Traducción de Flora Casas






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Tu nivel de energía: ¿hay correspondencia o no?

Un científico dírá que la energía se mide por la velocidad y el tamaño de la onda que se crea. El tamaño de la onda se mide desde lo bajo hasta lo alto, y de lo lento a lo rápido. Cualquier otra cosa que atribuyamos a las condiciones que vemos en nuestro mundo es un juicio impuesto sobre esas frecuencias oscilantes. Una vez dicho esto, me gustaría apuntar una opinión propia: que la alta energía es mejor que la baja. ¿Por qué? Porque este líbro está escrito por un hombre que se identifica con la curación, el amor, la bondad, la salud, la abundancia, la belleza, la compasión y otros términos similares, y estos términos van asociados a las energías más altas y más rápidas. Se puede medir el efecto de las frecuencias más altas y más rápidas sobre las bajas y lentas, y en este sentido puedes influir tremendamente en la erradicación de los factores energéticos de tu vida que obstaculizan tu conexión a la intención. El objetivo de ascender en la escala de frecuencia consiste en cambiar el nivel vibratorio de tu energía para situarte en frecuencias más altas y más rápidas, donde el nivel energético se corresponde con las frecuencias más altas: la energía del omnicreador Espíritu de la intención. Como dijo Albert Einstein; «Nada ocurre hasta que algo se mueve».

Todo en este universo es un movimiento de energía. La energía más alta y más rápida disuelve y transforma la más baja y lenta. Con esto en mente, me gustaría que te considerases a tí mismo y tus pensamientos en el contexto de un organismo de energía. Sí; tú eres un sistema de energía, no solo un organismo compuesto de huesos, fluidos y células, sino una multitud de organismos de energía que rodean un organismo de energía interior formado por pensamientos, sentimientos y emociones. Y ese organismo de energía que tú constituyes puede medirse y calibrarse. Cada pensamiento tuyo puede ser calibrado energéticamente, junto con el impacto que tiene en tu cuerpo y en tu entorno. Cuanto más alta es tu energía, más capaz eres de anular y transformarlas energías inferiores, que te debilitan, y causar un impacto positivo en todos los de tu entorno inmediato e incluso lejano.

El objetivo de este capítulo consiste en que tomes conciencia de tu propio nivel de energía y de las frecuencias reales de pensamiento que sueles emplear en la vida cotidiana. Puedes llegar a ser competente en la tarea de elevar tu nivel energético y borrar permanentemente las expresiones energéticas que debilitan o impiden tu conexión con la intención. En última instancia, tu meta consiste en conseguir una perfecta correspondencia con la más alta de las energías. A continuación veremos una sencilla explicación de los cinco niveles de energía con los que funcionas, pasando desde las frecuencias más bajas y lentas a las más altas y rápidas.
1. El mundo material. El estado sólido es la energía desacelerada hasta el punto de ser aproximadamente proporcional a la percepción que puedes tener del mundo de las limitaciones. Cuanto vemos y tocamos es energía desacelerada para que parezca masa fusionada. Nuestros ojos y nuestros dedos la reconocen: ahí tenemos el mundo físico.
2. El mundo del sonido. Raramente percibimos ondas sonoras con los ojos, pero sí pueden sentirse. Esas ondas invisibles también son altas o bajas y rápidas o lentas. En este nivel sonoro de la energía es donde nos conectamos con las frecuencias más altas del Espíritu mediante la práctica de la meditación japa o la repetición del sonido de Díos, como explico ampliamente en Getting in the Gap.
3. El mundo de la luz. La luz se mueve a mayor velocidad que el mundo material y que el sonido; sin embargo, no existen partículas reales que formen una sustancia llamada luz.

Lo que vemos rojo es cierta frecuencia vibrante que percibe el ojo, y lo que percibe como violeta es una frecuencia aún más rápida y alta. Cuando se lleva luz a la oscuridad, la oscuridad se convierte en luz.

Las consecuencias son asombrosas. Cuando se enfrenta con la alta energía, la baja energía experimenta una transformación automática.

El mundo del pensamiento. Los pensamientos son pulsaciones de frecuencia extraordinariamente alta que se mueven a mayor velocidad que la del sonido e incluso de la luz. Se puede medirla frecuencia de los pensamientos y calcular el impacto que producen en nuestro cuerpo y nuestro entorno. Las mismas normas son aplicables en este caso. Las frecuencias más altas anulan las más bajas; la energías más rápidas transforman las más lentas. El doctor David Hawkins, colega al que admiro extraordinariamente, ha escrito un libro, citado por mí con frecuencia, titulado Power vs. Force [El poder frente a la fuerza]. En este excepcional libro Hawkins explica con detalle las frecuencias bajas del pensamiento y las emociones que lo acompañan, y cómo se puede ejercer una influencia sobre ellas y transformadas sometiéndolas a frecuencias más altas y más rápidas. Recomiendo vivamente la lectura de este libro, y explicaré algunos de sus hallazgos en el capítulo dedicado a elevar los niveles de energía. Se puede calcular todo pensamiento para determinar sí fortalece o debilita la capacidad para volver a conectarse con la energía más alta y más rápida del universo.
5. El mundo del Espiritu, En él se encuentra la energía máxima. Estas frecuencias tienen una velocidad tan supersónicamente rápida que es imposible la presencia del desorden, la desarmonía, el desasosiego e incluso la enfermedad. Estas energías mensurables consisten en las siete caras de la intención sobre las que se habla en este libro. Son las energías de la creación. Cuando las reproduces en ti, reproduces la misma cualidad creativa de la vida que te dio la existencia. Son las cualidades de la creatividad, la bondad, el amor, la belleza, la expansión, la abundancia pacífica y la receptividad, las más altas energías del Espíritu universal Tú existes gracias a esta energía, y puedes carresponderte con ella energéticamente al eliminar las pulsaciones de baja energía de tus pensamientos y sentimientos.

Fijémonos en las palabras de Max Planck al recibir el premio Nobel de física por sus estudios sobre el átomo: «Como hombre que ha dedicado toda su vida a la ciencia más lúcida, el estudio de la materia, puedo decirles lo siguiente sobre los resultados de mis investigaciones sobre los átomos: ¡que la materia como tal no existe! Toda la materia se origina y existe únicamente en virtud de una fuerza que hace vibrar las partículas de un átomo y mantiene unido ese minúsculo sistema solar del átomo... Hemos de asumir la existencia de una mente consciente e inteligente tras esta fuerza, que es la matriz de toda la materia». Con esa mente deseo que te correspondas.
Elevad tu nivel de energía

Todo pensamiento tuyo posee una energía que te fortalecerá o te debilitará. Evidentemente, es buena idea eliminar los pensamientos que te debilitan, pues son obstáculos para crear una correspondencia ganadora con la suprema Fuente universal de la intención, Párate unas momentos a reflexionar sobre el significado de la observación de Anthony de Mello en One Minute Wisdom [Sabiduría de un minuto]:

—¿Por qué aquí todo el mundo es tan feliz menos yo?

—Porque han aprendido a ver bondad y belleza en todas partes —contestó el Maestro.

—¿Por qué no veo yo bondad y belleza en todas partes?

—Porque no puedes ver fuera de ti lo que no logras ver dentro de ti.
Lo que quizá no logres ver dentro es consecuencia de cómo decidas procesar todo y a todos en tu mundo. Proyectas sobre el mundo lo que ves dentro, y no puedes proyectar sobre el mundo lo que no ves dentro. Si supieras que eres una expresión del Espíritu universal de la íntención eso es lo que verías. Elevarías tu nivel de energía para conectarte a la fuerza de la intención sin posibilidad de que surgieran obstáculos. Es la discordancia que actúa en tus propios sentimientos lo que te privará de lo bueno que te aguarda en la vida. Si comprendes esta sencilla observación, someterás las interferencias a la intención.

Hay una acción vibratoria que afecta a tus pensamientos, tus sentimientos y tu cuerpo. Te pido que aumentes esas frecuencias de modo que se eleven lo suficiente como para permitirte que te conectes a la fuerza de la intención. Puede parecer una simplificación excesiva, pero espero que intentes elevar tu nivel de energía como método para eliminar los obstáculos que te impiden experimentar la perfección de la que formas parte. No puedes remediar nada condenándolo; solo aumentarás la energía destructiva que ya está impregnando la atmósfera de tu vida. Cuando reaccionas ante las energías más bajas te topas con tus propias energías bajas, preparas una situación que atrae más energía baja. Por ejemplo, si alguien se porta contigo de una forma odiosa y tú respondes odiándolo porque te odia, estás participando en un campo de energía más baja y afectando a cuantos entran en ese campo.

Si te enfadas con los que te rodean porque ellos se enfadan, intentas remediar la situación condenándola.

No emplees las mismas energías debilitadoras que los que te rodean. Los demás no pueden abatirte si funcionas con las energías más altas. ¿Por qué? Porque las energías más altas y más rápidas anulan y transforman las más bajas y lentas, no al revés. Sí sientes que las energías más bajas de quienes te rodean te están derribando, se debe a que te sumas a ellos en sus niveles energéticos,

Quizá tu firme propósito consista en estar delgado y sano. Sabes que el Espíritu universal y ornnicreador no te dio la existencia en ese punto microscópico de tejido celular humano para estar enfermo, obeso o ser feo, sino para crear amor, ser bondadoso y expresar la belleza. Esto es lo que la fuerza de la intención dispuso que fueras. Has de comprender una cosa: que no puedes atraer lo atractivo a tu vida detestando nada de lo que tú has permitido llegar a ser. ¿Por qué? Porque el odio crea una contrafuerza de odio que anula tus esfuerzos. Así lo describe Hawkins en Power vs. Force:

La simple bondad para con uno mismo y para todo ser vivo es la fuerza de transformación más poderosa. No produce reacciones adversas ni tiene desventajas, y nunca desemboca en la pérdida ni la desesperación. Aumenta el verdadero poder de la persona sin exigir nada a cambio. Pero, para alcanzar el máximo poder, esa bondad no admite excepciones, ni se puede ejercer con la expectativa de una recompensa egoísta. Y sus efectos son tan extensos como sutiles, [Obsérvese que la bondad es una de las siete caras de la intención.]
Y añade:
Lo perjudicial pierde su capacidad de hacer daño cuando se saca a la luz, y atraemos hacia nosotros lo que emanamos.
La lección está clara en cuanto a eliminar los obstáculos de la energía más baja. Debemos elevarnos hasta los niveles de energía en los que somos la luz que buscamos, donde somos la felicidad que buscamos, donde somos el amor que parece faltarnos, donde somos la ilimitada abundancia que ansiamos. Al serlo, lo atraemos hacía nosotros, Al condenar su ausencia, garantizamos que la condenación y la discordia sigan fluyendo en nuestras vidas.

Si experimentas escasez, angustia, depresión, falta de amor o incapacidad para atraerlo que deseas, reflexiona seriamente sobre cómo has atraído esas circunstancias a tu vida. La baja energía es una pauta atrayente.

Aparece porque tú la has pedido, aunque sea en un nivel inconsciente. Sigue siendo algo tuyo. Sin embargo, si deliberadamente elevas tu nível de energía con el conocimiento de tu entorno inmediato, avanzarás rápidamente hacia la intención y eliminarás todos los obstáculos que te has autoimpuesto. Los impedimentos se encuentran en ci espectro de la baja energía.
MlNIPROGRAMA PARA ELEVAR TUS VIBUACIONES ENERGÉTICAS

A continuación presento una breve lista de sugerencias para elevar el campo de energía a una vibración más alca y más rápida, algo que te ayudará a alcanzar un doble objetivo: eliminarlas barreras y permitir que la fuerza de la intención funcione contigo y a través de tí.
Toma conciencia de tus pensamientos. Todos y cada uno de tus pensamientos te afectan. Si en medio de un pensamiento debilitador cambias a otro que te fortalece, elevas tu vibración energética y te fortaleces, a ti mismo y a tu campo energético inmediato. Por ejemplo; un día, cuando estaba diciéndole algo a una de mis hijas adolescentes para que se avergonzara de su conducta, me callé y recordé que la condena no es ningún remedio. Lo que añadí sirvió para extender el amor y la comprensión, preguntándole qué sentía ante su conducta contraproducente y qué le gustaría hacer para corregirla. El cambio elevó el nivel de energía y desembocó en una conversación productiva.

Tardé un segundo en tomar conciencia de mi pensamiento de baja energía y la decisión de elevarla hasta donde mi hija y yo nos conectamos con la fuerza de la intención. Todos tenemos la capacidad de invocar esta presencia y la fuerza de la intención para que actúe cuando tomamos conciencia de nuestros pensamientos.
Practica la meditación con regularidad. Aunque solo sea unos momentos cada día mientras esperas en un semáforo, esta costumbre es vital. Dedica un rato a estar en silencio y repite el sonido de Díos como un mantra interno. La meditación te permite el contacto consciente con tu Fuente y recuperar la fuerza de la intención ayudándote a cultivar una receptividad que se corresponde con la fuerza de la creación.
Toma conciencia de los alimentos que consumes. Hay alimentos de baja y de alta energía. Los alimentos a los que se han aplicado sustancias químicas tóxicas te debilitarán aunque no sepas que condenen toxinas. Las sustancias artificiales, como los edulcorantes, son producios de baja energía.

Por lo general, los alimentos de elevada alcalinidad, como las frutas, las verduras, los frutos secos, la soja, el pan sin levadura y el aceite de oliva virgen se consideran de alta energía y fortalecedores de los músculos, mientras que los alimentos de alto porcentaje ácido, como los cereales con base de harina, las carnes, los lácteos y los azúcares se sitúan en la categoría de las energías más bajas, que debilitan. No es una verdad absoluta, aplicable a todo el mundo, pero puedes comprobar cómo te sientes tras haber consumido ciertos alimentos, y, si te sientes débil, aletargado y cansado, puedes tener la seguridad de que has consentido convertirte en un organismo de baja energía, que atraerá a tu vida más baja energía.
Abstente de las sustancias de baja energía. En el primer capítulo explico cómo aprendí que, para alcanzar el nivel de consciencia que ansiaba y que estaba destinado a alcanzar, la sobriedad constituía un elemento esencial. El alcohol, y prácticamente todas las drogas artificíales, legales o no, rebajan el nivel de la energía corporal y debilitan. Además, te ponen en la situación de seguir atrayendo a tu vida más energía inhabilitadora. Por el simple hecho de consumir sustancias de baja energía, verás que cada dos por tres empiezan a aparecer en tu vida personas de baja energía. Querrán invitarte a tomar esas sustancias, divertirse contigo cuando te coloques y te animarán a repetir cuando tu cuerpo se recupere de los estragos producidas por esas sustancias de baja energía.
Toma conciencia del nivel de energía de la música que escuchas. Las vibraciones musicales discordantes, martilleantes, repetitivas y fuertes disminuyen tu nivel de energía y te debilitan, a ti y tu capacidad para establecer contacto consciente con la intención. Lo mismo ocurre con las letras de canciones que reflejan odio, angustia, miedo y violencia, porque son bajas energías que envían mensajes debilitadores a tu subconsciente e impregnan tu vida de energías semejantes. SÍ quieres atraer violencia, escucha canciones con letras violentas, y esa música pasará a formar parte de tu vida. Si quieres atraer paz y amor, escucha las vibraciones musicales y las letras de canciones que reflejen tus deseos.
Toma conciencia de los niveles energéticos del entorno de tu casa. Las oraciones, los cuadros, los cristales, las estatuas, las frases espirituales, los libros, las revistas, los colores de las paredes de tu casa e incluso la disposición de los muebles crean una energía a la que te ves abocado al menos durante la mitad del tiempo que pasas despierto. Si bien puede parecer una estupidez, te ruego que trasciendas tu pensamiento condicionado y abras tu mente a todo.

El antiguo arte chino Feng shui es conocido desde hace miles de años y es un regalo de nuestros ancestros. Describe diferentes formas de aumentar el campo energético de nuestra casa y nuestro lugar de trabajo. Debes tomar conciencia de cómo afecta un ambiente de alta energía al fortalecimiento de nuestra vida y la eliminación de barreras para conectarnos a la intención.
Reduce el contacto con las cadenas de televisión comerciales y por cable, de muy baja energía. En Estados Unidos, los niños ven doce mil simulacros de asesinatos en el televisor de su casa antes de cumplir catorce años. Las noticias de la televisión se empeñan en llevarte lo malo y lo feo a tu casa y, en gran medida, se olvidan de lo bueno. Es una constante corriente de negatividad que invade el espacio vital y atrae otro tanto a tu vida. La violencia es el principal ingrediente de los programas, y entre medias te ofrecen anuncios patrocinados por las grandes empresas farmacéuticas que intentan convencerte de que se puede encontrar ía felicidad en sus pildoras. Se les dice a los espectadores que necesitan toda clase de medicinas de baja energía para superar cualquier enfermedad física y mental conocida por la humanidad.

Yo he llegado a la conclusión de que la mayoría de los programas de televisión proporcionan un flujo continuo de baja energía. Es una de las razones por las que he decidido dedicar gran parte de mi tiempo y de mis esfuerzos a apoyar la televisión pública no comercial y contribuir a sustituir los mensajes de negatividad, desesperanza, violencia, grosería y falta de respeto por los principios más elevados que concuerdan con el principio de la intención.
Amplía tu campo energético con fotografías. A lo mejor te cuesta trabajo creer que la fotografía es una forma de reproducción de la energía y que toda fotografía contiene energía. Compruébalo situando estratégicamente fotografías tomadas en momentos de felicidad, de amor y receptividad hacía la ayuda espiritual en tu casa, en tu lugar de trabajo, en tu coche o incluso en tu ropa o en la billetera. Pon fotografías de la naturaleza, de animales, de expresiones de alegría y amor en tu entorno y la energía irradiará hacia tu corazón y te donará su alta frecuencia.
Toma conciencia de los niveles de energía de tus amigos, conocidos, de tu gente. Puedes elevar tus niveles de energía estando en el campo de energía de otras personas con una resonancia próxima a la consciencia espiritual. Mantente muy próximo a las personas que fortalecen, que atraen tu sentido de la conexión con la intención, que ven tu grandeza, que se sienten conectados con Dios y llevan una vida que testimonia que el Espíritu se regocija en ellos. Recuerda que la energía más alta anula y transforma la energía más baja, y procura estar en presencia de personas de alta energía, conectadas con el Espíritu, que llevan la vida para la que los había destinado la intención, e interactúa con ellas. Mantente en el campo energético de las personas de más alta energía y desaparecerán el odio, la ira, el temor y la depresión, que se transformarán como por arte de magia en las más elevadas expresiones de la intención.
Controla tus actividades y dónde se desarrollan. Evita los campos de baja energía donde haya demasiado alcohol, consumo de drogas o conducta violenta, así como las reuniones centradas en exclusiones de tipo religioso, étnico o por prejuicios. Estos actos te influirán para que no eleves tu energía y también para que te correspondas con la energía más baja, la debilitadora. Sumérgete en la naturaleza, aprecia su belleza, vete de acampada, de excursión, a nadar, disfruta de la naturaleza. Asiste a conferencias sobre la espiritualidad, a clases de yoga, da o recibe masajes, ve a monasterios o centros de meditación y ayuda a los demás, visitando a los ancianos de centros geriátricos o a niños enfermos en los hospitales. Toda actividad tiene su campo energético. Elige los lugares en los que los campos de energía reflejen las siete caras de la intención.
Prodiga actos de bondad sin pedir nada a cambio. Presta ayuda económica anónimamente a los desfavorecidos, y hazlo por bondad, sin siquiera esperar que te den las gracias. Activa tu obsesión de esplendidez aprendiendo a ser bondadoso mientras te desprendes por completo de tu ego, que espera que te digan lo maravilloso que eres. Se trata de una actividad fundamental para conectar con la intención, porque el Espíritu universal y omnicreador devuelve los actos de bondad con la siguiente pregunta: «¿En qué puedo servirte?».

Recoge algo que te encuentres tirado por la calle, deposítalo en un contenedor de basura y no se lo cuentes a nadie. Aún más: dedica varias horas a limpiar y recoger desechos que tú no has tirado. Cualquier acto de bondad que se extienda hacia ti mismo, hacia los demás o hacia tu entorno te corresponderá con la bondad inherente a la fuerza universal de la intención. Es energético y hace que esta clase de energía vuelva a fluir hacia tu vida.

El conmovedor relato «The Valentine» [«El regalo del día de san Valentín»], de Ruth McDonald, ilustra la forma de dar que yo sugiero. El niño simboliza la obsesión de esplendidez que acabo de mencionar.
Era un niño muy tímido que no caía demasiado bien a los demás niños de primer curso. Cuando se aproximaba el día de San Valentín, a su madre le encantó que una tarde le pidiera que escribiera el nombre de todos los niños de su clase para hacerle un regalo a cada uno. Fue recordando lentamente los nombres en voz alta, mientras su madre tomaba nota en una hoja de papel. Al niño le preocupaba terriblemente que se le olvidara alguno.

Pertrechado con un cuaderno de tarjetas recortables de San Valentín, tijeras, lápices de colores y pegamento, se puso a trabajar concienzudamente, siguiendo la lista. Cada vez que terminaba una tarjeta, su madre escribía el nombre con letra de imprenta en un trozo de papel y observaba al niño mientras lo copiaba laboriosamente. La satisfacción del niño aumentaba en la misma medida que el montón de tarjetas.

Entonces la madre empezó a preocuparse, pensando si los demás niños también le regalarían tarjetas de San Valentín. Su hijo volvía tan rápido a casa todas las tardes para seguir con su tarea que parecía probable que los demás niños que jugaban en la calle se olvidaran de su existencia. ¡Qué espantoso sería que su hijo fuera a la fiesta con treinta y siete regalos como prueba de cariño y nadie se hubiera acordado de él! Pensó si habría alguna forma de meter unas tarjetas entre las que estaba preparando para asegurarse de que al menos recibiera unas cuantas, pero el niño vigilaba su tesoro con tal celo y las contaba una y otra vez con tanto cuidado que no había forma de colarle ninguna. Adoptó el papel más normal de una madre, el de la paciente espera.

Por fin llegó el día de San Valentín, y observó a su hijo mientras caminaba pesadamente por la calle cubierta de nieve, con una caja de galletas en forma de corazón en una mano y una bolsa firmemente agarrada con la otra con los treinta y siete regalos que tan laboriosamente había preparado. «¡Dios mío, por favor, que le den al menos unas cuantas!», rogó.

Pasó toda la mañana entretenida, haciendo cosas con las manos, pero su corazón estaba en el colegio. A las tres y medía se sentó a hacer punto, en la silla que, como sin quererlo, le proporcionaba una visión completa de la calle.

Por fin apareció el niño, solo. A su madre se le cayó el alma a los pies. Subía por la calle, volviéndose de espaldas de vez en cuando para dar unos pasos protegiéndose del viento. La mujer forzó la vista para verle la cara. Desde lejos era una simple mancha rosada.

Hasta que el niño entró en el sendero no la vio, una solitaria tarjeta que aferraba con la pequeña manopla roja. Solo una. Con todo el trabajo que se había tomado.

Y probablemente del maestro. La labor de punto se le quedó borrosa ante los ojos. ¡Ojalá pudiera interponerse entre su híjo y la vida! Dejó la labor y fue a recibirlo a la puerta.

—¡Qué colorado vienes! —dijo—, Venga, voy a quitarte la bufanda. ¿Estaban buenas las galletas?

El niño la miró con cara resplandeciente de felicidad y satisfacción.

—¿A que no sabes una cosa? —dijo—, ¡Que no me he olvidado de ninguna! ¡Ni de una sola!
Sé concreto cuando declares tus intenciones de elevar tu nivel de energía y crear tus deseos. Coloca tus propósitos en lugares estratégicos donde puedas verlos y leerlos durante todo el día. Por ejemplo: «Tengo intención de atraer a mi vida el trabajo que deseo. Tengo intención de poder adquirir ese automóvil concreto que me imagino conduciendo antes del 30 del próximo mes. Tengo intención de dedicar dos horas de mi tiempo esta semana a los más desfavorecidos. Tengo intención de curarme de este cansancio persistente».

Cuando declaras tus intenciones por escrito tienen energía propia y te orientan para elevar el nivel de la tuya. Yo lo hago. Una señora llamada Lynn Hall, que vive en Toronto, me envió una placa preciosa que leo todos los días. En su carta decía: «Aquí tiene un regalo, escrito únicamente para usted con la intención de expresarle mi más profundo agradecimiento por la bendición que ha supuesto su presencia en mi vida. Estoy segura de que el sentimiento es universal y habla en nombre de todas las almas del planeta que han experimentado la misma buena fortuna. Que la luz y el amor que usted emite se reflejen para siempre en su persona con gozosa abundancia, doctor Dyer». La placa, que es preciosa, dicelo siguiente:

El Espíritu

ha encontrado su voz

en ti,

en vibrantes verdades

y gozoso esplendor

El Espíritu ha encontrado

la revelación a través de ti,

por vías reflexivas y resonantes.

El Espíritu ha encontrado

el regocijo a través de ti,

en espacios infinitos

de rnagnitud sin fin

Para cuantos han despertado

a la gracia de tus dones...

El Espíritu ha encontrado

alas y luz.
Leo estas palabras todos los días para recordar la conexión con el Espíritu y dejo que estas palabras fluyan desde mi corazón al tuyo, para hacer realidad mis intenciones y ayudarte con todas mis fuerzas a que tú hagas lo mismo.
Ten pensamientos de perdón con la mayor frecuencia posible. En las pruebas de fuerza muscular, cuando tienes pensamientos de venganza, te debilitas, mientras que un pensamiento de perdón te mantiene fuerte. La venganza, la ira y el odio son energías extraordinariamente bajas que te impiden corresponderé con los atributos de la fuerza universal, Un solo pensamiento de perdón hacia alguien que quizá te haya hecho enfadar —sin que tú hayas tomado ninguna acción— te elevará hasta el nivel del Espíritu y te ayudará con tus intenciones individuales.

Tienes dos posibilidades: o servir al Espíritu con tu mente o utilizar esa mente para divorciarte del Espíritu. Casado con las siete caras de la intención espiritual, conectas con esa fuerza. Divorciado, se hacen dueños de la situación la vanidad y el ego. En esto consiste el último obstáculo para conectarte a la intención.
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