Javier Fernández Ortega






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Descripción de neologismos por derivación

y análisis de padjs en Trilce

Javier Fernández Ortega

María Fernández Salgado

INDICE



  1. INTRODUCCIÓN

[El libro; El lenguaje; El trabajo. Violencias morfo-léxicas]..................1


  1. DESCRIPCIÓN DE NEOLOGISMOS POR DERIVACIÓN




        1. NUEVAS DERIVACIONES.......................................9




        1. CAMBIO DE AFIJOS..............................................17



  1. ANÁLISIS DE PADJS




        1. MARCO TEÓRICO




        1. DATOS DESECHADOS

[ADJS denominales en –ado ]


        1. PADJS OBJETIVOS


3.1. PADJS de verbos neológicos

[i)por parasíntesis; ii)por derivación nominal;

iii)por cruce léxico;iv)por variación irregular]
3.2. PADJS con ruptura de su selección semántica
3.3. Unpassives



        1. PADJS SUJETIVOS




        1. AMBIGÜEDADES



IV. BIBLIOGRAFÍA

INTRODUCCIÓN

El libro


“Hoy y más que nunca quizás, siento gravitar sobre mi una hasta ahora desconocida obligación sacratísima, de hombre y de artista, ¡la de ser libre!” Carta de César Vallejo a Orrego.
En 1922 se publicó Trilce, de César Vallejo. El autor vivía entonces en Lima y no partiría hacia París hasta el año siguiente. La edición príncipe se imprimió en los talleres de la penitenciaría en la que el poeta pasó los últimos cuatro meses de escritura del libro. Con ella, y la corrección que sobre ella hizo Francisco Xandoval, comenzaron también las numerosas ambigüedades ortográficas que planearán sobre las diversas ediciones de Trilce.
“El libro más radical de la poesía escrita en lengua castellana” (Ortega, p9) tiene como marco de aparición, y refundación, las vanguardias latinoamericanas. Estas, desde una perspectiva crítica seria, no pueden asumirse como mera transposición de los movimientos del mismo tipo en Europa, sino como auténtico fenómeno continental. Los diversos centros urbanos (las sedes de Santiago de Chile, Buenos Aires o México DF) y las férreas provincias que en el interior contrapesaban albergan y generan por sí mismos una serie de poetas que reformularán la ruptura con el orden romántico en pos de la modernidad. Parte de estos poetas, no obstante, pasarán y terminarán sus días en la vieja Europa, en el París destartalado que ellos ayudaron a fundar. Como parte de esta reformulación se encuentra el retorno a propia identidad americana (la “vanguardia enraizada” según Bosi). Es decir, al lado de las modernidades a exaltar, los nuevos materiales, máquinas, inventos, realidades; la marca indígena, el regreso a las tradiciones ancestrales . Fue el negrismo de Nicolás Guillén el principal exponente de esta vuelta, pero no hay que descartar el hecho de confrontación con la raíz en la poesía de Vallejo1. Es, en cualquier caso, una lectura de los vanguardismos desde las claves históricas propias. Dichas claves son, grosso modo, la modernización occidental al tiempo de la descolonización, la penetración del poder norteamericano y de sus grandes compañías, el ascenso de la clase burguesa y la aparición de movimientos antioligárquicos que ponen en duda el propio progreso. Son todos factores de cuestionamiento ideológico que alimentan esa crisis para la modernidad.

De las Vanguardia, pese a que Vallejo no perteneció a ninguno de los movimientos etiquetados que la componían, quedan los trazos más generales conformando la obra. El ansia por la acción y la irrazón frente al idealismo romántico; la liberación absoluta del lenguaje y la desaparición del “yo lírico”. Ante tanta tachadura como solución se erige el propio lenguaje, a través de un uso que no conoces, al que no has asistido nunca2. Cobra fuerza el propio signo, su cuerpo sonoro, mediante las onomatopeyas (tas con tas), las aliteraciones, las palabras ligadas, las paronomasias (oxidente), las fragmentaciones de la elocución. Todo, todo está en Vallejo. Como también leemos en su Trilce los juegos con lo extralingüístico: el diferente tamaño de las letras (QUIÉN HACE TANTA BULLA) o las erratas intencionadas (pegando gritttos).

Como secreto de su código rupturista y vanguardista, por derecho propio, el mismo revela la regla: “no atender sino alas bellezas estrictamente poéticas, sin lógica, ni coherencia ni razón. Como cuando Picasso pinta un hombre, y por razones de armonía de líneas o de colores, en vez de hacerle una nariz, hace en su lugar una caja”.
Sobre la individualidad fundacional de Vallejo y su sombra alargada por la poesía sudamericana traza Benedetti (1972) su oposición al otro individuo fundador y sombra del cono Sur: Neruda. Diferencia la influencia que ambos han ejercido en que el primero es motor y estímulo que hace participar a sus lectores-poetas mientras que el lujo verbal del segundo paraliza hasta formar meros imitadores. Vallejo es, dice, el ascendente de poetas como Gonzalo Rojas, Nicanor Parra, Roberto Fernández Retamar, Idea Vilariño o Juan Gelman. La descripción benedettiana de su lenguaje, creemos, se ajusta perfectamente a nuestra idea del mismo tras estudiar una parcela pequeña de Trilce:
“Es evidente que Valle (como Unamuno) lucha denodadamente con el lenguaje, y muchas veces, cuando consigue al fin someter la indómita palabra, no puede evitar que aparezcan en ésta las cica­trices del combate. Si Neruda posee morosamente a la palabra, con pleno consentimiento de ésta, Vallejo en cambio la posee violentándola, haciéndole decir y aceptar por la fuerza un nuevo y desacostumbrado sentido” (en Benedetti; el subrayado es nuestro)
El lenguaje
No queremos caer, aunque quizás debiéramos, en la constante crítica de la crítica para exponer nuestro modo de análisis del lenguaje hermético de Trilce. Es complicado acceder al mundo trilciano desde el propio trilcianismo de sus estudiosos, el cual requería de nosotros un dominio excesivo de la obra de Vallejo. Por ello, intentaremos desarrollar, brevemente, las ideas básicas sobre este lenguaje, de las que partimos a la hora de analizar:

  • El lenguaje expresa un orden dado, una convención social que el poeta quiere desarticular en ese ánimo global de ruptura de lo establecido. Este principio es, sin duda, propio de las vanguardias.

  • Vallejo no genera un lenguaje alegórico: no hay un discurso paralelo. Es más, a menudo se borra el discurso, la razón comunicativa y se dice menos para contradecir (Ortega, p9).

  • Así, el poema queda como ámbito hermético cuya intención es la emotividad, la expresividad, el drama. Trabaja para conmovernos porque no es acto de habla, sino de vida.

  • Este lenguaje des-representacional se construye sobre la poética de la tachadura, un movimiento hacia dentro de corte, elisión y des-fundación.

  • Materialmente, esta actitud se logra, en palabras de Vega (p112), por “violencias léxicas, imaginísticas, gráficas y ortográficas”

Como violencias morfo-léxicas Vega (ibid) propone los arcaísmos (esotro, desque, yantar), los coloquialismos y regionalismos (choclos, chirapa, nonada), las sustantivaciones de adverbios (aunes) o interjecciones (ohs de ayes) o pronombres (míos australes) y los neologismos. En estos últimos hemos querido trabajar nosotros, centrándonos en el campo de la derivación por afijación y en la formación de padjs.
El trabajo. Violencias morfo-léxicas.
Este trabajo prtende ser un acercamiento a dos de las violencias léxicas trílcicas que más extrañamiento nos han producido. Hablamos de extrañamiento como noción sencilla para un primer acercamiento al hecho literario. Una vez obtuvimos los términos, los sometimos a las reglas gnerales de la gramática que los regían para observar así la causa morfosintáctica de tal extrañeza. El uso de afijos improductivos por diacronía, geografía o alternancia es un ejemplo del resultado.
En segundo lugar, contemplmos la posibilidad de explicar los procesos desde el orden literario extrayendo así consecuencias significativas de la violencia vallejiana. Este paso tuvo que ser más precavido por evitar caer en falacias interpretativas. Para la explicación semántica y literaria de estas piezas léxicas violentadas dentro del ámbito hermético, hemos empleado una noción de Ortega (p193) según la cual el poema desrepresenta sus situaciones para sugerirlas a través de gestos, señas / curiosísimas. Estas señales son las que hemos intentado cazar en el orden literario de los términos descritos. Gestos violentos, modernos, dramáticos. Trílcicos.

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