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La VI Fase o Etapa de la evolución de la Estrella –Tierra, que denominamos Sexta Era Geoestelar”.
En esta fase el color va del naranja al rojo y sigue oscureciéndose en la superficie de la estrella (Fotosfera), debido ya a la disminución de todos los elementos combustibles más abundantes y al mayor aumento de los residuos o cenizas que empañan la luz y el brillo de la estrella, lo que provoca la disminución de la radiación más de un tercio desde la última Era Geoestelar y más de la mitad desde el principio o nacimiento de la estrella. Esta disminución es una constante en el desarrollo de la mecánica de las estrellas.
Hoy hablamos solamente de las estrellas “rojas gigantes”, pero no se dice nada de las “ pequeñas estrellas rojas”, que también existen , aunque sean más difíciles de localizar. Las estrellas pueden ser, pequeñas o enanas, grandes o supergigantes, independientemente de la coloración que se deje ver en la superficie o zona de la Fotosfera de cada estrella, pues son características que nada tienen que ver con el volumen, tamaño o mecánica de las propias estrellas.
Veamos un ejemplo: si un alfarero tuviera que hacer, sólo de una vez , una vasija con el barro que ocasionalmente tuviera, unas veces esta vasija sería grande, otras sería pequeña o tal vez gigantescamente grande; igual sucede con las estrellas; según la materia o masa estelar que en el momento de su formación hay disponible para su desarrollo, así surgirá en ese instante el volumen o tamaño de cada estrella.
La VII Fase o Etapa de la evolución de la Estrella- Tierra, a la que denominamos Séptima Era Geoestelar”.
En esta etapa la superficie se sigue oscureciendo, pues los residuos continúan acumulándose, formando un grueso cascarón cada vez mayor, compuesto de masa no combustible, la cual envuelve a la fotosfera que se va alejando de la propia superficie de la estrella. Así el cambio de coloración, continúa durante el proceso de su mecánica, esta vez pasa del rojo claro al rojo oscuro. Al tiempo baja progresivamente la intensidad de su radiación que en esta fase es ya menor de la que producía en su anterior etapa; de este modo, se van apagando exteriormente las estrellas.
De esta forma tiene que bajar por fuerza la magnitud de su luminosidad y brillo, ya que el aumento de estos residuos dificulta su visibilidad como estrella.
Estos residuos que se acumulan en la superficie de cada estrella y envuelven a esta, no suponen ningún obstáculo en el proceso que desarrolla la mecánica de combustión de las estrellas. Podríamos decir que es como la ceniza que se acumula al extremo de un cigarro, eso no altera su combustión interna.
La VIII Fase o Etapa por la que atraviesa la evolución de la Estrella-Tierra, que vamos a denominar Octava Era Geoestelar”.
El cambio de coloración sigue el proceso de oscurecimiento, conforme la acumulación de los residuos o cenizas aumenta en su superficie al tiempo que esta disminuye de volumen, igual que en todas las etapas anteriores. La acumulación de residuos es una constante dentro de la evolución de todas las estrellas que generan la termofusión –nuclear, aunque la acumulación de estos desechos no combustibles no impide nunca que las estrellas lancen al exterior la energía que se genera en su interior, caso de las protuberancias o del desarrollo de las esférulas u oleadas de energía, que, en los planetas son las responsables de producir los terremotos y los volcanes. De este modo podemos ver la interrelación que existe entre las estrellas y los planetas, que son cuerpos que derivan del mismo proceso.
El desarrollo de esta mecánica está siempre dentro de los períodos de máxima y mínima actividad, que desarrolla la mecánica de termofusión-nuclear, indistintamente de donde se desarrolle este proceso, si en las estrellas o en el interior de los planetas.
La IX Fase o Etapa en la evolución de la Estrella –Tierra, a la que denominamos Novena Era Geoestelar”.
En esta fase podemos apreciar como la estrella ha disminuido ya de volumen siempre a través de los grandes periodos de tiempo (eras geoestelares) a la vez que las cenizas y residuos se siguen acumulando en la superficie, lo que cubre y oscurece la estrella y abre el camino a la formación de un nuevo cuerpo distinto del primitivo, al menos en su forma exterior. Estos residuos son los que formarán la corteza o litosfera en los planetas, una vez que estos se enfríen y se solidifiquen. Esto se generan a partir de las masas no combustibles que producen los residuos de la termofusión –nuclear de cada estrella, masas que para su desarrollo son inservibles.
De esta manera se forma cada vez más corteza, cada vez de mayor grosor, siempre a través de los grandes periodos de tiempo. (Eras Geoestelares primero y Geológicas después).
Las masas no combustibles que genera la termofusión – nuclear de un cuerpo como la Tierra son difíciles de cuantificar, ya que las erupciones volcánicas expulsan solo una parte, el resto se puede adherir a la Litosfera en la discontinuidad de Mohorovicic, parte más profunda de la corteza terrestre que limita con el manto superior.
La X Fase o Etapa de la evolución de la Estrella- Tierra, a la que denominamos Décima y última Era Geoestelar”.
En esta fase la luz, ha desaparecido de la superficie de la Estrella –Tierra, lo que provoca el colapso exterior de la estrella para convertirse en un cuerpo oscuro o planeta. Esto hace que, a la primitiva Estrella- Tierra, la envuelva una capa cada vez más gruesa de desechos o cenizas que genera la termofusión- nuclear. Estas masas, al estar todavía medio incandescentes, comenzaron a formar las corrientes de convección; así la superficie de la joven Tierra en este tiempo era móvil, con numerosas fisuras por donde emanaban los numerosos gases y vapores de diverso tipo, incluyendo los primeros vapores de agua que contribuían al enfriamiento de la superficie reciente, aunque de vez en cuando emergía la lava o masa magmática a borbotones, aumentando así cada vez más el grueso de la corteza terrestre. Esto hacía de la superficie una zona inhóspita e inestable sometida a un continuo cambio.
Al final de algunos millones de años, se terminó formando una cubierta cada vez más sólida y fría en su parte exterior, que hoy conocemos como corteza terrestre; así esta zona aumenta de grosor en perjuicio de otras zona internas como la Astenosfera y la parte central del planeta (el núcleo). Por este motivo las estrellas se hacen cada vez más pequeñas, haciendo pertinente, en este punto, la comparación con la vicisitud de la manzana (cuando una manzana se seca, ésta se arruga y se encoge). En el caso de los planetas sucede algo parecido. Así cuando una estrella se colapsa, ésta lo hace sólo exteriormente, mientras que en su interior continúa la estrella el proceso de su mecánica, ya como núcleo del recién formado planeta, así hasta que este núcleo se apague del todo, convirtiendo al planeta en un pedrusco o asteroide.
A partir de esta fase o etapa comienzan las Eras Geológicas que trataremos de definir más o menos como las conocemos hoy. Con esto queda completo el origen de nuestro planeta que era necesario para comprender el origen y desarrollo de los terremotos.

INICIÓ DEL NACIMIENTO UN PLANETA Y MUERTE DE UNA ESTRELLA
La XI Fase o Etapa del Planeta- Tierra o evolución de la primera Era Geológica de nuestro planeta (Período Azóico). A este periodo lo podemos conocer como la “Era Colápsica”, es decir, el período después del colapso de la estrella-Tierra. Fue el periodo más temprano de la vida de nuestro planeta. Esta primera Era fue lo que hoy conocemos como el “Proterozoico”,
Primero de los dos Eones. Tenemos que decir, que se ignora la duración exacta de estas primeras eras geológicas, sin embargo la “ Era Colápsica” la podemos conocer por el rápido movimiento que desarrollan las corrientes de convección en la superficie del planeta, de una forma parecida a como hoy lo hacen y podemos observar en la superficie de Júpiter.
Este planeta nos muestra hoy en todo su esplendor el movimiento de las corrientes de convección de baja velocidad, sobre todo alrededor del ecuador del planeta con el movimiento de la gran mancha roja. Este movimiento de la superficie de Júpiter será cada vez más lento hasta que la masa se solidifique, haciéndose una capa dura y rígida aún que cada vez más gruesa que envolverá al planeta, como sucedió en la Tierra con la corteza terrestre o como pudo suceder en la superficie de Marte, Mercurio o la Luna en sus primeras etapas como planetas o cuerpos oscuros.
El movimiento de las corrientes de convección, que podemos ver hoy sobre la superficie de Júpiter, ocurrió una vez en la superficie de la Tierra, cuando ésta atravesaba la “Era Colápsica”.

La XII Fase o Etapa del Planeta-Tierra o evolución de la Segunda Era Geológica, lo que podemos conocer hoy como “Era Prearcáica” o primera parte del “Precámbrico” uno de los dos Eones que formaba parte de los primeros tiempos de nuestro planeta.

I Parte del Precámbrico ( Precámbrico Temprano).
En esta Fase, se paralizan (enfrían y solidifican) las corrientes de convección en la superficie del recién formado planeta. Este período se caracteriza por la gran magnitud de los terremotos, verdaderos cataclismos y el desarrollo de miles de cráteres, fisuras o bocas eruptivas repartidas por toda la superficie del recién formado planeta y por donde de vez en cuando se producían erupciones, temblores, llamaradas a modo de surtidores de gases y vapores, todo ello entre mezclado por convulsiones, que levantaba regiones enteras debido a los primeros movimientos orogénicos y epirogénicos.
Así por distintas zonas o puntos de la superficie de la Tierra se abría una y mil veces, para ser cubierta de nuevo por un mar de masa magmática que el frío exterior del espacio y el tiempo se encargaban de volver a enfriar, mientras las bocas de algunos cráteres vomitaban columnas de fuego, que, mezcladas con torrentes de lava, permitían el desahogo del vigoroso núcleo del interior del planeta, sobre la joven superficie del recién formado cuerpo. Se cree que, durante este período, tuvieron lugar los mayores cataclismos que cambiaban ocasionalmente la superficie del planeta.
La XIII Fase o Etapa del Planeta- Tierra o evolución de la Tercera Era Geológica, lo que podemos conocer también como “Era Preárcaica” o segunda parte del Precámbrico, último de los dos Eones que formaron esa parte nebulosa de nuestro planeta.

II Parte del Precámbrico ( Precámbrico Tardío)
Durante esta Era aumenta el grueso de la corteza terrestre, al tiempo que se enfrían y solidifican las masas que se acumulan en la superficie, aunque este proceso solo se terminó a través del resto de las Eras Geológicas, debido al continuo desarrollo de la mecánica de termofusión-nuclear, que genera el núcleo del interior de la Tierra, esta mecánica es la responsable de desarrollar los terremotos, (movimientos bruscos o convulsiones bajo la corteza terrestre), así como del desarrollo de los volcanes.

Estos últimos expulsan al exterior los sobrantes de masa magmática y la energía que se generan o acumula en el interior de la Astenosfera por medio de la presión isostática y mantiene activas y en movimiento las corrientes de convección, que son las que producen los movimientos orogénicos, basados en movimientos horizontales que arrugaban determinadas zonas de la superficie y los movimientos Epirogénicos, que producen movimientos verticales de la misma base del desarrollo de las montañas o del desarrollo de los buzamientos que en ocasiones producen levantamientos en diversos puntos de la propia superficie.
La XIV Fase o Etapa de la evolución del Planeta- Tierra, que representa la Cuarta Era Geológica que podemos conocer en la actualidad como “Era Arcaica o Arqueozoico” que vamos a representar también en dos partes.

I Parte del “Arqueozoico” (Arqueozoico Temprano).
La superficie de la Tierra continúa su proceso de enfriamiento: en él se siguen produciendo los grandes terremotos, junto con numerosos volcanes que salpicaban la superficie de la Tierra por todas partes. Esta intranquilidad se veía interrumpida por el desarrollo súbito de algún cataclismo o cataclisismo, ya que los movimientos orogénicos y epirogénicos se veían envueltos en gigantescos terremotos, que cambiaban la geografía del terreno, todo ello debido a la enorme cantidad de energía que generalmente producía el joven núcleo del interior de la Tierra.
En este período del Arqueozoico temprano podría estar el principio de la formación o nacimiento del agua (H20), por la unión de estos elementos, oxígeno e hidrógeno, que también surgían como vapores del recién formado núcleo del interior de la Tierra, dando lugar, mediante esa unión, al nacimiento de una nueva molécula hasta entonces inexistente, “el agua“, al no existir la corteza como catalizador o medio de unión de los átomos de Hidrógeno (H) y Oxígeno (0), ya que cada dos átomos de Hidrógeno y uno de Oxígeno dan lugar a la formación de una molécula de esta sustancia, pero al principió estos tres átomos estaban unidos a otro átomo más de azufre (S) por lo que el agua era ácida y sulfurosa y de color verdoso que formaba una especie de Ácido Sulfúrico disuelto en el mismo agua (H2SO4 en H2O), ya que en la primitiva superficie surgían grandes cantidades de azufre por entre las diversas fisuras o bocas que facilitaban el contacto y la disolución de los mismos.
Esto, daba lugar a una atmósfera sulfurosa, es decir, un agua y una atmósfera muy distintas de la que hoy conocemos. Esto hacía imposible la vida sobre nuestro planeta, hasta que el ph del agua no se equilibró. Este agua la podemos apreciar hoy sobre los cráteres de algunos volcanes que mantienen estancada un agua verde y ácida parecida al agua primitiva, pero esta era útil en la superficie de la Tierra para el posterior enfriamiento de la corteza, proceso que provocaba mayor cantidad de agua, “esto era como la pescadilla que se muerde la cola”, ( más agua daba lugar a mayor grosor de corteza y todo ello a un mayor enfriamiento de la superficie de nuestro planeta, lo que conducía a una mayor retención y cantidad de estos gases (H +O+ S) que terminaban por convertirse en agua ácida, así se cerraba el circuito). Más información ver teoría sobre el origen y formación del agua.
La XV Fase o Etapa de la evolución del Planeta - Tierra, que representa la Quinta Era Geológica que forma parte de la “Era Arcaica o Arqueozoica”.

II Parte del Arqueozoico “Arqueozoico Tardío”
En este periodo de Tiempo la superficie de la Tierra, empieza a diferenciarse de las partes cubiertas por el agua, a formación de numerosos lagos de agua sulfurosa, se evaporaban al recibir la fuerte radiación de un Sol más blanquecino, grande y caliente que el Sol actual; además en aquel tiempo la Tierra no tenía atmósfera, ni capa de ozono como tiene hoy, por lo que la radiación entraba directamente a la superficie. Esto producía una evaporación más rápida, dando lugar a tormentas eléctricas de mayor magnitud que las que se producen en la actualidad.
Cuando la corteza terrestre alcanza mayor grosor, ésta favorece la formación del agua en mayor cantidad, saliendo al exterior más pura que en la primera etapa. Comienzan así los manantiales que incluso hoy se conservan en muchos lugares de la superficie de la Tierra. No pensemos que los manantiales de aguas termales son todas aguas subterráneas provenientes de los periodos de lluvia, sino aguas que se siguen formando hoy como en aquel periodo de tiempo, sólo que a una escala mucho menor.
Otro punto que tenemos que aclarar, y que hoy no se define correctamente, es el período de la Era Arcaica. Por un lado se dice que esta Era se divide en dos Eones, El Proterozoico y el Precámbrico, cuyo conjunto de tiempo lo estiman en 2.500 millones de años; esta afirmación no se asienta sobre ningún estudio científico serio, sino que se ha especulado con una cifra para toda la creación, que son los 4.500 millones de años.
De todas formas, los cálculos que hoy se hacen sobre la antigüedad de la Tierra no son correctos, si tenemos en cuenta otras circunstancias que demuestran que esa antigüedad es falsa, como es el periodo de rotación de nuestro planeta, que en la actualidad es de 23h. 56m. 41s. Esto demuestra claramente y sin ninguna duda la verdadera edad de la Tierra, ya que se puede asegurar que ésta no es tan vieja como hoy se dice, pero para esto se necesita un trabajo exclusivo y más detallado o minucioso, que pudiera aclarar este tema definitivamente con más exactitud.
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