Poblamiento Prehistórico de América y de Patagonia






descargar 171.25 Kb.
títuloPoblamiento Prehistórico de América y de Patagonia
página1/7
fecha de publicación10.03.2016
tamaño171.25 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Biología > Documentos
  1   2   3   4   5   6   7
Poblamiento Prehistórico de América y de Patagonia

Lic. Gloria Iris Arrigoni


Prólogo:
Este trabajo ha sido elaborado con el propósito de ser difundido entre educadores, estudiantes y público en general con el convencimiento de que un número creciente de argentinos y patagónicos deberíamos conocer los procesos históricos de América y de nuestra región.

Es nuestro principal interés que los docentes difundan las temáticas que hacen al conocimiento de nuestro remoto pasado, ya que en él se hunden las raíces más profundas de nuestra identidad cultural. Sabiendo quiénes somos podremos proyectar nuestro futuro con bases sólidas.

En la medida de lo posible se han eliminado los términos técnicos y en los casos en que ellos están presentes (porque no es posible reemplazarlos), han sido explicados en el texto mismo o en el glosario. La bibliografía presentada incluye no sólo a los autores citados en el trabajo sino a otros, cuyas investigaciones servirán de lectura complementaria. En su gran mayoría la citada bibliografía puede ser consultada en el Museo Regional de Rada Tilly, Departamento de Investigación.
POBLAMIENTO AMERICANO


Transitando por el año 2000 el estudio de la antigüedad del hombre en América provoca nuevas controversias. El punto es cuándo llegó y si llegó mucho más temprano de 13.000 años antes del presente. El hombre arribó a las Américas como resultado final de la larga dispersión que tuvo sus comienzos hace millones de años, cuando los más antiguos ancestros del género homo se aventuraron fuera de Africa. Ahora bien las preguntas que surgen son ¿ Quiénes fueron los primeros americanos? ¿Cuándo llegaron? ¡Llegaron a través de una o de varias migraciones? ¿Qué estrategias adaptativas* emplearon para desplazarse a lo largo de un medio-ambiente como el "Nuevo Mundo", con tanta diversidad y carente de rutas?

Aunque no tengamos todas las respuestas a estos interrogantes, o no exista entre los estudiosos del tema unanimidad de criterios para las respuestas, lo que si se puede asegurar por el momento, es que los primeros americanos eran Homo sapiens.

Estos llegaron desde el noroeste de Siberia cruzando el puente de Béring o Beringia, puente de tierra formado cuando aproximadamente el 5% de los vastos glaciares del Pleistoceno se congelaron, disminuyendo así los niveles de los mares del mundo y exponiendo las plataformas continentales entre Asia y América. Estaban en pleno período de glaciaciones. Estos primigenios hombres conformaban grupos o bandas denominadas cazadoras-recolectoras.

Los cazadores-recolectores vivieron en este ambiente hace más de 11.500 años, fueron testigos de cambios climáticos y ecológicos importantes incluyendo la extinción de 35 géneros de megafauna (grandes mamíferos) como por ejemplo, las distintas especies de mamuts, en América del Norte y de camélidos en América del Sur. Las especies extintas de estos últimos nos dejaron sus descendientes, ellos son las llamas, las vicuñas y los guanacos. Estos eventos señalaron el final del Período Pleistocénico*.(Ver tabla)

Para interpretar estos cambios climáticos y el cruce del hombre a través de Beringia es necesario hablar brevemente acerca de las glaciaciones. En el Período Cuaternario, conocido también como período antropógeno, tiene lugar el evento más singular de la historia del mundo orgánico acaecido durante la última época geológica: la aparición sobre la faz de la tierra de la especie humana y de su cultura.

Desde el punto de vista geológico este período se divide en Pleistoceno y Holoceno. Al primero se lo denomina la edad de las glaciaciones, con una duración aproximada de dos millones de años; y al Holoceno o Reciente (porque en él vivimos) edad postglacial, a la que los geólogos hacen comenzar hace unos 10.000 años atrás.

Las glaciaciones o tiempos de frío gélido son fenómenos climáticos que modificaron profundamente el relieve continental y constituyeron un factor decisivo en los sucesivos cambios del nivel del mar.

Un glaciar o manto de hielo continental está formado por la acumulación de un copo de nieve sobre otro. El peso de esa acumulación comprime la nieve y se forma el hielo. El aire que una vez hubo entre los copos queda atrapado dentro de los mantos de hielo, este aire se convertirá en un elemento químico importante para los científicos que tratan de comprender los climas más antiguos. El hielo glacial es como una masa uniforme cuyo peso y por gravedad la empujan hacia abajo, deslizándose por las laderas, como una cinta transportadora. El clima de los alrededores afecta a la estructura de hielo dejando huellas de los climas pasados, ayudando así a los glaciólogos a conocer las edades de hielo

La periodicidad de los fenómenos glaciales durante el Pleistoceno indica que entre una y otra glaciación hubo épocas de clima más templado, incluso hubo épocas en las que el clima era como el actual y hasta más cálido, durante el cual el glaciar iba retrocediendo, quedando libres grandes extensiones continentales que más tarde eran invadidas otra vez al producirse un recrudecimiento del frío y un nuevo avance glaciar.

Fueron entonces estos factores climáticos muy marcados, que se sucedieron a través de prolongados espacios de tiempo lo que condujo a que se alterase el mundo vegetal y animal, y de allí que el hombre también tuvo que adaptarse al igual que las otras especies, a las nuevas formas de subsistencia que la naturaleza le ofrecía.

Como antes se expresara durante las épocas de glaciaciones la masa de agua de los mares se reducía y con ello el nivel descendía en proporción a la masa de hielo sobre los continentes. A fines del Cuaternario con motivo de la última glaciación en América del Norte, hace unos 70.000 años, denominada Wisconsin en el Estrecho de Béring, el mar descendió alrededor de 50 metros, a tal punto que el "Viejo Continente" (la Siberia asiática) y el "Nuevo Continente" (Alaska) quedaron unidos por una llanura de la que sobresalían unas montañas, que ahora son las islas Diómedes. Hace casi 40.000 años, cuando el mar alcanzó su nivel más bajo, entre 100 y 110 metros afloró una masa de tierra de casi 2000 kilómetros de norte a sur, conocida como Beringia, dándose las condiciones óptimas que permitieron el paso de animales y hombres del extremo noroeste de Siberia hacia América. Es decir que para estos momentos no se puede hablar de dos continentes separados, sino que están unidos por esta franja de tierra y hielo. Igualmente otro fenómeno sucedía a la par en el norte de América del Norte, durante esta época fría dos grandes masas de hielo formaron barreras naturales hacia el Este y el Oeste de este territorio, las cuales deben haber limitado o regulado la dispersión y las adaptaciones de los grupos inmigrantes al “Nuevo Mundo”. Estas grandes masas de hielo se conocen como glaciar Laurentiano y Cordillerano. El primero se expandió desde la bahía de Hudson hacia el sur y al oeste, en cambio el Cordillerano lo hizo desde las montañas Rocallosas hacia el Pacífico y por el este. Entre estos dos mantos glaciales habría quedado conformado un corredor libre de hielo al este de las Rocallosas, esta vía habría permitido el desplazamiento de las pequeñas bandas cazadoras-recolectoras integradas por hombres, mujeres y niños, en un hábitat extremadamente riguroso.

La ubicación de los grupos humanos en estas áreas responde a que las bandas se desplazaban muy lentamente en busca de aquéllos animales que conformaban su dieta alimentaria, quienes encuentran idéntica situación en ambos lados ( Asia y América del Norte) ya que las condiciones eran semejantes porque presentaban las mismas características en cuanto al clima y recursos explotables. Por ello algunos estudiosos creen que más que una migración, su ubicación en América (el lado americano de Beringia) debería verse como un lento desplazamiento en hábitats similares, en donde estos grupos humanos se habituaron y reprodujeron por espacio de 4.000 años.

Cuando nuevamente se produce el retiro de los hielos glaciares, debido a un aumento de la temperatura, la cual provoca el deshielo, el nivel del mar comienza su lento ascenso, cubriendo la zona de la Beringia que queda sumergida, desapareciendo así como territorio, quedando esta comunicación terrestre entre Asia y América interrumpida definitivamente entre los 12.000 y 10.000 años antes del presente.

Numerosos autores adhieren a la tesis de que la llegada de los primeros americanos debe calcularse entre 30 y 40.000 años, edad propuesta sobre la base de los numerosos hallazgos culturales rescatados en la región noroccidental del continente (Estrecho de Béring, Alaska, Canadá y Estados Unidos) que además ratifican a Asia como la región de origen de estos pobladores.

Una aproximación cronológica para ubicar en el tiempo el poblamiento del continente americano lo constituyen los siguientes datos acerca de los hallazgos efectuados por diferentes investigadores: 1- restos óseos de mamuts enanos, que presentan indicios de haber sido sometidos al fuego, ubicados en la isla de Santa Rosa, frente a las costas del sur de California. Su fechado radiocarbónico (C.14) arrojó una antigüedad de 29.000 años. 2- Una tibia de caribú sobre la que se confeccionó un raspador*, hallada en el territorio del Yukón, Canadá, con un fechado por C.14 de 27.000 años. 3- un cráneo encontrado en la ciudad de Los Angeles, fechado a través del método de los componentes proteínicos del hueso, con una antigüedad de 23.600 años. 4- Los restos óseos correspondientes a una pelvis de bisonte que presenta evidencias de haber sido cortada por un instrumento de filo, hallada en el sitio American Falls en el estado de Idhao, con fechado aproximado de 30.000 años radiocarbónicos. 5- Otros sitios con diversos hallazgos fechados por C.14, arrojan antigüedades mayores a 38.000 años.

Sin embargo estas fechas no son compartidas por otros investigadores, quienes argumentan la poca confiabilidad del contexto arqueológico, y plantean que los restos humanos más antiguos de Norteamérica, son los pertenecientes a la tradición de caza mayor de las praderas, fechados por radiocarbono, entre 13.000 y 11.000 años.

Más allá de esta controversia acerca de cuándo llegaron los primeros americanos vale la pena destacar que este proceso tardó miles de años, pues los primeros pobladores al ser cazadores-recolectores eran de desplazamientos lentos, sobre todo cuando el ambiente les brindaba variedad de recursos explotables, y que cuando la presión en la obtención de los alimentos se hizo sentir, éstas bandas se vieron obligadas a iniciar su recorrido a lo largo del continente. Cuando comenzaron a penetrar hacia el sur, debió surgir ante ellos una serie de nuevos ambientes con climas, floras y faunas desconocidas, a cuya explotación debieron ir adaptándose.

Socialmente estaban organizados en pequeños grupos familiares (grupos de subsistencia” que en oportunidades se reunían en bandas u hordas, probablemente emparentadas entre sí y sin ninguna otra autoridad formal que la ejercida por el jefe de la familia. Mantenían una cultura material reducida a las mínimas necesidades de supervivencia debido a su continuo desplazamiento, en busca del sustento, marchando tras las manadas que huyen por la acción depredatoria y que suelen migrar con los cambios de estación o debido al clima cambiante.

Por su propio carácter de nómada, la gente de entonces no llegó a levantar construcciones arquitectónicas. La vivienda dependía más de lo que le ofrecía la naturaleza (por ejemplo: cuevas, abrigos rocosos) que de otra cosa.

Las herramientas y las armas empleadas en esa época, estuvieron integradas, en cuanto a forma y función, a la modalidad económica cazadora-recolectora practicada por entonces para sustentarse. Su fabricación requería de una tecnología de talla especializada.

Son principalmente conocidos los instrumento de piedra (las hachas, cuchillos, raspadores, y puntas de proyectil o “flechas” como las denominadas por los arqueólogos, como Folson, Clovis y “Cola de pescado”) encontrados con los restos de caza mayor (mamuts, camellos y bisontes). La técnica básica empleada en su elaboración era la percusión, mediante la cual se golpea con un martillo pétreo (percutor), a la roca escogida (núcleo) a fin de fragmentarla y obtener las formas base deseadas, como por ejemplo lascas grandes y anchas, a partir de las cuales se dará forma al instrumento deseado mediante retoques a percusión y también a presión, una variante de desbastar la piedra. Finalmente, los implementos eran afilados, dotándolos de una punta; o se les serraba en sus bordes.

Había además mucha caza menor (venados, caballos, tortugas) y pesca; también la labor de recolección de productos silvestres, como nueces, frutas, granos, huevos, moluscos e insectos, frecuentemente era de mayor impacto dietético para el grupo.


Perspectivas y discusión final:
A pesar de contar con un cúmulo de información de primera mano acerca del más primigenio poblamiento americano, los debates aún ocupan los más distintos ámbitos académicos y hasta podría pensarse que se ha caído en una continua controversia, como la suscitada entre los partidarios de la alta antigüedad del mismo y los escépticos que le otorgaban no más de 12.000 años antes del presente. No obstante, pareciera que en la actualidad dicha dicotomía estaría superada con opiniones no extremas.

El develamiento de estas incógnitas es importante a fin de efectuar con mayor precisión el análisis de los procesos socioculturales del continente; es por ello que en el año 1982 el Center for Study of The Early Man ( Centro para los Estudios del Hombre Temprano) hoy Center for de Study of The First American (centro para el estudio de los primeros Americanos, de la Universidad de Maine, U.S.A., fue comisionado para estimular y focalizar el interés científico y político sobre dicho tema. Luego de la intensa labor desarrollada por su Director el Dr. Robson Bonnichsen, recabando una copiosa información tanto de carácter arqueológica como paleontológica de primera mano, desde Béring hasta Tierra del Fuego, consultando y entrevistando a todos los especialista dedicados al tema, visitando los sitios arqueológicos en China, México, América del Sur, incluyendo los más antiguos sitios de Patagonia, cuyos fechados arrojan una antigüedad de 13.000 años AP. y revisando más de cien colecciones y antigüedades mayores a los 12.000 años antes del presente, conservadas en museos de diferentes parte del continente, se pudo concretar en mayo de 1989, la primer conferencia cumbre sobre el poblamiento de las Américas. A dicha reunión fueron convocados investigadores de opiniones disímiles y de varios países de América y Asia para discutir en cuatro distintas áreas centrales: arqueología, antropología física, lingüística y nuevos avances metodológicos. Las conclusiones a las que arribaron aceptan en primer término volver al paradigma de la alta antigüedad del poblamiento americano en los siguientes términos:

  1. Es altamente probable que el hombre habitara en América del Norte en algún momento cercano a los 25.000 o 20.000 años antes del presente. Asimismo es probable que el arribo de los primeros grupos a América del Sur se haya efectuado hace unos 15.000 años atrás.

  2. Los primeros grupos humanos fueron cazadores-recolectores de amplio espectro procederían del este de China y de Siberia centro oriental (región de los Montes Altai, lago Baikal y cuenca del Aino. Sus tecnologías eran unifaciales (trabajaban sus utensilios en una sola de sus caras) y practicarían otros tipos de estrategia de caza (por ejemplo: empantanamiento de grandes animales, entrampamiento, etc.) que los inferidos para los grupos posteriores (con puntas de proyectil que implican lanzas, dardos y lanzaderas). La eficacia adaptativa de dichos grupos que llamaremos colonizadores debe buscarse no en el tipo de proyectiles que utilizaron, sino en la alta movilidad desplegada dentro del extenso mosaico ambiental que se presentaba a fines del Pleistoceno tardío en el extremo occidental de Norteamérica, con áreas de sabanas estepáricas, refugios de bosques y cuencas lacustres.

  3. Nuevos estímulos de gente procedente de la región austral de los Montes Urales, cazadores de animales de manada, con tecnologías bifaciales se establecieron en la región noreste de Siberia hace unos 18.000 años antes del presente, dando lugar a la tradición cultural local Diuktai.

Grupos de dichos cazadores pasaron por Beringia hacia Alaska hace unos 16.000 años atrás, cuando existía el puente terrestre y ya había comenzado el retroceso de los glaciares. Las posibilidades de tal pasaje son amplias debido a que eran personas adaptadas, igual que sus antecesores a condiciones ambientales muy rigurosas, casi extremas, típicas de la estepa y taiga siberianas durante las glaciaciones cuaternarias. En segundo término encontraron en Alaska condiciones ambientales similares a la de sus lugares de origen y en tercer lugar América presentaba una rica biomasa animal como para atraer la atención de esos cazadores.

Esta gente impactó en los grupos preexistentes, como resultado pudieron cambiar sus tecnologías instrumentales y sistemas de relación con el medio.

  1. Ambos grupos originaron, ya en territorio americano las diferentes tradiciones tecnológicas orientadas a la caza de grandes mamíferos extinguidos a) de puntas de proyectil acanaladas, tipo Clovis y Folsom; b) de puntas lanceoladas, tipo Cascade (ambas en Norteamérica); c) de puntas lanceoladas hoja de sauce, d) de puntas “cola de pescado”, e) de puntas espigadas (éstas últimas originadas localmente en Sudamérica). (Ver lámina)

  2. La posterior diversificación cultural operada en América fue producto de la expansión de estos pioneros en los diferentes ecosistemas del “Nuevo Mundo” y las readaptaciones que en cada uno de ellos se fueron dando del juego dialéctico entre los hombres y sus entornos. (ver concepto de adaptación en el glosario) (Miotti, L. Ms.)


Poblamiento Prehistórico de Patagonia
Introducción
La Patagonia, extremo sur del continente americano, comenzó su proceso poblacional, hace aproximadamente 13.000 años A. P., .

Grandes masas de hielos, o glaciares, cubrían amplias extensiones en el área de cordillera y al sur de continente, permaneciendo Tierra del Fuego, unida a éste.

Pequeños grupos humanos, o grupos de subsistencia, conocidos como cazadores-recolectores, de acuerdo a su modo de vida, comenzaron a explorar estos nuevos territorios en busca de alimentos, cazando y recolectando lo que el inhóspito suelo les brindaba.

Estas primigenias sociedades prehistóricas, eran descendientes de aquellas otras bandas, que desde Asia, en sucesivas oleadas, cruzaron por el estrecho de Béring, hace aproximadamente 35.000 años.

Aquí dejaron de ser asiáticos, para transformarse en amerindios o americanos, y algunos miles de años después, sus sucesores se convertían en los primeros Patagónicos.

Aquí como allí, fueron ocupando una variedad de espacio, a través del tiempo. Primero “explorando”, luego “colonizando”, y finalmente “colonizando efectivamente”, de manera multidireccional, la mayoría de los distintos ambientes de esta aún hoy misteriosa región.

A la luz de lo anteriormente dicho acerca del primigenio poblamiento de América vale la pena insistir que para conocer y comprender el Poblamiento Prehistórico de Patagonia es necesario identificar al tipo de sociedades que produjo tal poblamiento. Estas sociedades fueron las denominadas cazadoras-recolectoras.

Dichas sociedades se caracterizan por ser "no- productoras de alimento", es decir que su economía se basa fundamentalmente en las actividades de matanza y/o apresamiento de animales, y recolección de frutos silvestres ya sean éstos de origen tanto animal como vegetal , tanto marinos como terrestres.

El cazar y recolectar implica desarrollar actividades extractivas: se explotan los frutos de los ecosistemas marino y terrestre, sin generar otras acciones por las cuales se efectúe la devolución de lo extraído. Dicho de otra manera, no se produce ni devuelve lo que se extrae o explota para la subsistencia humana.

Numerosas son las causas de que ello sea así. Sería imposible en el marco de este trabajo, evaluar la totalidad de ellas. Simplemente diremos que el ambiente patagónico con el cual interactuaban nuestras sociedades cazadoras- recolectoras, les presentaba fuertes limitantes al no brindarles la posibilidad de que pudieran practicar la producción de los productos explotables, por lo cual continuaron toda su existencia llevando a cabo acciones predadoras.

La economía de caza y recolección implica también contar con una explotación caracterizada por un amplio conjunto de recursos y con una movilidad de tipo estacional, lo cual significa que de acuerdo con estación del año se trasladan de un ambiente a otro (Borrero, 1994-95: Nami, 1994)

Los recursos de origen silvestre es decir, no producidos por la mano del hombre, se constituían en proveedores de materia prima. Otra limitante a este sistema consistía, en que si bien es cierto que la localización en el espacio geográfico de los recursos podía y de hecho, era predecida por el aborigen, no así su abundancia. Pues no debemos olvidar que estos hombres interactuaban con ambientes muy variables a corto plazo. (Nami, 1994) La Patagonia, en gran parte de su extensión constituye un desierto, por ende en él se producen sequías no predecibles. Estas afectan la disponibilidad de los recursos. Por lo tanto las fluctuaciones imprevisibles en las condiciones ecológicas y económicas llevaban a que estos grupos debieran explotar diferentes ecosistemas ambientales. Ello debió suceder con cada cambio ambiental de relevancia acaecido en la Patagonia.

John Woodburn ha definido a las sociedades cazadoras - recolectoras desde un punto de vista antropológico “... aquéllas en las cuales la gente obtiene su comida de productos silvestre por caza de animales, por pesca y recolección de raíces, frutos y la miel de abejas silvestres” ( Woodburn, 1982: 432, en Nami, 1994:90)

Resumiendo podemos decir que no existen en el mundo dos sociedades cazadoras-recolectoras iguales, existen más diferencias que semejanzas entre ellas, aunque en líneas generales todas basen su subsistencia en la caza y la recolección. (ver concepto de subsistencia en el glosario)

El modelo o paradigma mayormente aceptado en nuestros días acerca del poblamiento prehistórico de Patagonia ha sido presentado por el Dr. Luis A. Borrero y es el que seguiremos en líneas generales de aquí en adelante a fin de presentar un panorama más detallado de la Prehistoria de la región patagónica.

Borrero (1994-1995) plantea un modelo de movilidad de flujo lento, en el que no se considera una migración (poblaciones humanas moviéndose en un mismo sentido), sino a poblaciones que se mueven en distintas direcciones, momentos y condiciones (Lanata 1993). Así considera que el poblamiento de una región de un espacio deshabitado se debe “...a un grupo cultural homogéneo moviéndose a través de distintas áreas ecológicas. El avance opera por la lenta ampliación de los terrenos de caza, la lenta ocupación de nuevos sectores del espacio, por la formación de nuevas bandas y sobre todo por un proceso de saturación del espacio circundante disponible”.

Este proceso de saturación, si se toma en cuenta a nivel regional, se va produciendo en diferentes direcciones, y no necesariamente ni sólo hacia el sur, aunque si podría haber un vector hacia el sur a escala macro es decir continental.

Más adelante Borrero expresa que el poblamiento puede verse como un proceso en el cual habría que tratar de... “percibir los cambios entre diferentes sistemas adaptativos que serán el resultado de diferentes niveles de interacción, con el espacio, los recursos de subsistencia y con otros sistemas adaptativos” Así el análisis de la adaptación humana debe ser flexible y se debe dar prioridad al estudio de las estrategias adaptativas” * (Borrero 1988 :250-251 ; y ver 1983 :18-19). La elección de los asentamientos se basaba en la jerarquía de los espacios, la cual debió “...relacionarse con la productividad de los ambientes y, sobre esta base, puede postularse que entre las zonas habitadas quedaron varios sectores vacíos” (Borrero 1989-90 : y cf Butzer 1988). Concretamente en este modelo Borrero propone la existencia de tres fases, para la ocupación de un determinado espacio deshabitado. Ellas son : 1- Exploración; 2- Colonización; y 3- Ocupación efectiva o Estabilización (Ver Borrero 1994-95) Cada una de las nombradas fases implica diferentes pautas de movilidad y de estrategias adaptativas, lo que a su vez va a permitir determinar distintas visibilidades y resoluciones en el registro arqueológico. Debido a ello cada fase puede ser investigada con diferentes metodologías.

Desarrollo del modelo de Luis A. Borrero


( Por las características del presente trabajo, el cual está destinado fundamentalmente a educadores no especialistas en arqueología, el citado modelo de poblamiento patagónico ha sido resumido y se han obviado las cuantiosas citas de autores que presenta el original. Asimismo cualquier error de interpretación en el que even-tualmente pudiere haber incurrido es de entera responsabilidad de la autora de esta publicación.)
Concepto de Exploración:
De acuerdo a Borrero, op cit., “exploración” se refiere a la llegada inicial de los grupos humanos a una zona deshabitada. Implica movimientos de individuos o de grupos de ellos utilizando las rutas naturales que presentan menores dificultades en su tránsito. Estas personas y /o grupos efectuarían sucesivas reinstalaciones en las zonas elegidas, pero muy separadas en el tiempo. Debido a estas características no resulta fácil a los investigadores reconocer a primera vista los sitios arqueológicos correspondientes a esta etapa.
ETAPA DE EXPLORACIÓN Y COLONIZACIÓN
De acuerdo a Borrero, (op cit.) no es esperable que el registro arqueológico de una etapa de exploración, para la cual se espera una escasa redundancia en el uso del espacio, esté seguido inmediatamente por evidencias de colonización. Hay sectores de la Patagonia que fueron tempranamente explorados por poblaciones humanas, y otros se exploraron muy tardíamente, ya que enormes extensiones permanecieron desconocidas durante mucho tiempo.

Es probable que se evitaran las zonas de alta exposición a presiones naturales, como los macroambientes muy secos, los de alta exposición a enfermedades, o los expuestos a estacionalidad muy extrema, como los cordilleranos. Por otra parte, también es defendible que ciertos ambientes pudieran ser explorados sin llegar a ser colonizados, lo cual implica que se trata de distribuciones humanas periféricas con respecto a los centros poblados, con extensas zonas probablemente vacías entre poblaciones. Estas condiciones propician el llamado “efecto fundador”, creador de cambio no direccional.

Este cambio puede ser exitoso, y hacer crecer una población, o puede incluir la extinción, sin dejar mayores trazas arqueológicas. Pero aún en el caso exitoso la etapa de exploración puede ser irreconocible en el registro arqueológico, y sólo puede ser detectable la etapa de colonización que se representará como una aparición súbita de materiales.

Debe pensarse en procesos de exploración a largo plazo y no en eventos ocurridos en el lapso de una generación o poco más. Este es el modo de dispersión más conocido para cazadores-recolectores. Por supuesto que las actividades de subsistencia básicas - abastecimiento de agua, leña, alimentos, rocas - se pueden resolver dentro del lapso de una generación, pero el conocimiento de los ciclos de un territorio requiere mucho más tiempo; lo cual implica manejar las fluctuaciones periódicas en la disponibilidad de recursos, en la aparición de eventos catastróficos (vulcanismos, inundaciones, etc.) y en los ciclos climáticos, para tener una medida de los riesgos a que normalmente se puede ver expuesta una población.

  1   2   3   4   5   6   7

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Poblamiento Prehistórico de América y de Patagonia iconSatélite is9: América latina, América Central y España Mayo de 2007

Poblamiento Prehistórico de América y de Patagonia iconAmérica del Sur, América Central y México

Poblamiento Prehistórico de América y de Patagonia iconUniversidad Nacional de la Patagonia

Poblamiento Prehistórico de América y de Patagonia iconCapítulo agentina: paí s de contrastes, la patagonia y

Poblamiento Prehistórico de América y de Patagonia iconL ensayo Ariel (1900) es un "sermón laico" dedicado a la juventud...

Poblamiento Prehistórico de América y de Patagonia iconEl libro de patricia ratto temores solapados en la Patagonia

Poblamiento Prehistórico de América y de Patagonia iconInstituto de Investigaciones Lingüísticas y Literarias de la Patagonia (illpat)

Poblamiento Prehistórico de América y de Patagonia iconSinopsis Puerto Madryn, Patagonia, zona de avistaje de ballenas

Poblamiento Prehistórico de América y de Patagonia iconColonos, gañanes y peones Historia del trabajo en Magallanes y la Patagonia

Poblamiento Prehistórico de América y de Patagonia icon"Estados Unidos, a través de los ecologistas, pretende tomarse la Patagonia"






© 2015
contactos
l.exam-10.com