Estaba como asfixiada y tenía que tomar aire Alcé la cara y me ví reflejada en el espejo que tenía al frente mío; si me comparo con la mujer que era 4 años






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títuloEstaba como asfixiada y tenía que tomar aire Alcé la cara y me ví reflejada en el espejo que tenía al frente mío; si me comparo con la mujer que era 4 años
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fecha de publicación14.06.2016
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Estaba como asfixiada y tenía que tomar aire... Alcé la cara y me ví reflejada en el espejo que tenía al frente mío; si me comparo con la mujer que era 4 años atrás, no me hubiera reconocido jamás. El sudor me caía por la espalda hasta llegar a mis voluptuosas nalgas. Mientras tanto, un tipo me lo metía por detrás, estrellándome los testículos contra mi culo en cada embestida. De repente volví a la realidad... "Múevete más rápido perra inmunda! No he pagado toda esta plata para hacer todo el trabajo yo!", gritó el hombre que me comía. Se notaba que le excitaba hablarme sucio, porque todo el tiempo me decía "perra", "zorra", "prostituta barata", "sucia", ETC... Sin poner reparos incrementé el movimiento de mis caderas para darle más placer. Su verga salía y entraba hasta mi matriz. Al ratico la sacó y me volteó para metérmela por delante mientras me tocaba las tetas y me mordía los pezones. Seguía y seguía insultándome hasta que, finalmente, se vino adentro del condón (las putas caras lo hacemos con él). Se lo quitó y me dijo que si me tragaba la leche del preservativo me daba 50.000 pesos más de propina. Sin dudarlo un segundo me la tragué porque necesitaba la plata. Mi cliente se puso tan, pero tan arrecho, que se emparoló de nuevo diciéndome que me quería comer por detrás. Le puse otro condón utilizando mi boca y unos instantes después la sentí de un solo empujón por mi culo. Levanté mi cara otra vez, y me vi gritando con aquel animal perforándome los intestinos, empapada en sudor y con el maquillaje todo corrido. A los quince minutos eyaculó de nuevo y me tomé hasta la última gota de sémen del caucho; luego le limpié la verga con mi lengua haciendo pequeños círculos. Estábamos en un hotel de 5 estrellas cerca al Parque de la 93 y el tipo me había pagado para estar conmigo toda la noche. Como estaba tan cansado de trabajar y tirar conmigo, se quedó dormido; así que aproveché y prendí un cigarrillo. Allí, fumando y mirándome en el espejo, empecé a recordar todo lo que me ha pasado en estos últimos 4 años...

Me llamo Paulina, y esta es mi historia:
Siempre fuí la típica niña bien, de clase alta, estudié en el Mary Mount de Bogotá, hija única (mi mamá después de tenerme se quedó sin la posibilidad de tener más hijos). Después entré a la Javeriana y terminé Derecho, haciendo finalmente una Maestría en Boston; esto me abrió las puertas para trabajar en una importante auditora. Aparte, con las palancas de mi papá, gané desde el principio un buen sueldo. A mi esposo Sebastián, lo conocí a los 18 años, se puede decir que era el amor de mi vida, mide 1.82 cms, pelo castaño, buen cuerpo, es Ingeniero y trabajaba por aquellas épocas en una Multinacional. Nos casamos cuando cumplimos los 25. Yo nunca había estado con otros hombres, y a los 10 meses de matrimonio tuve un niño. Se puede decir que éramos la familia perfecta, vivíamos en un apartamento divino en Los Rosales, teníamos muchacha, hacíamos el amor cada 15 días, los domingos íbamos a almorzar donde nuest ras familias, ETC... Yo sabía llevar la vida profesional con la familiar de manera ejemplar: me levantaba a las 6:30 A.M. a bañar el niño, vestirlo, darle el desayuno y llevarlo al Jardín. A las 6 de la tarde lo recogía y lo llevaba al parque a jugar, o nos íbamos al apartamento y me ponía a hacer la comida. También limpiaba lo que la empleada del servicio no dejaba bien. Después del parto, me dí cuenta que la regla no me llegaba de forma puntual cada mes sino que se retrasaba o se anticipaba. Esto me preocupaba porque quería tener otro bebé dentro de un par de años y no sabía si podría. Un septiembre, después de vacaciones, decidí ir al ginecólogo, sin saber que esto me cambiaría la vida de forma irreversible... Cuando ví por primera vez a Diego (así se llama), me quedé como hipnotizada, era un hombre que mediría 1.90, pesaría unos 80 Kilos, pelo negro engominado, morenito, de unos 40 años, ojos azules; en fin, mi marido que no estaba mal, era del montón en comparación a éste hombre!. Le conté cual era mi problema mientras me miraba de forma penetrante, luego procedió a realizarme las típicas preguntas de un reconocimiento médico. Yo contestaba pensando en que en algún momento me iba a tener que desvestir delante de él, mientras se me humedecía mi ropa interior.

Edad? 28 años. Casada? Sí. Me pesó y me talló: 51 Kilos, 1.72 metros. "Estás muy delgada", dijo secamente. Me preguntó si tomaba pastillas y le dije que no. También si fumaba o tomaba: "No he fumado nunca en mi vida, pero de vez en cuando sí me tomó uno que otro cóctel". Me mandó a desvestir detrás de un biombo y luego a que me recostara sobre la camilla ginecológica con la piernas abiertas. Sentía que me estaba empapando... Supongo que sería por la situación y porque el tipo estaba buenísimo. Creo que él se dió cuenta rápido de mi situación y empezó a tocarme con unos guantes de látex. Me metió la mano por la vagina y el culo (todavía vírgen); me dí cuenta que me estaba masturbando pero no dije nada. Usaba las manos de forma impresionante, estuvo así unos 10 minutos, tuve varios orgasmos, y sacó una muestra del fluido vaginal para analizarlo. "Todo está normal, puedes vestirte", concluyó. Me mandó a hacer unos exámenes de sangre y una mamografía, diciéndome que volviera cuando tuviera los resultados. Cuando salí del Consultorio, me dí cuenta que jamás en mi vida había disfrutado tanto, sólo fueron 10 minutos y tuve los tres mejores orgasmos de mi vida!. En los días que pasaron mientras me hacía las pruebas no podía dejar de pensar en él, en el trabajo, en el hogar y en cualquier actividad cotidiana. Esos días hice con más frecuencia y pasión el amor con mi marido pero pensando en el ginecólogo. Estaba ansiosa por volver a la consulta. A los quince días volví, vestida de una forma más llamativa que la primera vez y con una ropa interior que le daba más contorno a mis atributos. Él miró las distintas pruebas y dijo que todo estaba bien y de acorde a una persona sana que nunca había cometido excesos. Luego me mandó a desvestir y a acostarme en el sillón ginecológico con las piernas abiertas. Empezó a tocarme suavemente las tetas, pellizcando los pezones que estaban durísimos como piedras. "Vas a ser una putica muy fácil", comentó. Le contesté con la voz en alto: "¿Qué se está creyendo?¿Qué le pasa? Respete!". Entonces me pegó un manotazo y me mandó a callar. No pasaron dos segundos cuando me volteó y empezó a meterme los dedos por el culo, untándome gel. "Te voy a comer, pero no por delante porque no estás tomando pastillas y te puedo dejar embarazada; y como no me gusta usar condón te lo voy a meter por detrás"... Me puse más malgeniada, y me agarró a correazos en la cola. Apenas me quedé quieta me clavó la verga de un solo empujón hasta que sentí sus pelotas en la entrada de mi culo. Después descubriría que la tenía de 20 cms. (mi marido la tiene de 12 cms). Me desmayé del dolor pero me puso una especie de sales en la nariz para despertarme y así poder sentir todo. Se demoró en llegar unos 15 minutos, pero durante los últimos 5 el dolor desapareció, dándole paso al placer... Tuve un orgasmo impresionante. Luego me bajo de la camilla, me puso de rodillas y me ordenó que le limpiara el pene con la boca. Yo nunca había hecho sexo oral y me negué, me pegó otra cachetada y empecé a chupársela, con asco al principio mientras me goteaba leche por el culo de la derramada anterior. Quería llegar otra vez pero en mi boca, se reía porque yo era una inexperta... Me fue dando instrucciones para hacerlo mejor y me obligaba mirarle la cara todo el tiempo mientras me la tragaba.
Acto seguido, me dijo que le lamiera los testículos cogiéndole la verga con una mano. Después tenía que pasar la lengua desde los testículos hasta el glande lentamente, y luego empezar a mamársela rápido moviendo la cabeza hacía arriba y abajo. Cuando notó que reducía la intensidad me agarró la cabeza y, literalmente, empezó a comerme por la boca, diciéndome que hiciera todo lo que él decía o sería peor. A los 20 minutos de haber empezado me llenó la boca de sémen; el cual me obligó a tragar mientras le limpiaba toda la cabeza. Todo el tiempo me obligó a masturbarme con la otra mano. Jamás me había sentido tan sucia y perra...
Después me tiró la tanga y el resto de la ropa para que me vistiera, sin siquiera dejar que me limpiara. Yo en mi vida había disfrutado tanto... Me trató como a una puta dominándome a todo momento, incluso por la fuerza. Una vez vestida prendió un cigarrillo y me hizo un gesto para que me sentara. Me dijo que se había dado cuenta desde el principio que era una auténtica bandida, pero que a lo largo de mi vida no había tenido las compañías adecuadas, por eso hasta ahora mi vida había sido ejemplar. Mi voluntad estaba totalmente doblegada por ese hombre y quizás tuviera razón en que si hubiera conocido el mundo del sexo sucio no sería una madre ejemplar ahora, sino una degenerada. Me echó de la consulta, diciéndome que si quería volver a verlo, me daba un plazo máximo de una semana, pero que volvería para hacer todo lo que me pidiera sin tregua alguna, lo que supondría un gran cambio en mi vida, ya que iba a sacar de mi la puta que llevaba dentro.
Salí del consultorio y me fui a trabajar. Apenas llegué a mi oficina me metí en el baño a arreglarme. Me maquillé un poco el morado que me dejó en la cara y me pinté con el pintalabios la boca donde me la había partido. También limpié mi ropa interior del sémen que salía de mi adolorido culo.Al terminar el día me fui para mi casa y cuando llegué, ya estaban mi hijo y mi marido que me dio un beso en la boca al verme. Sólo pensaba qué pasaría si hubiera sabido que esa misma tarde había tenido el semen de otro hombre en mi boca.

Los días siguientes fueron una tortura, no podía dejar de pensar en mi ginecólogo. Podía no volver a visitarlo y seguir como venía hasta ahora; con una vida acomodada, segura y sin emociones... O volver con él y someterme a lo que me mandara hacer. ¿Qué consecuencias podría tener en mi vida familiar o laboral? No lo sabía, pero en el peor de los casos nunca podría haberme imaginado lo que iba a suponer. Esos días hice el amor con mi marido pero me faltaba algo, ya había probado los placeres del sexo y necesitaba más. Una semana después, llamé a pedir cita. A la enfermera le dí mi nombre y me dio cupo ahí mismo. Cuando llegué me temblaban las piernas, por las consecuencias que este paso que estaba dando iba a significar para mi vida y la de mi familia... Sin embargo, tenía los calzones empapados por la incertidumbre de no saber qué iba a hacer Diego conmigo. "Qué bien que hayas venido, veo que no me equivoqué contigo", fue lo primero que me dijo. "Éres consciente que al dar el paso que estás dando no hay marcha atrás?". "Sí, Doctor", respondí. Entonces me explicó lo que tenía que hacer en los próximos meses, porque me iba a transformar tanto física como mentalmente, en el modelo de mujer que a él le gustaba.
"A partir de ahora, en tu vida, lo más importante voy a ser yo; harás todo lo que yo te diga, y estarás siempre disponible para garantizarme placer. Lo más importante después de mí será el sexo y tú. Quiero que te conviertas en una mujer egoísta y caprichosa que sólo piense en si misma; es decir, en vivir a tope sin importante los demás y mucho menos tu familia, por lo que para ti va a cobrar una gran importancia la plata".
Me dio un par de consoladores de 25 cms cada uno y unas bolas chinas. Me indicó que me masturbara a diario, que me fuera dilatando con los consoladores hasta el punto de poder meterme los dos al tiempo por el culo y la cuca. Las bolas chinas debía usarlas siempre que pudiera, para estar continuamente excitada. "Empieza a comerte a los hombres mejor casados, séle infiel a tu marido, pero siempre con condón; porque yo soy el único que te lo hará sin él y no quiero contagiarme de algo. Hazte a la idea que eres un ser bisexual, empieza a mirar a las mujeres con deseo, quiero que dejes de ser virgen también en ese campo", agregó. "Tu físico no está mal, por eso me fijé en ti, pero estas muy delgada y esas medidas que tienes 80-52-80, dejan mucho que desear de mi modelo de mujer. Vas a seguir un tratamiento de hormonas durante un año para incrementar esas medidas, te voy a poner una dieta para que ganes Unos 8 Kilos en tres meses. Con todo esto ganarás medidas en tu cadera y cintura. Como estamos en octubre y el tratamiento necesita tiemp o para cambiarte, pasarás por el quirófano para un implante de busto. En unos meses más, pasarás para un engrosamiento de labios y una elevación de pómulos. Una puta tiene que tener unos labios carnosos. Todo esto lo financiarás con tu plata por supuesto. El tratamiento hormonal te cambiará el metabolismo y lo que engordes ahora no lo bajarás, por lo que luego tendrás que seguir una dieta como le pasa a casi todas las mujeres para no ganar peso". "Tendrás que hacerte una ligadura de trompas, pues las pastillas están contraindicadas con el tratamiento hormonal. Cuando te coma por la cuca quiero tener la seguridad que no vas a quedar embarazada. El sábado vete a esta clínica, con tu marido, dile que has tenido una hemorragia vaginal, con esa disculpa te operaré y así evitaremos problemas". "Vas a ir a un Instituto de belleza, este de la tarjeta, te vas a depilar con láser todo el cuerpo salvo la cabeza y cejas, es una depilación casi definitiva , con unas cuantas sesiones, y vas a empezar a tomar rayos UV, 3 veces por semana, me gustan las mujeres tostadas. Allí tienen peluquería, tu color de pelo castaño no me dice nada, tíñetelo de rubio para que se note bien que es teñido, y para que contraste con el bronceado. Córtatelo hasta la altura de los hombros". "A partir de ahora te quiero siempre muy maquillada, y usando ropa cara bien femenina. Usarás ropa interior de marca pero siempre tanga o hilos dentales que se marquen bien a través de la ropa y ligueros. El brasier será siempre tipo Wonderbra. El color de la ropa interior que contraste con la de fuera para que se transparente. Los buzos serán ceñidos, marcando bien las tetas, minifaldas, jeans super-descaderados, y toda la ropa de una talla menos para que marque bien las curvas que vas a tener pronto". "La mujer que quiero tiene que tener vicios, luego vas a empezar a fumar y a tomar, no para que acabes borracha todos los dí as pero si para que acostumbres tu organismo a una dosis de alcohol diaria. Al principio te costará, como cuando te dí por el culo, pero luego te gustará, a las drogas se les toma gusto en seguida. Quiero que hagas ejercicio para que tengas la carne dura. En el centro de belleza tienen gimnasio, apúntate en spinning. Tu cuenta corriente las vas a pasar con tu nómina a un banco por Internet, para que tu marido no la vigile; control que yo llevaré pero sin tocar un peso. Quiero que vivas al día y a crédito, que te pulas el sueldo, todos los meses lo comprobaré".
- "¿Cuánto ganas?", me preguntó.

"2´800.000 mensuales", contesté.

"Pues muy pronto te va a parecer poco"...

"Qué carro tienes?".

"Un Mazda Allegro modelo 97´".

"Te vas a comprar un carro nuevo financiado esta misma semana que no baje del 2002".
Más adelante comprendí que hacerme una compradora compulsiva, amante de la plata y las tarjetas, saciaría sus planes para entregarme a él del todo. Me pidió el celular para tenerme siempre localizada y cuando vió mi viejo Nokia 2260, me dijo que me comprara uno nuevo que ese era una porquería de panela. Por último, me dijo que después de la operación del sábado no quería volver a verme hasta después de navidad, en que el tratamiento hormonal, la dieta, el paso por el instituto de belleza y el tabaco y el alcohol, me hubieran acercado a su ideal de belleza, indicándome que mis datos bancarios se los mandara por email y que lo pagara todo con tarjeta, porque quería controlar donde gastaba.
Después de enumerarme cada una de las pautas, me dijo que me fuera. Curiosamente no me tocó a pesar de que estaba que me lo comía con la mirada. Cuando me iba a ir me dijo que no me culearía de nuevo hasta que me acercara a su modelo de mujer. Lo peor de todo er a que lo de la operación de trompas no me gustaba para nada, pero teniendo en cuenta la vida que iba a llevar, lo mejor era que no tuviera más niños...
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