El modelo integrado o equilibrado de lectoescritura






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NÚMERO DE SESIÓN: 03

ASIGNATURA: DIDACTICA DEL LENGUAJE

UNIDAD TEMÁTICA: EL MODELO INTEGRADO O EQUILIBRADO DE LECTOESCRITURA

OBJETIVOS:CONOCER LAS CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES DEL MODELO DE LECTOESCRITURA INTEGRADO O EQUILIBRADO


MODELO DIDÁCTICO EQUILIBRADO (O INTEGRADO)


La propuesta didáctica para el ámbito de la comunicación que está a la base de la reforma, permea los actuales programas de estudio de NB1 y NB2 y las bases curriculares para la Educación Parvularia.

Esta propuesta corresponde al enfoque o Modelo Equilibrado (llamado también Integrado). Este equilibrio o integración se refiere a la importancia de ofrecer a los niños y niñas, desde el inicio del aprendizaje y desarrollo del lenguaje oral y escrito, actividades didácticas correspondientes a dos tipos de desafíos:
El enfoque equilibrado (integrado), considera la lectura como un proceso centrado en la construcción de significado por parte del lector. Es decir, la principal preocupación de las educadoras es considerar que los niños y niñas comprendan lo que leen y lograr que la actividad de leer despierte su interés. Las destrezas de decodificación están al servicio de esta comprensión, por lo que siempre se desarrollan a partir de la lectura de un texto significativo para los alumnos.
Para cumplir con este propósito, se sugiere a las educadoras organizar las actividades de lectura en torno a tres momentos principales:
A. Antes de la lectura: “Preparemos nuestra lectura”. Se refiere a actividades que favorecen la activación de los conocimientos y experiencias previas de los alumnos, y a la posibilidad de predecir y formular hipótesis sobre el contenido de lo que van a leer.

Entre las actividades que la educadora debe realizar en este primer momento, se encuentra la interrogación del texto: la educadora presenta el texto a los niños, llama su atención sobre las ilustraciones, la diagramación del texto, el título y les solicita imaginar su contenido. Las predicciones que ellos hacen deben ser verificadas después de la lectura.

Existen organizadores gráficos, tales como la “Constelación de Palabras” y el “Cuadro de Anticipación”, que también son buenas alternativas pedagógicas para este primer momento de la lectura.
B. Durante la lectura: “Leamos activamente”. Se refiere a actividades que favorecen la capacidad de enfocarse en los aspectos significativos del texto, para poder comprender lo que se lee. Es también el momento para el desarrollo de diferentes destrezas de lectura, tales como el desarrollo del vocabulario visual, el análisis fonológico, la asociación fonema / grafema, etc.
La educadora lee en voz alta el texto y formula preguntas que favorecen la comprensión. Es importante formular tres tipos de preguntas:
- “Ahí mismo”

La respuesta aparece explícitamente en el texto.
- “Pienso y busco”
La respuesta está implícita en el texto.
- “En mí mismo”
La respuesta se encuentra en el lector.
El primer tipo de preguntas exige una comprensión superficial, puesto que solicita información sobre elementos que aparecen explícitamente en el texto. El segundo y tercer tipo de preguntas resultan más desafiantes y, por lo tanto, más interesantes desde el punto de vista de la comprensión: ambos apelan a la reflexión, a la vinculación entre diferentes elementos proporcionados por el texto, a la búsqueda de información implícita, a la inferencia y a la formación de un punto de vista personal y crítico.
Se sugiere enfatizar crecientemente estos dos últimos tipos de preguntas. Se recomienda también estimular a los alumnos a formular ellos mismos los tres tipos de preguntas.


C. Después de la lectura: “Profundicemos nuestra comprensión”. Son actividades que apuntan a profundizar lo que los alumnos han comprendido, a desarrollar su capacidad de lectura crítica y su creatividad.
En esta etapa se sugiere solicitar a los niños parafrasear el contenido del texto leído (decirlo con sus propias palabras), transformarlo en diálogos y dramatizarlo, ponerse en el lugar de los personajes de una historia e imaginar lo que hubiesen dicho o hecho en su lugar, establecer la secuencia de los hechos más importantes, jugar a escribir diversos textos relacionados con el contenido, etc.

Recordemos que entre los principios pedagógicos de esta propuesta didáctica, se considera que el desarrollo del pensamiento es una de las metas fundamentales asociadas al desarrollo del lenguaje. Las actividades desarrolladas en torno a estos tres momentos didácticos, apuntan justamente a transformar a los niños y niñas no solo en usuarios eficientes del lenguaje, sino en pensadores competentes, preparados para aprender eficazmente en la escuela y para seguir aprendiendo en forma autónoma. En síntesis, se trata de un conjunto de estrategias metacognitivas.

Para favorecer y expandir progresivamente las competencias lingüísticas y comunicativas de los párvulos, de modo que puedan interactuar con los demás, desarrollar el pensamiento, la reflexión y la dimensión afectiva, la educadora debe integrar diversas estrategias en el diseño de las experiencias de aprendizaje. Una de ellas es la lectura compartida, que se describe a continuación.
Lectura compartida
La lectura compartida es una estrategia metodológica que se utiliza diariamente con alumnos de los niveles iniciales de aprendizaje de la lectura y que apunta a ofrecer la oportunidad de vivir una experiencia gratificante de lectura en voz alta, entre un lector competente (educadora) y todos los niños y niñas.
Para realizar la lectura compartida propuesta en los módulos, la educadora debe:

· Destinar 15 minutos diarios para leer junto a sus alumnos un texto breve y significativo, relacionado con el tema que se está trabajando durante la semana, el que ha sido previamente escrito en un pápelo grafo.

· Crear un ambiente cálido y de confianza, para que los niños se sientan estimulados por la lectura de un texto atractivo para ellos.

· Exponer el texto de manera que todos los niños puedan observarlo y seguir la lectura de la educadora. Escribirlo con letras de imprenta de tamaño grande e ilustrarlo.

· Ofrecer a los niños un modelo de lectura fluida y expresiva, mientras se va siguiendo el texto con una regla o con el dedo, a medida que se avanza. De esta manera, los niños toman conciencia del orden de izquierda a derecha y establecen una correspondencia entre las palabras escritas y habladas.

· Desarrollar la lectura compartida ofrece a los niños instancias de formulación de hipótesis y predicciones sobre el contenido del texto, de lectura en voz alta junto a la educadora (en coro), de comprensión de lo leído y de desarrollo de diversas destrezas: decodificación, identificación de palabras, desarrollo del vocabulario, etc.

- El mismo texto se trabaja durante toda la semana.

· Se utilizan variados tipos de textos: poemas, canciones, rimas, adivinanzas, párrafos de cuentos, diálogos, cartas, noticias, etc.

· La educadora realiza la lectura compartida a través de los siguientes pasos:

· Muestra el texto escrito en el papelógrafo con una imagen representativa y estimula a los niños para que expresen sus predicciones, describan lo que observan, identifiquen el tipo de texto, activen sus conocimientos previos. (2 minutos aprox.).

· Lee con fluidez y entonación natural el texto, siguiendo con un puntero o regla las palabras, a medida que las lee y mientras los niños la observan.

· Invita a los niños a leer en coro junto a ella, lo que permite que todos puedan participar, incluso quienes tienen dificultades o se sienten inseguros, están dispuestos a sumarse a la actividad de lectura. (3 minutos aprox.).

· Formula algunas preguntas para apoyar la comprensión de lo leído y para verificar las predicciones que los niños hicieron antes de la lectura. (3 minutos aprox.).
· Retoma la lectura del texto junto a los niños con un ritmo distinto, dando a la actividad un carácter lúdico (leer con voz “cansada”, “alegre”, leer sólo los niños, sólo las niñas, por filas, etc.). (2 minutos aprox.).

· Llama la atención de los niños sobre algún aspecto del código: identificación de letras y su asociación con los sonidos, aliteraciones o rimas, uso de mayúsculas o signos de puntuación, vocabulario nuevo, etc. (5 minutos aprox.).

Hacia el final de la semana, los niños ya son capaces de leer el texto con mayor autonomía y fluidez (“jugar a leer”). Es importante retomar la lectura del mismo texto durante varios días, pero planificar las actividades de desarrollo de la comprensión y de destrezas de manera que cada día sean diferentes.

En otros momentos de la jornada escolar, la educadora organiza actividades de extensión que permiten profundizar aspectos relacionados con el texto: vincularlo a otros ámbitos y núcleos de aprendizaje del currículo, hacer una dramatización, dibujar el contenido, cambiar el final de un cuento, etc.
Aprendizaje y Desarrollo de la Escritura y la Producción de Textos escritos
El Modelo Equilibrado que sustenta esta propuesta didáctica, concibe el aprendizaje y desarrollo de la escritura como un proceso centrado en la comunicación de significado. Se enfatiza la importancia de diseñar situaciones de aprendizaje en las que los niños y niñas, desde el nivel de educación parvularia, aprenden a producir textos escritos para satisfacer diversas necesidades comunicativas.
Entre las habilidades que ellos deben desarrollar, se incluyen aquellas referidas al correcto trazado de las letras y las palabras, con el fin de otorgar legibilidad a los textos escritos, pero siempre asociadas a otras capacidades relacionadas, por ejemplo, con la identificación del tipo de texto más adecuado para el propósito con el cual se escribe para solicitar un permiso para un paseo, ¿qué tipo de texto debo escribir?, la selección del registro de lenguaje que se va a utilizar de acuerdo al destinatario ¿utilizaré un estilo coloquial o formal?, ¿lo trataré de tú o de usted?, la coherencia entre las ideas que contiene el texto, etc.
De este modo, los niños, incluso cuando realizan actividades de trazados preparatorios para la escritura de las letras, están conscientes de que esos ejercicios les permitirán aprender a escribir mensajes para comunicarse con otros. Para lograrlo, es indispensable que las educadoras creen un ambiente letrado con textos funcionales y significativos para los niños y niñas; al ver a sus profesores escribir estos textos y luego leerlos, ellos toman conciencia del propósito con el cual se escribe y se lee, y se sienten motivados para aprender a escribir textos de manera independiente.
En las primeras etapas de este proceso de aprendizaje de la escritura, al no estar aún los niños capacitados para producir los textos con su propia mano, se sugiere incorporar estrategias metodológicas tales como el dictado a la educadora, quien actúa como editora del habla de los niños y la invitación para que ellos “jueguen a escribir” los mensajes que desean comunicar.

En estos módulos hemos incluido actividades tendientes a desarrollar, de manera equilibrada, destrezas de escritura caligráfica y habilidades de producción de textos escritos.

A continuación ofrecemos un conjunto de sugerencias metodológicas tendientes a favorecer el aprendizaje y desarrollo de la escritura, desde el nivel de educación parvularia.


Sugerencias metodológicas para favorecer el aprendizaje y desarrollo de la escritura.
Aprendo a escribir mi nombre

Una de las experiencias más interesantes para los niños en sus primeras etapas del aprendizaje de la escritura, la constituye el aprender a escribir su propio nombre. Para facilitar este aprendizaje, elabore tarjetas con el nombre de cada niño y niña del curso y colóquelas en sus mesas. Junto con realizar actividades que impliquen aprender a identificar sus nombres y los de sus compañeros, ayúdelos a realizar los trazados que les permiten copiar su propio nombre.
Aproveche esta capacidad de los alumnos de escribir sus nombres, para pedirles que “firmen” los textos que producen oralmente y que “dictan” a la educadora: registros de experiencias personales, anécdotas, cartas, invitaciones, etc. Esta experiencia fortalecerá su autoestima y les motivará para seguir desarrollando habilidades de escritura que les permitan escribir todo el texto con sus propias manos.
Jugar a escribir

Esta estrategia metodológica se basa en la observación de las actividades que realizan naturalmente los niños y niñas que viven en contextos rodeados de personas que leen y escriben. Es muy frecuente que los niños pequeños, antes de ir al colegio, imiten las conductas de las personas que escriben haciendo “garabatos” o simulacros de escritura. Luego, ellos dicen “aquí escribí un cuento”, o bien “esto es una carta para mi mamá”. Obviamente, somos incapaces de descifrar los trazados que ellos hacen, pero eso no es lo importante. El objetivo de estimular a los niños a “jugar a escribir” en las primeras etapas del proceso de aprendizaje de la escritura, es el de permitirles vivir en forma lúdica su capacidad de expresarse a través de trazados que pretenden ser la escritura.

Permita que los niños “jueguen a escribir” sus mensajes en la pizarra o sobre hojas de papel, de acuerdo a sus intereses. No corrija los resultados, sino que estimule sus esfuerzos y, si ellos lo solicitan, escriba lo que quisieron decir junto a sus escritos. Esta actividad les estimulará para querer escribir de manera independiente.

Dictar un texto a la educadora/or

Cuando los niños todavía no son capaces de producir textos escritos con su propia mano, es importante ofrecerles la oportunidad de producir textos en forma oral, para que sean escritos por la maestra. Si usted les lee frecuentemente diversos tipos de textos, ellos irán internalizando las diferencias que existen entre el lenguaje cuando hablamos y cuando escribimos. De este modo, los niños tomarán conciencia, por ejemplo, que podemos decir “me caí y me pegué aquí” mostrando su pierna, pero que cuando se escribe es necesario precisar “me pegué en la rodilla”.

Le sugerimos invitar a los niños a dictarle diversos textos, vinculados con las actividades escolares que realizan. Por ejemplo:
-Las noticias del curso

Mantenga en un muro de la sala un pliego de papel o un periódico mural en el que usted irá escribiendo diariamente una o dos noticias que dictarán por turnos sus alumnos. Invite a los niños a observar mientras usted escribe lo que ellos le dictan. Escriba respetando las convenciones del lenguaje escrito: mayúsculas y minúsculas, acentos, signos de expresión (exclamación, interrogación, etc.). De ese modo, ellos irán internalizando algunos rasgos propios del lenguaje escrito. Al finalizar la escritura de una noticia, pida al niño o niña que la dictó que escriba su nombre junto al texto. La experiencia de sentirse “autores” y escribir ellos mismos sus nombres, suele ser muy estimulante para los niños.

Cartas

Diseñe situaciones que impliquen la necesidad de enviar una carta a un adulto o a otros niños. Para familiarizarlos con este tipo de textos, presente a sus alumnos algunas cartas, léalas y explíqueles su utilidad. Escriba frente al curso el contenido de la carta que ellos dictarán y preocúpese de llamar su atención sobre la importancia de escribir la fecha y el lugar donde se coloca. Luego, muéstreles dónde se escribe el nombre del destinatario y las fórmulas que suelen utilizarse (estimado señor, apreciado director, querida amiga, etc., según el caso). Escriba un breve texto en el que se expresa lo que se desea comunicar y, finalmente, coloque la firma de quien envía la carta.

Estas actividades también pueden estar referidas a dictar invitaciones, felicitaciones, poemas, cuentos, recetas, etc. A medida que los párvulos van adquiriendo suficientes habilidades de escritura manuscrita, invítelos a copiar textos breves o palabras que ellos producen oralmente en forma colectiva y que usted escribe bajo su dictado.
Aprendizaje de la escritura manuscrita
Junto con ofrecer a los niños la oportunidad de vivir experiencias en las que escribir constituye una situación de comunicación significativa, es indispensable apoyar el desarrollo de habilidades necesarias para lograr una escritura clara y legible. En este proceso de iniciación a la escritura manuscrita, se persigue lograr que los niños sean capaces de realizar movimientos disociados del brazo, codo, muñeca y dedos de la mano dominante. Que ellos tomen el lápiz con precisión, sin tensión excesiva. Que realicen movimientos fluidos para lograr los trazados de las letras.

Para lograr este propósito, se requiere ofrecer a los alumnos actividades psicomotrices cotidianas que incluyan el desarrollo de habilidades tales como:

  • Coordinación de movimientos amplios, con la participación de todo el cuerpo: correr, saltar, mantener el equilibrio, rodar, trepar, etc.

  • Conocimiento del esquema corporal: realizar actividades que permitan a los niños tomar conciencia de las diferentes partes del cuerpo, especialmente de aquellas relacionadas con la escritura. Identificar brazos, codos, antebrazos, muñecas, manos, dedos y sus posibilidades de movimientos. Esta habilidad implica también reconocer izquierda y derecha en su propio cuerpo y en otros.

  • Organización espacial: realizar juegos que requieran de las nociones de arriba, abajo, adelante, atrás, derecha, izquierda. En una primera etapa, los niños reconocerán esas nociones en su propio cuerpo. Luego, realizar juegos y dibujos en los que los párvulos digan dónde se ubican ciertos objetos, reconociendo las nociones antes señaladas.

  • Organización temporal: esta habilidad se desarrolla a través de actividades en las que los niños asocian experiencias concretas con los conceptos de hoy, mañana, ayer, día, noche, antes, después, días de la semana, meses y estaciones del año.

  • Motricidad fina: esta habilidad es indispensable para lograr una escritura manuscrita legible. Implica desarrollar la disociación de movimientos finos y la coordinación de la muñeca, la mano y los dedos. Las actividades más favorables para este objetivo son los juegos con títeres, plasticina, hilado de collares, juego de bolitas, de naipes. También es importante ofrecer a los niños diversos tipos de instrumentos para dibujar y pintar. Es muy importante ayudarlos, desde las primeras etapas preparatorias de la escritura manuscrita, a tener una adecuada postura y toma del lápiz.


Recuerde que todas estas funciones básicas deben ser desarrolladas de manera simultánea con la producción de textos dictados a la profesora y con jugar a escribir.
Escritura inicial
Al mismo tiempo que en sus primeras etapas del aprendizaje de la escritura los niños desarrollan actividades como las mencionadas anteriormente, realizan ejercicios para aprender a trazar las letras. Para ello se sugiere:

· Ayudarlos a aprender las letras “una a una”, de acuerdo a una secuencia que, normalmente, se relaciona con su frecuencia y con la facilidad de su trazado.

· Seleccionar una guirnalda cuyos trazados se asemejen a los movimientos que requiere la letra en estudio.

· Invitarlos a reproducir en el aire los movimientos de la guirnalda, de acuerdo al modelo que se les ofrece.

· Integrar la letra al trazado de la guirnalda y pedir a los niños que la reproduzcan.

· Reproducir los mismos movimientos, pero en forma de trazados amplios sobre una hoja. Pedir a los niños que los repasen.

· Ofrecer el modelo de cada letra sobre hojas con líneas de apoyo (tres zonas de escritura). Mostrar en la pizarra la orientación de los movimientos para realizar el trazado de cada letra. Pedir a los niños que le imiten, verbalizando los movimientos: por ejemplo, “subo, giro, bajo”, etc.

· A medida que se avance en el aprendizaje de las letras, enseñar a los alumnos a ligarlas unas con otras para formar sílabas y palabras.

· Proporcionarles información y puntos de referencia sobre la hoja, respecto al tamaño y proporción de las letras: unas suben, otras bajan, etc.

· Ayudarles a mantener un espaciado suficiente entre letra y letra y entre palabras.

· Gradualmente, ir presentando los modelos de letras mayúsculas.
Bitácora de Aprendizaje
Se refiere a una actividad realizada al finalizar las experiencias de aprendizaje incluidas en los módulos. Los niños y niñas son invitados a reflexionar sobre lo que aprendieron, sobre lo que no lograron aprender, sobre lo que más les gustó, sobre lo que más les costó y se registra con diferentes modalidades.

En los primeros años, 2° nivel de transición y NB1 esta actividad se desarrolla a nivel oral, la educadora registra lo que los niños dicen y / o dibujan; progresivamente, se invita a los niños y niñas a completar fichas por escrito.

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