Traducción de Flora Casas






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Recibes lo que deseas para los demás

Cuando examinas los atributos de la intención universal al tiempo que te comprometes a ser esos atributos empiezas a comprender la importancia de lo que deseas para los demás. Si les deseas la paz, tú la recibirás. Si les deseas que sean queridos, tú serás el objeto del amor. Si sólo ves belleza y valía en los demás, recibirás otro tanto. Te desprenderás de lo que tienes en el corazón y atraerás aquello de lo que te desprendes. Es algo muy importante. El impacto que tienes sobre los demás, ya sean desconocidos, miembros de la familia, compañeros de trabajo o vecinos, es prueba de la fortaleza de tu conexión con la fuerza de la intención. Piensa en tus relaciones, si son sagradas o profanas.

Las relaciones sagradas facilitan la fuerza de la intención en un alto nivel de energía para todas las personas implicadas, mientras que las relaciones profanas lo mantienen en los niveles más bajos y más lentos. Conocerás tu potencial para la grandeza cuando empieces a ver la perfección en todas las relaciones. Cuando reconozcas lo sagrado en los demás, empezarás a tratarlos como expresiones divinas de la fuerza de la intención y no querrás nada de ellos. La ironía está en que se convierten en colaboradores de la creación al manifestar todos tus deseos. No quieras ni exijas nada de ellos, no tengas expectativas para ellos, y te devolverán esa bondad. Exígeles, empéñate en que te complazcan, considéralos inferiores, siervos, y recibirás lo mismo. Es tu deber tener clara conciencia de lo que realmente quieres para los demás y saber sí mantienes una relación sagrada o profana con todas las personas a las que tratas.


La relación sagrada. Una verdad que he llegado a reconocer durante mis años de desarrollo es que resulta imposible conocer la propia perfección si no se es capaz de ver y honrar esa misma perfección en los demás. La capacidad de verte como expresión temporal de la intención y de verte en toda la humanidad es una característica de la relación sagrada, es la capacidad para celebrar y honrar cuanto existe en todos los demás, el lugar en el que todos somos uno.

En una relación profana te consideras separado délos demás, tienes la sensación de que fundamentalmente te resultan útiles para satisfacer los deseos del ego, y que las personas están ahí para ayudarte a conseguir lo que falta en tu vida. En cualquier clase de relación, esta actitud de separación y potencial manipulación crea una barrera entre la fuerza de la intención y tú. Los signos de las relaciones profanas son muy claros: las personas se ponen a la defensiva, tienen miedo, son hostiles y no desean tu compañía.

Al cambiar las pautas de pensamiento para elevar tus vibraciones energéticas y reducir las exigencias del ego, empezarás a desarrollar una relación reverente o sagrada con los demás. Entonces cada persona se percibe como una totalidad. Cuando puedes aceptar las diferencias en los demás y considerarlas interesantes o agradables, estás debilitando tu identidad con el ego. La relación sagrada es una forma de cor responder te con la Fuerza de la Creación universal y de sentirte alegre y en paz. Cualquier relación —o incluso un encuentro— desde la perspectiva sagrada supone reunirse con un aspecto querido de nuestra persona y descubrir una estimulante conexión con la fuerza de la intención.

Hace poco le pregunté a un dependiente muy atareado que estaba tras el mostrador del marisco de un supermercado si sabía dónde podía encontrar salmón ahumado. Me vi conectado con él a pesar de la irritación que manifestaba su conducta. Un hombre que estaba a mi lado oyó lo que preguntaba y vio el agobio reflejado en la cara del dependiente. Aquel desconocido me sonrió y se fue a otra sección del supermercado; volvió con un paquete de salmón ahumado y me lo dio. ¡Me trajo lo que yo estaba buscando! ¿Coincidencia? No lo creo. Cuando me siento conectado con los demás e irradio la energía de la relación sagrada, la gente reacciona bondadosamente y se toma molestias para ayudarme con mis propósitos.

Otro ejemplo de lo mismo. Un día me trasladaron de una compañía aérea a otra debido a un problema mecánico que acabó en la cancelación del vuelo. En la primera compañía, que está en mi ciudad natal, los empleados me conocen y se desviven por ayudarme. He practicado una relación sagrada con todos los que trabajan en el mostrador, en la facturación de equipajes, en el avión, etcétera.

Aquel día me mandaron al otro extremo del aeropuerto con siete cajas de libros y cintas que había que facturar como equipaje. Mientras Maya, mi ayudante, y yo nos arrastramos como pudimos hasta el mostrador de la otra compañía aérea con un carro cargado de equipaje y siete pesadas cajas, la representante anunció que su compañía no permitía que se facturasen más de dos bultos como equipaje y que tendría que dejar en tierra tres cajas. Podía facturar dos bultos por mí y otros dos por Maya. «Son las normas»

Es en estas situaciones cuando una relación sagrada con un desconocido tiene mayor potencial de ayudarte con tus intenciones que una relación profana. En lugar de responder a la representante con la intención de que ella era una empleada cuyo trabajo consistía en cubrir mis necesidades, decidí unirme a ella donde los dos somos uno. Le dije que no me molestaba aquella norma y me imaginé cómo se sentiría, teniendo que ocuparse de tantas personas que no estaban previstas para aquel vuelo. Me sentí conectado y expresé mis sentimientos de angustia ante el reto de qué hacer con aquellas tres cajas de más, que mi compañía aérea había accedido a transportar. La invité a una conferencia que iba a dar el mes siguiente. Toda nuestra conversación e interacción se guío por mi propósito de que aquella relación siguiera siendo sagrada.

La energía de esta interacción cambió, pasando de débil a fuerte. Establecimos vínculos, reconocimos nuestro propio ser en el otro, y facturó todas mis cajas con una sonrisa. No he olvidado lo que me dijo al darme las tarjetas de embarque: «Cuando lo vi venir con el carro lleno de cajas, estaba decidida a que no las metiera en el avión, pero tras unos momentos con usted, si lo hubiera tenido que hacer, yo misma habría llevado las cajas al avión. Encantada de conocerlo. Gracias por lo que hace, y espero que en futuras ocasiones tenga en cuenta nuestra compañía».

Son dos sencillos ejemplos de lo que ocurre cuando pasas conscientemente de las relaciones profanas a experimentar tu conexión medíante la fuerza de la intención. Te recomiendo que establezcas una relación sagrada con tu Fuente, la comunidad mundial, tus vecinos, conocidos, familiares, el reino animal, nuestro planeta y tú mismo. Al igual que en los ejemplos del hombre que me trajo el salmón ahumado que estaba buscando y la empleada de las líneas aéreas que me ayudó a hacer realidad mi propósito, tú disfrutarás de la fuerza de la intención por mediación de las relaciones sagradas. En eso consisten las relaciones.

Solos no podemos hacer nada

Cuando conozcas a alguien, considéralo un encuentro sagrado. Es a través de los demás como encontramos o amamos nuestro ser, porque sin los demás no se consigue nada. En A Course in Miracles se expresa muy bien:
Nada podemos hacer solos,

pero juntos nuestras mentes se funden en algo

cuyo poder rebasa con mucho

el poder de cada una de sus partes.

Solo no se puede encontrar el reino,

y tú, que eres el reino,

no puedes encontrarte a ti mismo solo.
Cuando eliminas el concepto de separación de tus pensamientos y tu conducta, empiezas a sentir la conexión con todo y con todos. Empezarás a tener la sensación de estar en tu sitio, lo que te permitirá burlarte de cualquier pensamiento de ser una persona aparte. Esa sensación de conexión se origina cuando empiezas a procesar todas tus interacciones desde el punto de vista de la igualdad, y te ayuda a ello, Al reconocer a los demás como personas que colaboran en la creación te correspondes con la Fuente y pasas al estado de gracia. Si te consideras inferior o superior, significa que te has desconectado de la fuerza de la intención. Tus deseos quedarán frustrados a menos que conectes con otras personas y las apoyes.

Es muy significativo cómo interactúas con tu grupo de apoyo universal. Cómo consideras a los demás es una proyección de cómo te consideras a ti mismo. Si sistemáticamente consideras despreciables a los demás, estarás erigiendo una barrera para tus potenciales aliados. Si consideras débiles a los demás, atraerás energías débiles. Considerar continuamente a los demás deshonestos, perezosos, pecadores, etcétera, puede significar que necesitas sentirte superior. Criticar constantemente a los demás puede ser una forma de compensar algo que temes; pero ni siquiera hace falta que comprendas este mecanismo psicológico. Lo único que tienes que reconocer es cómo consideras a los demás. Si tu norma de comportamiento consiste en considerarlos unos fracasados, solo tienes que fijarte en esa pauta que demuestra lo que estás atrayendo a tu vida.

Es muy importante ver las interacciones como encuentros sagrados, porque activa una pauta que atrae la energía. En una relación sagrada atraes la colaboración de energías más altas.

En una relación profana, también se establece la pauta de atracción, que atrae bajas energías y más relaciones profanas. Al llevar energía espiritual más alta a cuantas personas conozcas, disuelves las energías más bajas. Cuando aparecen en tus relaciones las energías de la bondad, el amor, la receptividad y la abundancia, significa que has añadido a la mezcla el elixir de la Creación espiritual o el amor del Creador. A partir de entonces empezarán a funcionar esas fuerzas con todas las personas de tu entorno. Se te presentan las personas adecuadas como por arte de magia. Aparecen los materiales adecuados. Suena el teléfono y alguien te da una información por la que llevabas meses esperando. Unas personas desconocidas te hacen sugerencias que tienen mucha importancia para ti. Como ya he dicho antes, esta clase de coincidencias son como los ángulos geométricos que coinciden, que se ajustan perfectamente. Trata a los demás como colaboradores en la creación y manten expectativas divinas para ellos. No consideres a nadie común y corriente, ordinario, a menos que desees que se manifieste lo mísmo en tu mundo.
De lo ordinario a lo extraordinario

El famoso relato de Lev Tolstoi La muerte de Ivan llich es uno de mis favoritos. Tolstoi describe a Ivan llich como un hombre motivado casi exclusivamente por las expectativas de los demás, incapaz de hacer realidad sus sueños. La primera frase del segundo capítulo de este fascinante relato dice lo siguiente: «La historia de la vida de Ivan llich era de lo más sencillo, de lo más ordinario y, por consiguiente, de lo más terrible». Tolstoi califica una vida ordinaria de terrible, y yo estoy completamente de acuerdo con él.

Si las expectativas que tienes para tu vida se centran en ser normal, ir tirando, adaptarte, ser una persona normal y corriente, resonarás con las frecuencias ordinarias y atraerás lo normal y corriente a tu vida. También la influencia que ejerzas sobre otras personas como potenciales aliados para colaborar en la creación de tus intenciones girarán en torno a lo ordinario. La fuerza de la intención surge cuando te sincronizas con la fuerza universal y omnícreadora, que es cualquier cosa menos normal y corriente, ordinaria. Esa es la fuerza responsable de toda la creación. Se expande continuamente y piensa y crea en términos de infinita abundancia. Cuando te trasladas a esa energía más alta y resuenas más armonizado con la intención, te conviertes en un imán que atrae esa energía a tu mundo, y también ejerces esa influencia sobre todo y todos los que te rodean.

Uno de los métodos más eficaces para trascender lo ordinario y trasladarte al mundo de lo extraordinario consiste en decir sí con más frecuencia y eliminar el no casi por completo. Yo lo llamo «decir sí a la vida». Di sí a ti mismo, a tu familia, a tus hijos, a tus compañeros de trabajo, a tus asuntos. Lo ordinario dice; «No, no creo que pueda hacerlo. No, eso no va a funcionar». No, ya lo he intentado y no me funciona. No, ese objetivo es imposible para mí Con la idea del no, atraes más noes, y la influencia sobre otras personas a las que podrías ayudar y en quien podrías confiar en que te ayudarán también es negativa. Te invito una vez más a que adoptes la actitud del poeta Hafiz.
Rara vez sale de mi boca un no,

porque bien sabe mi alma

que Dios ha gritado sí, sí, sí,

a todo movimiento luminoso de la Existencia.
Grita sí a todo el mundo siempre que puedas. Cuando alguien te pida permiso para hacer algo, antes de decir «no» pregúntate si quieres que esa persona continúe en los niveles normales y corrientes de la vida. La semana pasada mi hijo Sands quería ir a otra playa para hacer surf, y lo primero que pensé fue: «Es muy peligroso, nunca has ido allí, igual te pasa algo». Pero me lo pensé dos veces y acompañé a mi hijo en una nueva aventura. Mi sí afectó a su vida y a la mía positivamente.

Si haces del sí tu mantra interior podrás expandir ese sí y atraer más síes a tus propósitos personales. El sí es el aliento de la Creación. Piensa en una gota de lluvia fundiéndose con un río en el momento en que se convierte en río. Piensa en el río fundiéndose con el mar en el momento en que se convierte en el mar. Casi puedes oír el susurro del sí en esos momentos. Al fundirte con la fuerza universal de la Creación extendiendo el sí por donde sea posible, te transformas en esa fuerza de la Creación. En eso consistirá tu influencia sobre los demás. Se acabaron los noes ordinarios en tu vida. Adelante con lo extraordinario.

Lo ordinario supone estancarse en una rutina, como Ivan llich. Mientras sigas con esa rutina, atraerás a otras personas rutinarias, y la influencia mutua que ejerceréis será quedaros donde estáis, quejándoos, encontrando defectos en todo y esperando y deseando mejores tiempos. La fuerza universal de la intención nunca se queja; crea y ofrece opciones para la grandeza. No juzga a nadie ni se queda anquilosada deseando y esperando que las cosas mejoren. Está demasiado ocupada en crear belleza como para dedicarse a tales tonterías. A medida que eleves tu nivel de energía, apartándote de la mentalidad rutinaria, ejercerás un efecto que elevará igualmente a todas las personas rutinarias que hay en tu vida. Además, ayudarás a muchas de ellas a ejercer una influencia semejante y te surgirán nuevos aliados para llevar a cabo tus propósitos. Toma conciencia de tu identificación con lo normal y corriente, lo ordinario, y empieza a vibrar con frecuencias energéticas cada vez más altas, que constituyen un cambio, una elevación hacia las dimensiones extraordinarias de la pura intención. El impacto de tus energías en los demás

Cuando te sientes conectado y en armonía con la intención notas una gran diferencia ante la forma que reaccionan las personas hacia ti. Sé consciente de esas reacciones, porque afectarán directamente a tu capacidad para llevar a cabo tus propósitos individuales. Cuanto más estrecha y automática sea tu sintonía con las frecuencias de ía Fuente universal y omnicreadora, más impacto tendrás en los demás y más contribuirás a anular su baja energía. Serás un polo de atracción para ellos, y traerán paz, alegría, amor, belleza y abundancia a tu vida. A continuación voy exponer mí opinión sobre tu impacto en los demás cuando estás sintonizado con la intención y la diferencia de ese impacto cuando estás dominado por la actitud separatista de tu ego.

He aquí algunas de las formas más significativas para tener impacto en los demás:
Tu presencia transmite calma. Cuando coincides con la intención, ejerces una influencia tranquilizadora sobre los demás. La gente suele sentirse más tranquila, menos amenazada y más a gusto. La fuerza de la intención es la fuerza del amor y de la receptividad. No pide nada a nadie, no juzga a nadie y alienta a los demás a ser libres, a ser ellos mismos. Como las personas se sienten más tranquilas en tu presencia, también se sienten seguras, en virtud de las frecuencias energéticas que irradias. Sus sensaciones se alimentan con tu energía de amor y receptividad, y desean acercarse a ti, estar contigo. Como dice Walt Whitman: «Convencemos con nuestra presencia».

Si por el contrario llevas a tus interacciones las calibraciones más bajas, la crítica, la hostilidad, la ira, el odio o la depresión, atraes ese nivel de energía si está latente en las personas con las que interactúas, lo que funciona como fuerza contraria a esas mismas energías si están presentes en otras personas. El impacto intensifica las energías más bajas en ese nivel y crea un campo en el que se sitúan ciertas exigencias como consecuencia de los sentimientos de inferioridad o de rivalidad.

La intención no interactúa contra nada. Es como la gravedad, que no se mueve en contra de nada ni se mueve por sí misma. Debes pensar en impactar a los demás como la gravedad, sin tener que atacar a nadie ni moverte en contra de nadie. Las personas que se sienten energizadas por tu presencia se transforman en almas gemelas, y eso únicamente ocurre si se sienten a salvo en lugar de atacadas, seguras y no juzgadas, tranquilas y no acosadas.
Tu presencia da energía a los demás. Recuerdo cuando, al salir de una sesión de dos horas con una maestra espiritual, me sentía como si pudiera conquistar el mundo, emocional y espiritualmente. Era la madre Meera, que me sujetó la cabeza entre sus manos y me miró a los ojos con su divinidad desprovista de ego. Sentí tal energía que no dormí durante toda la noche; necesitaba más de lo que aquel ser jubiloso me había mostrado tan solo con su presencia.

Cuando llevas las frecuencias de la intención ante la presencia de los demás, sentirán mayor energía por el simple hecho de encontrarse en tu círculo. No tienes que decir ni una sola palabra, ni actuar de ninguna forma prescrita. Únicamente con tu energía de la intención lograrás que los que están en tu campo se sientan con un poder que se les ha concedido de una forma misteriosa. A medida que empieces a expresar conscientemente las siete caras de la intención descubrirás que los demás empiezan a hacer comentarios sobre el impacto que tienes sobre ellos. Querrán ayudarte a que cumplas tus sueños. Se llenarán de energía y se ofrecerán a ayudarte; incluso empezarán a ofrecerse a financiar tus sueños con sus ideas nuevas, energizadas, A medida que he ido desarrollando mi consciencia de la fuerza de la intención, me han dicho que ejerzo influencia sin necesidad de hacer otra cosa que cenar una noche en un restaurante con alguien. Algunas personas me han contado que han sentido la energía con más confianza, determinación e inspiración tras el rato que pasamos juntos. Yo no hago nada, pero ellos sienten el impacto del campo de alta energía que compartimos.
Tu presencia permite a los demás sentirse mejor con ellos mismos. ¿Has notado alguna vez que en presencia de ciertas personas te sientes mejor contigo mismo? Su energía compasiva surte un efecto perceptiblemente agradable, sencillamente el de sentirte bien contigo mismo. Tendrás un impacto en los demás con esta energía de la compasión a medida que desarrolles tu conexión con la intención. Los que te rodean notarán que los comprendes, que te preocupas y te interesas por ellos como individuos. Con esta clase de conexión con la intención es menos probable que centres la conversación en ti mismo y utilices a los demás para complacer a tu ego.

Por el contrario, estar en compañía de alguien que se muestra desdeñosa o indiferente te influye de una forma completamente distinta. Si esa es la baja energía que transmites a los demás, es bastante probable que después del encuentro contigo no se sientan precisamente bien con ellos mismos, a menos que estén tan fuertemente conectados a la intención que puedan anular ei efecto de la baja energía. Estos pensamientos y conductas de energía sumamente baja son evidentes si te sirves de cualquier tema de conversación que surja para hablar de ti mismo. Cualquier conducta similar despliega una energía dominada por el ego que tiene un impacto desagradable en los demás. Además, los deja con la sensación de ser insignificantes, y evidentemente se sienten peor cuando se trata de una pauta que se repite en una relación importante.
Tu presencia permite a los demás sentirse unidos. El efecto de estar en presencia de personas que expresan altas frecuencias consiste en sentirse unidos y conectados con toda la naturaleza» la humanidad y la intención. A medida que elevas tus frecuencias, el efecto que tienes sobre los demás los invita a estar en el mismo equipo. Os sentís unidos y deseáis ayudaros mutuamente para cumplir un objetivo común.

Ei sentimiento contrario al de la unidad consiste en sentirse polarizado y aislado. La baja energía exige mucho y siempre va en contra de los demás. Por consiguiente, es inevitable que derive en una situación de victoria o derrota. Las energías del antagonismo, la censura, el odio y similares crean una fuerza contraria en la que alguien tiene que perder. Cuando tienes un enemigo, necesitas establecer un sistema de defensa, y la defensa llega a ser lo que caracteriza tu relación. La necesidad de una persona de llevar la contra y polarizar pone en movimiento las condiciones de la guerra. La guerra siempre es cara. Todo eso puede evitarse manteniéndose conectado a la intención y llevando esa energía más alta a tus relaciones, permitiendo a cuantos conozcas que sientan la unidad contigo, con todos los demás, con la naturaleza y con Dios,
Tu presencia transmite la sensación de un propósito. Cuando te encuentras en las energías espirituales más altas, proporcionas a los demás algo casi inexplicable. Tu presencia y tu conducta en un espacio de amor, aceptación, generosidad, sin crítica, se convierte en catalizador para que los demás sientan que tienen un propósito en la vida.

Al mantenerte en las energías más altas del optimismo, el perdón, la comprensión, la veneración por el Espíritu, la creatividad, la serenidad y la dicha, irradias esa energía y llevas las energías más bajas a tus vibraciones superiores. Esas personas, a quienes no influyes a propósito, empiezan a notar tu veneración y tu serenidad. Cumples tu propio objetivo, que gira en torno al servicio a los demás y por consiguiente a Dios; y por añadidura, ganas aliados.

Me han dicho miles de personas que el simple hecho de asistir a un sermón o una charla en una iglesia cuyo principal mensaje es la esperanza, el amor y la generosidad les motiva lo suficiente como para comprometerse a cumplir su propósito. Cuando yo soy el orador, siempre entro por la parte trasera de la habitación para tener tiempo de beber de la energía de la esperanza, el optimismo y el amor. Literalmente siento su energía colectiva. Es como una tranquila oleada de placer, como si por mi interior corriera el agua tibia de una ducha. Eso es la energía. En eso consiste la intención, y la poderosa motivación que ayuda a todos a tener esperanza y un propósito.
Tu presencia permite a los demás confiar en las auténticas conexiones personales. Al transmitir los rasgos de la intención a los demás, permites la presencia de la confianza. Observarás la tendencia y la disposición de los demás a confiar en ti y abrirse a ti. Esto guarda relación con la cualidad de la confianza. En la atmósfera de la energía superior, las personas confían y desean compartir, contigo su historia personal. Al estar tan conectado con la intención, eres más como Dios, ¿y en quién confiarías más que en Dios para compartir tus secretos?

Recientemente, en el transcurso de una excursión para observar ballenas, una mujer que no sabía nada de mí me desveló la historia de sus relaciones fracasadas y lo insatisfecha que se sentía. Durante la conversación, en un campo de energía que permite y alienta la confianza, se arriesgó a abrir su corazón a un desconocido. (Me ha ocurrido con frecuencia desde que vivo los principios de las siete caras de la intención.) Como decía San Francisco de Asís: «De nada sirve caminar hasta un sitio para predicar a menos que el caminar sea la prédica». Al final descubrirás que al llevar esta energía de la intención, incluso los desconocidos harán todo lo posible para servirte y ayudarte a lograr tus intenciones,

Se ponen de manifiesto los resultados opuestos cuando emites las frecuencias de la energía inferior. Si tu energía de desconfianza se muestra de una forma ansiosa, crítica, dictatorial, superior o exigente, los demás no se sentirán dispuestos a ayudarte a conseguir lo que quieres. La verdad es que tus emisiones de baja energía a veces fomentan en los demás el deseo de obstaculizar tus intenciones. ¿Por qué? Porque tus bajas energías contribuyen a crear una contrafuerza, estalla el conflicto, se necesitan ganadores y perdedores y surgen los enemigos, todo ello por no estar dispuesto a mantenerte conectado con las caras de la intención.
Tu presencia sirve de inspiración a los demás para alcanzar la grandeza. Cuando estás conectado con el Espíritu y reflejas sosegadamente esa consciencia, te conviertes en fuente de inspiración para los demás. En cierto sentido, es uno de los efectos más potentes que transmite a los demás el estar conectado con la intención. La palabra inspiración significa «en el espíritu». El hecho de que estés en el espíritu significa que más que informar inspiras con tu presencia. No inspiras a los demás insistiendo o exigiendo para que te presten atención.

Durante los años que llevo dando clases, escribiendo, dando conferencias y produciendo cintas y vídeos, he observado que se da un proceso doble. Me siento con un propósito, inspirado y conectado con el Espíritu universal en todo mi trabajo, y miles o incluso millones de personas se sienten inspiradas por mi propia inspiración. El segundo factor es la cantidad de personas que me han ayudado en mi trabajo. Me han enviado material, me han enviado relatos que me han servido de inspiración y, literalmente, han colaborado conmigo en la creación. Cuando inspiras a los demás con tu presencia, utilizas la fuerza creadora de la intención en beneficio de todas las personas con las que tienes contacto, incluido tu mismo. Apoyo con entusiasmo esta forma de ser, y no me cabe duda de que todos podemos ser una presencia que inspire a los demás.
Tu presencia alinea a los demás con la belleza. Cuando estás conectado a la intención, ves belleza por todas partes porque irradias la cualidad de la belleza. Tu percepción del mundo cambia drásticamente. En la energía más alta de la intención ves la belleza en todos, jóvenes y viejos, ricos y pobres, blancos y negros, sin distinciones. Todo se percibe desde la perspectiva del reconocimiento, no de la crítica. Cuando transmites esa sensación de apreciación de la belleza a los demás, las personas tienden a verse como tú las ves. Se sienten más atractivas y mejor consigo mismas al propagar la alta energía de la belleza. Cuando las personas se sienten bellas actúan de una forma bella. Tu consciencia de la belleza impulsa a otros a ver el mundo que los rodea de la misma manera. El beneficio es doble también en este caso. En primer lugar, ayudas a los demás a apreciar la vida y a que sean más felices gracias a su inmersión en un mundo de belleza. En segundo lugar, tus propias intenciones cuentan con la ayuda de las personas que han incrementado su autoestima recientemente. La belleza prolifera en los demás gracias a tu presencia cuando estás conectado a la intención.
Tu presencia transmite salud en lugar de enfermedad. La conexión con tu Fuente te mantiene centrado en lo que intentas poner de manifiesto en tu vída, evitando dedicar energía a lo que no deseas. Ese centro interno no te permite lamentarte de tus achaques ni pensar en la enfermedad, el dolor o los problemas físicos.

Tu energía está siempre centrada en crear amor y en expandir la perfección de la que surgiste, lo que incluye tu cuerpo y todas tus creencias sobre tu ser físico. En el fondo sabes que tu cuerpo es un sistema de milagros. Sientes gran respeto por su prodigiosa capacidad de autocuración y de funcionar por sí mismo sin tu intervención. Sabes que tu ser físico está inspirado por una fuerza divina que hace que lata su corazón, que digiera su comida y que sus uñas crezcan, y que esa misma fuerza es receptiva a una salud infinitamente abundante.

Cuando llevas ante la presencia de los demás un reconocimiento sano del milagro que representa tu cuerpo, desactivas sus esfuerzos por pensar en la enfermedad, la mala salud y el deterioro. Aún más; cuanto más alta sea la resonancia de tu campo de energía, más podrás influir en los demás con tu energía curativa. (Véase el capítulo 13 para una exposición más amplia de la curación y la intención.) Toma conciencia de tu prodigiosa capacidad para influir en la curación y la salud de quienes te rodean sencillamente con la presencia silenciosa de tu conexión de alta energía a la intención. Es una energía que literalmente emana de ti.

Con la esperanza de que reconozcas la importancia de elevar tu nivel de energía, concluiré este capítulo con un breve vistazo al impacto que recibe nuestra civilización cuando los niveles de energía están sincronizados con la Fuente de nuestra Creación. Se necesita una mente abierta y un poquito de imaginación, pero yo sé que es verdad! y sería una negligencia por mi parte no decirlo. Quizá les parezca extraño, incluso descabellado, a quienes no pueden comprender cómo todos los que habitamos este planeta estamos conectados y, por consiguiente, nos influimos recíprocamente a distancias que nuestros sentidos no pueden percibir.
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