Colegio técnico industrial José Elías






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Colegio técnico industrial José Elías

puyana

Jean Carlo miranda

velandia

8 - 1

Eduardo Nabas

Floridablanca

17/09/14


Cien años de soledad

Capítulo I:

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Después de muchos años, frente al pelotón de fusilamiento el coronel Aureliano había recordado aquella tarde cuando su padre lo llevo a conocer el hielo. Macondo era entonces veinte casas construidas con barro y caña brava al lado del rio de agua claras que estaban en un lecho de piedras blancas, pulidas y enormes como huesos prehistóricos el mundo era tan nuevo que muchas cosas no tenían nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Todos los años en marzo una familia de gitanos que se instalaban con una carpa al lado de la aldea y con mucho ruido daban a conocer sus inventos. Primero llevaron un imán. Un hombre grande con barba que se llamaba Melquiades hizo una presentación pública arrastrando dos lingotes metálicos al lado de las casas y las personas se asustaron por ver las cosas que se movían. Melquiades dijo que las cosas tenían vida solo tocaba despertarles el ánimo. José Arcadio Buendía, con su loca imaginación pensó que con ese invento podía sacar el oro escondido en la tierra. Melquiades era un hombre honrado le advirtió que para eso no sirve José Arcadio Buendía no creía en la honradez de los gitanos, así que cambio su mula y dos cabras por los lingotes imantados. Úrsula, su esposa trato de convencerlo de que no lo hiciera pero él dijo que les iba a sobrar el oro. José Arcadio Buendía paso varios meses buscando oro pero solo encontró una armadura de soldados del siglo xv dentro tenía un esqueleto calcificado que llevaba en el cuello un pequeño relicario de cobre con un riso de mujer. En marzo volvieron los gitanos con nuevos inventos el catalejo y la lupa. Pusieron a una mujer a un extremo de la aldea y por el precio de cinco reales las personas podían observar en el catalejo. Trato de convertir la lupa en un arma de guerra.

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José Arcadio Buendía trato de enviar un mensaje con las mulas del correo. Aunque el viaje a la capital era en aquel tiempo imposible pero el prometía intentarlo tan pronto como el gobierno se lo exigía para demostrar los usos de la lupa en la guerra solar. Pero fracaso entonces el gitano mostro su honradez y le devolvió los doblones de oro a cambio de la lupa y le regalo unos mapas portugueses y varios instrumentos de navegación y de la propia mano del gitano le dejo a su disposición para poder servirse del astrolabio, la brújula y el sextante. José Arcadio Buendía se construyó un cuartito al fondo de la casa para que nadie lo interrumpiera y perturbara sus experimentos. Paso noches enteras vigilando los astros y casi sufre una insolación por tratar de establecer cuando era el mediodía. Navego por mares incognitos visito territorios deshabilitados. El adquirió el


Habitó de hablar solo. Abandono por completo las obligaciones domésticas y dejo a su esposa y sus hijos se partían la espalda .De pronto su actividad fue suspendida por una especie de fascinación. Estuvo varios días como hechizado repitiéndose en voz baja unas sartas de asombrosas conjeturas de un golpe entendió. Un martes de diciembre a la hora del almorzar los niños recordarían como su padre temblaba de fiebre y la angustia que tenía por liberarse de lo que tenía atrapado en su cabeza. La tierra es redonda como una naranja Úrsula perdió la paciencia pero él no se dejó intimidar Úrsula rompió el astrolabio contra el suelo pero construyo otro reunió a los hombres del pueblo y les demostró con teorías que para todos les resultaba imposible, la posibilidad de regresar al punto exacto de partida viajando asía el oriente la gente creyó que José Arcadio Buendía se había vuelto loco pero en ese momento llego Melquiades para demostrar de que lo que había dicho José Arcadio Buendía era una teoría ya comprobada en la práctica pero desconocida en macondo. Le ofreció un regalo un laboratorio de alquimia. Para esa época Melquiades avía envejecido por tantos viajes hechos alrededor del mundo. Usaba un sombrero grande y negro y un chaleco de terciopelo.

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Pero a pesar de su sabiduría y su misterio tenía un peso humano y una condición terrestre que lo mantenía enredado en los problemas cotidianos. Se quejaba por sus enfermedades y problemas económicos había dejado de reír ya que por el escorbuto perdió sus dientes. Ese sería el inicio de una gran amistad. Los niños estaban fascinados por sus relatos pero Úrsula conservo un mal recuerdo de aquella visita ya que entro al cuarto cuando Melquiades rompió un frasco de bicloruro de mercurio que olía fuerte. En su laboratorio rustico dotado por los metales de los siete planetas y dibujos. José arcadio Buendía cortejo a su esposa por varios días hasta que la convenció de darle monedas de oro para procesarlas pero su intento fue un desastre quedo reducido a un chicharon carbonizado en el fondo del caldero.

Cuando regresaron los gitanos Úrsula había indispuesto a la población en contra de ellos pero la curiosidad pudo más. Pues los gitanos con su gran bulla anunciaban el hallazgo de las naciones. Todos fueron a la carpa y por un centavo vieron a un Melquiades joven con dientes nuevos y radiantes. Pues quienes lo recordaban viejo y decrepito se asombraron y lo hicieron aún más cuando se quitó los dientes y se los volvió aponer. José Arcadio Buendía consideraba aquellos conocimientos de Melquiades había llegado a un extremo pero fue aún más el alboroto cuando Melquiades le explico asolas sobre su dentadura postiza eso le pareció sencillo pero prodigioso y de pronto el perdió el interés por las investigaciones y sufrió una crisis de mal humor, no comía y daba vueltas por su casa y le decía a Úrsula en el mundo ocurren cosas increíbles, mira al otro lado del rio hay toda

Clase de aparatos mágicos mientras nosotros vivimos como burros. Quienes lo conocían se asombraban por su forma de cambiar bajo la influencia de Melquiades.

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Al comienzo era como un patriarca juvenil que daba instrucciones para la siembra y concejos para la crianza de niños y anímales y colaborado con el trabajo, velaba por la buena marcha de la comunidad, su casa era la mejor de la aldea, allí vivían en armonía en el huerto varios animales, los únicos que no eran permitidos en la aldea eran los gallos de pelea.

Úrsula era muy trabajadora gracias a ella todo era limpio. Gracias a José Arcadio Buendía macondo era la aldea más organizada con 300 habitantes y donde nadie había muerto. Lleno de variedad de aves las cosa de la aldea. La primera vez que Melquiades llego a vender bolas de vidrio para el dolor de cabeza dijo que se había orientado por el canto de los pájaros. Pero ese espíritu de iniciativa social desapareció en poco tiempo por la fiebre de los imanes, los cálculos astronómicos y los deseos de conocer las maravillas del mundo. Paso de ser emprendedor y limpio a una persona de aspecto holgazán, descuidado y barbado. Pero aun los más convencidos de su locura lo siguieron en su idea de abrir una trocha para unir a macondo con las ideas o grandes inventos José Arcadio ignoraba la geografía de la región, sabía que al oriente estaba la sierra impenetrable y al otro lado de la sierra la antigua ciudad de Riohacha donde según le había contado, su abuelo cazaba caimanes y los rellenaban de paja para llevárselos a la reina Isabel. Durante su juventud ellos con mujeres niños y enseres domésticos intentaron buscar salida hacia el mar pero se rindieron fundaron macondo. Al sur estaban los pantanos cubiertas de una eterna hasta vegetal y la ciénaga grande que según los gitanos navegaban durante seis meses por ella antes de llegar a tierra por donde pasaban las mulas del correo. Según los cálculos de José Arcadio Buendía la única posibilidad de contacto con el mundo y la civilización era el norte. Así que doto de herramientas y armas de casería a los hombres que lo acompañaron en la fundación de macondo, hacho en su mochila los instrumentos de orientación y emprendió su aventura. Os primeros días avanzaron sin obstáculos por la rivera del rio hasta el lugar donde habían encontrado la armadura y penetraron al bosque.

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Al término de la primera semana mataron y asaron un venado, guardaron la mitad para los próximos días y evitar seguir comiendo guacamayas cuya carne azul sabia a almizcle. Luego durante diez días no vieron el sol y el suelo era blando y húmedo, se alejaban cada vez más del canto de los pájaros y la bulla de los monos. El mundo se tornaba triste y se sentían abrumados por sus recuerdos. Durante una semana casi sin hablar avanzaban

Como sonámbulos alumbrados por insectos luminosos. No podían volver porque la trocha. Que Iván abriendo se volvía a cerrar. Con nueva vegetación. Pero José Arcadio Buendía decía no importa, lo esencial es no perder la orientación y pendiente de la brújula los guiaba a un norte invisible, hasta que una noche sin estrellas lograron salir de la región encantada, cansados por la travesía colgaron sus hamacas y durmieron como nunca en dos semanas, al despertar vieron un galeón español ligeramente volteado a estribor estaba lleno de musgos y flore y daba el aspecto de estar allí hace mucho tiempo, esa era una muestra de que cerca estaría el mar y se preguntó cómo llego el galeón hasta allí. Luego de cuatro días de viaje a doce km del galeón estaba el mar espumoso y sucio y grito ¡carajo! Macondo está rodeado de agua por todas partes.

Dibujo un mapa de macondo peninsular exagerando las dificultades de comunicación y le decía a Úrsula que allí se iban a pudrir sin recibir los beneficios de la ciencia. Encerrado en su cuarto paseando de un lado a otro se le ocurrió la idea de trasladar a macondo a otro lugar pero Úrsula ya había hecho su labor con las otras mujeres de la aldea para impedirlo así fue que sus planes se enredaron y quedaron solo en ilusiones, sin embargo seguía empacando las cosas de su laboratorio.

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Cuando Úrsula lo vio desmontado la puerta de su laboratorio le pregunto por qué lo hacía y este dijo: pues ya que nadie quería irse nos iremos nosotros solos, pero ella dijo que no se irían porque allí tenía a su hijo pero él insiste en que uno no es de ningún lugar mientras no tengo muertos bajo tierra y ella replico que prefería morir. José Arcadio Buendía trato de convencerla con la promesa de un mundo prodigioso pero fue imposible, Úrsula le pide que se olvide de tanta novelería y se ocupe de sus hijos que están abandonadas igual que los burros. Esas palabras se instalaron en la mente de José Arcadio Buendía que se quedó mirando a sus hijos descalzos y pensando por un largo rato broto lágrimas de sus ojos que limpio con su mano y le pidió a Úrsula que les digiera a los niños que lo ayudaran a desempacar. José Arcadio el hijo mayor con catorce años con carácter voluntarioso como su padre nació en la travesía de la sierra y el otro, Aureliano con seis años el primer habitante nacido en macondo era silencioso y retraído, José Arcadio siempre fue ajeno a la existencia de sus hijos y consideraba que su infancia era un periodo de insuficiencia mental. Pero desde esa tarde dedico sus mejores horas a ellos. En su cuarto les enseño a leer y escribir, sacar cuentas, les hablaba de las maravillas del mundo de las cuales tenía conocimiento y otras que imaginaba. Esas ideas quedaron grabadas en la mente de los niños hasta que años más tarde segundos antes de dar la orden de fuego al pelotón de fusilamiento el coronel Aureliano Buendía revivió aquella tarde de marzo en

Que su padre interrumpió las lecciones de física con la mano arriba, ojos inmóviles y escuchando a los gitanos.

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Que llegaban a la aldea pregonando su último descubrimiento de los sabios de Memphis. Estos era jóvenes y más alegres con loros pintados con muchos colores que recitaban romanzas italianas y gallinas que ponían centenares de huevos de oro al son de la pandereta y el mono amaestrado que adivinaba el pensamiento y la máquina que servía para pegar botones y bajar la fiebre, el aparato para olvidar malos recuerdos y otros inventos, los habitantes de macondo se vieron perdidos en sus propias calles con tantos inventos. Eran tantos que José Arcadio quería inventar la máquina para la memoria y no olvidar ninguno. Había tanta multitud y saltimbanquis y se abrió paso en busca de Melquiades pero no entendió su lengua hasta que llego al punto donde hacia su tienda donde le pregunto al gitano que estaba allí y este le respondió que se había muerto. José Arcadio Buendía aturdido por la noticia trataba de sobreponerse pero otros gitanos le confirmaron la noticia y sus restos fueron echados al mar.

Los niños querían ver el último descubrimiento de los sabios de Memphis tuvo que pagar treinta reales para entrar a la tienda. Allí había un gigante con torso peludo y cabeza rapada una cadena pesada en el tobillo y un anillo de oro en la nariz custodiaba un cofre pirata que al abrirlo salió un aroma glaciar y dentro había un bloque transparente con agujas en las que se despedazaba en estrellas de colores. Desconcertado José Arcadio dijo que era el diamante más grande que había visto pero el gigante le dijo que no era un diamante intento tocarlo pero le toco pagar cinco reales más puso la mano sobre el hielo durante varios minutos mientras su corazón se hinchaba de alegría ante el misterio y pago otros diez reales para que sus hijos vivieran la misma experiencia pero el pequeño José Arcadio se negó a tocarlo y Aureliano si lo hizo pero al tocarlo dijo “está hirviendo y s asusto” pero su adre no le prestó atención pues él estaba fascinado por el gran invento de nuestro tiempo.

Capítulo II:

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Cuando el pirata Francis Drake asalto a Riohacha en el siglo XVI la abuela de Úrsula se asustó tanto con el sonido de sus cañones que cayo sentada en el fogón encendido sufriendo quemaduras en su cola de ahí en adelante no volvió a caminar y no dormía en su alcoba porque tenía pesadillas, su esposo invirtió mucho dinero en medicinas y termino

Vendiendo su negocio y se fueron a vivir lejos del mar a una ranchería de indios donde le construyo un dormitorio sin ventanas para que no tuviera pesadillas.

En esa ranchería vivió tiempo atrás un cultivador de tabaco donde José Arcadio Buendía con quien el bisabuelo de Úrsula creo una sociedad productiva de ahí se conocieron y se casaron Úrsula y José Arcadio Buendía y cuando se disgusta con su marido recuerda y maldice esa época en que Francis Drake asalto Riohacha. Como eran primos sus familiares se ponían a esa relación por lo que podría engendrar iguanas pues ya había un caso en su familia que unos tíos primos tuvieron con cola cartilaginosa. Pero José Arcadio Buendía decía no importa tener cochinitas; siempre que puedan hablar. Así que se casaron e hicieron una fiesta de tres días. Hubieran sido felices si la mama de Úrsula no la hubiera atormentado con tantos cuentos tanto que Úrsula se negó a consumar su matrimonio y temía que su marido la violara dormida por eso se ponía para dormir pantalones rudimentarios que su mama hizo con lona reforzada y con correas con cierre o hebilla de hierro así vivieron varios meses, el pastoreaba gallos de pelea y ella bordaba en bastidor con su mama durante el día en la noche forcejeaban con violencia hasta que José Arcadio escucho un rumor de que Úrsula seguía virgen pero ella le dijo: déjalos que hablen, los dos sabemos que no es cierto.

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La situación siguió igual por otros seis meses hasta que José Arcadio un domingo le gano una pelea de gallos a Prudencio Aguilar quien enfureció y le dijo a gritos: te felicito, a ver si ese gallo le hace el favor a tu mujer José Arcadio cogió su gallo y le dijo vuelvo en seguida y le dijo a Prudencio que se armara porque lo iba a matar. Al rato volvió con la lanza del abuelo y desde la puerta de la gallera velaban a Prudencio él fue a su casa y clavando la lanza en el piso e ordeno a Úrsula que se quitara el pantalón de castidad diciendo le que no habrían más muertos en el pueblo por su culpa, y si habría de parir iguanas pues criarían iguanas, pasaron la noche despiertos pero es quedo un sentimiento de culpa tanto así que unas noches después Úrsula salió a tomar agua y vio en el patio a Prudencio con el hueco en la garganta y expresión triste. Luego lo vio en el baño, o paseándose bajo la lluvia y le contaba a José Arcadio lo que veía pero él le dijo que los muertos no se levantan eso era solo el sentimiento de la culpa.
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