1. La organización del contenido (o de las ideas) del texto






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título1. La organización del contenido (o de las ideas) del texto
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EL COMENTARIO DE TEXTOS EN LA PRUEBA DE SELECTIVIDAD

Operaciones previas.

Para la acertada realización de las cuestiones que van a solicitarnos en relación con el comentario de textos, es conveniente comenzar realizando las siguientes operaciones:

1. Lectura de los datos del pie de página, si los hay. Al pie de página suele consignarse el nombre del autor, el litro (o la publicación) a la que pertenece el texto y la fecha en la que se hizo público. Estos datos pueden sernos de inestimable valor por poco que conozcamos del autor y de las circunstancias históricas del momento de la publicación del texto.

2. Lectura atenta del texto párrafo a párrafo, releyendo sobre todo el primero y el último. En un texto seleccionado para su comentario, el primer párrafo, normalmente, plantea el tema en cuestión, y el último, las conclusiones a que llega el autor; los párrafos intermedios suelen servir para desarrollar las ideas contenidas en el primero.

Debes tener en cuenta que la unidad de lectura es el párrafo y que, por lo tan to, en cada uno de ellos habrá, al menos, una idea fundamental, y puede que alguna secundaria.

3. Subrayar las ideas fundamentales de cada párrafo y destacar, a lápiz, en el margen izquierdo del texto, de qué trata cada párrafo, sintetizándolo con una palabra del tipo «concepto», «definición», «condiciones», «etapas», «conclusión», etc. Del resultado de esta operación dependerá en gran parte el éxito del ejercicio. Una vez hechas estas operaciones previas, que pueden ser simultáneas, estamos en condiciones de realizar nuestro comentario de texto.
1. La organización del contenido (o de las ideas) del texto
En cuanto a la organización del contenido del texto, es conveniente tener presente que las ideas se organizan en torno a una estructura determinada. Por lo tanto, explicar la organización de las ideas de un texto es tanto como describir su estructura. Esta tarea consiste en describir cuál es la organización interna del texto, viendo sus partes, enumerando las ideas principales que cada parte contiene y analizando la relación que guardan unas partes con otras. Para ello vuelven a sernos de una gran utilidad las operaciones previas que hemos realizado al principio: el subrayado y las anotaciones al margen.

Las partes pueden venir ya marcadas (por párrafos, en el caso de textos en prosa, o por estrofas, en el caso de textos poéticos), o bien debemos marcarlas nosotros, señalando unidades de contenido, cada una de las cuales contendrá una idea principal.

Además de estas partes visibles, y de acuerdo con la organización del discurso, encontramos los siguientes tipos de estructuras:

Estructura analizante, apriorística o DEDUCTIVA: la tesis va formulada al principio del escrito y de ella se deducen una serie de conclusiones.

Estructura sintetizante, a posteriori o INDUCTIVA: la tesis cierra el escrito; varias ideas conducen a una conclusión final. (Estos dos tipos de estructura son los más frecuentes en los textos que se comentan, pero también pueden aparecer los que figuran a continuación).

Estructura sucesiva: se exponen los hechos o ideas unas a continuación de otras, siguiendo un orden cronológico. Así sucede, por ejemplo, en un texto que presente la historia de un objeto, idea o movimiento cultural.

Estructura circular o de encuadre: contiene elementos de las estructuras deductiva e inductiva. Al principio del texto se formula la idea general o tesis; a continuación, se enumeran los casos concretos o los ejemplos que la confirman y, finalmente, se cierra el escrito nuevamente con la tesis, repitiéndola o modificándola con la introducción de algún elemento.

Estructura en paralelo: cuando se trata de dar una visión general sobre un hecho o de describir el estado de una investigación (sin necesidad de llegar a ninguna conclusión concreta) se suele adoptar este tipo de estructura, parelando el asunto en puntos que se exponen paralelamente, unos a continuación de otros. Por ejemplo, si tuviéramos que exponer el estado de la investigación de los trasplantes de órganos, podríamos seguir la siguiente estructura: trasplantes de corazón, de riñón, de hígado, etc.

Estructura interrogante: el texto se construye a partir de una o varias preguntas que el autor plantea y a las que trata de dar respuesta convenientemente razonada.
Por lo tanto, y para concluir, responderemos a esta cuestión de la “organización de las ideas del texto” describiendo su estructura interna (partes de que consta, ideas principales que cada una desarrolla y relación que se establece entre las mismas) y analizando el tipo de estructura en la que está organizado el discurso (deductiva, inductiva, sucesiva, etc.).
2. El tema y el resumen

Podríamos decir que el tema es la idea fundamental que sintetiza el contenido de un texto. Por lo tanto, para su redacción debemos escoger una frase breve (aunque no excesivamente) que exprese la idea fundamental del autor y su intención al escribir el texto. Se recomienda que la frase se formule en estilo nominal (es decir, que no lleve verbos). Cuando el tema sea amplio o requiera algún tipo de aclaración, es conveniente el uso de los dos puntos o la construcción de una frase bimembre con alguna conjunción copulativa. También podemos utilizar la interrogación retórica.
. La base del resumen nos la va a proporcionar una operación que hemos hecho previamente: el subrayado que hacíamos al realizar la lectura comprensiva: de ahí la importancia de subrayar sólo lo fundamental y de tal forma que lo subrayado tenga sentido en sí mismo. De hecho, el subrayado es, en efecto, un resumen del texto, pero no conviene trasladar el subrayado sin más para que sirva de resumen. Hemos de intentar variar algo las palabras y expresiones utilizadas por el autor; para ello nos guiaremos fundamentalmente

por un principio de economía: si algo se puede decir con una palabra, no utilizaremos dos.

La extensión del resumen ha de ser, aproximadamente, de un 20% o un 25% del original.
En la redacción del resumen hemos de tener en cuenta:

a) No deben aparecer guiones ni ningún otro signo propio de la esquematización.

b) No debemos utilizar el punto y aparte: la coma, el punto y coma y el punto y seguido deben ser los medios de enlace general.

c) El resumen ha de tener sentido pleno en sí mismo y no ser una simple enumeración de ideas; para ello usaremos las conjunciones que marcan la causa, la consecuencia, la digresión, la condición, el contraste, etc. En definitiva, el resumen ha de ser un texto coherente (en cuanto a la exposición del contenido) y un texto cohesionado (en cuanto a su forma y estructuración).
3. El comentario crítico del texto: Tesis, argumentos, recursos expresivos

Pondremos en él nuestra máxima atención. Recordemos que es el apartado más importante y tal vez el más difícil. Para este apartado no hay recetas posibles ni un solo modo de realizarlo, pues caben diversos enfoques y distintos métodos. Probablemente, el corrector aceptará cualquier orientación, con tal de que el comentario resulte coherente y esté construido desde un punto de vista personal.
He aquí los dos enfoques que debemos adoptar para abordar nuestro comentario:

Desde un punto de vista objetivo, debemos partir de lo que dice el texto y cómo lo dice: comentar, relacionar, asociar, de forma progresiva el contenido con nuestros conocimientos acerca de la materia concreta. Se trata de una explicación profunda: de explicar el texto, de hacerlo visible a los demás, enriqueciéndolo e ilustrándolo con todo aquello que hayas oído o leído sobre el tema. No olvides enmarcarlo en su contexto histórico-social. Cuida tu estilo, que debe estar presidido por la claridad y un cierto distanciamiento: es el texto o el autor quien desarrolla esas ideas, no tú —de momento—. Puedes utilizar fórmulas del tipo: “En primer lugar, el autor nos plantea (...)”, “La primera idea que el texto (o el autor) manifiesta (...)”, “En segundo lugar, se nos ofrece (…)”, etc.: fórmulas basadas en el empleo de la tercera persona o de la impersonalidad gramatical.
Desde un punto de vista subjetivo, y como complemento al enfoque anterior, debemos partir ahora desde nuestros propios y personales criterios. Realizaremos una valoración personal que sirva de conclusión al comentario. En ella podemos mostrar nuestra opinión personal sobre lo comentado, pero razonadamente, es decir, huyendo de fórmulas simplistas como “me gusta el texto (o el estilo)”, etc. Debemos utilizar, por el contrario, expresiones como “Desde mi punto de vista”, “Desde nuestra perspectiva” (plural mayestático), etc. Igualmente, huiremos de posturas extremas, radicales, polémicas o tendenciosas, cuando tengamos que opinar sobre algún tema de debate. Debemos exponer un juicio crítico, razonado, objetivo, sobre lo que el texto dice, asintiendo, disintiendo o matizando su contenido con razones de peso y rigor.

Hemos de fijarnos en la objetividad (imparcialidad) o subjetividad (parcialidad) de los supuestos doctrinales del autor —formación, ideología, personalidad, su intención o finalidad, etc.—. Anotaremos, finalmente, el grado de interés del texto, su relación o vigencia con la actualidad, su originalidad, su posible aportación al tema y haremos una breve conclusión final.

Lo ideal sería conjugar los dos enfoques, bien de forma simultánea o bien en partes diferenciadas.
Sugerencias para el apartado de la expresión:

[Recordad que también se valorará vuestra capacidad para expresaros con claridad, precisión y fluidez. Además, os penalizarán por incorrecciones ortográficas, gramaticales

o léxicas, así como por errores reiterados en la puntuación y acentuación].
1. Claridad y Precisión expositivas: seleccionad y ordenad las ideas. Huid de períodos sintácticos largos. Haced uso de los ordenadores de discurso (así pues, por tanto, por el contrario, sin embargo… en primer lugar, en segundo lugar, en otro orden de cosas... finalmente, en resumen, por último...).

2. Propiedad y fluidez morfosintáctica: no os limitéis al uso de períodos sintácticos yuxtapuestos o coordinados. Añadid causales, consecutivas, concesivas, relativas…

3. Riqueza de vocabulario: emplead sinónimos, evitad repeticiones, utilizad términos abstractos y, a ser posible, términos cultos: discrepancia, impunidad, discriminación, consenso, pluralismo, integración, corporativismo, precariedad, tramitación… (sustantivos); vigente, deplorable, reticente, obvio, homogéneo, pionero, infrahumano, respaldado, desautorizado... (adjetivos); priorizar, mermar, menoscabar, amedrentar, secundar, conllevar, segmentar, abordar, clarificar, neutralizar, refrendar, (im)posibilitar, potenciar, corroborar, inhabilitar, infravalorar, demorar…(verbos).


Texto 1 (Periodístico de opinión)
Ante el drama social y sanitario provocado por el consumo del tabaco, una terrible plaga a la que nadie parece querer poner ninguna solución, es preciso denunciar públicamente no sólo la impunidad legal con la que actúan las industrias tabaqueras, que se comportan como verdaderos mercaderes de la muerte, sino también la increíble complicidad que le prestan los gobiernos de todo el mundo, incapaces, probablemente por mezquinos intereses económicos, de poner fin a esta lacra social que tantas vidas se lleva cada día en todo el mundo.

Algunos datos son escalofriantes y deben ser conocidos en toda su crueldad. Según un estudio reciente, y a falta de datos referidos a nuestro país, tres mil niños norteamericanos se inician diariamente hoy en este vicio, el 40% de los cuales morirá prematuramente, en el mejor de los casos. Las compañías saben que la población adulta está cada vez más sensibilizada acerca de sus perniciosas consecuencias y que crece el porcentaje de fumadores que lo dejan. Para compensar esas bajas y mantener el negocio, las tabaqueras utilizan una publicidad embaucadora dirigida a una población joven y, por tanto, indefensa en muchos aspectos. Aunque a veces el fumador elige libre y conscientemente su veneno, muchos niños son embaucados por esta publicidad manipuladora, ante la permisividad de los gobiernos, que prefieren mirar para otro lado y seguir obteniendo pingües beneficios.

Por otra parte, todos sabemos que el tabaco se ha asociado irracionalmente con ciertos valores que han originado, mantenido y multiplicado su consumo: un sabor fugaz de libertad adolescente y una chispa de rebeldía, un emblema de la liberación femenina, la seducción que provoca en el consumidor la imagen de grandes personajes que han fumado a lo largo de su vida (Antonio Machado, André Malraux, Churchill, Freud, Wayne, Bogart…).

Pero ninguna de estas mentiras puede hacernos olvidar la tragedia cotidiana que provoca. El romance con el cigarrillo está, por fin, empezando a quebrarse, sobre todo en los países desarrollados, donde cada vez son más los que piensan que fumar es tanto un acto individual como social y que la lucha contra las tabaqueras y los gobiernos debe ampliarse a todo el espectro social, porque, en el fondo, todos somos cómplices de su existencia.

Álvaro G. Rodríguez, Diario EL PAÍS, diciembre de 2004

1. Organización de las ideas del texto

En cuanto a la organización de las ideas, podríamos decir que el texto presenta una estructura interna dividida en cuatro partes, coincidentes con cada uno de los párrafos:

En el primero, el autor plantea su tesis: la denuncia pública de las empresas tabaqueras y de la inhibición de los gobiernos ante sus trágicos efectos. En los párrafos 2 y 3, el autor refuerza su punto de partida con hechos concretos que ponen de manifiesto, respectivamente, la virulencia del problema y las estrategias de esas empresas para preservar el mercado: en el segundo, hace alusión al número de niños norteamericanos que se inician diariamente hoy en ese vicio, víctimas de una publicidad embaucadora; en el tercero, recuerda que el consumo de tabaco se ha asociado históricamente a falsos valores, que es preciso desterrar. Finalmente, en el cuarto reafirma su tesis inicial, pidiendo a la sociedad que luche por extirpar esta lacra sin dejarse manipular por sus falsos cantos de sirena.

Con respecto al tipo de organización del discurso, podríamos decir que el texto presenta una estructura circular o de encuadre, ya que, al principio se formula la idea general o tesis; a continuación, se enumeran los casos concretos o los ejemplos que la refuerzan y, finalmente, el texto se cierra de nuevo con la tesis, aunque introduciendo un nuevo elemento: la responsabilidad de todos en la solución del problema.
2. El tema y el resumen del texto

El tema de este texto sería la denuncia pública que hace el autor de las empresas tabaqueras y de la inhibición de los gobiernos, incapaces de poner fin a esta lacra social, de la que todos somos responsables.


Resumen

Ante los perniciosos y trágicos efectos producidos por el consumo del tabaco, es preciso denunciar públicamente, tanto a las empresas tabaqueras como a los gobiernos de todo el mundo, que toleran su comercio a cambio de extraordinarios beneficios.

Debido al descenso en el consumo del tabaco en la población adulta, sobre todo de los países desarrollados, las industrias del sector han puesto en marcha una potente maquinaria publicitaria para captar adeptos entre la población joven, la más indefensa y vulnerable. Pero, ni esa publicidad ni los falsos valores a los que se asocia su consumo pueden desviarnos de una lucha en la que debemos participar todos, porque todos somos cómplices de su existencia.
3. Comentario crítico

La lectura atenta de este texto nos permite ubicarlo en el ámbito de los textos periodísticos de opinión. El artículo, o columna, es una reflexión sobre los perniciosos efectos del consumo de tabaco, con el propósito de denunciar las industrias tabaqueras (y a sus cómplices, los gobiernos de todo el mundo), a las que llama “mercaderes de la muerte”. Por sus características, estamos ante un texto expositivo-argumentativo, de naturaleza humanística. Parece reunir todas las características de un ensayo: escrito fácil y bien redactado, que expone un tema cualquiera, aunque de interés general, con una visión subjetiva, basado en una interpretación intuitiva, apto para el debate...

Dicho esto, debo añadir, de entrada, mi adhesión total a cuanto se afirma y se critica en este artículo: indudablemente, el tabaco mata, embauca a sus víctimas cuando éstas son demasiado jóvenes para ser conscientes de los males que les acarreará su vicio futuro, un vicio tolerado por los gobernantes de la Tierra porque su consumo produce pingues beneficios económicos.

Tal vez sea innecesario aducir datos que confirmen cuanto asegura el articulista: aunque en el texto no se dice, anualmente mueren, sólo en España, unas cincuenta mil personas por causa del tabaco y son muchas más las que sufren sus secuelas en una salud quebrantada. Nadie desconfía ya de la veracidad de los datos: unos dos mil compuestos químicos contenidos en el cigarrillo, especialmente la nicotina, los alquitranes y los óxidos de carbono liberados en su combustión, ocasionan enfermedades tan graves como la bronquitis, el enfisema o el cáncer, algo que ya se advierte en las propias cajetillas.

¿Y cómo es posible que se permita existir a una industria que ocasiona efectos tan devastadores? El articulista se hace implícitamente esa misma pregunta, cuya respuesta conocemos todos: los fuertes impuestos que gravan los cigarrillos los hacen atractivos al fisco de cualquier país. Los ingresos que genera el tabaco son tan elevados como para compensar con creces los gastos exigidos por el tratamiento de las enfermedades que origina. Y en esos beneficios descansa, además, gran parte de los presupuestos del Estado. ¡Cómo puede esperarse, por tanto, que ningún gobierno se enfrente con sinceridad a este comercio y se disponga a combatirlo resueltamente? ¿Lo harán Estados Unidos o China, que son los mayores productores mundiales de tabaco? ¿Lo imitarán los demás países productores o consumidores?

Los gobernantes caen en esta terrible contradicción: están obligados a advertir de los peligros del tabaco, a la vez que permiten la incitación a su consumo. En esa misma línea, prohíben vender una cajetilla al menor de dieciséis años, pero se sabe que sólo si se fuma a esa edad, se será un adicto consumidor en el futuro.

Y lo cierto es que sigue creciendo el número de niños y jóvenes españoles que contraen el hábito (últimamente crece más el número de chicas fumadoras que el de chicos). ¿Cuáles son las razones de la precocidad con la que se empieza a fumar?

Los fumadores, como nos indica el autor del artículo, se inician en el vicio cuando apenas son unos niños, a una edad demasiado temprana para poder elegir libremente hábitos malsanos o apreciar con objetividad los riesgos y perjuicios de su conducta.

Los riesgos o peligros a esa edad se juzgan irreales (más si cabe al estar tan lejanos los efectos perniciosos que se anuncian). Se dice, por ejemplo, que fumar veinte cigarrillos diarios durante quince años reduce la esperanza de vida en cinco años: ¿podrá entender esto correctamente un preadolescente o un adolescente de trece años? Quien se inicia en el hábito de fumar cree imposible su adicción, pues apenas consume unos cuantos pitillos con los amigos, pero cuando su hábito le exija media cajetilla diaria, ya será demasiado tarde, pues se habrá transformado en un adicto.

La razón que aduce el articulista para explicar por qué se consumen los primeros pitillos parece plausible: se trata de un rito de iniciación a la vida adulta; un cigarrillo entre los dedos da la sensación de autonomía personal, libre ya de la tutela de los mayores, y una atractiva rebeldía frente a las normas sociales. Para terminar, coincido con el autor: esta lucha es de todos: ¡hagámosle frente!


Texto 2 (Humanístico)
«Hace unos años, paseando por las inmediaciones de Granada, oí cantar a una mujer del pueblo mientras dormía a su niño. Siempre había notado la aguda tristeza de las canciones de cuna de nuestro país; pero nunca como entonces sentí esta verdad tan concreta. Al acercarme a la cantora para anotar la canción observé que era una andaluza guapa, alegre sin el menor tic de melancolía; pero una tradición viva obraba en ella y ejecutaba el mandato fielmente, como si escuchara las viejas voces imperiosas que patinaban por su sangre. Desde entonces he procurado recoger canciones de cuna de todos los sitios de España; quise saber de qué modo dormían a sus hijos las mujeres de mi país, y al cabo de un tiempo recibí la impresión de que

España usa sus melodías para teñir el primer sueño de sus niños. No se trata de un modelo o de una canción aislada de una región, no; todas las regiones acentúan sus caracteres poéticos y su fondo de tristeza en esta clase de cantos, desde Asturias y Galicia hasta Andalucía y Murcia, pasando por el azafrán y el modo yacente de Castilla. Existe una canción de cuna europea, suave y monótona, a la cual puede entregarse el niño con toda fruición, desplegando todas sus aptitudes para el sueño. Francia y Alemania ofrecen característicos ejemplos, y entre nosotros, los vascos dan la nota europea con sus nanas de un lirismo idéntico al de las canciones nórdicas, llenas de ternura y amable simplicidad».

Federico García Lorca: Las nanas infantiles.

1. La organización de las ideas del texto

Por lo que se refiere a la organización de las ideas, el texto se organiza a partir de una experiencia personal del escritor: la melancolía que experimenta al oír una canción de cuna a una gitana andaluza, que corrobora una intuición anterior. Tiene una forma argumentativa y puede dividirse en las siguientes partes:

Introducción: el escritor piensa que en el fondo de las canciones de cuna hay una gran tristeza.

Desarrollo: esta idea se reafirma cuando oye la nana que una gitana canta a su niño en los alrededores de granada. El autor recoge canciones de cuna de otras partes de España y observa la misma melancolía.

Conclusión: Termina deduciendo que las canciones de cuna españolas son diferentes a las de otros países europeos: tiernas y sencillas. Sólo los vascos se acercan a este tipo de canciones.
2. El tema y el resumen del texto

En cuanto al tema, el texto trata sobre la impresión que producen en el autor las canciones de cuna y las diferencias que se observan entre las del Norte y las del Sur de Europa.

Resumen

Paseando por los alrededores de Granada, el autor comprueba una vieja intuición suya: que las canciones de cuna infantiles tienen un fondo de tristeza. Más tarde completa esa información recogiendo nanas de otras partes de España y observa que sólo los vascos tienen unas canciones de cuna tiernas y sencillas, comparables a las nanas de los países del norte de Europa.
3. Comentario crítico

Estamos claramente ante un texto de carácter humanístico en el que el autor expone su personal opinión sobre las diferentes canciones de cuna europeas. Podría tratarse de un texto aparecido en alguna publicación de las muchas en las que colaboró García Lorca, pero parece más probable que se trate de un fragmento de un texto más amplio de carácter ensayístico.

Su caracterización como ensayo viene avalada, en primer lugar, por su extensión; los ensayos no tienen una extensión determinada, pueden ser cortos, como el texto que analizamos, o puede tener la extensión de un libro (que es la tendencia de los últimos años). En segundo lugar, siempre son subjetivos, contemplan la realidad desde un punto de vista personal: sentí esta verdad tan concreta (…) siempre había notado la aguda tristeza (…). En tercer lugar, es fundamental en este tipo de textos la dimensión literaria: el autor tiene muy en cuenta la función estética de la lengua, quiere tratar el tema de forma amena, ser original, captar lectores; para ello utiliza una serie de recursos estilísticos como las metáforas (pasando por el azafrán y el modo yacente de Castilla), la abundante adjetivación (viejas voces imperiosas… suave y monótona… guapa, alegre), el vocabulario escogido (teñir el primer sueño de sus niños, … toda fruición), etc. Y por último, suelen tener un cierto carácter polémico, no todo el mundo estará de acuerdo con García Lorca en diferenciar las canciones vascas de las del resto de España, basándose sólo en una intuición.

Al no tener grandes conocimientos sobre la forma y el espíritu de las canciones de cuna, hay que aceptar como correcta la tesis de García Lorca: los vascos son los que más se acercan al tono sencillo y tierno de las nanas del norte de Europa, despegándose de las del resto de España, tristes y melancólicas.

Lo que llama la atención del texto anterior es la observación del autor sobre el aspecto personal, individual de la gitana: guapa, alegre, nada melancólica, en fuerte contraste con la nana que canta, como si una tristeza colectiva, innata, heredada, tirase de ella con más fuerza que la dicha propia, personal, al dormir a su niño.

El texto es sin duda un fragmento de algo más amplio en el que tal vez García Lorca llegase a algún tipo de conclusión sobre el carácter de la mayor parte de los españoles frente al de los vascos y de otros europeos, a partir de la forma en que sus madres les ayudaron a conciliar el sueño durante su niñez.

Aunque no se nos da a conocer la fecha de producción de este texto, no parece alejado de las preocupaciones intelectuales de los años 20, suscitadas entre otros por las teorías de Freud sobre la importancia de la primera infancia en el desarrollo posterior de la personalidad de los individuos.

Texto 3 (Literario: Campos de Castilla. Antonio Machado)
CXXVI

«A JOSÉ MARÍA PALACIO»
Palacio, buen amigo,

¿está la primavera

vistiendo ya las ramas de los chopos

del río y los caminos? En la estepa

del alto Duero, primavera tarda,

¡pero es tan bella y dulce cuando llega!

¿Tienen los viejos olmos

algunas hojas nuevas?

Aún las acacias estarán desnudas

y nevados los montes de las sierras.

¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,

allá, en el cielo de Aragón, tan bella!

¿Hay zarzas florecidas

entre las grises peñas,

y blancas margaritas

entre la fina hierba?

Por esos campanarios

ya habrán ido llegando las cigüeñas.

Habrá trigales verdes,

y mulas pardas en las sementeras,

y labriegos que siembran los tardíos

con las lluvias de abril. Ya las abejas

libarán del tomillo y el romero.

¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?

Furtivos cazadores, los reclamos

de la perdiz bajo las capas luengas,

no faltarán. Palacio, buen amigo,

¿tienen ya ruiseñores las riberas?

Con los primeros lirios

y las primeras rosas de las huertas,

en una tarde azul, sube al Espino,

al alto Espino donde está su tierra...

1. La organización de las ideas del texto

En cuanto a la organización de las ideas, o estructura del texto, como podemos apreciar, desde los primeros versos se advierte que el poema presenta la apariencia de una carta, que podemos dividir en dos grandes partes:

. La primera ocupa los primeros 28 versos, es decir, casi todo el poema, y en ella podemos advertir la siguiente alternancia:

a) INTERROGACIÓN (pregunta sobre algún detalle del paisaje).

b) SUGERENCIA (evocación nostálgica de otro aspecto del mismo).

c) EXCLAMACIÓN (producida por las evocaciones y recuerdos anteriores).

a) ¿Está la primavera vistiendo ya las ramas de los chopos...?

b) En la estepa del alto Duero, Primavera tarda...

c) ¡Pero es tan bella y dulce cuando llega!

. La segunda está formada por los últimos 4 versos: frente al aluvión de emociones vitales expresadas en los versos anteriores, Machado deja asomarse, al final, la imagen de la muerte, que aparece en contraste con todo el poema anterior:

Con los primeros lirios

y las primeras rosas de las huertas,

en una tarde azul, sube al Espino,

al alto Espino donde está su tierra...

Le pide a su amigo Palacio que lleve un ramo de flores al Espino, el cementerio Soriano donde reposan los restos de Leonor, muerta el año anterior. Machado es consciente, por lo tanto, del triunfo de la vida y el tiempo sobre sus recuerdos más sagrados.
2. El tema y resumen del texto

El tema del poema es, sin duda, la añoranza de la vida de Antonio Machado en Soria con

Leonor, a través del recuerdo de la llegada de la primavera al alto Duero.
Resumen

El poema adopta la forma de una carta y en él, Machado, pregunta a su amigo José María Palacio por pequeños detalles que él conoce bien y que denotan que ha llegado la primavera al campo soriano: las hojas nuevas que le salen a los viejos olmos, el florecimiento de las zarzas entre las peñas, la llegada de las cigüeñas, el verdor de los trigales, los ciruelos en flor, etc.
3. Comentario crítico

En relación con el tema que hemos señalado antes, podemos establecer las siguientes consideraciones:

a) El tratamiento objetivo del paisaje castellano y el amor a la naturaleza en Antonio Machado.

Este aspecto nos remite al Machado noventayochista, ya que el tema de Castilla, como sabemos, está en la base de los hombres del 98. Por otro lado, su amor a la naturaleza le viene a Machado también por la vía de la ILE (Institución Libre de Enseñanza), en donde le enseñaron a amar y respetar la naturaleza, entendida como la morada del ser humano.

b) El tratamiento subjetivo del paisaje en Antonio Machado, derivado del impacto que ejerce sobre él el descubrimiento del campo soriano: «campos de Soria, me habéis llegado al alma», dirá en su primer poema soriano que incluye en la segunda edición de Soledades («A orillas del Duero»).

Ambos aspectos están presentes en el poema: Machado no se contenta sólo con preguntar acerca de los olmos, los trigales verdecidos o los cigüeñares nuevamente habitados (tratamiento objetivo del paisaje), sino que además siente la necesidad imperiosa de sugerir constantemente, adelantándose a la respuesta:

ya habrán ido llegando las cigüeñas

habrá trigales verdes...

ya las abejas libarán del tomillo y el romero, etc.

En este adelantarse imaginativamente a los acontecimientos se manifiesta no sólo el afecto de Antonio Machado por la naturaleza, sino también, y sobre todo, su identificación con el paisaje soriano que ahora recuerda desde la lejanía de Baeza.

En relación con la forma expresiva (es decir, en relación con el lenguaje empleado y los recursos que utiliza) hay que señalar, en primer lugar, el tono sencillo, nada estridente, de evocar y de expresarlo todo, es decir, la elegancia discreta con que se evitan toda clase de excesos. Este rasgo del lenguaje machadiano es importante, porque se presenta como una prueba más de su conversión al 98: este alejamiento de los excesos a la hora de expresar sus sentimientos es justo lo contrario de lo que un romántico o un modernista habría hecho (por las razones que ya conocemos). Así, por ejemplo, se pregunta por las cosas indirectamente: no por la primavera, sino por las ramas de los chopos o las zarzas florecidas, es decir, por los efectos de aquella. En este sentido es ejemplar el final del poema: incluso la insinuación de la muerte viene rodeada de signos de belleza y vitalidad: los lirios y las rosas de las huertas, la tarde azul…

Además de este rasgo, el lenguaje machadiano va a seguir fiel a su pobreza expresa, heredada de su etapa becqueriana, que se seguirá manifestando sobre todo en su ADJETIVACIÓN,

una adjetivación que podríamos llamar esencial, es decir, cada sustantivo está acompañado del adjetivo justo en función de la finalidad que quiere expresarse: Alto Duero / viejos olmos / hojas nuevas / zarzas florecidas / grises peñas / trigales verdes ...

Por su parte, los recursos expresivos propiamente dichos (o figuras poéticas) no son muy abundantes, precisamente por la intención de Machado de crear un lenguaje sobrio, acorde con su nueva militancia en el grupo del 98, pero aun así podemos encontrar algunos significativos. En primer lugar, son muy abundantes los recursos propios de la llamada sintaxis afectiva, como PREGUNTAS RETÓRICAS (¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?) Y EXCLAMACIONES (¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa, / allá, en el cielo de Aragón, tan bella!). En segundo lugar, también abundan las PERSONIFICACIONES, que son, en realidad, un tipo concreto de metáfora consistente en atribuir a objetos, animales o plantas cualidades humanas. Así: ¿Está la primavera vistiendo ya las ramas de los chopos del río y los caminos?; [...] En la estepa del alto Duero, Primavera tarda; [...] Aún las acacias estarán desnudas... Y, finalmente, también encontramos HIPÉRBATONS (Furtivos cazadores, los reclamos / de la perdiz bajo las capas luengas / no faltarán) y ENCABALGAMIENTOS: y labriegos que siembran los tardíos / con las lluvias de abril. Ya las abejas / libarán del tomillo y el romero.

Finalmente, con respecto a la métrica, «A José María Palacio» es un poema no estrófico que combina heptasílabos y endecasílabos de manera asimétrica. Tienen rima asonante los versos pares, mientras que los impares quedan libres. Esta combinación de heptasílabos y endecasílabos nos recuerda la silva tradicional, cuya estructura deriva de la lira clásica, poema muy utilizado para temas bucólicos y paisajísticos, tema tratado precisamente aquí por Antonio Machado.

Como conclusión, podríamos decir que este poema es un ejemplo de cómo Machado abandona la perspectiva intimista, modernista y becqueriana, de su primer libro (Soledades) e inaugura con Campos de Castilla una nueva poética, basada en las ideas krausistas recibidas en la Institución Libre de Enseñanza. Como hemos visto en el comentario, este cambio afecta tanto a los temas (que ahora son objetivos: paisaje, preocupación social y política, historia, etc.) como a los rasgos formales de su lenguaje, menos exótico y más sobrio, sobre todo en su adjetivación. Por lo tanto, Machado ha pasado del Yo al Nosotros: Campos de Castilla significa su conversión al noventayochismo, etapa en la que va a compartir su preocupación por España con autores como Unamuno, Azorín, Baroja, Maeztu o el propio Valle.



Texto 4 (Literario: Juan Ramón Jiménez)
“EL OTOÑADO”
Estoy completo de naturaleza,

en plena tarde de áurea madurez,

alto viento en lo verde traspasado.

Rico fruto recóndito, contengo

lo grande elemental en mí (la tierra,

el fuego, el agua, el aire), el infinito.

Chorreo luz: doro el lugar oscuro,

trasmino olor: la sombra huele a dios,

emano son: lo amplio es honda música,

filtro sabor: la mole bebe mi alma,

deleito el tacto de la soledad.

Soy tesoro supremo, desasido,

con densa redondez de limpio iris,

del seno de la acción. Y lo soy todo.

Lo todo que es el colmo de la nada,

el todo que se basta y que es servido

de lo que todavía es ambición.
(De La estación total, 1923-1936)

1. La organización de las ideas del texto

En relación con la organización de las ideas, o estructura del texto, el poema puede dividirse en tres partes, que coinciden con las tres estrofas de que consta. Globalmente, el poema puede considerarse como descriptivo, y cada estrofa va encabezada respectivamente por un presente de indicativo que alude a algún aspecto de esta descripción:

1. En la primera estrofa el poeta se siente completo de naturaleza y añade lo que ésta comporta en él: los cuatro elementos.

2. En la segunda, nos describe el punto de su unidad con la naturaleza, apropiándose en cada verso de una función sensitiva (luz, olor, sonido, sabor, tacto) y con un esquema sintáctico casi idéntico: Verbo (presente de indicativo) + Sustantivo (referido al sentido) + [:] + aclaración semántica.

3. La tercera es el resultado de toda esa reciprocidad: «soy un tesoro supremo», «lo soy todo», es decir, el estadio, casi místico, donde poeta y naturaleza se funden y forman juntos un panteísmo total. En este sentido es interesante la utilización de verbos atributivos, que son predominantes en esta estrofa.
2. El tema y el resumen del texto

El tema es fácilmente extraíble: sería la idea antes apuntada de plenitud, su anhelo creciente de totalidad, la armonía total, el panteísmo, la plenitud alcanzada.

Resumen

Juan Ramón Jiménez expresa en este poema un grado absoluto de identificación con la naturaleza; así, dice contener en él los elementos naturales (la tierra, el fuego, el agua, el aire) y percibir lo esencial de la naturaleza a través de los cinco sentidos (la vista, el olfato, el oído, el gusto, el tacto), para terminar llevando a cabo esa identificación panteísta: poeta-naturaleza-esencia suprema.
3. Comentario crítico

En relación con el tema, es preciso decir, ante todo, que este poema pertenece al libro “La estación total”, que fue publicado en 1946, pero con poemas escritos entre 1923 y 1936. Representa, por lo tanto, la culminación del período intelectual del poeta.

El tema se relaciona, por lo tanto, con la sed de eternidad y de conocimiento propias de la etapa intelectual de Juan Ramón Jiménez. El título del poema es, en este sentido, significativo: el otoño es la estación de la madurez de la vida, y sólo en esa madurez se puede sentir Juan Ramón pleno, sólo ahí puede alcanzar la armonía total. De ahí que Juan Ramón se sienta otoñado.

En relación con la forma expresiva, hay que señalar, en primer lugar, algunos rasgos del lenguaje empleado. Las características más importantes del lenguaje vienen dadas por la concepción que Juan Ramón tiene en esta etapa de su propia obra. No olvidemos que la poesía es, en este momento, para él un instrumento de conocimiento, de belleza y de eternidad: es decir, a través de la poesía intenta llegar al nombre exacto de las cosas, es decir, a la cosa misma. Por esta razón, en este poema encontramos:

1. Predominio de sintagmas y expresiones nominalizadas, que son la consecuencia de lo expuesto anteriormente, ya que el nombre (sustantivo) recoge la esencia o sustancia de las cosas: luz, lugar, color, sombra, dios, música, sabor, alma, tacto, soledad...

2. Formas verbales que nos hablan de la identificación del poeta con la naturaleza: “Estoy completo de naturaleza”, “Contengo... el infinito”, “Chorreo luz”, “Trasmino olor”, “Emano son”, “Filtro sabor”...

3. Expresión de la idea de plenitud a través de vocablos que indican “totalidad”: supremo, densa redondez, todo, colmo, nada, etc., y de la utilización de verbos copulativos, que son el signo de identificación última: “soy tesoro”, “lo soy todo”, “lo todo que es el colmo de la nada”.

4. Por último, y en relación con el tema, encontramos una serie de palabras que tienen que ver con el título. Para Juan Ramón, el otoño no va a ser ya esa estación melancólica y decadente que era para los modernistas, sino la época que supone la culminación vital; por lo tanto, “otoñado” es un estado espiritual: el de un hombre pleno, maduro, colmado, tal y como Juan Ramón se siente a través de la poesía. Así, por ejemplo, plena tarde de áurea madurez, rico fruto recóndito, doro el lugar oscuro, etc.

Para terminar, métricamente, es un poema con tres estrofas de 6, 5 y 6 versos respectivamente. Los versos son genéricamente endecasílabos y no presentan rima alguna, salvo una asonancia en los versos 1º y 5º de la primera y la tercera estrofa. La razón de esta falta de rima y su preferencia por el verso libre en esta etapa tiene que ver igualmente con su concepción de la poesía: lo importante es la esencia, el concepto, no la forma en la que aparezca. De hecho, Juan Ramón prosificó prácticamente todos los poemas de su última etapa.





Texto 5 (Literario: Generación del 27: Rafael Alberti)
“Desahucio
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