1919. Pedana de tiro del Pigeon Club de Mar del Plata. Una terraza al sol frente al mar. Una gran roca atrás contra lo que todo se recorta. Un par de sillas






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ALA DE CRIADOS

De Mauricio Kartun

ESCENA I

1919. Pedana de tiro del Pigeon Club de Mar del Plata. Una terraza al sol frente al mar. Una gran roca atrás contra lo que todo se recorta. Un par de sillas playeras de mimbre. Un pequeño caballete portaescopetas vacío.

Emilito y Pancho dormitan al sol.

Tatana, en ropa de montar, termina de escribir unas notas en su libreta.

TATANA: La metáfora es cosa de putos. Un ademán de manflorita. Una parte desviada de la lengua. Es claro como este sol matinal de enero. “Claro como este sol” no es una metáfora, entendámonos. Es una comparación, que es su prima sana. La comparación tiene un sentido. Sabe adónde va. No vagabundea. La metáfora es la linyera del lenguaje. “Il est impossible d'écrire sans des métaphores” Imposible no. Imposible no es una palabra que me frene, Mademoiselle Geneviève. Puedo escribir perfectamente sin metáforas. Mal que le pese a usted, al insulso pueblo suizo, al resto de los profesores del colegio, y a la reputísima lengua francesa tan afecta siempre a expresarse por parabolitas. En lengua madre. Y sin vueltas. Los que no podemos vivir sin discutir aprendemos pronto el valor de la palabra precisa. O perdemos. La palabra que apunta, dispara y acierta en el blanco justo. La metáfora es como un cartucho del 16 repleto de perdigones: abarca tanto que suele dar en el blanco. Pero mata además a todos los patos de alrededor. Así cualquier pelotudo es cazador. Algún gobierno de buen gusto debería prohibir la poesía. La poesía y las batatitas en almibar. No. Si voy a escribir mis notas de verano –y escribir parece lo único entretenido este enero desierto-, si voy a escribirlo, será en literal. Fotografías. Una pintura precisionista: un solo objeto perfecto. Geométrico, compacto y contundente. Como una roca. Como una bala de carabina. Como un tiro que queda silbando en el oído. Observe que uso la palabra como. Llano y directo. Como los rectos varones de la familia. Rectos varones llamo sólo a Tata, claro. No al tirifilo de mi padre que nos sacó al trote de landó por avenida Alvear hasta el tren. Cagado en los tiradores de que nos quemara la casa la turba bolsheviki. Ni al disminuido de mi primo Pancho que fuma sin parar su cigarro balsámico para encubrir el asma. Ni a mi primo Emilito, claro, que sin lentes se vuelve una vaca idiota –literalmente-, y come como un cerdo. Y si alguien le pregunta qué es la plata solo se ocurre pensar en la ciudad. En esa ciudad patética salida de la nada. Arrabal sin historia. Insulsa como todo lo nuevo. Camino hacia aquí, hacia la costa. Hacia Mar del Plata: nuestra Biarritz argentina.

A Emilito:

Emilito… ¿Te has preguntado alguna vez de dónde sale la plata?

EMILITO: (Abriendo los ojos) ¿Del escritorio? (Tatana ríe) Ah, caramba, un sarcasmo… que tal si dejas de chupar tinta y te metes al agua a recuperar el volante.

TATANA: Ni en trance, el agua aquí es un refrigerador. Hasta hace un rato flotaba entre las piedras. (Pancho niega pesimista) Y el culo se lo moja el que lo perdió…

EMILITO: La tiraste altisima… Lo idiota que sos, Tatana. Lo idiota que sos. Ni manejar una raquette… No podemos disparar al pichón porque se llevaron los cartuchos. Ahora bádminton tampoco. La última pluma que quedaba en todo el club…

TATANA: Se te ha ido porque no la has visto. Jugá con lentes. Colocate los quevedos…

EMILITO: Los rompí anoche en el camarote del tren. Los ópticos están también con la maldita huelga.

TATANA: ¿Con monóculo…?…

EMILITO: Bravo le comédien…

TATANA: Adentro hay palos de croquet.

EMILITO: Un golf de pederastas…

PANCHO: Se la ha tragado el negro mar…a la pelota.

EMILITO: La plume.

TATANA: Negro mar… No, no hablo de mis primos cuando digo rectos varones. (A Emilito) Deberías ponerte el rancho… Primer día al sol y ya estás rotizado.

EMILITO: ¿Badminton en rancho no es cachudo?

PANCHO: (buscando en el mar) Perdió costa…

TATANA: (a Pancho) Cuatro meses en el liceo naval no dan licencia de uso…

PANCHO: (…)

TATANA: En el vocabulario… Perdió costa…

PANCHO: Cualquier tirifilo sabe lo que es perder costa.

TATANA: Ya veo… El próximo verano tenemos modismos parroquiales…

PANCHO: No tendré salida hasta julio. Y eso si apruebo la doctrina y hago a tiempo los votos. Se tendrán que arreglar sin mí. El seminario no cierra por vacaciones.

TATANA: El patrón se deja el día séptimo para hacer huevo y a la peonada la tiene cagando con los francos.

PANCHO: No invocarás su nombre en vano, Tatana…

TATANA: Ves… Ya hablás a lo Padre Francisco. Te prefiero “perdió costa”. Y que conste que no lo nombré. Patrón, peonada… Una metáfora. Para algo tenían que servir… Y ya que estamos en la p de preferidos: antes que citando a la biblia te prefiero Ebé.

EMILITO: ¿…?

TATANA: Enciclopedia Británica, cabeza de culo…

EMILITO: Lo guasa que sos, Tatana. Lo guasa que sos.

TATANA: No. Cuando digo rectos varones uso el plural de puro arrogante. No digo Primo Pancho, de cadete naval a curita en un mismo ataque de asma. Ni Primo Emilito, gran cucarda nacional al tilingo con pedigrí. Rectos varones sólo Tata. Nuestro abuelo. Presidente vitalicio de este Club de Tiro a la Paloma junto al mar. Subido hoy allá en la ciudad grande a su Packard cabriolet. Demoliendo a palazos los locales de esta huelga inoportuna con su garrote amansaloco. El único varón de la familia al fin que conoce el secreto profundo de las cosas: de dónde viene la plata. Y cómo se hace para conservarla.

Empapado y chorreando el pelo rubio y el cuerpo tostado aparece Pedro desde el mar trepando por la baranda. Trae en la boca la pluma de bádminton. Un sublime perro de aguas. Pedro tira la pluma cerca de Emilito.

EMILITO: ¡Voilá! Pancho, la plume... (Mira para arriba y lo ve a Pedro) ¡Gresca...! Pedro Testa, nuestro Saturno…

PANCHO: Neptuno. Saturno no sabía nadar.

PEDRO: Si la dejo flotar un rato se me la comen las toninas. Andan acardumadas. Se seban. Esperan las palomas muertas como la gallina el “maíz” y como no cae ninguna hace días son capaces de comerse lo que… (Ve a Tatana. Se inquieta). Dispense niña… no pensé que habría… damitas… Dispense, no traje salida, estoy en cuerpo…

EMILITO: Prima Tatana, la que estudiaba en Lausanne. Otro indio más. Pero con tetas.

PEDRO: No corresponde… Lo que no corresponde no corresponde… (Se envuelve en un toallón de granité y entra a cambiarse a la casilla)

EMILITO: Cuidate de su pluma. Ha vuelto de Suiza con la manía. No quisiera yo verme en sus notas.

TATANA: Aunque quisieras no te verías. Para eso hace falta tener ojos.

PEDRO: (Desde una ventanita en la lona) Bienvenido Niño Emilito. El Niño Pancho me avisó que llegaba en el tren de anoche. ¿Cómo lo recibe el Bristol?

EMILITO: Ahhh, bien... Con ganas de ver a la patota y me encuentro con que todos se han quedado en Buenos Aires... (Por los primos) Todos es una manera de decir… Toda la indiada haciéndose revuelo allá con esta astracanada bolsheviki… Anotados de voluntario en la Liga Patriótica… De promenade en batallón de guardia blanca, enderezando cocoliches en huelga. No sé qué le ven, no sé qué le ven. Lo atufado que va a estar este enero, Dios mío. Lo atufado.

PEDRO: (se viste rápido) Y no puedo lanzarle ni un pichón para desgracia, habrá sabido. Se han llevado toda la munición y los trabucos. Los escopeteros quedaron vacíos.

EMILITO: Me ha dicho el primo Pancho.

PEDRO: Catorce mil palomas encanastadas tengo ahí detrás… Esta semana tocaba Copa Pommery. Para la beneficencia. Tres días de escopetazo. Su abuelo me encargó diez mil doradas y yo de comedido cuatro mil más… Espero se arregle para este fin de semana. Mucho no aguantan encerradas. Les tiro agua a balde. No deje de contárselo a su abuelo si lo llama. Digalé… Catorce mil pájaros…

EMILITO: (Alargándole a Pedro un billete) A nuestro Capitán Nemo… Si no salvabas esa pluma del naufragio… Ahhh… Me he vuelto bádmintonadicto...

PEDRO: (guardando el billete con rapidez profesional) Muy atento niño, ninguna molestia…

Termina de vestirse se peina a las apuradas con la mano y se acerca a Tatana.

Ahora sí: me presento… Pedro Testa, a sus órdenes niña Tatiana.

TATANA: ¿Tatiana? Ya me has hecho soviética…

PEDRO: (…)

PANCHO: Tatana… Albertina: Tatana…

PEDRO: Disculpas, Niña. El oído duro. Tanto disparo y el agua. Por eso a veces hablo alto.

EMILITO: Clavadista, che, ¿te lo hemos dicho?

TATANA: En alguna carta…

PANCHO: Ahí en una brecha entre las rocas. Mirás y solo ves piedras. Llega la ola… Increíble. Arte de magia. Nuestro Houdini criollo.

PEDRO: Práctica nomás… Cuando guste le demuestro niña. Lo que guste pedir.

EMILITO: (A Pancho) Primo… Va pluma…

PANCHO: No. Estoy hecho charque. Mejor el agua… Voy andando hasta la playa de varones…

Sale.

EMILITO: Atufante…

(Música)

Lo sigue.

TATANA: En tres temporadas se había hecho más popular que el refresco. Pancho lo describía en sus cartas con detalle. Un homme charmant, decía. En buen francés, claro. Pancho y su francés impecable… Que yo lo hablo pampa dice Tata. Sin el cantito. Lo único que faltaba… Demasiado que les he comprado la letra, no me van a hacer comprarle la música… Tatatá… Tatatá… El francés es un cornetín de tranvía. (Vuelve a concentrarse en Pedro) Un homme charmant, sí… Llevaba a la indiada en una chata jardinera a los burdeles del puerto. Buscaban gresca y lo hacían pelear a él. Dotado para el boxing decía Emilito. Un guerrero natural. Sabía conseguir cocó para fajarse y discos de tango. Lo bailaba compadrito y lo enseñaba a bailar entre varones. Daba clases de tiro y todas las damas del club habían empezado a tirar. No tuve dudas quien era cuando salió empapado de entre las rocas como una sirena macho. Yo que le conocía en adjetivos hasta los pelos enrulados de la panza y el muy infeliz que me llama Tatiana.

PEDRO: Tatiana…

TATANA: (…)

PEDRO: Fue adrede.

TATANA: (…)

PEDRO: Me sé el nombre de memoria. Si no paran de hablar de usted. Me dio calor que viera que me lo sabía y me hice el mosca muerta. El cristiano macho a veces hace tonterías de mocoso. No me la imaginaba tan linda y me apoqué.

TATANA: ¿Y por qué me lo cuenta?

PEDRO: Será que sigo atontado. No me dé corte…

TATANA: No soy linda. No haga cumplidos. Fea por parte de padre. Tampoco me de consuelo que lo escupo. Lo llevo con hidalguía. Y corte le doy a quien se me canta. Cualquier compadrada que diga será usada en su contra.

Pedro calla.

TATANA: El cielo está ideal para tirar. Ni una nube.

PEDRO: Me está hablando de usted… ¿Se dio cuenta?

TATANA: ¿Pardon…?

PEDRO: “Porqué me lo cuenta…” “No haga cumplidos…”

TATANA: No creo.

PEDRO: Oí mal entonces. Dispense. El oído duro. Los tiros.

TATANA: Y tanta agua que tenés adentro…

PEDRO: Y el agua, Niña.

Tiempo

PEDRO: Si. Ni una nube. Un fondo macanudo para disparar. Y sin viento que es mucho más entretenido. El pájaro con viento arranca siempre para el mismo lado. Previsible dicen aquí. Más difícil la engañifa. Los lanzadores antes de lanzar les arrancamos la cola y las remeras del ala… Las plumas… para que pierdan dirección. Salen para el lado de la suerte. Para cualquiera de los cuatro cielos.

TATANA: Disparemos entonces. Trae un canasto cincuenta palomas y anotalos.

PEDRO: Me farrea…

TATANA: Por verte lanzar nomás. Dicen que sos un Nijinski. Pago la función. Vos lanzás… (apunta con el dedo) ¡Paf…!

PEDRO: (Un tiempo) Pa.

TATANA: (…)

PEDRO: Pa… Seco. El disparo queda silbando en la oreja… Pa… Paf es un caucho. La efe lo pone fofo.

TATANA: Pa…

PEDRO: Pa.

TATANA: Puede ser. Puede ser…

PEDRO: No la voy a hacer gastar plata.

Va hasta la baranda y le da la espalda. Se agacha. Unas contorsiones armoniosas con el cuerpo y lanza la paloma imaginaria.

Tatana lo mira divertida.

PEDRO: Se le escapó. Esa duerme hoy en el nido. Va de nuevo. Pida.

TATANA: Shot…

Repite el lanzamiento. Hay algo de bailarín efectivamente en él. Tatana lo observa. Luego dispara.

TATANA: ¡Pa!

PEDRO: Se le fue.

TATANA: ¿Cómo sabés?

PEDRO: Tiró tarde. Por mirarme.

TATANA: Te pusiste el pantalón sobre el maillot mojado. Tenés el culo hecho un atlántico. Me distrae. Además tiraste torcido. Y eso fue por mirarme vos a mí. Te doy una mala noticia. Lo mío ahí atrás es parte menor. Los breeches tienen acolchado.

PEDRO: Habla como la indiada. Me da risa… Aquí las niñas nunca…

TATANA: Aquí las niñas son la mar de pelotudas. Incide el paisaje…

Pedro calla. Un tiempo.

TATANA: Me los pongo de gusto… Los breeches. Por hacerme la lady ridder: ayer le manqué otro caballo al vasco Beristaín. El tercero desde que llegué. Me ha prohibido montar de los suyos. Idiota, dice que se los corro. De La Perla para allá el campo es un gruyere de vizcacheras. El trote es paso de tías.

PEDRO: Hay que ir para adentro. Para La Copelina es un billar. Pero la excursión lleva el día.

TATANA: No tengo animal.

PEDRO: Consigo. Dos criollos de silla. Los árabes del señor Beristaín son vistosos pero son muy poco pícaros para la vizcachera. Se puede comer algo a la vera de una lagunita que hay en camino. Preciosa.

TATANA: Y en dos caballos subimos los cuatro.

PEDRO: Si gusta consigo dos más. Por ahí acomodan el precio. Usted mande, Niña. Soy conseguidor.

TATANA: Shot.

Pedro lanza.

TATANA: Pa…

PEDRO: Erró otra vez

TATANA: Cómo sabés.

PEDRO: Amagué por izquierda pero tiré por derecha. Y usted le creyó al amague. Engañifa. Engaño bien, Niña. Para eso me pagan.

TATANA: Todos dicen que sos bueno con las armas… ¿Sí?

Pedro se encoje de hombros.

TATANA: Los caddies juegan bien al golf. Los mejores terminan en campeones. Aprenden burlándose del patrón. Haciendo remedo de sus pifiadas. Una caricatura tan buena que al final mejora al modelo. No me contestaste ¿qué tal sos tirando?

PEDRO: Aquí dicen que el mejor. Se dice tanta paparulada…

TATANA: Shot… (dispara)

PEDRO: Cielo…

TATANA: Tengo buen pulso y tengo ojo dice Tata, pero no amortiguo bien.

PEDRO: Acá todos caños del 16. Patea mucho y es pesado. Yo que usted bajaría de calibre.

TATANA: Yo no me bajo ni de los tacos. 14 es cartucho de apocados.

PEDRO: Entonces práctica. Con práctica el brazo aprende. Carne y culata…

TATANA: Me aburrí de tirar figurado. Un juego de mamertos.

Pedro saca de la cintura un revolver y se lo ofrece.

PEDRO: Tenemos las toninas…

TATANA: ¿Estás idiota?

PEDRO: 38 corto. El ñato. Bull dog. Revienta un frasco a media legua. Es bala, eso sí: cosa más de varones.

Tatana indecisa juguetea con el arma.

PEDRO: Cabeza, aleta… En cualquier lado que les dé es lo mismo. Se van a morir al fondo.

TATANA: Creí que habían vaciado los armeros.

PEDRO: Es mía. Tengo más. Un arsenalito. Cuido. Los otros lanzadores… Amenazan. Los despidió su Tata el verano pasado y están resentidos. Colombaires. Que no son lanzadores, dicen… que son colombaires. Hablan en lengua. Tres catalanes maximalistas. Juegan a la dinamita. Se la dan los gringos de las canteras. Faroleros. Dicen que van a explotar el club. Aprovechan la revuelta. Ya van dos noches que merodean. No se asuste. Para eso estoy. A mí me la tienen jurada porque yo no les huelgueo. Que vayan a trabajar… Macanudas las toninas. Amartille y apunte. Tirando a gatillo no hay dirección. Ni Tom Mix…

TATANA: Repulsivo. Como tirarle a un caballo.

PEDRO: No es tiro de sportman dicen acá. Pólvora en chimango. Para mí lo que pasa, les da hastío. Van a morir al fondo. Como no las ven morir no le encuentran la gracia. Pero un blanco es un blanco.

TATANA: La mouette…

PEDRO: ¿…?

TATANA: La gaviota…Tchekhov. Teatro. Matan una gaviota. Es para hablar de otra cosa pero matan una gaviota. De qué sirve una gaviota muerta, dicen… De qué sirve una gaviota muerta. Lo leía en el salón del internado y pensaba en Tata: no es un tiro de sportman. Literatura rusa en francés… Maldita Mademoiselle Geneviève. Rusófila. Los suizos y su debilidad por la paz… Neutrales. Ambiguos como una metáfora. Ni idioma propio siquiera. Francés a rayas alemanas. Cuando siento que estoy por descomponerme de tanto francés me escapo en el tren rápido hasta el Ródano. Cruzo corriendo al cantón alemán para escuchar un rato el idioma. Como una cerveza fresca en el oído después de tanto almíbar. Para lo único que les sirven los expresos a los suizos es para escapar del francés.

PEDRO: ¿Me habló, Niña?

TATANA: No. Literatura.

PEDRO: Soy de La Plata, ¿Le dije…?

TATANA: Pintoresca…

PEDRO: Nueva. Moderna. Flamante todo. ¿A quién no le gustan las cosas con la etiqueta pegada, no…? ¿A quién no le gustan las cosas con olor a nuevo? Irresistible.

Tatana levanta el arma.

PEDRO: Si usted me permite, Niña, le corrijo la postura

Rodeándola con los brazos desde atrás lo hace.

El brazo en la cintura es elegancia pero estos trabucos son un cañón Krupp. Mejor sosteniendo el brazo. Una ménsula. Ahí va.

TATANA: Esta es la parte de la cinta hablada donde Valentino le apoya la mejilla a la garçon y le enseña el secreto de la caza. Y la garçon se marea en sus brazos con el fresco olor a mejilla. Irresistible. Olor a nuevo.

PEDRO: Ahí tiene una. Sale y se mete, sale y se mete. Si le agarra el ritmo no le puede errar.

TATANA: Es idiota. Me da náuseas. La mouette… De qué sirve una gaviota muerta.

PEDRO: (Y su encantadora inocencia) ¿De qué sirve una gaviota viva?

TATANA: Al fin alguien literal…

Dispara.

(Música)

ESCENA II

El mismo espacio. Atardece.

Un shimmy algo melancólico desde la victrola.

Tatana lee unas notas.

TATANA: Dice el tan ronco Pedro en su lengua singular: “Al que le gusta la caza le tira a un aeroplano. Por el olor de la pólvora nomás. Perfume. Cazar es vivir. Hay quien cría palomas para tiro. Palomeros. Yo no, Dios me libre: las cazo. Las hago cazar, bah. Tramperos: cobran por cabeza. Yo palomero no: cazador. Yo contra ellas y que gane el mejor…”

Pedro ha entrado con una mesa bar cargada de botellas y copas y escucha.

“Los palomeros son gente retorcida. Anormales. Un pichón que se salva del tiro vuelve al palomar. A veces mutilado. Con las peladuras del cartuchazo. Inocente. A la boca del lobo. La semana siguiente está de nuevo en el canasto. Eso es traición. Mente retorcida…”

PEDRO: (Interrumpe) Municionado… Mutilado no, municionado habré dicho. Con munición hincada en la carne… ¿Me grabó en un disco de la ortofónica?

TATANA: Te cacé, digámoslo así, a mano alzada… Unas notas para algún personaje ronco.

PEDRO: El hombre es ronco niña, raspa. Cosa suave no es de varón. El fósforo no se prende contra la seda.

TATANA: Hablas con gracia. Decís cosas ocurrentes.

PEDRO: “Fani…” Mis alumnas de tiro… Que soy “Fani” dicen. “Faniboy”. Los palomeros sí que no son faniboy, niña…

Prepara un trago con gracia y solvencia primorosa mezclando texturas y colores.

En Diagonal 80 cerca del hipódromo, había uno que criaba separadas dos bandadas. Un palomero, digo… Dos palomares: en uno las blancas y en otro las celestonas. A las celestes que nacían en el palomar de las blancas se las comía. Polenta. Y al revés con las blancas. Pureza de razas. Todos los 9 de julio cuando el desfile, las largaba juntas. Las dos bandadas revoloteaban a un tiempo pero no se mezclaban. Cuestión de sangre. ¿Qué se veía?: Una bandera argentina al vuelo. Perfecta la enseña patria…

TATANA: Funny…

PEDRO: Ahí cerca, en 116, tenía otro palomar un anarquista. La competencia. Se mordía de rabia con la bandera en vuelo. Para mí: envidia. Un 1º de mayo tiñó a las palomas en rojo con carmín de repostería. Carmín de cochinilla. Las soltó al mediodía. Tapado de excursionistas el bosque comiendo huevo duro sobre un mantel al sol. Las palomas dieron una vuelta juntas y los jornaleros empezaron a aplaudir. Pero en la segunda los pajaros se empezaron a mirar. Así coloradas no se reconocían entre ellas y empezaron todas a alejar a picotazos a las extrañas. La tercera vuelta fue una batalla aérea. Verdún. Un Barón Rojo contra otro Barón Rojo. Una lluvia de plumas carmín. Carmín de cochinilla. El ácrata lloraba. Un caso los ácratas. Como criaturas. La mitad de los excursionistas lloraban con él. Y la otra mitad se moría de la risa. Bloody Mary… Para la ocasión…

Tiempo.

TATANA: Una bonita nota de color. El pueblo y su debilidad por las metáforas. Con perdón de Lugones…

El aire fresco del mar, el perfume a vodka, el rumor de las olas contra las piedras. Podría haberme quedado así toda la vida. Un segundo después la terraza se llenaba de alaridos.

Entra Emilito seguido por Pancho.

EMILITO: (A los gritos destemplados) ¡Parvenus…! ¡Rastaquouères…! ¡Guerra, muy señores míos, eh… Guerra… De un Guerra estamos hablando aquí. Un digno nieto de su grand papá. Un Guerra. Escudo de armas en campo de oro: una torre de piedra saliendo llamas por sus ventanas y troneras. Y acostada del lema familiar: "Ave María gratia plena”. Un Guerra. No estamos hablando aquí de un… de un… Guerrero… Al fin y al cabo, qué… ¿Qué apellido es Guerrero? Guerrero: carne de cañón, un peoncito de cuartel… ¡Guerra…! No Guerrico… Guerrico, Guerrico… ¿Qué es Guerrico? Un… diminutivo bélico… Guerra…Un… Un… (busca a Pancho angustiado)

PANCHO: Genérico. Guerra: género. Todos los demás: especie…

EMILITO: ¡Un genérico! A mí se me acepta, señor Beristaín… Beristaín … Y por casa cómo andamos… Mmmmm… qué apellidito… A qué suena… a qué suena…

PANCHO: A marrano…

EMILITO: A marrano… a judío converso de aquí a la indochina… Al fin y al cabo qué: un criadero de caballos: el encargado del establo, ¿no? Vamos a decir la verdad… Caballos Árabes… (A Pancho) ¿Como era?

PANCHO: Semitas…

EMILITO Semitas… Digámoslo de una vez… No señor Berenstein, a mí se me acepta… Se me… (Se quiebra. Se tapa la cara.)

TATANA: Tata desde Buenos Aires. Su voz como un clarín ordenando en la bocina del aparato. Que sus nietos varones se unieran aquí a la Liga Patriótica para aniquilar a los bolshevikis. Honrando el apellido como voluntarios en la Guardia Blanca. Rompiendo la huelga gringa a patadas aunque fuese en la playa. Ah, la desmesura familiar… Qué sería de los Guerra sin nuestra desmesura… El vasco Beristaín alistaba a la tropa de voluntarios. De puro farolero.

EMILITO: De lameculos.

TATANA: Porque le vende caballos al ejército se hace el Clausewitz. Plata a paladas con los matungos…

PANCHO: Un metido. Un figurador.

TATANA: A Pancho lo rechazó con el pretexto de los bronquios. Y el voto sacerdotal. Como primo insistía le insinuó aquello del liceo.

EMILITO: Desagradable…

TATANA: Digámoslo. Una mención del peor gusto. Con Emilito tuvo todavía menos piedad: se le reía por atrás. Los lentes rotos, dijo, y otras vaguedades. Se le reía por atrás. Le cacheteaba la mejilla, colorado de aguantar la risa.

PANCHO Los bichos…

EMILITO: Los bichos…

TATANA: Desde chicos hemos cargado con el mote. Creo que en el fondo hemos terminado por serlo.

PANCHO Los bichos…

EMILITO: Los bichos…

TATANA: A ellos dos la indiada ni los mira. Emilito los sigue atrás como un perro de playa. Prefiere creer que se ríen con él porque es simpático. Pancho en su soledad se ha vuelto un anacoreta. Un cabalista de la enciclopedia Británica. Conmigo no se meten: muerdo. Se les burlaban por atrás. Tata como siempre los despreciaba a la distancia. Lo más parecido a un varón que ha tenido la familia soy yo.

PANCHO: Tata va a estar furioso.

EMILITO: Buena lección les va a dar cuando llegue, sí… Buena lección…

PANCHO: La otra mejilla, Emilio Guerra…

EMILITO: Pelotudo al incienso…

TATANA: Cuando Linneo, el más famoso naturalista, encontraba en sus expediciones un insecto nuevo que no conseguía catalogar en alguna de sus categorías… lo pisaba…

EMILITO: (Hipando) Eso está bien, ves… Eso está bién… Decíselo vos a Tata, que a vos te escucha. Sos el nieto macho… Lo pisaban. Como a un insecto. Un bicho. Destruído. Con este desplante me ha destruido. ¿Quién era Linneo?

PANCHO: No llores.

EMILITO: Nos va a despreciar… Cuando venga nos va a despreciar.

PANCHO: Como siempre. Pero en rancho y camisa de lino. Con llorar no ganás nada. Lo enfurece. Si llorás te escupo me dijo un día. El jueves que me echaron del Liceo… Cuando tuve que dejar… Por el asma.

Tiempo. Emilito destruido.

PANCHO: Una muñeca de carne de nuez… Para los zapatos…

EMILITO: ¿Qué…?

PANCHO: Para los scarpe italianos. El secreto del brillo. Un puñado de nueces rotas en un trapo. Hacés una muñeca de lustrador. Apretada. La golpeás bien para que larguen el aceite. Y se lo pasás suave.

EMILITO: ¿Es momento…?

PANCHO: Me lo pediste mil veces: una alegría que te doy. Un consuelo.

EMILITO: Dijiste que no sabías…

PANCHO: Mea culpa. Egoísmo.

EMILITO: ¿Ebé?

PANCHO: No. Me lo enseñó Pedro la temporada pasada.

PEDRO: No sabía que andaba tras el secretito, Niño Emilito. Se lo hubiera enseñado a usted también… (Le alarga una copita) Le va a sentar… Soy llave de las licoreras… Lanzador, guardia y buffetier… Vodka de papa. Zubrówka. Polaco. Se lo hace traer su abuelo para el Bloody Mary de la tarde.

TATANA: Un día de grandes revelaciones. Y yo que creía que todo el secreto de su trago estaba en el ají putaparió. Vodka de papa polaco... Qué mixtura fascinante: la fórmula de la criollez exquisita: alcohol, tomate perita y putaparió. Lugones le haría una loa: Oda al alcohol en sangres…

Pedro escancia unas copitas diminutas.

PANCHO: La copa apenas sobre el labio y un golpe de cabeza hacia atrás. Wodka. Lo escriben con doblebé. Wodka. En ruso significa agüita…

Emilito lo mira.

PANCHO: (Fastidiado) Sí. En la R de Russia. Sabiendo buscar está el universo.

EMILITO: Y teniendo el tiempo.

TATANA: El mar a primo Pancho siempre le sentó fatal. Se ahogaba. Veraneaba sin la familia en el Edén, en La Falda.

EMILITO: El ama de llaves y él.

TATANA: Y los veintinueve tomos de la Enciclopedia Británica en cuero que Tata le mandaba en tren para que se distraiga. Fragantes a unto los libros. Todo lo que tuviese cuero en algún lado lo untaba Tata con grasa de monturas. Una desviación ecuestre. Desde La Falda llegaban acá a La Loma las postales de Pancho cada dos días. Un sobre monogramado en papel de hilo, la foto de unas piedras gigantes con formas pavotas y su letrita

PANCHO: Potelé…

TATANA Y EMILITO: ¡Rechoncha..!

TATANA: Tata amaba tanto a la Británica como odiaba a Emile Zola: “El tinterillo rojo…

EMILITO: Un cáncer para el cerebro joven…

TATANA: Un cáncer para el cerebro joven… Le quemó los diez tomos una vez en la cocina del Círculo de Armas. Famoso. Literatura. Costumbrismo, digámoslo…

Embarcan vodka con entusiasmo.

PEDRO: Dice su Tata… con licencia… que el Bloody Mary es bebida vespertina. Si al caer el sol todavía le queda en la copa la tira al mar.

TATANA: Soiree de toninas.

PEDRO: Acá los catalanes eran muy de leer. Los colombaires… ¡Colombaires…! Lanzadores de paloma a brazo somos, qué colombaire… Yo me distraigo, no sirvo. Para la lectura… Inquietud. De familia. Lo ve a mi padre: un rayo eléctrico… Noi ci muoviamo molto, perché siamo della regione fredda: Testa, Niña…Testa. De Monguzzo, en la Lumbardía… Casi Suiza…

TATANA: Sí… Casi…

PEDRO: Pero los catalanes muy de leer. Para mí, son los libros. Les hacen ver cosas que no son. Noche por medio a la biblioteca. Biblioteca Juventud Moderna. Me confundió el nombre y los acompañé una noche. ¡Qué moderna! Cargar libros y hablar mal de los señores. No quieran saber lo que dicen de su Tata. No yo no soy palomo buchón pero no quieran saber lo que esos colombaires dicen de su Tata. Infamia. Lo remedan. Los libros. Narcóticos.

Toman.

PANCHO: Es sitio de asamblea. Un nido ácrata. Detuvieron como a cien hoy en la puerta. Está en el periódico. Biblioteca Juventud Moderna. Al local no hubo manera de entrarle. Atrincherados. Una fortaleza. Ni la brigada del vasco ni la policía. Impenetrable.

PEDRO: Cuatro tapes viejos en matungo… Eso no es policía, Niño. Ni disparar saben. Qué van a saber. No les da. Negros. Negros de porra. Usted me entiende lo que quiero decir: negros de la cabeza. Van a entrar, sí… Golpeá que te van a abrir… Ven un uniforme a dos leguas y ya pusieron la tranca. Vayan haciendo el tonto… Manden uno por los techos… Una barreta y adiós las chapas. Más… más…

EMILITO: Tom Mix…

PEDRO: Tom Mix… Yo sé… Conozco. Ahí anidan los colombaires. Más de cuatro cinco rebeldes adentro no hay. Pero atrincherados quien los saca. Como gato en la leñera… De sorpresa hay que irles. Una engañifa… Lo tengo pensadito, eh… La mejor defensa es flor de ataque. Por el techo… Ahí se les acabó la farrita. Una vez adentro, como a las vizcachas: candil en los ojos, palo y a la bolsa. Pero no les da. Negros de la cabeza. ¿Estoy hablando un poco alto? Los tiros…

TATANA: Y el agua…

PANCHO: Sí. Y el agüita…

Se tientan. Ríen hasta perder el aire.

TATANA: (De pronto) Vamos a tomar Juventud Moderna… (Pausa) Que vamos a tomar Juventud moderna…

Callan. Confundidos. Tiempo.

TATANA: Tomarles la vizcachera. Garrotearle las crías. ¿Qué pasa? Entrar y hacerla pedazos. Los archivadores, los pupitres. Las fichas de cartón y los foquitos de lectura. Los estrados de conferencia, la palestra, los bancos. Y toda la sección de poesía. Qué Tata vea a sus nietos sportman de una vez…

Callan. Tiempo.

Y a la estrategia implacable de nuestro Clausewicz platense … (Pedro impasible). Y que el vasco se tenga que comer las palabras al pilpil como el bacalao. Pocas cosas lo pondrían más feliz a Tata. Y Tata feliz es Tata agradecido...

EMILITO: ¿Te has vuelto pelotuda de atar?

Tatana en silencio mira a Pedro.

PEDRO: No soy un trapito yo, que me achique en… en… la batea de lejía…

TATANA: Hasta hace una metáfora eras perfecto… ¿Se entra sí o no?

PEDRO: Pared por medio está la botica de San Pablo. Por los techos… Entrar se entra. Después adentro habría que ver.

TATANA: Pedro tiene armas. (A Emilito que resopla:) ¿Tenés un programa mejor? C´est la soirée… Guardia Blanca, Emilito, te va con la ropa de verano…

EMILITO: Pensaba ir al teatro, ¿y qué…?. Una compañía de vodevil franchuta. La femme à papá. Una mononería de cosas cochonas… Chicas monas… No me la voy a perder por… por… ¿Qué me mirás? ¿Qué pasa…? Voy a decirte una cosa Tatana: no sé como llamen a eso en Suiza pero acá tiene un solo nombre y no es nada bonito ¡Nada bonito!: Te estás poniendo fatal e insoportablemente… pushy. Pushy, Tatana…

TATANA: La maravillosa metamorfosis de los insectos: arribada la época estival la larva de los Emilio Guerra se transforma milagrosamente en un Bicho Paz.

EMILITO: Boluda en su tinta…

Tiempo

PANCHO: (Iluminado) Emilito… Las completas de Emile Zola… En rústica con los sellitos de la biblioteca en cada hoja. Un botín de guerra… De trofeo para el abuelo... Entramos a la biblioteca, la destrozamos y le llevamos el trofeo. Y qué vea de una vez por todas quiénes son sus nietos. Ellos Juventud Moderna. Nosotros Pigeon Club…

TATANA: La brigada de los raros. De los enfermos. El batallón de los fenómenos. Y al frente de las tropas: el Clausewitz de las diagonales. La guardia blanca de los feos. Los despreciados armados. Los inclasificables. Los bichos.

EMILITO: (Con una tímida decisión) ¿Brigada Linneo…?

PANCHO: ¡Brigada Linneo!
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