La religión griega y la mitología grecorromana






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fecha de publicación22.06.2016
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LA RELIGIÓN GRIEGA Y LA MITOLOGÍA GRECORROMANA
1. Generalidades sobre la religión griega
A pesar de ser los griegos un pueblo considerado racionalista (no hay que olvidar que en el mundo griego nace la filosofía y las primeras doctrinas críticas con las ideas religiosas), comparte con todos los pueblos antiguos un profundo sentido religioso. Salvo los espíritus más independientes y algunos filósofos, el hombre griego es un hombre religios, creyente en la religión tradicional, o bien consciente de la existencia de un mundo sobrenatural y transcendente.
Pero en la ciudad griega, los sentimientos religiosos son algo más que una opción: son una ley. Todo aquel que no participa de los cultos ciudadanos es considerado un impío y, por tanto, un delincuente. Muchos filósofos e intelectuales fueron procesados por impiedad, siendo el caso más famoso el proceso a Sócrates, juzgado y condenado a muerte por no creer en los dioses de la ciudad y por corromper a los jóvenes.
Como en todos los pueblos antiguos, los ritos de la religión griega tienen su origen en el mundo agrario y tienen que ver con los fenómenos de la germinación y el crecimiento de las plantas; además, existen muchos ritos relacionados con el agua, cosa nada extraña si tenemos en cuenta la sequedad del territorio griego.
Los ritos de la religión griega consisten básicamente en oraciones, sacrificios y purificaciones. Las súplicas se dirigen hacia el cielo o hacia la tierra (cuando se hacen a los dioses infernales) y las fórmulas de oración son contractuales (do ut des). Las oraciones suelen acompañarse de ofrendas, que pueden consistir en libaciones de vino o leche, pasteles y dulces o primicias de las cosechas.
Con todo, la forma más característica de sacrificio es el cruento. Está bien determinado qué tipo de víctima debe ofrendarse a cada dios (en cuanto a especie, sexo y color). Para el sacrificio la víctima es adornada con bandas sagradas; luego es conducida al altar y se procede a la purificación de la víctima y los asistentes con agua lustral; se enciende fuego en el altar y se procede al degüello de la víctima, procurando que parte de la sangre se derrame sobre el ara. En el fuego se quema parte de la carne del muslo junto con un poco de grasa (salvo en los sacrificios a los dioses infernales, en los que la víctima se quema entera, procedimiento llamado “holocausto”). El resto de la carne es consumida por los asistentes. Hay también presentes adivinos que examinan las vísceras de la víctima, en especial el hígado (hepatoscopia).
Para cualquier acto religioso es necesaria la pureza ritual; si ésta se descuida, se corre el peligro de incurrir en la cólera de los dioses. La causa más común de impureza es cualquier contacto con la muerte y con los muertos, cuyo culto tampoco debe descuidarse.
2. La mitología grecorromana
Grecia y Roma compartieron unas mismas raíces indoeuropeas, que, en religión, se reconocen en la común creencia en un dios supremo del cielo y en el culto a la fertilidad terrestre y animal. Todo ello es reflejo del medio agrario y ganadero centroeuropeo de donde provenían los pueblos ide. que se establecieron en la Península Helénica y en la Itálica, o por donde pasaron en su camino hacia sus asientos definitivos. La vida en las comunidades centroeuropeas estaba, en efecto, completamente ligada a la fertilidad de la tierra y el ganado, y se regía por una fuerte autoridad paterna. Uno y otro aspecto constituyeron el eje central de sus creencias, que miraban, por una parte, al gran padre de los hombres (y de los distintos dioses, cuando surgieron), y, por otra, a la gran madre de la naturaleza.
Debido a la diversidad de contactos, en un principio cada pueblo fue enriqueciendo y conformando por separado sus propias creencias religiosas, pero la vecindad de la Magna Grecia hizo que, tan pronto como Roma salió de sus fronteras ciudadanas, topase de lleno con la civilización griega, muy superior entonces. A partir de ese momento, ya a principios de la República, la influencia cultural y religiosa de Grecia fue en aumento, hasta formarse una religión sin fronteras entre los dos pueblos. Este proceso culminó en el dominio político de Roma, que hizo suya toda la cultura griega.
Sin embargo, entre ambas religiones existen diferencias más o menos profundas que iremos señalando a lo largo de la exposición.
a. La cosmogonía o el origen del universo
Aunque existen diversas tradiciones, la que aquí se expone es la más conocida y común, la recogida por el poeta Hesíodo en su Teogonía.
En el principio existía el Caos –el vacío, el desorden-; del Caos surgen el Tártaro (el cimiento del mundo), el Erebo (infierno) y la Noche; surge también la Tierra y, como principio de atracción y cohesión entre los elementos, Eros.
De la Noche nacieron la Muerte, el Sueño y la Discordia; de la Tierra son hijos el Mar, las Montañas y el Cielo. La Noche se unió con Erebo y de esta unión nacieron el Éter (el brillo celeste) y Hemera (la luz del día).
La Tierra tuvo amores con el Tártaro, el Mar y el Cielo, y tuvo muchos hijos. El Cielo engendró en la Tierra a los Hecatonquires (gigantes de cien brazos), a los Cíclopes (forjadores del trueno, el relámpago y el rayo) y, sobre todo, a seis hijos y seis hijas a los que llamó Titanes.
Pero el Cielo, temeroso de sus hijos, los ocultaba y no los dejaba salir a la luz. La Tierra, irritada, tramó una venganza que llevó a cabo Crono, el más joven de los Titanes. Crono esperó agazapado a su padre y con una hoz le cortó los genitales. De esta forma Crono se erigió en dios supremo del universo.
De la sangre del Cielo nacieron las Furias (los remordimientos) y los Gigantes. Del semen del Cielo, depositado en la espuma del Mar nació Afrodita, la diosa de la belleza y de la pasión amorosa.
Se cierra así el proceso de la creación del mundo, donde las fuerzas se relacionan entre sí por la fuerza de Eros. La divinidad se hace ahora antropomórfica y las relaciones las inspirará Afrodita, que imprime espíritu en la materia.

b. La teogonía o el origen de los dioses
Ya hemos dicho que de la Tierra y el Cielo nacieron los Titanes, la primera generación de auténticos dioses, habitantes del Tártaro. Los Titanes son los siguientes: Océano, Crío, Hiperión, Jápeto, Tea, Ops, Temis (la ley eterna), Mnemósine (la memoria), Febe, Tetis y Crono.
Titanes y titánides se unieron entre sí y tuvieron innumerable descendencia. Sin embargo, la unión más importante fue la de Crono y Ops. De ellos nació la primera generación de dioses olímpicos, a saber, Hestia (la diosa del hogar), Deméter (la diosa de la tierra), Hera, Hades, Posidón y Zeus.
Pero Crono, enterado de que, como su padre el Cielo, sucumbiría a manos de uno de sus hijos, los iba devorando. Ops sufría por este hecho, y, por consejo de la Tierra, fue a dar a luz al último de sus hijos, Zeus, a la isla de Creta, donde creció amamantado por la leche de la cabra Amaltea. En su lugar, Ops entregó a Crono una piedra envuelta en pañales que éste se tragó sin notar el engaño.
c. Zeus conquista el poder
En su juventud, Zeus casó con Metis, la Prudencia, hija de Océano. Ésta proporcionó a Zeus una droga que obligó a Crono a devolver los hijos que se había tragado. Una vez liberados, Zeus y sus hermanos declararon la guerra a Crono. Crono fue apoyado por sus hermanos, los Titanes.
La Tierra, indignada con Crono porque éste mantenía encerrados a los Hecatonquires y a los Cíclopes, reveló a Zeus que vencería a su pade si se aliaba con éstos. Así lo hizo, y los Cíclopes entregaron armas a sus aliados: a Zeus, el relámpago, el trueno y el rayo; a Hades, un casco mágico que lo hacía invisible; a Posidón, el tridente con cuyo choque podía conmover la tierra y el mar. Así, Zeus y sus hermanos vencieron fácilmente y arrojaron a los Titanes al Tártaro, custodiados por los Hecatonquires.
Finalizada la guerra, los vencedores se repartieron el poder: Zeus se quedó con el cielo; Posicón, con el mar; a Hades le correspondió el mundo subterráneo.
Pero la Tierra, nuevamente indignada por el encierro de sus hijos, los Titanes, hostigó contra Zeus a los Gigantes y a Tifón. Zeus los vencerá. De esta manera, Zeus ha vencido a todas las fuerzas ctónicas, esto es, terrestres, y su victoria representa el triunfo de la luz sobre la oscuridad y el comienzo de una nueva era, marcada por la reconciliación de Zeus con Crono-Saturno a quien envió a vivir a Italia junto a Jano.
d. Los Olímpicos. Primera generación.
El Olimpo es un monte de 3.000 m. de altitud situado en Tesalia, elegido por la imaginación humana como morada eterna de los dioses del mundo superior, denominados por ello Olímpicos (los dioses subterráneos, como Hades, no son Olímpicos). En sentido más restringido, el Olimpo es considerado morada de Zeus, donde sólo tienen cabida sus consejeros y allegados.
Presentamos a continuación a los dioses más importantes e incluimos también los nombres y aspectos que adoptaron en Roma:
1. Hestia
Es la hija mayor de Crono y Ops; es la diosa del hogar. Permanece inmóvil en la residencia de los Olímpicos. Recibió de Zeus el honor de recibir culto en todas las casa humanas y en los templos de cualquier divinidad. Su símbolo y su representación es el fuego.
En Roma es una divinidad antiquísima de nombre Vesta. Su culto, tanto a nivel familiar como a nivel estatal, fue importantísimo. El colegio de las Vírgenes Vestales se ocupa de mantener permanentemente encendida la llama sagrada de Vesta.
2. Deméter
Hija de Ops, representa a la tierra cultivada. Casó con Zeus y tuvo por hija a Perséfone; suele rendirse culto juntamente a las dos.
Deméter enseñó a los hombres a sembrar, recolectar y a hacer el pan. Se la representa como una gran señora coronada de espigas o con el cuerno de la abundancia y, a veces, con una hoz en la mano.
En Roma recibe el nombre de Ceres (Diosa de la Agricultura, de los cereales). Sus fiestas más importantes son las Tesmoforias en Atenas y las Cerealia en Roma.
3. Hades
Es el dios de los Infiernos; no es, por tanto, olímpico. Preside el mundo subterráneo y cuantas riquezas posee. Por eso se le llama también Plutón (el rico). Está casado con Perséfone-Prosérpina. Como dios del reino de los muertos es despiadado y no permite a ninguno volver con los vivos. Se le representa simplemente con un cetro, como dueño de un imperio.
Su nombre romano es Orco o Dis (que también significa “el rico”).
4. Posidón
Es el dios del mar y de los lagos. Tuvo numerosos amores y descendientes, de las cuales, las mujeres fueron amadas por Zeus. Su esposa legítima es Anfítrite, una descendiente de Océano de la que no tuvo hijos.
Se le representa armado con el tridente que le hicieron los Cíclopes y montado en un carro tirado por caballos marinos.
En Roma se le llama Neptuno. En origen, y hasta su asimilación con Posidón, es el dios del elemento húmedo, pero sólo del agua dulce. Es patrono de los pescadores, marineros y molineros. Su fiesta son las Neptunalia.

5. Hera
Es la más grande de las diosas olímpicas, hija de Ops y educada por Océano y Tetis. Casó con Zeus y, como su esposa legítima, es protectora de las mujeres casadas. Es celosa y vengativa. Se irrita con Zeus por sus aventuras amorosas y persigue sin piedad a sus hijos.
Se la representa como una gran señora, a veces con un cetro, acompañada de un pavo real y una granada, su fruto preferido.
En Roma se la llama Juno. Es protectora de las mujeres, que, al igual que los hombres juran por su genio, juran por su Juno. Preside los matrimonios, los partos y es diosa de la castidad. Se la honra en las Matronalia (1 de marzo). Su sacerdotisa es la Flaminica Dialis.
6. Zeus
Dios supremo, rey de los dioses y de los hombres; dios de la luz, domina sobre el mundo visible. Se hace presente a través de las manifestaciones celestes; garantiza el poder real, vela por el mantenimiento del orden y la justicia en el mundo, dispensa los bienes y los males. Se le representa sentado en un trono, portando como cetro un haz de rayos y con un águila a sus pies.
Su descendencia es innumerable, aunque sus hijos legítimos son sólo cuatro, de los cuales los más conocidos son Ares y Hefesto
En Roma se le llama Júpiter. Su nombre significa “Padre del día luminoso”. Es el dios del cielo y sus fenómenos, soberano del mundo y protector del Estado Romano (bajo la advocación de Iuppiter Optimus Maximus); es el padre de la magia y garante del Derecho y de la palabra dada. Tiene consagradas numerosas fiestas.
e. La segunda generación de los Olímpicos
Es el fruto de las uniones de Zeus con las hijas de los Titanes (fundamentalmente descendientes de Océano).
7. Atena
Cuando Zeus casó con Metis, la Tierra le predijo que si Metis daba aluz una hija, esta engendraría un hijo que lo destronaría. De manera que Zeus se tragó a Metis y llegada la hora fue él quien dio a luz a Atena. Para ello Hefesto hubo de abrirle una brecha en la cabeza.
Atena es diosa de la sabiduría y de la guerra. Es una diosa virgen y patrona de la ciudad de Atenas. A ella le está consagrada la fiesta de las Panateneas. Se la representa armada con casco, lanza y escudo, y su animal es la lechuza, que representa el conocimiento racional y reflexivo.
En Roma se la llama Minerva. Es una diosa itálico-etrusca y su culto es reciente. Es protectora y maestra de las artes. Se la considera guardiana de la ciudad.
8. Ares
Es el dios de la guerra. No tiene esposa estable, pero tiene muchas aventuras entre las que destacan las tenidas con Afrodita.

Se le representa como un guerrero con casco, lanza y escudo. Su animal sagrado es el lobo.
En Roma se le llama Marte y en origen es un dios agrario. Son descendientes suyos Rómulo y Remo. Tiene consagrado el mes de marzo y numerosísimas fiestas, especialmente en el mes de octubre.
9. Hefesto
Hijo de Hera, es el dios del fuego que forja con ayuda de los Cíclopes las armas de los dioses y de algunos héroes. Es cojo y se le representa con aspecto descuidado, provisto de los instrumentos del herrero: martillo, tenazas y yunque. A pesar de ser el dios más feo, está casado con Afrodita.
En Roma es el dios del calor fecundante, de los incendios y del fuego de la guerra. Su nombre es Vulcano. Tiene una sacerdote propio, el Flamen Vulcanalis y su fiesta son las Vulcanalia, celebradas en agosto.
10. Afrodita
Aunque ya conocemos la primera leyenda sobre su origen, algunas tradiciones la hacen hija de Zeus y Dione (una oceánide). Es la más bella olímpica, diosa del amor y de la fecundidad. Es esposa de Hefesto, pero amó a otros dioses (especialmente a Ares) y mortales (como Adonis). Se la representa desnuda o semidesnuda, joven y bella. Sus símbolos son la rosa, la paloma, el delfín y la venera.
En Roma es conocida como Venus. En origen era diosa agraria; luego fue diosa del deseo. Fue amante de Anquises de quien tuvo a Eneas y, por tanto, es madre de Roma. Su culto tiene sentido patriótico. Su fiesta más importante son las Veneralia, celebradas el 1 de abril.
11. Apolo
Hijo de Zeus y de su prima Leto. Nació en Delos y, al nacer, recibió de Zeus una mitra de oro, una lira y un carro tirado por cisnes. Preside los coros de las Musas y las Gracias en el Parnaso. Es dios de la adivinación, de la música, la poesía, la elocuencia, la medicina, las artes, la navegación, la belleza y el resplandor del sol. Se le representa con el trípode, la lira y la corona de laurel, que le está consagrado.
En Roma fue un dios desconocido hasta su importación de Grecia. Suele llamársele Febo y su culto y sus ritos son enteramente griegos.

12. Ártemis
Es la hermana gemela de Apolo. Es una diosa virgen, entregada nada más a la caza. Iba armada con un arco y se le rinde culto en las zonas montañosas y agrestes donde preside coros de ninfas. Es diosa de la luna, de la naturaleza y de la caza. Se representa con una diadema adornada de media luna, con el vestido recogido y portando arco y carcaj. Su animal consagrado es la cierva.
En Roma se la llama Diana. Es una diosa itálica de culto muy antiguo. Bajo la advocación de Lucina preside los dolores del parto.
13. Dioniso
Es hijo de Zeus y de una mortal, Sémele. Pero la madre murió sin dar a luz; el feto fue extraído de su vientre e implantado en el muslo de Zeus de donde salió tres meses más tarde. Es dios de la vid y del vino, del desenfreno y la orgía. Se le representa joven, sin barba, coronado de pámpanos, acompañado de su cortejo triunfal.
En Roma se le llama Baco o Líber y sus fiestas, las Bacanales, fueron prohibidas o reguladas en 186 a.C. para evitar excesos.
14. Hermes
Hijo de Zeus y Maya (una oceánide). Nada más nacer escapó de la cuna. Inventó la lira y se la entregó a Apolo. Inventó también la flauta. Zeus lo nombró su heraldo. Es dios del comercio, patrón de los ladrones, protector de los pastores y caminantes y guía de las almas de los difuntos al Infierno. Se le representa con sandalias o sombreor alados, con el caduceo de oro y una bolsa de dinero.
En Roma se le llama Mercurio. Es dios de los mercados, protector de los viajeros y de las encrucijadas.
Cuadro resumen


Nombre griego

Nombre romano

Atribuciones


Símbolos

Zeus

Júpiter

Dios supremo, rey de los dioses y de los hombres

Trono, rayo águila

Hera

Juno

Esposa de Júpiter, protectora de las casadas.

Pavo real, granada

Atena

Minerva

Diosa de la sabiduría

Casco, lanza, escudo, lechuza

Apolo

Febo-Apolo

Dios de las artes, la medicina y la profecía

Trípode, lira, laurel

Ártemis

Diana

Diosa de la caza y de los lugares agrestes

Arco y carcaj

Hermes

Mercurio

Mensajero de los dioses, protector del comercio

Sombrero alado, caduceo, bolsa

Hefesto

Vulcano

Dios herrero, ingeniero de los dioses

Martillo, yunque, tenazas

Ares

Marte

Dios de la guerra

Casco, lanza, escudo, lobo

Afrodita

Venus

Diosa del deseo y la belleza

Rosa, paloma, delfín

Deméter

Ceres

Diosa de la fertilidad agraria

Espigas, hoz

Posidón

Neptuno

Dios del mar

Tridente

Dioniso*

Liber / Baco

Dios de la vid, del vino y de la orgía

Pámpanos, tigre

Hestia**

Vesta

Diosa del hogar

Fuego

Hades/Plutón***

Orco / Dis

Dios del mundo subterráneo, de los muertos

Cetro

Perséfone***

Prosérpina

Esposa de Hades, hija de Deméter

Sin atributos especiales


* Dioniso sustituyó en el mundo griego a Hestia entre los Olímpicos

** Hestia no es olímpica en Grecia, pero sí en Roma, sustituyendo a Líber

*** Ni Hades ni Perséfone son olímpicos, por ser dioses infernales


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