Una temporada en el infierno






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títuloUna temporada en el infierno
fecha de publicación31.03.2017
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Una temporada en el infierno

Antaño, si recuerdo bien, mi vida era un festín en el que todos los corazones se abrían, y en el que corrían además todos los vinos.

Una noche senté a la Belleza en mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la insulté.

Me armé contra la justicia.

Hui. ¡Brujas, odio, miseria, a vosotros confié mi tesoro! Logré que se desvaneciera en mi espíritu toda esperanza humana. Sobre cualquier alegría para estrangularla realicé el salto sordo de la fiera.

Llamé a los verdugos, muriéndome, para morder la culata de sus fusiles. Llamé a las plagas, para ahogarme en la arena, en la sangre, la desdicha ha sido mi dios. Me tumbé en el cieno. Me sequé al aire del crimen. Hice jugarretas con la locura.

La primavera me trajo la horrible risa del idiota.

Pero, estando muy últimamente a punto del gorigori, soñé con buscar la llave del antiguo festín, donde acaso recobraría el apetito.

La caridad es tal llave. ¡Este suspiro prueba que, en efecto, soñé!

«Seguirás siendo una hiena, etc.», grita el demonio que me coronó de amables adormideras. «Gánate la muerte con todos tus apetitos y tu egoísmo y todos los pecados capitales».

¡Bien! Ya basta. Pero, querido Satán, le ruego una pupila menos irritada conmigo. Y a la espera de las pequeñas bajezas que aún llegarán, a Vd. que ama en el escritor la ausencia de facultades descriptivas o instructivas, aquí le van algunas hojas repelentes de mi cuaderno de condenado.

Arthur Rimbaud
Poesía simbolista francesa, Gredos


Lamento de otoño

Desde que María me abandonó para ir a otra estrella
—¿cuál, Orión, Altair, y tú, glauca Venus?— siempre he amado la soledad. ¡Cuántos largos días he pasado solo con mi gato! Por «solo» quiero decir sin un ser material; mi gato es un compañero místico, un espíritu. Puedo entonces decir que he pasado largos días solo con mi gato y, solo, con uno de los últimos autores de la decadencia latina; pues desde que la blanca criatura no existe, extraña y singularmente he amado cuanto se resume en esta palabra: caída. Así, mi estación favorita en el año son los últimos días lánguidos del verano que preceden inmediatamente al otoño, y, en el día, la hora en que me paseo es la del sol que descansa antes de desvanecerse, con los rayos de cobre amarillo sobre los muros grises y de cobre rojo sobre los cristales. Asimismo, la literatura a la que mi espíritu pide una voluptuosidad será la poesía agonizante de los postreros momentos de Roma, en tanto, sin embargo, que no respire en modo alguno la proximidad rejuvenecedora de los Bárbaros y no balbucee el latín infantil de las primeras prosas cristianas.


Leía, pues, uno de esos amados poemas (cuyas capas de afeites tienen más encanto para mí que el encarnado de la juventud) y hundía una mano en la piel del animal puro cuando un organillo cantó lánguida y melancólicamente bajo mi ventana. Tocaba en la gran alameda cuyas hojas me parecían tristes aun en primavera, desde que María pasó por ahí con cirios por última vez. El instrumento de los tristes, sí, por cierto; el piano centellea, el violín da luz a las fibras desgarradas, pero el organillo, en el crepúsculo del recuerdo, me hizo soñar desesperadamente. Ahora que murmuraba un aire jocundamente vulgar y que puso alegría en el corazón de los arrabales, una tonada trivial pasada de moda, ¿a qué se debía que su ritornello me llegase al alma haciéndome llorar como una balada romántica? La saboreé lentamente y no lancé una moneda por la ventana por temor a incomodarme y darme cuenta de que el instrumento no tocaba solo.

Stéphane Mallarmé
Obra poética II, Hiperión



Canción de otoño

Los sollozos más hondos
del violín del otoño
son igual
que una herida en el alma
de congojas extrañas
sin final.


Tembloroso recuerdo
esta huida del tiempo
que se fue.


Evocando el pasado
y los días lejanos
lloraré.


Este viento se lleva
el ayer de tiniebla
que pasó,
una mala borrasca
que levanta hojarasca
como yo.


Paul Verlaine



  1. Explica los sentimientos que expresa el emisor en el poema de Verlaine.

  2. Establece la estructura métrica del poema.

  3. Indica qué tres etapas distingue en su vida el yo emisor de Una temporada en el infierno. ¿De cuál van a tratar los textos que va a leer el lector?

  4. ¿Qué rasgos del simbolismo se manifiesta en este texto?

  5. Explica el estado de ánimo de la voz poética en la prosa de Mallarmé. Reconoce semejanzas entre este texto y el poema «Languidez», de Verlaine, comentado en el libro del alumno.



Moesta et errabunda

¿No huye el corazón, Ágata, muchas veces de ti,

Lejos del negro océano de la ciudad inmunda,

Hacia otra donde estalla, súbito, el esplendor,

Azul, profundo, claro cual la virginidad?

¿No huye el corazón, Ágata, muchas veces de ti? 5

¡El mar, el vasto mar, nuestras tareas consuela!

¿Qué demonio ha dotado al mar, ronco cantor,

Al que el potente órgano de los vientos secunda,

De esa función sublime de arrullar nuestros sueños?

¡El mar, el vasto mar nuestras tareas consuela! 10

¡Ráptame tú, fragata! ¡Arrástrame, vagón!

¡Lejos! ¡Aquí las lágrimas se han convertido en fango!

¿No es cierto que, a menudo, el corazón de Ágata

Dice: Lejos de crímenes, de dolores y culpas,

¡Ráptame tú, fragata! ¡Arrástrame vagón!? 15

¡Qué lejos te hallas ya, paraíso aromático,

Donde, bajo los cielos, todo es amor y risas,

Donde lo que se ama digno es de ser amado,

Donde en puro deleite se ahoga el corazón!

¡Qué lejos te hallas ya, paraíso aromático! 20

Pero ese paraíso de amores juveniles,

Las carreras, los cantos, los besos y las flores,

Los violines sonando detrás de las colinas,

Con los jarros de vino, de noche, en la espesura,

Pero ese paraíso de amores juveniles, 25

Paraíso inocente de furtivos placeres,

¿Está más lejos ya que la India y la China?

¿Lo podremos llamar con gritos lastimeros

Y todavía animarlo con argentina voz,

Al puro paraíso de furtivos placeres? Charles Baudelaire
Las flores del mal, www.amediavoz.com


El dolor

Mientras que los escupitajos encarnados

de la metralla silban todo el día

por la infinitud del cielo azul;

mientras que, al lado, verdes o escarlatas,

del Rey que se ríe de ellos se desploman 5

los batallones bajo el fuego en masa;

mientras que una espantosa locura, triturando

cien millares de hombres los convierte

en un montón humeante —¡Pobres muertos,

en el estío, en la hierba, en tu alegría, 10

oh, tú, Naturaleza, tú que hiciste

santamente a esos hombres!—.

Hay un Dios que se ríe en los manteles
de damasco


de los altares, en los grandes

cálices de oro, en el incienso, 15

y se duerme acunado por hosannas,

y se despierta, cuando las madres encogidas
de angustia,


llorando bajo sus viejas mantillas negras,

le entregan una perra envuelta en sus pañuelos.

Arthur Rimbaud
Poesía completa, Visor


  1. Especifica el tema del texto de Baudelaire y relaciónalo con las características del Fin de Siglo.

  2. Identifica en el poema un campo asociativo de términos relacionados con el color.

  3. Trata de explicar el símbolo del mar en el poema.

El enemigo

Mi juventud no fue sino una tenebrosa borrasca,
Atravesada aquí y allá por brillantes soles;
El trueno y la lluvia han hecho tal desastre,
Que restan en mi jardín muy pocos frutos rojos.


He aquí que he llegado al otoño de las ideas, 5
Y que es preciso emplear la pala y los rastrillos
Para acomodar de nuevo las tierras inundadas,
Donde el agua horada hoyos grandes como tumbas.


Y ¿quién sabe si las flores nuevas con que sueño
Encontrarán en este suelo lavado como una playa
10
El místico alimento que haría su vigor?


¡Oh, dolor! ¡Oh, dolor! ¡El Tiempo devora la vida,
Y el oscuro Enemigo que nos roe el corazón
Con la sangre que perdemos crece y se fortifica!


Charles Baudelaire
Las flores del mal, www.ciudadseva.com

  1. Trata de explicar el significado de los símbolos que aparecen en el poema.

  1. Borrasca.

  2. Soles.

  3. Trueno y lluvia.

  4. Jardín.

  5. Frutos rojos.

  6. Otoño.

  7. Flores nuevas.

  1. Teniendo en cuenta tus respuestas a la actividad anterior, redacta una explicación del contenido del poema.





Navegando a Bizancio

I

Ese país no es para los viejos. Jóvenes

entregados al abrazo, aves en los árboles

cantando —generaciones que mueren—,

cascadas de salmones, mares de caballas,

pez, ave, carne celebrando en verano 5

todo lo que se engendra, nace y muere.

De la sensual canción prisioneros, todos abandonan

los monumentos de intelecto sin tiempo.

II

Un viejo es una cosa deleznable,

un andrajo en un palo, a menos que

el alma bata palmas y cante alto

por cada jirón roto de su mortal vestido.

No hay escuela de canto, solamente el estudio 5

de aquellos monumentos de su propio esplendor.

Y por ello he cruzado los mares y llegado

a la ciudad sagrada de Bizancio.

El cementerio marino

I

Ese techo, tranquilo de palomas,

Palpita entre los pinos y las tumbas.

El Mediodía justo en él enciende

El mar, el mar, sin cesar empezando…

Recompensa después de un pensamiento: 5

Mirar por fin la calma de los dioses.

V

Como en fruición la fruta se deshace

Y su ausencia en delicia se convierte

Mientras muere su forma en una boca,

Aspiro aquí mi futura humareda,

Y el cielo canta al alma consumida 5

El cambio de la orilla en sus rumores.

XXIV

El viento vuelve, ¡intentemos vivir!

Abre y cierra mi libro al aire inmenso,

Con las rocas se atreve la ola en polvo.

Volad, volad, páginas deslumbradas.

Olas, romped gozosas el tranquilo 5

Techo donde los foques picotean.

Paul Valéry
El cementerio marino, Alianza


III

Oh sabios, que estáis en el fuego sagrado de Dios,

como en el mosaico dorado de un muro,

dejad el fuego sagrado —rueda que gira—

y conducid el coro de mi alma.

Consumid mi corazón; padeciente de anhelos, 5

atado a un animal agonizante,

no sabe lo que es; recogedme

en el artificio de la eternidad.

IV

Una vez fuera de la naturaleza nunca más tomaré

mi forma corporal de cosa natural,

sino una forma como aquellas que el orífice griego

forjara en oro y en oro esmaltara

para que el soñoliento Emperador no se durmiera; 5

o cantaré, posado en una rama dorada,

para damas y señores de Bizancio,

aquello que ha pasado, que pasa o por venir.

W. B. Yeats
Antología bilingüe, Alianza

  1. Lee las dos primeras estrofas de Navegando a Bizancio. ¿Cómo se siente el yo poético?

  2. ¿Qué simbolizan los animales a los que se alude en la primera estrofa?

  3. Identifica al menos tres imágenes referidas al anciano (o a su cuerpo) en esta composición.

  4. ¿Qué valor simbólico crees que tiene Bizancio en el poema?

  5. Explica las metáforas de los versos primero y último de El cementerio marino. ¿A qué crees que hace referencia el techo? ¿Y las palomas?

  6. Reconoce en la estrofa I términos del ámbito asociativo de la inmovilidad o quietud.

  7. Identifica ahora las imágenes de la estrofa V mediante las cuales se expresa la fusión del alma con la realidad.

  8. ¿Qué elementos funcionan como símbolos de la temporalidad en la estrofa XXIV?






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