Traducción de Flora Casas






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Fusionar tus pensamientos individuales con la mente universal

Nuestros pensamientos individuales crean un prototipo en la mente universal de la intención. Tú y tu fuerza de intención no estáis separados. Así, cuando formas un pensamiento en tu interior acorde con el Espíritu, formas un prototipo espiritual que te conecta con la intención y pone en marcha la manifestación de tus deseos. Los deseos que quieras cumplir son hechos existentes, ya presentes en el Espíritu. Elimina de tu mente todo pensamiento de condiciones, limitaciones o la posibilidad de que no se manifiesten. Si lo dejas tranquilo en tu mente y en la mente de la intención al mismo tiempo, germinará en la realidad del mundo físico.

En palabras más sencillas: 'Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis y vendrá» (Marcos, 11, 24). Esta cita bíblica nos dice que creamos que nuestros deseos ya se han cumplido y se cumplirán. Has de saber que tu pensamiento u oración ya está aquí. Disipa toda duda para que puedas crear un pensamiento armonioso con la mente o intención universal. Cuando lo sabes sin que te quepa ninguna duda, se hará realidad en el futuro. Así es la fuerza de la intención en funcionamiento.
Voy a concluir esta sección con unas palabras de Aldous Huxley, uno de mis escritores preferidos: «El viaje espiritual no consiste en llegar a un nuevo destino en el que una persona obtiene lo que no tenía, o se convierte en lo que no es. Consiste en la disipación de la propia ignorancia sobre el ser y la vida de cada cual, y en el gradual aumento de esa comprensión que inicia el despertar espiritual. Encontrar a Dios es llegar al propio ser».
En este primer capítulo te he pedido que dejes de dudar de la existencia de una fuerza universal y omnipresente que yo denomino “intención», y te he dicho que puedes vincularte a ella y ser transportado hasta tu destino con la energía de la intención. He aquí mis sugerencias para que pongas todo esto en funcionamiento en tu vida.
Cinco consejos para poner en práctica las ideas de este capítulo


  1. Siempre que te sientas mal; perdido, o incluso de un humor de perros, visualiza la correa del trolebús colgando del campo de la intención a más de un metro por encima de tu cabeza. Imagina que flotas, asciendes y dejas que el trolebús te lleve hasta tu intención intrínseca. Es una herramienta para poner en práctica la entrega en tu vida.

  2. Repite la palabra intención o propósito cuando te sientas angustiado o cuando te dé la impresión de que todo lo que te rodea se ha puesto de acuerdo para evitar que cumplas tu misión. Es un recordatorio de que debes de mantenerte en calma, tranquilo. La intención es espíritu, y el espíritu es silenciosamente gozoso.

  3. Di para tus adentros que tienes una misión que cumplir en la vida y un compañero silencioso accesible en cualquier momento que quieras Cuando el ego te define por lo que cienes o lo que haces, o cuando te compara con los demás, aplica tu capacidad de libre albedrío para eliminar esos pensamientos. Debes decirte: «Estoy aquí a propósito, puedo conseguir cualquier cosa que desee, y lo hago estando en armonía con la omnipresente fuerza creadora del universo». Se convertirá en tu respuesta automática a la vida. Empezarán a producirse resultados sincrónicos.

  4. Actúa como si cualquier cosa que desees ya estuviera aquí. Convéncete de que cuanto buscas ya lo has recibido, que existe en espíritu, y ten la certeza de que tus deseos se cumplirán.

Uno de mis diez secretos para alcanzar el éxito y la paz interior consiste en tratarte a ti mismo como si ya fueras la persona que te gustaría ser.

  1. Copia este antiguo dicho del hasidismo y llévalo a todas partes durante un año. Es un recordatorio de la fuerza de la intención y de cómo puede ayudarte todos los días en todos los sentidos.


Cuando caminas por el campo con la mente pura y santa, de todas las piedras, de todos los seres que crecen y de todos los animales saltan las chispas de su alma y se adhieren a ti, y entonces se purifican y se convienen en fuego sagrado en ti.
En el siguiente capítulo describo cómo podría presentársete el campo de la intención si fueras capaz de verlo y de ver las siete caras de la intención. Finalizaré el capítulo con otra cita del maestro de Carlos Castañeda, don Juan: «el espíritu se revela a todos con la misma intensidad y la misma coherencia, pero sólo los guerreros están adaptados coherentemente a tales revelaciones».

Lectores y guerreros, avanzad con el espíritu del libre albedrío para acceder a la fuerza de la intención.


  1. Las siete caras de la intención


Ni cuatro mil libros de metafísica podrían enseñarnos qué es el alma.

Voltaire
De pensar en la intención a conocer la intención

Ayer, mientras escribía este libro aquí, en Maui, experimenté un saber que voy a intentar explicar. Una mujer japonesa llegó hasta la orilla arrastrada por el oleaje, su cuerpo hinchado por el agua del mar que había tragado. Me arrodillé ante ella, con otras personas, para tratar de que recuperase el ritmo cardíaco con reanimación cardiopulmonar, mientras sus amigos japoneses gritaban angustiados al ver lo vano de nuestros esfuerzos. De repente noté la calmada consciencia del espíritu de aquella mujer flotando sobre nuestras tentativas por salvarla. Mientras observaba aquella escena en la playa, noté la presencia de una energía sosegada, tranquila, y, sin saber por qué, comprendí que no iba a reanimarse y que ya no estaba conectada al cuerpo que tantas personas bien intencionadas, incluyéndome a mí, estaban intentando devolver a la vida.

Este sosegado saber hizo que me levantara, juntara las manos y rezara en silencio una oración por ella.

Éramos de distintas partes del mundo y ni siquiera hablábamos el mismo idioma, y sin embargo me sentía conectado a ella. Me sentía en paz, con la certeza de que su espíritu y el mío estaban conectados de algún modo en el misterio de la naturaleza pasajera y efímera de nuestra vida física,

Mientras me alejaba de allí, mis pensamientos no estaban dominados por el dolor de la muerte. Por el contrario, sabía y sentía que la partida del espíritu de aquella mujer, de aquel cuerpo sin vida, hinchado, formaba parte inexplicablemente de un orden divino perfecto. No podía demostrarlo. No tenía pruebas científicas. No lo pensaba; lo sabía. Este es un ejemplo de lo que quiero decir con el saber silencioso. Aún noto la presencia de esa mujer mientras escribo esto, al cabo de veinticuatro horas. En La fuerza del silencio, Carlos Castañeda describe el saber silencioso como «algo que tenemos todos, algo que posee absoluto dominio, absoluto conocimiento de todo, Pero no puede pensar, y por consiguiente no puede hablar de lo que sabe... El hombre ha renunciado al saber silencioso en favor del mundo de la razón. Cuanto más se aferra al mundo de la razón, más efímero es el propósito».

Como la intención se presenta en este libro como un campo de energía invisible inherente a toda forma física, pertenece, por lo tanto, al mundo inexplicable, inmaterial, del Espíritu. El Espíritu escapa a nuestros esfuerzos por explicarlo y definirlo, porque es una dimensión ajena a principios y fines, ajena a los límites, ajena a los símbolos y ajena a la forma misma. Por consiguiente, las palabras habladas y escritas, los símbolos para comunicar nuestras experiencias en este mundo, no pueden explicar reamente el Espíritu como explican el mundo físico.

Estoy de acuerdo con la frase de Voltaire del principio de este capítulo y estoy dispuesto a reconocer que no puedo enseñarle con autoridad a nadie qué es el espíritu ni trazar con palabras un cuadro preciso de cómo es. Lo que sí puedo hacer es describir mi forma de conceptuafizar la intención. Si fuera posible descorrer el velo que oculta el campo de la intención a la percepción sensorial y la mente racional. Expondré mi concepto de lo que denomino las siete caras de la intención». Estos puntos representan cómo me imagino yo el aspecto de la fuerza de la intención.

Creo que la intención es algo que podemos sentir y conocer, que podemos conectarnos con ella y confiar en ella. Es una conciencia interior que notamos explícitamente, pero que al mismo tiempo no podemos describir con palabras. Empleo este concepto para orientarme en el camino hacia la fuerza de la intención que es la fuente de la creación y para activarla en mi vida cotidiana.

Espero que también tú empieces a reconocer lo que necesitas personalmente para empezar a activar la intención en tu vida. Las siguientes descripciones salen de mi experiencia con maestros, mi trabajo profesional con otras personas durante los últimos treinta anos, de toda una biblioteca de metafísica que he leído y estudiado y de mi evolución personal. Voy a intentar transmitir mi saber personal sobre los extraordinarios beneficios que reporta vincularse a la intención. Confío en que te inspire el saber silencioso de la fuerza de la intención y que sigas creando una experiencia cada día más mágica, para tí y para cuantas personas haya en tu vida.

El saber silencioso comienza cuando invitas a la fuerza de la intención a representar un papel activo en tu vida. Se trata de una elección privada y muy personal que no hay que explicar ni defender. Cuando tomas esta decisión íntima, el saber pasará gradualmente a formar parte de tu conciencia normal, cotidiana. Al abrirte a la fuerza de la intención empiezas a saber, a conocer que la concepción, el nacimiento y la muerte son aspectos naturales del campo de energía de la creación. Es ínútíl intentar pensar o razonar una forma de llegar a la intención. Si destierras tus dudas y confías en tus intuiciones, dejarás espacio para que fluya la fuerza de la intención. Puede parecer un galimatías, pero yo prefiero considerarlo de otra manera: vaciar la mente y penetrar en el misterio. En este sentido, dejo a un lado los pensamientos racionales y me abro a la magia y la excitación de una conciencia nueva, iluminadora.

J. Krishnamurti, uno de los grandes maestros que me han influido, comentó en una ocasión: «Estar vacío, completamente vacío, no es nada a lo que hayas de temer. Es absolutamente imprescindible que la mente esté desocupada, que no se le imponga nada, que esté vacía, porque solo entonces puede trasladarse a profundidades desconocidas».

Deja este libro unos momentos y empieza a confiar y a experimentar tranquilamente la conciencia de tu ser no físico; déjate llevar. En primer lugar, cierra los ojos y vacía tu mente de pensamientos racionales, aleja ese guirigay que te ronda. A continuación, pulsa la tecla de borrar cada vez que te surja la duda. Por último, ábrete al vacío. Entonces empezarás a descubrir cómo conocer silenciosamente la fuerza de la intención. (En el siguiente capítulo profundizaré en otros métodos para acceder a la intención y volver a conectarse a ella.)

Pero a continuación voy a describir lo que creo que podríamos ver si saliéramos de nosotros mismos, si flotáramos por encima de nuestro cuerpo, como el espíritu de la señora japonesa de la playa. Desde esa perspectiva me imagino mirando las caras de la intención con ojos capaces de ver vibraciones más altas.
Las siete caras de la intención


  1. La cara de la creatividad. La primera de las siete caras de la intención es la expresión creativa de la fuerza de la intención que nos proyectó, nos trajo aquí y creó un entorno compatible con nuestras necesidades. La fuerza de la intención tiene que ser creativa, porque en otro caso nada nacería, A mí me parece una verdad irrefutable sobre el espíritu/intención, porque su propósito consiste en dar la vida en un entorno adecuado, ¿Por qué he llegado a la conclusión de que la fuerza de la intención, que da la vida, dispone que tengamos vida y que la tengamos con una abundancia creciente? Porque, si fuera al contrario, no podría adquirir forma la vida tal y como la conocemos.

El hecho mismo de que podamos respirar y experimentar la vida, para mí es prueba suficiente de que la naturaleza del Espíritu que da la vida es creativo en su núcleo mismo. Puede parecer evidente, o por el contrario, confuso o incluso irrelevante. Pero hay una cosa clara: que estás aquí en tu cuerpo físico, y que en su momento eras un embrión, y antes una semilla, y antes de eso, energía amorfa. Esa energía amorfa contenía la intención, que te trajo de ninguna parte a aquí y ahora. En los niveles más elevados de la conciencia, la intención te inició en el sendero hacia tu destino. La cara de la creatividad te dispone hacía una continua creatividad para que crees y contribuyas a crear cualquier cosa sobre la que dirijas tu fuerza de la intención. La energía creativa forma parte de tí; se origina en el Espíritu dador de vida que te disporte.


  1. La cara de la bondad. Cualquier fuerza a cuya naturaleza sea inherente la necesidad de crear y convertir la energía en una forma física ha de ser bondadosa. También en esta ocasión lo deduzco de lo contrario. Si en el corazón mismo de la fuerza de la intención, que todo lo da, se albergara el deseo de no ser bondadosa, de ser malévola o perjudicial, la creación resultaría imposible. En el momento en que una energía no bondadosa adquiriese forma, se destruiría el Espíritu que da la vida. Pero la fuerza de la intención tiene una cara bondadosa. Es energía bondadosa con la intención de que lo que está creando florezca y crezca, y que sea feliz y plena. Decidir ser bondadoso es decidir activar en tu vida la fuerza de la intención. Diversas investigaciones han demostrado el efecto positivo de la bondad sobre el sistema inmunológico y el aumento de la producción de serotonina en el cerebro. La serotonina es una sustancia que se produce de forma natural en el cuerpo y que nos hace sentir más tranquilos, cómodos e incluso felices.

En realidad, la función de la mayoría de los antidepresivos consiste en estimular la producción química de serotonina para ayudar a aliviar la depresión. Las investigaciones han demostrado que un simple acto de bondad hacia otra persona mejora el funcionamiento del sistema inmunológico y estimula la producción de serotonina en quien recibe y en quien realiza ese acto bondadoso. Aún más sorprendente es que las personas que son testigos de ese acto obtengan parecidos beneficios. Imagínate lo que supone: que prodigar, recibir o ser testigo de la bondad influyen beneficiosamente en la salud y los sentimientos de quienes participan en ese acto, con el rostro sonriente de la bondad y de la creatividad. Cuando no eres bondadoso, tapas la cara de la bondad y te apartas de la fuerza de la intención. Ya la llames Dios, Espíritu, Fuente o intención, ten presente que los pensamientos no bondadosos debilitan tu conexión y que los pensamientos bondadosos la fortalecen. La creatividad y la bondad son dos de las siete caras de la intención,


  1. La cara del amor La tercera de las siete caras de la intención es la del amor Hemos de llegar a la irrefutable conclusión de que existe una naturaleza que otorga la vida inherente a la fuerza de la intención, ¿Cómo llamar a esta cualidad que fomenta, amplía y apoya toda la vida sino amor? Es la fuerza impulsora primordial del Espíritu universal de la intención. Como lo expresó Ralph Waldo Emerson: «El amor es la palabra más elevada y sinónimo de Dios». El campo energético de la intención es puro amor que desemboca en un entorno vigorizante y de absoluta cooperación.

En él no se desarrollan la censura, el odio, la ira, el temor ni los prejuicios. Por eso, sí fuéramos capaces de ver realmente ese campo, veríamos creatividad y bondad en un campo infinito de amor. Entramos en el mundo físico de los límites y los comienzos a través del campo de fuerza universal del puro amor. Esta cara de la intención que es una expresión de amor solo desea que crezcamos y prosperemos, que nos convirtamos en todo lo que somos capaces de convertirnos. Cuando no nos encontramos en armonía con la energía del amor nos alejamos de la intención y se debilita nuestra capacidad para activarla mediante la expresión del amor. Por ejemplo, si no haces lo que amas ni amas lo que haces, tu fuerza de intención se debilita y atraes a tu vida más insatisfacción, algo que no forma parte de la cara del amor. En consecuencia, en tu vida aparecerán más elementos que no amas.

Pensamientos y emociones son pura energía, unas más altas y rápidas que otras.

Cuando las energías más altas ocupan el mismo campo que las más bajas, estas últimas se transforman en energías más altas. Un ejemplo sencillo consistiría en una habitación oscura que tiene una energía más baja que una habitación inundada de luz. Como la luz se mueve con mayor rapidez que la no luz, cuando se enciende una vela en una habitación oscura no solo desaparece y se disuelve la oscuridad, sino que parece transformarse en luz como por arte de magia. Lo mismo se puede decir del amor, que es una energía más alta y más rápida que el odio. En su conocida oración, San Francisco implora a Dios: «Donde existe el odio, deja que siembre el amor». Lo que está buscando es la fuerza para disolver el odio y convertirlo en la energía del amor El odio se convierte en amor cuando la energía del amor está en su presencia. Lo mismo puede decirse de todos nosotros. El odio, dirigido hacia ti mismo o hacia otros, puede convertirse en la fuerza de la intención que concede y garantiza la vida. Así lo expresaba Pierre Teilhard de Chardin: «La conclusión es siempre la misma: el amor es la energía más poderosa del mundo, y también la más desconocida»,


  1. La cara de la belleza. La cuarta cara de la intención que yo propongo es la belleza. ¿Qué otra cosa podría ser una expresión creativa, bondadosa y amante sino bella? ¿Por qué iba a decidir la inteligencia organizadora de la intención manifestarse de una forma que le repugnara? Por supuesto, no lo hace. De modo que podemos llegar a la conclusión de que la naturaleza de la intención tiene una interacción eterna de amor y belleza, y añádela expresión de la belleza a la cara de la fuerza de la intención creativa, bondadosa y amante.

El genial poeta romántico John Keats concluye así su «Oda a una urna griega»: «La belleza es verdad, la verdad belleza. Es cuanto sabéis en la tierra, y cuanto necesitáis saber». Evidentemente, la verdad existe en la creación de todo. Es la verdad que se muestra aquí bajo cierta forma. Está aquí bajo una forma que es expresión del invisible poder creador. Por eso coincido con Keats en que tenemos que saber silenciosamente que la verdad y la belleza son una y la misma cosa. De la verdad del espíritu creador en una expresión de la fuerza de la intención surge la verdad como belleza. Este saber lleva a ideas valiosas para ejercitar la voluntad, la imaginación y la intuición individuales.

Para comprender la importancia de la belleza como una de las caras de la intención, hay que recordar lo siguiente: los pensamientos bellos construyen un alma bella.

Al hacerte receptivo a ver y sentir la belleza que te rodea, sintonizas con la fuerza creadora de la intención que existe en el interior de todo el mundo natural, en el que tú estás incluido.

Al decidir ver belleza en todo, incluso una persona nacida en la pobreza y la ignorancia podrá experimentar la fuerza de la intención.

Al buscar la belleza en las peores circunstancias posibles con un propósito individual nos conectamos con la fuerza de la intención. Y funciona. Tiene que funcionar. La cara de la belleza siempre está presente, incluso donde los demás no ven belleza.

Me sentí muy honrado de participar en un debate con Viktor Frankl en 1978, en Viena. Recuerdo con toda claridad que compartió conmigo y con el público su idea de que es ía capacidad de ver la belleza en todas las circunstancias lo que da significado a la vida. En su libro El hombre en busca de sentido* (Trad. cast, Herder, Barcelona, 2001.)describe el cuenco de agua sucia con una cabeza de pescado flotando que le daban sus carceleros nazis en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Se acostumbró a ver belleza en esa comida, en lugar de centrarse en el horror que le producía. Consideraba su capacidad para ver belleza en todas partes un factor vital para sobrevivir en aquellos campos espeluznantes. Viene a recordarnos que si nos centramos en lo feo, atraemos más fealdad a nuestros pensamientos, a nuestras emociones y en última instancia a nuestra vida. Al decidir aferramos a nuestra pequeña parcela de libertad incluso en las peores situaciones podemos procesar nuestro mundo con la energía del reconocimiento y la belleza, y crear la oportunidad de trascender nuestras circunstancias.

Me encanta la respuesta de la madre Teresa de Calcuta cuando le preguntaron sobre esta cualidad: «¿Qué hace todos los días en las calles de Calcuta para cumplir su misión?». Ella contestó: «Todos los días veo a Jesucristo con todos sus angustiosos disfraces».


  1. La cara de la expansión. La naturaleza elemental de la vida consiste en encontrar continuamente más expresión. Si pudiéramos fijarnos de verdad en las caras déla intención, nos quedaríamos pasmados. Supongo que una de las caras que veríamos sería la expresión en continua expansión de la fuerza de la intención. La naturaleza de este espíritu creativo funciona continuamente con el fin de expandirse. El espíritu es una fuerza de formación. Posee el principio del incremento, es decir, que la vida sigue expandiéndose para originar más vida. La vida tal y como la conocemos tiene su origen en la intención amorfa.

Por consiguiente, uno de los rostros de la intención es el de algo en eterna evolución. Puede parecer una minúscula partícula en un estado de continua repetición y después de ampliación, que a continuación avanza, siempre expandiéndose y mostrándose. Eso es precisamente Io que ocurre en nuestro mundo físico. Esta quinta cara de la intención adquiere la forma de lo que la expresa. No puede ser de otra manera, porque, si su fuerza, que no deja de expandirse, no se gustara a sí misma o se sintiera desconectada, solo podría autodestruirse. Pero no funciona así. La fuerza de la intención se manifiesta como expresión de la creatividad, la bondad, la belleza y el amor en expansión. Al establecer tu relación personal con esta cara de la intención expandes tu vida por mediación de la fuerza de la intención, que era, es y siempre será un elemento de esta intención creadora. La fuerza de la intención es la que te permite expandir y aumentar todos los aspectos de tu vida, sin excepciones. Está en la naturaleza misma de la intención el estado de expresión continua y aumentada, y lo mismo puede aplicarse a todos nosotros.

La única condición para este movimiento hacia delante consiste en colaborar con él en todas partes y dejar que ese espíritu se exprese a través de ti, por ti y por cuantas personas te encuentres. Entonces dejarás de sentir angustia y preocupación. Confía en la cara de la expansión y haz lo que haces porque amas lo que haces y haces lo que amas. Has de saber que esos resultados expansivos y beneficiosos son las únicas posibilidades.


  1. La cara de la abundancia ilimitada. La sexta cara de la intención es la expresión de algo que no conoce límites, que está en todas partes al mismo tiempo y es infinitamente abundante. No se trata sólo de que sea enorme, sino de que no cesa jamás. Tú fuiste creado con este prodigioso don. Por eso tú también io compartes en la expresión de tu vida. Estás cumpliendo la ley de la abundancia. Estos dones se te conceden libremente y a manos llenas, como se te proporcionan el aire, el sol, el agua y la atmósfera con una abundancia ilimitada.

Probablemente te enseñaron en la infancia a pensar con limitaciones. «Lo mío empieza aquí/Lo tuyo está ahí.» Así construimos barreras para señalar nuestras fronteras. Pero los exploradores de la Antigüedad nos hicieron tomar conciencia de que el mundo es potencialmente infinito. Incluso los astrónomos más antiguos cambiaron la idea de un inmenso techo en forma de bóveda que cubría la Tierra. Conocemos la existencia de galaxias cuya distancia se mide en años luz.

Los libros científicos publicados hace sólo dos años ya se han quedado anticuados. Las marcas de los deportistas que supuestamente demostraron los límites de nuestras proezas físicas se superan cada dos por tres.

Lo que significa esto es que no existen límites para nuestro potencial como personas, como entidades colectivas y como individuos. En gran medida es así porque emanamos de la abundancia ilimitada de la intención. Si la cara de la fuerza de la intención es una abundancia ilimitada, sabemos que lo mismo ocurre con nuestro potencial para manifestar y atraer cualquier cosa a nuestra vida. La cara de la abundancia no tiene límite alguno. Imagínate la inmensidad de los recursos a partir de los cuales son creados todos los objetos. Después reflexiona sobre el recurso que destaca por encima de todos los demás: tu mente y la mente colectiva de la humanidad. ¿Dónde empieza y dónde termina tu mente? ¿Cuáles son sus límites? ¿Dónde está situada? Y más importante aún, ¿dónde no está situada? ¿Nace contigo o existe antes de que seas concebido? ¿Muere contigo? ¿De qué color es? ¿Qué forma tiene? Todas las respuestas están contenidas en dos palabras: abundancia ilimitada. Tú fuiste creado por esa ilimitada abundancia.

La fuerza de la intención está en todas partes, y es la que permite que todo se manifieste, aumente y provea infinitamente.

Has de saber que estás conectado con esa fuerza vital y que la compartes con todos y con todo lo que, según percibes, te falta. Ábrete a la expresión de la cara de la abundancia ilimitada y así contribuirás a crear tu vida como te gustaría que fuera. Como ocurre tantas veces, los poetas son capaces de expresar con unas cuantas palabras lo que a nosotros nos resulta tan difícil comprender. He aquí lo que nos dice Walt Whitman en «Canto a mí mismo». Al leer este poema, sustituye Dios por la cara de la abundancia infinita para hacerte una idea de lo que es la fuerza de la intención.
Oigo y contemplo a Dios en todo objeto, mas a Dios no comprendo... .

Veo algo de Dios cada hora de las veinticuatro y a cada momento, en fin,

en las caras de hombres y mujeres veo a Dios,

y en mi cara ante el espejo.

Encuentro cartas de Dios en la calle,

todas con la firma de Dios,

y las dejo donde están tiradas, pues sé

que allí a donde vaya

llegarán otras puntual y eternamente.

No hay que comprenderlo intelectualmente. Basta con saber silenciosamente y continuar viviendo con la conciencia de esta cara de la abundancia interminable.


  1. La cara de la receptividad. Así imagino yo la séptima cara, la cara receptiva de la intención. Sencillamente, es receptiva a todo. No rechaza ni a nadie ni nada. Acoge a todos y a todo ser viviente, sin enjuiciar nada, sin conceder la fuerza de la intención a algunos mientras que se la niega a otros. Para mí, la cara receptiva de la intención significa que la naturaleza entera está a la espera de entrar en acción. Sólo se necesita estar dispuestos a reconocer y recibir. La intención no puede responderte si tú no logras reconocerla. Si ves que la casualidad y la coincidencia rigen tu vida, la mente universal de la intención no te parecerá sino una amalgama de fuerzas carentes de orden y poder.

En términos más sencillos, no ser receptivo significa negarte a tí mismo el acceso a la fuerza de la intención. Para utilizar la receptividad global de la intención has de producir en tu interior una inteligencia que iguale en afinidad a la mente universal. No solo debes ser receptivo a la orientación que se te ofrece para manifestar tus intenciones humanas, sino ser receptivo a devolver esa energía al mundo. Como he dicho tantas veces en mis discursos y en mis libros anteriores, tu tarea no consiste en decir cómo sino en decir sí: «Sí, estoy dispuesto. Sí, sé que la fuerza de la intención es universal. No se le niega a nadie». El rostro de la receptividad me sonríe, ya que lo que necesito fluye desde la Fuente hasta mí, y la Fuente es receptiva a que me conecte a ella para contribuir a crear libros, discursos, vídeos, audios y todas las demás cosas qué he tenido la suerte de añadir a mi curriculum. Al ser receptivo estoy en armonía con la fuerza de la intención, de la fuerza creativa universal, algo que funciona de muy diversas maneras. Verás que en tu vida aparecen como por arte de magia las personas adecuadas, que tu cuerpo se cura, y, si es algo que deseas, incluso descubrirás que bailas mejor, que juegas mejor a las cartas o que se te dan mejor los deportes. El campo de la intención permite que todo adquiera forma y su potencial ilimitado se incorpora a cuanto se ha manifestado incluso antes de que se expresaran los primeros dolores del parto.
En este capítulo he hablado de mi concepto de las siete caras de la intención. Son la creatividad, la bondad, el amor, la belleza, la expansión, la abundancia infinita y la receptividad hacia todo y todos podemos conectarnos con este seductor campo de la intención. A continuación presento cinco sugerencias para poner en práctica los mensajes esenciales de este capítulo,
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