La música y los conflictos en las iglesias






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ÍNDICE
INTRODUCCIÓN........................................................................................................4

LA MÚSICA Y LOS CONFLICTOS EN LAS IGLESIAS.............................................7

(Revista del anciano)


FILOSOFÍA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA ACERCA DE LA MÚSICA...............8

(Asociación General)
ORIENTACIONES CON RELACIÓN A LA MÚSICA PARA LA

IGLESIA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA EN SUDAMÉRICA.............................12

(División Sudamericana)
LOS INSTRUMENTOS MUSICALES DEL TEMPLO...............................................22

(Carlos A. Steger)
¿EXISTE MÚSICA SACRA?....................................................................................27

(Harold B. Hannum)
CÓMO DEBE SER LA MÚSICA EN LA IGLESIA.....................................................31

(Rubens Lessa)
¿PUEDE HABER ROCK “CRISTIANO”?.................................................................33

(David M. Brizuela)
¿SHOW O ALABANZA?...........................................................................................36

(Erton Köhler)
¿TIENE IMPORTANCIA LA MÚSICA QUE ESCOGES?.........................................39

(Marvin L. Robertson)
TIEMPO DE DESECHAR, PARA GANAR...............................................................46

(Ruth A. de Utz)
CONCLUSIONES.....................................................................................................50


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INTRODUCCIÓN
Así como existe tanta confusión por cuál es la religión y/o iglesia verdadera, hay también gran controversia con relación a la música. Así como hay iglesias para todos los gustos, también se ha creado música para cada gusto y conveniencia. Así como cada iglesia dice ser la iglesia verdadera de Dios, de igual forma, cada defensor de un determinado estilo de música dice que es la más apropiada y, la que Dios acepta como alabanza. Lo único indiscutible es que, todo esto, tanto lo uno como lo otro, lo ha generado el hombre,... o sea, nosotros.
Respecto a la música hay tanto que decir, porque el hombre -como en otros temas- lo ha hecho controversial; sin embargo trataré de ser lo más conciso posible.
Considero que, como en todo aspecto de la vida cristiana, la elección de la música apropiada para el uso diario o común y para los cultos en los templos, se basa en la espiritualidad y en el criterio santificado de cada persona. Existen personas que les fascina la música, pero si no procuran estos dos fundamentos, sus elecciones no serán del todo acordes con lo que el Señor nos ha dejado establecido. Vale resaltar que los fundamentos antes mencionados no se consiguen estudiando “música” por años en una universidad u otro centro similar, ni siendo un erudito en dicho campo; considero que es mucho más simple, es querer buscar la guía divina en todo lo que hacemos. La sumisión diaria a Dios nos lleva a la espiritualidad; la espiritualidad a la obediencia; el deseo de obediencia al conocimiento de la voluntad de Dios; el conocimiento al criterio santificado; el criterio santificado a un agudo discernimiento.

Estoy convencido que nuestra opinión y elección basada en nuestros gustos, siempre será muy limitada, errónea, parcializada y por ende sin validez. Si seguimos opinando guiados por nuestros gustos no santificados y no por un criterio refinado y espiritual que tenga asidero en las instrucciones dadas por el mismo Señor, sólo fomentaremos mayor confusión de la ya existente. Si tan sólo obedeciéramos y pusiéramos en práctica las instrucciones inspiradas, antes de hacer prevalecer nuestra posición, opinión o gustos, ¡no existiría tal controversia! Pero ya sabemos que esto debe suceder en los últimos días, porque en medio de la confusión, Dios escogerá a los que le sirven y le adoran en espíritu y en verdad, de acuerdo a su Voluntad.

Se podría decir que respecto a la música sacra existe gran ignorancia voluntaria, por que –tanto autores como intérpretes, “arreglistas”, productores, distribuidores y todos los que se dedican o tienen relación con ella- temen o no quieren conocer cuál es la voluntad del Señor al respecto; o si la conocen, no la toman en cuenta, sólo Dios y ellos lo saben por qué; ¡Luz tenemos!
Mi estimado hermano, a usted que esta leyendo esta introducción, le insto a evitar los conflictos innecesarios relacionados con la música, a dejar a un lado nuestro gusto egoísta y convenido y, reemplazarlo por un “escrito está”. Le recomiendo seguir estos tres pasos que cada verdadero cristiano adventista debe practicar para la elección de la música que verdaderamente agrade a Dios:
1º Aceptar que Dios ha trazado el camino que debemos seguir, por lo tanto ha dejado claramente establecido los principios para no desviarnos por sendas peligrosas, ni a un extremo ni al otro.

2º Aceptar que la voluntad de Dios nos es revelada por medio de la Biblia y también por medio de los escritos de su sierva Elena G. de White.

3º Leerlos y, -lo más importante-, ponerlos en práctica.
Quisiera compartir con usted estos hermosos textos, sin duda alguna, inspirados por nuestro Dios:

Los que... se han entregado al servicio de Dios, llegan a ser hombres de sano criterio y agudo discernimiento”. (Mensajes para los Jóvenes, pág. 63)

La religión de Cristo, no hace tosco, desprolijo y descortés al que lo acepta, al contrario, lo eleva y ennoblece, refina sus gustos, santifica su criterio y lo hace apto para estar en sociedad con los ángeles celestiales...” (Mensajes para los Jóvenes, pág. 35)
Ante todo lo expuesto, quiero resaltar que, no pretendo en lo más mínimo fomentar una reforma musical en alguien que ya tiene definido su “gusto” musical; pero si usted está dispuesto a alabar a Dios de acuerdo a su Voluntad y su Santidad, y decide optar por la música apropiada, le invito a descubrir en los artículos siguientes, una clara luz sobre el tan controvertido tema, vale decir, “La música adventista”.
El compilador.

LA MÚSICA Y LOS CONFLICTOS EN LAS IGLESIAS
¿Cómo debemos resolver los desacuerdos suscitados a raíz del tema de la música en la iglesia?
A lo largo de la historia moderna de la iglesia, la música ha sido motivo de discusión y contro­versia. El plan de Satanás es mantener al pueblo de Dios lejos del equilibrio y desubicado. A lo largo de los años, la música ha sido un área esco­gida por el enemigo para levantar barreras entre el pueblo de Dios. ¿Por qué? Porque la música es un medio de expresión muy poderoso y eficiente.
Es un área tan subjetiva, que los gustos perso­nales pueden entrar en escena con mucha fuerza. Corremos el riesgo de irnos a los extremos; por eso, el equilibrio en este asunto es sabiduría.
La iglesia, preocupada por orientar a sus miembros sobre este tema, preparó un documen­to sobre la “Filosofía Adventista Del Séptimo Día con relación a la Música”.
En ese documento se abordan temas importantes, tales como: el músi­co, la música, la letra, la alabanza congregacional, los instrumentos musicales, la producción musi­cal, la música en el evangelismo y otros asuntos concernientes. Todo eso persigue el objetivo de proporcionar a la iglesia una amplia información acerca de este tema tan importante. Recomen­damos que ese documento sobre la música sea leído y estudiado en la junta directiva de cada iglesia.
___________________

- Esta respuesta fue publicada en la Revista del Anciano, Octubre - Diciembre del 2005.


FILOSOFÍA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA ACERCA DE LA MÚSICA
Dios ha entretejido la música en la trama misma de su creación. Leemos que cuando hizo todas las cosas, "alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios" (Job 38:7). El libro del Apo­calipsis describe el cielo como un lugar de alabanza incesante, que resuena con cánticos de adoración a Dios y al Cor­dero por parte de todos (Apoc. 4:9-11; 5:9-13; 7:10-12; 12:10-12; 14:1-3; 15:2­4; 19:1-8).
Debido a que Dios hizo al ser huma­no a su imagen, compartimos el amor y el aprecio por la música con todos los seres creados. De hecho, la música puede tocarnos y conmovernos con un poder que va más allá de las palabras o cualquier otro tipo de comunicación.1 La mejor música, la más pura, eleva nuestro ser hasta la misma presencia de Dios, donde los ángeles y los seres no caídos lo adoran con cánticos.
Pero el pecado ha lanzado una pla­ga sobre la creación. La imagen divina ha sido desfigurada y casi borrada; en todos los aspectos, este mundo y los dones de Dios nos llegan con una mez­cla de bien y de mal. La música no es moral ni espiritualmente neutra. Puede elevarnos hasta la experiencia humana más sublime o puede ser usada por el príncipe del mal para rebajarnos y de­gradarnos, para despertar sensualidad, pasiones, desesperación, ira y odio.
La mensajera del Señor, Elena de White, continuamente nos anima a elevar nuestra perspectiva en cuanto a la música. Ella nos dice: "Cuando no se abusa de la música, ésta es una gran bendición; pero mal empleada, es una terrible maldición" (El hogar cristiano, p. 371)2 "Debidamente empleada es un precioso don de Dios, destinado a elevar los pensamientos hacia temas más no­bles, y a inspirar y levantar el alma" (La educación, p. 167).
En cuanto al poder del canto, ella escribe: "Es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual. ¡Cuán a menudo la memoria recuerda alguna palabra de Dios al alma oprimida y a punto de de­sesperar -mediante el tema olvidado de algún canto de la infancia-, y entonces las tentaciones pierden su poder, la vida adquiere nuevo significado y nuevo propósito, y se imparte valor y alegría a otras almas! [...] Como parte del ser­vicio religioso, el canto no es menos importante que la oración. En realidad, más de un canto es una oración. [...] Al conducirnos nuestro Redentor al um­bral de lo infinito, inundado con la glo­ria de Dios, podremos comprender los temas de alabanza y acción de gracias del coro celestial que rodea el trono, y al despertarse el eco del canto de los ángeles en nuestros hogares terrenales, los corazones serán acercados más a los cantores celestiales. La comunión con el cielo empieza en la tierra. Aquí apren­demos la clave de su alabanza" (La edu­cación, p. 169).
Como adventistas del séptimo día, creemos y predicamos que Jesús pronto vendrá otra vez. En nuestra proclama­ción mundial de los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14:6 al 12, llamamos a todos los pueblos a aceptar el evangelio eterno, alabar a Dios el Creador y prepararse para encontrarse con nuestro Señor en su pronto regreso. Desafiamos a todos a elegir lo bueno y no lo malo, para que "renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación glo­riosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" (Tito 2:12, 13).
Creemos que el evangelio afecta todos los aspectos de la vida. Por eso, sostenemos que, dado el vasto potencial de la música para el bien o para el mal no podemos ser indiferentes ante ella. Aunque percibimos que los gustos en música varían en gran manera de un individuo a otro, creemos que la Biblia y los escritos de Elena de White sugieren principios que pueden moldear nuestras elecciones.
"Música sacra­” -también llamada música religiosa- es una expresión que se usa en este documento para designar a la música que se centraliza en Dios, y en temas bíblicos; cristianos. En la ma­yoría de los casos, es música compuesta para ser utilizada en los cultos en las reuniones de evangelización o en la devoción personal, y puede ser música vocal e instrumental. Sin embargo, no toda música considerada sacra/religiosa puede ser aceptable para un adventista del séptimo día. La música sacra no debe evocar asociaciones seculares o invitar a la conformidad con normas mundanas de pensamiento o comporta­miento.
"Música secular" es la música com­puesta para ambientes ajenos al servicio de culto o de devoción personal. Apela a los asuntos comunes de la vida y a las emociones básicas del ser humano. Pro­viene de nuestro ser interior y expresa la reacción del espíritu humano ante la vida, el amor y el mundo en el que el Señor nos ha colocado. Puede elevar o degradar moralmente al ser humano. Aunque no está destinada a alabar a Dios, puede tener un lugar legítimo en la vida del cristiano. En su elección debe seguirse los principios presentados en este documento.
Principios para guiar al cristiano:

La música con la que se deleita el cristiano debe ser dirigida por los si­guientes principios:
1. Toda la música que el cristiano escuche, interprete o componga, ya sea sacra o secular, glorificará a Dios: "Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios" (1 Cor. 10:31). Éste es el princi­pio bíblico fundamental. Cualquier cosa que no pueda satisfacer esta norma ele­vada debilitará nuestra experiencia con el Señor.
2. Toda la música que el cristiano escuche, interprete o componga, ya sea sacra o secular, debe ser lo más noble y lo mejor: "Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo hones­to, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad" (Fil. 4:8). Como seguidores de Jesucristo que es­peramos y anhelamos unirnos a los co­ros celestiales, consideramos la vida en esta tierra como una preparación para, y un anticipo de, la vida por venir.
De estos dos fundamentos -glori­ficar a Dios en todas las cosas, y elegir lo más noble y lo mejor- dependen los demás principios que se presentan a continuación para la selección musical.
3. La música debe caracterizarse por ser de calidad, equilibrada, apropiada y auténtica. Fomentará nuestra sensibi­lidad espiritual, psicológica y social, y nuestro crecimiento intelectual.
4. Apelará tanto al intelecto como a las emociones y tendrá un efecto positi­vo sobre el cuerpo.
5. La música revelará creatividad y estará compuesta con melodías de cali­dad. Cuando utiliza armonía, ésta debe ser usada de una forma interesante y artística, con ritmos que la complemen­ten.
6. La música vocal empleará letras que estimulen positivamente nuestras habilidades intelectuales así como nues­tras emociones y nuestra fuerza de vo­luntad. Las buenas letras son creativas, ricas en contenido y de buena compo­sición. Se concentran en lo positivo y reflejan valores morales; educan y ele­van; y se corresponden con una teología bíblica sólida.
7. Los elementos musicales y litera­rios deben obrar armoniosamente uni­dos para influir sobre el pensamiento y la conducta, en concordancia con los valores bíblicos.
8. La música debe mantener un equilibrio prudente de los elementos es­pirituales, intelectuales y emocionales.
9. Debemos reconocer y aceptar la contribución de diferentes culturas en la adoración a Dios. Las formas y los instrumentos musicales varían en gran manera dentro de la familia adventista del séptimo día mundial, y la música proveniente de una cultura puede sonar extraña para alguien de una cultura di­ferente.
Hacer música adventista del séptimo día implica elegir lo mejor y, sobre todo, acercarnos a nuestro Creador y Señor para glorificarlo. Enfrentemos el desafío de tener una visión musical alternativa viable y; como parte de nuestro mensaje profético, hagamos una contribución musical adventista distintiva como un testimonio al mundo respecto de un pueblo que espera el pronto regreso de Cristo.
___________________

- Este documento fue aprobado por la Junta Ejecutiva de la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en el Concilio Anual en Silver Spring, Ma­ryland, el 13 de octubre de 2004, y por la Junta Directiva Plenaria de la División Sudamericana realizada en Bra­silia el 3 de mayo de 2005.

- Referencias:

1 "Es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual" (La educación, p. 168).

2 Ella también dice que "justamente antes de la terminación del tiempo de gracia [...] habrá vocerío acompañado de tambores, música y danza. El juicio de algunos seres racionales quedará confundido de tal manera que no podrán confiar en él para realizar decisiones correctas. Y a esto consideran como la actuación del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nunca se manifiesta en esa forma, mediante ese ruido des­concertante. Esto constituye una invención de Satanás para ocultar sus ingeniosos métodos destinados a tornar ineficaz la pura, sincera, elevadora, ennoblecedora y santificadora verdad para este tiempo" (Mensajes selectos, t. 2, p. 41).

- Publicado por la Revista Adventista, Septiembre del 2005.

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