La dimensión moral en el hombre: el hombre como persona






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EDUCACIÓN ÉTICO-CÍVICA

UNIDAD 2: LA DIMENSIÓN MORAL DEL SER HUMANO



UNIDAD 1
EL HOMBRE Y SU VIDA MORAL


  1. LA DIMENSIÓN MORAL EN EL HOMBRE: EL HOMBRE COMO PERSONA.


Las diferencias esenciales entre los seres humanos y los animales vienen dadas por la libertad, la cultura y la moral.
El animal tiende a vivir plácidamente en su medio, ajustado a él; y , cuando este plácido descanso se ve perturbado por alguna carencia o por algún peligro, el animal se orienta por las inclinaciones instintivas propias de su especie.
La conducta humana, en cambio, es diferente, pues, por una parte, el auténtico medio humano está constituido por el mundo socio-cultural. Indefectiblemente, la vida humana se desarrolla en un determinado momento y se encuentra influida por las ideas y las creencias de su sociedad. Así, las personas reciben todo un conjunto de pautas, de prescripciones y de prohibiciones, de valores y desvalores, en perpetuo flujo y movimiento, desde los cuales van interpretando la realidad y elaborando su conducta.
Por otra parte, los seres humanos no se pueden limitar a dejarse llevar por el mero gustar, ni por las inclinaciones instintivas; sino que las personas son libres y, por tanto, en cada momento tiene que elegir entre las diversas alternativas que se les presenten.
A diferencia de los animales, el ser humano es consciente, inteligente y libre y es en este sentido en el que hablamos de personas.
En biología, se utiliza la expresión ser humano para diferenciar al hombre de los demás seres del reino animal. Desde el punto de vista de la biología, el ser humano tiene una constitución física y unas pautas de comportamiento biológico que lo distinguen de otros animales. Sin embargo, aquí no hablamos del hombre en sus aspectos físicos o biológicos, sino que nos centramos en sus características como ser cultural. Así, cuando hablamos del hombre y la mujer como seres sociales, psicológicos o morales, hablamos de persona.
Las personas se distinguen del resto de los seres vivos y de las cosas. Las cosas sólo existen, los animales y las plantas además sienten o reaccionan, pero no son conscientes ni racionales.
En cuanto ser vivo, el ser humano es un ser más de la naturaleza, uno más, y es estudiado como tal por la biología. En cambio, como persona, es una biografía y es un proyecto de vida; la persona es fruto de un proceso en unas circunstancias absolutamente únicas, distintas e irrepetibles. Y esto significa que los seres humanos son sujetos, son alguien y no sólo algo, como serían los objetos.
Utilizamos los objetos, las cosas, como instrumentos y como medios para alcanzar nuestros fines. Pero las personas, por su especial condición de sujetos, nunca deben ser tratadas como objetos, como instrumentos o como medio. El valor de las personas no es cuantificable como el de las cosas, los animales y las plantas. Los hombres y mujeres tienen una consideración más allá de cualquier precio, no se tasan como los objetos.

Los seres humanos nacen con unas cualidades y capacidades asombrosas que van desarrollando a lo largo de su vida. Cada persona tiene aspiraciones y deseos que la mueven a auto-realizarse y encontrar el sentido de su propia vida. Las personas son proyectos abiertos.

Las personas somos seres muy complejos, tenemos muchas capacidades que son estudiadas por las ciencias, pero además poseemos algunos aspectos que nos distinguen de otros seres vivos:


  • Intimidad: es lo que hace de cada persona un ser único, distinto. La persona se caracteriza por tener un “yo”, un espacio propio.

  • Libertad: es la disponibilidad de la persona para decidir, elegir, escoger y, en definitiva, avanzar en su propio proyecto y realizarse.

  • Inteligencia: es la capacidad de adaptarse, de dar significado al mundo que nos rodea, de calibrar, juzgar, valorar y reflexionar.

  • Dignidad: es la propiedad de la persona por la cual los seres humanos merecen respeto por el simple hecho de ser sujetos, individuos únicos, dotados de valor.


La dignidad es una cualidad por la que debemos respeto a los seres humanos por el hecho de ser sujetos. Y como ya hemos dicho, ser sujetos significa esto: no ser objeto. En otras palabras, significa no ser tratado como un instrumento o un medio al servicio de otros seres humanos, significa no ser tasado con un precio como las cosas: la persona es un fin en sí misma.
Como hemos dicho, las personas son conscientes, inteligentes y libres. Pues bien, por reunir estas características, en primer lugar, son capaces de apercibirse tanto de su propia realidad personal como de la realidad que les rodeas; en segundo lugar, pueden esforzarse en comprender ambas realidades y, en tercer lugar, deben asumir la responsabilidad de ordenar y dirigir su propia conducta. La persona es responsable de sus actos y de su propio destino.
En la persecución de su propio destino, el ser humano se encuentra constantemente en la coyuntura de tener que decidir lo que debe hacer y no es suficiente tomar cualquier decisión, sino que ésta ha de ser siempre justificada racionalmente. Esta justificación va a venir apoya por nuestros valores y nuestros principios morales. Pues bien, es por esto, porque ser humano es un proyecto abierto que ha de ir haciéndose eligiendo libremente lo que debe o no debe hacer, por lo que decimos que el hombre, en cuanto persona, es un ser moral.


II. DIFERENCIA ENTRE ÉTICA Y MORAL.

Los seres humanos, por ser libres, vamos formando nuestro carácter, nuestra manera de ser y de obrar, mediante actos. Un acto puede tener muchos aspectos y, a menudo, cada ciencia o saber se centra en unos y olvida otros. Pues bien, cuando estos actos son realizados por personas, es decir individuos inteligentes y libres, de una manera consciente y voluntaria y son juzgados, valorados desde el punto de vista del bien o del mal, lo justo o lo injusto decimos que son actos morales, actos que constituyen nuestro comportamiento moral. Ahora bien, aunque todos nuestros actos pueden tener una dimensión moral, en muchos casos vemos que este aspecto es más importante que cualquier otro.
Moral hace referencia, precisamente, a ese conjunto de normas, órdenes y prohibiciones que es necesario respetar, la moral es el conjunto de normas que guían nuestra conducta.
Pero en muchas ocasiones nosotros no nos limitamos a cumplir una norma u otra, no nos limitamos a hacer lo que está bien y alejarnos de lo que está mal, sino que nos preguntamos por qué eso está bien o por qué eso es un deber. Cuando nos preguntamos por el sentido de eso que llamamos “bueno” o eso que llamamos “nuestro deber”, ya no hablamos de moral, sino de ética. La ética es la reflexión filosófica acerca de los problemas que surgen en torno a una forma de comportamiento específicamente humana: el comportamiento moral. La ética reflexiona sobre la libertad o la responsabilidad, sobre qué entendemos por bien o deber; estudia problemas como la pena de muerte o la eutanasia; elabora teorías sobre cómo hemos de obrar, pero no nos dice lo que debemos o no debemos hacer en una situación concreta, eso es competencia de la moral.



  1. LOS JUICIOS MORALES.



La realidad en la que se mueve el ser humano tiene muchas perspectivas, pero ahora nos interesan dos de ellas: la de los hechos y la de los valores.
Los hechos son situaciones concretas del mundo: “Ahora hace sol”; en cambio, los valores son algo que añadimos a los hechos: “Me encanta que haga sol”. Cuando nos referimos a los hechos emitimos lo que se llama un juicio de hecho, cuando añadimos a los hechos un valor emitimos lo que se llama un juicio de valor.
Un juicio es simplemente afirmar algo acerca de algo: “La casa es amarilla”, “Pedro es alto”, “La casa amarilla es hermosa”, “Los perros no son inteligentes”. Un juicio de hecho se limita a describir una situación concreta es, por tanto, comparable, objetivo; siempre dicen o enuncian ciertos aspectos de las cosas, pero en ningún caso exponen la opinión personal que nos merecen, (si quiero saber si la casa es amarilla, simplemente voy y la observo).
En cambio, un juicio de valor nos sirve para calificar los hechos, es cualitativo, relativo y subjetivo; los juicios de valor no son verdaderos ni falsos, ya que no explican cómo son realmente las cosas, muestran como las valoramos (no podemos decir si la oración o proposición “La casa amarilla es hermosa” es verdadera o falsa, porque eso depende del gusto de cada uno). Ponen de manifiesto la apreciación que un sujeto o un colectivo hace de la realidad que observa y esta apreciación responde a determinadas costumbres y reglas establecidas en una sociedad. Por ello, los juicios de valor son considerados correctos o incorrectos, válidos o no, según la concordancia que tengan con determinados valores y normas. Es fácil ponerse de acuerdo sobre los juicios de hecho, pero no siempre podemos llegar a un acuerdo fácil sobre la hermosura del color amarillo.
Llamamos juicios morales a cierto tipo de juicios de valor, los que valoran el bien o el mal de unos hechos. Todos los juicios morales juzgan, evalúan positiva o negativamente, justifican o censuran una determinada conducta o acción.


  1. LOS VALORES Y SU EVOLUCIÓN HISTÓRICA.



La noción de valor proviene del lenguaje económico y designa los objetos, situaciones, cualidades e ideas que son apreciados, considerados o estimados. En general, el valor de una cosa es aquello que hace que sea querida o buscada. Una cosa es valiosa cuando posee algunas cualidades que consideramos importantes: es buena, bella, correcta, justa ...

Las personas observamos el mundo a través de nuestros valores. Por ejemplo, cuando escucho una pieza musical o contemplo un cuadro, percibo a la vez ciertos hechos y ciertos valores. En los dos casos capto elementos de esos dos tipos: hechos (los instrumentos musicales, los objetos pintados) y valores (la belleza de la melodía, la gracia de las formas y los colores).
Los valores sirven de guía para la acción. En cierto sentido son ideales, perfecciones que son difíciles de conseguir ( la paz, la solidaridad). Los valores están presentes en toda actividad humana, ejercen una atracción y convidan a orientarnos como un faro. Son, pues, entidades que representan aspiraciones o deseos, aquello digno de ser conseguido. Los valores personales o colectivos dan sentido a la vida y despiertan fuertes sentimientos: la justicia, la belleza, la solidaridad.

IV.1. Características de los valores.



  • Los valores son importantes, orientan nuestras conductas, hacen que prefiramos unas cosas frente a otras.

  • Los valores son trascendentes, no están en los objetos ni entre los hechos, nos son propiedades como, por ejemplo, el color o el peso.

  • Son apreciaciones mentales, es decir, no materiales. Los valores existen de una manera distinta a como existen los objetos y los hechos del mundo. En cierto modo, existen tal u como existen las relaciones de parentesco en una familia: puede ver y tocar a mi primo, pero no a nuestra relación familiar.

  • Los valores son, a la vez, individuales y colectivos. Son individuales en el sentido de que siempre son interiorizados por algún individuo; siempre acaban formando parte de la manera de ser de una persona. Pero son colectivos porque los valores son compartidos por una comunidad de individuos.

  • Los valores son histórico-sociales, es decir, se atribuyen en una época y en una sociedad determinadas. El individuo que valora no puede prescindir de los condicionantes que han marcado su vida en una época.

  • Los valores son polares, tienen un polo positivo y un polo negativo, (bueno-malo).


IV.2. Clasificación de los valores.
Siguiendo a Max Scheler, podemos obtener la siguiente clasificación de los valores:


Tipo de valor

Ejemplos


Económico

Barato, abundante, lujoso.

Vital

Sano, fuerte, ágil, limpio, enérgico.

Intelectual

Verdadero, correcto, cierto, probable, exacto.

Estético

Bonito, lindo, exquisito, precioso, sublime, feo.

Ético

Bueno, justo, generoso, tolerante, leal, virtuoso.

Religioso

Sagrado, milagroso, santo.
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