El paisaje empieza cuando empieza la emoción y, por ello, lo sustancial del paisaje es la «convergencia de percepciones subjetivas»






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ITINERARIO DE ACERCAMIENTO A PAISAJES DE DOÑANA DESDE SUS RELATOS

LEER PAISAJES Y GOZAR CON ELLOS

El paisaje no debe ser entendido como un mero sumatorio de relaciones entre elementos objetivos presentes en un lugar («ecosistema» o «espacio geográfico») o como las líneas, nodos, superficies y fronteras con que una comunidad de vivientes ha ido dibujando y apropiándose de su espacio vital («territorio» o «país»), sino que el paisaje es una especie de yin-yang, una realidad trayectiva o medial, situada entre los elementos constitutivos de un lugar y las percepciones que se emocionan y/o producen emoción con ellos. El paisaje empieza cuando empieza la emoción y, por ello, lo sustancial del paisaje es la «convergencia de percepciones subjetivas», que lo constituyen en patrimonio naturo-cultural, o sea material-inmaterial, de una comunidad humana. Estamos por lo tanto ante una « realidad compleja» (natural-histórica-cultural y objetivo-subjetiva), resiliente (con gran capacidad adaptativa) y socialmente aceptable (identitaria, connotada, simbólica, patrimonial).

Los paisajes implican experiencias vividas, emocionadas e intencionales, que suelen transmitirse creativamente a través de relatos, leyendas y metáforas. Y los apreciados y publicitados paisajes de Doñana son productos tanto de unos ambientes y ecosistemas relativamente singulares como de unos hitos históricos y –sobre todo- de unos relatos identitarios y de unos discursos creativos.

En función de todo ello y con la intención de promover entre sus visitantes el disfrute de paisajear y de sentirse autocomplacidos con las bellezas que irán contemplando y que constituyen unos patrimonios de las comunidades humanas que las configuraron y de toda la humanidad, el objetivo de estas páginas es precisamente acompañar al viajero a ir reconociendo los diferentes ámbitos que constituyen Doñana, presentándole las claves comprensivas de tales espacios y territorios y ofreciéndole una síntesis de las metáforas contemporáneas que han ido construyendo los paisajes de aquel país.
I.- CLAVES COMPRENSIVAS DEL ESPACIO Y EL TERRITORIO DE DOÑANA:

La comprensión de Doñana como espacio y como territorio se sostiene en claves de complejidad, dinamismo y conflictividad. Claves determinadas por sus propias condiciones de territorio híbrido –en el que se mezclan ecosistemas, economías, sociedades y culturas- y de territorio colonial y no acabado –ni en su configuración física (mar que se retira, dunas que avanzan, marisma que envejece…), ni en su percepción económico-social (cambio sustancial de valor en las últimas décadas, cuando muchas de sus tradicionales limitaciones han pasado a convertirse en recursos), ni en su propia organización administrativa (multiplicación de entes administrativos y gestores).

En este mundo, de conformación estuarina y tan reciente que aún está en proceso de hechura –«terra in fieri», que dirían los latinos o «Argónida», según Caballero Bonald- todos los fluidos caen hacia el Parque Nacional, cuyo propio emplazamiento al final de la desembocadura del Guadalquivir le otorga un papel de embudo difícilmente soportable por una sociedad cuyo sistema de valores confunde sistemáticamente crecimiento económico con desarrollo y opone tales categorías a la de conservación de la naturaleza, aunque teóricamente utilice argumentos y paráfrasis armonizadoras, como la del socorrido «desarrollo sostenible». El Parque Nacional de Doñana –que ha ido logrando darle nombre a toda su comarca- se convierte así en un desafío, en un reto y en un crisol del propio sistema económico que se permitió el «lujo útil» de declararlo como tal en unos momentos predemocráticos.

Figura 1. Hipótesis cartográfica de la configuración física del estuario del Guadalquivir como espacio horizontal y reciente y de Doñana como embudo final.

Fuente: Gavala Laborde, 1959

Su carácter estuarino y su reciente configuración física es fruto de unos procesos de regresión y transgresión marina, que han ido dejando singulares huellas espaciales:

  • Mezcla de aguas superficiales diversas, más rica que su simple sumatorio (dulce-salada-salobre) y a diario cambiante (en función de las mareas)

  • Sucesión de veras o ecotonos, híbridos y fértiles (areniscas-arenas, arenas-arcillas, mar-arenas).

  • Horizontalidad abierta y diversificada por los acuíferos y la humedad de los suelos.

  • Fragilidad condicionada por ser “espacio in fieri”, en hechura geomorfológica.


Las variaciones climáticas también marcan el dinamismo de Doñana a través del cíclico paso de las estaciones, que va dejando cuatro caras espaciales en las que las aguas –saladas o dulces, superficiales o subterráneas, sobrantes o faltantes- juegan un papel protagonista: La otoñal humedecida y hospitalaria; la invernal anegada e intransitable, la primaveral colorista y bulliciosa y la estival seca, polvorienta y resquebrajada.

Por todo ello, la vitalidad continua es el carácter más visible y distintivo de estos espacios jóvenes, inacabados y fronterizos geomorfológica y climáticamente, cuyos movimientos o procesos diarios han sido y son literariamente personalizados: “Dunas que avanzan comiendo pinos”, “Veneros que brotan presintiendo el otoño”, “Lucios que brillan por su agua o por su sal”, “Vetas y paciles que crecen y menguan”, “Ornitofauna que llega o se va…” En fin, si un redivivo Heráclito visitase Doñana podría exclamar satisfecho: “verdaderamente aquí todo fluye”

En relación con su orden territorial, mientras que el régimen franquista mostraba al mundo su apertura con la declaración de Doñana como Parque Nacional (1969), en Francia se debatía democráticamente la oportunidad de hacer lo mismo con Camarga –espacio deltaico mediterráneo, de diferentes aunque parecidas características al del estuarino atlántico de Doñana-, llegándose a la conclusión de que era preferible no adoptar sobre un territorio de desembocadura un tan alto nivel de protección y dejándolo en Parque Natural Regional, a pesar de su potente percepción simbólica y representativa (Picon y Ojeda, 1993). Era democráticamente preferible aplicar el máximo grado de protección (Parques Nacionales) a espacios más fácilmente protegibles por encontrarse en islas o en áreas cimeras.

De las contradicciones inherentes a tan complejo territorio y de su génesis y proceso de consolidación, ya dimos explícita y desarrollada cuenta en una investigación doctoral previa (Ojeda, 1987), de la que ahora entresacamos una apretada síntesis, que marque los distintos hitos de su secular configuración territorial:

1. Durante el Antiguo Régimen

Época de marginalidad productiva y de marginalización voluntaria de las tierras de Doñana –débiles para producir agrícolamente, pero ricas en recursos recolectables-, época de orden señorial y concejil –ordenanzas ducales y concejiles, pactos y pleitos por la jurisdicción y el uso de los recursos territoriales-, época de escaso desarrollo de las fuerzas y los medios productivos –población escasa, insalubridad e incapacidad de dominio técnico de arenas y arcillas- en este margen periférico de Doñana dominaba la naturaleza, una naturaleza dialécticamente rica, pero a veces, agresiva e inhóspita. La ordenación productiva y territorial procuraba adaptarse a las circunstancias cambiantes e imprevisibles (año seco, año húmedo, sequía, inundación, agua salada, agua dulce) o permanentes e indomables (areniscas semifértiles, arenas volanderas, pantano pestilente)… buscando estrategias micro y macro escalares. En definitiva, las claves que podrían categorizar esta primera fase tradicional en la configuración territorial del país de Doñana, serían las siguientes: Marginalidad y orden señorial. Predominio de la naturaleza. Gestión adaptativa a las limitaciones y recursos de un espacio magmático y difícil.

2. Ilustración y romanticismo

Los planteamientos ilustrados se dejan notar en Doñana desde fines del siglo XVIII e inicios del XIX, proponiendo la necesidad de convertir estos escenarios meramente predatorios, venatorios o ganaderos en tierras productivas, a través de unos proyectos y programas de fomento –provincia de Sanlúcar de Barrameda, colonizaciones agrarias y forestales, desecación y bonificación de marismas- que, controlando las aguas y privatizando baldíos y comunales, debían suponer la entrada de la modernidad en este margen andaluz .En el paradigma romántico –extendido desde mediados del siglo XIX hasta la mitad del XX- viajeros y naturalistas van descubriendo y publicitando los valores naturalísticos, científicos y paisajísticos de Doñana, hasta llegar a plantear la necesidad de la protección pionera de su naturaleza. Paralelamente, durante la primera mitad del siglo XX, se desarrollan unas intervenciones sobre dunas, marismas y arenales que encuentran justificación en argumentos «cosmológicos» (ecológicos) y, posteriormente a la guerra civil, en razones económicas nacionales (autárquicas). Los conceptos clave de esta segunda fase de territorialización del país de Doñana serán, pues: Fomento ilustrado de las producciones frente a las primarias recolecciones y también a la protección pionera y romántica de la naturaleza. Bonificación de marismas, desecación de lagunas, detención de dunas y forestaciones masivas de arenales, así como experimentaciones agrícolas y primeros intentos de puesta en riego.

3. El marco desarrollista

Los años 60 y 70 del siglo XX se caracterizan en este país de Doñana por su descubrimiento masivo como espacio de nuevas producciones: agricultura intensiva en arenas, turismo playero, naturaleza visitable. Las prospecciones de agua subterránea, efectuadas por la FAO desde finales de los años 50, se saldan con el éxito del encuentro de una gran «bolsa de agua» (acuífero 27) que, según las previsiones efectuadas entonces podía cambiar el rostro de esta comarca marginal y constituir su gran riqueza futura: miles de hectáreas de regadío sobre arenas tradicionalmente improductivas. Las playas atlánticas del Coto de Doñana, de blancas arenas, constituirán, por su parte, uno de los escenarios del Plan de Desarrollo Turístico de la costa de Huelva. El Rocío y el propio Parque Nacional de Doñana funcionarán como otros tantos focos de atracción turística. Las aguas, tanto superficiales como subterráneas, se convierten en esta época -como elementos relacionantes de los espacios agrícolas, recreativos, turísticos y naturales- en factor de conflicto. Explícito y contabilizado descubrimiento de las riquezas del sur: agua subterránea, sol, frontera festiva (El Rocío), naturaleza institucionalizada y extensas playas cercanas. Masificaciones de los usos: Regadíos/Naturaleza/Turismo. Gestión dominadora, despilfarradora y conflictiva de las aguas.

4. La actual etapa democrática

Iniciada con la Ley de Doñana -de fechas cercanas a la aprobación de la Constitución (Diciembre 1978)- se ha ido pasando de una primera fase caracterizada por las compensaciones al entorno por haber cedido al mundo el patrimonio de Doñana, a un segundo momento en el que se busca la integración de Doñana en una comarca europea periférica y subvencionada para que logre un paradigmático «desarrollo sostenible». Las contradicciones de esta situación tienen muchas manifestaciones y van generando un territorio tópicamente colonial, en el que destacan el inacabamiento, la normalización de lo transitorio, el dominio de lo coyuntural, la conflictividad entre islas de monoproducciones que siempre terminan enfrentadas por el uso de recursos… Valga como ejemplo de tal carácter colonial la actual y proyectada gestión importadora del agua desde otras cuencas onubenses próximas hasta este país estuarino y bien dotado hídricamente, pero despilfarrador de sus aguas béticas, en función de sus emergencias económica (agricultura regada, turismo masivo) y ecológica (parques y naturaleza húmeda conservada). En definitiva, las claves comprensivas actuales descansan sobre los siguientes dilemas: Compensaciones frente a integración, ganancia masiva y despilfarro frente a «sostenibilidad», emergencia productiva frente a restauración de sistemas naturales, crecimiento económico frente a desarrollo cualitativo.
III.- SÍNTESIS DE DISCURSOS Y RELATOS PAISAJÍSTICOS DE LOS DISTINTOS ÁMBITOS O TERRITORIOS DE DOÑANA:
Ya hemos tenido ocasión de publicar una selección de metáforas más significativas de los paisajes de distintos ámbitos de Doñana, según las cuentan o fabrican los novelistas contemporáneos que se han ido acercando a este territorio (Ojeda y Villa, 2012):
a) Paisajes de playas, pinares y cotos: Dinámicos y muy cambiantes en función de la calma o la fuerza oceánica, que los convierten en escenarios acogedores o espantosos, en paraísos de veraneantes, en cárceles de sus habitantes estables e incluso en cementerios de náufragos

b) Paisajes de marismas, cenagosos y resecos: Singularizados por una retirada cuaternaria del mar que fue dejando veras o ecotonos fronterizos, en los que el encuentro de elementos contrarios (arenas/arcillas, aguas dulces/aguas saladas, aguas superficiales/aguas subterráneas…) produce fenómenos insólitos e inexplicables, que generan leyendas y los convierten en paisajes primigenios, germinales y mágicos. Estas marismas pueden ser, a la vez, naturales, armoniosas, equilibradas y duras, agresivas, intrincadas e incluso vengativas.

c) Paisajes de arenales desérticos o charcos a bonificar por la conquista pionera y el orden colonial: A modo de finisterres, de carácter magmático, a medio hacer («in fieri») y, por la tanto, dificultosos para ser dominados y territorializados por las comunidades humanas, los arenales –con sus matorrales o cotos y sus innumerables charcos- son espacios ricos en recursos predatorios. Su domesticación sólo será conseguida por unos procesos experimentales o coloniales, muy jerarquizados y en los que unos ganan –divirtiéndose u obteniendo pingües beneficios de aquellos paraísos encontrados y/o explotados- y otros pierden –dejando sus vidas en ingratas –y a veces imposibles- tareas domesticadoras.

Pero, como productos de la emoción, todo paisaje y también estos paisajes de Doñana no sólo se sostienen en metáforas creativas y culturales –que sintetizan sus respectivos núcleos de significado desde distintas artes expresivas-, sino también en planteamientos científicos -que subrayan sus singularidades- y en relatos identitarios –que vinculan cada paisaje a eventos, personajes o leyendas reales o inventadas-.

Si efectuamos un recorrido por la larga historia de apreciaciones científicas, creativas y populares de Doñana, podríamos ordenar y sintetizar sus planteamientos, discursos y relatos en los siguientes tópicos:

1.- Finisterre reciente, híbrido, horizontal, magmático, en hechura

La reciente configuración física de estos espacios no es sólo reconocida por los geólogos y paleontólogos, sino que también se constituye en atributo singular y perfectamente observable por visitantes:
“… La noche se abatía rápidamente sobre la marisma y los árboles ahora parecían aguafuertes negros, recortados contra el cielo. Volví caminado despacio por el silencioso carril. Mañana volvería a Inglaterra en un avión turbo-propulsado del siglo veinte, al tumulto de la superpoblada Londres, a las luces de neón, los teléfonos y los implacables relojes, al ruido constante y al hedor de los humos de las gasolinas, a los periódicos, las crisis recurrentes y las habladurías sobre las bombas de hidrógeno. Mañana mis pisadas en el carril del Martinazo comenzarían a borrarse. En pocos días o semanas ninguna traza de nuestra expedición sería visible. Las lluvias del invierno vendrían para llenar la agrietada marisma y las arenas sedientas tragarían el agua profundamente, hasta el hondo subsuelo, para defenderse del abrasador sol del verano. La mayor parte de las aves que habíamos visto partirían y en el invierno, las multitudes aladas de las tierras del norte se derramarían por el Coto para sustituirlas. Las dunas continuarían arrastrándose sigilosas. Avanzando desde el oeste, uno a uno, cada grano de arena caería por el empinado frente dunar para, lentamente, ir tapando los pinos, hasta asfixiarlos finalmente. Y aún así, antes de que cada pino muera, un viento juguetón quizá arrastre un piñón de una piña abierta y lo haga girar en su seno hasta acomodarlo en una hozadura de jabalí, lejos de la arena amenazante. Allí germinará y, finalmente, brotará un pino niño, verde y vigoroso, que sustituirá a su padre y continuará el inacabable ciclo de la vida, la muerte y la regeneración. Sobre él, las águilas avanzarán gritando, triunfantes en su dominio de los cielos y, con el tiempo, llegarán a construir sus nidos en sus vigorosas ramas. Bajo su sombra, un día abrasador, las perdices buscarán cobijo para sus perdigones y por la noche el lince merodeador olfateará sus menudos rastros y los buscará en las tinieblas. En el monte blanco, cada mañana de primavera traerá un millón de flores de jaguarzo, que el sol marchitará al mediodía y serán reemplazadas por otro millón con el próximo amanecer. Vendrán las estaciones y se irán, pero nuestra amada tierra salvaje, el Coto de Doñana, dormirá en los años venideros en su soledad y su belleza, ¡quiéralo Dios!, inmaculadas” (Guy Mountfort, ornitólogo inglés, líder de las expediciones ornitológicas al coto de Doñana, Portrait of a Wilderness, 1958. Traducción española: Retrato de una Tierra Salvaje. Patronato de Doñana, 1994, pp. 262-263)
Los novelistas que describen estas tierras o cantan sus atributos, también inciden en su carácter magmático con algunas comparaciones, analogías o metáforas.
Sintió que la rodeaba la impregnación tenebrosa de la marisma, con sus miasmas inyectadas en la tupida urdimbre de la humedad, más densa a medida que la luna menguante iba esparciendo desde la algaida un fantasmagórico cerco de pavesas y fuegos fatuos. Y en eso notó sin saberlo que de allí brotaba como una vidriosa copia de la actividad nocturna de la fauna alojada en la breña… un bramido agónico de gamezno alucinado por el ojo homicida del gato cerval un grito de grulla que avisa del horrendo combate de la mangosta y el culebrón lagunero un graznar de ánsares sorprendidos en sus dormitorios por el husmo de la raposa un vacío rebosante de luchas y huidas y apareamientos y hambres y hartazgos y descomposiciones…” (J.M. Caballero Bonald, escritor, 1974, Agata ojo de gato. Anagrama, Barcelona, 1992 p. 58)

“…hasta hacía poco no pasó de ser simple tierra aforada, ni siquiera había llegado a merecerse la tarea de ser medida por alguien; una muestra sin duda de sabiduría de los antiguos: para qué medir una tierra aun en ebullición, magmática, tan inútil como una vasija a medio cocer, derretida, tierra en la que la naturaleza debía terminar su trabajo para hacerla habitable … fue siempre una suerte de más allá, lo que quedaba después de las columnas de Hércules, el remate cenagoso de lo conocido por donde la tierra se reblandece igual que un espárrago por su extremo tierno anunciando su consumación: la fin del mundo.” (J. Villa, 2005: 22)

2.- Naturaleza singular y biodiversa, reconocida científica y objetivamente:

El reconocimiento objetivo y científico de la diversidad ecológica de Doñana, como encuentro de regiones biogeográficas distintas y complementarias –atlántica/mediterránea, europea/africana-, que se había iniciado con Chapman y Buck (1910), se desarrollará y publicitará con las memorias de unas expediciones de naturalistas a Doñana, que se suceden durante los años 50 del siglo XX (Mountfort, 1958):

Al estar localizada en la zona bisagra entre África y Europa, esta región ha podido disponer de una gran cantidad de especies para construir su actual riqueza y, además, no ha sufrido los desastrosos empobrecimientos causados por las sucesivas glaciaciones, ni por un aislamiento geográfico o climático. De una manera excepcional, esta región también ha disfrutado de cuidados y vigilancia por muchas generaciones, que la han protegido de la destrucción que la moderna explotación económica ha generalizado en toda Europa. Por todas estas razones, constituye un monumento natural de excepcional importancia e interés científico, por cuya preservación de perturbaciones y desarrollo, los actuales propietarios y la misma España son un ejemplo para el mundo (Nicholson, ecólogo de la expedición al coto de Doñana de 1957. Textos extraídos de Mountfort, 1958. Ed. 1994: 8-9 y 279-280).

Y todo ello irá conduciendo al progresivo estudio de sus ecosistemas y a la elaboración de un reconocido Mapa Ecológico del ya creado Parque Nacional de Doñana (Aguilar Amat y otros, 1977), en el que se llegan a distinguir -a escala 1/80.000, como puede observarse en la Figura 2 una veintena de ecosistemas, enmarcados en tres grandes ambientes: Playas (de dunas consolidadas y dunas móviles), marismas (salinas y dulces) y cotos (matorrales y pinares).

Figura 2. Mapa ecológico del Parque Nacional de Doñana (Aguilar y otros, 1977).



La ley de Doñana (diciembre de 1978) delimita el Parque Nacional, rodeándolo de unas áreas de defensa o preparques, que posteriormente se convertirán en el Parque Natural, administrado y gestionado por la Junta de Andalucía, a través de su Consejería de Medio Ambiente, en cuyo seno se continúan las tareas de investigación de ecosistemas, cuyos resultados serán georreferenciados por el Departamento de Cartografía de la Consejería de Obras Públicas y Transportes –en el marco del Sistema de Información Geográfica del Litoral Andaluz- generando el que hoy puede ser considerado como «mapa oficial» de Unidades Ambientales del actual «Espacio Natural Doñana» (Fig. 3)

Figura 3.- Unidades ambientales del Espacio Natural Doñana: Marismas, Arenales, Playas y Cotos



(Fuente: Sistema de Información Geográfica del Litoral Andaluz, Consejería de Obras Públicas y Transportes). 2000.

3.- Mito natural romántico y surrealista

La consideración de Doñana como mito romántico de una naturaleza virgen e impoluta -“esplendor de la esterilidad”- queda recogida magistralmente en los textos de Abel Chapman y Walterio Buck:

Desde la desembocadura del río, los bosques de pino piñonero se extienden sin solución de continuidad, legua tras legua, colinas y valles realzados por su follaje verde oscuro, mientras el sotobosque revela la gran riqueza de plantas aromáticas, todas iluminadas por los rayos solares que las motean intermitentemente. al oeste, fuera del límite del pinar se extienden extensas zonas de desierto sahariano, con millas de resplandecientes eriales de arenas desprovistas de cualquier vestigio de vegetación: la exaltación de una desolación magnifiscente, el esplendor de la esterilidad” (chapman y buck, 1910. ed. de 1989: 39).
De aquellos bellos textos naturalistas y románticos beberán tanto otras aproximaciones mitificadoras vinculadas a nuevos paradigmas como planteamientos científicos y objetivos que demostrarán las singularidades y la diversidad ecológica de este mundo.

Continuando con la senda de la mitificación de Doñana, la presencia de creadores surrealistas en estas tierras –ya en el último tercio del siglo XX y de la mano del matrimonio Camacho- supondrá una nueva y sugerente mirada a estos paisajes, cuyas riquezas escondidas se convierten en “objetos encontrados” para el mismo Jorge Camacho, que no sólo convierte en patrimonio material las “cruces de Doñana”, sino que se atreve a escudriñar con su pintura en las profundidades de las dunas:



Por su parte, el escritor y pintor Henri Michaux, mirando a la laguna de Sta. Olalla, confiesa a Jorge Camacho que los más bellos dibujos que cabrían imaginar sobre Doñana serían las líneas efímeras e irrepetibles que describen los pájaros en sus vuelos. Esa visión fugitiva, inasible y única era para Michaux la imagen más cabal de la creación artística (Camacho, González Faraco, 2006)

4.- Mito social: bello hogar del buen salvaje

Pero la mitificación de estos territorios y paisajes no se queda sólo en los terrenos del naturalismo y las creatividades, sino que los traspasa, instalándose asimismo en el campo de las ciencias sociales. Llama poderosamente la atención la mirada pedagógica de Luís Bello, discípulo de la Institución Libre de Enseñanza que recorre el país para informar sobre sus escuelas y muestra su valoración educativa y muy roussoniana de los niños de Doñana:
Después de andar tanto por España y de penetrar un poco -tal es mi intención- en el alma del pueblo, todo podría ocurrírseme menos compadecer a los niños del coto de Oñana porque en su mundo encantado –de cuento de niños- no hay escuelas. Son felices. Se crían sanos. Saben lo que deben saber. Para ser como sus abuelos no necesitan más. (…) Porque el coto podrá ser dominio del duque de Tarifa; pero quien lo disfruta y lo posee es el hijo del campesino. Para no variar nunca el orden preestablecido, lo mejor es que siga en libertad, aprendiendo el lenguaje de los pájaros y las alimañas. ¡Tierra singular, paradisíaca, primitiva, imposible sobre cualquier otro rincón de Europa!“…

Hoy, en efecto, empieza a despejarse el porvenir de esta desembocadura, gracias al estudio de expertos ingleses, con experiencia adquirida en el delta del Nilo. Permítame el lector deducir una consecuencia. Yo hubiera preferido que los muchachos del coto de Oñana, sin perder el delicioso contacto con la Naturaleza, antes al contrario, aprendiendo a conocerla y a dominarla, fueran los que planearan y realizaran esa obra gigantesca.” (Luís Bello, 1928, ed.1998: 267)

5.- Simplicidad de lo complejo, plenitud del vacío.

Veníamos los dos, cargados, de los montes: Platero, de almoraduj; yo de lirios amarillos. Caía la tarde de abril. Todo lo que el Poniente había sido cristal de oro, era luego cristal de plata, una alegoría, lisa y luminosa, de azucenas de cristal. Después, el vasto cielo fue cual un zafiro transparente, trocado en esmeraldas. Yo volvía triste … Ya en la cuesta, la torre del pueblo, coronada de refulgentes azulejos, cobraba, en el levantamiento de la hora pura, un aspecto monumental…” (Juan Ramón Jiménez, 1914).



Creo que la cualidad que lo engrandece es su simplicidad, esa aparente simplicidad de horizontales infinitas que dividen los espacios de mar y cielo y configuran la banda del Coto” (El coto desde Sanlucar. Óleo y texto de Carmen LAFFON)



Es absurdo acumular detalles parciales en una imagen; la rica complejidad del paisaje, sus principales aspectos de crecimiento, cambio o relación no pueden expresarse con la acumulación de datos parciales de sus elementos. El criterio a seguir es buscar los caracteres más relevantes y recrear su expresión, su ritmo y su color hasta que resulten tan bellos como en la misma naturaleza” Duna y corral. Texto y guache de Regla ALONSO
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