que no sería yo, no estoy fuera, estoy dentro, en algo, estoy encerrado, el silencio está fuera, fuera, dentro, no hay más que aquí, y el silencio fuera, nada más que esta voz, y el silencio en torno, no hacen falta paredes, se necesitan paredes, las necesito, muy gruesas, necesito una prisión, estaba en lo cierto, para mí solo, voy a ir a ella, me voy a meter en ella, en ella estoy ya, allí voy a buscarme, estoy en algún sitio, no seré yo, no importa, diré que soy yo, tal vez sea yo, tal vez sea eso lo que ellos esperan, ya están ellos aquí otra vez, para liberarme, para que me diga alguien, para que me diga en algún sitio, para ponerme fuera, en el silencio. No veo nada ahí, es que ahí no hay nada, o es que carezco de ojos, o las dos cosas, lo que ofrece tres posibilidades, a elegir, pero, ¿es que no veo nada, realmente?, no es el momento de mentir, ¿cómo no mentir?, he aquí una idea, ¿quién puede controlar una voz semejante?, ella lo intenta todo, es ciega, me busca, en la oscuridad, busca una boca, para meterse dentro, ¿quién puede anularla?, es la única, se necesitaría una cabeza, se necesitarían cosas, no sé, parezco saber demasiado, es la voz la que lo hace, se hace sabia, para que yo me crea sabio, para que la crea mía, los ojos no le interesan, dice que carezco de ellos, o que no me sirven para nada, después habla de lágrimas, después habla de luces, realmente ella va a tientas, luces, sí, a lo lejos, o cercanas, las distancias, ¿sabéis?, las medidas, silencio, luces, como en el alba, que mueren después, como en la noche, o que se acentúan, como les ocurre, resplandecen más blancas que la nieve, un segundo es corto, después se extinguen, en efecto, si se quiere, se olvida, olvido, digo que no veo nada, o digo que está en mi cabeza, como si yo me notara una cabeza, todo esto son hipótesis, son mentiras, esas luces también, ellas debían salvarme, debían devorarme, de esto no ha resultado nada, no veo nada, sea esto, sea aquello, y estas imágenes con las que ellos me han abrevado, como a un camello, antes del desierto, no sé mentiras también, para ver, está visto, todo visto, mentiras, pronto está dicho, hay que decir pronto, es el reglamento. Sitio, lo haré de todos modos, lo haré en mi cabeza, me lo sacaré de la memoria, lo sacaré hacia mí, me haré una cabeza, me haré una memoria, no tengo más que escuchar, la voz me lo dirá todo, todo lo que necesito, me lo ha dicho ya, me lo volverá a decir, todo lo que necesito, a trochos, jadeando, es como una confesión, una última confesión, se la cree concluida, después reaparece, hubo tantas faltas, la memoria es tan mala, las palabras no acuden ya, las palabras van escaseando, el aliento se acorta, no, es otra cosa, es una requisitoria, una moribunda que acusa, es a mí a quien ella acusa, hay que acusar a alguien, es menester hallar a alguien, hace falta un culpable, ella habla de mis maldades, habla de mi cabeza, se dice mía, dice que me arrepiento, que quiero ser castigado, más de lo que lo estoy, que quiero salir, que quiero liberarme, hace falta una víctima, no tengo más que escuchar, ella indicará mi escondite, ella me lo indicará, ¿cómo es?, ¿dónde está la puerta?, si es que hay una puerta, ¿y dónde estoy yo?, ¿y cómo es entre nosotros, qué clase de terreno, si es el mar, o si es la montaña, y el camino que se ha de seguir, para que pueda irme, escaparme, liberarme, llegar allí donde el hacha cae sin ningún otro género de proceso, sobre cuantos llegan de aquí?, no soy el primero, no seré el primero, ella me tendrá, tuvo a otros, me dirá cómo hacer, para levantarme, para moverme, para proceder como un cuerpo dotado de desesperación, así es como razono, como me oigo razonar, todo esto son mentiras, no es a mí a quien se llama, no es de mí del que se habla, mi turno no ha llegado todavía, es el turno de otro, por eso no puedo moverme, ni me noto cuerpo, ni todavía sufro bastante, aún no ha llegado mi turno, no lo suficiente para que me pueda mover, para tener un cuerpo, con una cabeza, para poder comprender, para tener ojos que me aclaren el camino, no hago más que oír, sin comprender, sin poder sacar partido de lo que oigo, para irme, para no tener que oír más, no lo oigo todo, debe de ser eso, las cosas importantes no las oigo, no es mi turno, sobre todo no llegan hasta mí las indicaciones anatómicas y topográficas, sí, lo oigo todo, debí oírlo todo, ¿qué puede importar eso, toda vez que no es mi turno, mi turno de comprender, mi turno de vivir, mi turno de vida?, ella le llama a eso vivir, el espacio del camino desde aquí hasta la puerta, todo está ahí, en lo que oigo, en alguna parte, si todo está dicho desde siempre, todo debe estar dicho, pero no ha llegado mi turno de saber qué, de saber quién soy, dónde estoy, y cómo hacer para no ser más, para no estar más ahí, esto se aguanta, para ser otro, no, el mismo, no sé, irme en vida, recorrer el camino, encontrar la puerta, encontrar el hacha, tal vez sea una cuerda, para el cuello, para la garganta, para las cuerdas, o dedos, tendré ojos, veré dedos, será el silencio, tal vez sea una caída, encontrar la puerta, abrir la puerta, caer, en el silencio, no seré yo, yo permaneceré aquí, o allí, mejor allí, no seré nunca yo, todo eso se hizo ya, está dicho y redicho, la partida, el cuerpo que se levanta, el camino, en colores, la llegada, la puerta que se abre, se cierra, eso nunca fui yo, no me he movido, escuché, debí de hablar, ¿a qué empeñarse en que no?, después de todo, nada quiero, digo lo que oigo, oigo lo que digo, no sé, lo uno o lo otro, o los dos, lo que constituyen tres posibilidades, todas esas historias de detenidos son mías, debo de ser extremadamente viejo, o es que la memoria es mala, si supiera si he vivido, si vivo, si viviré, esto lo simplificaría todo, imposible saber, en ello reside la astucia, no me moví, es cuanto sé, no, sé otra cosa, no soy yo, siempre lo olvido, continúo, es necesario continuar, no me moví de aquí, no cesé de contarme historias, escuchándolas apenas, escuchando otra cosa, acechando otra cosa, preguntándome de tanto en tanto de dónde las saco, ¿estuve con los vivos o vinieron ellos a mí?, ¿y dónde, dónde los tengo?, ¿en la cabeza?, no me noto cabeza, ¿y con qué las digo?, ¿con la boca?, la misma observación, ¿y con qué las oigo?, y tatatá y tatatá, no puedo ser yo, o es que no presto atención, a tal punto me habitué, lo hago como si estuviera en otro lugar, héme ahí lejos, héme ahí ausente, es su turno, es el que ni habla ni escucha, el que carece de alma y de cuerpo, lo que tiene es otra cosa, debe de tener algo, debe de estar en algún sitio, está hecho de silencio, he aquí un bonito análisis, está en el silencio, es a él al que hay que buscar, se ha de ser él, se ha de hablar de él, pero él no puede hablar, luego yo podría detenerme, sería él, sería el silencio, estaría en el silencio, estaríamos juntos, su historia es la que hay que contar, pero no tiene historia, no estuvo en la historia, lo que no es seguro, está en la historia que le pertenece, inimaginable, indecible, no importa, es menester, en mis viejas historias llegadas de no sé dónde, intentar descubrir la suya, que ha de estar, que debió de ser la mía, antes de ser la suya, yo la reconocería, acabaré por reconocerla, la historia del silencio que nunca abandonó, que no debía haber abandonado nunca, que acaso no vuelva a encontrar nunca, que tal vez volveré a hallar, entonces será él, seré yo, será el lugar, el silencio, el fin, el principio, la vuelta a empezar, ¿cómo decirlo?, son palabras, es lo único que tengo, y aun así, van escaseando, la voz se altera, está bien, conozco eso, debo conocerlo, será el silencio, a falta de palabras, lleno de murmullos, de gritos lejanos, el previsto, el de la escucha, el de la espera, la espera de la voz, los gritos se calman, como todos los gritos, lo que quiere decir que se callan, los murmullos cesan, abandonan, la voz vuelve, vuelve a intentar, no hay que esperar que desaparezca, que no haya voz, que no quede más que un residuo de murmullos, de gritos lejanos, hay que intentar deprisa, con las palabras que quedan, ¿intentar qué?, lo ignoro, no importa, nunca lo supe intentar que ellos me conduzcan a mi historia, las palabras que restan, mi vieja historia, que olvidé, lejos de aquí, a través del ruido, a través de la puerta, en el silencio, eso debe de ser es demasiado tarde, quizá sea demasiado tarde, quizá ya está hecho, ¿cómo saberlo?, no lo sabré nunca, en el silencio no se sabe, quizá sea la puerta, quizá me halle ante la puerta, lo que me sorprendería, quizá sea yo, fui yo, en algún lugar fui yo, puedo partir, durante todo este tiempo viajé, sin saberlo, soy yo ante la puerta, ¿qué puerta?, ya no es otro, ¿qué viene a hacer aquí una puerta?, son las últimas palabras, las verdaderamente últimas, o son los murmullos, van a ser los murmullos, conozco eso, incluso no, se habla de murmullos, de gritos lejanos, hasta donde se puede hablar, se habla antes, se habla después, son mentiras, será el silencio, pero que no perdura, donde se escucha, donde se espera, a que se rompa, a que la voz lo rompa, quizá sea el único, no sé, no vale nada, es cuanto sé, no soy yo, es cuanto sé, no es el mío, es el único que haya tenido, no es cierto, debí de tener el otro, el que dura, pero no duró, no comprendo, lo que quiere decir que, si dura siempre, yo estoy siempre ahí, me abandoné ahí, espero, no, no se espera ahí, no se escucha, no sé, se trata de un sueño, quizá sea un sueño, lo que me sorprendería, voy a despertarme, en el silencio, no dormirme más, seré yo, o seguir soñando, soñar un silencio, un silencio de sueño, lleno de murmullos, no sé, son palabras, no despertarme nunca, son palabras, es lo único que hay, es menester seguir, es cuanto sé, ellos van a detenerse, conozco eso, los noto que me sueltan, será el silencio, un breve instante, un buen momento, o será el mío, el que dura, que no duró, que dura siempre, seré yo, es menester seguir, no puedo seguir, es menester seguir, voy pues a seguir, hay que decir palabras, mientras las haya, hay que decirlas, hasta que me encuentren, hasta que me digan, extraño castigo, extraña falta, hay que seguir, acaso esto se haya hecho ya, quizá me dijeron ya, quizá me llevaron hasta el umbral de mi historia, ante la puerta que da a mi historia, esto me sorprendería, si da, seré yo, será el silencio, allí donde estoy, no sé, no lo sabré nunca, en el silencio no se sabe, hay que seguir, voy a seguir.

1Murphy (1938), Watt (1953), Molloy (1951), Malone meurt (1952), L'Innommable (1953), -Comment cest (1961).

1Souffre-douleurs en francés equivale a burro de carga o a cabeza de turco. Téngase en cuenta la traducción literal de sufre-dolores o padece-dolores, pues hay a continuación un juego de palabras con esta expresión. N. del T.

1Cul de jatte, literalmente culo de escudilla o de cuenco, significa asimismo el lisiado que carece de piernas y camina a rastras, acepciones ambas de que se sirve el autor para el intraducible juego de palabras que sigue. N. del T.

2Tellus, en la mitología clásica, era la Tierra, a la que se representaba en figura de mujer con multitud de senos en el cuerpo. N. del T.

1Un vieux de la vieille, nombre dado familiarmente a los veteranos de la «Grande Armée» de Napoleón Bonaparte. N. del T.

1En el original, su sabir, una mezcla de árabe, francés, italiano y español, que se habla en el Levante y en Argelia. N. del T.

1Político y militar haitiano, nacido en Santo Domingo, jefe de la rebelión dominicana de 1796 a 1802. Apresado por el general Brunet, murió en el fuerte francés de Joux, en 1803. N. del T.

1Avoir de pain sur la table, equivale a tener recursos preparados para el futuro. La frase sin duda debe su origen a los panes que los campesinos cocían en otro tiempo y guardaban sobre una tabla para irlos consumiendo en días sucesivos. N. del T.
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