Síntesis. Para esta primera parte leer: Roberto Amigo






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Historia del Arte I

Prof. Andrea Zuliani Belluschi,

Síntesis.
Para esta primera parte leer: Roberto Amigo

Siglo XIX (Primera mitad)

  1. Extranjeros retratistas: Carlos Enrique Pellegrini
    Cayetano Descalzi.

B. Pintores Viajeros: Emeric Essex Vidal

Juan Mauricio Rugendas
Raymond Quinsac de Monvoisin
Las figuras de Carlos Morel, Fernando García del Molino, Prilidiano Pueyrredón y Cándido López componen la lista de los primeros pintores nacionales, y trabajan también en la segunda mitad del siglo XIX
A partir de la Revolución de Mayo -y bajo el influjo de las corrientes de pensamiento tomadas de la Revolución Francesa-, la temática religiosa señalada en el período colonial fue menos abundante. Esta vez, la actividad pictórica se desarrolló fundamentalmente en el retrato y las escenas de costumbres. Las artes plásticas argentinas, se caracterizaron por la utilización de moldes académicos, sistema que prevaleció, durante todo el transcurso del siglo XIX


Un numeroso grupo de artistas extranjeros visitaron, residieron por algún tiempo o se establecieron en la Argentina; captando en sus obras los tipos y costumbres de la región.
Emeric Essex Vidal (1791-1861), marino inglés, dejó acuarelas con texto que son un registro notable del pasado argentino; Carlos Enrique Pellegrini (1800-1875), nació en el ducado de Saboya. Llegó contratado como ingeniero, pero razones políticas le impidieron llevar a cabo las obras hidráulicas programadas en 1928, entonces se dedicó a la pintura realizando numerosos retratos, escenas de costumbres y vistas de la ciudad. En efecto: se ocupó de retratar a la élite rioplatense con un dibujo lineal de formación técnica. Su mirada percibió la complejidad creciente de la sociedad porteña: las tertulias de los salones y los bailes populares, la procesión religiosa y la fiesta cívica, la vida urbana de la plaza de la Victoria y el límite rural de los corrales de mataderos.
Adolfo D'Hastrel (1805-1875), otro marino, reunió dibujos y acuarelas en el libro Colección de vistas y costumbres del Río de la Plata (1875); el litógrafo César Hipólito Bacle (1790-1838), imprimió en su establecimiento Litografía del Estado (1828-1838)

Trajes y costumbres de la provincia de Buenos Aires, colaboraron con él su esposa Andrea Macaire y Arturo Oslow, entre otros.

Se llama litografía al arte de dibujar o escribir con un lápiz graso y tinta especial sobre una piedra caliza preparada al efecto, con el propósito de reproducir ejemplares.

Auguste Raymond Quinsac de Monvoisin (1790-1870) y Mauricio Rugendas (1802-1858) se destacaron también entre los artistas extranjeros de la primera mitad del siglo XIX. El primero, pintor francés, residió en Buenos Aires y siguió luego a Chile, realizó en su corta estadía tres óleos de importancia: Gaucho Federal, La porteña en el templo y Soldado de Rosas. El segundo nació en Alemania (1802-1858), recorrió América: visitó Brasil, México, Perú, Bolivia y Chile por consejo del científico naturalista Alejandro Von Humboldt, para registrar la naturaleza, los tipos exóticos y las costumbres locales. Dos veces estuvo sobre territorio argentino: en 1838 pintó los paisajes cordilleranos de Mendoza y San Luis. A él le debemos obras como Desembarco de pasajeros en Buenos Aires y Retrato de Mariquita Sánchez de Mendivillie rodeada por la flora autóctona de un paisaje romántico. El interés de Rugendas

por los temas literarios se expresa en las pinturas inspiradas en La Cautiva (1837) de Esteban Echeverría.

El vacío de imágenes de poder heredado de la crisis revolucionaria, fue cubierto con la utilización programática de la efigie de Juan Manuel de Rosas. Bajo su régimen se destacaron los artistas Fernando García del Molino (1813-1899) como retratista del federalismo porteño y Carlos Morel (1813-1894) quien reunió sus escenas de costumbres litografiadas en Usos y costumbres del Río de la Plata (1844-1845), realizó retratos y registró costumbres de la época como: Payada de la pulpería y Combate de caballería en la época de Rosas.

Prilidiano Pueyrredón

Nacido en Buenos Aires y muerto en la misma.
Hijo de Juan Martín de Pueyrredón arquitecto, ingeniero y urbanista, fue uno de los pintores argentinos más notables del siglo XIX. Estudió pintura en España. Se graduó de ingeniero en el Instituto Politécnico de París. Después de su regreso a la Argentina intervino en la restauración de construcciones históricas, tales como la de la capilla de la Recoleta, la pirámide de la Plaza de Mayo y la remodelación de la Casa de Gobierno. Trazó los planos para la quinta de Olivos, la mansión construida por Miguel de Azcuénaga y más tarde obsequiada al país como residencia presidencial. 
Se destacó con singular distinción por sus pinturas evocativas de la gente, escenas y costumbres de la Argentina de la época. Coadyuvó para hacer del gaucho una figura familiar por todo el ámbito de la nación. Entre sus más famosas pinturas figuran: Hombre ciego (Cádiz, 1846), Retrato de Manuelita Rosas (Buenos Aires, 1851), Autorretrato, La Siesta, Juan Bautista Peña, San Isidro, El Rodeo, Lavanderas del Bajo Belgrano (1865), Un alto en el campo y El baño un desnudo demasiado audaz para la época.


En el panorama del arte argentino del siglo XIX Cándido López {1840-1902) ocupó un lugar marginal: no participó de las características generales de sus contemporáneos y su carrera como pintor se desarrolló fuera de los circuitos habituales.
Su incorporación a la historia del arte local ocurrió tardíamente, durante los años cuarenta, por la acción del crítico de arte más influyente de aquel momento, José León Pagano, que lo incluyó en su libro "El arte de los argentinos" y escribió la primera monografía dedicada al pintor. Sin embargo, el proceso de aceptación fue muy lento.
Cándido López nació en Buenos Aires. Pertenece a una generación de artistas que después de estudiar pintura en Buenos Aires, generalmente en el taller de algún pintor europeo, obtenían becas para perfeccionar sus estudios en Italia. En el caso de López, sin embargo, el viaje a Europa nunca se concretó, aunque hubo algún proyecto, y en cambio desarrolló una temprana carrera como pintor y fotógrafo retratista.
Los años de trabajo y la formación de Cándido López como fotógrafo son importantes para considerar su obra posterior como pintor. Hay encuadres, maneras de relato y un minucioso interés por la descripción de la realidad, tanto en sus cuadros de batallas como en sus naturalezas muertas, que muestran no sólo su decisión de documentar la verdad histórica y su oficio como pintor académico sino también el ojo adiestrado durante su experiencia como fotógrafo.


La siguiente tabla es una síntesis cronológica del proceso de institucionalización

de la actividad artística argentina.


1876

Fundación de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes

1892

Fundación del Ateneo (otra institución promotora del arte argentino)

1895

Fundación del Museo Nacional de Bellas Artes

1896

Fundación de la Academia Provincial de Córdoba

1905

Nacionalización de la Academia perteneciente a la Sociedad Estímulo

1910

Organización de la Exposición Internacional de Arte del Centenario

1911

Organización del Primer Salón Nacional de Bellas Artes


LA GENERACIÓN DEL 80’

  • Academicismo y eclecticismo (completar con Lopez Anaya)


La organización del ambiente plástico argentino comienza en el ultimo tercio del siglo XIX con la acción de los hombres de la llamada ¨Generación del Ochenta¨. Su labor no sólo fue la creación artística, también dieron origen a una serie de instituciones como la Asociación Estímulo de Bellas Artes, en 1876 y la Academia, cuyos objetivos fueron las exposiciones regulares, la difusión de la obra de los artistas locales y la enseñanza artística.
En efecto, pasado el período de la derrota de Rosas, actuó en Buenos Aires un grupo de artistas que participó activamente en la organización de instituciones artísticas: bajo su impulso se constituyó la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, el Museo Nacional de Bellas Artes y la Academia. Resultó habitual, para ellos, el viaje de estudio a Europa.

En este marco temporal, varias fueron las figuras que desarrollaron su actividad artística,

como Lucio Correa Morales, Eduardo Sívori, Eduardo Schiaffino, José Aguyari, Francesco Romero, Ernesto de la Cárcova, Graciano Mendilaharzu, Ángel Della Valle, Reinaldo Giudici, y el poeta Rafael Obligado.

Sus obras denotaban una gran capacidad técnica y sus pinturas y esculturas abarcaron un amplio espectro de géneros y temas: la pintura de historia, el costumbrismo, el naturalismo de imágenes críticas, el verismo social, y la pintura de temas militares

Plásticamente significó la europeización del arte argentino gracias al sistema de becas a Europa. Los becarios trajeron un estilo ecléctico académico, mezcla de realismo, romanticismo y clasicismo. Utilizaron los recursos técnicos del realismo como la observación del natural unida a la intención social que provenía de Courbet, junto a una interpretación anecdótica de la realidad, deteniéndose en la descripción de los objetos típicamente naturalista, de carácter crítico en el caso de Sívori, o socializante en de la Cárcova. Posteriormente el interés de varios de estos pintores se orientó hacia la pintura lumínica, centrada en la cuestión de la luz natural, de los efectos atmosféricos y del ¨plein air¨, como en el caso de los ¨bañados¨ de Sívori.
Eduardo Sivori (1847-1918). Nació y murió en Buenos Aires. Considerado como el introductor del naturalismo en Argentina; entre sus obras se destacan El despertar de la criada y, de los últimos años, El bañado con marcadas diferencias en relación a su primera época: una paleta clara con valores tonales altos le permitió lograr un paisaje típico pampeano. Fue venerado como maestro de toda una generación de pintores argentinos.
Sívori se dedicó al comercio hasta la edad de 37 años, pero en el curso de un viaje de negocios que realizó a Europa en 1868 se entusiasmó por la pintura. En la Argentina fue discípulo de Aguyari, Charton y el italiano Francisco Romero, uno de los primeros profesores de Estímulo de Bellas Artes, asociación de la cual Sívori fue cofundador. Volvió a Europa en 1882 y frecuentó en París la academia Colarossi, donde tuvo como profesores a Colin y Jean-Paul Laurens. Expuso en los Salones franceses, frecuentó a Puvis de Chavannes y regresó, perfectamente formado, a Buenos Aires en 1890. En Francia pintó su obra realista Le lever de la bonne ("El despertar de la criada"), que envía al Salón parisiense de 1887 y que el año siguiente escandalizará a Buenos Aires

(esta magnífica tela se encuentra en las colecciones del MNBA).

Ya en la Argentina, donde inauguró la práctica del grabado al aguafuerte, se inspiró en motivos criollos y en el paisaje argentino, evolucionando lentamente hacia una pintura clara y luminosa, deducida de la lección del impresionismo.
Probable es que Eduardo Sívori haya conocido en París las obras de los pintores impresionistas,

especialmente en su segunda estadía. Sin embargo, prefirió atenerse a las concepciones antecesoras del realismo, con las que coincidirá el posterior naturalismo literario de Zola. Es en ese marco donde Sívori pinta la ya citada pintura El despertar de la criada Sin embargo, a principios de siglo, Sívori desentumecerá su pintura para transmitir la inmensidad pampeana en óleos de estupenda realización, donde el plein air le exige colores más subjetivos y animados y formas de mayor libertad y poesía.

La tela Primavera, que aquí presentamos, pertenece a esta época cuasi impresionista de Sívori

En el mismo período actuaron Reinaldo Giudice (1853-1927) y Ernesto de La Carcova (1866-1927); estos artistas amalgamaron en sus obras elementos del neoclasicismo, romanticismo, naturalismo: un repertorio formal de otro contexto cultural que adaptaron al medio.

Ernesto de la Cárcova
 

Una de las personalidades de relieve y de actuación muy destacada durante los últimos años del siglo pasado y el primer cuarto del actual, fue Ernesto de la Cárcova (1866-1927). Nacido y muerto en Buenos Aires, fue un activo y generoso animador y promotor de empresas de arte.
Profesor en la Escuela de Estímulo de Bellas Artes, asistió De la Cárcova en Turín, durante varios años, a la Academia Albertina. Expuso en esa ciudad y un pastel suyo, "Cabeza de viejo", que fue adquirido por el rey Humberto I.
De vuelta en Buenos Aires, en 1893, terminó aquí una de sus obras más representativas, el vasto lienzo "Sin pan y sin trabajo", que puede admirarse actualmente en el Museo Nacional de Bellas Artes. Fue exhibida esa obra por primera vez en la segunda exposición de El Ateneo, en 1894. Es una expresión cabal de sus convicciones socialistas y una consecuencia del naturalismo de sentido social y de la predilección por los temas de la vida popular imperantes en Italia dentro de la línea iniciada por los hermanos Induno y de la cual era un representante conspicuo, asimismo, Giácomo Fávretto. Desde el punto de vista pictórico, es una pieza reveladora del disciplinado conocimiento del dibujo del artista y de su fino dominio de los recursos del color. Hizo después retratos y naturalezas muertas al óleo y al pastel . 1 En sus últimos años su paleta se aclaró y la preocupación de los problemas de la luz en la atmósfera, de evidente linaje impresionista, había empezado a dar una nueva fisonomía a su pintura.

IMPRESIONISMO (estudiar características del impresionismo en Europa y señalar deferencias con el local)
Al despuntar el siglo XX, varios artistas adhieren a un tipo de pintura aireplenista de diversas procedencias. y sus discípulos, en la línea del impresionismo francés; Fader, la vertiente alemana; Brughetti y Lazzari la de los manchistas italianos. Se constituye además el grupo Nexus (Fader, Collivadino, Quirós, Rossi, Ripamonte, entre otros), que supone el intento de una lectura moderada y personal de las nuevas tendencias. El arte argentino se esfuerza en la búsqueda de una imagen propia a través de un posimpresionismo aggiornado a las necesidades y características locales. La tendencia hispana, comprometida por el aluvión inmigratorio y la influencia francesa, se renueva a partir de la exposición internacional del Centenario, aunque supuso también el ingreso oficial del impresionismo en nuestro medio. El contenido anímico de la pintura argentina priva sobre lo meramente óptico, y el resultado se expresa en la calidad de las obras de esta primera etapa del siglo.

A principios del siglo XX, regresó de París Martín Malharro (1865-1911), la exposición de sus obras, en 1902, es señalada como el momento de la aparición del impresionismo en la Argentina. Con Malharro, Faustino Brughetti (1877-1956), Walter de Navazio (1887-1919) y Ramón Silva

(1890-1919), convirtieron el paisaje claro en el protagonista de la pintura argentina.

Malharro expuso en Witcomb. Sus obras reflejaban cierta visión del impresionismo, en especial lo que atañe al uso de la luz como principal componente de las mismas, el ¨plein air¨ y la libertad en el color junto a una proyección de carácter espiritual y simbólica hacia la naturaleza que representó una ruptura contra el academicismo dominante en el momento. Esta tendencia fue continuada por Navazio y Silva cuyos paisajes denotaban más un estado interior, una emoción, que el registro objetivo de la realidad. Silva además utilizó el color y el espacio con un marcado carácter expresivo y no descriptivo. Con Thibón de Libián apareció una iconografía muy particular como fue la de la vida nocturna y las escenas circenses, pero con un acento crítico y escéptico.
Identidad Nacional
La plástica argentina refleja en diversos períodos de su historia el conflicto que en un país joven provoca la pregunta por la propia identidad. El proceso de modernización, junto a las grandes corrientes inmigratorias, que se sucedieron bien pasada la segunda mitad del siglo XIX, provocaron contradicciones no solo en el plano político sino también en el ideológico y la necesidad de redefinirse generó diversas corrientes de pensamiento en la cultura nacional. Cabe mencionar en este sentido ¨La Restauración Nacionalista¨ de Ricardo Rojas, emergente del espíritu del Centenario, que alertaba contra el peligro de un racionalismo abstracto capaz de socavar los cimientos de la tradición imponiendo sus valores de progreso y civilización. En este marco se inscriben las poéticas de tema nacional y folclórico que expresaron artistas como Quiros que nos retrotrae a un pasado de gauchos y soldados federales, el primitivismo ingenuo de Gramajo Gutierrez y el regionalismo indigenista de Therry.
Esta búsqueda de la identidad nacional en nuestra plástica se continúa durante las décadas del ´30 y del `40 a través de la obra de tres artistas con intereses en común. Ellos fueron Alfredo Guido, Ernesto Scotti y Enrique de Larrañaga. El hombre, junto a su contexto y sus actividades cotidianas constituyeron la temática de estos pintores. Es en su obra como grabador donde Guido se dedicó preferentemente al género costumbrista, en especial lo relacionado con la vida de los pobladores del altiplano, de las sierras cordobesas y del litoral argentino. En Scotti la tierra americana representó lo esencial de su pintura. Fue impactado por la selva norteña y mas que el registro realista del paisaje le interesó el mensaje que provenía de esas regiones. Larrañaga, en cambio, introdujo en su obra una gran cantidad de tipos populares con toques expresionistas y pintorescos

En 1907 surgió el grupo ¨Nexus¨, integrado por Fader, Collivadino, A. Rossi, Lynch, Ripamonte, Quirós, Méndez Texto y el escultor Dresco. Era la época de los dos Centenarios (1910 y 1916) y la cuestión de la identidad se presentaba en forma acuciante. Nuestros pintores registraron entonces el paisaje y las costumbres locales a través de un regionalismo pintoresquista con influencias del impresionismo. Fue una pintura luminosa, clara y en el caso de Fader con una pincelada espontánea y con una impresionante carga matérica. Quirós introdujo la temática que glorificaba el pasado nacional a través de una vuelta a los gauchos y soldados federales. En el caso de Collivadino la elección se centró en la ciudad que crecía al ritmo de una modernidad incipiente aplicando a una visión naturalista una luz vibrátil que era producto de la pincelada y no de la división del tono.

La evolución del arte moderno puede considerarse dividida en tres períodos además de la fase preparatoria del Impresionismo de comienzos del siglo XX:


El primer período de la pintura de vanguardia argentina corresponde a los artistas que en la segunda y en la tercera década del siglo, un poco antes del 20 y hasta el 30 viajan a París y sufren el influjo de los pintores llamados de la “Escuela de París”. De ésta pléyade destacan Pettoruti que aporta la experiencia cubista y sigue la línea del cubismo sintético de Juan Gris; Xul Solar con una figuración fantástica muy personal y ciertos puntos de contactos con Klee; del Prette que muestra una figuración fauve y se constituye en el antecedente de la segunda vanguardia por haber realizado en París las primeras experiencias abstractas; Berni que trae los primeros cuadros resultados de sus experiencias surrealistas y Spilimbergo que se inclina por la línea neoclásica defendida por el grupo italiano de “Valori plastici”2

La historiografía del arte argentino coincide en señalar a la década del '20, como el verdadero período en que se produjo la modernización del lenguaje plástico en Argentina. Diversos acontecimientos sostienen esta afirmación: como ya mencionamos, regresaron a Buenos Aires Emilio Petorutti, el Grupo de París y Alfredo Guttero. Actuaron Xul Solar, los Artistas del Pueblo, el Grupo de la Boca y otras individualidades. Desde distintos ángulos formales e ideológicos -los artistas que regresaron al país conocían el lenguaje de las vanguardias europeas- , se cuestionó el gusto dominante y sus árbitros: los organismos oficiales. Se fundó Amigos del Arte, organismo que brindó espacio a las nuevas tendencias.

Los Artistas del Pueblo


El grupo estaba integrado por Facio Hebequer, Vigo, Arato, Belloq, todos ellos grabadores, y por el escultor A. Riganelli. Pretendían un arte que educara a los hombres y que fuera un medio de transformación social y por ende de transformación plástica. No adhirieron a las tendencias que circulaban en ese momento, como un academicismo tardío o cierto tipo de pintura impresionista. Utilizaron una imagen realista pero no académica. Para los ¨Artistas del Pueblo¨, llamados así despectivamente por cierta crítica de la década del ´20, denominación que les pareció muy acertada, el arte debía ayudar a crear una sociedad más justa. Para ello emplearon un realismo militante con proyección social y rechazaron cualquier arte que sólo se limitara al campo estético exclusivamente. De ahí su enfrentamiento con los artistas de vanguardia reunidos en el ¨Grupo de Florida¨ y de la revista ¨Martín Fierro¨. En esa misma década del `20 comenzó la relación entre los ¨Artistas del Pueblo¨ y el ¨Grupo de Boedo¨, primero a través de la revista ¨Los Pensadores¨ y luego con los escritos de la editorial ¨Claridad¨. Para lograr su propósito de la educación por el arte ampliaron el circuito de la obra llevándola a bibliotecas populares y sindicatos. Ellos mismos provenían de familias proletarias, tuvieron una formación prácticamente autodidacta y compartían ideas socialista y anarquistas.
Artistas de La Boca


En este barrio porteño se reunieron un grupo de artistas que reflejó el espíritu y el paisaje tan pintoresco de esta localidad, como fue la visión del puerto con sus barcos, grúas y su puente. Todo comenzó en 1903 con Alfredo Lázari, quien había inaugurado una cátedra de artes plásticas en la Academia de Pezzini y Stiattesi. Fue uno de los introductores de la pintura clara y luminosa con grandes manchas. Así se fue formando un núcleo importante de artistas con visiones diferentes pero unidos por una misma temática. Asociaciones como ¨El Bermellón¨, Agrupación de Arte ¨Impulso¨, El Ateneo Popular de La Boca y las revistas ¨Azul¨, ¨Argos¨, ¨La Fragua¨, ¨Ideas¨, ¨Riachuelo¨ y ¨Pórtico¨ colaboraron con la acción de los artistas. Participaron del grupo Quinquela Martín, con la iconografía y una paleta tan características de fuertes empastes, Daneri con sus pinceladas sueltas, cargadas de economía de medios de tendencia intimista e introspectiva. Cónsulo, Pacenza y March con sus paisajes ribereños y suburbanos construidos con volúmenes simples, austeridad de color y una luz serena de proyección metafísica


El segundo período corresponde a la abstracción, y se desarrolla a partir de 1944. Esta abstracción inicial fue fundamentalmente geométrica y se caracteriza por dar la espalda a los representantes argentinos de la primera vanguardia, e inspirarse en cambio en la obra de Torres García. Su comienzo está señalado por el único número de la Revista “Arturo” y significa la eclosión y predominio del arte concreto o constructivismo. Hacia 1959 se inicia en el país el desarrollo de la abstracción lírica que parece prevalecer momentáneamente sobre otras tendencias.

Entre el primero y segundo período, hay una generación intermedia que se orienta hacia la utilización de procedimientos neocubistas.
El tercer período, se caracteriza por la ruptura de los límites entre la figuración y la abstracción y por la ruptura, además, de la tradición del buen gusto que pareció dominar en los períodos anteriores. Un sentido de libertad total para la creación que no se considera subordinada a ninguna norma a priori. Está señalado hacia 1962, por la aparición del grupo “Nueva figuración”. Que forman Macció, Deira, Noé, de la Vega y la posterior aparición de las tendencias pop, y de los creadores de objetos (Renart, Marta Minujin y Santantonín)

También en la década del ’60 se desarrollan las modalidades del arte cinético, el op art, y la nueva abstracción

PRIMER PERIODO
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