Introducción: por qué este documento y por qué ahora






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V. El papel formador de la Biblioteca Pública



Ante este complejo panorama que hemos ido elaborando en este documento se detecta que, más que nunca, la gente necesitará servicios, organismos de confianza que conserven la información, necesitarán aprender a evaluarla, detectar la autoridad de la información, saber navegar por el copyright y los temas de privacidad, necesitará espacios no comerciales tanto online como offline, espacios de aprendizaje no formal con recursos accesibles para todos y gratuitos: igual que Internet, las bibliotecas deben aprender a ser flexibles y ubicuas.



Fig. 21 Diapositiva de PewInternet sobre el futuro de las bibliotecas

Ya desde el año 1998 y según recogen las Pautas Pulman (2003), se reconoció como prioritario para la cooperación europea, el papel de las BP en la formación continua. Las BP son centros clave para la educación no formal y una de las instituciones más utilizadas en la formación no reglada, ofreciendo contenidos, formación y apoyo a todos los ciudadanos como punto de servicio integrado. Las BP promocionan el desarrollo de la persona dentro de un contexto social, y benefician la calidad de vida. Es aquí donde las bibliotecas tienen un papel importante que desempeñar en la educación en su sentido más amplio, tanto de la actividad formal en un centro de enseñanza, como de la formación no reglada dentro de la comunidad. La noción de aprendizaje a lo largo de la vida supone desarrollar la capacidad de buscar información y adquirir conocimientos de forma activa e independiente.

A continuación presentamos algunas de las conclusiones del documento “Hacia la Alfabetización Informacional en las bibliotecas públicas españolas. Informe de trabajo del Grupo de Trabajo de Alfabetización Informacional”, referidas tanto al papel de los bibliotecarios como formadores, como a la necesidad de establecer alianzas y colaboraciones para la puesta en marcha de un plan de actividades formativas en la biblioteca.


  1. Los bibliotecarios formadores

Los bibliotecarios son conscientes de la abundancia de información actual y de las dificultades que los usuarios encuentran para manejarla. Saben también que las tecnologías como ya se dicho repetidamente, no crea usuarios competentes per se.

Fomentar la alfabetización informacional, tanto formal como informalmente, junto con las competencias tecnológicas, debe ser un objetivo de la Biblioteconomía, de las administraciones y de las bibliotecas en particular. Los bibliotecarios deben asumir su participación en la formación de estas competencias, principalmente buscando alianzas y en el peor de los casos en solitario, pero no pueden considerar esta tarea como secundaria o no prioritaria.

Las bibliotecas no pueden seguir siendo lugares de estudio únicamente. Como propone Doherty (1999) “es nuestra intención enseñar a nuestros usuarios a ser consumidores de información independientes e informados en el camino hacia su conversión en personas que son capaces de aprender a lo largo de toda la vida”.

“Para Sutherland (2003), el binomio biblioteca‐aprendizaje, tiene una doble consideración, ya que al mismo tiempo que las BP ofrecen recursos, servicios y programas para los usuarios, la BP en sí misma necesita aprender como organización, es por tanto una institución que fomenta el aprendizaje de los usuarios y es una organización que aprende. En realidad se trata de dos caras de la misma moneda, los bibliotecarios pueden formar solamente si previamente ellos a su vez están inmersos en un proceso ineludible de aprendizaje, formación permanente para poder desarrollar y aplicar estrategias y métodos pedagógicos adaptados a los diferentes usuarios y especialmente a grupos con necesidades especiales (Häggström, 2004). Es necesario, por tanto que las bibliotecas no solo dispongan de un mínimo de personal para desarrollar el nuevo modelo de biblioteca del S.XXI y llevar a cabo las acciones formativas sino que además ese personal esté lo suficientemente preparado y disponga de las capacidades pedagógicas y una buena base para la comprensión de los procesos de aprendizaje en diferentes estadios así como de habilidades para el liderazgo, la motivación y la comunicación. Las unidades de información no deben perder de vista el papel tan relevante que implica la formación y actualización permanente de sus funcionarios para responder a las necesidades variantes de los usuarios y a los requerimientos de la sociedad (CCB, 2009).

Para que esto sea posible, se impone un compromiso no solo de los bibliotecarios sino también de la administración, un apoyo institucional. “Por una parte, los bibliotecarios de todos los ámbitos deben convencerse de que todo lo relacionado con ALFIN en las bibliotecas resulta tan deseable, útil y alcanzable como lo han sido otros muchos procesos y productos de la profesión con anterioridad”

Por otro lado, para que un programa de formación tenga éxito debe estar respaldado por las administraciones locales, para que su desarrollo no sea un proceso costoso en exceso e improductivo. Por tal motivo, los profesionales de la información deben dedicar tiempo a crear las estrategias relevantes para convencer y vender los beneficios de ALFIN a los líderes institucionales para obtener su apoyo (Lau, 2005). La resistencia al cambio es básica dentro de la naturaleza humana; los profesionales de la información deben entender los obstáculos para así poder vencerlos. De acuerdo con Walton (2004) y Garmendia (2005), el mayor problema al que se enfrenta el profesional de la información es que con demasiada frecuencia está más enfocado a la administración de recursos que a las actividades de aprendizaje centradas en el usuario (Hacia la Alfabetización Informacional en las bibliotecas públicas españolas. Informe de trabajo del Grupo de Trabajo de Alfabetización Informacional).


  1. La importancia de las alianzas y la colaboración

En este proyecto formativo, las bibliotecas no se encuentran solas. Muchas instituciones, organizaciones, empresas, personas privadas, colectivos pueden apoyar estas actividades e incluso potenciarlas. El secreto está en saber promocionar el objetivo de la accion formativa, detectar las coincidencias de los intereses de esas organizaciones con los de la biblioteca y comenzar con acuerdos en los que todos se beneficien y contribuyan en el apoyo al aprendizaje.

Articular un programa de habilidades informativas/aprendizaje permanente es una ardua tarea que exige de la colaboración de todos los agentes posibles. Es por ello que se deben buscar alianzas en los estamentos docentes, pero también en la vida comercial de la zona, en los cargos políticos, en los proyectos TIC en los que se están volcando las administraciones. es algo que no pueden conseguir las bibliotecas y los bibliotecarios por sí solos. Se debe identificar personas que puedan trabajar junto con el bibliotecario y formar un equipo (Lau, 2005).

Como afirma Felicidad Campal en este informe, “Los bibliotecarios son mejores cuando van acompañados de otras profesiones. Las otras profesiones son mejores cuando van acompañadas de bibliotecarios. Cuando se trabaja conjuntamente con otras profesiones e instituciones conseguimos que la “sociedad” tenga una mejor percepción de las bibliotecas, y los bibliotecarios consiguen un mejor conocimiento de sí mismos. Ganamos capacidades y recursos de otras instituciones cuando desarrollamos y proporcionamos servicios a nuestros usuarios. Conseguimos nuevos usuarios, porque nuestros socios en estos proyectos pueden tener otra red de usuarios. Aprendemos. La sinergia da nuevas ideas, mejora la creatividad, que a su vez mejora los servicios (Saeteren, 2005). Los responsables de la formación, a través de contactos con los líderes de la comunidad, y con los representantes de los diferentes colectivos deben animarlos a mostrarse proactivos para asegurarse de que los servicios que se ofrecen se ajustan a sus necesidades”.

Ejemplos de colaboración son las presentadas en las Pautas Calimera (2005):

  • Alianzas intersectoriales entre los archivos, las bibliotecas y los museos

  • Alianzas entre instituciones del mismo sector: grupos de bibliotecas

  • Alianzas con el sector industrial y privado para desarrollar las habilidades y conocimientos que se precisan para la economía local.

  • Alianzas con el sector educativo: colegios, centros de enseñanza secundaria, universidades, centros de educación de adultos, departamentos de formación de empresas, escuelas privadas, jardines de infancia y guarderías de la localidad.

  • Alianzas con el sector del voluntariado: grupos de voluntarios, ONGs y asociaciones de personas mayores, discapacitados, grupos dentro de la comunidad y minorías étnicas, etc.

A lo largo del informe que venimos describiendo en este capítulo del documento marco del Plan Alba, se ofrecen valiosas recomendaciones de posibles alianzas y acuerdos de colaboración que deben ser tenidas en cuenta.


  1. Hacia las competencias informáticas e informacionales CI2

Como bibliotecarios, debemos asegurarnos de que nuestra comunidad de usuarios va a estar suficientemente bien equipada para satisfacer sus necesidades de información. Es por ello que nuestra formación deberá insistir menos en enseñar a nuestros usuarios las herramientas para usar y localizar la información, y más en otros aspectos como es el pensamiento crítico y consciente de la información, saber decodificar el empaquetado de la información a la que accedemos, cada vez más en formatos distintos del textual: interpretación de datos estadísticos, cartográficos, numéricos, espaciales, visuales, que requieren una formación adicional, por último habrá que insistir en el uso apropiado de la información, ético y legal, y conocer los riesgos y peligros de la información en red. La formación en competencias digitales, o competencias informáticas e informacionales, que REBIUN acaba de acuñar como Ci2, unifica ambas competencias, el pensamiento crítico y las habilidades de interacción online, para construir un único perfil de competencias digitales, en información digital y que podemos concretar en saber encontrar, evaluar y usar la información digital de forma eficaz, eficiente y ética.

Se trata de ofrecer una formación en habilidades digitales para poder vivir, aprender    y    trabajar    en    un    mundo    digital.

New media literacy es el término que en el ámbito anglosajón se está imponiendo como un avance o paso más allá a la Information literacy. Se trata de otra forma de abordar la formación en competencias informacionales en este mundo en red. En el blog de Robin Good, Masternewmedia, Dan Gillmor, reconocido investigador en el periodismo de los nuevos medios, nos da las claves para entender los principios que rigen la nueva forma de estar alfabetizados que exige nuestra experiencia digital. Estos principios se refieren por un lado a temas de credibilidad de estas fuentes y a los problemas de privacidad que llevan asociadas, y por otro a los principios que deben respetar los usuarios de estos media. Estos usuarios pueden ser consumidores de información media y en este caso deben ser: escépticos con absolutamente todo, pero no igualmente escépticos    con    todo,    no    todos    los    recursos    media    tienen    el    mismo    nivel    de    credibilidad;    salir fuera de tu personal zona de confort ya que para estar bien informado no hay que prestar atención únicamente a los recursos que conocemos, sino a otros que puedan    ofrecernos    nuevas    perspectivas    y    retos;    preguntar    mucho,    interrogarte    siempre,     puedes    confiar    pero    antes    verifica;    comprender    y    aprender    las    nuevas    tecnologías    de     los medios. Pero estos usuarios son también productores de información media, y en este caso    deben    hacer    bien    su    trabajo    pero    dando    un    paso    más,    mejorándolo;    deben     respetar    los    temas    legales    y    éticos,    ser    justos,    flexibles    y    de    mente    abierta    para    que     los productos media lo sean también.
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