Un día una chica paseaba por el bosque, cuan­do oyó a un cuclillo. Alzó la vista y vio al pája­ro volando de rama en rama y cantando alegre­mente






descargar 0.51 Mb.
títuloUn día una chica paseaba por el bosque, cuan­do oyó a un cuclillo. Alzó la vista y vio al pája­ro volando de rama en rama y cantando alegre­mente
página7/16
fecha de publicación09.09.2015
tamaño0.51 Mb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Documentos > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   ...   16



LA FE

El maestro sentenció:

- << Tener fe es como llevar una linterna en una excursión nocturna. El paisaje no cambia al ser ilumi­nado, ni disminuye al cansancio de la marcha. Pero el que tiene la linterna ve mejor cómo es la espesura y camina con un poco más de seguridad. El peso de la linterna le puede exasperar a veces, o las sombras producidas hacerle imaginar feroces fantasmas, pero gracias a la linterna será más difícil que tropiece y caiga, y se sentirá satisfecho de poder prestar una ayuda a los demás >>.

(Sobre una idea dc Ynaraja Díaz)


PRESENCIA DE JESÚS
Al entrar en una Iglesia, una niña se fijó en una lam­parilla roja. Preguntó a su madre el significado de la misma.

- Nos recuerda, hija, que en el sagrario está Jesús presente de forma real.

La niña dio vueltas y vueltas a lo que su madre le dijo. No entendía por qué si Jesús realmente estaba allí, no se le fuera a visitar frecuentemente.

Como la niña encontraba durante la semana el tem­plo cerrado se le ocurrió esta idea: en su habitación, colocó una lamparilla roja. Desde aquel día, la presen­cia de Jesús se le hizo mucho más fuerte. Toda su casa se convirtió en un templo.

El catequista, cuando se lo contó, sacó una conclu­sión: pequeños signos también hacen grandes mila­gros.

(R. Bcrzosa)

NO TE HUNDAS POR LOS FRACASOS; LA VIDA CONTINÚA
Un murciélago, una garza y una gaviota, formando sociedad, decidieron hacerse comerciantes. Así que el murciélago, negociando un préstamo de plata, lo puso al servicio común; la garza trajo ropas y la gavio­ta se embarcaba tras comprar cobre y aportarlo. Sobreviniendo una fuerte tempestad y volcando la nave, ellos llegaron a tierra sanos y salvos, pero con todo perdido.

Desde entonces, la gaviota se zambulle en busca del cobre, creyendo que lo va a encontrar; el murcié­lago, por miedo a los prestamistas, no aparece de día y sale a comer de noche; y la garza, buscando los teji­dos, se engancha en los trajes de los que pasan con la esperanza de reconocer los suyos.

La fábula demuestra que ponemos más interés en aquello en que un día fracasamos.

(Esopo)


TENER NO HACE LA FELICIDAD
Un hombre soñó que en el bosque encontraría una piedra de gran valor. Salió en su búsqueda y efectiva­mente aquella piedra no era otra cosa que un diaman­te de gran tamaño. Un problema: lo tenía un ermitaño. Cuál fue su sorpresa cuando el ermitaño, una vez que el hombre le contó su sueño, se lo entregó sin resistencia. Pero el hombre que poseía ahora el dia­mante no podía dormir por el miedo a que se lo roba­ran. A los dos días devolvió el diamante al ermitaño diciéndole que prefería seguir en la misma vida de antes.

(Popular)

UN MUNDO DIVIDIDO
Hace muchos, muchos años, un grupo de aventureros construyó un barco y se hicieron a la mar hacia el lejano horizonte. Durante meses interminables surcaron peligrosos mares, confiando en que un día descubrirían tierra.

Por fin divisaron una pequeña isla que destacaba en la inmensidad del océano. Al acercarse, advirtieron que la isla estaba deshabitada y era sobremanera hermosa. Decidieron que la convertirían en su hogar.

Construyeron una pequeña cabaña y comenzaron su nueva vida. El agua era cristalina y el aire puro; el suelo fértil y producía frutos en abundancia. Se sintie­ron muy felices en su nueva morada.

Un día se aproximó un crucero a la isla, y los turistas que estaban a bordo observaron la cabaña. <>, dijo uno de los turistas. <>.

Los turistas desembarcaron, y algunos de ellos que­daron tan encantados con la isla que decidieron volver y establecerse en ella. Pronto la noticia de la hermosa y fértil isla se difundió por todas partes, y acudió mu­cha gente a establecerse en aquel pequeño paraíso.

Los isleños comenzaron a alarmarse cada vez mas ante la riada de visitantes. <>, dijo uno. <>.

El sabio isleño y sus amigos comenzaron a trabajar de noche furtivamente y con toda prisa, erigiendo va­lles alrededor de las partes más fértiles del país. Pusie­ron señales y avisos en las vallas como no habían existido antes en la isla: <
>. Cerrojos y puertas de hierro comenzaron a aparecer entre las va­llas.

Pronto la parte más rica y fértil de la isla quedó completamente rodeada de alambre de púas. La minoría de los habitantes, los que se consideraban <>, se posesionaron de todo. En cambio la mayoría, los que no eran considerados <>, se vieron rechaza­dos cada vez más hacia las afueras estériles y los alre­dedores pedregosos, donde se encontraron sin recursos y sin vivienda.

La minoría sabia se construyó mansiones suntuo­sas y vivía rodeada de lujo. Cuando los pobres mira­ban a través de los resquicios de las vallas, veían que el alimento y la ropa eran arrojados a los basureros y los vertederos de escombros. Desesperados, llamaron a los de dentro: <>. <>, respondieron los de dentro.

La gente de fuera, hambrienta e impotente, no tuvo más alternativa que trabajar para los de dentro. A cam­bio, los de dentro les arrojaban porciones de alimento por las vallas, tan escasos que apenas bastaban para sobrevivir.

La paciencia de los pobres se fue agotando lenta­mente, y al final intentaron derribar las vallas con sus solas manos. Pero las vallas eran fuertes, y no lo con­siguieron. Decidieron organizarse y trabajar juntos para echarlas abajo.

Al enterarse los sabios de lo que ocurría, llamaron a los más fuertes y más influyentes, a los que se habían convertido en líderes de los pobres, y los sobornaron dentro con palabras como estas:

<
>.

Muchos de los pobres se pasaron a las filas de los de dentro, y así nació el ejército.

Entonces los jefes de los sabios volvieron su aten­ción a los más listos e inteligentes de los pobres, y les adularon también:

<>.

Con ello muchos de los pobres se unieron a los de dentro. Se convirtieron en filósofos y pensadores, en los intelectuales de la sociedad dentro de las vallas. De este modo nacieron la ideología y la cultura capita­listas.

Luego, los jefes de los sabios se dirigieron a los mas piadosos, religiosos y devotos de los pobres, y los sedujeron así:

<>.

Muchos de los de fuera estuvieron de acuerdo, y consintieron en unirse a las filas de los de dentro. Se convirtieron en lideres religiosos, en predicadores e in­térpretes de la voluntad de Dios. Y de esta manera nacieron las ideologías y estructuras religiosas.

Con estos medios se erigieron sistemas de opresión y explotación durante muchísimos años, hasta que al final algunos de los de dentro se percataron de que habían sido injustos con sus hermanos y hermanas débiles de fuera de las vallas.

Algunos de los fuertes se dieron cuenta de que si los débiles se unían y’ trabajaban juntos, podrían superar sus defensas y armas y derribar las vallas.

Algunos de los intelectuales descubrieron que fuera de las vallas existían valores que no se encontraban en sus universidades y libros académicos, valores como solidaridad, unidad, cooperación y participación.

Algunas de las personas religiosas recordaron que Cristo, el Hijo de Dios, vivió y murió fuera de las va­llas.

Los de dentro, al advertir todas estas cosas, intentaron salir de las vallas a fin de trabajar por y con los pobres. Pero tropezaron con una enorme oposición. La gran mayoría de los de dentro los tuvo por renegados y perturbadores. Muchos de los de fuera se mostraron indiferentes ante sus bienintencionados esfuerzos. Hubo prejuicios por ambas partes.

A pesar de todos los esfuerzos de aquellos ilustrados de dentro, las cosas siguieron como estaban. La gente de fuera de las vallas siguió muriendo de hambre, de explotación y abandono.

Mas, ¿por qué habría de continuar esta historia? ¿Nos falta coraje para reconocer que el mundo en el que vivimos es una isla, una ingente isla, densamente poblada, hermosa y fértil? ¿Osamos reconocer también que es una isla solitaria, una isla dividida por una valla que separa al rico del pobre, a los que tienen de los que no tienen, a las naciones ricas de las subdesarrollas?

Me pregunto durante cuánto tiempo aún las cosas han de seguir así en nuestro pequeño mundo. ¿No hay remedio? ¿No podemos poner remedio a las divisiones que afean nuestro hermoso planeta, nuestra Tierra?

(Adaptación de un audiovisual español)

EL PÁJARO Y EL POZO

Había una vez un pájaro de brillante plu­maje y fuertes alas, que se pasaba los días vo­lando sobre las copas de los árboles encantándole su libertad.

Un día se cayó a un pozo fuera de uso. El pozo era tenebroso y profundo; pero estaba seco, y el pájaro quedó ileso. Fue bajando y bajando hasta tocar el fondo, donde permanecía sin hacer nada para intentar es­capar, limitándose a compadecerse.

<>, gemía. << ¡Qué pájaro tan pobre e infeliz soy! ¿Qué es lo que he hecho para merecer tal suerte?>>.

Cuanto más consideraba su apurada situación, más se convencía de que otro tenía la culpa de que él se encontrara en el fondo del pozo.

<>, dijo. <>.

Comenzó a gritar pidiendo ayuda a los transeúntes. << ¡Ayuda..., ayuda.., ayuuudaaa! Por favor, ayudadme. Ayudadme a salir de aquí>>.

La gente miraba dentro del pozo. <>, dijeron. << ¿Por qué no intentas ayudarte tú mismo?>>.

<>, gemía el pájaro. <
>.

La gente le gritaba: <>.

El pájaro rehusaba intentarlo. Se acurrucaba en el fondo quejándose y lamentándose con cuantos le escu­chaban.

<>.

Las quejas del pájaro le granjearon tanta simpatía que, sin apenas darse cuenta de lo que ocurría, co­menzó a alegrarse de vivir en el pozo. Cada vez pensa­ba menos en escapar, hasta que por fin ni se le ocurrió intentarlo. Sus alas se ajaron, de modo que, aunque hubiera deseado volar a la libertad, no lo habría conseguido. Ahora, ni él ni nadie podía ayudarle.

De esta manera, compadecido por todos y compade­ciéndose a si mismo, el pájaro vivió el resto de su vida atrapado e infeliz en el fondo del pozo.

PARÁBOLA DEL HOMBRE DE LAS MANOS ATADAS

Érase un hombre como todos los demás... ¡Un hombre normal! Tenía cualidades positivas y negati­vas. No era en nada diferente a cualquier otro. Una noche, mientras dormía, repentinamente llamaron a su puerta. Cuando abrió unos hombres se echaron encima y le ataron las manos, tan sólo las manos...

Después le dijeron que así era mejor; que con sus manos atadas no podría hacer en el futuro nada malo (se olvidaron de decirle que tampoco podría hacer nada bueno).

Se fueron dejando un guardián a la puerta para que nadie, ni él mismo, pudiera desatarle las manos.

Al principio, aquel hombre se desesperó y trató de romper sus ligaduras cuando el guardián no le miraba. Ante la inutilidad de sus esfuerzos, intentó poco a poco acomodarse a su situación.

Un día hasta consiguió atarse sus zapatos. Otro día logró encender su cigarrillo, y así comenzó a olvidarse que antes había tenido las manos libres. Mientras esto sucedía, el guardián le comunicaba día a día las cosas negativas que hacían en el exterior las gentes con las manos libres (se olvidaba de contarle las cosas buenas).

Pasaron años, muchos años. Aquel hombre llegó finalmente a acostumbrarse a vivir con sus manos ata­das, e incluso llego a autoconvencerse de que era mejor vivir así.

Un día, sus amigos de antes sorprendieron por la espalda al guardián y le quitaron las llaves para desa­tar las manos de su amigo.

— << Ya eres libre >>, le dijeron.

Pero, oh terrible fortuna, llegaron demasiado tarde porque las manos de aquel hombre habían quedado ya atrofiadas para todo el resto de sus días.

(Anónimo)
«NOS HIZO LIBRES PARA QUE SEPAMOS ASUMIR

EL RIESGO DE NUESTRA LIBERTAD»

Una oveja descubrió un agujero en la cerca y se escabulló a través de él. Estaba feliz de haber escapa­do. Anduvo errando durante mucho tiempo y acabó desorientándose. Entonces se dio cuenta de que esta­ba siendo perseguida por un lobo. Corrió y corrió... pero el lobo persistía en perseguirla.

Hasta que llegó el pastor, que la salvó y la condujo de nuevo, con todo cariño, al redil.

Y a pesar de que todo el mundo instaba a lo contra­rio, el pastor se negó a reparar el agujero de la cerca.

(Anónimo)

SÉ TU MISMO
Fue en el jardín de un manicomio donde conocí a un joven de rostro pálido y hermoso. Y sentándome a su lado le pregunté:

- << ¿Por qué estás aquí? >>

Me miró asombrado y respondió:

- << Es una pregunta inoportuna, pero sin embargo la contestaré: mi padre quiso hacer de mi una reproduc­ción de sí mismo; también mi tío. Mi madre deseaba que fuera la imagen ilustre de su padre. Mi hermana indicaba a su esposo navegante como el ejemplo per­fecto a seguir. Mi hermano pensaba que debía ser como él, un excelente atleta. Y mis profesores, el de filosofía, lógica, música... también fueron dominantes conmigo; cada uno quiso que fuera reflejo de sus pro­pias personas. Por eso vine a este lugar. Lo encontré más sano. Al menos puedo ser yo mismo.

(Gibran Khalil)

SIEMPRE HAY UN MÁS ALLÁ...
Un mosquito dentro de una cuba de vino se gozaba con fruición al verse encerrado en aquel lugar, y se sentía feliz al considerar que todo aquello era sólo para libación suya. Pero un día divisa un pequeño ori­ficio de salida, al que se dirige veloz y, después de cruzarlo, comprueba con asombro que hay muchas cubas en la bodega.

<< ¡Tonto de mí -dice- yo que era feliz en mi cuba y resulta que tengo todas estas cubas para mí sólo! >>.

Mas no obstante, el pobre mosquito observa que un rayito de luz pasa a través de la zarcera de la bodega. Se dirige hacia allí y se queda impávido al contemplar lo que antes sus diminutos ojos: la maravilla de un cielo azul, una inmensa alfombra verde de césped adornada por arbustos con bellísimas flores y escoltado todo por árboles; los pájaros con sus trinos y toda clase de animales que retozan... El mosquito está azorado por estas impresiones y a la vez le van sumiendo en mayor congoja. << ¡Tonto, tonto de mí, que desconocía estas maravillas y me creía tan feliz en aquella cuba, igno­rante de todo y sin mas esperanza que la muerte...! >>.

(,J. M. Francés)

LA VERDAD OS HARÁ LIBRES
Una joven soltera quedó embarazada. Sus padres la amenazaron para que dijera quién era el padre. Ella dijo que el maestro zen. Los padres, indignados, corrieron al templo y le entregaron el niño diciéndo­le: “¡Hipócrita, hazte cargo de tu bebé!”. El maestro zen sólo dijo: “¡Bien, bien, gracias!”. Entregó a una matrona el bebé para que lo cuidara y alimentara, pagando todos los gastos. Meses más tarde, la joven confesó la verdad: el padre era un joven de la aldea. Los padres, sonrojados, volvieron al templo a pedir disculpas. El maestro les devolvió el bebé y lo único que dijo fue: “Bien, bien, gracias!”. Y comentó para sí: “vivir en la verdad es ser libre”.

(Popular)
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   ...   16

similar:

Un día una chica paseaba por el bosque, cuan­do oyó a un cuclillo. Alzó la vista y vio al pája­ro volando de rama en rama y cantando alegre­mente iconLa Rama Secular del Instituto religioso de los Sagrados Corazones...
«tercera rama» del árbol congregacional. En éste, que es el último número de Com-Union del sexenio, hemos podido reunir las experiencias...

Un día una chica paseaba por el bosque, cuan­do oyó a un cuclillo. Alzó la vista y vio al pája­ro volando de rama en rama y cantando alegre­mente iconSe denomina teatro a la rama del arte escénico, relacionado con la...

Un día una chica paseaba por el bosque, cuan­do oyó a un cuclillo. Alzó la vista y vio al pája­ro volando de rama en rama y cantando alegre­mente iconAnálisis de La niña de Guatemala – por Ángel Rama (Asir – Revista...

Un día una chica paseaba por el bosque, cuan­do oyó a un cuclillo. Alzó la vista y vio al pája­ro volando de rama en rama y cantando alegre­mente iconDesde el hombre primitivo que aprendió a utilizar una rama como arma...

Un día una chica paseaba por el bosque, cuan­do oyó a un cuclillo. Alzó la vista y vio al pája­ro volando de rama en rama y cantando alegre­mente iconÍndice
«No te preocupes —me dijo mientras revolvía un martini con una rama de eneldo— estoy segura de que volverás a verlo. Volverá a ti...

Un día una chica paseaba por el bosque, cuan­do oyó a un cuclillo. Alzó la vista y vio al pája­ro volando de rama en rama y cantando alegre­mente icon"lugar para contemplar" a la rama del

Un día una chica paseaba por el bosque, cuan­do oyó a un cuclillo. Alzó la vista y vio al pája­ro volando de rama en rama y cantando alegre­mente iconLengua 6º > Unidad 12 > Una chica de hoy en día A2

Un día una chica paseaba por el bosque, cuan­do oyó a un cuclillo. Alzó la vista y vio al pája­ro volando de rama en rama y cantando alegre­mente iconHay un eco en cada rama que repite tu nombre

Un día una chica paseaba por el bosque, cuan­do oyó a un cuclillo. Alzó la vista y vio al pája­ro volando de rama en rama y cantando alegre­mente iconResumen la medicina regenerativa es una rama de la medicina que se...

Un día una chica paseaba por el bosque, cuan­do oyó a un cuclillo. Alzó la vista y vio al pája­ro volando de rama en rama y cantando alegre­mente iconEn este documento abordaremos el tema de la ética y la moral empezaremos...
«moral» vendría a designar el grado de acatamiento que los individuos dispensan a las normas imperantes en el grupo social. En un...






© 2015
contactos
l.exam-10.com